Me he hecho un lío reeditando... a ver si lo arreglo. Aquí está el dos ;). Muchas gracias por vuestra acogida.
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Capítulo 2
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Bella Swan estaba sentada en la cama, mirando fijamente la pantalla de su portátil.
Mierda, esto nunca me había pasado. Menudo atasco mental llevo. Será la primera historia que tengo que dejar a medias.
Frustrada, iba a cerrar la ventana del foro cuando se dio cuenta de que había recibido un mensaje. Suspiró. Seguramente sería otra lectora dándole ánimos. Le vendría bien antes de acostarse.
Pestañeó varias veces al fijarse en el remitente.
¿Cyrano? ¿A qué graciosillo se le ocurre ponerse ese nick?
Llena de curiosidad, abrió el mensaje y lo leyó.
"Hola. He estado leyendo tu historia durante toda la tarde y parte de la noche, y quería decirte que me gusta mucho como escribes. He disfrutado todos y cada uno de los capítulos, pero al llegar al último he leído que estás pasando por una crisis de inspiración. He visto que no tienes beta ni pre-lector,, así que te hago el ofrecimiento. Yo tampoco he sido beta jamás, pero creo que podría ayudarte con algunas ideas que se me han ido ocurriendo conforme leía tu historia. ¿Aceptarías?"
Bella se olvidó de pestañear de nuevo por unos segundos. Hasta ahora había recibido muchos mensajes de apoyo, pero ninguno como ese. ¿Sería de verdad un hombre quien le estaba escribiendo? ¿Se había puesto ese apodo, el nombre del enamorado de la heroína de Rostand, a propósito?
Sonrió para sí misma. Había algo que le gustaba en ese breve mensaje. No tuvo que pensarlo más de un minuto. Tecleó la respuesta en su portátil.
"¿Cyrano? Podías haberte puesto el nombre de Christian, era más guapo ;)
Nunca he tenido una beta, o un beta si es que eres un chico, pero creo que aceptaré tu ofrecimiento. Necesito ayuda para salir del parón, llevo semanas atascada y empiezo a desesperarme. Incluso me he planteado dejar la historia, no merece la pena pasar estos malos ratos por algo que es una afición."
Bella estaba a punto de cerrar el ordenador. Al día siguiente se moriría de sueño, pero tenía curiosidad por su invisible interlocutor. Le echó un vistazo a su Facebook mientras esperaba la respuesta. Si es que había respuesta. No, no la habría, definitivamente estaba haciendo la idiota. Entró de nuevo en el foro antes de cerrar el ordenador.
—Pero si estás ahí...—Bella se sorprendió. No parecía un bromista.
"Sí, soy un chico. Me gusta más el personaje de Cyrano, Christian era idiota ;). Y por favor, no dejes la historia, intentaré ayudarte. Buenas noches, Roxana."
"Buenas noches, Cyrano, y... gracias" contestó Bella. Y esta vez sí, apagó el ordenador. Se acostó, apagó la luz y de pronto se dio cuenta de que estaba sonriendo como una idiota.
—Señor Cullen—el siniestro tono de voz del doctor Hessling le sacó de su letargo y irguió en su silla. Enfocando sus ojos en el Jefe de servicio, comprendió que estaba perdido. Tenía aquella mirada. Su cuerpo se tensó, mientras todos los internos de la sala miraban hacia delante, contentos de no ser la víctima esta vez.
—Sí, doctor Hessling—repuso Edward, parpadeando.
—Señor Cullen—repitió el doctor, masticando el apellido a conciencia,—dígame... ¿ve usted la neumonía en el lóbulo medio?—se acercó más a la radiografía de tórax que se observaba en la pantalla, sin dejar de clavar sus ojos saltones en el interno.
—¿En el derecho?—musitó, sintiendo que se sonrojaba.
—Sólo hay lóbulo medio en el pulmón derecho, señor Cullen. Debería devolver su libro de anatomía, asignatura que creo que aprobó en primero de carrera... Se lo vendieron con un lóbulo de más—la sarcástica voz consiguió arrancar alguna risita poco solidaria en el aula.
Quiero ser invisible. Que se abra la tierra y me trague. Ya, ahora. Sentía sus mejillas arder. A su lado, Emmet comenzó a tararear la melodía de la película Tiburón cubriéndose la boca con una mano de forma que su voz era sólo audible para él. Edward no sabía si reírse, matarlo o directamente morirse.
—Bien, deseemos todos por nuestro propio bien que la especialidad escogida por nuestro futuro doctor no sea la cirugía torácica—el jefe les dio la espalda y continuó su disertación sobre el caso clínico.
Cuando terminó la sesión, Edward salió de la sala como si le persiguiera el diablo, seguido de cerca por su amigo.
—En serio, Ed, ¿cómo has podido decir eso? ¿Es que no has dormido?
—No me hables, Em—gruñó Edward mirando al frente. Lo cierto es que estaba medio dormido y "House" le había pillado en fuera de juego.
—¡Venga, no ha sido tan malo! Hasta le puedes encontrar el punto divertido—Emmet seguía a duras penas a Edward, quien caminaba a grandes zancadas por el hospital vestido con su bata blanca y con su carpeta de apuntes bajo el brazo.
—Quizá dentro de sesenta años, cuando le cuente la historia a mis nietos sea divertida. Pero ahora no lo es, Mc Carthy. He hecho el ridículo delante de todos. Y tú—le miró furibundo— no has ayudado nada con la cancioncilla esa... ¿y si me llega a dar por reírme? ¡Menudo amigo estás hecho! Eres un cabronazo.
—¡Vale, vale, lo siento!—el moreno tuvo la delicadeza de parecer sinceramente arrepentido.—Pero es que era tal cual la película, en serio, lo he visto dar vueltas a tu alrededor hasta que te ha soltado el mordisco, Ed.
—Ya veremos cuando te toque a ti si te hace tanta gracia.
—Algún día me tocará, pero por ti tiene una predilección especial, lo sabes—sonrió a medias.
—Lo sé perfectamente. Y no tengo ni puta idea de por qué—masculló.
—Debe tenerte celos por ser tan guapo—apretó los labios para no reír mientras Edward bufaba.—O quizá es gay, y se siente rechazado—rió sin remedio.
—¿Quieres hacer el favor de hablar más flojo?—siseó Edward.—Te va a oír alguien y bastantes rumores hay por ahí como para que los avives—empujó la puerta del vestuario masculino y entró seguido de su amigo.
—Es cierto... a mí también me han llegado. Pero todos esos rumores los reparte la bruja de tu ex... bueno, de tus dos ex. Deberías echar un polvo con alguna tía en el vestuario y que te sorprendiera alguien, eso volvería a poner las cosas en su sitio.
—¿Su sitio? Mi sitio si me pillaran haciendo eso sería la calle. Mira...—Edward abrió su taquilla y se deshizo de la bata—La verdad es que de momento no me van mal esos rumores sobre mi sexualidad. Así estoy más tranquilo.
—Así no se te acercará ninguna mujer, tío, o sólo las que les gusten las misiones imposibles—Emmet negaba mientras abría su taquilla, al lado de la del cobrizo, y de pronto se giró.—¡Es eso lo que quieres!—exclamó mirándolo como si su amigo le acabara de confesar que se iba a meter en un monasterio. Este asintió lentamente.
—Sí, Emmet. Así es—cerró la taquilla de un portazo, ignorando la expresión estupefacta de su amigo.
Desde que estaba en la facultad de Medicina había tenido algunas relaciones de escasos meses y varios rollos de una noche. Sabía que era atractivo para las mujeres, y no se consideraba un hombre egoísta en la cama, pero su confianza en sí mismo había recibido un golpe demasiado fuerte. Desde entonces estaba viviendo una historia de amor con su mano, y no es que tuviera suficiente con eso, pero por lo menos esa relación no le provocaba ningún estrés.
Aunque echaba terriblemente de menos el cuerpo de una mujer.
De pronto se encontró pensando en Bella Swan. La imaginó desnuda entre sus brazos y sintió que se ponía duro, pero eso ni le sorprendió ni le dio esperanzas. Sabía que si salía con ella esa reacción de su cuerpo no se presentaría, y no necesitaba más presión. Iría paso a paso y esperaba que las locas ideas de su amigo sobre meterse en la mente femenina a través de historias eróticas escritas por mujeres tuvieran algún resultado.
—¿Me estoy perdiendo algo?—Alice miró a Bella taparse la boca intentando ocultar el enésimo bostezo.
—¿Qué dices?— repuso sin apartar la mirada de la pantalla, llevándose el tazón de café a los labios.
Estaban repasando todos los pedidos que se habían hecho por Internet en las últimas 24 horas para mandarlos por correo, y su concentración cada vez iba a menos a pesar de la ayuda de la cafeína. Ya había tenido que ir un par de veces al baño a mojarse la cara con agua fría.
—Que tienes un sueño que te mueres, Bella. ¿Otra vez has dormido mal pensando en la historia?
—No... he dormido bien, pero poco—hizo una mueca y dejó la taza de café otra vez en la mesa. Odiaba el café frío.
—¿Sabes? Te decía que creo que no me has contado algo, porque hoy... no sé, estás más tranquila. O eso me parece—se asomó a la caja de libros que estaba preparando.—Este está completo. Ya sólo nos queda uno.
—En el siguiente hay un Nelson de pediatría, un Avery de Neonatología y los cuatro tomos del Clínicas pediátricas de Norteamérica del año pasado—recitó.—Bueno, tengo una pequeña corazonada—sonrió, recordando a Cyrano y su inesperado ofrecimiento de ayuda.
—Ajá... sí, están todos. ¿Y cómo dices que se llama esa corazonada?
Bella rió entre dientes al comprobar de nuevo lo intuitiva que era su amiga. En cuanto terminaron el trabajo y se prepararon para comer un sándwich en el pequeño despacho de la librería le explicó lo acontecido durante la noche.
—Qué raro que a un chico se le ocurra perderse por el foro. Jasper sabe qué historias estoy leyendo pero...
—No le habrás explicado lo mío, ¿no?—la interrumpió una asustada Bella, tosiendo atragantada.
—Nooo, ya te dije que eso de que escribas fics es un secreto entre las dos—repuso, tranquilizadora.—Pero a él no le van esas historias. Bueno, dice eso pero ha leído más fics que yo, aunque pretende hacerme creer que es en plan profesional, que podría hacer un estudio sobre todas esas historias y publicarlo en alguna revista de prestigio—rió, mirando a su amiga poner los ojos en blanco.
—Si le gustan los fics que lo diga y punto. La verdad, no veo por qué un tío no va a disfrutar de esas historias. Creo que muchos no se meten por prejuicios, pero que si lo hicieran disfrutarían. Y no me refiero sólo a las eróticas.
—Ya... pues para mí esas son las mejores-comentó con expresión traviesa.-Bueno, dicen que la sexualidad de los tíos es más visual. Además, a lo mejor Cyrano no es un chico.
—Yo creo que sí... pero lo cierto es que me da igual, mientras me ayude-se encogió de hombros y se metió un pedazo de bocadillo en la boca.
—¿Y Jake?
—¿Qué tiene que ver Jake con Cyrano?—frunció el ceño, confusa.
—Oh, nada... sólo se me ha ocurrido pensar en él, ya sabes, Internet, identidades ocultas, tíos...
—Jake no es una identidad oculta, no sólo tengo su mail, tengo su móvil, su dirección en Forks, varias fotografías, un video cortito y no sólo hemos chateado sino que hemos hablado varias veces.
—Por teléfono móvil. No sabes el fijo.
—Sí, por teléfono móvil, no tiene fijo. ¿Y qué?
—Que no me hacen gracia los tíos que no dan el teléfono de su casa, Bella. Y que no sé qué problema tienen los hombres reales para ti. ¿Ligar por Internet a los ventidós años? ¿Con la de tíos que hay ahí fuera esperándote, tíos con cara, y ojos y...
—Y otros atributos más importantes que no puedes apreciar si no es en persona—una burlona voz femenina sonó fuera del despacho y ambas dieron un gritito sobresaltadas.
—¡Rosalie! La llave para entrar en la tienda se la di a Jasper sólo para casos de emergencia—espetó Alice a la rubia que se plantó en el umbral de la puerta.
—Y esto lo es. Tenía ganas de veros—la rubia sonrió de forma espectacular.
—Ya. Más bien es que Emmet te ha vuelto a dejar colgada. ¿Otra guardia sorpresa?
—Sí—bufó Rosalie con cara de fastidio.—Me has pillado.
—Te conozco como si te hubiera parido—Alice alzó una ceja, petulante.—Devuélveme la llave, y ya le diré a tu hermano que la esconda bien—extendió la mano hacia la rubia, quien, reticente, dejó caer el objeto metálico en la palma.
—No importa. La volveré a encontrar—retó Rosalie, ignorando la mirada hostil de Alice.—¿En serio estás ligando por Internet, Bella?—preguntó, curiosa.
—No estoy ligando... –repuso Bella, forzándose a tener paciencia. Sabía que no sólo era curiosidad sino que sus amigas estaban preocupadas por ella.—Conocí a un chico en un grupo de Facebook y nos caímos muy bien. Es profesor de literatura en el instituto de Forks.
—¿Y cómo se llamaba ese grupo? ¿Soy fan de los psicópatas disfrazados de profesor?—preguntó con gesto inocente la rubia. Bella le sacó la lengua mientras Alice no podía reprimir una sonrisa a pesar de seguir un poco mosqueada.
—¡Qué pesadas que os ponéis con ese tema! En serio, dejadme en paz—Bella gesticuló con los brazos como si espantara moscas y los restos de su bocadillo salieron volando.—Vale, ya me habéis puesto nerviosa—gruñó recogiendo la comida del suelo.—En serio, Jake parece un buen tío, y nos vamos a conocer dentro de poco. Os guste o no. Y no tengo ningún problema con los tíos reales, sólo es que no conozco a ninguno interesante—sentenció, y a su pesar unos ojos verdes iluminaron su mente. ...Ninguno al que pueda interesar.
—Perdona... sólo estamos preocupadas por ti—Alice le frotó la espalda con gesto cariñoso.—Pero prométenos que cuando lo conozcas estarás cerca de nosotras. Ya sabes, lo típico... si te das cuenta de que el tío es un petardo siempre puedes decir eso de "¡Oh, vaya, si son mis amigas, qué casualidad, no recordaba que había quedado con ellas, adiós, profesor chiflado!".
—De acuerdo—esta vez fue la estudiante de literatura quien no pudo evitar sonreír.
"He releído los últimos capítulos y creo que sé por qué te has encallado. Me parece que los personajes se te han rebelado y no estás de acuerdo con lo que están haciendo. Entonces vas perdida. No te identifiques con ellos. Déjate llevar. Ellos son como son, tienen unos rasgos psicológicos ya trazados, y si luchas contra eso no podrás seguir la historia.
Cyrano"
Bella se quedó mirando la pantalla fijamente. El mensaje iluminó algo en su mente, y de pronto de la oscuridad pasó a la penumbra ¿Sería eso lo que le estaba pasando? ¿Y cómo era posible que nadie, ni ella, se hubiera dado cuenta de eso antes? Realmente, empezó a dudar de su inteligencia al haber decidido trabajar siempre sin ayuda, y no era que en el foro no hubiera betas dispuestas. Casi todas las autoras tenían a alguien que les ayudara, pero sencillamente ella nunca lo había necesitado ¿Por qué no había pedido ayuda antes? Desde fuera del problema las soluciones muchas veces son más evidentes.
Apartó el portátil a un lado sin cerrarlo, y se tumbó en la cama boca arriba. Empezó a imaginar escenas haciendo lo que Cyrano le había dicho, dejándose llevar por los personajes. Marie era demasiado sumisa para su gusto, y tenía una actitud egoísta con Anthony, y este era demasiado sobreprotector, posesivo y dominante. No había pretendido que esos rasgos de carácter fueran tan marcados, pero ahora a mitad de historia no los podía cambiar. Tendría que ser comprensiva como una madre con los defectos de sus hijos y dejarlos hacer. Al fin y al cabo, nadie es perfecto. Cerró los ojos, relajando la mente y escuchando la música que salía de su ordenador y se sorprendió cuando su imaginación empezó a generar ideas y situaciones distintas del hilo argumental que ella misma había trazado en un principio. Tendría que cambiar algunas cosas, así de simple, o la historia seguiría parada y sus personajes en huelga. Se incorporó y empezó a anotar todas las ideas en su libreta. A continuación tomó el portátil y empezó a redactar.
Sólo hay lóbulo medio en el derecho. Será cabrón. Edward cerró el libro de texto con rabia y lo dejó sobre la mesa de estudio. Había terminado de resolver el caso clínico que "House" les había encargado como trabajo a entregar al día siguiente. Aún sentía que se sonrojaba recordando la bochornosa escena de la mañana. Era un estudiante con buenas notas, pero el jefe de Medicina Interna le había hecho sentirse un completo idiota. Estaba medio dormido y reconocía que sus reflejos para contestar no fueron los óptimos. Hoy se acostaría pronto. No quiso ni abrir el portátil, ni mirar si Roxana le había contestado. Si lo hacía se entretendría y terminaría yéndose a dormir más tarde de lo que debería.
En la enésima vuelta que daba en la cama se rindió. No podía dormirse. Quería ver si ella le había respondido. Sólo eso, y luego podría descansar.
"¡Gracias, muchas gracias! Después de tantas semanas de sequía ha sido leer tu mensaje y ponerme a escribir como una loca. No me lo puedo creer ni yo. ¡He escrito un capítulo entero! Échale un vistazo y cuando puedas me dices algo, ¿de acuerdo? ¡Gracias de nuevo, Cyrano!
Roxana"
Edward sonrió tan ampliamente y durante tanto tiempo tras leer estas palabras que comenzó a dolerle la cara. Miró la hora... No, no debería leerlo ahora. Mañana.
En la enésima vuelta que daba tras volver a la cama se volvió a rendir. Quería leer el capítulo. Sólo eran siete páginas. ¿Qué más daba acostarse un poco más tarde?
"Roxana, este capítulo es perfecto. No toques nada, no hay ningún fallo. Estoy contento de que mi ayuda te haya servido para algo.
Cyrano."
Bella sonrió y cerró el portátil. Mañana volvería a morirse de sueño, pero se había quitado un gran peso de encima.
Sigo intentando arreglar la reedición... madre mía, ¿hay algún libro que sea "Fanfiction para dummies"?
