Buenos días. En España se celebra el día de Reyes, muchos niños tienen sus regalos, y yo os traigo este pequeño regalito. Una actu extra, la siguiente la colgaré el martes y no el lunes. Eso sí, con el lento ritmo de escritura que llevo no esperéis más regalos de estos, seguiré con la actu semanal ;). Y ya me encuentro mejor, mi espalda parece decidida a darme un respiro y he recuperado la capacidad de andar sin parecerme al jorobado de Notre dame. Así que algo más que celebrar.
Gracias a Anaidam, Pegn, Nurymisu y Maria José por su ayuda. Y a Bleriana, del blog The Cold shower por la idea original: la idea de que Edward betee a Bella, autora de fics eróticos, sin saberlo ellos y que... ¿algún día? se enteren... es suya. El resto del argumento y la historia completa sí son míos. Por cierto, esto no ha sido un spoiler... es de esperar que se enteren ¿no?, si no qué gracia tendría el fic, me pregunto, ^^. Y gracias a todas vosotras por decirme qué opináis de esto.
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Sobre las reviews...
Nurymisu, di que te suban la medicación, anda, jajaja. En serio, que no hace falta que me comentes, si te lo sabes de memoria. Y menos aún a dos bandas...
Patchmila Cullen Mellark, servirá si te digo: a estudiar, a estudiar... jajaja. Te comprendo, ¿eh?
Cristal82, me gusta que encuentres paralelismos con mi Bella. Lo del profesor odiado... todos hemos tenido como mínimo uno, ¿verdad?
martuu341, lo de ligar por internet, tiene sus peligros, aunque yo he conocido chicos y chicas maravillosos gracias a este medio. Pero sí, hay que tener cuidado, como con todo.
bellaliz, veremos cómo Edward inspira a Roxana. A veces las lectoras también lo hacéis, me ha pasado varias veces que habéis iluminado mi mente ;).
E.M.C, eres un amor, gracias, me encuentro mejor :-*
Leslycan, entodas partes hay gente como nuestro House. Y gracias de parte de Edward por lo de querer devolverle la confianza, jaja.
Jeka cullen s, ya te contesté. Gracias y un beso.
CaroBereCullen, bienvenida y un beso.
YoliCullen, espero que ya estés en casa. Un abrazo, niña, de esos que crujen. Besotes!
audreybaldacci, gracias, niña. Sí, he leído Cyrano de Bergerac, y he visto la versión de Depardieu... tanto la obra como la película son muy recomendables. Me alegro de que estés enganchada ;) Un beso.
Rocha, sip, deformación profesional, pero me alegro de que te guste. Y sí, será cortito... gracias!
Ely Cullen M, me hizo mucha gracia eso de las grietas en la tierra, XD, un beso!
ludgardita, ya apareció Jake... jajaja, creo que no te ha caído bien ;). Veremos si sigue así...
sophia76, gracias por tus buenos deseos, espero que se cumplan! Un beso.
Mentxu Masen Cullen... sí, espero que tengas razón ;)
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Capítulo 3
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"Anthony se metió en la espaciosa bañera con su amada en brazos. El agua estaba muy caliente y el vapor calentaba sus cuerpos ya antes de que se sumergieran en ella. Se recostó, colocando a Marie sobre su pecho. Extendió las manos rodeándola, y acarició sus pezones con delicadeza. Los suaves gemidos que salían de su garganta no ayudaban en nada a su voluntad de no tomarla en ese momento, en aquel lugar."
Bella repasaba una a una las palabras. Se había vuelto a encallar. Se mordió el labio... no tenía pensado pedirle ayuda a Cyrano con este capítulo, pero iba a necesitarla. ¿Se le haría muy incómodo hablar de escenas eróticas con un chico? Bah, no seas tonta, ¿y qué importa? Además, incluso es posible que no sea un chico... Pero algo le decía que sí, que sí lo era... o ella quería creerlo. Se golpeó la frente.
—Seré tonta, es que no tengo remedio. Siempre soñando con imposibles—rezongó.
Escuchó una risita sofocada y levantó los ojos de la pantalla. Se encontró con los de Edward mirándola con intensidad y sintió su cara arder, no sólo porque la había pillado hablando sola, sino porque aún tenía en la pantalla la escena erótica que estaba escribiendo. Reunió la suficiente energía como para dirigir su temblorosa mano al botón de la pantalla y apagarla, sin perder de vista los ojos de él.
Edward la miraba con curiosidad y algo más que no supo definir. Claro, debía pensar que era una especie de bicho raro o algo así. Hablando sola y poniéndose como un tomate. Bella, palidece, palidece. Pero nada, cada vez notaba más caliente la piel de su cara. Abrió la boca. Di algo que te saque del sofoco. ¡Ya!
—Hola—¿Hola? ¡Genial! ¿Serás boba? Hola, hola, ¿no hay nada mejor que decir?
—Hola, Bella—su nombre sonó a música en los labios de él.—¿Te encuentras bien?—preguntó entre divertido y preocupado por su expresión.
Ella se quedó mirando su sensual boca demasiado fijamente. Si sonríe me van a explotar los ovarios. Dios... Bella, deja de comportarte como una obsesa psicópata.
—Sí...—cerró los ojos un instante para dejar de centrarse en su boca y cuando los abrió los fijó en los ojos verdes. Y en la boca de nuevo.
Qué desperdicio que sea gay.
Edward jamás la había visto tan azorada. La contempló con atención. Estaba preciosa con las mejillas tan coloradas y esa expresión de cervatillo perdido. La boca entreabierta como si fuera a decir algo pero sin saber qué... esa boca, esos labios... por un momento se imaginó chupándolos y escuchando sus gemidos. Sacó la punta de la lengua y se humedeció los labios sin dejar de observarla, mientras Bella clavaba sus ojos en la rosada lengua. Él sintió su miembro reaccionar a las imágenes que empezaban a llenar su mente. ¿Cómo sería sentir su piel desnuda contra su cuerpo...el calor de su cuerpo alrededor del suyo?
—¡Edward!—el agudo grito de Alice les sacó a ambos de su estado de hipnosis. No sabían si habían estado así dos segundos o dos minutos, pero ambos se quedaron parpadeando, mirando a la hermana de Edward.—En el estante de Medicina Interna—señaló con el mentón— tienes los dos tomos del Harrison. Deben pesar como un muerto, espero que hayas traído el coche. Aunque siempre los puedes usar para ponerte cachas por el camino, o como arma si alguien intenta asaltarte. Y oye, lo de ponerte cachas no lo digo porque piense que te haga falta, ¿eh?—Alice no paraba de hablar, pero al mismo tiempo sus agudos sentidos captaban un cambio en la atmósfera, sentía que había interrumpido algo.
¿Qué había sido eso? Se fijó en su amiga y observó su piel más sonrosada de lo normal y un brillo diferente en sus ojos. Terminando su perorata reparó en su hermano y vio como su mirada se volvía huidiza antes de girar su largo cuerpo y dirigirse hacia el estante señalado.
Se gustan... dios, es eso, ¡tiene que ser eso! Se gustan...Seré idiota... ¿desde cuándo? No me había dado cuenta.
Recordó el secretillo que Jasper le había explicado hacía poco bajo el sagrado juramento de no contárselo a nadie más. No es que su novio fuera un cotilla pero estaba preocupado por la abstinencia forzosa de Edward y pensaba que el que ella supiera su problema de alguna manera sería una ayuda. Además, aún no tenía el título así que oficialmente no había roto ningún secreto profesional ¿no?
Alice tenía muchas amistades y conocidos por todo el campus, y en ocasiones le había llegado el rumor sobre la supuesta homosexualidad de su hermano, pero en esos momentos se reía y no hacía más caso. Sospechaba que esos chismes debían venir de alguna ex novia celosa, o una enamorada despechada.
Ella quería mucho a su hermano y cuando le preguntaba sobre alguna chica, Edward le explicaba que quería centrarse en su año de internado para conseguir un buen puesto de residente en alguno de los mejores hospitales del país, y ella le creía, pues sabía lo en serio que se tomaba su carrera. Pero jamás habría imaginado cuál era la verdadera razón que le mantenía alejado del sexo femenino. Y ahora que Jasper se lo había explicado se había dicho a sí misma "si no eres parte del problema, eres parte de la solución".
Pero no sabía como ayudar... hasta ahora.
—Bueno, chicas... –Edward cargó ambos libros bajo un brazo. Soslayó la mirada de Alice, que notaba clavada en él con insistencia. ¿Qué estará pensando la enana?— Voy a ver si estudio un poco. Te veo luego en casa, Alice. Bella...—sacudió la cabeza rápidamente en su dirección y se giró, dispuesto a salir por la puerta.
No sabía qué le acababa de pasar, se había dejado llevar... y eso no era buena idea. No podía dejarse llevar con ella. No todavía. Sin embargo... Le había parecido que Bella le había mirado de forma especial, pero había estado más pendiente de las reacciones de su cuerpo que de las de ella. Estaba maravillado por la forma en que esa chica lo despertaba de su letargo.
—Edward, espera —la mente de Alice funcionaba a toda velocidad.—Te vendría bien airearte un poco. ¿Salimos este fin de semana?
—¿Quieres que salga contigo y con Jasper? Ya sabes que no... no me apetece mucho hacer de vela—frunció el ceño.
—No, bobo. Se lo podemos decir a Rose, Emmet, Angela, Paul, Seth...una salida en grupo, no en plan parejas. Bella, ¿tú vendrías?
—Este fin de semana he quedado—repuso la aludida con gesto de disculpa.
—Pues dile que a Jake que venga, mujer... así nos aseguramos de que no sea un psicópata.
Edward dio un leve respingo al escuchar el nombre masculino. ¿Jake? ¿Está saliendo con alguien? Mierda, se me han adelantado. Estúpido, eso te pasa por tardar tanto en buscar una solución. ¿Y qué ha dicho Alice? Parece dar a entender que ella aún no lo conoce.
—¡Alice!—el tono de Bella fue reprensivo, así como su gesto. El hermano de la morena también era su amigo, pero no quería que se enterara de su vida íntima.
Alice suspiró y dejó caer los hombros, componiendo un mohín de ligero arrepentimiento. No sabía por qué había dicho eso. No ayudaba a su recién nacido propósito. La verdad es que de pronto sentía la necesidad apremiante de que Bella dijera que le daba igual que Jake viniera o no. Nunca le había gustado ese chico, aunque no sabía nada de él más que de oídas, pero no le parecía de fiar. Y si a su hermano le gustaba Bella... si ella miraba de esa forma a Edward... ¡Jake, desaparece del mapa!
—Disculpa por meterme donde no me llaman, Bella—sonrió dulcemente y su amiga le correspondió.—Edward, ¿te animarás?
El estudiante de medicina las miró a ambas, dubitativo... ¿Vendrá? No ha dicho que no vaya a venir. ¿Y si viene con... ese Jake? ¿Cómo puedo competir con él? De pronto se sintió como una mierda y bajó la mirada rápidamente.
—No sé, Alice... deja que lo piense. Ya te diré. Hasta la noche.
Y sin esperar respuesta dio media vuelta y se dirigió hacia la salida a grandes zancadas.
Bella se mordió el labio durante unos segundos, observando disimuladamente las anchas espaldas del cobrizo, y terminando su estudio en el trasero de aquel ideal de perfección.
Escuchó una risa ahogada y se quedó mirando a Alice, quien la observaba tan divertida como interesada. Vale, estaba claro que no había disimulado demasiado. Enrojeció de nuevo, esta vez furiosamente y le dio la espalda, dirigiéndose hacia el almacén.
—¿Desde cuándo, Bella?—detrás de ella, la voz de Alice era suave.
—No sé de qué me hablas—se dirigió a una de las cajas y comenzó a abrirla.
—De que mi hermano puede que sea ciego, pero yo no—repuso, tozuda.
—Escucha... yo tampoco soy ciega... tu hermano está buenísimo. ¿No puedo admirarlo como cualquier humana? Espero que eso no te moleste—sonrió, alzando una ceja. Sí, era eso. Punto. Soportó durante un momento el sondeo profundo en la mirada de su amiga.
—Sí, claro. La belleza viene de familia—Alice compuso una expresión petulante y ambas rieron.
Se pusieron a la labor de desembalar las numerosas cajas de libros que les habían llegado en previsión de la demanda para el nuevo curso, charlando de forma despreocupada.
Pero Bella no podía olvidar el brillo que había visto en los ojos de Edward.
Y Alice tampoco pensaba olvidar su propósito.
"¿Por qué él no quiere hacer el amor en el baño, o después? Es un momento muy íntimo. Creo que vuelves a llevarles la contraria a los personajes. Estás subiendo demasiado la tensión sexual y te estallará en las manos, Rox. Él la satisface de distintas formas a lo largo de la historia, y ella a él, pero ella quiere sentirle dentro. Ya. Y está claro que Anthony quiere hacerlo. Por eso te has vuelto a bloquear. ¿Lo ves? Si les escucharas a ellos no me necesitarías a mí ;)
C."
La respuesta de su beta fue tajante. Sintió una deliciosa contracción en su bajo vientre cuando leyó el breve mensaje... y no quiso investigar en la causa. Desde la noche en que Cyrano se había presentado habían intercambiado mensajes cada vez más a menudo, y había llegado a acostumbrarse a esto, de forma que si algún día no tenía ningún motivo para comunicarse con él se lo terminaba inventando. Echarle de menos... era una tonta incorregible. Ni siquiera le conocía, pero se sentía apegada a él de alguna forma que no sabía definir. A veces incluso le parecía como si, de alguna forma, ya lo conociera.
En lugar de pensar más en ello se centró en el consejo. Sí, vale, sus personajes querían, pero ella pensaba que no era el momento.
"Muy bien, listillo... :p, te dejo que hables por Anthony. A ver si a ti te escucho. Anthony tenía miedo de hacerle daño a ella. Así había sido desde un principio. ¿Por qué ahora iba a cambiar?
R."
Le dio a "enviar mensaje privado" y siguió meditando. Escribió unas cuantas notas en su cuaderno, hasta que de pronto el teléfono la interrumpió.
—Hola, nena.
—Jake, ya sabes que no me gusta que me llames así.
—Lo sé, lo hago por fastidiarte. ¿Por qué estás cabreada?
—No estoy cabreada.
—Vale, lo que tú digas.
Era verdad... estaba cabreada. ¿Por qué?
—Lo siento... es que estaba concentrada.
—¿En tu historia?
—Sí... estaba tomando notas.
Se había muerto de vergüenza al principio, pero él fue insistente y al final se lo sonsacó. Era de las pocas personas que conocía su gusto por escribir historias románticas... y bastante eróticas, para qué negarlo. Quizá lo había hecho más fácil el hecho de que aún no lo conocía... a veces era más fácil explicarle ciertas cosas íntimas a gente que no veías cada día. Y con Jake era fácil confiarse.
—Siento haberte interrumpido. Últimamente estás muy inspirada.
—Jake, me da corte que me digas que la lees.
—Si ya lo sabes.
—¿Y qué? Pero me da corte comentarla contigo.
—¿Quién es Cyrano?—El cambio de rumbo la desorientó.
—¿Qué?
—Cyrano, tu nueva beta. He leído que les das las gracias en los últimos capítulos.
—No es... una, es un beta.
—¿Un tío?
—Eh... sí.
—¿Te está beteando la historia un tío?
—Sí. ¿Qué pasa? —Bella comenzaba a sentirse mosqueada por el tono de su amigo.
—Que es raro.
Varias respuestas desagradables se agolparon en la punta de su lengua. ¿Qué coño le pasaba a Jake? Está celoso. ¿Celoso? Si él nunca le había dado consejos para la historia, no le había pedido ser su beta... ¿ahora se ponía a marcar territorio? No, el fic no es territorio suyo. Era suyo y... de Cyrano.
—Pues lo mismo que si lo hace una tía, Jake. También hay hombres que leen estas historias, ¿sabes?
—Ese quiere algo más.
—Mira, déjalo, ¿vale?—la crispación era evidente en su tono.
—Bella, no te pongas así, yo soy un tío, y pienso como un tío, no como ésos que salen en tus historias románticas. Un tío real. Y un tío real, si lo es, te va a pedir algo más. ¿Qué harás cuando te tenga que betear un capítulo cachondo?—. Bella se sintió herida, porque estaba justo en ese momento, y no soportaba que hablara así de su nuevo amigo.
—¿Quieres decir que tú sólo buscas ese algo más también? Eres un tío, ¿no?—mordió fuerte al sentirse herida.
—Bella—el tono fue dolido,—sabes que no. ¿Cómo puedes decirme eso?
—Vale, Jake. Dejémoslo pues—suspiró, y decidió cambiar de tema.—Oye... lo de este fin de semana...
—¿Qué? No me digas que no podemos quedar—su voz sonó entre disgustada y enfadada.
—No... no es eso. Bueno, Alice, mi amiga, quiere organizar una salida y podríamos ir con ellos.
—¿El primer día que nos vemos... quedar con otras personas?—pareció decepcionado.—¿No quieres estar a solas conmigo?
—Déjalo, sólo era una idea—sabía que no había sido buena idea. Pero le daba tanto corte conocerle que la idea de Alice no le había parecido tan mala.
—Escucha... si no quieres quedar...—sonaba entristecido.
—¡No! ¡Claro que quiero quedar! Ya va siendo hora de que nos conozcamos—se apresuró a tranquilizarlo.
—Sí, ya va siendo hora—pareció aliviado.—Bueno, te dejo, que tengo exámenes que corregir. Buenas noches, Bella—su voz sonreía.
—Buenas noches, Jake—sonrió ella también.
Miró la hora en el despertador. Su Pepito grillo particular le decía que debería acostarse ya, o mañana volvería a quedarse dormida por los rincones. Que no había tiempo de mirar nuevos mensajes o reescribir nada. Pero la conversación con su ciber-amigo le había dejado un regusto un poco amargo.
Sacudió la cabeza, ahora no quería analizar. Entraría de nuevo en el foro para distraerse un poco.
"¿Por qué va a cambiar? Porque ya no puede más, la desea, ella a él, y Anthony sabe que no va a hacerle daño. Porque es la persona que más ama del mundo, y sin ella no sería nada. Necesita fundirse con ella, ser uno solo, y por más placer que se hayan dado de distintas formas ahora quieren más.
C."
Uao. Su corazón latió un poco más rápido al leer esto y su respiración se aceleró. Parpadeó varias veces antes de releerlo. No es que no hubiera leído nunca unas frases como esas, le encantaba el romanticismo y era difícil encontrar expresiones completamente originales en ese campo, bien lo sabía ella, pero... no sabía por qué leerlas de la mano de su beta le llegaban más adentro.
"Sí... supongo que tienes razón. Como siempre ;). Me pondré a escribir la escena.
R."
"Me alegro de que reconozcas que siempre tengo razón... :p. Quiero leerla YA. ¿Me considerarías atrevido si te pidiera tu Messenger? Creo que así podríamos hablar más fluido.
C."
Bella sonrió, se dio cuenta que de forma bobalicona. "Me considerarías atrevido..." ¿Quién hablaba así? ¿Qué edad tendría Cyrano? Parecía de verdad de otra época... sonrió por el pensamiento. A veces se expresaba como si fuera muy mayor. Se lo tendría que preguntar, aunque ¿eso estaba más allá de la mera relación "profesional" entre un beta y la autora? Bah, y qué importaba... Cyrano le caía bien, y quería conocerle un poco más. ¿Qué había de malo en eso? Además, había tenido la precaución de abrirse una nueva cuenta de Messenger sólo para la web de fanfics, aunque hasta ahora no la había usado. Preservar su intimidad estaba por encima de todo. Le mandó a su pre-lector el mensaje con su mail y se despidió hasta el día siguiente. Miró la hora de nuevo en su portátil antes de apagarlo.
Dios... mañana tendré unas ojeras como surcos para sembrar patatas.
—Hoy me toca guardia en pediatría—murmuró Emmet, fastidiado, poniéndose la bata y cargándose con todos los bártulos que un interno debía llevar, en plan boy scout: linterna, martillo de reflejos, otoscopio, oftalmoscopio, y colgando del cuello el estetoscopio. Ah, y la libretita para tomar notas. No se les permitía utilizar el material del hospital, por lo cual iban tan cargados como un soldado en plena instrucción.
—Yo te la cambiaría. Me apetece mucho más que pasar visita con "House"—la voz de Edward sonaba francamente ansiosa.—Empezará a hacerme preguntas hasta hacerme quedar a la altura del moco.
—Hablando de mocos, en serio, yo creo que preferiría ir con "House"... La leche, cada vez que aparezco por pediatría me llevo dos o tres virus conmigo y estoy jodido durante semanas. Mientras no coja la varicela...—Edward lo fulminó con la mirada.
—¿Todavía no te has vacunado? ¡Emmet! ¡Sabes que la varicela es más grave en un adulto!
—No... me apetece.
—No es un postre... no tiene que apetecerte. En serio, deberías consultar con alguien tu miedo a las inyecciones. ¿Servirá de algo si te acompaño y te doy la manita?—alzó una ceja burlón.
—¿Y con quién deberías consultar tú tu miedo a las relaciones?—Contraatacó el moreno. Edward volvió a fulminar a su amigo con los ojos.—No, en serio. ¿Qué coño es eso de fingirte gay? Llevas meses sin mojar, tío. Y eso no es normal. Eres la sombra de ti mismo—le amenazó con el índice—y alguna vez me tienes que explicar qué te pasa.
—Vale, vale... haya paz—el cobrizo puso los ojos en blanco.—Yo te dejo en paz con tus fobias y a tú a mí con las mías.
—Lo que sea, Ed, pero... en serio, si te puedo ayudar en algo... me lo dices—dijo casi con timidez. A Emmet no le iba lo de ponerse tierno, pero no podía evitar estar preocupado por su amigo.
—Gracias, Em, eres un buen colega... –sonrió y cerró la taquilla de un golpe seco—No te preocupes. Y ahora... deséame suerte—levantó la mano.
—Suerte, chico—Emmet chocó su mano con la de Edward.
—Y a ti suerte con los virus pediátricos.
—Contra eso no me va a proteger ni un traje de astronauta...—murmuró resignado.
¿Se va a desbloquear Roxana? ¿Podrá escribir ese lemon que sus personajes -y su beta- le piden pero que ella les niega? Veremos ;)
Besos a todas, dejadme vuestra opinión...
