Buenos días. Hoy no me voy a extender... casi nada. Sólo daros las gracias a todas las lectoras por dejarme vuestra opinión, impresiones, comentarios... los valoro mucho, y además me hacéis sonreír. Se os quiere.

Entiendo que la reacción de Edward de explicarle a Bella la verdad es poco común en un hombre, pero además de que Ed es un hombre "poco común" él ya es amigo de Bella y el hecho de saber ahora que es su Beta le hace estar más unido a ella... de una forma especial.

Gracias a Anaidam, Nurymisu, Pegn y Maria José por ser mis betas y pre-lectoras, no me atrevería a publicar sin su opinión.

Disclaimer: los personajes de Twilight no me pertenecen, obviamente, o no estaría publicando en FF. Gracias a Bleriana, del blog The cold shower, por la idea original que me inspiró el argumento del fic.


Capítulo 9

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Edward la siguió hasta el salón, también ansioso. No le gustaban nada las llamadas o mensajes a deshora. Por deformación profesional más que nada. Alguna vez en sus guardias había tenido que avisar a la familia de algún enfermo o accidentado y no era algo que se olvidara fácilmente.

Bella tomó su bolso de encima de la mesa y buscó el móvil con manos temblorosas, intentando no pensar en lo peor, y maldiciendo en silencio la vocación de su padre. Quizá Charlie le mandaba un mensaje para decirle que su turno de noche se alargaría unas horas más. ¿Y por qué me lo manda a estas horas y no por la mañana?

Por fin encontró el aparato y lo sacó del bolso.

—Será cabrón—fue un pensamiento en voz alta. Levantó la vista de la pantalla del móvil y miró al cobrizo, intentando serenar el gesto.—No es nada importante.—Tan sólo un mensaje de Jake disculpándose. Capullo. Menudo susto. Total para decirme que lo siente mucho y que por la mañana me llamará para darme explicaciones. Que le den. A él y a sus explicaciones.

Edward entendió perfectamente de qué iba el tema, pero no quiso dejarlo así. Al fin y al cabo, Jake era el chico que había quedado con Bella esa misma noche. Era un asunto que tenían que aclarar tarde o temprano y más valía ahora.

—¿Vas a verle?—preguntó, dándose cuenta demasiado tarde de que de su tono de voz había sonado patético.

Dios. Parecía un perrito abandonado. Pero daba igual... Quería saberlo. Ella lo miró durante unos segundos antes de contestar y él dejó de respirar. Que diga que no, que diga que no... Lo dicho, Edward, patético. Quien te ha visto y quien te ve.

—No. Creo que es mejor que no—el aire volvió a llenar los pulmones de Edward.—Quiero decir...—otra vez él aguantó el aliento, esperando—que no me parecería bien por él—las cejas del cobrizo se arquearon lo imposible y Bella se dio cuenta de que no se estaba expresando bien.—Joder... quiero decir que tú y yo estamos saliendo, ¿sí?—otra vez él respiró al asentir, y Bella no pudo evitar sonreír al percatarse de sus gestos.—Pues eso, Jake para mí es un amigo y no me importaría conocerle como tal, pero sé que él... no lo verá así. Así que es mejor no vernos nunca.

Por fin. Edward respiró tranquilo y se quedó contemplando a Bella, que permanecía de pie ensimismada al lado de la mesa, con el móvil en la mano. Parecía cansada. No la habría retenido tanto tiempo despierta si no fuera porque los sábados de agosto la librería no abría, así que ella no tenía que madrugar. Si por él hubiera sido habría seguido charlando... o lo que fuera... con ella durante horas. Pero había pasado el momento.

Maldito Jake... como si lo hubieras sabido, has interrumpido nuestro mejor momento. Bueno, en realidad, sólo uno de ellos... se dijo a sí mismo recordando los besos y caricias que se habían regalado durante la noche.

No quería separarse de ella... todavía.

Bella escondió un bostezo. Estaba encantada con la compañía de Edward, pero llevaba semanas durmiendo poco y mal, y de pronto se sentía muy relajada y todo el cansancio le estaba viniendo de golpe.

—Quédate en casa—la voz masculina la sacó de su ensueño.

—¿Eh?—arqueó las cejas.

—Hay una cama libre, la de mis padres. O si lo prefieres puedo llevarte a tu casa. Pero para qué salir ahora—compuso una cara de angelito—teniendo una cama enorme donde dormir, ¿no?—Joder, lo que daría yo por hacerte de todo en esa cama, Bella.—Puedes mandar un mensaje a Charlie y decirle que te quedas en casa. Te dejo una camiseta mía para dormir.

Bella lo miró, pensativa. No era mala idea. Estaba cansada y no era la primera vez que dormía en esa casa. Aunque normalmente Alice y ella aprovechaban que Edward tenía guardia nocturna para darse un atracón de películas románticas, palomitas y coca-cola.

—Vale—sonrió.—Voy a mandarle un mensaje a mi padre.

Tecleó durante unos segundos. Cuando iba a meter el móvil en su bolso sonó de nuevo.

"Estoy esperando una respuesta. Me estoy disculpando, ¿no crees que merezco alguna?"

Será... cabronazo...Resopló sin decir palabra.

—¿Todo bien? ¿Charlie?—la voz de Edward sonaba preocupada.

—No es Charlie—definitivamente el cabrón de Jake sabía estropear una velada. Cada vez estaba más convencida de que no era buena idea conocerle... Probablemente no lo había sido nunca. Sonrió al futuro médico.—No es nadie. En cuanto mi padre me conteste apago el móvil. Él tiene el teléfono de vuestra casa.

—Vale, voy a hacer la cama. —Nadie. Eso eres tú. Chúpate esa, Jake.

—De acuerdo—sonrió la chica.—Mmmm, Edward haciendo una cama, yo preferiría deshacerla con él dentro

Un aviso de mensaje y volvió a mirar la pantalla del móvil, un tanto temerosa.

"Ok, casa de Alice, pero qué haces despierta. A la cama. Ya."

Sonrió con afecto. Casi podía ver la cara de su padre mientras escribía esto. A Charlie se le olvidaba con facilidad que su hijita ya tenía veintidós años.

"A sus órdenes, inspector. Y nada de donuts. Mañana te haré pasar el control de donutemia y espero que no dé positivo. Buenas noches papá".

"Jaja. A dormir. Buenas noches hija".

Bella se quedó pensativa unos instantes. Cuando cortó con Mike Newton tras enterarse de que le era infiel decidió poner tierra de por medio y cambiar de ciudad. Su madre se había llevado un pequeño disgusto pero al fin y al cabo no es que la hubiera dejado sola. Phil era un excelente marido que cuidaba bien de su despistada madre, y Bella ya llevaba tiempo queriendo estrechar lazos con Charlie, de nuevo. Lo había echado de menos desde el divorcio y aprovechó la oportunidad que se le presentaba en la Universidad de Seattle a mitad de curso para marcharse y dejar atrás algunos buenos recuerdos y un montón de mierda. Su padre, Alice y muchas ganas de olvidar el pasado la habían ayudado a salir de la melancolía y había recuperado su yo previo a la herida, incluso antes de lo esperado.

No era ignorante de que habían quedado algunas cicatrices, como su –ahora sólo en determinadas circunstancias— baja autoestima, pero iba superándolas poco a poco. Ella se encontraba muy bien consigo misma, y dispuesta a empezar una nueva historia... y aún más con Edward. Le gustaba mucho, y ahora que sabía que era el alter ego de Cyrano todavía más. Pero... Charlie era otro tema. Protector desde siempre, no aceptaría fácilmente que su hija se metiera en una nueva relación.

Decidió que lo mejor era que de momento no lo supiera.

Alzó la mirada y se encontró con Edward mirándola con una sonrisa en los labios. Parecía divertido. ¿Desde cuándo está ahí?

—¿Sabes que pones unas caras muy graciosas cuando estás tan pensativa?-aquella sonrisa torcida la dejaba sin respiración. Reaccionó cuando se dio cuenta de que realmente le faltaba el aire.

—¿Ahora soy graciosa?—fingió un puchero por esconder la inseguridad que de nuevo le había atacado. Edward la deslumbraba cuando salía de su disfraz de chico tímido.

—Eres graciosa—en un par de zancadas anuló la distancia que los separaba y la tomó de la cintura, pegándola a su cuerpo—y preciosa.—La sensación de aturdimiento aumentó cuando, inclinándose un poco y acercando su cara a la de ella, la miró al fondo de los ojos oscuros.—Y voy a darte un beso de buenas noches.

Sin más preámbulo posó sus labios sobre los de ella con suavidad, esperando su respuesta. Esta no se hizo esperar. Bella se aferró a su cuello, acercándolo más, y separó los labios, tentándole con su lengua. Las manos de Edward bajaron por las nalgas de Bella, acariciándolas por primera vez... y sofocó un gemido.

Mierda, lleva un tanga. Esta mujer es la tentación sobre dos piernas.

Bella se deleitaba con las caricias de la lengua de Edward y de sus manos. Y más aún con la imponente dureza que estaba notando de nuevo contra su abdomen. Madre mía, me dan ganas de preguntarle si lleva un arma... ¿Cómo será tener eso dentro... si alguna vez lo consigo? Frena, Bella, frena.

Esa noche no iba a pasar nada, ella intuía que si fueran a la cama él volvería a ponerse nervioso, su excitación fallaría y dos veces la misma noche sería demasiado para su orgullo masculino. Tenían que darse un poco de tiempo. Aún así, Bella se sentía egoístamente feliz de ser la única chica que en un año había sido capaz de hacer subir la moral del no-tan-pequeño Eddie.

Cuando cortaron el beso, faltos de aliento, quedaron abrazados durante unos minutos, de pie en medio del salón.

—Es hora de dormir—suspiró él, separándose un poco—Te he dejado una camiseta mía sobre la cama. Hay toallas limpias en el baño. Y un cepillo de dientes nuevo, de esos que dan en los hoteles-explicó, sintiéndose un poco tonto por hacerlo. Espero no parecer demasiado solícito. O desesperado. O agobiante.

—Gracias...Eres un perfecto anfitrión.—La sonrisa de oreja a oreja y el brillo de sus ojos oscuros le indicaron claramente que no le parecía agobiante.—Y me gusta como das las buenas noches.—Se mordió el labio y se separó de él. Le costó tanto como si hubiera un nuevo punto de atracción gravitatoria en el pecho del chico. –Buenas noches...

Él le dejó subir las escaleras sola. Y cuando se cerró la puerta del dormitorio de sus padres tuvo claro que no iba a permitir que volviera a suceder. Si no follaban por lo menos sí podían dormir juntos, ¿no? Se dirigió a su habitación, feliz de sentir vida en su entrepierna.

Se puso el pijama y al volver del baño observó que su erección seguía teniendo vida propia. Había esperado que tan sólo sería cosa de unos minutos, pero su pene estaba reclamando unas atenciones que nadie le había prestado hasta el momento.

—Jodido cabrón—masculló.—No haberte echado atrás antes. Ahora Bella y yo hemos decidido que tendrás que esperar.

En cuanto pensó en la chica recordó vividamente el tacto de su piel y el sabor de su boca y sintió un tirón en la ingle, como si su miembro protestara por haber sido apartado sin una segunda oportunidad. Edward suspiró. Se puede hablar con la polla, pero no razonar con ella. Estaba claro que no entendía eso de "momentos adecuados".

Tiene narices que me tenga que masturbar teniendo a mi chica dos habitaciones más allá. En este plan hay algo que falla...


—¿No te contesta los mensajes?

—No...y ya van tres. Mejor será que la llame, no creo que me maldiga por despertarla a mediodía—razonó. Alice marcó el número de Bella en su móvil y se lo puso al oído.—Está apagado. ¿A qué hora nos separamos anoche?—miró a su novio arrugando la frente.

—Era poco más de la una.

—Pues es raro que Bella apague el móvil.

—Estará durmiendo...—la voz de Jasper sonaba cargada de paciencia.

—¿A mediodía de un sábado? Bella nunca hace eso.

—Bella tampoco había besado nunca a tu hermano y ayer podía haberle hecho un molde de ortodoncia sólo con la lengua—replicó, en apariencia muy serio.—Hay una primera vez para todo—sentenció.

—¿Habrán...?—dejó la frase incompleta y lo miró con los ojos muy abiertos.

—Sé realista, Alice. Tu hermano lleva un año sin mojar—le habló como se habla a un niño.

—¿Pero eso no es como ir en bicicleta, que no se olvida?—pinchó ella, molesta por el tono condescendiente.

—No se olvida, pero se pierde práctica. Seguridad. Lo de ayer fue un gran logro para Edward. El que se haya lanzado a por Bella a pesar de todos sus miedos... es genial.-Sonrió y le apretó el muslo en un gesto de cariño.-Pero lo otro van a necesitar trabajarlo entre los dos. Me pregunto cómo les ha ido, y cuándo se lo va a explicar a Bella.

—Espero que pronto—Alice guardó el móvil y miró otra vez a su novio, dedicándole una cálida sonrisa.—Me alegro de que le estés ayudando. Tu terapia parece que está funcionando, aunque la idea de sugerirle que empezara a leer fanfics fue un tanto rara, ya te lo dije.

—Era para que comenzara a manejarse un poco en el complejo mundo del erotismo femenino—fingió el discurso de un profesor pedante e hizo reír a Alice.—Una manera de empezar. Pero mira, le fue bien, y no sólo para meterse un poco en el asunto de la sexualidad femenina. Roxana también le ha ayudado mucho.

—¿Quién?—Alice lo miró y de repente un pensamiento se coló en la parte más oculta de su lóbulo frontal, queriendo salir a la superficie.

—Nadie—mierda, he metido la pata. Otra vez.

—Has dicho Roxana, no Nadie.

—Olvídalo, Alice—acotó.

—No me puedes hablar de ese nombre porque te lo ha dicho en terapia, ¿no?

—Ol-vi-da-lo.

—Como si me lo cantas o deletreas, Jasper. No pienso olvidarme de ese nombre. Roxana. ¿Quién es Roxana? –sus sospechas iban en aumento. Jasper exhaló y se armó de paciencia.

—Alice—paró en el semáforo en rojo y la miró exasperado,—ya rompí mi secreto una vez y Edward me arrancará las pelotas y las pondrá en una batidora si alguna vez se entera. Pero aquella vez tenía la excusa de que si tú lo sabías podíamos ayudarle entre los dos. Ahora no tengo ninguna excusa.

—Está bien, no hace falta que me lo digas—ella se cruzó de brazos, poniendo cara de mosqueo. De pronto su cara se iluminó.—Yo te lo diré y así no rompes ningún secreto. Roxana es la autora del fic "Hechizo de sangre", ¿sí o no?

El rubio volvió a poner el coche en marcha al cambiar el semáforo e, ignorando la pregunta, retomó el camino para llegar a casa de los Cullen, pero un leve cambio en su expresión le indicó a ella que estaba en lo cierto. Se giró para mirar por la ventanilla y así ocultar su enorme sonrisa.

Qué casualidades tiene la vida. ¿Lo sabrán ellos?

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En cuanto Alice abrió la puerta de la casa un delicioso olor a crêpes les cautivó el olfato y se les hizo la boca agua.

—Oh-oh...—la morena frunció el ceño.

—¿Buena o mala señal?—susurró el rubio, detrás de ella.

—No sé—la morena se giró y gimió—¿Existe el sexo nasal?—susurró— Porque acabo de tener un orgasmo ¡Ay!—se quejó cuando su novio le pellizcó fuerte el trasero.—Vale... creo que no está solo. Edward no hace crêpes si no está acompañado—explicó.—Pero nunca había cocinado para ninguna de sus ex.

—¿Alice?—Edward se asomó a la puerta de la cocina con un delantal que llevaba escrito "Te explicaría la receta pero entonces tendría que matarte"—¡Jasper!

La morena se adelantó y se situó ante su hermano; lo estudió de arriba abajo.

—No, no has follado. Pero se te ve muy feliz...—le sondeó con la mirada, esperando su respuesta.

Sorprendentemente el cobrizo tan sólo curvó sus labios, se giró y volvió a ponerse manos a la obra en la cocina.

—Bella está durmiendo en la habitación de papá y mamá—comentó de forma casual mientras colocaba una nueva ración de mezcla para crêpe en la sartén.—Creo que será mejor que vayas a despertarla, hermanita. Su padre acaba de llamar por teléfono, y no ha parecido muy contento de oírme...


Si puedo esta semana adelantaré la actu al jueves, o viernes como mucho (si FF funciona...). También recibiréis un aviso de capítulo 1 este fin de semana (ya os lo dije pero al final no lo hice): Quiero cambiar lo de la entrada del primer capi y no me deja si no lo edito, y eso significa un nuevo aviso... ignoradlo.

Un beso y decidme qué pensáis...