WWV (World Wrestling VOCALOID)
Popularidad, publicidad, conciertos, entrevistas, presentaciones. De esto estábamos rebosantes en Japón; no podías mirar un edificio, una estación de tren, una tienda, ni siquiera a un gato, sin toparte con VOCALOID. El fenómeno causado por estos chicos era grande en su país de origen; Gakupo era la figura publicitaria de museos de historia, de una compañía que hace réplicas de espadas y una cadena de restaurantes que se enfocaban en las berenjenas; Rin y Len era famosos por promocionar una empresa de construcción y demolición, así como una cadena de tiendas de artículos de bromas; Meiko era el rostro oficial de varias cerveceras a nivel nacional y la embajadora de las cervezas Heineken y Corona en Japón, además de numerosos anuncios de automóviles; Kaito se dedicaba a anunciar helados y tenía su propia marca de bufandas; Gumi estaba siempre en las contraportadas de las revistas de nutrición con anuncios de una marca de zanahorias y también era la modelo de varias ópticas; Luka decía ser más discreta, pues era contratada por cadenas de librerías y restaurantes de sushi, aunque tiene uno que otro anuncio de ropa interior junto a Meiko; y por ultimo Miku, a quien era difícil no ver. Desde anuncios de bebidas energéticas y jugos de frutas, campañas de prevención de accidentes, tarjetas de crédito, vaya que incluso grabó un video que se transmite en el cine antes de cada función, donde pide que se apaguen los celulares. Todo iba bien en su país de origen, y ya comenzaba la expansión a Corea del Sur y Australia.
Era hora de la fase dos. ¡El escenario internacional!
Teníamos varios lugares que visitar; podríamos comenzar en Europa llegando a Inglaterra y Alemania, o mejor por Latinoamérica visitando Argentina y México. Pero según los altos mandos de la disquera, el mejor escenario era Estados Unidos; si algo tenía efecto ahí, su comercialización al resto del mundo sería más sencilla y rápida. Esta no fue mi primera opción, yo prefería iniciar por Europa, pero analizando las posibilidades y tomando en cuenta que muchos artistas y actores ganan fama mundial si consiguen ser un éxito en ese país, opté por iniciar una gira por allá.
Con ayuda de la disquera y su filial en el país norteamericano (por cierto, siempre me he preguntado… ¿por qué ellos se refieren a su país como América? Si todo el continente es América) y con el apoyo de unos amigos en Los Ángeles, nuestra gira por los Estados Unidos se hizo realidad. VOCALOID fue bien recibido, no esperábamos tener una gran cantidad de fanáticos al otro lado del mundo; era increíble la cantidad de personas que nos esperaban en el aeropuerto, todos con carteles de apoyo y admiración, algunas chicas vistiendo atuendos idénticos a los del grupo, toda un sorpresa. Afortunadamente, no experimentamos ningún contratiempo durante los viajes y presentaciones. Los conciertos del grupo en Los Ángeles, Nueva York, San Francisco, Dallas, Seattle, Chicago, Boston, Washington, Miami, Phoenix y Salt Lake City fueron todo un éxito, llenos totales en cada uno, firmas de autógrafos extensas, miles de fotografías. Claro que todo esto hubiera sido imposible sin la debida publicidad; los medios estadounidenses fueron muy importantes para el éxito de Vocaloid. Desde la prensa impresa en periódicos y revistas, las páginas y blog de farándula, y muchas entrevistas en radio, jugaron un papel importante en este éxito; pero sin duda, nuestro mayor impacto fue gracias a la televisión. No sé cómo pude lograrlo, tal vez por las conexiones de las disquera, pero pudimos estar presentes en programas de la televisión estadounidense muy importantes; estuvimos presentes en Good Morning America, Today, The Ellen DeGeneres Show, incluso Luka y Rin fueron al programa de Rachel Ray a cocinar, y todos nos presentamos en Oprah's Next Chapter, donde por primera vez salí en cámara… por cinco minutos. Sé que no es mucho, pero fue muy importante para mí.
Pero lo que nunca espere fue una llamada que recibí dos días antes de llegar a Salt Lake City. Como era costumbre, conducía el camión rumbo a nuestro destino cuando recibí una llamada al celular. En este negocio, el no responder una simple llamada de un número desconocido puede costarte millones. Detuve el vehículo y conteste.
—¿Shawn Master? —dijo una voz masculina grave al otro lado de la línea—. Buenos días, soy Paul Levesque, puede que me conozca como Triple H.
Me quedé mudo por más de un minuto.
—¿Hola?
—¡¿Triple H?! —grité. Asusté a la mitad del grupo—. ¿Triple H? ¿The Game? ¿El de la WWE?
—¡¿Hablas con Triple H?! —gritó Meiko desde el fondo del camión. En un segundo llegó a mi lado.
—El mismo, Master.
—Disculpe por gritarle, es solo que, que… no esperaba esta llamada —y no era la primera vez que le grité a alguien al teléfono; ya lo había hecho con mi jefe, el presidente de la disquera y con Oprah—. ¿Qué es lo que puedo hacer por usted?
—Seré directo. Desde que llegaron aquí, hemos notado que han movido a una gran cantidad de personas; sus conciertos con llenos totales, los fans vistiendo como tus chicos. Así que quiero proponerte algo que puede beneficiarnos a ambos.
—¡¿Presentarnos en RAW?! —grité de nuevo. Temo que algún día me demanden.
—¡¿RAW?! —repitió Meiko a mis espaldas. Era la única que parecía entusiasmada.
—Sí. Este lunes estaremos en Salt Lake City, ustedes tienen un concierto ahí dos días después, ¿verdad?
—Sí, sí —estaba nervioso—. Entonces… quieren que lleve a alguien del grupo... perfecto, le llamare después.
—¿En verdad era de la WWE? —preguntó Thelma.
—¡Dime que es verdad! —gritó Meiko, estaba muy emocionada.
—Sí, era de la WWE, quieren que tres de ustedes se presenten en vivo este lunes.
La noticia fue tomada con mediano entusiasmo, resultaba un poco extraño que dicha empresa quisiera al grupo VOCALOID en su programa, dos mundos que no tenían nada que ver (excepto por Chris Jericho) se toparían en vivo y en televisión internacional. No era un mal trato, para nosotros era publicidad fácil y dirigida a otro sector que no acostumbramos, para la empresa de Vince McMahon era un ataque más a la población japonesa.
Tras una charla de aproximadamente dos horas, elegí a Kaito y Gakupo para asistir a RAW, mientras que la única voluntaria que ofreció acompañarme fue Meiko, aunque a última hora Rin se animó a acompañarme en el palco. Por su parte, Thelma y el resto del grupo nos apoyarían espiritualmente desde su habitación en el hotel.
Arribamos con cinco horas de anticipación al estadio donde se presentaría el programa. Tras bastidores ya nos esperaban Triple H, su esposa Stephanie McMahon, la luchadora A.J. Lee y un par de guionistas. La idea era simple, todo se limitaba a una especie de comercial donde A.J. diría lo mucho que disfruta la música de VOCALOID. Aunque suene curioso, ella es una verdadera fan de ellos y me las arreglé para darle un disco autografiado por toda la banda; por su parte, Meiko era una gran fanática a la lucha y pasó la mayor parte del tiempo pidiendo autógrafos y tomándose fotografías con los luchadores profesionales. Tuve que detenerla en una ocasión, pues se robó un cinturón de campeonato.
La hora del programa había llegado al fin, todo estaba listo para que iniciara la primera contienda… y Meiko cayó enferma. Fue tan repentino, simplemente le encontramos de rodillas en el suelo quejándose un fuerte dolor en el estómago. Los paramédicos le atendieron de prisa, le preguntaron si había comido algo extraño en las últimas horas y le dieron unas medicinas para mitigar el dolor, con la esperanza de que se recuperara… cosa que no pasó por más que imploré a los cielos. Me vi obligado a dejarla en la enfermería con Rin a su cuidado, pues yo debía reunirme con el jefe de la empresa, aún quedaban unos pendientes entre el grupo y la WWE que atenderíamos durante el transcurso del programa.
Todo iba con normalidad: los monólogos de John Cena sobre como amaba luchar, el discurso emocional de Daniel Bryan, una lucha de cinco segundos con un bailarín que se hacía llamar Fandango, otra por equipos entre unos hermanos contra tres tipos que decían ser rockeros; hacia mucho que no veía un programa de estos, debo decir que tienen luchadores simples, otros estrafalarios, y unos más que caen en lo ridículo. Finalmente llegó el momento esperado, el combate de Divas entre A.J. Lee y Cameron fue anunciado, introduciendo a Kaito y Gakupo como compañeros de A.J. en su esquina. Me sorprendió la cantidad de aplausos que recibieron, no fue ensordecedora la ovación, pero si fue lo suficiente fuerte para que todo el estadio se llenara de gritos.
El combate llegó a su fin; Kaito y Gakupo subieron al ring cuando la campana sonó y abrazaron a la joven luchadora, celebrando su (ya escrito) triunfo. Tomaron un micrófono, dando inicio con el anuncio de nuestros conciertos.
—Quiero presentarles a mis amigos Kaito y Gakupo, de grupo VOCALOID —dijo A.J. presentando los dos chicos—. Ellos han venido desde Japón para presentar una serie de conciertos por todo el país. Esta es una gran oportunidad para ellos, como alguna vez la tuve yo y la pueden tener todos en este país —y ahí estaba el típico discurso de los estadounidenses.
—Gracias A.J. —Gakupo tomó el micrófono en sus manos—. Estamos muy felices de estar en este escenario, aquí en Salt Lake City. Y más felices por la gran aceptación que hemos tenido de parte del gran público de esta nación.
—Nuestra gira pronto llegara a su fin —agregó Kaito—, pero aún quedan entradas para los últimos conciertos. Solo con su apoyo podremos regresar más veces a ustedes y al escenario más luminoso del mundo —con eso último encendió los ánimos de los fanáticos.
En eso debía terminar la presentación, con mis dos representados abrazando a A.J.; en el palco, estaba aplaudiendo por el buen trabajo junto a Triple H, Stephanie y Vince McMahon, pero el repentino cambio de gráficos y el sonido de las palabras Feed me acabaron los aplausos del público, el festejo en el ring y las sonrisas de los que ocupábamos el palco.
—¡¿Qué significa esto?! —rugió Stephanie.
Nadie sabía que pasaba. Según Triple H, los dos luchadores que aparecieron, Ryback y Curtis Axel, no estaban programados para presentarse ese día. De inmediato llamaron al staff para pedir una explicación; ellos dijeron que recibieron un cambio en el guion a último momento, lo cual nos pareció muy extraño. Y abajo en el ring, la situación era más confusa. A.J. y mis muchachos abandonaron el ring con la intención de regresar a los vestidores, pero aquellos grandulones los detuvieron y regresaron al ring.
Yo estaba aterrado, aunque creo que no tanto como Kaito y Gakupo que eran apaleados por esos dos mastodontes. Sí, ya sé que todos eran golpes fingidos, pero las llaves llegan a doler y ni se diga de los azotes en la lona, que hacían que todo el cuadrilátero se estremeciera. La situación era desesperada y extraña, Triple H estaba por abandonar el palco cuando de las bocinas del estadio se escuchó una canción que yo conocía muy bien: "Change me", cantada por Meiko. Presentí algo en ese instante.
Debajo de la pantalla gigante, caminando tranquilamente hacia la rampa, apareció una chica de cabello café corto, una chaqueta roja que hacia juego con unos pantalones del mismo color y botas negras, que ocultaba su rostro bajo un antifaz escarlata. Corrió al ring con una velocidad impresionante, seguida de lejos por una pequeña rubia con una camisa de réferi. Sí, estaba seguro de saber que pasaba.
Se escurrió entre las cuerdas y atacó a ambos luchadores con una patada doble, derribándolos con el impacto. Se acercó a la esquina en donde estaban Kaito y Gakupo, algo apaleados y aturdidos, y los empujó con el pie para que cayeran al suelo. Admito que los puso a salvo, pero su método fue poco convencional. La misteriosa enmascarada… digo, Meiko, se dio la vuelta para quedar frente a frete con Axel, que estaba listo para atacarla. El hombre se lanzó a ella para golpearle con el antebrazo, pero esquivó la agresión agachando la cabeza a media carrera, corrió al otro lado del ring para impulsarse con las cuerdas y regresó a donde estaba Curtis para plantare una patada voladora con ambas piernas, derribándolo. Él se incorporó en el acto, pero la joven se anticipó a cualquier movimiento y lo arrojó a las cuerdas donde lo remató con otra patada directo en el mentón, sacándolo del cuadrilátero. Como si de una gran victoria se tratase, ella subió a uno de los esquineros y alzó los brazos con un grito de euforia, contagiando al público. Estoy seguro que estaban coordinados, porque ella no miró hacia atrás y aun así realizó un salto mortal para caer sobre el otro luchador, Ryback, que era calvo, alto y mucho más musculoso que Curtis (vaya, imaginen que tanto, que para describirlo basta la frase caricaturesca "con músculos en los músculos"). Ella pudo caer de pie, pero su rival se dio de bruces con la lona; otro grito eufórico de Meiko, ella estaba muy feliz en ese momento. ¿Sabían que Meiko practicaba lucha libre antes de animarse a cantar?
Yo estaba asombrado, la había visto entrenar un par de ocasiones, pero no tenía idea de la fuerza sobrehumana que poseía. Pero aún más impactados estaban los altos mandos de la WWE, que olvidaron los corajes y confusiones al ver como Meiko cargó con una facilidad al enorme y pesado Ryback en un suplex para azotarlo en la lona. Después de esto, Meiko se acostó sobre él para que Rin comenzara la cuenta a tres, ganando así el combate improvisado. El auditorio se llenó de gritos eufóricos y aplausos atronadores, que aumentaron cuando ella se quitó el antifaz.
Ahora sí estaba aterrado, pude verlo en el rostro de Stephanie y Triple H, estaban furiosos por este cambio en el guion provocado por Meiko. Caímos en su truco, ella nunca se enfermó, solo quería justificar de alguna manera su ausencia en el segmento que nos habían signado. Por fortuna, aunque me pareció muy extraño, el que parecía igual de feliz que Meiko, era el señor McMahon.
Sobra decir que regañé como nunca a Meiko; lo que hizo podría meternos en muchos problemas, a ella, a mí, a la disquera, a Rin, incluso a los luchadores involucrados y los miembros del staff que le creyeron su guion falso. Esto ya no era una simple borrachera o una pelea con los gemelos, podía tener consecuencias legales… que nunca llegaron. Al parecer, al jefe McMahon le resultó divertido el chistecito de Meiko. El video en YouTube era de los más vistos a nivel mundial y les dio una nueva historia a esos dos luchadores para que salieran de la vergüenza en la que Meiko es hundió; por nuestra parte, la cantante adicta a la cerveza y sake se volvió bastante popular y no podía caminar más de cinco pasos sin que le pidieran un autógrafo. Además, he recibido cada semana un contrato para que ella lo firme con la WWE y se una a las Divas. Claro, Meiko ha rechazado todos y cada uno de estos, pues su verdadera pasión es la música, aunque le es muy difícil apartarse de su deporte preferido y constantemente la veo dándole clases de los gemelos Kagamine, usando a Kaito no como asistente, sino como muñeco de trapo.
