Fan Service… para chicas
Dos palabras, tan solo dos pequeñas e insignificantes palabras que pueden mejorar o empeorar tu carrera en el medio del espectáculo. Puede parecer que no es importante, que es algo de todos los días y basta con tomarse unas cuantas fotografías en traje de baño. Pero no, nuestro caso ha sido bastante peculiar. Al tener una mayoría de chicas en el grupo, con físicos y personalidades tan distintas, satisfacer a las pupilas masculinas es muy sencillo; cosas sencillas como una día en la playa o un vídeo musical inspirado en las vacaciones de verano, unas cuantas sesiones de modelaje con atuendos muy variados y listo. Esto último también funcionaba con los tres chicos del grupo, y los resultados eran bastante buenos. Recuerdo que una vez hicimos una sesión fotográfica con la temática de mayordomos y sirvientas… esas revistas se agotaron en tiempo record. Quiero aclarar una cosa, en este campo lo principal debe ser la música, y en nuestro caso sí es la prioridad; mis chicos, Thelma y yo pasamos días enteros ensayando, componiendo y coreografiando las nuevas canciones que se van a presentar; sin embargo, el aspecto visual también es muy importante. Tener una buena presentación siempre ayuda para vender el producto, ya sea comida, un juguete, un manga, videojuegos o, en nuestro particular caso, discos. Creo que es una suerte que no tengamos que depender de este aspecto, no han sido necesarias las polémicas en el grupo (y ni las queremos), y la imagen que VOCALOID transmite sobre ser ídolos virtuales se ha mantenido en el gusto del público, y es gracias a esto que se puede interpretar desde canciones con instrumentos tradicionales hasta pop y rock.
Pero por más cuidadosos que seamos, hay cosas de las que algunos no pueden escapar; pudimos lidiar con las peticiones de fan service con videos y fotografías en traje de baño, la idea de las lolitas les encantó a las chicas y los tres hombres del grupo con gusto se vistieron de traje, el usar las famosas nekomimi fue algo bastante sencillo que a todos les gustó, incluso los gemelos Kagamine accedieron a interpretar y actuar algunas canciones de tintes incestuosos (aunque no muy a su gusto), y el éxito de Magnet con su ficticia relación amorosa entre Miku y Luka fue algo que logramos producir sin ninguna queja. No niego que estas últimas dos fueron complicadas, más los temas del incesto, pero no estábamos listos para lo que venía: Yaoi.
—¡¿Qué quieren que hagamos que cosa?! —resonó en mi oficina (que nunca ocupo más que tres veces al año) la voz de los tres chicos de VOCALOID.
—Yaoi, bueno, así se le conoce de dónde vengo. ¿Aquí le llaman shonen ai, verdad?
—Sí, es el nombre correcto —comentó Gakupo, recuperando el color de sus mejillas—. ¿Es verdad lo de un tema shonen ai?
—En efecto, la canción ya está escrita y se compuso la música, solo falta que ustedes la interpreten, unas cuantas fotografías y tal vez un video, eso depende de su éxito.
—Vamos chicos, si Luka y Miku pudieron con algo así, ¿por qué nosotros no? —dijo Kaito tratando de animarlos—. Solo es una breve actuación para las fotografías.
—Así se habla —agregué—, este sí es hombre. Así que tomen la letra de la canción, estúdienla y en la noche pasamos el instrumental a sus celulares —dije entregándole a cada uno su respectiva copia.
—¿Imitation black? —murmuró Gakupo al leer el nombre de la canción—. Sobre un triángulo amoroso homosexual.
—¿No es genial? —se emocionó el chico de cabello azul—. Seremos vampiros Gakupo.
—Eso está bien para ustedes, pero ¿porque siempre me muero en las canciones? —renegó Len al leer el final de la página.
—No seas exagerado, apenas has muerto en cuatro —respondí—. Y no es mi culpa, es cosa de los compositores. Ah, y antes de olvidarlo, aquí está el diseño de vestuarios que usaran —tomé la carpeta de mi escritorio y se las mostré a los tres chicos.
Debo decir que el diseño de vestuario era muy bueno, y que mejor que la artista encargada fuera una miembro del grupo; Gumi pidió ser la diseñadora de vestuario para algunos sencillos para tomar práctica y en cuanto leyó esta canción, se puso a trabajar en la ropa para los chicos. Y por supuesto, para evitarse problemas, siempre firmaba con un seudónimo. Los trajes de Kaito y Gakupo eran impecables, y aunque lucían con toda la formalidad y elegancia de un príncipe, tenían ciertos detalles juveniles y góticos que daban un gran atractivo visual; por su parte, el vestuario del tercero en discordia era algo diferente, no se trataba de ropas tradicionales ni un formal traje, sino de un vestido completamente negro, sin duda inspirado en el estilo ero lolita, con un escote pronunciado que resultaría escandaloso en Meiko o Luka, los hombros descubiertos, falda corta que dejaba ver las piernas, todo esto aderezado con ligueros, un parche en el ojo y un gran moño negro en el cabello. Era hermoso, debo decirlo, pero al parecer, Len no estaba muy feliz…
—¡¿Eso?! ¡¿Debo vestir eso?!
—También dice que debes usar labial negro —agregó Kaito, leyendo los detalles del vestuario y conteniendo una carcajada.
—¡Serás un uke travesti! —logró decir Gakupo entre risas.
—¡Y ustedes unos semes pedófilos!
Yo no quería meterme en más problema con estos chicos, así que mejor opté por retirarme en total silencio de mi oficina mientras ellos se burlaban mutuamente del papel que tendrían que interpretar. Es bueno que, como nunca estoy en el edificio por acompañar a los VOCALOID's en sus trabajos, o evitando que incendien la casa, no hay más que unas tres sillas y un escritorio, todos atornillados al piso después de que Meiko atacara a Kaito con un librero al descubrirlo espiando bajo su falda. Así que no me molestaba que pelearan, no había nada que pudiesen usar para matarse. Ya volvería por ellos después de una o dos horas, acompañado de Luka y su atún de acero. No sé por qué lo tiene ni de donde lo obtuvo, pero en casos como este me alegra que lo tenga.
La semana paso bastante lenta, pues era esa temporada en que teníamos un poco de calma. El trabajo se volvía más fácil cuando los días de ensayos se acercaban, pues antes de grabar demos, tomar fotografías, practicar coreografías y grabar videos, se tiene que ensayar las canciones nuevas, cosa que se hace tranquilamente en casa y en silencio la mayoría de las veces, pues a fin de no molestar a los demás todos se encerraban en sus habitaciones y con audífonos estudian las nuevas canciones. Excepto cuando son duetos o coros, pues necesitan escucharse entre sí. En verdad no saben cómo me hacen feliz estos días, es la semana a la que llamo vacaciones, pues no tengo que lidiar con problemas mayores a la falta de ingredientes para la cena. Pero en esta ocasión, tuvimos varios incidentes con Imitation Black; Kaito y Gakupo llegaron a tomar con buen humor su rol de vampiros enamorados de un chico humano, pero Len no estaba muy cómodo. Ahora que lo pienso, a los autores les gusta poner a un chico de quince años en canciones que hablan de incesto, sexo y drogas, pero a los mayores les dan canciones más graciosas. Vamos, ¡Dancing Samurai y Shineba ii no ni son muy divertidas! Supongo que por su corta edad, estas situaciones son más problemáticas para él; y aunque no sean canciones sobre incesto, ha tenido un par de temas románticos con su hermana y para ambos resultó difícil hacer el video. Un pequeño secreto: las escenas de besos están alteradas, ellos nunca se besaron. Incluso pensé en usar este recurso en las fotografías de la nueva canción, solo en caso de que Len no lo soportara.
Los días pasaron y, para mi desgracia, llegó el lunes. Existen mil razones para odiar los inicios de semana, pero ustedes no saben cómo son para mí; despertar a las cuatro de la mañana y ver que tienes cincuenta mensajes de voz, una agenda que comienza a las cuatro con un minuto, pues los chicos del grupo deben ir a sus clases privadas, ensayo general de canto, desayunar, prueba de vestuarios, ensayo de coreografías y, a veces, una sesión fotográfica. A más tardar, ellos son libres aproximadamente a las cuatro de la tarde; pero yo aún debo quedarme revisando contratos, consiguiendo fechas, escuchar demos, negociar más contratos, evitar que Meiko sea encarcelada, leer reportes médicos y un sinfín de cosas más. Esa misma semana tomaríamos las fotografías para las nuevas canciones, y entre ellas estaba Imitation Black, programada para el jueves. Pensé que sería bueno dejar descansar a Len del trauma de vestirse como lolita, apenas tuvo su prueba de vestuario el viernes y fue una sesión bastante larga, su vestido necesitaba varios ajustes y no encontraban ligueros de su talla. Incluso considere engañar a los fans y poner a Rin en su lugar para las fotografías y video, limitando el papel de Len a solo cantar; sin embargo, me llevé una gran sorpresa al llegar al estudio.
—Master —dijo Len apenado—. ¡Quiero hacer la sesión fotográfica hoy!
Sin mentir ni exagerar, tardé al menos dos minutos en comprender la situación. ¿En serio escuché eso?
—Tú en verdad odias esto —fue lo único que pude decir.
—Sí… —balbuceó—. Quiero acabar con esto pronto. Incluso hablé con Kaito y Gakupo, están de acuerdo conmigo.
—Bueno, los vestuarios están listos desde el sábado… y los fondos se ponen por computadora —me quedé pesando por un momento. No podía perder esta oportunidad, ahora que Len estaba dispuesto a hacerlo, si esperaba hasta el jueves tal vez sería más complicado—. Tú ganas, vayan ahora mismo a vestirse. Yo iré con Kano para decirle del cambio de planes.
Existen varias reglas de oro en esta empresa, y una de ellas se aplica no solo en el negocio musical, sino para toda la vida: siempre llevarte bien con alguien que labore en algo que vas a necesitar. Y por eso me alegro de que Kano, el fotógrafo, sea un buen amigo mío; pero de eso y algunos sobornos hablare después, ya que en esta ocasión no fue necesario. De buena gana aceptó tomar las fotografías de Imitation Black y fue a buscar los muebles necesarios. En menos de media hora, el set estaba listo, Kaito y Gakupo ya esperaban sentados las indicaciones de Kano, solo faltaba lo más importante: Len. Lo esperamos veinte minutos, durante los cuales se tomaron fotografías de los dos cantantes listos, y el chico rubio no aparecía. Por fortuna, nunca estoy solo. Y en esta ocasión, contaba con el auxilio de Miku (que estaba fascinada ayudando a Kano) y de nuestra mujer ejercito: Meiko. Al ver la hora y como nos retrasaba esto, les llamé a ambas y salimos en busca de nuestro pequeño cantante; fuimos al cuarto de vestuario, pero no lo encontramos ahí. Seguimos al de maquillaje, y de igual forma ya no estaba; los encargados de cada departamento nos dijeron que él ya se había retirado, así que debía estar en algún lugar del edificio. Cada uno se dirigió a un piso diferente y buscamos en cada rincón que pareciera oculto, con la idea de que el miedo o vergüenza pudo más con él y terminó escondiéndose en el cuarto de limpieza, sin resultado alguno. Y esto se tornaba bastante extraño, no había rastros de él en todo el edificio ni teníamos forma de comunicarnos con él, pues dejó su celular en casa; esto ya comenzaba a preocuparme de sobremanera, poco me importaba que el deambulara vestido como chica por las calles de Japón, el problema era dejar esperando a Kano y la integridad de mi representado. Miku, con un chichón en la cabeza por golpearse con un extintor, regresó al estudio fotográfico con la esperanza de encontrar ahí a Len mientras que Meiko y yo seguíamos buscando por todo el piso; ¡él tenía que estar en algún lugar cerca! Revisamos todas las oficinas y habitaciones, en los baños y el elevador, hasta abrimos una de las rejillas de la ventilación. Pero él no aparecía por ningún lado. Mi preocupación llegó a un punto tal que tomé el celular para llamar a la policía y comenzar un operativo para encontrar a Len; pero de inmediato Meiko me lo arrebató.
—¡Oye!
—Escucha, creo que oigo a Len —me dijo guardando silencio.
Ella estaba en lo correcto, con un grito muy tenue apenas era entendible la voz del pequeño rubio. Lo seguimos por dónde provenía, aunque se callaba de pronto. Recorrimos todo el pasillo hasta llegar a una máquina expendedora de refrescos acompañada por una maceta con una frondosa areca a su lado. Un leve susurro llegó a nuestros oídos; recorrimos la maceta y ahí estaba nuestro joven travestido.
—¡Len! —grité—. ¡¿Qué haces ahí?! ¡Llevamos mucho buscándote!
—¡Y yo trataba de llamarlos! —me respondió—. Pero no pasaban por aquí.
—Sal de ahí, la sesión fotográfica te espera.
—¡No puedo salir, estoy atorado! —exclamó, la frustración en su rostro y voz reflejaban que no mentía.
—Meiko, sácalo de ahí —le pedí mientras recorrí más la maceta para que ambos pudieran estar en el reducido espacio.
—El vestido se atoró con la maquina… ¿pero cómo terminaste aquí Len? —preguntó Meiko mientras buscaba liberarlo.
—Salí de maquillaje y me dirigía al estudio, cuando unos chicos pasaron por aquí —relató. Meiko pudo levantar la tela del hierro suelto y lo dejó libre—. Me dio vergüenza el que me vieran vestido con esto, me escondí detrás de la planta hasta que se fueron, pero cuando quise irme sentí un tirón en el vestido y no quise moverme para no romperlo.
—Vaya, y eso que pasamos por aquí varias veces y no te oímos —le comenté.
—Había mucha gente y no quería que me vieran; hasta me da vergüenza que ustedes me vean así —confesó completamente rojo.
—¡Pero qué cosas dices! —sonrió Meiko, abrazándolo—. Estas en familia y hemos hecho cosas más penosas que esto. Como esa canción rara de Gakupo nombrando pokemons.
—O esa apuesta que perdí con Kaito y hacer el desnudo de bufanda… —suspiré—. Nunca le apostare nada en la vida…
—¿Lo ves? Todos pasamos por esto, pero no es para siempre. Solo iras ahí, te tomaran unas cuantas fotografías, el fanatismo por la canción durara unas semanas y listo, quedara en el olvido —le animaba Meiko.
—Es lo más seguro, el grupo tiene bastantes canciones. Esta es una más —dije para calmar a Len.
Len se quedó parado frente a nosotros un tiempo, solo pasando su mirada de un lado a otro. Cerró los ojos, respiró hondo y dejó escapar un suspiro de alivio; apretó los puños con decisión y dio un paso hacia mí.
—Estoy listo, Master.
No podía perder esta oportunidad, él ya estaba listo para las fotografías, era en ese momento o le daría un ataque de pánico y se escondería de nuevo. Meiko y yo lo cargamos hasta el estudio (cuidando de no maltratar el vestido) para evitar otra huida, y si alguien preguntaba que pasaba, le mentíamos diciendo que ayudábamos a Rin a caminar con sus zapatos nuevos. Cuando por fin llegamos, vimos a Kano sentado en una esquina de la sala explicándole obre la correcta iluminación a Miku, mientras que Kaito y Gakupo jugaban Yu-Gi-Oh! sentados en el suelo. Es increíble como después de tantos problemas, la sesión fotográfica de Len no duró más de una hora, en parte por las habilidades de nuestro gran fotógrafo y su asistente de coletas, y en otra gracias a la buena disposición del pequeño rubio. Toda pose la efectuó a la perfección, según se lo indicaba, y aunque fue más complicado mantenerse quieto en las tomas románticas, pudo soportarlo y disimular que sus manos temblaban ocultándolas en las mangas del vestido. Claro que había cosas imposibles de esconder, como sus coloradas mejillas cada que Kaito y Gakupo fingían darle un beso o le acariciaban la mejilla; pero eso no era nada que una buena edición pudiese remover.
Los días pasaron y se volvieron semanas, mismas que pasaron a ser meses, y la canción llamada Imitation Black resultó ser todo un éxito de ventas, en la radio y en internet; en esta ocasión me equivoqué, no era una canción entre tantas, pasó a ser una de las más famosas del grupo y por ello mismo se interpretó en vivo, con vestuarios incluidos, en varias presentaciones; y de las fotografías ¡ni se diga! Fue necesario hacer otras dos sesiones para satisfacer la demanda de las fanáticas. Esto me tomó por sorpresa, no creí que llegara a tener un éxito similar a Magnet o a la Saga de Mal. Incluso llegué a ver réplicas del vestido, cientos de cosplays y otros tantos covers en internet. Y bueno, aunque estos resultados fueron inesperados, o que en verdad fue difícil de tratar con los tres chicos fue lo que venía después…
—¿Una continuación? ¿En serio? —dijo Gakupo al leer la carpeta. De nuevo, estábamos en mi oficina.
—Sí, el autor encontró la forma de seguir con la historia.
—¡¿Qué es esto?! —se aterró Kaito al leer el argumento de la canción, que claro, funciona para tomar las fotografías correspondientes.
—Bueno… ustedes dos van a estar… —titubee, no había forma de suavizarlo—, teniendo relaciones íntimas.
El único sonido que se escuchaba era la sonora carcajada de Len, hasta que al fin los dos chicos salieron de su shock y comenzaron a gritar de cosas, mostrando su descontento con la propuesta. En verdad, ya no sé qué pensar de ellos, me pareció que tomaron bastante tranquilos su primera incursión en el yaoi, pero esta segunda que era un poco subida de tono los hizo cambiar por completo y ahora se parecían a Len, que no dejaba de reírse. Lamentablemente, para él, su diversión duró muy poco tiempo; le extendí otra carpeta con un proyecto solo para él.
—¡¿Qué es estó?! —se espantó—. ¡¿Magical nuko Len Len?! ¡¿Quién escribe estas cosas?! ¡¿Y por qué me visten así?!
De lo que ocurrió ahí dentro, ya no tengo noticia, pues hui en cuanto Len vio el diseño del nuevo vestuario. Y claro, yo se quienes hicieron esa canción nueva, pero nunca voy a decirle que Rin es la autora y Gumi la diseñadora.
