2º La llegada de la elegida
El olor de la sangre llegó hasta él, se levantó del lugar en el que estaba y se apresuró a dirigirse hacia el origen de aquel olor. Era su turno de guardia y no estaba acostumbrado a que alguien que tuviera sangre corriendo por sus venas fuera hasta allí.
Conforme se iba acercando al origen de aquel olor tan delicioso para él, pudo comprobar que había más olores allí, vampiros al servicio del maligno estaban intentando atrapar al portador de aquella sangre. Hubo un tercer olor, un olor desconocido para él, era embriagador como el de la sangre pero no hacia que su garganta ardiera como ocurría con la sangre humana.
Siguió corriendo y por fin llegó, una mujer corría hacia el interior de la cueva con un bebé en su regazo, la mujer sangraba abundantemente y por su aspecto no duraría mucho, a poca distancia de ella se podía escuchar a sus perseguidores. Él no lo dudó ni por un segundo, corrió hasta la mujer que estuvo a punto de desplomarse en el suelo, la cogió al vuelo, se aseguró de que la pequeña no corriera peligro y la escondió entre unas rocas, después volvió al centro de la cueva y esperó a que llegaran los vampiros que perseguían a la mujer y a la niña.
-¿Quien eres tú?- Preguntó uno de los vampiros al verlo allí parado.
-Alguien que no quiere problemas.
-Aparta de nuestro camino, estamos persiguiendo a una humana traidora- Ordenó el otro vampiro- Nuestro señor lo ordena.
-Yo no tengo ningún amo- Habló seriamente- Y vosotros no vais a pasar de aquí.
-Eso ya lo veremos.
Los dos vampiros se abalanzaron contra él a la vez, cada uno por un flanco diferente, pero él era mucho más rápido y logró esquivarlos sin dificultad, los dos vampiros tuvieron un choque muy fuerte, cayendo al suelo con un fuerte estrépito.
Él se acercó a los dos vampiros aun en el suelo, les colocó las manos en las cabezas y apretó con fuerza, ambos abrieron los ojos de golpe y se les pusieron en blanco.
-Ahora vais a salir de aquí y vais a olvidar lo que ha ocurrido, además impediréis que nadie más vuelva a acercarse por aquí, y si os preguntan sobre la mujer diréis que la habéis buscado a fondo pero no hay rastro de ella. ¿Entendido?
-Entendido- Respondieron los dos antes de que Edward los soltara, automáticamente los dos se levantaron y caminaron hacia el exterior como si fueran unos zombies, sin mirar atrás y sin decir nada.
Él se giró, sacó a la mujer y a la niña de entre las rocas, donde las había dejado y las cargó hacia el lado contrario, aguantó la respiración todo lo que pudo hasta que llegó al otro lado de la barrera. Llevó a la mujer a una zona apartada, la tumbó en una superficie plana, cogió a la niña y se apartó de ella rápidamente.
-¡Carlisle! ¡Es una urgencia!
-¿Qué ha ocurrido?- Preguntó cuando llegó hasta él.
-No he sido yo, percibí el olor de su sangre cuando ella estaba huyendo de unos vampiros sometidos- Explicó sin dejar de mirar a la niña- Huía con esta niña entre sus brazos, creo que sangra porque acaba de traerla al mundo.
-Sal de aquí con la niña, yo me encargaré de la mujer.
Él salió de allí con la pequeña entre sus brazos, caminó por los pasillos de piedra hasta llegar a la gran explanada que hacía la función de salón principal, caminó hasta el centro donde estaban los demás.
-¿Qué traes ahí Edward?
-Una pequeña... No se que es exactamente, su madre es humana y corre sangre por sus venas pero hay algo distinto en ella, hay algo diferente- Dijo embelesado por la carita de la pequeña dormida en su regazo- Tiene algo que no me permite dejar de mirarla...
-Déjame verla.
Edward se la acercó a Esme lentamente, ella miró a la pequeña y vio los ojos de Edward, en ellos había un brillo especial, un brillo que solo había visto una vez en toda su existencia, el día que Carlisle decidió rebelarse contra Satán y salvar a todos los que pudiera, ya fueran humanos, ogros, licántropos o vampiros.
Había más criaturas en aquel lugar, un grupo de licántropos se acercó a ver a la pequeña, ellos también percibían la diferencia de su esencia, el olor era muy distinto al de los humanos y eso les extrañaba enormemente.
-Esta niña tiene un destino especial, es única- Comentó el líder de los licántropos- Podemos esperar grandes cosas de ella.
-¿Te refieres a la profecía Billy?- Preguntó Esme viendo la cara de admiración con la que él observaba a la niña- ¿Crees que esta niña es la elegida?
-No lo creo, estoy convencido de ello, ella nos llevará a la victoria contra el maligno.
-¡Ella no se acercará a ese lugar mientras yo la proteja!- Escupió Edward apartándose de ellos, ocultando a la niña entre sus brazos- ¡Nadie la obligará a ello!
-¿¡Quien te crees que eres tú para decidir algo tan importante como eso! ¡Hemos esperado la llegada de esa niña desde hace siglos!
-¡Callaos todos!- Gritó Carlisle apareciendo en aquella estancia rápidamente- ¡No quiero escuchar una sola palabra más!
-Lo lamento Carlisle- Se disculpó Edward recuperando la calma.
-Definitivamente, la humana que has traído es la madre de la niña, Edward- Explicó Carlisle- No hará ni tres horas que ha llegado al mundo esta pequeña- La cogió de los brazos de Edward- Y puedo decir casi con absoluta seguridad que es medio vampira, es una híbrida, mezcla de las dos razas, humana y vampira.
-¿Es eso posible?- Billy observó a la pequeña sorprendido- ¿Estás seguro de ello?
-Lo estaré cuando la mujer recupere la consciencia y nos cuente que es lo que ha sucedido, el porqué la estaban persiguiendo.
-Carlisle, tú que eres el más sabio de todos los que estamos aquí, el que nos dio la libertad junto al gran Ephraim Black, y por tanto, líder indiscutible de todos nosotros, ¿crees que esta niña es la de la profecía?
-Lo es- Respondió una voz femenina desde una de las sombras, de entre ellas apareció una vampira con una túnica envolviéndola por completo, ocultando su rostro con una capucha- Esa niña será la que nos guíe hacia la victoria.
-¡Sabía que era ella! ¡Hay que prepararla! ¡Hay que entrenarla en cuanto tenga capacidades...!
-No- Le cortó la vampira encapuchada- Ella misma iniciará su entrenamiento cuando encuentre al que será su compañero eterno, hasta entonces se la debe criar y educar como una niña normal y corriente- Señaló la marca de su cuello- Ella sabrá quien es su compañero porque la marca de su cuello aparecerá en el de él cuando ambos estén preparados, y hasta entonces tú- Señaló a Edward- Tú serás su guardián, tú la encontraste porque ella te eligió a ti para ello.
-Haré lo que sea por ella.
-¿¡Y hasta entonces que!- Se quejó Billy mirando a la vampira seriamente- ¿¡Nos quedamos de brazos cruzados porque tú lo dices!
-¡Mucho cuidado con lo que dices licántropo!- La vampira se quitó la capucha y lo miró a los ojos con ira- ¡Sabes que puedo matarte con un solo movimiento de mi cabeza!
-Cálmate Alice, todos estamos un poco nerviosos con la llegada de esta niña, Billy se comportará como es debido, ¿a que si?
-Por supuesto- Se relajó un poco ante la intimidación de la vampira adivina.
-Vuelve a tus aposentos Alice, enviaré a Jasper a que te haga compañía.
Alice miró una última vez a la pequeña sonriente, viendo lo que sería en el futuro, después miró a Billy con frialdad y desapareció de allí, dejando un silencio sepulcral en la estancia.
Hola!
Gracias por la cantidad de reviews, espero que la historia no os decepcione.
Ya han salido algunos personajes, aun faltan muchos por salir, por supuesto, y como veis, no todos tienen los mismos poderes que siempre, y los que los tienen no son exactamente iguales.
¿Que os ha parecido Edward? ¿Y Alice?
Espero vuestros reviews, ansiosa por ver vuestra opinión.
Nos leemos en el siguiente
