Charlie Charlie
—Yo no creo en esas cosas, debe ser alguien soplando ese lápiz —resonó la voz de Rin, sentada frente a la laptop llena de calcomanías de anime (obviamente… era mía).
—Es claro que se trata de un engaño, contactar un espíritu no puede ser tan fácil —le apoyó Len. Estaba sentado a su lado, comiendo una bolsa de bananas fritas.
¿Se trataba de una broma? ¿Una moda de Internet? ¿Una verdadera sesión espiritual? Tal vez nunca lo sepamos y no quiero saberlo, todo lo que pasó aquel día… parecía un juego, una broma inocente, que comenzó solo por querer pasar el rato y hacernos los valientes ante la comunidad de internet, de nuestro fans. Pero todo salió mal, el resultado fue fatal; no creímos que perderíamos a Luka aquella noche, que Miku quedaría recluida en un manicomio y tanto Gumi como yo necesitaremos estar alertas el resto de nuestras vidas; el menor de los males fue la disolución de VOCALOID y que los Kagamine no quieran volver a vernos. Es una suerte que el resto del grupo no estuviera en casa, no podría vivir si algo le hubiese pasado a Thelma, o a los otros chicos. Escribo esto… escribo esto para advertir al mundo de los peligros que existen, para que no arriesguen ni cometan nuestro caótico error.
—¿Y si lo intentamos? —sugirió Miku desde la mesa en donde comía un helado junto a Luka, como el dueto inseparable que eran.
—Podría ser una buena publicidad para el grupo —dije desde la cocina. También había comido helado, teníamos que aprovechar la ausencia de Kaito—. Esas cosas te ponen en contacto con los fans.
—Yo no estoy segura —tembló Gumi, debimos hacerle caso—. Mi hermano dice que a los muertos no hay que molestarlos.
—Vamos, esto es falso Gumi —le dijo Len.
—Un momento —Rin miró de reojo a Miku—; ¿así nada más? Esto es tan repentino… ¡De seguro es una broma! —rugió como pequeña leona. Una imagen un tanto adorable.
—¿No será que tienes miedo? —repuso Luka de pronto, con su típica expresión de seriedad—. No tiene nada de malo, si no quieres acompañarnos porque te da miedo, lo entenderemos.
—¡Yo no tengo miedo a nada! —gritó la rubia con suma energía, creo que la escucharon tres pisos abajo. Pero aun con su mirada desafiante, las piernas le temblaban.
—Vamos niñas, no peleen por una cosa así —les dije, confiado en que todo era un juego—. Quien quiera llamar a Charlie que se quede, los demás pueden irse.
—¡Perfecto! —escuche a Miku que se puso de pie al instante—. Prepararé la mesa. Luka-chan, ¿podrías buscar unas velas?
—¿Unas velas? —tartamudeó Len.
—Sí, sí, tenemos que ambientar todo acorde a la situación. Además —sonrió con inocencia—, todo es un juego, ¿no?
No se dijo más. Miku corrió a su cuarto mientras que Luka se llevó a Gumi para buscar las velas, los Kagamine y yo nos quedamos en la sala. Limpié la mesa de centro, dejé las revistas y algunos adornos en la barra de la cocina. Los miraba de reojo, como se murmuraban cosas que no logré escuchar; me pareció que en más de una ocasión pensaron en irse, pero apenas Len movía un pie, su hermana lo tomaba del brazo para que se quedara. No suelo comportarme de esta manera, para ser sincero, no me gusta molestar a las personas en absolutamente nada, pero la situación lo ameritaba.
—Oigan, si esto en verdad les da miedo, no tienen por qué quedarse —intenté sonar lo menos burlón posible—, creo que Gumi también se irá, solo que Luka le pidió ayuda.
—Bueno… yo la verdad estoy algo temeroso —comenzó a hablar Len, pero sus palabra fueron cortadas de un tajo por su enérgica hermana.
—¿Miedo? ¿Qué es el miedo? —fingía valor—. ¿Por qué temer a algo que no existe?
—En ese caso, van a quedarse con nosotros.
—Yo prefiero un rato en la piscina —de nuevo, Len comenzó a hablar un tanto nervioso, y de nuevo, su hermana lo interrumpió.
—¡Claro que nos quedaremos! Me gustaría ver como intentan asustarnos.
—Rin —tartamudeó Len—, me estás rompiendo el brazo.
En un segundo estuvo preparada la mesa para el sencillo ritual. Miku volvió de su habitación cargando con una cámara, un cuaderno y dos lápices, además de cambiar su ropa por un disfraz de bruja que utilizó el pasado Halloween; Luka y Gumi volvieron con cuatro velas y un encendedor. Colocamos las cosas en la mesa, menos la cámara que yo sostenía. En el centro, estaba el cuaderno con la cruz dibujada, con las opciones "sí" en los cuadrantes uno y cuatro, y las opciones "no" en los cuadrantes dos y tres, los lápices sobre el cuaderno y las velas en cada esquina del cuaderno; Gumi las encendió con una mano temblorosa, estaba muriéndose de miedo pero se negó a irse de la sala. Cuando ella acabó, mandé a los gemelos a cerrar las cortinas y apagar las luces, debíamos mantener un ambiente lúgubre. Y como toque final, la cereza del pastel, los VOCALOIDS se sentaron en círculo alrededor de la mesa.
—Muy bien Miku, a tu señal —dije. Ella solo se acomodó las coletas y me hizo una seña con la mano. Comencé a grabar.
—¡Hola fans de VOCALOID en todo el mundo! —saludó con una amplia sonrisa. Lo mismo hizo el resto del grupo—. Las últimas semanas hemos visto que todo Internet se ha vuelto loco con el Charlie Charlie Challenge y todos los videos tienen diferentes resultados, así que no podíamos quedarnos de brazos cruzados.
—Y porque Rin nos acusa de querer asustarla —intervino Luka de pronto. Fue agradable ver esa faceta de ella.
—¡Obvio que esto es una broma! —gritó Rin que no se puso de pie porque Len le tenía tomada de la mano.
—La verdad yo sí estoy un poco asustado —dijo el rubio con una risa nerviosa—, y más por como tenemos la sala, ¿era necesario?
—Es solo ambientación, lo hace más interesante —hable desde atrás de la cámara.
—Me hace sentir que un fantasma aparecerá en cualquier momento —dijo mirando a todos lados con cierta ansiedad.
—¡No digas eso Len! —chilló Gumi abrazándose al brazo de Luka.
—Tranquila Gumi, todo va a estar bien —la tranquilizo Luka—, no va a pasarnos nada malo.
—¿O sí? —exclamó Miku con un tono siniestro en su voz—. Mejor iniciemos con esto. Aquí voy —hizo una pausa y respiró profundo. Cerró los ojos y tomando valor, comenzó con la invocación—. Charlie, Charlie, ¿estás ahí?
No pasó nada. Los lápices se quedaron fijos, sin ningún movimiento. Todos contuvimos al aliento para no interferir con las presuntas fuerzas sobrenaturales, mientras que el minuto más largo de nuestra vida pasó.
—¡Lo sabía! —gritó Rin triunfal—. Todo esto es mentira, ¡lo sabía!
Sin embargo, su sentimiento de victoria fue suplantado por el miedo y la sorpresa; en cuanto gritó, el lápiz superior se movió rápido a los cuadrantes con el "sí". Todos nos volvimos de piedra en ese momento; no había corrientes de aire, todos estaban retirados y en un ángulo inconveniente para soplar el lápiz. Por una eternidad de dos minutos (quizá más) solo vimos el lápiz, el instrumento mediante el cual aquel espíritu o ente se manifestaba ante nosotros.
—Creo que —Rin, sin duda era la más asustada de todos. Con una risa nerviosa nos miró a todos—, creo que… que yo hice eso, sí, sí, ¡de seguro eso pasó!
—Mejor vuelve a preguntar —indicó Luka. No sé si su expresión de incomodidad y ligero color azul en el rostro era por el miedo o por Gumi que estaba aferrada a su brazo.
Miku regresó a su lugar el lápiz y volvió a preguntar por la presencia de Charlie que, en esta ocasión, nos respondió de inmediato entre un mar de alaridos de temor y sobresalto. No cabía duda alguna, esto no era un simple juego.
—Ya está bien —murmuró Rin con un hilo de voz—, ¿quién movió esto?
—Sabes que nadie lo hizo —repuso Miku al instante. Regresó los lápices a su lugar y tomando de la mano a Luka volvió a preguntar—. Charlie, Charlie, ¿tú moviste los lápices?
De nuevo una respuesta inmediata y positiva.
—¡Fue él! ¡Fue él! —chilló Gumi; por un momento temí que le arrancara el brazo de Luka.
—¡Por favor cálmate! —le ordenó ya molesta la pelirosa—, y tú, ¿tenías que preguntarle eso?
—Bueno, Rin quería saber si los lápices los movió ella o Charlie —respondió molesta. En gesto en su rostro fue hasta encantador, acomodó los lápices de nuevo y en su rostro infló ligeramente las mejillas. Sin duda, al público le encantaría—. Pero ya que Luka-chan quiere preguntas más interesantes… Charlie, Charlie, ¿Luka-chan está enamorada?
—¿Cómo preguntas eso? —se sorprendió Luka. Así que lo tenía oculto, pues la respuesta fue positiva y ella se sonrojó como nunca había visto antes.
—¡En exclusiva! —vociferé—. Megurine Luka está enamorada.
Tal vez debimos parar ahí, despedir al espíritu después de bromear un rato, solo una pregunta por cada quien y no dudar de nada. Supimos que también Miku estaba enamorada, que a Gumi le gustaba otro chico y Rin no creía en lo que veían sus ojos, ella se mantuvo escéptica buscando una explicación al movimiento constante de los lápices. Pero Len estaba más que temeroso cuando Charlie descubrió que él se comió el flan de Gakupo o que junto a su hermana había arrojado globos llenos de salsa picante desde la azotea del edificio donde vivimos. Debimos acabar ahí, despedir al ente sin más y seguir con nuestras vidas normales, o al menos predecir que algo saldría mal cuando preguntamos si saldríamos premiados este año y la respuesta fue no. Pero no quisimos parar, seguimos en este macabro juego con los espíritus o demonios, no estoy seguro de que era eso. Tal vez los fastidiamos, o su verdadera intención era dañarnos, nunca lo podré saber, solo puedo asegurar que las cosas dejaron de ser divertidas cuando Miku preguntó…
—¿Aún hay alguien que no cree en ti?
La respuesta tardó en llegar. Más despacio que antes, el lápiz giró a los cuadros de sí. No hacía falta preguntar quién era el escéptico, todos sabíamos la respuesta; sin embargo, lejos de provocar en ella miedo o incomodidad, solo aumentó su sentimiento de superioridad. Aunque fue instantáneo, sus burlas se callaron de pronto cuando el lápiz comenzó a girar como loco alternando su sentido y deteniéndose varias veces para señalar a Rin.
—¡Detenlo Miku! —logré que mi voz se sobrepusiera a los gritos de Rin, Len y Gumi.
—¡Charlie, Charlie! ¡Detente! —chilló ella, pero la única respuesta fue el caer de todos los adornos que teníamos en la sala—. ¡No sé qué hacer!
—¡Rin! —vociferó Len al borde de una crisis nerviosa—. ¡Discúlpate con él!
—¡Lo siento! ¡Lo siento! —aulló la rubia con lágrimas en los ojos y aferrándose al brazo protector de su hermano gemelo—. ¡No volveré a dudar! ¡Pero ya detente!
El lápiz detuvo sus frenéticos giros, regresando a formar una cruz perfecta cuya punta señalaba directo a Miku. Respiramos. Tras unos instantes horrendos en que sentimos como perdíamos la cordura volvimos al ambiente tranquilo de nuestro hogar. Dos de las velas se había apagado y un perturbador aire frio se respiraba en la sala.
—Mejor despídelo —dijo Luka con el cabello hecho un desastre por culpa de Gumi y una voz temblorosa—. No hay que volver a hacer esto.
—¡Qué miedo! —lloró Gumi—. Les dije que no se debe molestar a los muertos.
—Mejor olvidemos que esto pasó. ¿Ya lo despediste? —preguntó Luka tomando la mano de la chica de coletas—. ¿Miku?
Pero ella tenía la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos miraban un punto fijo en el muro de enfrente, pero eran inexpresivos, muertos, pozos vacíos. Pensamos que era el impacto, que estaba en shock por lo ocurrido; sin embargo, el horror volvió cuando giró la cabeza hacia Luka con un movimiento repentino y extraño. Le dirigió una sonrisa retorcida, perturbada, y apretó su mano con una fuerza espantosa que se la fracturó, pudimos oír como los huesos de Luka tronaron, seguidos por un alarido de dolor.
—No —dijo Miku. No, no era ella. Ni siquiera habló con su voz; escuchamos una mezcla lastimosa de dos voces (o más, no estoy seguro) masculinas que hablaban a unísono, con un tono macabro—. ¡Charlie no se fue!
Reaccioné a tiempo para jalar del brazo de Gumi y alejarla del peligro. Miku, o al menos su cuerpo, se lanzó en un frenesí rabioso contra Luka, golpeándola en todo el cuerpo y arañándole el rostro, eso es todo lo que vi. Lo único que pude hacer fue tomar a Gumi y alejarnos de la mesa; los gemelos permanecieron petrificados, mirando la masacre frente a sus ojos, mientras Luka gritaba a cada segundo con una voz más débil. Su mano cayó inerte al suelo, ¡eso no podía estar pasando! "Miku" miró a los gemelos y les habló, no logré entender nada, pero fue suficiente para sumirlos en el pánico y hacerlos huir.
Todo lo anterior sería aterrador si fuera verdad. Pero no, todo fue una broma que le jugamos a los Kagamine. Ni hablamos con el tal Charlie, ni subimos un video, ni Miku fue poseída. Me explico. Esto fue una venganza por las travesuras de esos dos, en la última fiesta de Halloween, a estos dos rubios se les ocurrió colgar arañas gigantes de hule que cayeron sobre los invitados en punto de la media noche, cortaron la luz y simularon un suicidio con la ayuda de un maniquí, y por último, nos hicieron creer que aplastaron al portero del edificio con una aplanadora (roda-roda). Claro, no podíamos quedarnos de brazos cruzados. Las voces que hablaron cuando Miku estaba poseída eran en verdad Kaito y Gakupo que hablaban a través de un micrófono en su habitación y la bocina estaba en el sombrero de Miku; yo en verdad no grababa nada, sino que la cámara estaba conectada a una pantalla en la habitación de Meiko, donde ella y Thelma hacían girar los lápices. ¿Cómo? Bueno, usamos el motor de un auto a control. En la mesa había un agujero por el cual atravesaba la pequeña barra que unía los lápices con el motor, el lápiz de abajo tenía un gran agujero para no verse afectado por el motor, mientras que el otro encajaba perfecto en la barra. Este aparato lo colocamos cuando mandé a los gemelos a apagar las luces. Sé que su venganza será terrible, pero me atrevo a decir que esas dos semanas de ensayos a media noche valieron la pena.
