Capítulo 10 –Reencuentro no grato y confesiones-
-Emma- Susurro la morena al ver a la rubia.
-¿Regina? ¿Qué estás haciendo aquí?- Le pregunto la rubia a esta, saliendo del shock inicial, pero aun sorprendida por su presencia.
-Emma yo… necesitamos hablar- Dijo Regina, mientras intentaba acercarse a la rubia. La morena no podía creer, que tuviese a Emma frente a ella nuevamente y menos después de tantos años sin verle.
La rubia estaba mucho más hermosa de lo que le recordaba. Sus bellas facciones con los años se habían ido perfeccionando aún más, haciéndole lucir sumamente atractiva. Su porte y elegancia. Todo en ella era perfecto y viéndole aquí le recordó porque había caído por ella irremediablemente y porque a pesar del tiempo que paso nunca logro olvidarle.
Emma por su parte, al igual que la morena también se había quedado observándole, detallando cada una de sus facciones, de los cambios que eran visibles en ella después de estos cuatro años sin verle. Regina se encontraba en frente de ella enfundada en un traje que se amoldaba perfectamente a su cuerpo, haciéndole lucir regia, poderosa, arrogante. Una mujer hermosa, segura de sí misma y del impacto que su belleza causaba en los demás a su alrededor. Por eso, ver a Regina allí en su oficina le había removido los recuerdos, esos recuerdos que durante mucho tiempo había tratando de olvidar, enterrándolos en lo más profundo de su corazón, pero que ahora en la presencia de la morena estaban luchando por resurgir con más fuerza que nunca.
-Tenía que ser fuerte. No podía caer nuevamente en los encantos de Regina- Pensó la rubia, saliendo de su estado de ensoñación al tener a la morena en el mismo lugar y respirando el mismo aire que ella.
-No, no creo que tengamos nada de qué hablar Regina, ni siquiera sé quién te dio autorización para estuvieses en mi oficina, yo estaba esperando a un arqui…- Me interrumpí yo misma, ¿no podía ser cierto verdad? David, no podía haber enviado a Regina. No después de que ella le hubiese confesado lo que había sucedido entre ambas. Su padre la había dicho varias veces que contactase a Regina y que le contase acerca de Eva y de la posibilidad de que ella pudo haber sido su hermana gemela. Pero ella siempre se negaba, hasta el día en que él le pregunto la razón detrás de su negativa y ella termino por confesándole lo que paso entre ellas, después de eso David no se la volvió a mencionar y por eso ella pensó que se había olvidado del tema, pero al parecer se había equivocado.
- Regina ¿qué haces aquí?- Le volví a preguntar
-David me pidió que viniera. Me dijo que necesitaba que me hiciera cargo de un proyecto que manejaba un arquitecto que falleció- Dijo Regina, quien al escuchar la voz de la rubia se había obligado a sí misma a centrarse nuevamente en el presente- Pero, por el momento eso no importa Emma, tenemos muchas cosas de que hablar- Termino por decirle cuando se detuvo a escasos centímetros de la rubia.
-Ya te lo he dicho Regina, no tenemos nada de qué hablar- Sentencio Emma, tratando de alejarse de ella dando unos pasos hacia atrás.
-No Emma en eso te equivocas. Tienes que darme una mejor explicación de porqué te marchaste como lo hiciste-La morena ya estaba perdiendo la paciencia por la forma en que Emma le estaba tratando. Le dolía, le dolía que le hablara así, como si lo que paso entre ellas no tuvo en verdad ningún significado para ella.
-Eso está en el pasado Regina. Olvídalo ya y como veo que mi padre te mando me supongo que debió explicarte para que se te necesita, Elsa te indicara donde está la oficina que ocuparas al salir y además tendrás a Ariel Bennet como ayudante. Ella está al tanto de todo el proyecto, así que ya puedes retirarte tú y yo no tenemos nada más que hablar- Dijo la rubia, dando por terminada la conversación, mientras caminaba hacia su escritorio.
Sin embargo, ella no esperaba que Regina la tomase del brazo y la jalase hacia ella, quedando de esa manera una frente a la otra a escasos centímetros.
Ambas podían prácticamente escuchar latir a sus corazones desbocados, por lo cercana que estaban.
-No Emma- Refuto la morena- Tu y yo tenemos muchas cosas de que hablar, desapareciste Emma, desapareciste- Le recrimino la morena al borde de las lágrimas, por la impotencia, rabia, desesperación, todo lo que sentía.
Eran tantas las emociones que la embargaban en eso instantes, que no sabía ya que hacer.
-Regina suéltame- Le pidió a la morena- Yo… yo no quería, ni quiero saber nada de ti, para mí eso no significo nada, así que por favor aléjate de mí o si no te largas por donde viniste- Termino prácticamente diciéndole Emma, quien se arrepintió cuando vio que la morena la soltó y al mismo tiempo tomo un paso hacia atrás como si sus palabras le hubiesen golpeado.
Y era cierto, a Regina sus palabras se le habían clavado como miles de espinas en el corazón.
Le estaba doliendo más de lo que Emma se podía imaginar.
Su rechazo por más fuerte que quisiera hacerse le estaba afectando demasiado.
-Yo… yo maldición Emma, maldición- Dijo, mientras una lágrima descendió por su mejilla y al mismo tiempo dio otro paso hacia atrás, tratando de ocultarse y evitar que Emma le viese llorar.
Emma que no se esperaba esa reacción de Regina, sintió como su corazón se oprimía al verla de esa manera, para ella Regina siempre ha sido una mujer fuerte, que no dejaba que nada le afectase.
Ella no quería hacerle daño, pues al mismo tiempo se lo estaba haciendo a ella misma porque aun amaba a la morena. La realidad siempre ha sido esa, por más que haya intentado negarla.
La rubia hizo amago de acercarse hacia ella, pero en eso la puerta de su oficina se abrió estruendosamente por sus hijas, que inmediatamente corrieron hacia ella y se abrazaron a sus piernas, detrás de ellas venia Elsa que le miraba con preocupación y disculpa por no haber podido detener a las niñas.
Regina aun conmocionada no podía creer lo que sus ojos veían. Las niñas. Ellas eran igual a ella de joven.
Mil y un preguntas comenzaron a pasar por su cabeza en esos instantes y a ninguna les tenía una respuesta.
-Mami, mami ¿estás bien?-Le pregunto la pequeña Every a la rubia, llamando su atención.
La pequeña Every se encontraba aferrada a la pierna de la rubia y en su mirada podía notarse un poco de miedo y a su lado se encontraba su hermana.
-Si mi amor mami está bien- Le dijo esta, mientras agachaba hasta quedar a su altura, para abrazarla. Después que se separó de ella le deposito un tierno beso en la frente tratando de transmitirle con ese simple gesto que ella estaba bien.
-Teníamos miedo mami, escuchamos como si estuvieras peleando con alguien-Susurro mi pequeña Anna mientras por su carita corrían lágrimas.
De sus gemelas, Anna siempre había sido la más tímida, mientras que Every siempre había sido más extrovertida y perspicaz.
-Tranquila mi vida mami está bien- Le dije mientras la tomaba en mis brazos y con una de mis manos le limpiaba la carita, para luego plantarle un pequeño beso en la frente.
Cuando aparte la vista de Anna, lo primero que vi fue a una Regina en shock no le quitaba la vista a mis hijas de encima y a una Elsa, que también se había quedado estática al ver el parecido d}e ellas con la arquitecto.
-Son iguales a mí- Regina susurro en shock, llamando la atención de las gemelas, que no se habían percatado de su presencia.
-¿Momma?- Exclamaron ambas al mismo tiempo. Ya que estaban pensando que Regina era su momma Eva.
Emma siempre se había encargado de decirle a las gemelas de su otra mama y que a pesar de que ella no estaba físicamente con ella, siempre estaba cuidándolas desde el cielo.
Al tener las pertenecías de Eva, la rubia poseía varias fotos de ella. Cuando esta decoro el cuarto de las niñas enmarco varias de sus fotos y las coloco en la mesita de noche de las gemelas, con el propósito de que ellas a pesar de no llegar a conocerlas, supieran como era ella.
-¿Emma?- Le llamo una Regina que aún no podía creer esto y más ahora que las niñas la habían llamado momma.
-No mis niñas, ella no es su momma Eva- Le dijo la rubia y evitando por el momento la mirada de Regina. Al mismo tiempo que depositaba a Anna en sus pies y la agarraba a ella y Every de la mano para acercarse a una Elsa que no acaba de salir de su estupor, al igual que la morena.
-Elsa, por favor llévate a las niñas de aquí. Ellas están un poco confundidas por el parecido de su otra mama con Regina y yo aún necesito hablar con ella-Le dije
-Ok Emma. Está bien, cualquier cosa que necesites me avisas- Dijo un poco sonrojada por la forma en que había actuado al ver el parecido de la nueva arquitecto con las gemelas.
-Anna, Every niñas vengan conmigo vamos a la cafetería a comer un helado- Mis hijas al escuchar la palabra helado no pudieron negarse aunque antes de irse miraron a Regina con sus ojitos, tan intensos tratando aun de determinar si ella era su momma o no. Ella volvieron rápidamente hacia mí me abrazaron nuevamente y me pidieron que fuera con ellas, pero yo les dije que después que tenía unas cosas que hacer.
Ellas asintieron comprendiendo y se fueron con Elsa dejándome a solas con Regina.
Después de que Elsa se fuera con las niñas, Regina y yo nos quedamos sumergidas en un silencio incómodo.
Sabía que ella tenía muchas preguntas de las cuales yo no estaba muy segura de querer responder y a otras a las que tal vez no les tenía respuesta, pero lo mejor era que termináramos con esto de una vez.
-Pregunta-Le dije, para terminar con el incómodo silencio que nos estaba consumiendo a ambas.
-Son tus hijas, pero no entiendo ¿porque se parecen a mí?-Dijo más como afirmación que pregunta, mientras tenía su cara reposada en las palmas de sus manos
-Regina-Le llame haciendo que levantase su cara y me mirase a los ojos. Cuando note que me estaba prestando atención, procedí a contarle de como conocí a Eva, la madre biológica de las gemelas y que en un principio había pensado que era ella.
-Me estás diciendo que era igual a mí ¿por eso una de ellas me llamo mama en lo que me vio?-Pregunto, aun sorprendida por lo que estaba escuchando y yo asentí confirmando lo que me había preguntado.
-Es muy posible que Eva hubiera sido tu hermana gemela-
-Pero, eso es imposible. Si hubiese tenido una hermana gemela lo hubiera sabido- Dijo la morena, aun en negación. No podía creerlo. ¿Podría ser cierto que tuviese una hermana gemela y nunca se hubiese enterado? Los únicos que podrían confirmarle eso, son sus padres y tiene un largo tiempo sin hablar con ellos. En especial con su madre, que de alguna manera siempre le ha odiado, desde que tiene uso de razón.
-Ella, era adoptada Regina y de acuerdo a los datos que el investigador me entrego, Eva y tu nacieron el mismo día, el mismo -Le confirme en lo que ella levanto su vista y fijo sus ojos en mi vi algo que jamás en mi vida creí que fuera posible. Odio.
-Si es así, si en verdad ella era mi hermana ¿Porque no me buscaste para decírmelo? ¿Porque?-La rubia iba a responderle, pero antes de que pudiera Regina le interrumpió- Sabes que, mejor no me lo digas Emma, no quiero oír tus excusas, porque eso es lo que son excusas- Dijo mientras, se paseaba por la oficina un poco fuera de sí. Pues ya no sabía que pensar, ni que sentir.
Regina estaba sintiendo un cúmulo de emociones que estaban amenazando con explotar o tragársela viva. Al final termino siendo lo primero.
-Has sido una egoísta Emma, huiste de mí, me quitaste la oportunidad de conocer a las gemelas, verlas crecer, consentirlas, estar cuando dieran sus primeros pasos, cuando dijeran sus primeras palabras, estar presente en sus cumpleaños, de criarlas junto a ti, me arrebataste esa oportunidad Emma y eso es algo que no se si algún día podre perdonarte- Termino la morena, antes de secarse con rabia, las lágrimas que habían comenzado a caer nuevamente.
-Regina, en ese momento considere que era la mejor opción- Le respondió Emma y cuando la morena iba a responderle esta le detuvo.
-Y a pesar de que en estos momentos tal vez me estés odiando, no me arrepiento de ello, entre tú y yo no había nada Regina. No podías esperar que te dijera cuando yo me sentía como una más del montón de mujeres que han desfilado por tu vida o mejor dicho tu cama y menos aun sabiendo que la noche que compartimos para ti no significo nada- Termino Emma, y la morena podía escuchar un poco de dolor también en su voz al decirle eso.
-Sigo sin entender porque huiste de mí, si no querías mas nada conmigo me hubieras dicho la verdad, pero al parecer lo que se te da mejor es huir- Exclamo con rabia la morena, mientras se limpiaba la cara para borrar el rastro de las lágrimas que habían salido sin su permiso nuevamente.
-Además- Continuo- Para mí si significo algo porque yo te busque como una loca cuando me desperté, pero encontré fue la nota esa. Fui a tu hotel y ya te habías ido también. Espere a la inauguración del hotel, con la esperanza de verte, hablar contigo y allí me entero de que te fuiste del país, y yo quede como una tonta nuevamente, es que no te das de cuenta, yo me enamore de ti Emma Swan, me enamore perdidamente de ti y tú te fuiste, me dejaste, huiste de mí y todavía no entiendo porque lo hiciste, porque me dejaste en mi apartamento con solo esa nota después de que hiciéramos el amor toda la noche. Dime ¿qué paso? necesito saberlo y no me mientas por favor- Le suplico, mientras volvía a levantarse del sillón, en el cual había estado sentada hace unos instantes y acercase a Emma.
-Tu para mí nunca fuiste una más del montón- Termino mirándole a los ojos. Y en ese instante Emma supo que Regina le estaba diciendo la verdad.
-Ya el pasado no se puede cambiar Regina, esa noche estuve dispuesta a seguir contigo, pero me desperté porque tú estabas teniendo una pesadilla y cuando te fui a despertar tu llamaste a una Danielle, para ser más exacta dijiste "Danielle no me dijes, yo Te Amo" ¿qué esperabas que hiciera? ¿Qué me quedara a ver como llamabas a otra en tus sueños?- Le pregunte con rabia a la morena, mientras también se levantaba para ponerse a la altura de ella.
-Amabas a otra Regina y yo sobraba en esa ecuación y lo mejor que podía hacer era irme sin mirar atrás, aunque me doliera- Finalmente pudo decirle, al mismo tiempo que se daba la vuelta y se acercaba al inmenso ventanal que se encontraba en su oficina y desde el cual se podía apreciar la vista de la Torre Eiffel
-Emma- Susurro la morena mientras se acercaba a ella por detrás- Tal vez las dos nos hemos equivocado en el pasado, pero creo que podemos arreglarlo. Juntas, podemos saber que paso con Eva y porque si es mi hermana no creció conmigo. Cuidar a las niñas juntas. Todavía podemos tener nuestra oportunidad, no te aseguro que todo será perfecto, pero si se puedo prometer es que te amo y que quiero que nos demos o me des una oportunidad que no soy la misma mujer de antes- Suplico la morena, al mismo tiempo que la agarraba por la cintura y le volteaba para le mirase a la cara.
-Regina… yo… yo lo siento, pero no puedo. Yo estoy comprometida. Voy a casarme dentro de poco- Dijo la rubia, tratando de acallar todos sus sentimientos y en especial esos que le decían que mandara todo al demonio y se diera una oportunidad con la morena.
-Lo que hubo entre nosotras termino hace mucho tiempo, así que por favor vete necesito estar sola- Le suplico mirándola a los ojos.
-Está bien Emma, me iré de tu oficina pero una cosa si te puedo asegurar, es que no pienso dejar que te cases con otra-Le dijo la morena perdiéndose completamente en esos ojos verde azulados que la miraban intensamente.
Y es que ambas estaban tan cerca que sus respiraciones se mesclaban, sus miradas era tan intensas y transmitían tantas emociones que ninguna supo cuál de las dos dio el primer paso, pero en un segundo sus miradas estaban perdiéndose la una a la otra y al otro estaban besándose apasionadamente, ahogándose en el deseo y el mar de sentimientos que sentían.
Nada más existía en esos instantes solo el placer que estaban sintiendo. Emma comenzó a vagar sus manos por el cuerpo de la morena, cuando esta sin previo aviso se separo de ella para luego irse de su oficina sin una palabra y dejarla sola con sus pensamientos.
Finalmente pude actualizar, disculpen de verdad la tardanza pero he estado un poco enferma. Mas es el tiempo que paso dormida debido al medicamento que despierta. Ese capitulo lo había comenzado hace tiempo y me faltaba poco, pero no habia podido terminarlo, pero menos mal que al fin pude hacerlo. Ahora quiero tratar de escribir mi otra historia que la he tenido un poco abandonada.
Antes de despedirme les quiero agradecer también por estar al pendiente de mis historias y sobre todo por tenerme paciencia y animarme a escribir. Eso significa mucho para mi. Gracias. Nos leemos pronto :)
