Gracias 15marday y dcromeror por avisarme sobre los errores que habían en el capitulo, en verdad no se que paso porque ayer cuando lo subí estaba todo bien y después no se entendía nada que hasta yo misma me sorprendí, pero bueno dejare de hablar tanto para que disfruten del capitulo como se debe.
Capitulo 12- No esta vez
Muchas cosas pueden ser complicadas en nuestras vidas, a veces somos personas exitosas en el ámbito laboral, pero en el amor, en otros casos es viceversa. Sin embargo, hay personas que tienen la oportunidad de tener ambos, pero solo dependen de ellos decidir qué hacer.
Aunque tenía planeado hablar con la morena hoy mismo, no esperaba encontrársela tan temprano.
-Buenos días-Dijo la morena a modo de saludo mientras entraba en el ascensor antes de que las puertas de este se cerraran y sin fijarse en quien se encontraba allí dentro, pues su mirada estaba fija en su movil, ya que estaba revisando los planos que su secretaria le había enviado la noche anterior vía correo.
-Buenos días-Respondió la rubia, sin poder evitar que su mirada vagara por el cuerpo de la morena y que era imposible no hacerlo cuando esta se encontraba con un traje negro que se destacaba por cada una de sus curvas haciéndola lucir irresistible y muy sexy.
Regina al escuchar su voz alzo la mirada, al mismo tiempo que Emma la desviaba para evitar que se diera de cuenta que había estado observándola descaradamente.
-Emma-Saludo la morena, quien percibió que la rubia estaba un poco ruborizada.
-Regina-Asintió, esta vez sin poder apartar la mirada de la otra mujer.
-¿Te encuentras bien? -Pregunto un poco curiosa por el estado de Emma.
-Sí, ¿Por qué? -Le cuestiono esta.
-Estas un poco roja-Dijo la morena.
Emma al escuchar eso se ruborizo aun mas y Regina también lo noto
-Yo ... mmm ... estoy bien no te preocupes-Tartamudeo la rubia un poco avergonzada.
-Ok-Dijo Regina aun sin creer en la otra mujer, pero no queriendo entrar en discusión con ella prefirió dejar el tema hasta allí.
Después de esa pequeña charla, ambas se quedaron completamente en silencio, ya que cada una estaba perdida en sus pensamientos. Ninguna de las dos sabia como iniciar la conversación que necesitaban tener si pensaban solucionar las cosas entre ellas y tratar de llevarse mejor por el bien de las gemelas y ellas mismas.
El viaje en ascensor de por si era muy corto, pero tanto a Regina como Emma le pareció que este se estuviera tardando una eternidad.
-Emma... yo...-Comenzó la morena, quien finalmente se decidió a iniciar la conversación, pues quería tratar de llegar a un acuerdo con la rubia para poder ver y pasar tiempo con las gemelas. Sin embargo como se había venido haciendo costumbre cuando se encontraban juntas, fueron interrumpidas y esta vez fue el ascensor que abrió sus puertas anunciando que había llegado a su piso y de esa manera dejando a Regina a media frase.
-Necesitamos hablar lo sé, pero no aquí por favor-Le suplico con la mirada Emma.
-Está bien-Acepto ella, pues sabía que la otra mujer tenía razón, no podían hablar en el ascensor y menos en el pasillo donde las otras personas que trabajan para Emma les pudiesen escuchar.
Una vez en el interior de la oficina, las dos estaban en silencio y perdidas en sus pensamientos, en especial la rubia que buscaba las palabras para poder iniciar la conversación con la morena.
Tanto Emma como Regina sabían que de esta conversación dependía el trato que las dos pudiesen tener en un futuro y si eran honestas consigo mismas ninguna de las dos querían seguir luchando, cuando podían tratar de llevarse bien.
-Perdón-Se atrevió a susurrar Emma finalmente para romper con el silencio que reinaba entre ambas, al mismo tiempo que levantaba la mirada y la enfocaba en la cara de la morena.
Emma no se perdió la mirada de sorpresa que le dio Regina cuando sus ojos se encontraron y es que la morena no estaba esperando eso. Podía esperarse muchas cosas, pues por su mente pasaron infinidades, mas no que Emma le pidiese perdón. Eso es como si le estuviese admitiendo que se había equivocado.
-¿Disculpa? - Inquirió la morena aun sorprendida, luego de estar un largo rato en silencio, aunque no es como si la rubia hubiera dicho algo más después de eso. Era como si hubiera estado esperando que ella asimilase esa pequeña palabra que le había dicho.
Emma la miraba como suplicándole con su mirada que le creyera y no dudase de ella, pero por mas que su corazón le incitase a creerle, ella seguía sin entender su repentino cambio.
La rubia por su parte estaba un poco nerviosa y tenía muchas cosas que decirle a la otra mujer y no necesitaba palabras para saber que Regina no entendía a que se debía su cambio de actitud hacia ella en menos de veinticuatros horas y ella la entendía completamente.
Por eso mismo antes de que la morena volviera a comentar algo y no le dejase terminar de explicarse hablo nuevamente.
-Regina, sé que las cosas nunca han sido fáciles entre nosotras desde un principio y en el pasado he tomado tantas decisiones precipitadas que nos llevaron a este momento, donde las dos apenas podemos mantenernos unos instantes en un mismo espacio sin entrar en discusión, lo que como dije anteriormente de debe en su mayoría a mi-Admitió la rubia sin dejar de mirar a la cara de la morena para que esta pudiese ver que no estaba mintiendo.
-Por esa y muchas razones más, te estoy pidiendo perdón. Sé que me equivoqué y más al no comunicarme contigo y decirte sobre las gemelas y es por eso que quiero enmendar mi error-Prosiguió Emma al ver la morena la miraba como si le hubiera creído otra cabeza, pues estaba sorprendida por lo que la rubia le estaba diciendo.
-Es por eso que quiero que pases el tiempo con ellas, que te conozcan y que las conozcas a ellas. Ya no me interpondré en que las veas -Termino por decir la rubia dejando muda a Regina.
Regina por su parte no podía creer lo que Emma le estaba diciendo.
- Es muy bueno para ser verdad - Pensó en el mismo tiempo que levantaba y empezaba a caminar por la oficina tratando de aclarar un poco sus pensamientos confusos.
Perdida en sus pensamientos llego hasta la ventana que se encontraba detrás del escritorio de Emma, donde se podía observar un bello paisaje que te daba un aire de tranquilidad y serenidad que te invitaba a perderte el y a desconectar de todo a tu alrededor para que pudieses pensar con calma y no tomar decisiones precipitadas que en un futuro te puedas arrepentir de haberlas tomado.
Emma por su parte la siguió con la mirada y no se perdió ninguna de las emociones que pasaban por la cara de la morena hasta que ella le dio la espalda y fijo su vista ¿en el paisaje que estaba frente a ella.
-No... no te entiendo Emma, en verdad que no lo hago-Finalmente pudo decir la morena luego de unos instantes que para la rubia parecieron una eternidad.
Sin embargo, antes de que ella pudiese decir algo la morena violvio a hablar.
-Ayer me dijiste tantas cosas y ahora me pides perdón así de la nada ¿A qué estás jugando Emma?- Inquirió aun sin darse vuelta y usando ese tono que nunca había usado con la rubia. Ese mismo que usaba en su oficina y que en los ultimos años hizo que muchos de sus compañeros la apodasen como la Reina Malvada.
-No Regina no es eso, yo no estoy jugando contigo-Se apresuró a responder al mismo tiempo que se levantaba y se acercaba a la otra mujer, pues necesitaba que le creyera. Ella no estaba jugando a nada. Solo quería dejar de ser una idiota y darse una oportunidad con ella, esa oportunidad que se habia estado negando durante tanto tiempo.
-Entonces, ¿a qué se debe este cambio de parecer tuyo?, explícamelo porque de verdad estoy confundida -Termino por decir, porque en verdad no entendía a Emma. Ella presentía que tenía algo más que la otra mujer que no le estaba diciendo. Algo que el motivo de ese cambio repentino.
-Lo sé y entiendo que esto te sorprenda, pero es que ya no quiero luchar más contigo Regina, no quiero que cada vez que nos veamos terminemos discutiendo-Admitió Emma, al mismo tiempo que se situaba al lado de la morena y fijaba su vista en el mismo paisaje que se encontraba viendo la otra mujer, ese que siempre le había ayudado a relajarse en muchas ocasiones cuando se encontraba estresada por algo.
-¿Qué quieres en realidad Emma?-Le pregunto la morena luego de unos minutos de silencio y aun dudosa de las intenciones de la rubia que le había robado el corazón desde el momento en que la conoció.
-Lo que en realidad quiero es que podamos pasar tiempo con las gemelas las dos al mismo tiempo sin tener que establecer horarios como si fuésemos madres recién divorciadas y que terminan discutiendo por todo. Quiero que nos llevemos bien y que podamos por fin conocernos mejor la una a la otra Regina- Finalmente pudo decir Emma. Eso indudablemente capto la atención de la morena e hizo que esta fijase su mirada en la rubia que la miraba esperando su reacción.
-Entiendo lo primero y también de que tratemos de llevarnos bien, pero ¿qué nos conozcamos mejor?-Inquirió la morena con un tono suspicaz, pero sin apartar la mirada de Emma.
-Sí, quiero que nos conozcamos mejor, porque en el pasado nunca lo hicimos. A decir verdad tú me seducías en aquel entonces y aunque he de admitir que me gusto, nunca llegue a conocer a la verdadera Regina, no se tus gustos, lo que te encanta hacer. En pocas palabras Regina quiero conocer a la verdadera tu-Confirmo Emma, porque en verdad eso quería. Ella deseaba conocer a la morena en todas sus facetas.
-Entiendo que tratemos de llevarnos bien por las niñas, pero-
-No Regina no es solo por las niñas-Le interrumpió Emma y antes de que esta dijese algo volvió a hablar
-Tengo que decirte algo más yo… yo-Trato de decirle, admitirle finalmente sus sentimientos, pero por alguna razón las palabras no le salían. Era como si no fuese el momento indicado o tal vez eran sus nervios y miedo de verse vulnerable delante de Regina que le impedian hablar.
Sin poder evitarlo desvió su cara para huir de la intensa mirada de Regina. Esa misma que le invitaba a perderse en ella y que le invitaba a conocer todos los secretos que allí ocultaba.
-Emma para. Sé que no quieres nada conmigo y que te vas a casar pronto. Lo entiendo. No tienes que explicarme nada más. Con que me permitas conocer a las gemelas como su tía lo acepto y a cambio yo te prometo que ya no te causare problemas. Creo que finalmente comprendí que no me amas y con respecto a conocernos mejor aun no lo se. No creo que sea conveniente para ninguna de las dos-Termino por decir la morena tratando de disimular en su voz el dolor que decir eso le causaba y al mismo tiempo evitar que la rubia le hiciera más daño con sus palabras.
-No Regina…yo… yo-Intento nuevamente. Sin embargo esta vez fue la morena que la interrumpió a ella antes de que pudiese continuar con lo que le iba a decir.
-No Emma entiende por favor a mi me hace daño tener que verte y no poder estar contigo. No poder besarte, abrazarte, compartir mi tiempo contigo y con las gemelas. Todo esto es duro para mi y mas aun sabiendo que te perdí y que dentro de poco te casaras y harás tu vida con alguien mas que no soy yo. No tienes que decirme mas nada porque finalmente comprendí que no me amas, por eso lo mejor será que no hablemos más de ello. Dejemos lo que paso entre nosotras en el pasado.-Le suplico la morena, pues a ella le estaba resultando muy difícil estar en presencia de la otra mujer, pero no de la manera que siempre había deseado. Ya era hora que admitiese que lo que hubo entre ellas se terminó y que debía de seguir su vida y dejar que Emma fuese feliz con el hombre con el que se iba a casar sin que ella se entrometiera aunque eso le rompiese el corazón. Por eso sin esperar respuesta de la rubia salió de la oficina y se fue a la suya para poder ponerse al día con el trabajo que debía hacerse y evitar de esa manera volver a pedirle a Emma que le diese una oportunidad.
Emma al escuchar eso sintió que su corazón se resquebrajaba y más aún al ver a la morena salir de la oficina sin dedicarle una segunda mirada, pero ella se lo merecía, de esto estaba segura. Ya era hora que dejase de huir de sus sentimientos y empezase a luchar por su final feliz al lado de la mujer que ama y amado desde el momento en que la conoció.
También es cierto lo que le dijo, en verdad quiere conocer a la verdadera Regina, su lado amoroso, saber sus gustos, que tipo de música le gusta, cuál es su libro o su comida favorita. A lo mejor suena cliché, pero eso es lo que ella quiere porque en realidad solo conoce a la Regina que tiene un poder de seducción al que ninguna mujer ha podido resistirse. Ese que te invita a perderte en el placer que solo ella puede ofrecerte.
Puede que Regina se haya rendido y con ellas y eso era su culpa, pero ella no lo haría. Le daría tiempo para que pudiera aclarar sus pensamientos y digerir todo lo que ella le había dicho, pero no estaba dispuesta a darse por vencida con la morena.
No esta vez.
Esta vez ella no huiría como en el pasado.
Ahora si, ya arreglado el capitulo y que todo tiene sentido cuéntenme. ¿Que tal les pareció?
Se que tardo mucho en actualizar y muchos ya ni se acuerden de que paso en el anterior capitulo y pierden el hilo de la historia. En verdad lo siento, pero me pasa de que por mas que tengo la idea de todo cuando voy escribiendo no me gusta como queda y reescribo todo nuevamente, por eso me tardo. Este capitulo lo estuve escribiendo durante casi un mes y apenas ayer pude terminarlo. Espero no tardarme tanto esta vez, porque ya estamos en la recta final y quiero poder terminarla rápidamente y seguir con mi otra historia que también tengo sin actualizar por un pequeño bloqueo.
Hasta la próxima :)
