Capítulo 14 –Inicio-

En algún momento de nuestra vida hemos llegado a un momento donde nos damos cuenta de que no podemos huir mas y que debemos enfrentar la realidad que nos rodea por más que queramos evitarlo.

Sin embargo hay que tener en claro que no para todos es fácil y menos cuando son nuestros sentimientos los que están en juego, pero y si no nos enfrentamos a ello y en un futuro nos arrepentimos de no haberlo hecho y nos preguntamos ¿Qué hubiese pasado si le hubiésemos dado esa oportunidad a esa persona especial de explicarse?, ¿Estarían juntas?, ¿Se casarían?, ¿Formarían una familia?, ¿Tendrían más hijos?, ¿Cómo serian?, ¿Cuantos?, ¿A cuál de ellas se parecerían?, ¿Quién de ellas les habría dado a luz?.

Existen miles de interrogantes, así como de posibilidades, pero solo está en nuestras manos encontrar las respuestas de ellas tomando las decisiones correctas y en el momento adecuado. Tomando en consideración que siempre cuando nos enfrentamos a nuestros temores podemos sorprendernos y en lugar de perder, la vida puede darnos una sorpresa.


¿Tensión?

Si tensión era lo que podía sentirse en la oficina de Regina, después de las palabras que le había dicho Emma.

-¿Por qué me has estado evitando Regina?- Le cuestiono la rubia tratando de contener un poco sus emociones y más aun los celos que había sentido hace poco al ver como la secretaria de la morena se le insinuaba.

-Creo que es obvio Emma, quiero mantenerme lo más alejada que pueda de ti- Termino por decir con honestidad la morena. -Aunque eso parece imposible- Pensó para sí misma

-¿Porque?-Le pregunto con vos triste la rubia, porque aunque estaba segura que la morena le estaba evitando, que esta se lo confirmase le dolía.

Ella no quería que Regina se alejase de ella y menos ahora que tenía sus sentimientos más claros que nunca.

-¿En verdad me vas a preguntar porque Emma?- Inquirió la morena

-Si Regina, quiero saber porque me has estado evitando como la peste durante estos días y estoy segura de que si no hubiese interrumpido en tu oficina seguirías evitándome-Le dijo

-Emma te vas a casar y me duele ver a la mujer que amo preparándose para casarse con una persona que no soy yo-Musito Regina tratando de contener el dolor que sentía, pero le era imposible.

-Yo no me voy a casar, ya no-Le dijo Emma, ella en realidad pensaba que Regina habría averiguado que ya no se iba a casar. Su familia y las personas más allegada a ella que en su mayoría trabajan para la empresa ya conocían que Graham y ella terminaron. Por eso supuso que la morena terminaría enterándose por alguno de ellos, pero por lo visto se equivocó al suponer eso y más ahora que sabe que su compromiso ya roto, es la causa por la que le estaba evitando.

-¿Qué?-Exclamo la morena sorprendida al escuchar que la rubia ya no se va a casar.

-Graham y yo terminamos hace días-Le informo Emma.

-Emma yo… yo no lo sabía-Murmuro la morena aun sin salir de su asombro por la confesión de la rubia.

-Y es tu culpa-Dijo Emma y antes de que pudiese continuar explicándole esta la interrumpió.

-¿Qué? ¿Mi culpa?-Cuestiono Regina al mismo tiempo que la fulminaba con la mirada. ¿Acaso estaba insinuando que rompieron su compromiso a causa de ella?, si era así el tal Graham era un idiota por dejarla ir.

-Sí, es tu culpa no saberlo porque cuando intente decírtelo en mi oficina no me dejaste terminar de hablar-Termino de decir Emma un poco molesta con Regina por haberla estado ignorando.

-Yo…No sé qué decir Emma-Se sincero la morena, sintiéndose como una idiota. Todos esos días había estado sufriendo pensando que perdió a Emma para siempre, cuando la rubia estuvo tratando de hablar con ella y de decirle que su compromiso estaba roto.

-Dime que me amas como yo a ti y que no piensas esquivarme más-Le suplico Emma ya cansada de estar separada de la morena, pues quería tenerla a su lado y ya no deseaba esperar más.

Habían pasado años y ya no creía posible poder aguantar más tiempo alejada de ella.

La morena al escucharla levanto la vista y su mirada se perdió en la de Emma.

-¿Estoy soñando? Porque si en verdad era un sueño era una broma cruel- Pensó o eso creía ella.

-No, no estás soñando-Le dijo Emma al mismo tiempo que empezaba a acercarse a ella.

Regina por su parte sentía que su corazón iba a salírsele y más aun cuando Emma estaba a escasos pasos de ella.

-Regina mírame-Le suplico la rubia al estar al frente de ella.

Ambas mujeres respiraban con dificultad y la morena al fijar la vista en la rubia, sus miradas se atrajeron como dos imanes que necesitaban conectarse como si su vida dependiera de ello.

-Emma-Murmuro la morena el nombre de la rubia. Suplicándole con la mirada lo que aun no se atrevía a hacer con palabras. A pesar de que Emma le había dicho que no estaba soñando todo esto le parecía irreal y temía despertarse en cualquier momento.

-Bésame o lo hare yo-Exigió y medio advirtió la rubia.

Y la morena ni siquiera considero sus palabras, pues inmediatamente después de que Emma pronunciara esas palabras acorto la distancia que las separaba.

Tentativamente poso una de sus manos en la cintura de la rubia y la atrajo aun más hacia ella haciendo que sus cuerpos se rosaran y que su respiraciones se aceleraran aun mas por el contacto.

Emma miraba a la morena con ojos expectantes, esperando su siguiente movimiento, al mismo tiempo que trataba de expresarle con su mirada que lo quería todo con ella.

-No tienes que pedírmelo, cuando eso es lo que más deseo-Murmuro Regina dejándose llevar, para luego cerrar el poco espacio que quedaba y cubrir sus labios con los de Emma.

Ambas mujeres suspiraron al primer acercamiento de estos, pues sus labios se sentían tan suaves y cálidos, que para las dos era una perdición.

Parecían estar amoldados el uno para el otro.

Poco a poco lo que comenzó con un beso tierno, se fue intensificando aun más. El cuerpo de Regina era tan seductor que invitaba a la rubia a caer en la tentación y perderse en él y por más que Emma trato de contenerse se le hizo imposible, hasta que con un movimiento audaz agarro a la morena de las nalgas y la trajo hacia sí, haciendo que esta quedara pegada a su cuerpo, mientras que sus labios se devoraban el uno al otro en un beso duro e íntimo que demostraba lo mucho que se deseaban.

-¿Dime qué quieres de mi Regina? Porque te juro que me estas volviendo loca-Le dijo Emma al odio con voz ronca, cuando se separó un poco de ella por la falta de aliento.

Emma estaba clara en lo que quería pero y ¿Regina? ¿Se estarán precipitando? ¿Debería parar antes de que fuera demasiado tarde?

Regina por su parte con suma ternura ahueco las mejillas de Emma e hizo que esta la mirase y sin apartar su mirada de ella, comenzó a desabrochar la camisa de la rubia.

Una vez que la camisa ya no era un impedimento para la morena, esta hizo que sus manos comenzaran a ascender poco a poco por el esculpido abdomen de Emma, sintiendo la suavidad de su piel. Cuando estas finalmente llegaron a posarse en los senos de la rubia, no pudo evitar apretarlos, logrando un gemido por parte de Emma.

Eso era lo que quería, pero no solo eso. Regina lo quería todo con ella.

En un movimiento audaz beso a Emma nuevamente y así mismo de rápido se separó de ella y comenzó a darle besos húmedos por el cuello hasta llegar a su oreja y comenzar a acariciársela con la lengua,mientras le susurraba la respuesta que la otra mujer había estado esperando.

-Todo, lo quiero todo Emma-Termino por decir en un tono ronco.

Emma por unos instantes se quedó sumamente quieta como asimilando sus palabras y cuando finalmente volvió a mirar a la morena, su mirada era salvaje y cargada de mucho deseo.

Al escuchar que Regina quería todo con ella, los pensamientos racionales se evaporaron de la mente de Emma y sin perder más tiempo alzo a la morena haciendo que esta enroscara sus piernas alrededor de su cintura y la volvió a besar, mientras se encaminaba con el cuerpo de la morena pegado al suyo hacia el sofá que se encontraba cerca de ellas.

La mirada de Emma denotaba el inmenso deseo que sentía hacia la morena, suavemente la recostó sobre el sofá y coloco su cuerpo sobre el de ella, haciendo que sus estos se rosasen y que la ropa empezase a molestarle. Regina por su parte se quedó quieta, devolviéndole la mirada y esperando que ella hiciera el siguiente movimiento.

Había pasado tanto tiempo desde que Emma se ha sentido tan excitada. La noche que paso con Regina años atrás no se comparaba con lo que estaba sintiendo en este momento. Era como si todo estuviera sucediendo por primera vez. Por eso, ella quería tomarse su tiempo y hacer el amor con la morena pausadamente.

La ropa de ambas fue poco a poco entre caricias desapareciendo hasta que solo quedaron sus cuerpos al ras uno del otro. Regina se maravilló con la suavidad y cremosidad de la piel de Emma y esta ante lo sensible que estaba la morena a su contacto.

Se besaron nuevamente, en un principio fue suave, pero luego con más ansia, exigiendo todo lo que ellas mujeres pudieran dar. Los labios y dientes de Emma juguetearon con los de Regina hasta que la morena le abrió la boca y la rubia aceptó la invitación. Sus lenguas se encontraron lenta y sensualmente, anticipando todo lo que tenía que llegar.

Emma deslizó la boca por el cuello de Regina, mordisqueando suavemente, luego más abajo, hasta llegar a sus pechos. Los besó, chupando primero uno y después el otro con su húmeda y cálida boca.

El cuerpo de Regina estaba perdido en un mar de sensaciones que había creído perdidas hace un tiempo y que solo Emma ha despertado en ella.

Gimió levemente en señal de protesta cuando la rubia dejo de chupar sus senos. Sin embargo, rápidamente fue acallada cuando Emma comenzó a besarle el abdomen y descender hasta llegar a su fruta prohibida y la empezó a acariciar lentamente, haciendo que ella se excitase más de lo que ya estaba y que al mismo empezase a perder un poco la paciencia porque quería que Emma la poseyera y lo hiciera ya.

Y así lo hizo.

Ellas se exploraron la una a la otra, hasta que todo fue a la vez demasiado y demasiado poco.

Estuvieron haciendo el amor hasta que el cuerpo no les dio para más y terminaron cayendo dormidas abrazadas.


Horas más tarde, Regina y Emma estaban tumbadas juntas, con sus cuerpos aun entrelazados. Ellas finalmente se habían sincerado la una con la otra y nada ni nadie podrían alterar ese hecho.

Emma tomo la mano de Regina que había comenzado a acariciar su abdomen hasta llegar a sus senos y la dejo quieta. Luego suspiro profundamente y se volvió hacia la morena. Sus miradas se encontraron en la oscuridad de la oficina de la morena.

La rubia observo su rostro y Regina sonrió llena de felicidad de que por fin ambas estuviesen juntas.

-Estabas equivocada, y lo sabes-Susurro Emma

-Siempre te he amado y por más que en el pasado trate de olvidarte nunca pude lograrlo porque el amor que siento hacia ti es más grande que nada-Murmuro mientras pegaba su frente con la de Regina.

-Lo sé- Le dijo la morena mientras le daba la vuelta y terminaba encima de Emma.

-Ahora lo sé-Volvió a decirle para luego volver a unir sus labios con los de la rubia.

Y esto era solo el inicio de algo nuevo y más puro.

Fin


No, mentira aun no es el fin pero ya estamos cerca. Posiblemente el capitulo siguiente si sea el final. En el tratare de aclarar muchas cosas y posiblemente sea extenso. Quién sabe, ya veremos jejeje todo depende de mí musa. En fin, déjenme saber que tal les pareció el capitulo y gracias por leerme y dejarme sus comentarios.

Saludos