¡Feliz año nuevo! Al fin, vario días después, puedo subir el capitulo de Año Nuevo. Por supuesto, quiero aprovechar este espacio para agradecer a todas las personas que siguen esta historia. Sé que no so muy regular, no como quisiera, pero no olvido este fic. Gracias por leer, poner en favoritos, comentar y seguir la vida de Master con VOCALOID.
Ahora, una pequeña noticia "mala". Como todo libro, comic o serie, este fic tiene un final y nos estamos acercando. Con este capítulo nos acercamos al desenlace. Así que no se pierdan los capítulos que siguen.
Gracias por su atención. Ahora sí, a leer el diario de Master.
Año nuevo
Una de las fechas más importantes en Japón es el Año Nuevo. La Navidad es una celebración secundaria (contrario a Europa y América) que es un buen pretexto para que los amigos hagan sus fiestas o las parejas de enamorados disfruten de una velada romántica. Pero el Año Nuevo en Japón es algo importante, es más que el paso de un año a otro; en el pensamiento nipón, es como un nuevo comienzo y debes deshacerte de todo aquello que te tiene atado al año que recién termina. Es como iniciar una nueva vida.
Lo más pesado de esta fecha es la limpieza general que hicimos del departamento días antes del último día de diciembre. Según la tradición, esto es para limpiar la casa de toda la suciedad que entró durante el año y así recibir limpios, tanto el departamento como nuestras almas, al año que inicia. ¡Y vaya que teníamos suciedad! Ausentarse de casa durante las giras trae consigo mucho polvo acumulado en los muebles. Yo no sé cómo es que uno puede ignorar esos inmensos conejos de polvo que se forman detrás de los libreros o debajo de las camas, en serio, Gumi ha tenido hámsteres más pequeños que las desagradables pelusas grises que salieron de los muebles de la sala. A diferencia de años pasados, en los que el Año Nuevo lo pasé con Thelma y nos fuimos a Australia y México, ahora teníamos a los VOCALOIDS para pasar estas fiestas, por lo que era nuestro primer Año Nuevo siguiendo la tradición japonesa. Absolutamente todo esto era nuevo para nosotros, y aunque limpiar es algo cansado, el tener a todo el grupo ayudando hizo la labor más fácil. Y admito, esto sorprendido por ver la seriedad que todos mantuvieron durante estas fechas. Claro, es imposible que los VOCALOIDS dejen se ser ellos, pero no hubo reclamos por tener que hacer limpieza. También me sorprende que guardáramos tanta basura. ¿Saben cuántas botellas vacías de cerveza salieron del cuarto de Meiko? ¿O cuantos palitos de paleta había bajo la cama de Kaito? Aunque más nervioso me puso ver las cajas, serían unas doce, que los Kagamine sacaron de sus habitaciones. Y es que todas tenían escrito con letras rojas "Manéjese con cuidado. Contiene materiales peligrosos." ¿Qué rayos había ahí escondido?
¡Ah! He olvidado un detalle importante. Si el Año Nuevo, o Shogatsu en japonés, es una festividad tan importante y que se celebra en familia, ¿qué hacían mis representados en el departamento? Bueno, ocurrió que por azares del destino VOCALOID al fin fue una de las bandas invitadas al importante programa de la cadena NHK. Después de años de ser un éxito, nos invitaron a participar en el Kohaku Uta Gassen, el programa más popular la noche de Omisoka (Fin de Año) en el cual participan numerosas bandas en una batalla musical. Y según me han dicho, si te invitan a participar es porque ya se te considera un artista consolidado en Japón. En resumen… ¡esa presentación era muy importante! El problema es que las bandas se distribuyen en dos equipos, el rojo y el blanco, mujeres contra hombres respectivamente. La solución fue dividir a VOCALOID en dos: Gakupo, Kaito y Len al equipo blanco; y Miku, Luka, Rin y Meiko al equipo rojo. Y como la participación no obliga a que presentes una canción tuya, las chicas iban a cantar Katararezu Tomo (opening de Concrete Revolutio: Choujin Gensou, interpretado por ZAQ)y lo chicos responderían con Ouka Ranman (opening de Kyoukai no Rinne, interpretado por KEYTALK). ¡Asunto resuelto!
Ya era el último día de diciembre, seguíamos con los preparativos para recibir al año y afuera hacia un frio terrible que congelaba el aliento, sensación que aumentaba por las fuertes ráfagas de viento que soplaban de pronto. Odio salir a la calle con un clima así, pero a Luka y Thelma les encanta el frio. Mientras que Gumi nos enseñaba a Rin, Kaito y a mí como hacer un kadomatsu (un adorno hecho con ramas de pino, que hacen referencia a la longevidad), Gakupo seguía limpiando su habitación con ayuda de Len, y Thelma, Meiko, Luka y Miku se encargaban de preparar la comida para estas fechas, el soba toshikosi (unos fideos muy largos, preparados de forma similar al ramen), los kagami mochi como ofrenda al dios del año y el osechi ryori, que contiene todo lo que vamos a comer durante los tres primeros días del año. Según Miku, el osechi ryori es una tradición que se ha ido perdiendo, pero como Gakupo es un fuerte promotor de las tradiciones locales, teníamos que seguir sus caprichos, aunque nadie se quejaba por ello.
—Chicos —interrumpí la pequeña clase de Gumi—. Deberíamos darnos prisa y alistarnos para el Kohaku.
—Aún es temprano Master —replicó Miku cantarina—, y no hemos terminado de cocinar.
—Sí, la limpieza nos llevó mucho tiempo —le apoyó Thelma sin descuidar los fideos.
—Sí, sí, pero este clima no me gusta.
—Lo dices solo porque no te gusta el frio.
—Ahora que recuerdo —Kaito, casi despistado, nos habló—. Oí que se esperaba una tormenta de nieve hoy.
—Bha, los meteorólogos no conocen el futuro —Rin se puso de pie en un salto. Tenía un par de ramitas en el cabello—, dijeron que iba a llover el día de mi cumpleaños y el cielo estuvo limpio desde la mañana.
Rin tenía razón, incluso una vez cancelamos una presentación por un pronóstico de inundaciones. El día fue más caluroso que un cuarto sin ventanas lleno de computadoras encendidas. Esto nos tranquilizó un poco, además, el lugar del evento no estaba muy lejos. Optamos por seguir con nuestras actividades, ajenos al mundo exterior. Vaya error.
¿Sería una hora después? Gakupo se apareció arrastrando una abultada bolsa negra que no dejaba ver su contenido. Len, un tanto perturbado, le ayudaba a empujarla. Ya me imagino que había en esa bolsa. Es extraño, pese a su hostilidad reciente, ambos estaban muy tranquilos últimamente. Desde aquella noche en que fuimos a la presentación de Lily, una cantante de la "competencia", y Gumi los regañó. Problemas de ellos. El embrollo vino cuando Len dejó su perturbación y señaló la ventana.
—¡Vean eso! —su sonrisa era una mezcla de asombro y alergia—. ¡Está nevando!
—¡¿Qué?! —gritamos todos corriendo a la ventana como tontos.
Y no era una nevada cualquiera, al contrario, era una tormenta invernal que apenas dejaba lo que había más allá de nuestro departamento. El viento hacia volar los copos de nieve de forma incontrolable. Aun admirábamos aquel espectáculo de la naturaleza cuando alguien llamó a la puerta. Corrí a abrirla, topándome con un gran hombre enfundado en una chamarra negra y guantes de motociclista, no tenía ni un copo de nieve encima, pero si estaba mojado.
—Master, ¡hermano!
—¡Big C! ¿Qué haces aquí hombre? —pregunté dándole una palmada en su hombro… debajo de su hombro, es un tipo alto—. Mejor aún, ¿cómo te dejaron pasar?
—En recepción saben que este grandote es mi amigo —Meiko me apartó de un empujón—. ¡Big C!
—¡Reina! —y ambos se abrazaron—. Solo venía a saludar a mis amigos idols antes de que fueran a su gran presentación.
—¡Lo sé! Dominaremos el Kohaku, ¿verdad, chicas?
—Pero no sé si puedan llegar al estudio —Big C se quitó su chamarra empapada, sus botas estaban igual de mojadas—, está horrible allá afuera.
—Oh vamos, no puede durar muchos tiempo —quiso calmarnos Rin.
Una hora después, cuando deberíamos estar en rumbo al estudio de la NHK, la tormenta solo había arreciado. Un manto espeso y níveo cubría la plaza que teníamos frente al departamento, los copos de nieve se estrellaban en nuestra ventana con suma violencia y mi celular no dejaba de sonar.
—Qué bueno que no iba a durar mucho tiempo —reclamó con seriedad Luka a la pequeña rubia.
—Bueno, hasta yo me equivoco —contestó ella con una risita inocente.
—¡Ya sé que debimos estar antes! —respondí, en cambio, a los reclamos del representante de la televisora—. Nos confiamos y ahora comenzó la nevada. Ya encontraremos la forma de llegar hombre, la presentación es casi de las últimas.
Colgué. Teníamos que encontrar la forma de llegar al estudio cuanto antes, pero a menos de que tuviéramos una barredora de nieve, nuestro futuro dependía de la Madre Naturaleza. Me tumbé en el sillón, a un lado de Big C que era atendido por Gumi y Miku.
—¿Cómo te atreviste a venir hasta aquí con este clima? —la pregunta de Gumi estaba cargada de preocupación. Después de todo, ellos eran amigos desde hacía tiempo.
—La nevada comenzó cuando venía para acá, me faltaban un par de calles cuando el cielo comenzó a caerse.
—Espero que no pesques un resfriado —Miku le acercaba un pequeño vaso de té.
—Gracias hermanitas, pero se necesita más que eso para derribar a Big C —dijo con un alarde de su fuerza física—. Por cierto, Gakupo, ¿qué escondes en esa bolsa? —era inevitable, después de más de una hora de contemplar el enorme bulto negro, alguien tenía que hacer la temida pregunta—. ¿Acaso está llena de porno y hentai? —remató su pregunta con una sonora carcajada a la que Meiko y Rin se unieron.
—Bueno, esa bolsa debe tener… —Kaito comenzó a hablar, pero un codazo del samurái lo hizo callar.
—No es nada importante, solo cosas que quiero tirar para recibir al año —intentó sonar lo más serio posible. Todos, menos Kaito, Rin, Len y yo, desconocían el gran secreto de este chico—. Necesito una renovación completa para este año.
—Sí que la necesitas, onii-chan —murmuró Gumi lo suficiente fuerte para robarnos una carcajada a todos.
—Y tú Big C, ¿dónde pensabas pasar esta noche? —preguntó de pronto Thelma, que ya terminaba con otra olla de fideos.
—En mi departamento, animándolos en el Kohaku y dormir después de eso.
—¿Vives solo? —habló la voz conmovida de Miku, sirviéndole otro vasito de té.
—Sí, toda mi familia vive en Los Ángeles. No los visito porque todo mi dinero lo gasto en autos —se rió de nuevo con ganas.
—¡Que terrible! —explotó la idol de cabello turquesa—. ¡Estas fechas son importantes para la familia!
—Miku, tranquila —llamó la voz de Luka, quien llegó desde la cocina y abrazó a su novia—. En Estados Unidos no piensan como aquí.
—Lo sé… pero que Big C tenga que pasar estos días solo es algo triste.
Así como Gumi se desmorona ante cualquier perrito que ande suelto en la calle, Miku se conmueve ante situaciones que ella considera tristes, como el hecho que Big C pase solo el Año Nuevo o que a una niña se le caiga su helado en el parque. La vez que vimos aquello, Miku comenzó a llorar desconsolada y corrió a comprarle otro barquillo a la pequeña.
—Oye Big C, puedes pasar estos días con nosotros —ofrecí amable hospedarlo. De todas formas, teníamos una habitación libre.
—¿Lo dices en serio?
—Claro hermano.
—Big C, eres como de la familia —Meiko se sentó a su lado, golpeándole el brazo con delicadeza—. Siempre nos ayudas a huir de los molestos reporteros aunque no tengas porque hacerlo.
—Incluso nos ayudaste en nuestra primera cita —sonrió Luka—. Eres un hermano más de la familia VOCALOID.
—Cielos muchachos, ustedes son increíbles —dijo Big C claramente conmovido por nuestras palabras.
Pero no todo iba a ser tan lindo. Las complicaciones apenas iban a comenzar para nosotros. Interrumpiendo el momento tan emotivo, la monótona voz de Yoshikawa Keiko (una presentadora de noticias) anuncio por televisión que las autoridades habían prohibido a la población abandonar sus hogares ante las inclemencias climáticas. Ya nos habíamos quedado atrapados en Noruega por una nevada, ¿por qué no quedar varados en nuestro departamento? Ah claro… ¡El Kohaku nos esperaba!
—¡Ya sé! Un trineo, de esos motorizados que usan en las carreras —gritó Kaito entusiasmado—. Ustedes deben conocer a alguien que tenga un par.
—Bueno, Vicent tenía un par, pero tendría que dar varias vueltas para poder levarnos a todos —Meiko en verdad estaba considerando la idea de su novio.
—No, no, ya no los tiene. Los perdió en una apuesta el pasado febrero —intervino nuestro invitado.
—Podemos ir en Roda-Roda —sugirió Rin tan entusiasmada como Kaito—. Tiene la altura para superar esta nieve y la potencia para llevarnos a todos.
—Y congelarnos antes de medio camino, su aplanadora no tiene toldo —Gakupo al fin había tirado su bolsa de "basura", por lo que ya estaba más tranquilo—, y no sé qué tan buena idea sea andar por la nieve en un vehículo de ruedas planas.
—No es buena idea, se necesitan neumáticos especiales —Meiko se tumbó en el sillón derrotada—. Si tan solo el camión tuviera neumáticos de invierno, o cadenas suficientes.
—¿Y qué tal un helicóptero? Si por tierra no podemos ir, tal vez por aire sí —propuso Rin, determinada a encontrar una solución a nuestro problema.
—No creo que volar con este clima sea seguro —Len, como siempre, era la voz de la razón en la cabeza rubia de su hermana—. Además, ¿de dónde sacaríamos un helicóptero?
—Admítanlo, estamos atrapados —suspiró Meiko—. Los únicos vehículos que pueden llevarnos están en manos de las Fuerzas de Autodefensas, y dudo mucho que podamos conseguir uno.
Madre Naturaleza 1, VOCALOID 0. La idea del vehículo militar era buena idea, pero sería imposible conseguir uno. En primera, ninguno en el departamento tiene contactos con la milicia, ni siquiera Gakupo y Gumi (por aquello de que su padre tiene tantos conocidos como hojas un sauce). En segundo lugar, era imposible que las Fuerzas de Autodefensa accedieran a llevarnos a un concierto, por más fanáticos que pudieran ser de VOCALOID; tal vez llevarnos del estudio a casa sí, pero al revés.
Ya admitíamos nuestra derrota ante las inclemencias climáticas. Faltaba cosa de una hora y media para que diera inicio el Kohaku y ya lo habíamos olvidado por completo. Bueno, yo no. Me había tumbado en el suelo mientras miraba la violenta nieve chocar contra nuestra ventana, pensando en todo el dinero que estábamos por perder, tal vez hasta tendríamos que pagar una amonestación y, por su puesto, esto no era nada bueno para mantener mi trabajo. ¡Maldita sea! Si tan solo hubiese sido más firme al momento de llevarlo cuando lo sugerí. Por su parte, cada quien se concentró en sus propias actividades para pasar el mal rato. No todos los días desaprovechas la oportunidad para consagrarte en el medio artístico, oportunidad que no se repetiría nunca más si no aparecíamos en aquel estudio. Meiko y Big C quedaron muy interesados con la idea de los vehículos militares, hablaron de lo maravilloso que sería conducir uno por las calles de Tokio y a campo abierto, incluso buscaron información un internet al respecto. Rin y Gumi continuaron con los arreglos de Año Nuevo, colocaron el shimenawa (un amuleto para recibir a los dioses) en la puerta del departamento y repartieron los kagami mochi (un mochi especial de esta época que es ofrenda para el dios del Año Nuevo y se come el primero de enero) por todas las habitaciones y la sala donde estábamos reunidos. Len fue secuestrado por Luka y Thelma, o más bien, esclavizado por ambas, pues abusando de su amabilidad natural le hicieron ayudar con la cocina probando la comida recién hecha, bajando los trastes de su lugar y haciendo los osechi que comeríamos por tres días. Gakupo y Kaito miraban la televisión con esperanza de un pronóstico alentador del clima y, de paso, ver como daba inicio la emisión del Kohaku. Todos sentimos un fuerte golpe en el pecho al ver como iniciaban sin nosotros, incluso Tetsuko Kuroyanagi, presentadora de este año, dio el anuncio sobre nuestra ausencia en el set de filmación. La más ausente era Miku, que desde el comedor parecía jugar con su laptop, o tal vez chateando con algún familiar y explicando por qué no aparecería en el Kohaku. Sin dudar, pensé, estaba deprimida. Trabajó mucho para este día, junto a Luka y Kaito elaboró los videos que se iba a proyectar en pantalla durante sus presentaciones, y todo eso se fue a la basura por una nevada.
—¡Lo tengo! —gritó de pronto quitándose los audífonos—. Aun podemos presentarnos en el Kohaku.
—¿Qué dices? —Gakupo, incrédulo, desvió la mira del televisor—. Estamos atrapados en el departamento hasta que pase la tormenta.
—Sí, sí, pero aún podemos presentarnos. Tal vez no en persona, pero sí por Internet.
—¿Quieres llamarlos por Skype? —ironizó Meiko.
—No, Skype no. Pero podemos usar mi canal de YouTube para hacer una transmisión en vivo.
El frio y la decepción nos impidieron reaccionar más rápido. Ella tenía razón, debían tener Internet y muchas computadoras en el set, además de unas pantallas donde fácil podrían distinguirse la transmisión de VOCALOID. Tal vez no todo estaba perdido aun. Sin dudarlo tomé mi teléfono para seguir el plan de Miku.
—Me gusta la idea, voy a llamar a la televisora.
—Esperen, ¿y nuestros vestuarios? —señaló Len de inmediato—. Todos están en el estudio.
—Tendremos que improvisarlos. Ustedes tres pueden usar sus yukata —y de pronto, Miku se convirtió en nuestra directora de escena. Parece que todas esas horas como asistente de nuestro fotógrafo y sus momentos de curiosidad durante las grabaciones de los videos musicales al fin dieron frutos—. Gumi y Rin, necesitamos vestuario que parezca de superhéroes o de los personajes de Concrete Revolutio.
—Creo que puedo improvisar algo así —respondió Gumi pensativa.
—Luka, Meiko, ambas se encargaran del maquillaje; Thelma y Big C acompáñenme por mi equipo y Master…
—Ya estoy llamando, no desesperen.
De pronto me quedé solo en la sala. Mi teléfono en la mano esperaba respuesta de alguien en la televisora mientras que el Kohaku estaba en una pausa comercial. El tiempo era muy importante, no sé cuánto les tomaría establecer el enlace con nosotros, ni cuanto tardarían los VOCALOID en alistarse. Miku regreso cargado una pantalla verde, Thelma traía la cámara y el grandote de Big C tenía la luces y varios cables. En su debido momento, Miku nos dijo que había conseguido esa pantalla verde para practicar sus ediciones de video y de fotografía con la ayuda de su modelo favorita.
—¿Ya te respondieron? —preguntó Thelma quitando los adornos del muro más amplio de la sala.
—Que va, sigo esperando.
—Hermanita, ¿crees que esto va a funcionar? —Big C seguía las indicaciones de Miku, colocando las luces donde ella le indicaba.
—Esto… no tengo idea. Pero no perdemos nada con intentarlo —sonrió esperanzada. Había muchas cosas en juego y dependíamos de que esto funcionara.
—¿Entonces para que estoy llamando? ¿No debería esperar a que...? —pero en ese momento escuché como, al fin, descolgaban el teléfono en la televisora y una autoritaria voz tomaba mi llamada—. Buenas tardes, ¿Furutani-san? Sí, soy Master —intenté sonar lo más serio posible. Me di la vuelta y caminé rumbo a la cocina para concentrarme en mis palabras—. Sí, el representante de VOCALOID. Solo quería decirle que sí vamos a presentarnos. ¿Cómo? Por Internet.
Miku tuvo que tomar el teléfono y explicar su plan. ¿Y yo? Cuando volví a la sala ya era un improvisado estudio de fotografía ¿o debo decir de filmación? La pantalla verde estaba perfectamente extendida en el muro, los muebles amontonados frente a la ventana y las luces en posición para iluminar al grupo. En televisión ya transmitían un nuevo bloque del programa. Ahora solo teníamos que esperar nuestro turno.
Sin duda, otra sorpresa agradable fue la ayuda de Big C. Hasta ese día supimos en que trabaja (y no, no solo vive de las apuestas ilegales como decía Kaito). También está en el negocio de la música, pero en el aspecto técnico: se encarga de las mezclas de audio para una disquera rival. Sus conocimientos fueron de gran apoyo en este momento, y como estaba más acostumbrado al ámbito de la edición, estaría a cargo de la computadora para poner tanto los instrumentales de las canciones como los videos en la pantalla verde. Los chicos llegaron con sus yukatas vestidas, listos para la presentación que no tardaría. No era lo mismo que verlos con sus trajes inspirados en los personajes de Kyoukai no Rinne, pero con esto bastaba. Se hacia la prueba de sonido final cuando Tetsuko Kuroyanagi tomó la palabra.
—Sé que al inicio del programa anunciamos que VOCALOID no podría presentarse debido a las condiciones climáticas. Y ellos no pudieron llegar aquí, sin embargo, gracias a la tecnología actual podemos comunicarnos de manera más fácil.
—¡Miku! —grité—. Comiencen a trasmitir, están por mandar el enlace a tu canal.
—¡Vamos chicos, a sus lugares! —ordenó la idol de coletas. Al instante, los tres chicos se alistaron para su presentación.
—¡Esperen! —Rin llegó corriendo, con una camisa a rayas de colores que sin duda era de Len. Saltó frente a su hermano y le puso unas orejas de gato negras.
—Oye, ¿y esto por qué me lo pones?
—Se supone que eres Rokumon, ¿no? —dijo la rubia con una sonrisa—. Anda, ¡a cantar!
—¡Damas y caballeros! En el equipo blanco —anunció la presentadora en televisión. El canal de YouTube a estaba transmitiendo en vivo—. Los chicos de VOCALOID: ¡Kagamine Len, Shion Kaito y Kamui Gakupo!
La cámara del Kohaku se dirigió a la parte superior el escenario, donde estaba la pantalla. Los tres chicos ya estaban listos para su interpretación, esperando una señal de inicio. En cuanto la sala de nuestro departamento podía verse en televisión, Miku hizo una señal para que tanto los cantantes como la música comenzaran. La coordinación fue impecable, tanto la pista como las voces iniciaron al mismo tiempo.
—¿Cómo se escucha en televisión? —le preguntó Miku a Thelma.
—Perfecto, como en los conciertos.
—¡Muy bien! Ahora voy a cambiarme.
Se fue corriendo mientras que nuestros tres "shinigamis" improvisados cantaban y bailaban frente a un video que mezclaba partes del anime Rinne. Tal vez Len no estaba muy cómodo, pero Rin acertó al ponerle esas orejas.
En lo personal, me hubiese gustado ver más de la presentación, cosa que me fue imposible por tener que ayudar a las chicas con su acto. El tiempo apremiaba, las chicas ya estaban vestidas… no como sus personajes pero sí con colores alusivos a estos. Debo decir que el más acertado fue el conjunto de Meiko, que por suerte tenía una chaqueta parecida a la del Sr. Jaguar, Miku consiguió una bufanda roja como la de Jiro y Rin, con esa camisa a rayas, pretendía pasar como Fuurouta. Menos suerte tuvieron Gumi y Luka que se aparecieron en traje, emulando al director del Departamento de Superhombres y al detective Shiba. Mientras Thelma, Gumi y yo terminábamos de peinar a las chicas y Meiko las maquillaba, los chicos acabaron con su canción e incluso interactuaron un poco con el (escaso) público. Tras un corte comercial, y una breve entrevista a las chicas de AKB48, llego el momento para que el poder femenino de VOCALOID entrara en acción. Kuroyanagi-san tomó de nuevo la palabra.
—Ya vimos a los chicos de VOCALOID, ahora, es el turno del equipo rojo. También de VOCALOID, ¡Hatsune Miku, Megurine Luka, Kagamine Rin, Sakine Meiko y Megpoid Gumi!
Vivimos lo mismo. Las chicas frente a la pantalla verde, con el video listo para reproducir y esperando una señal para iniciar. En cuanto las vimos ocupar toda la pantalla del televisor, les dimos una señal para que iniciaran. Así como los chicos, ellas iniciaron en perfecta sincronización con la música. Ahora sí, todo lo que teníamos que hacer era ver a nuestras chicas en su primer concierto virtual, acompañadas por los personajes de Concrete Revolutio al fondo.
Tal vez nos ganó la emoción, pero en cuanto ellas se despidieron del público, lo único que atinamos a hacer fue a correr a abrazarlas y celebrar con emoción como superamos tan difícil obstáculo. El próximo año, y espero que podamos asistir el próximo año, esto no nos pasará. Claro, la mayoría de las muestras de cariño eran especiales para Miku, quien tuvo la gran idea de trasmitir vía Internet.
—Chicos —nos interrumpió la voz de Big C—. Aún están en televisión.
Nos quedamos paralizados. Lo único que se nos ocurrió hacer fue mirar directo a la cámara y dar las gracias tanto por la invitación como por aceptar nuestra presencia de una manera poco convencional pero que sirvió para cumplir con el contrato.
¿Qué pasó durante el resto del Kohaku? Mucha música y muchos votos. Aunque para los jueces, las presentaciones de VOCALOID fueron poco espectaculares y eso restó puntos a cada equipo, lo más importante fue cumplir con nuestra palabra. En lo que restó del evento no volvimos a tener ningún enlace con el estudio, aunque Miku permaneció transmitiendo en vivo por si acaso volvían a llamarnos.
Cerca de la media noche, los jueces hicieron el conteo final de los votos. Entre los puntajes de los jueces, los mensajes de celular y el voto del público presente, se obtuvo el total de 356, 832 puntos para el equipo rojo (las mujeres) contra los 346, 929 puntos obtenidos por el equipo blanco (los hombres). La edición sesenta y seis del Kohaku Uta Gassen fue ganada por las mujeres. No es que nos importara mucho el resultado, pero Meiko y Rin no desaprovecharon la oportunidad para alardear sobre el poder femenino frente a Kaito, Gakupo y Len. Como suele ser, el programa terminó unos minutos antes de la media noche, para recibir el Año Nuevo con toda la emoción que un festival musical puede ofrecer. La tradición en Japón es ir a un templo budista a recibir el año que recién empieza, pero como no podíamos salir, preferimos recibirlo a la manera occidental: cenando, comiendo uvas y con un brindis en agradecimiento por todo lo vivido y esperando un año próspero y lleno de emociones, justo como hemos vivido hasta ahora. Las 108 campanadas en el templo se escuchaban hasta el departamento; se dice que con ese sonido se repele a los 108 pecados que existen para el budismo. Así recibimos al año nuevo, con la emoción de casi fallar en un compromiso, mismo que supimos cómo resolver a nuestro favor y con un gran amigo que siempre nos ha apoyado. Ahora solo me pregunto ¿qué nos espera ahora?
