"Aquel Ayer"

By: Lita Wellington

Capítulo Tres "Lavinia"

Diane ya estaba en casa esperando la llegada de su hija Lavinia, tenía demasiadas ideas en la cabeza después de haber escuchado a los dos extraños que estuvieron en su antiguo departamento, el enterarse de la vida de Lucius Malfoy, el hombre que aun adora y que no puedo odiar por más que lo intente.

Al fin podía comprender que en aquellos años cuando apenas lo comenzó a conocer trataba a la gente de manera fría y distante, sin embargo con ella era muy diferente siempre había sonrisas, bromas y protección, no era un hombre común, al contrario mostraba elegancia innata, su cabello platinado y esa mirada gris que lo cautivo desde el principio, de solo recordarlo todas las tonalidades rojas que existían cubrían su rostro, opto por ir mejor a la cocina y preparar algo para la cena.

- Mami, ya estoy en casa – Lavinia camino a la cocina para saludarla

- Bienvenida, ¿cómo te fue con Fiona? – pregunto Diane mientras le daba un beso en la frente a su hija.

- Muy bien mami, nos dormimos un poco tarde por estar viendo "Las diez cosas que odio de ti" – Lavinia tomo un vaso para tomar agua de limón que había en el refrigerador.

- Ya son 20 veces que vez la película no te aburres – Diane sonrió porque también a ella le gusta la película.

- No, además es muy guapo Heath Ledger y cuando le canta a la protagonista es hermoso.

Diane observaba con detenimiento a su hija, era alta para su edad, cabello rubio cenizo le llegaba a media espalda con pequeños rizos en las puntas, tez blanca y lo más importante el color de sus ojos, un gris acerado, el indicio que pertenecía a la familia de su padre, Lavinia era una pequeña Malfoy de pies a cabeza.

- ¿Qué te sucede mami?, desde que llegue te he notado algo nerviosa, no eres la de siempre.

- No es nada hija – Diane suspiro, sabía que tenía que hablar con ella – solo que me acorde de tu padre.

- Siempre me has dicho que está de viaje, por eso no puede estar con nosotras, háblame de él mamá.

- Ven vamos a la sala y te contaré sobre tu padre y como lo conocí.

El momento de la verdad había llegado al fin, tomaron asiento en un sillón de tres plazas.

- Hija, sabes que te quiero mucho eres todo lo que tengo en esta vida, tarde o temprano debes saber la verdad de tu origen y de otras cosas que hoy me entere e ignoraba completamente sobre tu padre, cuando termine con mi historia, tú tendrás la última palabra, estas en todo tu derecho, solo busco que seas feliz.

- Adelante te escucho – la niña tomo las manos de su mamá para darle valor.

- Hace 12 años conocí a tu padre en un bar de Trafalga Square, esperaba a tu madrina Mariane…

= o =

- ¡Mariane siempre me hace lo mismo!, ¡nunca llega a la hora en que quedamos mejor me voy! – Diane termino su cerveza pidió la cuenta para retirarse del lugar, cuando un tipo le cerró el paso.

- ¿Dónde vas preciosa?, ¿te dejaron plantada?, no te preocupes yo puedo hacerte compañía y después no podemos divertir de una manera más íntima, será agradable para ambos.

- No tengo intención de hablar con usted y ya debo retirarme, me permite pasar.

- Una chica como tú, merece tener compañía y quien que yo para entretenerte – el sujeto tomo a Diane de la cintura.

Diane luchaba por zafarse del sujeto que ya era una molestia, necesitaba ayuda y en la entrada del bar encontró su salvación, un hombre muy elegante entraba, las chicas que se encontraban cerca lo miraban de forma lasciva, él no se inmuto al contrario las miraba con superioridad. Aprovechando un descuido del tipo que la tenía abrazada le dio un rodillazo en sus partes nobles y corrió hacía el desconocido.

- Hola cariño, al fin llegas podemos irnos ya por favor – Diane suplicaba que le ayudara.

- Claro, vine por ti – el hombre la tomó por los hombres para sacarla del bar.

Caminaron unas cuadras ya que los iban siguiendo, el hombre del bar y dos personas más, Diane ya estaba muy nerviosa, de momento a su paso salieron tres perros negros que comenzaron a perseguir a los tres hombres que corrieron despavoridos al verlos.

- Perdóneme por meterlo en esta situación, estoy muy apenada con usted, deje presentarme mi nombre es Diane Grace – estiro su mano para saludarlo.

- El placer es mío Srita. Grace – el hombre beso su mano con galantería – mi nombre es Lucius Malfoy.

- Es momento que me vaya, gracias Sr. Malfoy – Diane se despidió al dar media vuelta fue tomaba de la mano

- Espere un momento ya es tarde y una dama no pudo andar sola a estas horas de la noche, si me lo permite puedo acompañarla a su casa, así estaré más tranquilo.

Mientras llegaban al domicilio de Diane, su conversación giro a sus actividades laborales, ella estudiaba periodismo y él se dedicaba a las bienes raíces y en esos momentos se encontraba en Londres por cuestiones laborales y no conocía mucho de la ciudad, por lo cual Diane se ofreció como guía de turistas.

En las dos semanas que él estuvo en Londres visitaron: The London Tower, The Big Ben, The Buckingham Palace, Bond Street, Oxford Street, Picadilly Circus, fueron al teatro a ver "The Mousetrap" (La ratonera, obra creada por Agatha Christie en 1952, ambientada en los años 40's y que aún se encuentra en cartelera), fueron a cenar a elegantes restaurantes y a bailar, solo faltaba un día para que Lucius dejara la ciudad y esto provoco que Diane estuviera triste, mientras caminaban por el parque de Saint James.

- ¿Qué te sucede Diane? – Lucius la veía muy triste desde que llegaron al parque.

- No es nada Lucius – Diane bajo su mirada porque tenía ganas de llorar.

- No me mientas, eres una mujer de emociones transparentes y no sabes ocultarlas

- ¡Está bien tu ganas!, estoy triste porque mañana te vas de la ciudad y estas dos semanas las disfrute muchísimo.

- Comprendo, por mi trabajo debo visitar varios países, esto no significa un adiós, sino un hasta pronto.

- Gracias – Diane embozó una sincera sonrisa – que te parece si salimos a cenar a un lindo restaurante.

- Buena idea, paso a recogerte a tu casa a las 7:00 p.m., te mereces una bonita velada y estoy agradecido por estas dos semanas en tu compañía.

El cuarto de Diane era un completo caos, montañas de ropa invadían su cama, comprobando que no tenía ningún vestido adecuado para la ocasión eran cerca de las cinco de la tarde y solo un milagro la salvaría de semejante olvido.

- Todo es mi culpa, porque no le hice caso a Mariane cuando me dijo que comprara aquel vestido color turquesa ahora no estaría lamentando mi desgracia.

Sonó el timbre del departamento, sacándola de su monólogo camino hacia el recibidor y al abrir la puerta observo varias cajas, la persona que iba con ellas las sostenía con mucho esfuerzo.

- Buenas tardes la señorita Diane Grace – preguntó la persona detrás de las cajas

- Si soy yo – quitando la caja más pequeña para ver el rostro del muchacho.

- Traigo estos paquetes para usted donde puedo dejarlos.

- ¡Oh! perdone, déjelos aquí – Diane quito algunos objetos de un pequeño trinchador ubicado en el recibidor.

- Por favor es tan amable de firmar aquí – el joven saco una libreta para que firmara de recibido – eso es todo con su permiso.

- Muchas gracias – cerrando la puerta.

Diane se preguntaba que eran todas esas cajas, poco a poco las llevo a la sala y en esta venían un abrigo largo color negro, en otra un vestido azul turquesa como el que vio cuando iba con Mariane de compras, zapatillas del mismo tono del vestido en la más pequeña venía otra caja al abrirla su asombro fue mayúsculo al ver una linda gargantilla de platino con incrustaciones de zafiros y dentro de la cajita venía una pequeña nota.

Diane:

"Estos obsequios son para agradecerte las semanas maravillosas que me diste desinteresadamente y esperando que sean de tu agrado"

Lucius Malfoy.

Lucius Malfoy llegó puntual a la hora, toco el timbre espero unos segundos al momento de que abrieron la puerta se quedó sin palabras, Diane lucía muy elegante con aquel vestido y la gargantilla le quedaba perfecta, a Diane le sucedió lo mismo la presencia de Lucius con aquel traje negro lo hacía verse todo un seductor y su cabello platinado lo traía amarrado con un lazo del mismo color del traje.

- Esta lista señorita – ofreciendo su brazo para salir del departamento.

- Claro - Diane trataba de cerrar la puerta pero traía el abrigo en su brazo izquierdo.

- Me permites – Lucius le pidió las llaves para cerrar la puerta y a continuación le coloco el abrigo.

Llegaron a un restaurante ubicado a las orillas del río Támesis y daba una panorámica excelente del Big Ben, el Parlamento y el Puente de Londres. Lucius pidió una botella de Cabernet Sauvignon y mientras platicaban de temas triviales ordenaron el menú el cual consistía de: Ensalada Vichyssoise, Crema de tres quesos, Lomo fino a las tres pimientas y de postre Tulipán de fruta y Crepés de naranja y jengibre.

La cena pasó entre risas y coqueteos por parte de ambos, alrededor de las nueve de la noche una pequeña orquesta empezó a tocar sus primeros acordes y Diane empezó a murmurar la canción que tocaban.

- Gustas bailar – Lucius se levantó y ofreció su mano para llevarla a la pista.

Over and Over I keep going over the world we knew

Once when you walked beside me

That inconceivable, that unbelievable world we knew

When we two were in love

And every bright neon sign turned into stars

And the sun and the moon seemed to be ours

Each road that we took, turned into gold

But the dream was too much for you to hold

Now over and over I keep going over the world we knew

Day when you used to love me

El tiempo se detuvo en aquel instante, las parejas que se encontraban en la pista desaparecieron, Diane miraba embelesada a Lucius, sus ojos grises la hipnotizaron desde la primera vez que lo conoció, Lucius la atrajo más hacia él para evitar que en cualquier momento desapareciera de sus brazos y este solo fuera un sueño.

And every bright neon sign turned into stars

And the sun and the moon seemed to be ours

Each road that we took, it turned into gold

But the dream was too much for you to hold

Now over and over I keep going over the world we knew

Day when you used to love me

Over and over I keep going over the world we knew

Alrededor de las 11:00 p.m. salieron del restaurante eran los últimos clientes y Diane reía por el sentido del humor ácido de Lucius, veinte minutos después llegaron al departamento de ella.

- Muchas gracias por la velada Lucius, tenía mucho que no me divertía de esta manera – Diane abría la puerta de su departamento, volteo para despedirse de Lucius.

- Al contrario debo agradecerte por tan bella compañía, prometo regresar pronto a la ciudad.

Lucius al verla ahí junto a la puerta de su departamento tan vulnerable mando al diablo todo lo aprendido como un sangre pura, sin previo aviso abrazo a Diane para besar sus labios con desesperación, ella por su parte respondía con pasión a los besos, sintió como la levantaba en sus brazos y le daba una patada a la puerta para cerrarla, la llevo hasta la habitación y empezó a despojarla del abrigo, el vestido y al verla con aquel conjunto interior color negro, los deseos de tenerla entre sus brazos, el subconsciente le gritaba que debía ser tierno y amoroso con ella, la abrazo unos instantes para desbaratar el peinado que lució para la cena y el cabello negro azabache mostró todo su esplendor.

- Eres hermosa Diane, tu piel es tan suave como el pétalo de rosa, quiero ser el único hombre de tu vida – Lucius comenzó a darle pequeñas mordidas en el cuello, le quito la gargantilla para continuar con su labor – desde que te vi en aquel lugar algo nuevo en mi renació, todas mi culpas del pasado buscan el perdón, por eso tu está aquí, tu sonrisa y tu transparencia me ayudaran a ser una mejor persona.

- Lucius yo siento lo mismo por ti – Diane respiraba entrecortadamente por las caricias que experimentaba, quiero sentirte dentro de mí, quiero que me hagas gritar de placer, por favor te lo pido.

El cortejo paso a segundo plano, el resto de la ropa quedo regada en la alfombra, Lucius acomodo dulcemente a Diane en la cama, admirando su cuerpo era como una diosa griega cincelada en mármol, era perfecta, se acomodó entre sus piernas y comprobó que ella nunca había estado con ningún otro hombre lo sabía porque ella se encontraba demasiado nerviosa y tensa.

- No te haré ningún daño, si quieres podemos parar hasta que te encuentres preparada.

- ¡No lo hagas!, solo estoy nerviosa, yo nunca… yo nunca…

- Shhh, no digas nada solo déjate llevar por las sensaciones que tu corazón te dicte y te será más fácil.

Diane trataba de controlar su respiración después del orgasmo maravilloso que recorrió todo su cuerpo, Lucius descansaba aun lado de ella admirando sus ojos azules como los zafiros.

- Fue maravilloso y… yo no tengo palabras para explicar lo que siento, yo… - Lucius la calló con un beso para seguir amándola.

Diane descansaba en el torso desnudo de su amante, sintió un poco de frío, esto hizo que se levantara un momento de la cama para recoger el edredón, Lucius extendió sus brazos para recibirla y enseguida se quedaron profundamente dormidos no importando el mañana.

= o =

- Mami ¿qué paso después de la cena? – Lavinia pasaba una de sus manos frente al rostro de su madre, ella seguía en su mundo.

- Bueno eso pequeña ya es muy personal – sonrió Diane con un leve rubor en las mejillas.

- Ahí debe ser cuando me concibieron o es que me equivoco

- Niña impertinente – Diane empezó a jugar con su hija y la niña pedía clemencia sabía que su madre siempre le ganaba, las cosquillas eran su punto débil.

- Paz, pido paz, perdón mamá no lo vuelvo hacer sé que no es de mi incumbencia, pero era tan interesante cómo conociste a mi papá que necesitaba saber más de él.

- Pero solo te he contado una parte de la historia, falta cuando lo volví a ver después de seis meses de ausencia.

- Creo que el interrogatorio de hoy fue suficiente, además ya tengo hambre, mejor vamos a cenar.

Después de la cena Lavinia se fue a su habitación, quería contarle a su mamá sobre la carta que había recibido, decidió no hacerlo, una corazonada le decía que debía esperar unos días más, pronto sería su cumpleaños número once y tenía un plan entre manos.

Escucho que tocaban la ventana, era raro para Lavinia porque estaba en un segundo piso y era imposible al asomarse se encontró con la lechuza que le entrego la carta en la mañana, la reconoció porque tenía unas plumas blancas en las puntas de las alas.

- De nuevo tu pequeña – Lavinia acarició la cabeza de la lechuza – tu sabes el paradero de mi papá – la lechuza hizo un sonido de afirmación – espérame quiero que le lleves una carta.

Sábado 19 de Julio 2003.

Sr. Lucius Malfoy:

Más bien debería llamarle ¿Papá?, son tantas cosas que debo decirle sobre mi existencia en este mundo y no sé por ¿Dónde? empezar, mi madre me contó sobre ustedes pero solo una parte, me gustaría conocerlo y saber más de usted y el ¿Por qué? se fue de nuestro lado.

Hoy recibí una carta de un colegio de nombre Hogwarts de Magia y Hechicería, era una carta de aceptación y una lista de útiles que debo comprar, estoy muy emocionada y deseo ir al colegio, mamá no sabe nada de la carta.

Somos seres humanos y cometemos errores, nadie es perfecto se lo aseguro, pero no es tarde para enmendarlos, el próximo domingo 27 de Julio es mi cumpleaños y que mejor regalo sería que conocerlo, siempre he soñado con recibir el abrazo de mi papá.

Se despide una hija que desea conocerlo.

Lavinia Grace.

La pequeña rubia guardo la carta en un sobre color lila, se la entregó a la lechuza quien la tomo con el pico y al recibir un cariño de parte de ella voló con rumbo desconocido para ella, pero conocido para la lechuza a la cual llamo Freya.

Continuara…

Capítulo Tres reeditado el nombre anterior era "Mentiras y Verdades salen a la luz", ahora se titula "Lavinia", el capítulo era un poco más largo, pero quise dejarlo hasta aquí, en donde la hija de Lucius y Diane va conociendo un poco la historia de sus padres. El siguiente capítulo también tendrá su modificación correspondiente.

La canción que ocupo en la cena se llama The World We Knew, la canta Frank Sinatra, es una de mis favoritas y plasma lo que Lucius quiere de Diane.

Espero sus reviews a esta reedición.

Lita Wellington.