El suplente

Al principio me sentí muy inseguro por la presencia del primo Kii en el departamento. Si bien, no es un demonio rubio como sus primos, es otra vida adolecente que supervisar, alimentar, educar… criar. En resumidas cuentas, las dos semanas de "vacaciones" en la ciudad que iba a tomar el primo Kii se transformaron en meses y ahora estudia junto a sus primos y Gumi el año de escuela que cursaba en su pueblo. Así es, el departamento VOCALOID creció un poco y por tiempo indefinido, tan indefinido que ya le estamos buscando donde continuará su educación. ¡Menos mal que teníamos libre la habitación de Miku! Después de una limpieza a fondo (porque ese cuarto lo usábamos como bodega) y una redecoración que consistió en borrar los puerros que estaban pintados en las paredes, quedó listo para ser ocupado.

No sé por qué pensé que la presencia de Kii sería una carga para todos. Creí que el cambio de la relativamente tranquila vida en el onsen a la apabullante actividad de la gran ciudad tendría un efecto negativo en el muchacho y seria arrasado por el ajetreo citadino. Sin embargo, me llevé una gran sorpresa con el paso de los días. Pensé que su vida rural era lo contrario a la nuestra, que sus labores no iban más allá de limpiar habitaciones desocupadas y atender a un par de ancianos que buscaban rejuvenecerse con las maravillas de los manantiales. Estaba muy equivocado. Mi concepción de la vida del primo Kii estaba condicionada por esa semana que nos hospedamos en su negocio, pero la diferencia fue que no había ningún otro huésped, solo éramos nosotros diez, nada comparado con la gran cantidad de turistas que recibían a diario. Según nos dijo, una vez tuvieron tanta gente que comenzaron un sistema de reservaciones y la lista iba desde marzo hasta enero. Pero eso era lo menos estresante.

—Una vez me quedé a cargo del onsen porque mamá tuvo que acompañar a un huésped al hospital —contaba eso con una amplia sonrisa—. Yo quería subir a la ambulancia pero no me dejó, así que fui el jefe por una tarde completa. Ese día acomodé a tres parejas en una misma habitación, ¡que lio! —decía entre risas. Eso me agrado mucho, siempre está de buen humor.

Fue una suerte que Kii se adaptara a la perfección a nuestro ritmo de vida. Sus labores escolares eran las mismas que sus primos, así que tenía mucho tiempo para ayudarnos en el departamento o en el trabajo. Si Thelma debía ir a comprar la comida del día, Kii la acompañaba; si teníamos toneladas de ropa por lavar, ahí estaba Kii listo para tenderla; si tenía una montaña de trabajo, él me ayudaba a ordenar los papeles. En verdad que nos vinieron muy bien ese par de manos extras.

Pero la vida siempre tiene muchas sorpresas reservadas y no imaginábamos que la llegada del primo Kii nos ayudaría a sortear una de esas crisis del grupo. Tranquilos, no hablo de una pelea o algo así, sino de algo peor: incumplir un contrato.

—¡¿Qué?! ¡¿Tantos trabajos juntos?! —grité al teléfono—. ¡Pero Otoya-san, eso es mucho!

—Sé que parece mucho trabajo, pero confió en que VOCALOID podrá hacerlo todo sin problema alguno —me decía Otoya al otro lado de la línea—, son cosas sencillas que no toman más de una o dos horas de filmación.

—Recuerdo que eso dijiste de una escena de cuatro minutos cuando filmamos el episodio piloto de Super Sentai.

—¿Ves?

—Sí, y nos tardamos dos días. ¡Dos días!

—A veces ocurren imprevistos, es normal.

—Tu propuesta de ahora es un imprevisto —miré el correo con la agenda que Otoya mandó. Dos semanas de mucho trabajo—. Pero bueno, ya nos arreglaremos.

—Sabía que podía confiar en Master-san.

—Sí, sí, pero a la próxima avísame con más tiempo. Al menos un mes antes, ¡no dos días antes!

—Seguro, seguro. Discúlpame por eso, no me di cuenta que el mensaje se quedó en la carpeta de borradores.

Claro. Que le crea su abuela, porque yo no. Pero ya nos aviamos comprometido con la agencia a participar por dos años en cuanto comercial y presentación que hiciera falta. Por cierto, sé que no lo había dicho, pero Otoya fue despedido poco después de que rechazaran su proyecto de Super Sentai; ahora trabaja en la empresa del padre de Gakupo y Gumi. Sí, nosotros tres le ayudamos a conseguir ese empleo.

Dos horas después de hablar con mi amigo Otoya (aunque parecía más bien mi enemigo en ese momento) organicé una junta de emergencia en la sala del departamento. Ahí estábamos todos, incluido el primo Kii que funcionaba como mi asistente. El chico incluso fue a sacar copias de la agenda. Eso es algo que ya habíamos hecho antes, pero no funcionó porque todos menos Luka perdía sus hojas. Todos hojearon la agenda y pude ver que sus rostros pasaron de la emoción y gusto a la sorpresa y, finalmente, al horror. Catorce días seguidos de grabaciones, entrevistas y presentaciones en vivo, tanto en radio como en televisión. ¿Sencillo? Para nada.

—Como pueden ver, tenemos una agenda muy apretada. No es la primera vez que tenemos dos semanas de trabajo continuo, pero sí que tenemos tanto.

—¡¿Qué pensaba Otoya cuando hizo esto?! —se quejó Miku, ganando el reclamo a Meiko.

—Era peor antes de los arreglos que le hice —dije la verdad. En la agenda original había eventos empalmados, mismos que reprogramamos o cancelamos.

—Veo que no estaremos juntos todo el tiempo —Gakupo repasaba una y otra vez sus copia—. También tenemos eventos simultáneos.

—Sí, tendremos que dividirnos para cumplir con esta agenda, así que necesitaremos la ayuda de Big C.

—Son muchos comerciales… una visita a un café y para terminar una presentación en vivo a nivel nacional— Luka releyó todo por quinta vez. Tenía un lápiz en su mano, por eso supe que marcó sus compromisos y los de Miku.

—Es bastante trabajo, pero sé que lo lograremos —dijo Kaito con una amplia sonrisa.

—¡Esa es la actitud que quiero! También confió en que se puede lograr, así que prepárense para dos horribles semanas. Mañana tendremos los guiones de los comerciales, así que mejor vayamos todos a descansar.

Pero no me hicieron caso. En vez de ir a dormir, se acercaron y me hicieron preguntas sobre sus compromisos o se quejaron por la repentina noticia. Fue casi una hora de esto, entre trazar la ruta para llegar a tiempo a cada evento o filmación hasta negociar por cambiarse las actividades, cosa que tuve que prohibir.

—¿Listo para vernos trabajar, Kii-kun? —preguntó Rin.

—¡Sí! Ya me estaba aburriendo.

¿Nuestra vida le parecía aburrida al primo Kii?

Al día siguiente y durante todo el fin de semana no salimos del departamento, excepto Thelma y Kii que fueron a comprar comida para nuestro retiro de trabajo. No quería distracción alguna para el grupo, necesitaban cada segundo para leer sus guiones y ensayar las escenas. En cuanto a las presentaciones en vivo, no me preocupaban en absoluto; bastaría con cualquier coreografía de alguna canción reciente para cubrir el contrato. Menos mal que nos dejaron libertad en ese aspecto.

Aquel fin de semana fue extenuante, pero nada comparado con lo que estaba por venir. Por mi parte, fue divertido ver los ensayos de cada comercial e imaginarme como se verían ya completos. En uno de estos, Len debe enfrentar a un luchador de sumo para ganar una lata de refresco; en otro, Gakupo y Kaito deben hacer una danza rusa para un comercial de sopa instantánea; pero sin duda mi preferido será uno de dulces, protagonizado por Miku y Meiko. Estos japoneses sí que saben hacer vender su producto. Por su parte, lo que me preocupaba eran esas entrevistas. Algunos periodistas y presentadores son muy tramposos y hacen lo que sea con tal de obtener una exclusiva, aunque eso signifique entrometerse en asuntos privados. Por un buen rato hemos conservado nuestros secretos, pero siempre debemos estar alertas, no sea que en alguna pregunta se revelen cuestiones personales propias o de alguien más. Recuerdo que aproximadamente hace un mes, Kaito casi revela su relación sentimental con Meiko. Gracias a una intervención muy oportuna de Len, las cosas quedaron en secreto.

Lunes, 5 de la mañana. Hacia frio, mucho frio y el sol no daba señales de querer salir de su escondite. Parecíamos un grupo de alpinistas a punto de subir el Everest, pues todos nos cubrimos con las chamarras más gruesas que teníamos y cargamos varias mochilas y maletas llenas de comida. ¿Por qué? Bueno, con semejante agenda, teníamos que comer mientras nos trasladábamos de una locación a otra.

Nos dividimos en dos grupos, Big C y Thelma llevaron a Miku, Luka, Gakupo y Gumi a la estación de radio para una entrevista en el noticiero matutino, luego irían a los estudios para filmar un par de comerciales; en el otro grupo, Kii me acompañó al set de filmación donde esperaban a Kaito, Meiko, Rin y Len, de ahí pasaríamos a una televisora para promocionar un concurso y posteriormente encontrarnos con el otro grupo para ir a filmar más comerciales.

Sinceramente, no quiero escribir lo que pasó en esos días, por la sencilla razón de que no ocurrió nada memorable. Esto no quiere decir que los comerciales fueran malos, no, en verdad fueron muy divertidos; la entrevistas también fueron tranquilas y se enfocaron a la música por completo. Todo iba muy bien y por eso no tiene gracia que lo escriba. Terroríficamente bien para mi gusto. No se nos hizo tarde ni una sola vez, los autos no fallaron, los molestos paparazis no daban señales de vida, nadie se había enfermado o lesionado… hasta el último día.

Sí, las cosas no podían ser tan buenas como parecían. Después de pasar trece días sin otro problema que evitar quedarme dormido al volente, justo en el día más importante por tratarse de una presentación en cadena nacional y en vivo, ocurrió ese accidente.

¿Cómo pasó? No estamos seguros. En un segundo que nos descuidamos ocurrió todo. Ya me parecía raro que no tuviéramos ningún obstáculo. Estábamos en un set de filmación, recién acababan de grabar el último comercial que teníamos programado. Es ese anuncio que hicieron para NTT en el cual Rin y Len surfean por internet y son testigos de los beneficios que ofrecen las redes sociales, mismos que disfrutan los demás VOCALOIDS. Por cierto, el que Kaito aparezca desnudo en ese comercial no estaba en el libreto. Como decía, la filmación terminó sin inconvenientes y hasta unos minutos antes de lo esperado. Estábamos listos para irnos, caminé hacia la puerta, acompañado por el director, cuando un grito de Rin inundó el set. Todos nos giramos de inmediato. Lo que vimos nos alarmó. Len fue el primero en correr hacia su hermana gemela, seguido por el primo Kii. Ahí estaba Rin, en el suelo, con su pie derecho atrapado bajo una de las cámaras del set y, detrás de ella, uno de los empleados cuya pierna estaba enredada en un cable, se reincorporaba con una cara de espanto. ¡¿Por qué tenía que pasarnos esto?!

—¡Lo siento, Rin-chan, lo siento! —gritaba el hombre desesperado. Otros dos trabajadores levantaron la cámara.

—¡Me duele mucho! —gritó Rin, sus ojos se inundaron en lágrimas—. ¡Mi tobillo me duele!

—Tranquila Rin, intenta levantarte —le decía su hermano.

Len y Kii le ayudaron a ponerse de pie, pero no podía ni siquiera apoyar la punta de sus dedos; con el menor contacto, se torcía de dolor, apretaba lo dientes para ahogar sus quejidos y levantaba la pierna de nuevo. El impacto con la cámara posiblemente le había fracturado el tobillo. También tenía un golpe en su brazo derecho que ya comenzaba a inflamarse. ¡Todo iba tan bien y de pronto pasó el peor accidente en nuestra historia! De inmediato llamé a la ambulancia mientras el descuidado empleado era regañado por el director. Len y Kii llevaron a Rin a una silla cercana para que descansara. Ella no dejaba de quejarse por el dolor en su tobillo y el resto de los VOCALOID no sabían que hacer, solo acompañarla en su dolor. Por consejo de Luka, no le quitamos los zapatos a la joven rubia y esperamos la llegada de los paramédicos. Es lo mejor, a veces uno puede agravar la herida por desconocer su adecuado tratamiento.

La ambulancia llegó más rápido de lo que esperábamos, creo que no pasaron ni quince minutos cuando los paramédicos entraron al foro. Se abrieron paso entre los trabajadores del estudio hasta llegar a nosotros. Subieron a Rin a la camilla y avanzaron hasta el vehículo, escoltados por Len y Kii. Detrás de ellos avanzaron los demás mientras yo era retenido por el director y sus asistentes, se disculpaban por lo ocurrido como si aquello fuera una ofensa personal y hasta decían que el trabajador pagaría por su accidente. Yo los ignoré tajantemente, no me importaba para nada lo que decían, pero les dejé en claro que no castigaran a ese pobre hombre, fue un accidente que a cualquiera pudo pasarle.

Cuando al fin escapé de ese gentío, vi como la ambulancia abandonaba los estudios. Miré a todos lados y no encontré a ninguno de los de mi grupo. Por un momento creí que me habían abandonado, hasta que frente a mí se detuvo el auto de Meiko.

—¡Sube! —me dijeron a coro Kaito y Thelma. Y subí.

—¿Dónde están los demás?

—Big C se los llevó al hospital —respondió Meiko—, Len y Kii van en la ambulancia.

—¿Cómo pasó ese accidente? —preguntó Kaito muy preocupado, sus dedos retorcían la bufanda azul que siempre usa.

—Por lo que entendí, al tipo ese se le enredó el cable en la pierna y cuando quiso avanzar tiró la cámara —dije.

—Pobre Rin-chan… —murmuró Kaito.

Todo el camino hacia el hospital lo pasé pegado al celular. Cancelé los siguientes compromisos con pretexto de un pequeño incidente y con gusto accedieron a reprogramarlos. Menos uno: la presentación nocturna en el talk show de Morikawa Hideo, otro de los experimentos del buen (y maldito) Otoya. ¿El problema? Que no había nadie para sustituir a VOCALOID porque, claro, no se supone que canceles una presentación unas horas antes de la misma. Sin tener idea de qué demonios hacer, dejé el teléfono a un lado y me centré en nuestra emergencia, ya se nos ocurriría algo.

Las siguientes horas fueron de las más largas que hemos vivido. Con la mayor discreción que el hospital nos ofrecía, trasladaron a Rin a una habitación privada. No era muy grande, pero cabíamos todos a la perfección. Sentados en la cama, estaban Len y Kii acompañando a Rin, Miku y Luka compartían un sillón mientras hojeaban una revista de anime, Gakupo permanecía pegado de espaldas a la ventana con el celular en la mano, Kaito jugaba con la televisión cambiando los canales cada tres segundos, Meiko y Thelma jugaban con sus celulares en otro sillón frente a la cama, Gumi leía un manga que Big C le acababa de comprar y él, bueno, nuestro amigo bajó a la cafetería a comprar algo de comida "real" y nos las chucherías con las que nos alimentamos en días anteriores. En cuanto mí, estaba en un rincón dándole vueltas al asunto, tenía que encontrar una solución. Después de dos horas de espera, el doctor por fin se apareció en la habitación con las placas del tobillo de Rin.

—Tenemos buenas noticias —sonrió el tipo. Sacó las radiografías de un sobre y las mostró como si fuera el más grande descubrimiento médico—. No hay fractura de ningún hueso y los ligamentos tampoco sufrieron daños serios. Pero la contusión fue muy fuerte, tendrá que descansar el tobillo unas cuantas semanas para evitar cualquier lesión.

—Entonces, ¿solo tengo que guardar reposo? —preguntó Rin, aunque quejándose del dolor.

—Sí. Te recetaremos un analgésico para calmar el dolor y bajar la infamación. Pero es importante que no hagas ninguna actividad intensa. Sé que es difícil para una idol con tantos ensayos que tienen, pero ya es mucha suerte que la cámara no fracturara nada, no debemos arriesgarnos.

—¿Y la presentación de esta noche? —no pensé que a Rin le importara tanto.

—Rin, ya escuchaste. Tienes que descansar o te lastimarás peor —dijo Len de inmediato.

—Yo me encargaré de que Rin pueda alejarse de los bailes por el tiempo necesario para su recuperación —le dirigí al doctor una sonrisa—. Gracias por las buenas noticias.

El doctor se fue con todo y las radiografías a preparar el alta de Rin. Esta noticia fue agridulce; estábamos alegres porque la lesión de Rin no era de gravedad, en poco tiempo se recuperaría y volvería a ser el huracán rubio al que nos acostumbramos. Por otra parte, aun teníamos que resolver el problema de la presentación nocturna.

—¿Y ahora que vamos a hacer? —preguntó Gakupo.

—Tenemos que cancelar la presentación, no hay otra opción —dijo Gumi. Guardó el manga con sumo cuidado en su mochila.

—No podemos, el contrato establece una multa si no nos presentamos —respondí. Así se aseguran de que cumplamos nuestros compromisos—, y adivinen quienes la pagarían.

—Bueno, entonces vamos a presentarnos sin Rin —sugirió Meiko—. Cumplimos el compromiso sin arriesgarla.

—No es tan sencillo. El contrato también estipula que deben presentarse todos los miembros del grupo —intervine de nuevo—. Si Rin no se presenta, también lo incumpliríamos.

—¡Demonios, Master! ¿Qué clase de contratos nos haces firmar? —reclamó Meiko. No creo que lo hiciera con mala intención, todos estábamos muy presionados.

—La mayoría de nuestros contratos tienen esa cláusula. ¿Cómo iba a saber que esto podía ocurrir? Además, no tuve tiempo para revisar a fondo tantos papeles —pero admito mi error, debí revisar con más atención los contratos.

—¡Esperen! No peleen —ahora intervino Miku. Se levantó del sillón y caminó hasta un lado de Rin y tomo su mano—. El contrato solo dice que debemos presentarnos todos. ¿Y si eso hacemos? Rin puede estar en la entrevista y quedarse sentada durante el número musical.

—Pero la presentación incluye entrevista y acto, ¿no? —dijo Gakupo.

—Sí, estaríamos cumpliendo a medias con el contrato —medité un poco—. Tal vez si explicamos lo que pasó, se muestren flexibles.

—O podríamos usar un suplente —murmuró Luka. Su mirada estaba fija en el primo Kii. De inmediato entendí su propuesta.

—¿Suplente? —escuché a mis espaldas.

—Sí. Y el indicado es Kii-kun. Es idéntico a sus primos y nadie lo notará. Puede tomar el lugar de Rin o el de Len, solo tendría que mover los labios para que parezca que canta.

—Brillante plan, Luka —admitió Gumi.

—¡Esa es mi Luka-chan! —gritó Miku.

—¿Qué dices, Kii-kun? —le preguntó Luka con una sonrisa sincera.

—¡Está bien! Puedo hacerme pasar por Rin-chan esta noche si eso les ayuda —respondió sin dudarlo un segundo. Este chico en verdad es amable.

—Espera… ¿Y que hay de las coreografías y canciones? —preguntó Gakupo—. Tan solo para fingir que canta debe conocer la letra.

—Kii-kun nos ha acompañado a los ensayos —dijo Rin.

—Y también sabe varias canciones, lo hemos escuchado —completó Len.

Nos miramos entre nosotros, luego al primo Kii y de nuevo a nosotros mismos. No era necesario decirnos nada, con la mirada fue más que suficiente. Teníamos que comprobar los conocimientos del primo Kii y solo había una forma de hacerlo.

—Kii-kun, canta y baila Matryoshka —pidió Rin.

Sin objeción alguna, el chico comenzó a interpretar la canción pedida. Su voz no era muy buena, pero no la necesitábamos. Lo principal era la gran soltura con que bailaba. Con solo verlo podría decir que él estaba acostumbrado a esta coreografía. Quien sabe, tal vez en el onsen pasaba sus horas libres bailando al ritmo de la música hecha por sus primos. Volviendo al tema, no me cabía duda alguna, este plan iba a funcionar.

—Ahora Romeo and Cinderella —ordenó Miku muy entusiasta.

Y como si le pagáramos por ello, cosa que obviamente no haríamos, Kii comenzó a cantar y bailar de nuevo. Después de la quinta canción, ya no me quedó claro si aun estaba a prueba o era solo para divertirnos, pero el chico vaya que se movía muy bien. Con un debido entrenamiento, podríamos comenzar una carrera en el baile para él. Pero ese no era el asunto de aquella ocasión. Gracias a la brillante idea de Luka nos salvaríamos de pagar tremenda cantidad de dinero, solo debíamos evitar que alguien descubriera nuestra treta, aunque eso significara incomodar a los maquillistas, asistentes de producción y a toda la gente del programa.

Apenas le dieron el alta a Rin, nos dirigimos al departamento a preparar el vestuario y la peluca rubia. Entre tantas que tenemos, fue fácil encontrar la indicada. Solo hizo falta peinarla un poco para tener listo a nuestro suplente de Rin que, contrario a Len, no tuvo ningún problema con travestirse. Hasta ahora me parece curiosa su gran disposición, pero no pienso criticar a nuestro salvador. Cuando terminaron de "caracterizarlo" como su prima, es decir, ponerle la peluca y un poco de brillo labial, no quedamos aún más asombrados. Era como tener dos Rins frente a nosotros, imposible saber quién era quien a menos de que hablaran. Parecía que todo iba a funcionar, aunque había un pequeño problema del que me percaté cuando estábamos a dos calles de llegar a los estudios de TV Tokyo: ¿en qué momento haríamos el cambio?

Cuando llegamos al programa fuimos recibidos en persona por el anfitrión y una tal Emi que se presentó como asistente de Otoya. Parece cosa de risa, pero cuanto entramos al foro, Gakupo cargaba a Rin en su espalda y para justificarlo dijo que era parte de sus ejercicios diarios para fortalecer los músculos. ¡Y le creyeron! El presentador Morikawa hasta le preguntó desde cuando se ejercitaba de esa forma y que tan efectivo resultaba. Para ser sincero, me extrañó que las cosas nos estuvieran saliendo tan bien. Tras saludar al presentador, Emi nos llevó al camerino y entré juntos con VOCALOID, Thelma y Kii se adentraron a otro cuarto vacío y Big C, bueno, a él no le gustan estos programas y prefirió quedarse en el camión. Se nos informó que el grupo se presentaría a medio programa y empezarían con una canción, luego la entrevista y cerrarían la emisión con otra canción. Sencillo, lo acostumbrado. Esto haría más sencillo cambiar de Kii por Rin, pues entre el número musical y la entrevista se deja un pequeño tiempo para comerciales. Aun así, era arriesgado y debíamos encontrar una buena excusa para que "Rin" volviera al camerino. Mientras yo pensaba en cómo solucionarlo, los VOCALOID eran atendidos por los maquillistas de la televisora y, a escondidas, Thelma preparaba a nuestro suplente. De tantas veces que lo hemos visto, ambos aprendimos a aplicar ese polvo que le ponen a los que se presentan en televisión para que no brillen con los reflectores. Cuando el grupo de maquillistas se retiró, hicimos nuestra última reunión antes de la estafa del año. Con sigilo, Thelma pudo entrar con Kii sin ser vistos. En verdad se siente raro ver a dos Rins.

—Muy bien, parece mentira que las cosas estén a nuestro favor, así que vamos a esforzarnos porque todo siga así —dije con optimismo.

—¡Wow! Kii es idéntico a Rin —comentó Kaito asombrado.

—Menos mal que Rin es más plana una tabla —bromeó Meiko lanzando una risotada.

—¡Oye! ¡Aún estoy en crecimiento! —reclamó la rubia, provocando la risa de todos.

—Chicos, aún tenemos un problema que solucionar. ¿Cómo haremos el cambio para la entrevista? —interrumpí el escándalo. Tanto alboroto llamaría la atención de alguien.

—Kii puede fingir una lesión —dijo Gakupo. ¡Hasta que su cabeza tiene una buena idea!—. Sí, puede fingir una lesión durante el baile, así podemos traerlo de vuelta y mandar a Rin para la entrevista.

—Y así no nos arriesgamos a que descubran que es un suplente —terminé su idea. Era un plan perfecto, solo dependíamos de las cualidades actorales del primo Kii.

—¡VOCALOID, un minuto! —llamó una chica al otro lado de la puerta. Era hora de la verdad.

Sin que nadie lo notara, cambié el micrófono de Kii por uno sin batería que encontré en una mesa. Regresé tras bambalinas y le di el micrófono a Rin, ahora "disfrazada" de su primo (es decir, solo se puso la peluca castaña). El público aplaudió cuando las luces se encendieron y VOCALOID apareció ante ellos. Aunque fue un plan de emergencia que no pudimos meditar mucho, todo salió bien. Bad Apple sonó a todo volumen y nadie notó a la Rin falsa ni que la voz provenía de otro lugar, el engaño fue perfecto sin sospechas ni nada. Por lo regular siempre disfruto ver a todo el grupo en sus interpretaciones, verlos bailar es algo asombroso, pero en esta ocasión, mis ojos solo podían mirar al primo Kii. Cuando menos lo pensé hizo un gesto de dolor y unos segundos después, otro. Ahí estaba la lesión falsa que necesitábamos. Cuando el baile terminó, Thelma, Rin y yo nos fuimos lo más rápido posible al camerino. Miré hacia atrás y Kii fingía cojear de un pie, apoyándose en Kaito y Len para poder caminar. Él publicó se mostró preocupado y un par de asistentes de producción se acercaron para ayudar, pero Kaito los alejó diciendo que todo estaba bien y que "Rin" solo se resentía de una caída que tuvo en la mañana. Vaya, él es muy atinado cuando se lo propone. Esto era perfecto, ¡perfecto! Ya reunidos en el camerino, lo primero que hicimos fue esconder las pelucas y sentar a Rin en la primera silla que vimos. Cuando Emi entró, nos vio a todos preocupados por la rubia y a Gakupo "revisando" su lesión.

—Emi-san —dije para distraerla—. Creo que Rin no podrá bailar el siguiente número, en la mañana se tropezó al grabar un comercial y con el baile volvió a lastimarse.

—Cielos… y aun así se presentó. Otoya-san tenía razón, ustedes son muy profesionales —que les parece, el tipo nos recomienda bien. Emi tomó su radio y repitió mis palabras—. No se preocupen, no importa si ella no baila la última canción. ¿Necesitan a los paramédicos?

—No, estaré bien —dijo Rin con una sonrisa, una dolorosa sonrisa—. No es para tanto, y tenemos que dar una entrevista.

—Todo está bajo control, descuida —agregué.

Emi se fue del camerino susurrando algo así como "que profesionales son", pero si supiera la verdad, otro VOCALOID nos cantaría. Así fue como todo salió bien, tan bien que hasta me asustó. El resto del programa transcurrió sin incidentes; Rin se presentó en la entrevista grupal, ayudándose de Len para caminar, y desde su asiento interpretó sus partes de Honey y Matryoshka mientras el resto bailaba como siempre. ¡Vaya que fue un día agitado! Pero al final todo salió bien.

Lamentablemente, las cosas eran demasiado buenas como para ser verdad. No podíamos saber lo que venía, algo que nos hizo desear que esa lesión o el acoso de aquel loco fueran las cosas más grave a las que debimos enfrentarnos. Una tempestad estaba por caer sobre nosotros.