Aquel Ayer

By: Lita Wellington

Capítulo Seis "Hermanos"

La infancia de Draco Malfoy siempre llena de lujos y comodidades, con solo tronar los dedos, un ejército de elfos estaba a su disposición para cumplir cualquier capricho de su pequeño amo.

Lucius Malfoy su padre, un sangre pura un ejemplo a seguir, culto y correcto de antiguo abolengo y su madre Narcisa Malfoy nacida de alta cuna descendiente de la Familia Black, madre abnegada y solicita en todo lo relacionado con su hijo.

Los Malfoy representaba bien su papel de ser una familia unida y sin mancha, sin embargo pasando las murallas de la mansión todo era un completo infierno, sus padres dormían en habitaciones separadas desde hace mucho tiempo y todo por ellas, su amante y su hermana.

Todo cambio de la noche a la mañana, cuando cursaba su segundo año en Hogwarts, regresando de las vacaciones de invierno debía entregar un informe para la clase de pociones del Profesor Severus Snape sobre "Las propiedades de la Amapola", con el fin de preparar la poción ensoñación.

Aquel día fatídico estaba solo en casa y decidió ir a la biblioteca privada de su padre a buscar un libro que le ayudara con su informe, no tardó en encontrar un libro "Relación de las Plantas del Mundo Mágico y el Mundo Muggle", se le hizo extraño el título, sabía que su padre odiaba todo lo relacionado con el mundo de los sangre sucia. Al momento de tomarlo cayó un sobre, lo recogió, vio que estaba abierto y saco su contenido en este venía la foto de una mujer y de un bebé, vio la foto con detenimiento, desdoblo la carta para leerla.

Lucius:

Lleva un recuerdo de nosotras en tus viajes, nuestra hija tiene el nombre que elegiste "Lavinia" que significa purificación, es una hermosa bebita, tiene el color de tus ojos.

Lavinia te extraña, conmigo no duerme pronto en cambio tu eres su paz.

Siempre tuya

Diane

Draco observaba la fotografía, no lo podía creer, su padre el gran Lucius Malfoy tenía una hija ilegítima, una hija con una muggle, no podía negar que la mujer era hermosa, una linda cabellera azabache, tez blanca y un ojos azules atrayentes, muy diferente a su madre.

Lucius Malfoy el mortífago, el que odiaba a los muggles, el que humillo a los que consideraba indignos ante su presencia, tenía una doble vida, debía guardar este secreto hasta poder hacer usarlo en su contra.

El regreso de Lord Voldermort a finales de su cuarto año, hizo que su padre se volviera una persona taciturna, nerviosa, sus viajes esporádicos habían desaparecido, sabía la razón era por ellas, de algún modo las protegía.

Su padre regreso a las filas del Mago Tenebroso y el hizo lo mismo se unió para darle un golpe bajo a Lucius Malfoy, ahí es donde comenzaron las discusiones campales entres los Malfoy, Lucius trataba que su hijo no entrará en ese mundo de destrucción, Draco agradecía que aquella mujer de nombre Diane hiciera un cambio en los sentimientos de su padre, solo que estaba dolido por la traición cometida a su madre Narcisa.

Eso lo descubrió cuando le fue encomendada la misión de asesinar al Director de Hogwarts Albus Dumbledore, Lucius trato por todos los medios de tomar su lugar y realizarla, el Señor Tenebroso se negó rotundamente y fue la primera vez que su padre bajo la cabeza de resignación.

Su tía Bellatrix Lestrange disfrutaba humillándolo, diciendo que era un don nadie, un Sangre Pura de mentiras y el sin decirle nada, se preguntaba si su tía sabía el secreto de su padre, ella murió en la segunda guerra mágica a manos de la Sra. Molly Weasly.

Las fiestas faustosas quedaron en el olvido, nadie creía en ellos, eran como la peste, aunque la Familia Malfoy tenía aun poder monetario y bueno solo eran necesarios en eventos importantes.

Actualmente y gracias a los contactos aun de su padre, trabaja en el Ministerio de Magia en el Departamento de Registros Familiares junto con Hermione Granger, quien de un tiempo a la fecha tiene como podríamos llamarlo… "una tregua de amistad", ya no eran la sangre sucia y el aristócrata estirado, solo eran dos personas con anhelos y nuevos sueños, poco a poco se fueron tratando, una vez le comento a Hermione que de haberla conocido antes nunca hubiera hecho las cosas que hizo, ella le respondió que lo pasado era pasado y debían vivir el presente para un nuevo futuro.

Hermione Granger llevaba una relación con Ronald Weasley, aunque tenía seis meses de que se distanciaron por una discusión provocada por este último, quería que ella dejara de trabajar, porque pronto se casarían, Hermione se negó rotundamente y decidió romper el compromiso.

Ronald se marchó a Rumania con su hermano Charlie para cuidar dragones y ella era feliz en su trabajo de Registros Familiares.

Un nuevo sentimiento comenzaba a brotar dentro de su corazón que lo creía de hielo y bueno, todo ha sido bueno para ambos…

- Al fin terminamos estos registros Draco – respiro profundamente Hermione en su asiento, observo su reloj – es tardísimo, ya debemos irnos.

- Si tienes razón – Draco observaba a Hermione que tomaba su bolsa de uno de los cajones del escritorio – ¿tienes algo que hacer hoy?.

- No, solo llegar a mi casa y descansar, tuvimos una semana demasiado ajetreada.

- Bueno, que te parece si vamos a cenar y te prometo llevarte temprano a tu casa – Draco la miraba discretamente esperando su respuesta.

- No es mala idea, necesito salir para distraerme – Hermione recordaba lo sucedido con Ron y la tristeza se vio reflejada en su rostro.

- Estas pensando en Weasley, no digas que no porque lo veo reflejado en tus ojos, si el tomo la decisión de irse, tú debes salir adelante, ¿Dónde quedo la sabelotodo del colegio?, tu que siempre me sacabas de mis casillas, ahora decae por alguien que no te valora en lo absoluto, date la oportunidad de conocer a otra persona.

- Tienes razón, ya no estaré triste – Hermione sonrió – al diablo Ron que la vida es corta.

Una hora después se encontraban cenando en un restaurante libanés, Hermione le enseño a Draco todos los lugares muggles que podría conocer y que eran divertidos desde un restaurante lujoso hasta una pequeña cafetería, pasando también por los pubs, para su ego masculino cuando caminaban por las calles de Londres, muchas mujeres le sonreían de forma picara y el respondía de la misma forma, recibió uno que otro codazo de Hermione.

Cuando terminaron de cenar, se dirigieron al departamento de Hermione para que descansara ya que al día siguiente quedo de visitar a Ginny.

- Gracias por haber aceptado mi invitación Hermione – Draco se encontraba en el marco de la puerta despidiéndose de Hermione.

- Fue una velada agradable, entonces nos vemos el lunes en la oficina

- Nos vemos el lunes – Draco le dio un beso de despedida.

La cercanía fue el inicio de todo, comenzaron a besarse de una manera anhelante, fue tan gratificante hacerlo que sin esperar ni un segundo más Draco ya tenía a Hermione besándola con pasión, los pasos de ambos eran torpes disfrutaban de aquella caricia, se dejaron caer en el sillón de la sala y poco a poco se fueron despojando de sus ropas, las sensaciones eran sinceras, Draco sintió una enorme emoción al estar con ella, algo le decía que ella era para él y que nada podía interrumpir ese sentimiento escondido.

A la mañana siguiente Hermione despertó en brazos de Draco, él dormía plácidamente con una sonrisa en el rostro, se levantó con cuidado para no despertarlo, para ir directamente al baño y tomar una ducha cuando estaba en dicha actividad, unos brazos comenzaron a rodear su cintura y empezaron a besarle la espalda y la pasión volvió a renacer en ella.

- Realmente eres una hechicera Hermione, me enloquece tu aroma, tu sonrisa que quiero estar contigo para siempre.

- Yo también lo siento, no quiero que te separes de mi lado por favor – Hermione empezó a reír por las cosquillas que Draco le daba detrás de sus orejas.

Volvieron a entregarse a sus instintos, Hermione abrazaba a Draco del cuello para no caerse mientras el joven la penetraba con fuerza, el agua caliente caía sobre sus cuerpos desnudos y el orgasmo de la entrega fue asombroso, sus respiraciones volvían a la normalidad y no solo fue esa noche, siguieron muchas más sino era en la casa de ella, era en un hotel, en el auto en donde su imaginación se prestara y eran felices a su manera, si alguien opinaba lo contrario que se fueran al carajo.

= o =

Hermione entro a su despacho que compartía con Draco, lo vio leyendo unos registros con el ceño fruncido, el no noto la presencia de la castaña, entro con cuidado.

- Hola amor – Hermione abrazó a Draco para luego sentarse en sus piernas – estas tenso ¿Qué sucede?, puedo ayudarte.

- No es nada... bueno si hace dos días estallo toda la verdad sobre mi hermana.

- Comprendo, tu papá tiene una cita el día de mañana en el Ministerio para darle el apellido a tu hermana Lavinia.

- Ya se había tardado – riendo con ironía – te digo algo tengo muchas ganas de conocerla, pero mi subconsciente está en contra.

- Veo que tú lo has tomado con calma, sin embargo ¿cómo lo ha tomado tu madre? – Hermione jugaba con el cabello de Draco.

- La verdad para ser sincero, no he hablado con ella, la mayor parte del tiempo se encierra en su habitación y solo sale para cenar, siempre y cuando no este mi padre en casa.

- Entiendo la frustración de tu mamá, debes apoyarla en este momento tan difícil para ella.

- Te prometo que mañana hablaré con ella y bueno que te parece si…- Draco sonrió.

- Ahora no Draco, pueden venir a buscar a cualquiera de los dos – Hermione reía por los besos que le daba Draco en el cuello.

- Solo serán unos minutos nadie vendrá, además este cuarto es insonoro y ya le puse un hechizo a la puerta, quien toque la puerta se le olvide a que ha venido y regrese más tarde.

- Eso es lo que me gusta de ti – Hermione respondió a sus avances.

La pareja disfrutaban de un encuentro furtivo en su oficina y el hechizo que hizo Draco a la puerta surgió efecto intentaron tocar a la puerta como cinco personas, pero todas regresaban olvidando ¿Por qué? iban al Departamento de Registro Familiares.

= o=

Los ojos de Lavinia brillaban de emoción al conocer el Ministerio de Magia, era maravilloso conocer el lado mágico de su padre y saber que pronto ingresaría a Hogwarts era su mayor ilusión, unas semanas atrás era una niña común y corriente, con metas e ilusiones y ahora era heredera de una familia de alcurnia, sabía que sus abuelos paternos si supieran de su existencia se volverían a morir y esto la entristecía muchísimo, aunque Lucius la apoya en todo, sabía que su hermano trabaja en el Ministerio y podrían verlo en cualquier momento, subieron al elevador que los llevaría al Departamento de Registros Familiares.

Lavinia solo observaba y analizaba a las personas que se cruzaban con ellos, muchos los saludaban y otros pasaban de largo ignorándolos por completo, tenía mucho trabajo por hacer para salvar el honor de la familia.

- Buenos Días, tengo cita con Hermione Granger a las 10:30 a.m.

- Espere un momento, enseguida lo atienden Sr. Malfoy – contesto la empleada que se limitó a ver de reojo a Lavinia – "tú eres la hija de Lucius Malfoy eres idéntica a tu padre de arrogante" eso lo pensó para ella.

- Sr. Malfoy si gusta pasar – dijo Hermione quien salió de su oficina para recibirlo y cerrar la puerta detrás de ellos.

- Srta. Granger, sabe sobre la situación de mi hija y deseo hacer los trámites pertinentes para que ella lleve mi apellido.

- En esta carpeta tengo los documentos que deben firmar – entregándole los documentos Hermione le sonrió a la niña.

Lucius firmaba los documentos y le paso la pluma a Lavinia para que ella pusiera su nombre en las hojas para cerrar el registro y ella pasara de ser Lavinia Grace a Lavinia Malfoy, la puerta se abrió de repente.

- Hermione, hoy en la tarde tenemos que ir a... – Draco observo a su padre y a su hermana – regreso más tarde veo que estas ocupada.

- Nosotros ya nos vamos – dijo Lavinia al ver al joven que había entrado era viva imagen de su padre – disculpa podemos hablar un momento.

- Yo no tengo nada que hablar contigo – Draco se disponía salir cuando sintió una mano cálida.

- Creo que tenemos que darnos la oportunidad de conocernos – Lavinia miraba desafiante a Draco.

- Sabes una cosa, eres exasperante solo tienes unos minutos con el apellido Malfoy y estas comportándote como tal eso era lo que me faltaba.

- Draco Malfoy, que hablamos ayer dale la oportunidad te lo está pidiendo – Hermione entro a la defensa de Lavinia – pueden hablar aquí yo regreso más tarde debo llevar estos documentos ante el Ministro para que los firme también, señor Malfoy me puede acompañar por favor.

Estando solos los hermanos, sus miradas si fueran armas ambos estarían muertos, Draco observaba que ella tenía la misma mirada penetrante de su padre, aquella mirada de intimidación pero en ella se reflejaba la bondad de la cual los Malfoy no conocían y eso debía agradecerle a su madre muggle.

- Bien aquí me tienes que eso tan importante que debes decirme – Draco se sentó en el sillón de Hermione viendo de frente a su hermana.

- Veo que… - haciendo una pausa para mirar a su hermano – la Srta. Granger tiene una relación contigo y eso me gusta.

- Eso era lo importante que querías tratar conmigo, no pienso contarte mi vida privada, no te quieras pasar de lista niñita, aunque lleves el apellido Malfoy, no te da derecho de nada, tu solo eres hija de mi padre, pero nunca te voy a considerar como mi hermana, tu eres hija de una…- Draco se detuvo sabía que cuando se molestaba decía cosas que después se arrepentiría.

- De una sangra sucia, una insignificante muggle, lo sé en este mes he conocido un poco del mundo mágico, seré paciente y quiero ser tu hermana.

- Solo te diré algo y métetelo en la cabeza, mi padre traiciono a mi madre, eso nunca se lo voy a perdonar, siempre pedía un padre atento y siempre recibí humillaciones, me daban todo lo que pedía pero yo quería su cariño, tu deberías sentirte igual el no estuvo a tu lado, deberías odiarlo.

- No lo haré, es mi padre y existe el perdón, nosotros solo somos víctimas de lo sucedido.

Draco se quedó sin palabras, salió de la oficina dando un portazo, dejando a Lavinia sola llorando, pero no perdería las esperanzas de que su hermano la aceptara.

Hermione vio salir a Draco con un genio de los diablos, enseguida entro en su oficina, Lucius se encontraba con el ministro hablando de asuntos de trabajo.

- Hola Lavinia – entro saludando Hermione.

- Hola, tú ¿debes ser la novia de mi hermano verdad? – la niña secaba sus lágrimas.

- Bueno, solo somos amigos – tomando asiento enfrente de ella, saco un pañuelo para dárselo y que secara sus lágrimas - a veces Draco es algo impulsivo, pero es una buena persona que vivió momentos terribles en un tiempo que nadie desea recordar pero sabes algo Lavinia

- Dime, te escucho

- Prometo que te ayudaré con tu hermano, solo dame un poco de tiempo

- De verdad, puedes hacer eso por mí – Lavinia tomo las manos de Hermione y sonrió – mi deseo es tener una familia unida, que mi padre y mi hermano se perdonen por el daño que se han hecho mutuamente

- Te lo prometo

Lavinia salió del ministerio junto con su padre, su siguiente parada era el Callejón Diagon.

Continuara…

Después de mi viaje a tierras Michoacanas de donde es mi padre, subo el siguiente capítulo, me gusta el matiz que estoy dejando en mi personaje de Lavinia, en la anterior versión la hice un poco más liberal, sin embargo en este quiero que conozca poco a poco el mundo mágico, a su padre y hermano.

Nos leemos en el siguiente

Lita Wellington.