19º La decisión
Bella se levantó de la cama de Edward, donde se había quedado dormida abrazada a su torso, pero al abrir los ojos él no estaba, era de noche, había transcurrido un día entero y estaba tan despejada como hacía tiempo que no estaba.
Miró a su alrededor y no lo encontró, así que caminó por toda la zona de los vampiros, quería hablar con Alice y de paso saber donde se encontraba. De camino a la habitación de su amiga no lo encontró, pero tampoco se preocupó, supuso que estaría con Emmet en la entrada al refugio.
Caminó con rapidez hasta los aposentos de Alice, Jasper, como cada día, se encontraba en la entrada. Este la miró con preocupación después de como había ido hasta allí el día anterior y de como se había ido sin decir nada, pero Bella le dedicó una sonrisa.
-Hola Jasper, ¿como va todo?
-Bien. ¿Y tú como vas?- Preguntó un poco desconcertado por la tranquilidad con la que hablaba con él- ¿Has solucionado las cosas con Edward?
-Si, pero quería hablar contigo y con Alice sobre eso.
-Claro, pasa- Le tendió la mano- Acompáñame, Alice seguro que te está esperando.
Los dos entraron en busca de Alice, ella estaba esperándoles en el interior, sentada en el sofá, Jasper se sentó a su lado y Bella se quedó en pie ante ellos.
-Quería pediros algo, se que entre vosotros no hay secretos, que toda la familia se lo cuenta todo, pero, ¿podríais ocultarle a Edward que escucho sus pensamientos?
-¿Por qué quieres ocultárselo?- Preguntó Alice.
-Porqué si lo sabe estará de nuevo esquivo conmigo, no querrá que lea cosas en su mente cuando crea que estoy en peligro y volvería a apartarse de mi.
-Bella no es justo para él ignorar ese hecho- Le explicó Jasper- Al principio de estar en el refugio, yo tampoco sabía del don de Alice y cuando me enteré me sentí traicionado, aunque por supuesto, el amor que siento por ella era mucho mayor y pudimos salir adelante.
-Se que cuando lo sepa es probable que se enfade conmigo, pero necesito un poco de tiempo para acostumbrarme al don sin que interfiera en mis decisiones.
-Yo no puedo hacerle algo así a Edward- Jasper se levantó muy serio- No cuando yo pasé por lo mismo y me sentí traicionado por no saberlo cuando los demás eran conocedores de ello, lo siento Bella- Jasper empezó a caminar hacia la salida.
-Espera Jasper- Le pidió Alice, este paró y Alice se dirigió a Bella- Tienes una semana para decírselo tú misma, de lo contrario se lo diremos nosotros.
-Dame un poco más de tiempo, por favor, necesito estar tranquila cuando se lo diga.
-Una semana, ni más ni menos- Sentenció Alice- ¿Estás de acuerdo Jasper?- Este asintió con seriedad.
-Está bien, una semana.
Bella salió de allí, caminó por los pasillos con lentitud hasta llegar a la maravillosa casita que le habían regalado, no sabía por qué había ido hasta allí, solo se dejó llevar y se metió sin decir nada.
Alice, una vez Bella se hubo marchado, tomó la mano de Jasper y juntos fueron junto al resto, que estaban reunidos en los aposentos de Carlisle con la esperanza de no ser sorprendidos por Bella mientras hablaban, debían decidir algunas cosas sobre ella, pero que por el momento ella no debía conocer.
Nada más entrar, vio a Edward dando vueltas con nerviosismo, a Carlisle y Esme sentados, tomados de las manos mirándolo, Emmet cruzado de brazos con la mirada seria fija en Edward, y a Rosalie apoyada en la pared esperando a algo.
-¿Y esas caras?- Preguntó Alice sentándose junto a Esme, Jasper permaneció en pie tras ella- ¿Sucede algo?
-Edward no quiere entrar en razón.
-¿Entrar en razón?- Alice miró a Edward- Sabías que este momento iba a llegar, no se por qué te opones ahora.
-¡Me opongo porque me preocupo por ella, no tiene por que meterse en algo así, no hay necesidad de ponerla en peligro!
-¡Es su destino, te guste o no!- Se irguió Alice mirándolo desafiante- ¡No puedes echarlo todo por la borda porque le hayas confesado tus sentimientos a Bella! ¡No debí ocultar la verdad durante estos dos últimos años, si hubiera dicho lo que ocurría la cosa sería diferente!
-Cálmate Alice- Pidió Esme cogiendo sus manos y haciendo que se sentara de nuevo- ¿Qué es lo que has ocultado estos dos últimos años?
-¡Qué Edward tiene en su cuello la marca que lo identifica como el compañero eterno de Bella! ¡Apareció hace dos años, y fue entonces cuando empezó a alejarse de ella como un estúpido, por miedo, porque eso es lo que és, un cobarde!
-¡No soy un cobarde!- Edward se tensó al escucharla- ¡Y yo no te pedí que te callaras!
-¡Calmaos los dos!- Gritó exasperado Carlisle. De inmediato, los dos quedaron en silencio, pero sin dejar de mirarse con ira- Edward, descubre tu cuello- Edward miró a Carlisle con preocupación- Edward, no volveré a repetirlo, descubre tu cuello- Viendo que no tenía más remedio, Edward quitó el pañuelo que cubría su cuello desde hacía dos años, al hacerlo, el resto vio la perfecta marca de la luna en su piel blanquecina- ¿Por qué no informaste de este hecho?
-Creí que se trataba de un capricho de Bella y que se iría cuando estuviera con Jacob.
-Edward, no quiero creer que de verdad eres tan estúpido- Carlisle lo miró con decepción- ¿De verdad pensabas que esa marca aparece y desaparece según los caprichos de Bella?- Edward iba a responder, pero entonces vio la estupidez tan grande que acababa de decir, viendo también que esos dos últimos años se había comportado como un idiota- Por culpa de tu inseguridad y tu tozudez has permitido que Bella sufriera un dolor que no le correspondía con la traición de Jacob, y has dejado que un licántropo que era el heredero a dirigir a su raza haya sido exiliado.
-Ahora mismo me parece que mi comportamiento fue el de un niño pequeño asustado, pero en ese momento me pareció lo más conveniente, y te aseguro que pensé que Jacob era lo mejor para ella, a pesar de que no me caía bien.
-Ahora eso no importa, el pasado no se puede cambiar, así que dejadlo ya, no os enfrentéis- Pidió Esme al ver que la cosa se calentaba- Ahora centrémonos en lo que importa de verdad, el porvenir de Bella.
-Está bien Esme, por ahora lo dejaré estar, pero esto no acaba aquí Edward- Este asintió- Centrémonos en Bella.
-Está claro- Se apresuró a decir Alice adelantándose a Edward- Desde que ella llegó a nosotros hemos sabido lo que le deparaba el futuro, debe ser entrenada para enfrentarse al maligno.
-¡No! ¡Me niego por completo a aceptar eso!
-Eso no puedes decidirlo tú Edward- Dijo Rosalie con seriedad- En realidad, ninguno de nosotros puede decidirlo- Edward la miró sin comprender- Debemos dejar que sea Bella la que decida si quiere luchar o no.
-Creo que es lo más justo- Dijo Emmet, dándole la razón a Rosalie- No podemos decidir por ella algo tan importante, ella es lo suficientemente mayor como para entender todo lo que hemos estado ocultándole durante toda su vida.
-¿Pretendéis contarle todo?
-Estoy de acuerdo con ellos- Añadió Carlisle- Demasiado tiempo hemos hecho cosas a sus espaldas, cosas que ella debería conocer y que por nuestro miedo le hemos ocultado.
-No, no, ella no tiene porqué saber nada de todo eso, ella puede vivir feliz al margen de todo.
-Ya no es una niña, y por ello sabrá todo- Sentenció Carlisle, haciendo que Edward sintiera un nudo en el estómago- Emmet, ve en busca de Bella.
Emmet salió sin decir nada más, siguió el olor de Bella hasta su casita, llamó a la puerta y esperó a que ella abriera con su sonrisa radiante, mostrando la tranquilidad y felicidad que reinaba en ella.
-Hola Emmet.
-Hola Bella- Respondió al saludo con una sonrisa- Necesito que vengas conmigo, estamos reunidos en los aposentos de Carlisle y Esme.
-¿Ocurre algo malo?
-Ven y ellos te lo dirán- Abrió sus brazos, Bella se cogió con fuerza a él, Emmet echó a correr lo más rápido que pudo y llegó junto a los demás en cuestión de segundos. Soltó a Bella y volvió junto a Rosalie.
-Bella, ven aquí- Le pidió Esme- Siéntate a mi lado.
-¿Qué está ocurriendo?- Preguntó mientras se sentaba junto a ella- ¿Por qué estáis todos tan serios?
-Bella, ha llegado el momento de que conozcas toda la verdad y de que tú misma decidas que deseas hacer.
-¿Decidir? ¿Conocer la verdad?- Bella miró a Edward intentando encontrar una respuesta, pero este solo bajó la mirada.
-Verás Bella, el día que naciste, apareció en ti la marca de la luna, como ya sabes, pero lo que nunca se te ha dicho es lo que simboliza esa marca- Bella quedó expectante- La luna te marcó como su protegida porque te eligió a ti, tú eres la elegida para guiarnos.
-¿Para guiaros? ¿De que hablas papá? ¿A dónde debo guiaros?
-¿Sabes porqué vivimos escondidos en "El refugio"?- Ella negó rápidamente- Hace muchísimos años, antes de la gran guerra, vivíamos todos fuera, los humanos eran la especie dominante, vivía en grandes ciudades mientras que los licántropos, los vampiros y resto de criaturas vivíamos escondidos, saliendo solo para alimentarnos- Le narró con calma Carlisle, viendo como ella estaba atenta a cada palabra que él decía- Pero la oscuridad cayó sobre el mundo, el maligno corrompió a las criaturas de la noche y los enfrentó a los humanos, los restos que hay al otro lado del refugio son de aquella cruenta batalla, la gran guerra- Bella apenas pestañeaba- En aquella batalla hubieron muchas bajas de todas las razas, pero sobretodo humanas, por ello se convirtieron en esclavos de los vampiros y los licántropos que se encontraban al servicio del maligno.
-¿El maligno? ¿Quién es el maligno?
-El maligno es el mismísimo Satanás- Respondió Jasper, sintiendo un escalofrío al nombrarlo- El ángel caído, el diablo de diablos.
-Así es, y desde hace siglos está gobernando a todas las razas, nosotros éramos sometidos bajo su poder, pero yo conseguí convencer a un pequeño grupo para que escapáramos, así fue como vinimos a este lugar, y esperamos.
-¿Qué es lo que esperasteis papá?- Preguntó Bella realmente intrigada.
-A que naciera la marcada por la luna, pues ella sería la elegida para guiarnos, para enfrentarse al maligno y devolver la luz y la paz al mundo.
Bella se quedó unos segundos en silencio, asimilando lo que acababan de contarle, miraba los rostros de cada uno de los miembros de su familia, todos la observaban como si esperaran algo, el único que tenía una expresión diferente era Edward, eso le hizo reaccionar.
-¿Estáis diciéndome que creéis que yo soy la elegida para guiaros?- Ellos asintieron- Pero… Pero… Yo no se nada de combatir, no se nada de lo que hay fuera, no se nada de nada.
-Eso es lo que estábamos discutiendo y es lo que debes decidir- Le dijo Esme tomando sus temblorosas manos- Aunque ese era tu destino según se profetizó y según vio Alice cuando llegaste, creemos que debes ser tú quien decida, después de todo, es tu vida la que se pone en juego, y todos respetaremos tu decisión.
-¿Debo elegir si me enfrento al diablo?- Esme asintió- Pero, ¿Cómo voy a hacerlo?
-Nosotros te entrenaremos, no irás sin conocimientos- Emmet estaba emocionado ante la idea.
-¿Aceptaréis mi decisión?- Todos menos Edward asintieron- ¿Sea la que sea?- Otro asentimiento- A parte de mi decisión, ¿vosotros que queréis que haga? ¿Mamá?
-Una parte de mi no quiere que lo hagas, eres mi niña, te he cuidado desde que eras un bebé prácticamente, y aunque no eres mi hija biológica, te quiero como si lo fueras, pero tú has sido elegida, y si decides luchar, por supuesto que estaré a tu lado y te apoyaré.
-Gracias mamá- Le sonrió Bella- ¿Papá?
-Mentiría si dijera que quiero que te enfrentes a esa criatura diabólica, pero no solo estamos nosotros, aceptaré lo que decidas, pero yo creo que deberías combatir, si luchas estoy seguro de que triunfaremos.
-¿Vosotros pensáis igual?- Miró a los demás, estos asintieron- ¿Y tú Edward?
-Aunque me gane la cólera de los demás, yo no quiero que hagas esto, te quiero demasiado como para arriesgar tu vida, es más, te suplico que no lo hagas, y yo no aceptaré cualquier respuesta.
Bella cerró los ojos y estuvo unos minutos pensativa, había tantas razones por las que negarse a hacerlo y tan pocas por las que aceptar, pero algo en su interior le gritaba lo que debía hacer, algo que era mucho más fuerte de lo que ella había notado nunca, y no tuvo dudas, sabía que debía hacer.
-Lo haré- Todos quedaron inmóviles durante unos segundos- Me entrenaré y haré lo que pueda por ayudar.
-Bella, te lo suplico, no lo hagas, no te arriesgues sin motivo.
-Edward, cada uno de los habitantes de este lugar es un motivo por el que luchar- Respondió ella, sabiendo que pronto estallaría- No puedo abandonar mi destino, les debo la vida a todos y cada uno de ellos.
-¡No le debes nada a nadie Bella! ¡Solo debes seguir tu corazón y este es mío! ¡Quédate a mi lado aquí, a salvo!
-Lo siento Edward, la decisión está tomada- Respondió con serenidad y seguridad en si misma- Y me gustaría que siguieras a mi lado.
-No pienso quedarme a ver como arriesgas tu vida por una causa perdida- Edward salió corriendo de allí y dejó a Bella con el corazón en un puño.
-Iré a hablar con él- Respondió ella levantándose.
-Bella, a pesar de lo que diga él, has hecho lo correcto- Le sonrió Carlisle- Y él acabará entendiéndolo porque te quiere.
-Eso espero.
Bella salió con lentitud, caminó despacio por los pasillos hasta llegar frente a la habitación de Edward, llamó con suavidad, pero no obtuvo respuesta, sabiendo con seguridad que él se encontraba allí se adentró y cerró tras ella.
-Edward…
-Vete, yo no te importo, márchate- Le dijo dándole la espalda, con la voz quebrada.
Hola,
aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste.
Por fin Bella conoce toda la verdad, y ha aceptado su destino. Otra cosa es Edward. ¿Que creeis que va a suceder? No creo que os hagais una idea de lo que va a suceder en el siguiente.
Nos leemos
