"Aquel Ayer"

By: Lita Wellington

Capítulo Ocho "Soy diferente"

Meses atrás Diane Grace se consideraba una mujer normal, editora de un periódico importante de Inglaterra, Lavinia era su dicha y recordar con cariño al padre de su hija que un día se fue para no regresar, sin embargo todo dio un giro de 180° grados cuando Lucius Malfoy regreso nuevamente, le conto su escabroso pasado y su condición de mago, eso sí era una locura total.

Después del cumpleaños de Lavinia, las visitas de Lucius eran regulares, no iba a negarle que estuviera con ella, al contrario era un bien para todos así sanarían las heridas poco a poco, además del nuevo miembro de la casa, Salem el gato negro de ojos ambarinos, no era de su agrado tener una mascota, pero al ver el amor y cuidados que le daba Lavinia lo acepto a regañadientes, eso sí en el día dormía, solo despertaba para comer o dormir en las piernas de Lavinia cuando se sentaba a ver el televisor, en las noches velaba su sueño como si la protegiera de algún ser invisible, siempre pegado a la ventana o en los pies de la cama.

Diane miraba todo lo que rodeaba aquel famoso anden 9 ¾ de la Estación King's Cross, nunca en su vida lo había escuchado hasta ese momento, veía como muchos niños abordaban aquella locomotora color rojo y sus caras sonrientes, Lavinia no se quedaba atrás, su cara de felicidad lo decía todo, en un intento de hacerla desistir, Diane volvió a insistir si realmente estaba segura de ingresar al Colegio Hogwarts, en respuesta que deseaba ir al colegio porque ya era parte de su vida.

- Hija ya es momento que abordes el tren, nos veremos en la fiesta de diciembre y si tienes alguna duda o necesitas apoyo moral, sabes que puedes contar conmigo.

- Gracias mamá, quédate tranquila en caso de que necesite algo Freya te traerá una carta mía.

- No podrías mandarlo por correo normal aun no me acostumbro a este nuevo cambio de vida.

- Es más fácil con Freya, además es la lechuza que tiene papá para que estemos comunicados los tres.

Lavinia buscaba entre la multitud a su padre, prometió de estar con ella para despedirla, no tardo en verlo, su caminar elegante y su cabello platinado se distinguía de los demás, eso divertía a Lavinia al ver que aun despertaba pasiones entre madres e hijas.

- Lista para Hogwarts – pregunto Lucius

- Claro que sí – contesto Lavinia y abrazo a su padre

- Diane no te preocupes estaré al pendiente de ella en todo y en las fiestas de Diciembre estará contigo – Lucius abrazó a la madre de su hija con las miradas atónitas de los presentes.

- No hagas eso, que tendrás más problemas con tu esposa Lucius – Diane se ruborizo por la situación

- Ya es tiempo que todos lo sepan que te amo y adoro a mi hija – Lucius beso a Diane importándole un bledo que todos los miraran.

Diane y Lucius se despedían de su hija que ya había subido al tren, el silbato de la locomotora indicaba que era hora de partir, Lavinia aún tenía levantado su brazo en ademán de despedida, segundos más tarde vio la imagen borrosa de sus padres, se quitó de la ventanilla y se dispuso a buscar un lugar para tomar asiento, todos los compartimentos se encontraban abarrotados de estudiantes hasta que llego a uno donde solo había una persona.

- Perdón no le molesta que me quede aquí, los demás compartimentos están ocupados.

- Adelante puedes quedarte aquí, así tendré compañía durante el viaje.

- Usted es uno de los profesores o me equivoco – Lavinia medito unos segundos - es demasiado joven para serlo.

- En verdad lo soy Lavinia Malfoy, estoy seguro que en mis clases serás una excelente estudiante.

- ¿Cómo sabe mi nombre profesor? – pregunto intrigada la niña

- Todos saben de ti, en mi caso me lo dijo mi amiga Hermione Granger.

- Entonces usted es… –dudando – ¿Harry Potter?

- Volviste a acertar, a partir de mañana seré tu profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.

- ¡Qué bien!, aunque es extraño que sea profesor, tiene la misma edad que mi hermano Draco.

- Estoy realizando estudios extracurriculares para ser Auror, había una vacante en Hogwarts, la Directora McGonagall me pidió que diera la materia y yo encantando de regresar al Colegio.

- Disculpe profesor me gustaría saber ¿Cómo era la relación de usted con mi hermano en el colegio?

- No sé si podré contestarte esa pregunta, además deseo dejar el pasado atrás, sin embargo te ayudaré, Draco y yo no teníamos una amistad a fin, siempre peleábamos por todo, había indirectas de ambas partes, mis amigos Ronald Weasley y Hermione Granger también estaban incluidos en los ataques verbales.

- Me conto mi padre algunas cosas de lo sucedido en aquella época, de todos modos gracias por responder.

- Lavinia háblame de tu, cuando estemos así como ahora, cuando estemos en el colegio seré tu profesor que te parece.

- Me parece bien Harry – Lavinia le sonrió sellando así su acuerdo.

En el trayecto a Hogwarts Harry Potter conoció un poco de la niñez de Lavinia, además descubrió que era una niña alegre, inteligente y suspicaz, sería una Malfoy de pies a cabeza, sin embargo su corazón era diferente a todos ellos.

Hermione le pidió a Harry que estuviera al pendiente de ella, no todos la recibirían con bombos y platillos al ser hija ilegítima de Lucius Malfoy y aun los consideran traidores, podían hacerle daño, mientras ella convencería a Draco de tratar a su hermana.

Harry se dio cuenta que entre su amiga y el peli plateado tenían una relación, le daba gusto que ella encontrará la felicidad con otra persona que le diera amor y cariño, su amigo Ron se esfumo sin despedirse lo único que sabe que está en Rumania con su hermano Charlie.

Llegaron a Hogsmeade al anochecer, todos los alumnos llevaban su uniforme y como siempre Rubeus Hagrid haría la travesía del lago con los alumnos de primer año, Lavinia se sorprendió por la gran estatura del guardabosque y también profesor de Cuidado de las Criaturas Mágicas, Harry le hablo de él, que era un semi-gigante y que era una buena persona.

- Alumnos de primer año, favor de subir a los botes – fueron las palabras de Hagrid – mientras veía de reojo a todos los nuevos alumnos.

- Buenas Noches Hagrid – dijo Harry mientras se dirigía a uno de los botes.

- Buenas Noches Harry, disculpe será mejor llamarle Profesor Potter

- Siempre seré Harry para ti, voy a subir a los botes para recordar viejos tiempos

- En efecto, para recordar viejos tiempos.

- Serás el profesor más cotizado de Hogwarts con todas las alumnas – Hagrid le dio una pequeña palmada a Harry que si no fuera por su equilibro en estos momentos estaría en el lago completamente empapado.

- Solo existe una mujer en mi vida y es Ginny, estará en Hogwarts cubriendo la ausencia de Madame Hooch en los entrenamientos de Quidditch.

- Lo había olvidado, Ginny Weasley es de temer, pobre de la alumna que se pase de lista que es capaz de aplicarle uno que otro hechizo aturdidor.

- No lo dudo, la conozco perfectamente bien, sé de lo que es capaz, pregúntale a Malfoy en la última reunión, de no ser por Hermione, Draco estaría convertido en hurón de por vida.

- ¿Cómo que hurón? – preguntó Lavinia, que hasta ese momento estaba al margen de la conversación.

- Bueno es una larga historia, que sería más viable que Draco te la contará – Harry de solo acordarse una sonrisa brillo en sus labios.

- Alumnos de primer año, favor de subir a los botes, el que no lo haga será transportado por el monstruo marino que duerme en el lago.

Bajo amenaza no hay engaño, los alumnos de primer año ya estaban en los botes, Hagrid le preguntó a Harry quien era aquella niña tan linda, él le contesto que la hija de Lucius Malfoy, otra pequeña serpiente profirió Hagrid pero si era su destino estar ahí que se podía hacer, sabía que todos los Malfoy eran Slytherin y Lavinia Malfoy debería estar en dicha casa.

= o =

Después de la reestructuración del Colegio, Minerva McGonagall paso a ser la directora de Hogwarts, recibir a los nuevos alumnos era un gusto para ella, mencionar el nombre del niño o de la niña, ponerle el sombrero seleccionador y que este indicará a que casa estaría en los próximos siete años.

- Buenos Noches a todos los alumnos en un momento daremos inicio a la ceremonia del Sombrero Seleccionador, por favor que pasen los alumnos de primer año – en cuanto dio la orden la puerta doble del gran salón permitió la entrada de los niños y niñas- por favor los de nuevo ingreso formen un fila.

Lavinia hizo lo solicitado, cuando recibió el golpe de una niña regordeta de cabello negro, atrás de ella se colocó un chico cabello castaño y mirada afable.

- Muy bien ya están todos – la profesora McGonagall se acercó a un banco, quito un pañuelo color granate abajo estaba el legendario sombrero – ahora que pase por favor Duncan Mc Neal.

El sombrero seleccionador comenzó a indicar las casas Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff, Slytherin a los alumnos de nuevo ingreso, la Directora McGonagall guardo silencio un momento sabía que el siguiente nombre causaría conmoción.

- Lavinia Malfoy – levantando la vista del pergamino.

- Sí, soy yo

Lavinia paso entre los alumnos que esperaban su turno, no sabe de ¿Dónde? tomo el valor para llegar hasta el banco y en cuanto le colocaron el sombrero una pequeña vocecita le comenzó a hablar.

- Ya veo, eres una Malfoy, te pondría en Slytherin, por tradición familiar, tú tienes otro don que ellos carecen y es el amor a los semejantes, eres inteligente y autónoma, no tienes nada de los otros Malfoy que era la arrogancia, tú eres diferente, todos los Malfoy ausentes se volverían a morir en cuanto mencione tu casa.

- Soy diferente a todos ellos, en la casa que me deje haré todo lo posible para salvar el honor de mi familia y que mi padre y mi hermano se perdonen.

- Muy bien, ya se cual será tu casa de ahora en adelante pequeña Malfoy, tu casa será… RAVENCLAW – el sombrero grito muy diferente a las otras ocasiones, al parecer disfruto lo que hizo.

Quince minutos después, termino la ceremonia de selección, todos los alumnos guardaron el silencio pertinente, la Directora McGonagall informo las reglas del colegio, presento al nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras Harry Potter, las alumnas de séptimo grado suspiraban por el profesor, en la mesa de profesores estaba una molesta Ginny Weasley, planeando que hacer con cualquiera que intentara acercarse a su novio.

Lavinia estaba feliz, tendría que mandar una carta a sus padres para informarles todo lo sucedido en la cena, aunque debía ocultarles lo sucedido en cuanto llego a la mesa de Ravenclaw, todos los alumnos se alejaban de ella, trato de entablar conversación con un compañero cercano pero no recibió respuesta, Lavinia sabía que tenía mucho trabajo que hacer para ganarse la confianza de sus compañeros de casa, estaba dispuesta a superar todos los obstáculos a partir de ahora.

Continuara…

Un cambio transcendental con los Malfoy una Ravenclaw entre ellos, definitivamente el Sombrero Seleccionador disfruto lo que hizo y Salazar Slytherin se está revolcando en su tumba.

Lita Wellington