21º Explicaciones

La sala entera se quedó en silencio, esperando que alguien dijera o hiciera algo, pero nadie se atrevía a moverse, la tensión se notaba en el aire y se podía cortar con tan solo un leve suspiro. Bella, confiando en Edward, y tragándose todos sus miedos, se acercó a aquellos vampiros que tanto la atemorizaban en sus sueños de infancia y abrazó a James.

-Gracias por venir a ayudarnos.

-Me sorprende que seas tú quien diga eso teniendo en cuenta nuestro último encuentro- Sonrió James apartándose de ella- Es más, creí que te negarías en rotundo a nuestra presencia.

-Si Edward confía en vosotros, no tengo porqué desconfiar, él no traería a nadie que pudiera hacerme daño.

-Creo que lo mejor será dejar el entrenamiento por hoy- Dijo Carlisle un poco desconcertado por la situación- Bella, ¿por qué no vas a descansar un rato?

-Está bien- Caminó hacia la puerta y entonces fue cuando vio a Simurg, se acercó a él lentamente, Emmet y Jasper quisieron correr hacia ella para apartarla, temiendo que aquel animal enorme pudiera herirla, pero antes de que pudieran moverse, el hipogrifo acarició con la cabeza el cuerpo de Bella, mostrándole cariño, Bella sonrió y besó su frente- Luego nos vemos, viejo amigo.

Bella salió de la sala, caminando hacia su pequeña casita, una vez hubo salido, Edward miró fijamente a Jacob y le hizo una señal para que fuera con ella, él tenía cosas que aclarar con Bella sin demora.

-¿¡A donde crees que vas! ¡Ahora mismo vas a responder ante mi! ¡No deberías estar aquí! ¡No eres parte de la manada! ¡Estás deshonrado!

-Padre, no he venido a volver a la manada, yo ahora soy un lobo solitario- Respondió con tranquilidad caminando hacia la puerta- Estoy aquí para combatir junto a la elegida, y es ante ella y solo ante ella, a quien debo rendir cuentas- Llegó a la puerta- Padre, te respeto y no pienso intentar conseguir tu perdón, pero no me marcharé hasta que la guerra haya terminado.

Salió de allí escuchando como su padre echaba pestes por la boca, sintiendo que una parte de él se desmoronaba al escucharle, pero debía ser fuerte, sabía lo que debía hacer, los espíritus se lo habían dicho, y él creía ciegamente en los espíritus.

Caminó hacia la casa de Bella, iba despacio, intentando pensar como abordar el tema intentando causarle el menor daño posible a ella, bastante había sufrido por su culpa. Por el camino encontró una mirada que no esperaba, los ojos de Leah lo miraban con culpabilidad y sorpresa.

-¿Que haces aquí?- Preguntó con la voz llorosa- Pensé que no volvería a verte.

-Y en cierto modo es así, he venido porque debo participar en la batalla y Edward vino a buscarme.

-¿Solo por eso?- Preguntó angustiada.

-Me temo que si, lamento no poder decirte nada alentador.

-¿Y que sucede con nosotros? ¿Conmigo? ¿No importa lo que yo diga?- Leah se acercó a él y lo abrazó- Yo te quiero, no es justo lo que te han hecho por culpa de esa... Humana- Escupió con asco.

-Bella no tiene la culpa, yo solito me lo busqué al intimar contigo estando con ella, la destroce a ella, me aproveché de tu vulnerabilidad y me deshonré a mi mismo.

-¡Me importa bien poco de quien creas que es la culpa! ¡Si ella no hubiera venido a este lugar tú y yo seríamos felices juntos!

-Leah, los espíritus saben lo que me importas- Besó su frente- Pero si sigues diciendo cosas en contra de Bella solo conseguirás apartarnos más, no compliques las cosas y déjame marchar, debo hablar con Bella y aclarar las cosas antes de que pase más tiempo.

-¿A eso has venido? ¿Es más importante lo que ella piense que lo que yo siento?

-Ojala pudiera permanecer a tu lado, pero mi padre no me lo permitirá después de lo que pasó, yo ya no soy parte de la manada, y lo de Bella- Jacob suspiró un poco deprimido- En realidad voy por petición de Edward, él cree que si no hablo con ella, no confiará en mi a la hora de combatir.

-¡Al infierno con ella y con todos los que la protegen!

-No digas eso porque si ella me perdona, yo seré uno de ellos- La cara de Leah se tornó en una de espanto- Ella es la elegida para guiarnos a un nuevo mundo de luz y esperanza, y yo haré lo posible para que cumpla su cometido- Jacob se apartó de Leah- Si todo sale bien, espero que después de la lucha podamos estar juntos al fin- Se alejó de ella rápidamente sin mirar atrás.

-Jacob...- Salió de los labios de Leah, sintiendo como una lágrima caía por su mejilla mientras sus manos iban involuntariamente a su vientre- No he podido decírselo...- Leah salió corriendo de allí, destrozada y sin saber que hacer.

Jacob continuó su camino hasta la casa, llamó a la puerta y escuchó su dulce voz dándole permiso para pasar, se adentró sin querer levantar la mirada, sintiéndose más nervioso que nunca ante la que había sido su mejor amiga durante tantos años.

-Bella, yo... Yo... Yo... Quería decirte que... Que...

-Jacob, siéntate y cálmate, no muerdo.

-¿Seguro?- Preguntó aun sin levantar la mirada- Tendrías todo el derecho a morderme e incluso asesinarme después de lo que te hice.

-Es cierto que me hiciste mucho daño pero gracias a eso me di cuenta de que mi corazón pertenecía a Edward, que lo nuestro fue una ilusión.

-Lo se, he visto las cosas de otra forma el tiempo que llevo fuera de este lugar- Levantó la mirada por fin- Cada vez que me enfrentaba a algo, tu rostro el día de tu cumpleaños era lo que aparecía en mi mente, y cada herida que he recibido ha sido como un castigo por cada vez que te he engañado- Levantó su camisa mostrando las marcas de su espalda- Mi corazón pertenece a Leah, pero en mi mente solo estabas tú, al principio pensé que era un castigo, pero los espíritus se pusieron en contacto conmigo y me hicieron entender que ese era mi cometido, el de mostrarte el verdadero propietario de tu corazón.

-¿Sabes una cosa?- Jacob negó, Bella se levantó y fue hasta él, cogiéndole las manos- Puede que tú tuvieras la culpa por engañarme, pero yo también era culpable, mi corazón supo que Edward era el indicado para mi desde el mismo momento que llegué a este lugar, me engañaba a mi misma, al igual que lo hacía Edward- Le dedicó una sonrisa- Es cierto que no empecé a querer verlo hasta que sucedió aquello, pero no por eso voy a echarte toda la culpa- Bella se colocó en la espalda de Jacob y con sus dedos tocó lentamente las enormes cicatrices de su espalda- Lamento que hayas tenido que pasar por cosas horribles para esto.

-No lo lamentes, es lo que me merezco, y no hay más que hablar, no le demos más vueltas.

-Como quieras- Bella volvió a la silla de la que se había levantado y miró a Jacob- Y ahora, ¿volverás a estar con Leah?

-Ojala pudiera, pero yo ya no pertenezco a la manada, mi padre no lo permitirá, y tampoco creo ser digno para ella después de todo.

-Si de verdad os queréis al final no podrá evitarlo nadie- Sonrió- He tardado casi 18 años en darme cuenta de eso- Le dedicó la más tierna de las miradas.

-Gracias por tu comprensión, no la merezco- Jacob se quedó en silencio unos segundos- Debo irme, hay alguien que quiere verte, y estoy seguro de que te mueres de ganas de estar a solas con él- Jacob se levantó, besó la mejilla de Bella y salió, dando paso a Edward.

Al cerrarse la puerta se hizo el silencio, Edward miraba a Bella de manera especial, y ella tenía un brillo en los ojos que nunca antes había mostrado. Unas lágrimas empezaron a agolparse en sus ojos chocolates, y no pudo evitarlo, corrió hacia él y empezó a golpearle el pecho sin fuerza.

-¿¡Por qué te habías ido! ¡Pensé que me habías abandonado! ¡Pensé que no volvería a verte!

-Lamento que pensaras eso- Le acarició el pelo con suavidad- Nunca estuvo en mi mente el abandonarte, solo necesitaba un poco de espacio para pensar.

-¡No vuelvas a hacerme algo así! ¡Sentí que me moría solo de pensarlo!- Bella dejó de golpearlo, apretando sus puños con fuerza mientras seguía llorando- Si no estás conmigo me muero.

-Ya está pequeña- Edward la cogió en volandas- Estoy a tu lado, de donde no me moveré jamás- Juntó sus labios, dando paso a un beso tierno y dulce.

Edward caminó lentamente con ella entre sus brazos hasta la cama, la tumbó con delicadeza y sin soltar sus labios, acarició sus curvas levemente. Bella sintió un escalofrío al notar su mano recorriéndola. Edward soltó sus labios para dirigirse a su cuello, besándolo con dulzura pero pasión a la vez, queriendo que ella olvidara todos los malos momentos que había pasado por su culpa.

-¿Te sientes mejor?

-Si, mucho mejor- Bella no abrió los ojos, pero si notó como Edward se tumbaba a su lado, besando su mejilla con dulzura.

"Bien, porque tenemos que hablar de algunas cosas." Besó su frente.

-¿De que quieres hablar ahora? ¿No puede esperar?

"Es importante mi vida." Edward fue a sus labios, los colocó sobre los de ella, la obligó a abrir los ojos, y sin romper aquel beso dijo "Se cual es secreto princesa."

Bella se separó de él de inmediato, se sentó en la cama, tensa y rígida, Edward vio miedo en su mirada. Él se apresuró a sentarse, intentó tomarla de la mano pero ella no se lo permitió, estaba realmente asustada.

-¿Desde cuando lo sabes?

-Desde hace unas horas- Respondió con tranquilidad.

-Pero... ¿como has sabido...?

-¿Alguna vez te he hablado de Tanya?- Bella negó, sorprendida de escuchar ese nombre de sus labios- Tanya era como mi hermana, estábamos muy unidos, nunca he estado tan unido a alguien como lo he estado con ella hasta que te conocí, ella era una vampira muy joven, la convirtieron con tan solo catorce años, y en cierto modo, me recuerda mucho a ti.

-¿A mi?

-Así es- Sonrió Edward con melancolía- Ella tenía una habilidad especial para sacarme de quicio y meterse en líos- Edward bajó la mirada- Un día, perdí la paciencia con ella y se escapó, fue a los restos del campo de batalla al que te escapaste hace años, y allí se encontró con las quimeras del maligno, que no dudaron en matarla- Le contó mostrando dolor- No fui consciente de lo que hacía hasta que estuve más tranquilo, pero al ver el cuerpo de Tanya salió un poder de mi interior que no conocía.

-Pudiste controlar a esas criaturas con tan solo tocar sus cabezas- Edward la miró sorprendido- Alice me habló de tu poder hace algún tiempo, me contó todo sobre él menos como lo desarrollaste.

-Así es.

-Pero, no lo entiendo, ¿que tiene que ver eso con que...?- El solo pensar que Edward era conocedor de su poder y no había sido por ella, le heló la sangre.

-A eso iba- Consiguió cogerle la mano por fin- Tras encontrarme con Jacob, él me hizo contactar con los espíritus, y Tanya fue el espíritu con el que hablé- Dijo por fin- Ella me contó muchas cosas, hizo que mi alma fuera libre por fin, que no me sintiera culpable por lo que sucedió y me hizo comprender cual es mi deber en esta contienda, y sobretodo, contigo.

-¿No estás enfadado?

-¿Por qué habría de estarlo?- Preguntó sorprendido.

-Por no contarte nada sobre lo que puedo hacer- Bella bajó la mirada angustiada- Se que debí decírtelo pero... Tenía miedo de que creyeras que invadía tu intimidad, de que no podías confiar en mi... Tenía miedo de que te alejaras otra vez...

-Mi pequeña semi-humana- Sonrió Edward, abrazándola con ternura y tumbándola de cara hacia él- Jamás podría enfadarme contigo por algo así- Besó su frente mientras acariciaba sus brazos- Es normal que al principio tengas miedo de lo que puedes hacer- Besó su mejilla y bajó las manos a su cintura- Pero nada ni nadie conseguirá que nos separemos- Acercó sus labios hasta los de Bella- Nosotros somos uno solo, y no hay nada en mi mente que no puedas ver- Los labios de Edward fueron hasta el cuello de ella, mientras sus manos bajaban a sus glúteos, dando paso a un montón de sensaciones electrizantes.

Bella estaba segura de que ese iba a ser el momento que tanto había ansiado, el momento en el que los dos se unirían de la manera más profunda y sagrada que conocían, pero no fue así, lentamente, Edward fue ralentizando la intensidad del beso y las caricias, volviendo a suaves besos en la frente y las mejillas y caricias inocentes en la espalda y los brazos.

-¿Por qué paras de...?

-Se que lo estás deseando, y te aseguro que yo también- Se disculpó él viendo la incomprensión en los ojos de Bella.

-Pero...

-Pero quiero hacer las cosas bien- Le sonrió acariciando su mejilla- Quiero que antes de eso estemos unidos por un lazo irrompible.

-No lo entiendo.

-Quiero que antes de entregarnos, tú Isabella Swan, te conviertas en mi esposa- Bella sonrió y lo besó con fuerza- ¿Eso es un si?

-¡Por supuesto que si!- Le sonrió- Pero quiero pedirte algo al respecto- Edward asintió, sintiéndose incapaz de decirle que no a cualquier cosa- Quiero que sea antes de la batalla.

-Bella, no creo que sea lo más acertado...

-No sabemos como saldrá todo y si tengo que morir quiero que sea convertida en tu esposa- Bella tomó sus manos- Habiéndome entregado a ti en cuerpo y alma.

-Eres tan especial mi vida- Le sonrió- Está bien, si es lo que quieres, será antes de la batalla- Besó su frente- Mañana hablaremos con Carlisle y Esme para buscar una fecha que se adecue a todo lo que está pasando.

-Gracias- Besó sus labios- Te quiero Edward.

-Te quiero Bella- La abrazó y tarareó una canción para que se durmiera entre sus brazos, sintiendo que nada podría eclipsar su felicidad.

Espero que os haya gustado el capítulo, ¿no es bonito?

¿Qué pasará cuando Jacob se entere de lo que le sucede a Leah? ¿Como reaccionarán Carlisle y Esme ante la decisión de Edward y Bella? ¿Y el resto de "El Refugio"?

Nos leemos