22º Noche inolvidable

Cerca del amanecer, Bella se acercó a la puerta de Carlisle y Esme, Edward estaba dentro hablando con ellos, un cosquilleo en su estómago hizo que parara de caminar, sintiéndose incapaz de estar en la misma habitación que ellos, el miedo a que se negaran la hizo estremecerse. Pero entonces apareció la imagen de Edward en su mente y todos los temores desaparecieron, dándole el valor que necesitaba para entrar sin más.

Ante ella estaban todos sus allegados, su familia, todos ante Edward que hablaba de espaldas a ella, las caras de todos estaban muy serias, y eso la hizo temblar de nuevo. Edward se giró hacia ella, dedicándole una leve sonrisa y le tendió la mano para que fuera hasta donde él estaba. Bella caminó lentamente hasta allí, tomó su mano y dejó que los brazos de su amado la envolvieran.

-Se que es precipitado, pero creemos que es lo mejor.

-¿Sabes todas las cosas que debemos preparar? ¿Todo el entrenamiento que tenemos por delante?- Preguntó Jasper evaluando la situación desde el punto de vista militar- No tenemos tiempo que perder.

-Además, después de la contienda, tendréis tiempo de sobra para estar juntos- Añadió Emmet.

-No es bueno acelerar las cosas- Siguió Rosalie.

-Desde luego, es lo último que necesitamos ahora.

Bella sintió como todo le daba vueltas y no llegó a reconocer la voz que dijo esa última frase. Sintió como le fallaban las piernas, y si no hubiera sido porque Edward la tenía cogida con fuerza, estaba segura de que habría caído al suelo.

-Bella, cielo, ¿estás bien?- Preguntó Esme con temor al verla tan pálida.

-Si- Tomó aire, intentando recuperar la compostura.

-¿Ves como se ha puesto? Y todo es por hablar de esta situación que no tiene sentido- Dijo Rosalie al instante.

-Es cierto, es por esta situación sin sentido- Respondió Bella agarrándose fuertemente a los brazos de Edward- No tiene sentido que si Edward y yo hemos decidido ser felices, vosotros os pongáis en contra con escusas tontas.

-¿Escusas tontas?- Jasper estaba ofendido- ¿Te parece una escusa todo lo que estamos organizando? ¿Te parece una tontería la batalla que nos espera? ¡A mi no me parece una tontería!

-¿¡Y a ti te parece una tontería que yo quiera pasar los que puede que sean mis últimos días con la persona que amo de la forma más maravillosa y mágica que existe!- Gritó Bella dejando escapar sus lágrimas- ¡Nadie sabe como acabará la batalla, ni si Edward o yo saldremos con vida de ella, y no quiero que algo así suceda y no haberle entregado todo mi amor! ¡Él es mi motivación, lo que de verdad me impulsa a querer combatir!- Bella se giró hacia Edward y lo abrazó con fuerza, llorando como nunca antes la había visto nadie, con autenticas lágrimas de amargura.

-Carlisle, Esme, vosotros aun no os habéis pronunciado al respecto y creo que sois los que más tenéis que decir- Dijo Edward con pocas esperanzas- Si vosotros estáis en contra, yo lo aceptaré, con todo el dolor de mi corazón, pero lo aceptaré, después de todo, sois los padres de Bella desde que tenía un año.

Esme se levantó de donde estaba sentada, se acercó a ellos, mirando a Edward fijamente, en sus ojos vio amor, sinceridad, adoración y temor. Entonces bajó su mirada hacia Bella, ella lloraba desconsoladamente, segura de que todos se oponían, viendo su felicidad truncada por las personas que ella más amaba.

-A mi me parece perfecto- Respondió al fin- Si dos personas se aman como se que se aman Bella y Edward, no veo porqué han de esperar y temer no poder despedirse cuando estemos en el campo de batalla- Bella levantó la mirada, sin dejar de llorar, y Esme le dedicó una sonrisa- Creo que ya es hora de que seas feliz Bella.

-¡Mamá!- Soltó a Edward y se abrazó a ella.

-Yo tengo algo que decir- Dijo Carlisle- Bella es mi hija, o lo ha sido la mayor parte de su vida, es mi niña pequeña, el tesoro de mi corazón, y solo quiero lo mejor para ella- Él miraba a Edward fijamente- Así que os doy mi consentimiento- Bella soltó un grito de júbilo y corrió a abrazar y besar a su padre- Pero Edward- Él no apartaba la mirada de Carlisle- Como la hagas sufrir lo más mínimo, ten por seguro que será lo último que hagas en tu vida.

-No te preocupes, si la hago sufrir, vendré personalmente a que me arranques la cabeza.

-Siendo así- Habló Esme, agarrándose a la cintura de Edward en señal de cariño- Propongo celebrar la boda esta misma noche- Todos la miraron como si estuviera loca- Edward y Bella no necesitan nada más que a sus seres queridos, y teniendo en cuenta que nuestra intención es atacar pronto, es preferible que pasen juntos el mayor tiempo posible.

-Gracias mamá.

-De nada tesoro- Sonrió- Así que ve a descansar cariño, esta noche necesitarás estar despejada.

Edward la tomó de la mano y la acompañó, iban caminando lentamente por los fríos pasillos de piedra, no había ni un alma, ya había amanecido y todos dormían. A mitad de pasillo Edward paró, soltando la mano de Bella.

-Será mejor que vuelva o Emmet y Jasper vendrán a por mi pensando que pienso quedarme contigo hasta que despiertes.

-¿Y qué si es así?- Preguntó con inocencia.

-No es la costumbre en este lugar cuando hay una boda- Sonrió- Tú no has visto ninguna, pero yo si, y créeme, se de lo que hablo.

-¿Y no puedes acompañarme hasta la puerta de mi habitación?

-No creo que me den tanto margen de tiempo- Le sonrió de nuevo, besó su mejilla y la acarició- Ve y descansa, a partir de esta noche no volveremos a separarnos.

Bella caminó lentamente hacia su habitación con una sonrisa en el rostro, estaba apunto de entrar en su habitación cuando escuchó un llanto proveniente de un lugar cercano. Intrigada por quien pudiera estar llorando, caminó lentamente hasta un rincón oscuro, a pocos metros de su puerta.

-¿Leah? ¿Eres tú?- Preguntó al llegar junto a ella- ¿Qué te sucede? ¿Puedo hacer algo?

-¡Márchate! ¡Ya has hecho bastante!

-¿Qué es lo que te he hecho?- Preguntó confundida- Hasta hoy tú y yo apenas hemos hablado.

-¡Tú eres lo que me sucede! ¡Toda mi desdicha es culpa tuya! ¡Si tú no hubieras aparecido en este lugar, ahora Jacob y yo podríamos ser felices juntos! ¡Él fue desterrado por tu culpa!

-Yo no le obligué a serme infiel, si me hubiera dicho que quería estar contigo, lo hubiera aceptado- Intentó explicarle, pero se interrumpió al ver como Leah empezaba a vomitar- ¿Estás enferma?- Leah negó con la cabeza, y sin ser consciente, una vez terminó de vomitar, colocó una de sus manos sobre su vientre y lo acarició con cariño- ¡Oh, Dios mío! ¡Estás embarazada!- Leah la miró con terror.

-¡Calla! ¡No puede enterarse nadie!

-¿Por qué?- Preguntó, pero de inmediato lo supo ella sola- ¿Es de Jacob?- Leah asintió- ¿Él lo sabe?

-No lo sabe nadie a excepción de nosotras dos, y no quiero que se lo digas.

-No se lo diré a nadie, te lo prometo- Bella colocó una mano sobre el hombro de Leah- Esta noche no, pero a partir de mañana prometo hacer lo que esté en mi mano para ayudarte.

-¿Tú? ¿Y por qué ibas a ayudarme?

-Porqué Jacob es mi mejor amigo, y nunca podría dejar que la mujer que él ama y su hijo sufrieran- Le dijo con sinceridad antes de dirigirse de nuevo hacia su habitación.

-¡Bella!- La llamó desde su rincón, ella se giró- Gracias.

Le dedicó una sonrisa y entró a descansar, se tumbó en la cama y cerró los ojos, imaginando como sería la noche siguiente, cuando por fin se convirtiera en la esposa de Edward, en su compañera.

No supo cuanto tiempo había pasado cuando unas manos la zarandearon levemente, despertándola de su hermoso sueño. Ante ella estaban Alice, Rosalie y Esme, sonrientes y bien vestidas.

-Despierta dormilona, tenemos que arreglarte para tu boda.

-No la agobies Alice- Le pidió Esme ayudando a Bella a levantarse- Alice y Rosalie han estado toda la mañana cosiendo para hacerte tu vestido- Rosalie estaba ante ella con un precioso vestido blanco- Esperamos que te guste.

-¿Gustarme? ¡Es precioso!

-Déjate de halagos y a vestirse- Ordenó Alice.

Minutos después, Bella estaba vestida y peinada, siendo conducida por las tres mujeres de su familia, hacia la sala principal, donde estaban todos reunidos, los trolls y los lobos en un segundo plano, acompañados de James y su clan, Simurg estaba también con ellos. En un rincón a escondidas estaba Jacob, sonriendo al verla tan bonita, los vampiros rodeaban el centro de la sala donde estaban Carlisle, Edward, Emmet y Jasper.

Bella llegó hasta ellos, tomó la mano que Edward le ofrecía con fuerza, le dedicó una sonrisa radiante, miró a su padre que era quien iba a dirigir la ceremonia, y sintió como le faltaba el aire.

-Bella y Edward, habéis decidido unir vuestras vidas, así que con esta cinta uno vuestros destinos- Colocó una cinta alrededor de sus manos unidas- Ahora, Edward, haz tu promesa ante el mundo.

-Yo, Edward, prometo amarte a ti Isabella, durante toda mi vida, e incluso más allá, prometo protegerte aunque mi vida esté en juego, aunque deba sacrificarme, porque tú eres mi razón de ser, tú eres mi sol, eres mi luna, y no permitiré que nada nos separe- Pronunció Edward con voz clara.

-Bella, ¿aceptas la promesa que Edward ha pronunciado para ti?

-Sin duda alguna- Respondió ella conteniendo las lágrimas de felicidad.

-En ese caso, podéis besaros y sellar este enlace de manera que nada ni nadie podrá romperlo jamás.

Edward cogió con la mano que tenía libre la nuca de Bella, la acercó lentamente a él y la besó con ansiedad, necesitando saber que por fin era suya. Bella correspondió el beso con la misma intensidad.

Tras la breve ceremonia, una música suave empezó a sonar, Edward arrastró a Bella hasta una zona despejada de la sala y comenzó a bailar lentamente, pegando sus cuerpos, sin separar sus miradas, disfrutando de sus primeros momentos como matrimonio.

Hasta que no empezó a despuntar el alba no fueron enviados obligatoriamente a la casa de Bella, Edward la tomó en volandas y la condujo rápidamente hacia allí, sonriendo en todo momento. Una vez estuvieron dentro, Bella se puso algo nerviosa, no estaba segura de que debía hacer en ese momento.

-¿Necesitas un momento?- Ella asintió- En ese caso, iré a mi habitación a por una cosa, no tardo en volver.

Edward dejó sola a Bella, ella caminó hacia su cama, Alice le había dicho que había dejado allí un regalo para su noche de bodas. Bella se acercó a ver que era y se quedó más pálida de lo habitual al ver aquellas prendas de ropa tan provocativa, las cogió con las yemas de los dedos, como si tuviera miedo de tocarlas, junto a las prendas había una nota.

"Querida Bella,

se que nunca antes habías visto algo parecido, hace muchísimo tiempo que estas prendas ni si quiera se hacen. Son de mucho antes de la gran guerra, cuando los humanos aun eran la especie dominante. A eso se le llama picardías, y las novias solían usarlos en sus noches de bodas para parecer más sensuales a sus maridos.

Tenía ese guardado desde hacía muchísimo tiempo, esperando el momento para ser utilizado, y creo que no hay mejor momento que ahora, además he visto como reaccionará Edward cuando te vea con él y créeme, quieres verlo.

Deja de leer, y a vestirte. Alice"

Bella cogió esas prendas de vestir, guardó la nota, fue al baño que tenía junto a su dormitorio y se lo puso. Mientras estaba allí, escuchó como Edward entraba de nuevo en la casa, se apresuró a terminar de ponerse aquello y respiró hondo, intentando buscar tranquilidad.

-¿Bella?

-Estoy en el baño, ahora mismo salgo- Respondió mirándose en el espejo, nunca antes había llevado tan poca ropa, ni tan insinuante ante ningún hombre.

Lentamente se asomó por la puerta, viendo a Edward de espaldas a ella, sin camiseta, tan solo con sus pantalones, vio como dejaba algo sobre la mesa y se giraba hacia ella sonriente.

-¿Estás bien?- Bella asintió- ¿Por qué no sales del baño cariño?- Bella se sonrojó solo de pensarlo- Venga, sal, no tengas miedo, lleves lo que lleves estoy seguro de que me va a...- Bella salió cautelosamente del baño, dejando a la vista su cuerpo bajo esas finas capas de tela, Edward estaba con la boca abierta.

-¿No te gusta?- Preguntó ella al ver que no reaccionaba- Sabía que no era buena idea, iré a cambiarme...

-¡No!- Edward corrió hasta ella y la abrazó al mismo tiempo que la besaba- Ni se te ocurra quitarte eso- Los ojos de Edward mostraban deseo y lujuria, Bella sonrió algo más tranquila.

Edward la llevó a la cama sin apartar la mirada de ella, la tumbó con delicadeza, se tumbó a su lado y besó sus labios con urgencia. Acariciaba las piernas desnudas de Bella, intentando sentir cada rastro de su piel, notando las sensaciones que él causaba en ella, disfrutando de los suspiros que escapaban de sus labios.

Bella se mordió el labio intentando reprimir un leve gemido de placer al notar como las manos de Edward pasaban cerca de su intimidad, y eso hizo enloquecer a Edward por completo, se arrancó la roma literalmente, arrancó la de ella y se posicionó sobre ella sin abandonar sus labios ni un instante, y sin dejar de acariciar cada parte de su cuerpo.

Perdidos estaban en sus sensaciones ante los besos y las caricias cuando Bella notó algo que nunca antes había notado, su intimidad notó el tacto de el miembro de Edward y se sobresaltó un poco. Edward la miró a los ojos preocupado.

-¿Estás bien?

-Si- Bella se sonrojó un poco- Solo estoy algo nerviosa.

-Yo también lo estoy- Dio un leve mordisco a su cuello, causando en ella un efecto tranquilizador, haciendo que, inconscientemente, ella se moviera, rozando sus sexos con energía. Edward continuó con aquella labor al ver el efecto que causaba en su mujer, y cuando sintió que no podría aguantar más separó levemente las piernas de Bella- ¿Estás segura?- Preguntó mirándola fijamente a los ojos, nervioso- Si quieres, puedo parar ahora mismo, pero si empezamos no podré...

-He soñado muchas veces con este momento- Bella movió su cadera, volviendo a rozar el miembro de Edward- Hazme tuya Edward, sella la unión que hemos hecho esta noche.

Sus palabras provocaron en Edward un frenesí, sin dudarlo ni un segundo y sin apartar los ojos de los de su esposa, Edward se introdujo lentamente en ella, comenzando así un baile desenfrenado lleno de pasiones y amor. Disfrutaron de cada movimiento, cada caricia, cada beso, y cuando creían que no había nada mejor, una ola de descargas los invadió, haciendo que explotara un éxtasis en ambos, haciendo que Edward depositara su semilla en ella y Bella la aceptara, sellando así sus promesas de amor eterno.

Hola!

Aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste, a mi me encanta.

Nos leemos