Hola chicos/as, me tardé un poco en actualizar este fic, pero por fin llegó, y ya está aquí el cuarto cap :3 Gracias Ali por tus reviews, de igual manera osvaldo y eikaros n.n para no hacerla de discurso por más tiempo que disfruten el capítulo, hasta pronto!
-Justo a tiempo, Armin, estábamos a punto de comenzar la clase, pasa- le dijo Petra, la maestra de ética.
-Gracias profesora- respondió amablemente mientras tomaba el mismo asiento que el día anterior, dejó su mochila y se acomodó para prestar atención.
-Muy bien jóvenes, sé que estamos regresando de las vacaciones, y por lo mismo…- decía mientras sacaba un montón de hojas con una gran sonrisa, esa no era buena señal.
-¡Les tengo un examen sorpresa!- exclamó emocionada.
-¿QUEEEEEEEE?- dijeron todos los del salón, excepto Armin quien solo sonrió divertido al ver la cara de todos.
-Lo sé, es genial, ¿Cierto?- preguntó la profesora comenzando a repartir las hojas del examen que había preparado.
-Esta mujer es diabólica- pensó Jean al recibir la hoja, "Fecha, Nombre, Grado, Grupo", leyó e inmediatamente se llevó una mano a la frente.
-Ya empezaron las preguntas difíciles- pensó tomando un profundo respiro.
El rubio recibió su examen y se disponía a resolverlo pero sintió la mirada de alguien sobre él, giró su rostro levemente hacia su derecha, y entonces pudo ver que una pequeña rubia lo miraba, ella era de baja estatura, con el cabello un poco largo llegándole apenas más abajo de los hombros, su nombre era Historia Reiss, pero muchos le decían Krista de cariño.
La pequeña chica lo miraba con una ancha sonrisa y los ojos brillosos, él no se inmutó por la manera en que lo veía, pero si se le hizo un poco extraño.
-Te ves muy guapo, Armin- le dijo ella acercándose un poco más a él.
-Eh, gracias- le respondió un poco incómodo.
-¿Te molesta si me siento junto a ti?- preguntó Krista acercándose otro poco a él.
-No, pero sería mejor que fuera en otro momento, estamos en examen y podrían…-
-¡Señorita Reiss!- dijo la maestra logrando captar la atención de ambos rubios.
-¿Sí?- preguntó la pequeña con esa inocente mirada, pero ante su profesora resultaba inútil su encanto.
-Vuelva ahora mismo a su lugar, estamos en hora de examen- ordenó con el ceño ligeramente fruncido.
-Después seguimos hablando- le dijo al rubio guiñándole un ojo antes de volver a su lugar habitual.
-¿Pero qué le pasa?- se preguntó Armin en sus pensamientos, decidió no prestarle atención y resolver el bendito examen.
A lo lejos, Annie observaba a Krista de manera asesina, esa pequeña se estaba ganando un boleto gratis al infierno si llegaba a intentar pretender a su chico, sí, estaba celosa.
-Espero que ni se le ocurra a esa mocosa llegar a pretenderlo, no sé cómo le voy a hacer, pero no pienso dejarte ir Armin Arlert- pensaba la rubia dirigiendo su mirada al chico.
Ymir logró observar la mirada asesina de su amiga sobre Krista, conociéndola las cosas no acabarían nada bien si la otra chica se acercaba a Armin.
-Les quedan 15 minutos- dijo la profesora, la presión cayó sobre la mayoría del grupo pues casi nadie había avanzado mucho, eran 15 preguntas abiertas, pan comido aparentemente.
-Tsss, Marco- llamaba Jean a su amigo por lo bajo, después de algunos intentos obtuvo su atención.
-Pásame la número 6- le dijo con señas incluidas, pero el simplemente le indicó que no se la sabía negando con las manos.
-Maldición… veamos Jean, no es tan malo, tú puedes- pesó volviendo la vista a la hoja, tenía un rayón ya que se había equivocado en una letra de su apellido, le faltaban 5 preguntas más, pero para su desgracia no tenía idea de cual fuera la respuesta, de pronto escuchó que alguien se levantaba, buscó a esa persona con la mirada y vio a Armin entregando su examen primero que todos, y a los pocos minutos se levantó Eren siendo el segundo, poco a poco comenzó a desesperarse.
-A la mierda todo, ¡voy a inventar las respuestas!- pensó tomando su pluma decidido, seguidamente comenzó a escribir sin parar sobre la hoja de papel, dejó brotar su inspiración e imaginación, cuando por fin terminó, dejó su pluma a un lado para admirar su obra maestra, un dinosaurio tratando de recoger una pelota con sus pequeños brazos.
-Se acabó el tiempo, entréguenme sus hojas- les dijo Petra desde su escritorio.
-Ay, me lleva…- se dijo para sus adentros escribiendo rápidamente cualquier tontería como respuesta, cuando por fin terminó, corrió rápidamente y se lo entregó a la maestra, fue el último en entregar.
-De mi parte es todo por hoy, nos vemos mañana chicos- se despidió Petra después de guardar todos los exámenes.
-Parece que no te fue muy bien, ¿cierto Jean?- dijo Eren llamando la atención del mencionado.
-Cállate, solo les di oportunidad de entregar primero- respondió sacando una rosa de su bulto para dársela a Mikasa.
-Voy a tomar ventaja en esto, para cuando te des cuenta, ella estará rendida ante mí- pensó Jean sonriendo con malicia, después se dirigió a donde estaba la chica azabache.
-H...hola, Mikasa- dijo logrando obtener su atención.
-Es una belleza…- pensó, sintiendo como se ruborizaba poco a poco.
-Oh, eres el amigo de Eren, el… ¿caballo?- preguntó ella sonriendo al recordarlo.
-¡No!, quiero decir, mi nombre es Jean y… bueno, me gustaría darte esto- le dijo extendiendo su mano con la rosa, ella observó la rosa un instante y después la tomó.
-Gracias, eres muy amable- respondió ella con una sonrisa.
-¡Perfecto!, le ha encantado, punto para Jean jeje- pensó muy seguro de sí mismo.
-¿Qué te parece si después de clases comemos un helado?- le preguntó con más confianza.
-Me encantaría…- por unos instantes pensó que su día no podía ser mejor, y que había hecho un gran avance en comparación con su rival.
-Pero ya acepté salir con Eren, gracias por la rosa, la pondré junto con el ramo que me dio él esta mañana - finalizó la azabache sonriéndole, el pobre Jean se quedó de piedra, miró de reojo al castaño que se encontraba al otro lado del salón con los pies sobre la mesa, y notó que él lo miraba con una sonrisa burlona.
-Demonios… siempre está un paso delante de mí- pensó, después de eso se retiró abatido por el intento fallido, pero seguiría insistiendo.
La hora de la comida llegó como rayo, cada quien salió a comer con su grupo de amigos, en el grupo de Eren se había integrado Mikasa, además de Krista que no se despegaba de Armin.
-Y como les decía muchachos, pronto comenzará el torneo de futbol en la escuela, ¡hay que inscribir a nuestro equipo cuanto antes!- exclamó el castaño con emoción.
-Tienes razón, si ganamos éste, serán 4 torneos seguidos como campeones- comentó Connie igual de emocionado.
-¿No han perdido en ninguna ocasión?- preguntó la azabache con sorpresa.
-No, y todo gracias a nuestro genio estratega, un equipo no es nada sin una buena táctica- elogió Eren a su mejor amigo dándole unas palmaditas en la espalda.
-No exageres tanto, tú tienes talento nato para el deporte- dijo el rubio dándole un amistoso codazo a Eren.
-Pero tú también tienes un gran talento, ¿Cierto, Armin?- agregó Marco viéndolo sonriente.
-Sí, algo así…- dijo antes de darle un sorbo a su refresco.
-¿Cuál es tu talento, Armin?, ¡Cuéntame!- exclamó Krista jalándolo del brazo.
-Aquí nuestro buen amigo sabe cantar y tocar varios instrumentos, de hecho es mi maestro de guitarra- le dijo Eren antes de que su amigo siquiera pudiera responder.
-Eso es asombroso, quisiera que alguna vez cantaras algo para mí- dijo la pequeña rubia con una sonrisa angelical.
-Eh… tal vez- respondió sonriéndole a la pequeña ligeramente.
-Oye Armin, ¿Por qué dejas que Krista te coquetee?, si Annie te ve, va a matarte- susurró Eren a su amigo, el mencionado tomó otro sorbo de refresco y después miró a sus amigos.
-Tengo algo que decirles…- dijo ante la mirada curiosa de todos los presentes, su expresión se volvió demasiado fría, y ellos lo percibieron de inmediato.
-Annie y yo, ya no tenemos nada que ver, les agradecería que ya no me la mencionen, por favor- finalizó, una voz tranquila y una mirada para helarte hasta los huesos, sólo eso necesitó para dejarlos a todos boquiabiertos.
-No puedo creer que esta sea la cálida persona de la que me habló Eren, Es tan diferente a como me lo describió- pensaba Mikasa igual de desconcertados que todos los demás.
-A…Armin, tú…- balbuceó Jean sin poder creerlo todavía, el rubio había roto con una de las chicas más populares de todo el instituto, y no tenían la menor idea del por qué.
-Entonces todo su extraño comportamiento se deriva de esto… pero, ¿qué pasó?, si en demasiadas ocasiones él me decía lo mucho que la amaba- pensó el castaño saliendo poco a poco del shock.
-Armin Arlert- el mencionado se giró para ver quien lo llamaba, al hacerlo se topó nada más y nada menos que con Levi, conocido por ser el profesor de matemáticas y además, ser la mano derecha del director Erwin.
-¿En qué puedo ayudarle?- respondió chocando su fría mirada con la del hombre de cabellos azabache, la mayoría de los del grupo temblaban pues habían escuchado cosas terribles de aquel profesor, pero el rubio se mantuvo sereno.
-Quiero que me acompañes, el director Erwin y yo tenemos que hablar contigo-
