Armin no respondió inmediatamente, de cierta forma, parecía estar meditando la respuesta.
-De acuerdo- respondió, levantándose con cuidado de su lugar.
-Bien, sígueme- dijo Levi, dándose la vuelta, caminando rumbo a la dirección con el rubio tras de él.
-¡Espera Armin, voy contigo!- gritó Krista, levantándose rápidamente y corriendo a colgarse del brazo del mencionado, él al verla solo ladeo la mirada.
Por su parte, todos sus compañeros suspiraron aliviados, excepto Eren, quien seguía pensativo, tenía la sospecha de por qué lo llamaba el director, pero esa no era su inquietud, quería saber qué había sucedido con Annie para que él tomara esa actitud.
-Eren, ¡Eren!- le gritó Jean, golpeándole el hombro con algo de fuerza.
-¿Qué?- preguntó, saliendo de sus pensamientos.
-Idiota, te pregunto que si tienes idea del por qué se llevan a Armin- dijo Jean.
-Ah, bueno, supongo que ha de ser por el pleito que tuvo ayer con Reiner- respondió el castaño un poco serio.
-Cierto, pero además de eso, él nunca había respondido a una agresión de otra persona, antes era Annie quien lo defendía, o a veces incluso tú, Eren… Armin siempre había sido alguien pacífico… es extraño- comentaba Marco, igual de pensativo que el castaño.
-¿Tienen idea de a qué se debe este cambio tan repentino?- preguntó Connie, intrigado por el asunto.
-Pienso que todo esto está relacionado con la repentina noticia que él nos acaba de dar, pero no me puedo imaginar, ¿Qué sucedió entre ellos para terminar de esta forma?- agregó Eren, dándole vueltas al asunto.
-No se me ocurre nada, a pesar de ser tan diferentes debo admitir que esos dos se llevaban muy bien, Armin parecía vomitar arcoíris cuando hablaba de Annie- dijo Jean, recordando sus anteriores conversaciones.
-Eh, perdonen que me entrometa pero… si dicen que él la quería mucho, ¿no sería obvio pensar que todo se debe a algo que hizo ella?- dijo Mikasa ante el desconcierto de los demás chicos.
-¡Es verdad!- exclamó Connie, golpeando la mesa banca con las palmas de las manos.
-Eso tiene sentido… hablaré con él, en caso de que no me diga nada, tendré que hablar con Annie, gracias Mikasa- comentó Eren, después le guiñó un ojo a la azabache quien sonrió tímidamente.
-Ojalá podamos hacer algo, el nuevo Armin llama más la atención de las chicas que yo- se quejó Jean, cruzándose de brazos.
-Creo que ellas prefieren a un flamante rubio, que a un tipo con cara de caballo- bromeó el chico rapado.
-¡Que no tengo cara de caballo!- gritó furioso, provocando así la risa de los demás.
En la oficina del director…
-Pasa- le indicó Levi, mientras le abría la puerta.
Armin se dispuso a entrar sin decir una sola palabra, pero el brazo del mismo profesor de matemáticas entre él y la puerta se lo impidió, el rubio lo miró como esperando una explicación si le acababa de decir que entrara.
-Ella no puede pasar- refiriéndose a la pequeña rubia que aún colgaba de su brazo, el rubio exhaló tratando de ser paciente.
-Krista, ¿puedes esperarme afuera?- preguntó, mirándola fijamente.
-¡No quiero!, yo quiero entrar contigo- respondió haciendo un tierno puchero, él se percató que al profesor se le estaba agotando la paciencia así que optó por el soborno.
-Hagamos esto, si me dejas entrar solo, dejaré que te sientes a mi lado el resto del día- propuso Armin a la rubia para quitársela de encima.
-Mmm, que sea un mes- dijo la pequeña como respuesta, el rubio se sorprendió ligeramente, ahora estaba negociando porque lo soltaran, pero no le quedaba de otra.
-una semana- le ofreció, manteniendo ese semblante frío que había adoptado.
-En ese caso, que sean todos los días mejor- dijo Krista, sonriéndole con su carita de ángel, Armin suspiró derrotado pues sabía que no le podría ganar a la pequeña.
-Que sea un mes entonces- intentó, para no quedar amarrado a ella como reo con cadenas.
-¡SÍ!, está bien-exclamó ella, soltándolo para empezar a dar saltitos de felicidad.
Por fin, el rubio se dispuso a entrar, notando que Levi tenía un ligero tic en el ojo izquierdo apresuró su paso, el tenebroso profesor cerró la puerta tras de sí, al entrar, el rubio se dio cuenta que no solo estaba el director, en una de las sillas también se encontraba Reiner.
-Tome asiento, señor Arlert- le indicó Erwin, señalando la silla a lado del matón al que le había dado una paliza el día anterior.
Armin solo asintió y se sentó en el lugar indicado, el matón lo miró por el rabillo del ojo sin decir nada, a pesar de ello su expresión no era de alguien que buscara venganza.
-Supongo que ambos saben el motivo por el que están aquí- decía el director con semblante serio- desde el día de ayer se ha vuelto viral un video en el que se les ve a ustedes dos peleando, señores, el instituto María siempre se ha caracterizado por la disciplina y el nivel académico que tiene, por lo que les haré una advertencia, si vuelvo a enterarme sobre alguna pelea sin sentido… no dudaré en sancionarlos como es debido, ¿les ha quedado claro?- finalizó, ambos se miraron el uno al otro por unos breves segundos antes de volver la vista al director.
-Sí señor- respondieron los dos al unísono.
-Perfecto, también quiero pedirles una cosa, si ven que alguien causa problemas, díganmelo, estas actitudes no pueden seguir en esta institución- agregó, levantándose de su escritorio y mirando por una de las ventanas que había.
-Así será, señor director- dijo Armin.
-Muy bien- dijo Erwin mirándolos nuevamente- pueden reincorporarse a sus actividades- después retomó su asiento tras el escritorio, tomando unos cuantos papeles.
-Con su permiso- dijeron ambos chicos, saliendo de la oficina.
-Por un momento creí que realmente nos sancionaría- pensó Armin, al salir, Krista lo esperaba para volver a colgársele del brazo.
-¡Por fin saliste!, ¿cómo te fue?- preguntaba la rubia muy sonriente.
-Eh… bien, no te preocupes- respondió, con algo de incomodidad.
-Arlert- llamó Reiner, el mencionado se giró en dirección al matón que lo veía seriamente.
-¿Qué quieres?- dijo, siendo totalmente seco.
El mayor no respondió de manera inmediata, se le había quedado viendo a la rubia que colgaba del brazo de Armin, cuando reaccionó se ruborizó levemente y desvió la mirada hacia un lado.
-No es mi intención volver a molestarte, en lugar de eso quiero disculparme…- decía Reiner con total seguridad, el menor no dijo nada, simplemente se limitó a escucharlo.
-Siempre te molestaba por creer que eras inferior a mí, pero me di cuenta que quien realmente era inferior era yo, y no lo digo por la paliza que me diste, si no por mi pobre manera de pensar, por eso es que quiero pedirte una disculpa- finalizó el mayor, hubo un corto periodo de silencio, el menor notó que le había logrado partir el labio y parte de su rostro aún estaba inflamado.
-No hay persona más valiente, que aquella que acepta su error y se propone mejorar… acepto tus disculpas- dijo Armin, conservando su semblante serio, después extendió su mano para estrecharla con la del mayor.
-Gracias, espero que de ahora en adelante, nos llevemos como amigos- dijo Reiner, estrechando la mano del menor mientras sonreía ligeramente.
-Que así sea- agregó Armin, con una pequeña mueca de sonrisa.
De vuelta con el grupo de Eren…
Todos ya habían terminado de desayunar y ahora solo se limitaban a hablar acerca del torneo de futbol que comenzaría en unas semanas.
-Este semestre parece ser otro muy bueno, ¡hay que arrasar con el torneo interno y con el estatal!- exclamó Connie emocionado.
-Ya lo creo, aún no ha llegado el equipo que logre destronarnos- presumió Jean.
-Y a todo esto, ¿cómo se llama su equipo?- preguntó Mikasa con curiosidad.
-Somos Los Titanes De Shigansina- dijo Eren sonriéndole a la chica.
-Es un nombre algo curioso- comentó, regresándole la sonrisa al castaño.
-Sí, el nombre gustó tanto que el director llamó a la selección de la escuela como Titanes De Wall María- agregó Connie.
-¿Por qué "Wall María"?- preguntó la azabache.
-Antes así se le conocía al instituto, creo que el director quiso que eso no se olvidara y por ello anexó el "Wall" al nombre, de todas maneras queda perfecto- respondió Eren, tomándole la mano a la chica, ella se sonrojó pero no apartó su mano de la del castaño.
-¡AHÍ ESTÁ!- gritaron muchas chicas mientras veían a Eren.
-Viejo, las psicópatas te buscan- advirtió Connie burlonamente.
-Será mejor que corras- sugirió Marco con preocupación.
-¡TRAS ÉL!- gritaron todas al unísono, seguidamente todas fueron tras el castaño.
-¡Maldición!- exclamó Eren con los pelos de punta, y sin pensarlo dos veces, emprendió su huida.
Mikasa se quedó en shock durante unos instantes al ver a tantas chicas persiguiendo al castaño, pero al reaccionar corrió tras de ellas para salvar el trasero del chico.
-Estúpido con suerte- dijo Jean con una lagrimita cayéndole por la envidia.
-Ya, cálmate, no quieres que retomemos el tema del caballo, ¿cierto?- le dijo Connie dándole unas palmaditas en la espalda.
-QUE NO ME LLAMES CABALLO-
En otro lugar, cerca de la oficina del director…
Reiner ya se había ido y ahora Armin se encontraba solo con Krista aferrada a su brazo, se sentía incómodo y desconcertado por la actitud de la pequeña.
-Krista, ¿Por qué no me sueltas?- preguntó el rubio sin mirarla, ambos caminaban rumbo a donde habían dejado a sus amigos.
-Porque ño quiero- respondió ella haciendo puchero, él solo exhaló resignado hasta que escuchó unos gritos.
-¡AYUDENME!- gritaba Eren siendo perseguido por una estampida de chicas que sabrá yisus que le harían si lo llegaran a atrapar.
-¿Ese no era Eren?- preguntó Krista con una gotita estilo anime al igual que el chico rubio.
-Sí…- respondió Armin observando también a Mikasa dándole alcance a las demás chicas gritonas.
No muy lejos de ahí pasaba Annie junto con Ymir, de pronto, la rubia pudo ver a Krista muy abrazada al brazo del que era SU chico, comenzando a ponerse roja de la ira.
-La voy a matar…- dijo Annie.
-¿Qué?- preguntó Ymir sin lograr entender, después observó al lugar en que su amiga miraba y casi por instinto la tomó de la cintura evitando que saliera disparada a matar a Krista.
-¡Oye aguarda!, ¿te volviste loca?, no estás en condiciones de reclamar nada- gritaba la chica de pecas sin soltar a su amiga.
-No me interesa, ¡ella va a conocer quién es Annie Leonhardt!- insistía arrastrando un poco a Ymir.
-¡Si le llegaras a hacer algo no creo que Armin te lo perdone!- ante esas palabras la rubia se detuvo súbitamente, después suspiró resignada y trató de calmarse.
-Está bien…- se limitó a decir, escondiendo la mirada entre los mechones de su pelo.
-Tranquila, todo estará bien, nunca es demasiado tarde- le dijo, tratando de animarla.
Espero les haya gustado el capítulo, perdón si me he atrasado al actualizar, la escuela quiere matarme siendo el final de semestre xD y para colmo me enfermé y tenía un decaimiento nivel dios D: como sea, retomaré mi ritmo anterior y pronto sacaré nuevo fic :3 por lo pronto nos leemos hasta el siguiente cap o en otro fic c:
