26º Malentendidos

Bella dormía tranquilamente en los brazos de Edward, después de mucho llorar por fin había caído rendida de sueño. Edward acariciaba su mejilla y sus brazos, intentando que su sueño fuera tranquilo y reconfortante, una vez despertara tendrían que trabajar a fondo para estar todos listos para el ataque.

Unos pequeños golpes en la puerta la despertaron cuando aun no había salido el sol, Edward hizo un gruñido en señal de disgusto, dispuesto a matar al que hubiera al otro lado por despertarla. Al abrir, se encontraron a Seth, uno de los licántropos amigos de Jacob.

-¿Qué quieres? ¿No sabes las horas que son?- Preguntó Edward con fastidio.

-Se la hora que es, pero Jacob me ha pedido expresamente que viniera a por Bella- Explicó algo nervioso.

-¿Qué sucede?

-Nada cariño- Edward besó la frente de Bella que se había acercado a la puerta restregándose los ojos por el sueño- Vuelve a la cama.

-Leah está apunto de tener al pequeño- Dijo Seth captando la atención de Bella- Jacob me ha pedido que te buscara, Leah quiere que estés con ella.

-Bella tiene muchas cosas en las que pensar, no tiene tiempo para esto...

-Llévame con ella- Le interrumpió Bella de inmediato. Seth asintió, salió y Bella tras él, hata que el brazo de Edward la paró- Edward, por favor.

-No, tenemos una guerra por delante, debes descansar, ya tendrás tiempo de verlos mañana.

-Voy a ir, Leah es mi amiga y le prometí estar con ella- Bella se soltó del agarre de Edward y salió tras Seth.

Edward apretó los puños con fuerza, sintiendo rabia en su interior, los rencores hacia Jacob habían desaparecido con respecto a su relación con Bella, pero detestaba que ella antepusiera a aquella especia a su opinión. A regañadientes, salió hacia allí, intentando entender que era lo que Bella sentía al estar con ellos, al vivir aquella situación.

El alba empezaba a despuntar cuando se escuchó un llanto procedente de la habitación en la que estaban Leah, Jacob y Bella. En la puerta estaba un nervioso Billy, junto a otros licántropos y Edward, esperando que alguien saliera a decir algo.

La puerta se abrió minutos después, y una Bella con aspecto de cansada salió por ella, dando paso a Billy y al resto de licántropos. Cerró la puerta tras ellos y caminó hacia Edward, le tomó la mano y él notó que estaba nerviosa.

-¿Qué ocurre? ¿Ha pasado algo malo?

-No, claro que no- Le dedicó una leve sonrisa- Es solo que me ha impactado ver algo así- Suspiró- Leah parecía sufrir mucho.

-Tengo entendido de que es bastante doloroso el parto- Respondió abrazándola y caminando con ella hacia su casa- Por eso no entiendo como las mujeres quieren pasar por eso, y hay veces que en más de una ocasión.

-Quieren pasar por ello porque es la única forma de tener hijos.

-Lo se- Sonrió Edward, girándola hacia él y mirándola a los ojos- Por eso yo no aspiro a tener hijos, no podría hacerte pasar por algo como eso.

-¿Qué?- Bella sintió un nudo en el estómago- ¿Tú no quieres hijos?

-No los necesito para ser feliz y nunca te haría pasar por algo tan doloroso- Él lo decía con tranquilidad, pero Bella estaba tensa, queriendo salir corriendo- Y ahora, dejémonos de charlas y vayamos a la sala de entrenamiento, que empezaremos enseguida.

Durante el entrenamiento se centró todo lo que pudo, debía hacerlo para mantener a salvo a su pequeño, pero cuando paraban su mente repasaba las palabras que Edward le había dicho antes. A la hora de la comida, aprovechando que Edward había ido a hablar de unos asuntos con Jasper y Emmet, ella corrió a buscar un lugar tranquilo en el que poder desahogarse y llorar con tranquilidad.

Corrió hasta ocultarse tras unas columnas muy cerca de la zona de los trolls, allí lloró todo lo que quiso. Una sombra se colocó a su lado, pero le daba igual, solo quería llorar.

-¿Estás bien Bella?- Le preguntó Seth, pasando un brazo alrededor de sus hombros- ¿Por qué lloras?

-Es que... Edward...

-¿Te ha hecho algo?- Ella negó, y Seth suspiró- Venga, tranquilízate, todo saldrá bien- Seth esperó paciente a que ella se calmara, siempre había querido estrecharla entre sus brazos, desde que tenía uso de razón había estado enamorado de ella, aunque ella jamás se había percatado de su presencia- ¿Mejor?- Preguntó un rato después, al ver que se limpiaba las mejillas.

-Si, gracias Seth.

-¿Qué es lo que te ha hecho ponerte así?- Preguntó preocupado- Nunca te había visto llorar de esa forma.

-Cosas personales, no te preocupes, estoy bien.

-Si no es nada, quiero ver una sonrisa radiante en ese precioso rostro que tienes- Le apartó el pelo de la cara.

-Je, je, je, gracias.

Seth estuvo haciendo reír a Bella durante un rato, y allí los encontró Edward, sentados juntos, riendo y hablando con tranquilidad. Desde donde él estaba podía ver como Seth la miraba con ojos enamorados, sabía muy bien lo que él sentía por su mujer, siempre lo había sabido, el único motivo por el que no se había acercado a ella antes había sido porque Jacob era el sucesor al liderazgo de la manada y tenía prioridad.

-¡Bella!- La llamó con seriedad, ella lo miró y al ver su rostro de inmediato se puso en pie.

-Hasta otra Seth- Se despidió y se acercó a Edward.

-¿Qué hacías con él?

-Me ha visto llorando y ha venido a consolarme- Le sonrió todo lo que pudo, pero su sonrisa no llegaba a sus ojos y Edward lo vio.

-¿Y por qué llorabas?

-Demasiada presión encima- Intentó disimular, pero Edward sabía que la mirada no era la misma que días atrás.

-Está bien, ve hacia la sala de entrenamiento, te están esperando, yo iré enseguida.

Edward esperó a que Bella se alejara, entonces fue tras Seth, dispuesto a dejarle las cosas claras sobre el papel que le correspondía con respecto a Bella. Lo encontró a poca distancia de él, como si lo estuviera esperando.

-¿Qué crees que haces con mi mujer?

-Solo estaba consolándola, la he encontrado llorando y he creído que debía hacerlo- Le quitó importancia.

-Se lo que sientes por ella, siempre lo he sabido, siempre te has visto relegado a un segundo lugar por Jacob, pero que él ahora tenga a Leah no significa que Bella esté disponible para ti.

-¿No me digas?- Seth lo miró desafiante- ¿Acaso tienes miedo a que me elija? ¿Por eso estás tan enfadado?- Edward se tensó- Si temes que ella haga algo así será porque no va todo tan bien como querrías, lo cual me da a pensar que si tengo alguna oportunidad.

-¡Intenta acercarte a ella y te mato!

-Solo me alejaré si ella me lo pide, de lo contrario, estaré a su lado siempre que ella lo necesite, siempre que tú no sepas consolarla- Seth le dio la espalda y dejó allí, queriendo arrancarle la cabeza.

Los días pasaban, Bella había encontrado en Seth un gran amigo con el que poder desahogarse, tanto fue así que llegó a confesarle el motivo de su angustia. Al saber lo que opinaba Edward respecto a los embarazos, Seth comprendió el estado de ánimo de Bella y eso lo unió más a ella, a pesar de saber que ella siempre amaría a Edward. Mientras tanto, Edward veía como Bella se alejaba cada día más de él y lo unida que estaba a Seth, sintió unos celos horribles al pensar que ella pudiera abandonarle por aquel licántropo.

El día antes de la gran batalla, Bella estaba recostada en la cama, sentía el cuerpo de Edward a su lado, pero no la abrazaba como de costumbre, sin embargo, podía notar su mirada fija en ella, observándola, creyendo que estaba dormida. Bella, preocupada por aquella actitud, se centró en intentar escuchar su mente.

"...¿Y que debo hacer? ¿Decirle que se lo que ocurre? ¿Qué me duele su falta de confianza? ¿Qué hago? Cada día estoy más convencido de que debo salir de su vida, esta situación es más de lo que puedo soportar, si ella está decidida a seguir adelante con esta locura, no me quedará otra que desaparecer..."

Bella no quiso seguir escuchando, todo estaba muy claro, él sabía de su embarazo y no quería a su hijo, sintió su pecho oprimirse, cortándole la respiración. Edward vio como se ponía rígida a su lado, la tocó y movió, pensando que tenía una pesadilla, pero al ver sus ojos abiertos exageradamente y como apenas podía respirar, su mundo se vino abajo.

-¡Bella!- Gritó moviéndola con fuerza- Bella cielo, reacciona- La movió un poco más sin éxito- Mi vida, por favor, cariño- Besó sus labios y ella de pronto comenzó a temblar, llorando- Ya está pequeña, yo estoy contigo- La abrazó y la tumbó en la cama con delicadeza- Estoy contigo.

-No me dejes sola- Le pidió y Edward pensó que se refería a ese momento en concreto.

-Claro que no cariño, no me moveré de tu lado.

Con la llegada del alba, las tropas estaban listas, los trolls iban con sus características armas, con sus pinturas de guerra, listos para atacar. Los licántropos iban convertidos en lobos, en filas y por grupos. Los vampiros iban divididos en varios grupos al frente de todos, Carlisle y Esme dirigían uno de los grupos de trolls, al igual que Emmet y Rosalie, Jasper y Alice guiaban a los licántropos junto a Jacob convertido en un lobo rojizo. Edward y Bella guiaban a los vampiros restantes, con James, Victoria y Laurent como segundos de mando. Simurg, el hipogrifo de Bella, esperaba a su lado, listo para alzar el vuelo en cuanto ella estuviera lista.

Carlisle miró a todos ellos y les dedicó unas palabras antes de encaminarse hacia la batalla.

-Hermanos, mucho tiempo hace desde que estamos aquí, encerrados como animales, intentando vivir en paz, esperando que llegara quien nos guiara hacia la victoria definitiva sobre el maligno. Durante muchos años pensamos que eso no ocurriría nunca, pero sin embargo, el día que Bella llegó a este mundo y llegó a nosotros, las esperanzas cobraron vida y por eso nos encontramos hoy aquí- Carlisle miró a Bella con una sonrisa- ¡Hoy le demostraremos al maligno que no es dueño de nuestras vidas! ¡Le enseñaremos que somos libres y que no le tenemos miedo!

Un gran grito de júbilo estalló en "El Refugio", deseando salir para combatir cuanto antes, cada uno se puso en su puesto, esperando a que Bella iniciara la marcha. Alice se acercó a Bella rápidamente, la abrazó para darle ánimos y le susurró al oído.

-Bella, se que lo que te voy a decir es una locura, pero he visto donde está el punto débil del maligno- Bella le respondió el abrazo para que continuara- Lo único que puede vencerle esel agua bendita, pero lo único que queda de agua bendita lo tiene él en una botellita que siempre lleva colgada del cuello.

-Gracias Alice, ya pensaré algo para conseguirla.

Con algo de nerviosismo, Bella se acercó a Simurg, este se agachó para dejarla subir, pero antes de que lo hiciera, Edward la sujetó del brazo y la giró.

-Suceda lo que suceda hoy, te quiero Bella- Respondió besando sus labios.

-Y yo a ti Edward- Le apretó la mano con fuerza, no queriendo soltársela por nada del mundo. Él la ayudó a subir y Simurg alzó el vuelo, dando la señal de salida. Edward miró como se alejaba por el aire, pensando en que esa podía ser la última vez que la besaba.

Aquí tenéis el capítulo siguiente, espero que os guste, y ya os aviso, esta batalla no es la batalla definitiva, de hecho, la batalla será rapidita, porque no es el final de la historia, tengo pensado algo más para después así que no me he centrado en ella.

Espero que os guste como la tengo pensada.

Ya veremos que sucede.

¿Qué pensáis al respecto? ¿La opinión de Edward es válida? ¿Bella podrá soportar la presión? ¿Y Seth? ¿Que sucederá con él?

Nos leemos