Capítulo 6! Debo aclarar antes que nada, que los saltos de tiempo que realizó son porque deseo abarcar un periodo de 6 meses, y si lo escribo día por día no voy a acabar xD de la misma manera, hay cosas que me saltó pero que se verán más adelante, así que no se desesperen ;) por último, la canciòn que usé para este capítulo es de Bullet For My Valentine- Bittersweet Memories.
Síganme en mi página de Face, creada con el fin de estar más en contacto con ustedes :3 (link en mi perfil por cuestiones técnicas :v jajjaa)
-Tienes razón- dijo Annie, suspirando con pesadez. – Tampoco es como si tuviera muchas opciones por el momento- prosiguió, tratando de no volver a romperse en público.
-Es lo mejor, vamos- le decía Ymir a su amiga, rodeándola de los hombros. – Por ahora será mejor que no te le acerques, tienes que aclarar tu mente y muchas cosas más antes de hablar con él- le aconsejó, mientras comenzaban a caminar en dirección opuesta en la que habían visto al rubio con Krista.
Por su parte, Eren corría lo más que podía para no ser atrapado por sus fanáticas, agradecía que tanto practicar deporte le diera una gran resistencia. Mikasa en cuestión de cortos minutos había logrado ponerse casi a la par de las chicas gritonas, planeaba una manera en la que pudiese detener a todas a la vez sin tener que llegar a emplear la violencia, pero a decir verdad, tenía todas las ganas de emplearla.
-Vaya, saliste con vida de ese lugar- mencionó Jean, al rubio que recién llegaba tal y como se había ido, con Krista colgando de su brazo como sanguijuela.
-¡NO MOLESTES A ARMIN CABALLO RETRASADO!- decía la pequeña rubia, tomando a Jean del cuello de la camisa bruscamente, de sus ojos salían llamas y sus dientes parecían colmillos.
-E… está bien, tranquilízate…- rogaba el caballo, temiendo por su vida, la reacción de la pequeña rubia fue una sorpresa para todos, Krista siempre era catalogada como una chica tierna y adorable, pero ahora también comprobaron que lo que tenía de adorable lo tenía de intimidante cuando se enfadaba.
-Suéltalo Krista…- dijo Armin, aprovechando que parecía tener "control" sobre ella, ante la petición, la rubia soltó al caballo y volvió a colgarse del brazo del chico rubio, haciendo que este rodara los ojos.
-Armin tiene un arma muy poderosa a sus órdenes- Susurró Connie a Marco.
-No sé si es suerte, o una maldición para él- agregó el pecoso, observando que Armin no disfrutaba de la situación realmente.
-Parece que de nuevo Eren está en problemas…- mencionó el rubio, tomando asiento al lado de Marco.
-Es el precio a pagar por la fama que se carga- dijo Connie, encogiéndose de hombros.
-Esa fama debería ser mía- pensó Jean, cruzando los brazos.
-Debe ser difícil vivir así- comentó el pecoso, analizando las veces en las que Eren debía huir para no ser violado.
-Lo es, no me gustaría estar en sus zapatos- dijo Amin, un poco pensativo, recordando aquellas veces en las que ayudaba a su amigo para que escapara de sus acosadoras.
-Con esa actitud que te mandas te estas labrando reputación- dijo Jean, sonando ligeramente molesto.
-¿A qué te refieres?- preguntó el rubio, un poco curioso, más que nada por el tono de enojo que había usado Jean.
-Por si no lo has notado, desde que te enfrentaste con Reiner las chicas te miran diferente, agregándole a ello la manera en que te comportas y el nuevo peinadito que te cargas- finalizó el caballo.
-Es verdad, y creo que la única razón por la que no se te acercan como a Eren, es porque saben que Annie es la campeona actual de artes marciales del instituto- mencionó Marco, sacando a relucir su sorprendente habilidad para deducir una situación, aunque no se daba en todos los casos.
-Ya veo, pero creo que acabo de encontrar a alguien que no le teme a Annie…- dijo el rubio, observando a Krista, ella le sonrió, mientras se apegaba más a su brazo.
A los demás les cayó una gotita estilo anime por la cabeza, no querían ni imaginarse cómo terminarían las cosas si la pequeña y adorable rubia se enfrentaba con Annie Leonhardt.
-Cambiando de tema… ¿Por qué no ayudaste a Eren esta vez?- le preguntó Connie.
-No necesitaba mi ayuda, pude notar que Mikasa iba en su auxilio- respondió Armin, con una tranquilidad abrumadora.
-¿Estas bromeando?- atinó a decir Jean.
-Te puedo asegurar que a Eren no le sucederá nada, desde su niñez ha tenido una gran suerte, y por Mikasa…- decía, dejando la última frase al aire, como si el silencio fuera a explicar su punto.
-En fin, quiero hablarles de otra cosa- dijo el rubio, logrando obtener la atención de sus compañeros.
En otro lugar de la escuela…
Eren estaba acorralado, había entrado a un pasillo sin salida y ahora estaba a merced de sus locas fanáticas, las cuales, parecían perros con rabia esperando atacar.
-Ya eres mío- dijo una de las chicas.
-NO, él es mío- dijo otra, frunciendo el ceño.
Inmediatamente comenzaron a pelearse entre ellas para ver quien tendría al chico acorralado, una de ellas logró atravesar a todas las demás y corría hacia Eren, pero antes de siquiera poder tocarlo, Mikasa apareció, lanzando a la chica con las demás. Aprovechó mientras las demás se peleaban, para llevarse a Eren con ella.
-Gracias…- dijo el castaño, mientras la azabache lo cargada entre sus brazos.
-No es nada- le respondió con una sonrisa.
-Vaya, eres muy fuerte- comentó él, notando que lo cargaba sin problemas.
-Hay muchas cosas de mí que no sabes… aun- le dijo, tomando dirección a su salón.
Mientras se alejaban, Eren pudo ver cómo Levi se aparecía dónde se peleaban sus locas fanáticas, asustando a todas, dieron un grito como si el mismo diablo se les hubiera aparecido, y no estaban tan erradas en ese caso.
Justo en el momento en que Mikasa entraba por el salón, el timbre sonaba, indicando que el receso había terminado, por lo que todos deberían regresar a su salón, la azabache bajó a Eren con cuidado y le sonrió, después se dirigió a tomar su asiento para la siguiente clase, el castaño la imitó y se sentó en su lugar al escuchar como todos los demás alumnos del salón se acercaban, se le hizo extraño ver entrar a Annie e Ymir primero que todos, usualmente ellas entraban 10 o hasta 20 minutos tarde a la clase, aun así no dijo nada.
Después de unos minutos todos se encontraban de nuevo en el salón de clases, sin embargo, el maestro no aparecía y por ello todo el salón era un total relajo, Jean y Eren competían en un juego, el cual, consistía en botar una moneda contra la pared, y si la moneda quedaba cerca de donde caía la del adversario, se la podía quedar, Connie la hacía de espectador mientras que Marco y Armin platicaban acerca de los motivos por los que el profesor o profesora no habían aparecido aun, por supuesto, Krista estaba con el rubio, tratando de darle un beso en la mejilla que se le negaba, Ymir y Annie estaban en el rincón del salón platicando por lo bajo, Mikasa había entablado conversación con Sasha, todo se debió a que la castaña le había pedido ayuda para destapar un refresco, mientras el resto de la clase se lanzaba bolas de papel y algunos se golpeaban con botellas de plástico vacías.
Todo era un total desastre, hasta que de pronto todos quedaron inmóviles, nadie hablaba, nadie siquiera se atrevía a moverse, en la puerta del salón se encontraba nada más y nada menos que Levi observándolos con esa sombría y aterradora mirada.
-No puede ser…- pensó Eren, sintiendo una hueco en el estómago y empezando a sudar frío.
Levi entró al salón con paso lento y elegante, cada paso de sus lustrosos zapatos negros hacía eco debido al silencio sepulcral, se colocó tras el escritorio destinado para los profesores y asentó los puños sobre éste sin dejar de mirar a cada uno de los presentes, cuando por fin lograron salir de la impresión, todos corrieron a colocarse en sus lugares quedándose parados.
-¡Buenos días, profesor!- dijeron todos al unísono, como si de soldados en formación se tratase. El hombre de cabellera azabache guardó un poco más de silencio hasta que se dispuso a dar sus primeras palabras.
-Veo que son un grupo de indisciplinados, groseros, mal educados y además…- decía con una voz tranquila, mientras con la mirada recorría el suelo lleno de papeles. – Son unos miserables cerdos- agregó, frunciendo el ceño ligeramente, la gran mayoría estaba sudando frío, la presencia de Levi como profesor era una pesadilla hecha realidad, éste año no parecía tener tan buena pinta como muchos pensaron.
-Pero no hay de qué preocuparse, durante este periodo escolar aprenderán la disciplina y la limpieza, de lo contrario… van a pasarla muy mal conmigo- dijo, con una mirada tan cruel que algunos ya querían hasta llorar.
-Siéntense- ordenó, a lo que todos obedecieron sin dudar un instante, de todos los profesores, Levi sería el último con el que quisieran tener problemas.
-Yo seré su profesor de matemáticas, pero para su miserable suerte no podré asistir ésta semana, como bien saben, también soy la mano derecha del director, y han surgido algunas complicaciones que debemos resolver, pero en la siguiente semana comenzaremos con mis clases… por ahora eso es todo- finalizó, saliendo tan elegantemente como había entrado, en cuanto ya no pudieron escuchar sus pasos en los pasillos, todos dejaron escapar las emociones contenidas, angustia, miedo, desesperación.
-Esto va a terminar mal…- se dijo Jean a sí mismo.
El tiempo transcurrió y la siguiente clase llegó, aquellas 2 horas libres habían servido para desahogar la impresión que les había causado el profesor Levi, sin embargo, sus efectos aún se percibían en algunos estudiantes, algo que pudo notar la profesora Rico quien impartía la materia de Geografía. En un abrir y cerrar de ojos el segundo día de clases había culminado, cuando todos estaban saliendo de salón, Eren quiso acercarse a Mikasa para ir con ella de paseo como había prometido, pero justo antes de que pudiera sintió que alguien tocaba su hombro, al darse la vuelta notó que era Armin.
-Eren, necesito que vengas a mi casa, he acordado que se haga el día sábado, ya le he comentado también a Jean y Connie- dijo el rubio, mientras la pequeña Krista acomodaba sus cosas tras de él.
-Entiendo, iré contigo ahora mismo, sólo déjame decirle algo a Mikasa…- le dijo, después fue donde la chica colocándose frente a ella.
-Mikasa…- la llamó con cierta vergüenza. – Sé que te dije que saldríamos después de clases, pero me ha salido algo importante con mi amigo y tengo que acompañarlo- dijo, sintiéndose un poco mal por la repentina cancelación.
-Oh… está bien- respondió la chica, con cierto tono de desánimo.
-Pero no te preocupes, quiero que me acompañes el día sábado a un evento, ¿te gustaría?- le dijo, mientras le tomaba la mano.
-Claro…- dijo ella, sonriendo ligeramente.
-Gracias- decía, mientras le daba un beso en la mejilla provocando que ella se ruborizara. - Ya nos veremos- se despidió, saliendo de salón junto con Armin y Krista. La chica se quedó parada unos momentos en estado de shock, cuando por fin pudo reaccionar, tomó sus cosas y salió del colegio rumbo a su casa con la mirada baja para que nadie notara su sonrojo.
Los siguientes días de la semana transcurrieron normalmente, profesores entraban y salían impartiendo las aburridas clases, pero mientras esto sucedía, Eren se acercaba más a Mikasa, al punto que se les veía demasiado apegados como para recién conocerse de una semana, Jean por su parte, intentaba darle alcance en su lucha por la conquista de la chica, una lucha que visiblemente estaba perdiendo. En el caso de Armin, todos notaron el repentino apego de Krista con él, y no solo eso, sino que ya no se le veía junto a Annie, lo que provocó suposiciones acerca de si habían terminado, y por ende, más chicas estarían al acecho de aquel rubio que había pasado de ser un simple nerd, a alguien con buen estilo y una personalidad imposible de ignorar. En secreto, Ymir planeaba junto con Annie una manera de arreglar las cosas con Armin, a este plan se les había unido Mina Carolina, una de las personas más apegadas a la rubia, a veces tenían sus diferencias pero se llevaban muy bien. Mientras tanto, Marco sólo se centraba lo más que podía en las clases, y Connie en tratar de ligarse a Sasha, algo que parecía avanzar, con lentitud pero avanzaba.
Tras una primera semana que pareció eterna, llegó el sábado, un día con clima nublado y frío, el viento resoplaba por las calles de la ciudad, revoloteando las bufandas de los valientes que se habían atrevido a salir para dar un paseo. Eran las 5 de la tarde, Mikasa se dirigía a un concurrido café de la ciudad llamado "Eridia", pues aquel era el lugar en donde Eren la había citado.
Al llegar, entró en la tienda y se sentó en una de las pequeñas mesas redondas que había por el lugar, buscó al castaño con la mirada pero no lo pudo hallar, sin embargo, sí se topó con rostros conocidos, en otra de las mesas se encontraba Krista entretenida con su celular, y en una de las mesas del fondo se encontraban la ex novia de Armin y su amiga de nombre Ymir si no mal recordaba.
-Es un poco extraño que esas dos estén en este lugar- se decía mentalmente la azabache, refiriéndose a las dos rubias. –Aunque este es un lugar muy concurrido, seguro es solo una coincidencia-
El lugar era muy elegante, el piso de madera hacía juego con las mesas y el color chocolate de las paredes, además de la iluminación que tenía el sitio, dándole un cierto toque hogareño, pudo notar que había una parte en la que descansaban varios instrumentos, por lo que comprendió que el lugar tenía música en vivo, aunque hasta ese momento nadie había aparecido.
Repentinamente un grupo de chicos salió y cada uno de ellos tomó uno de los instrumentos que había, ese grupo eran Jean, Connie, Armin y Eren, los cuales vestían trajes de color negro y tennis, combinando lo formal con lo informal.
Eren y Armin tomaron las guitarras, Jean el bajo y Connie se sentó en la batería, la formación era simple, Armin quedaba al centro siendo la guitarra rítmica y vocal, Eren y Jean a los lados haciendo los coros; por último Connie en la parte de atrás de todos ellos.
-Es un gusto para nosotros tocar aquí frente a todos ustedes, le agradecemos al dueño del lugar por darnos una oportunidad… la siguiente canción se llama recuerdos agridulces- dijo el rubio por el micrófono, al finalizar, Connie dio tres golpes con las baquetas y comenzaron a tocar una melodía de rock con un aire melancólico que quedaba perfecto con el ambiente frío y oscuro de las afueras.
La mirada de Armin y la pasión que mostraba al tocar cada fragmento de tal canción, delataba que tenía un gran significado para él, sobre todo por el nombre de la canción. Annie estaba en shock pues no se imaginó toparse al rubio en ese lugar, cuando éste dijo el nombre de tal melodía, sintió un hueco en el corazón, de alguna manera, sentía que esa canción la había escrito por lo ocurrido con ella.
Tú me Apagas con solo pulsar un botón
Pretendes que no quiero decir nada
No Soy un santo, eso es fácil de decir
¿Pero adivina que cariño? ¡Tú no eres ningún ángel
Cada frase era como una pequeña daga que se clavaba en el corazón de Annie.
Te gusta gritar, usas palabras Como arma
Bueno, adelante, toma tu mejor tiro mujer
Quiero que te vayas, eso es fácil de ver
¿Pero adivina que cariño? Esto no es fácil
Al momento de cantar esa frase en particular, la voz del rubio sonó más baja de lo normal, como si se estuviera quebrando por dentro, y realmente eso era lo que estaba sintiendo.
Somos tan complicados
Esto es por nuestros recuerdos!
Entonces rasga mi foto de tu pared
Rásgalo y quémalo todo
Préndele Fuego y Vete Lejos
No hay nada que decir
Entonces, toma las cenizas Del piso
Entiérralo todo, solo para estar seguros
Que nada más queda de mí
Solo recuerdos Agridulces.
Recuerdos...
El ambiente envolvió el lugar, un ambiente de tristeza y melancolía, era el verdadero sentir de Armin por dentro.
Quiero correr y escapar de tu prisión
pero cuando me voy, siento que algo falta
No tengo Miedo, eso es fácil de decir.
Esto no puede ser el cielo, me siento como en el infierno
Tu eres como una droga, que no puedo dejar de tomar
Quiero más, no puedo dejar de anhelarte
Aun te quiero, es fácil de ver
¿Pero sabes que cariño? ¡Tú No eres Buena para mí!
La chica rubia sintió dentro de sí un pequeño rayo de esperanza, pero al mismo tiempo se sentía muy mal, con unas cuantas palabras había logrado entender, el daño que hablia ocasionado.
Somos tan complicados, COMPLICADOS!
Esto dedo es por nuestros Recuerdos...
Alzó la voz el esa última oración, mientras hacía una señal obscena con su dedo medio, a estas alturas ya era obvio su sentir, o al menos, era obvio para sus amigos que lo rodeaban.
Entonces rasga mi foto de tu pared
Rásgalo y quémalo todo
Préndele Fuego y Vete Lejos
No hay nada que decir
Entonces, toma las cenizas Del piso
Entiérralo todo, solo para estar seguros
Que nada más queda de mí
Solo recuerdos Agridulces.
Somos tan complicados
Esto es por nuestros recuerdos
Somos tan complicados... Complicados
Tu rasgaste mi foto de tu pared
Rasgaste y quemaste todo
Préndele fuego y Vete Lejos
No hay nada que decir.
Entonces, toma las cenizas Del piso,
Entiérralo todo, solo para estar seguros
Que nada más queda de mí
Solo recuerdos Agridulces.
Para el final de la canción ya no pudo más, sentía de que si continuaba la voz ya no le saldría, el nudo en su garganta ya no se lo permitiría, Eren se dio cuenta y decidió cantar la última estrofa mientras Armin seguía tocando cabizbajo.
Who oh, No queda nada que decir
Who oh, No queda nada que decir
Cuando por fin todo había terminado, el rubio levantó la mirada, la gente les aplaudía, la interpretación había quedado perfecta, y de entre todas las personas presentes, pudo notar a una persona en particular que lo miraba con lágrimas cayendo de sus ojos azules.
-Annie…- pensó, sin apartar su mirada de ella.
Espero les haya gustado esta nueva entrega, poco a poco iré revelando unas sorpresitas que tiene cada personaje 7u7 y bueno, díganme qué les pareció la indirecta dedicatoria de la canción hacia Annie? Tenía muchas otras canciones en mente pero al final esta es la que más me gustó :3 eso es todo por el momento , Ali muchas gracias por el apoyo, de igual forma a ti Eikaros por tus comentarios, nos leemos luego!
