Capítulo 1 - ¿Una flor?

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Y así seguían los poemas que no había parado de recibir en la escuela desde hace tiempo. Al principio me desconcertó, después me provocó ternura por su forma de expresarse…y finalmente acabó por conmoverme.

Era mi pequeño secreto particular, quería pensar. Alya se había percatado de mi secretismo con respecto al tema. Todas las mañanas al llegar a la escuela me encontraba una nota de papel con un poema nuevo dedicado y escrito para mí.

Al principio pensé que podría ser una mala broma de Chloe. Pero al notar al cabo de un tiempo su cara de molestia cada vez que me llegaba una carta de un "admirador" y que parecía ponerse histérica y huía de clase en compañía de Sabrina, descarté la idea. Más tarde supe que no podía ser ella por la forma de expresarse en las notas. La persona que las escribía parecía conocerme bien. La semana o el día en el que estaba más alicaída o triste por cualquier asunto siempre me mandaba mensajes motivadores y de consuelo. Cuando se avecinaban épocas de exámenes no faltaban sus palabras de apoyo y de superación. Me maravillaba cada detalle de mi personalidad y de mi forma de actuar en la que se fijaba y como lo expresaba de tan bella manera a través del papel.

Me era imposible reconocer la letra y saber de quién era, puesto que las pequeñas notas siempre estaban hechas con letra impresa. Eso me hacía sospechar que lo mismo le conocía. Era inevitable no pensar en quién podía ser el emisora de esta correspondencia que me conmovía tanto cada día y aumentaban mis deseos de conocer a la persona a la cuál inspiraba tanto sin saberlo.

Hoy al llegar a clase junto con Alya no ha sido novedad encontrarme una nueva nota en mi escritorio…pero lo sorprendentemente nuevo sí que fue la sencilla rosa que yacía al lado del papel…

-¡Oh my god! Marinette, ¿te acaba de dar una rosa?

Tomé con incredulidad aún la rosa entre mis manos, tocando con lentitud la suavidad de sus pétalos rosas. Sentía que los ojos se me iban tras la flor…como si con tan solo mirarla fijamente, esta misma me pudiera decir quién era su dueño.

-Déjame ver la nota esta vez…-Dijo mi amiga apunto de tomarla entre sus manos.

-¡No!-Exclamé presurosa aún con la flor en la mano para tomar yo antes la nota.

Si bien mi amiga sabía de mi admirador, nunca le había dejado leer las notas. De manera egoísta, no quería que nadie más las viera. Sentía que a través de estas su escritor se abría conmigo de corazón; que se expresaba de esa manera solo para mí…y no sería bueno tampoco descubrir sus sentimientos profundos a otras personas y hacerlo sentir incómodo con ello si es que me conocía y me observaba…Al mismo tiempo…yo tampoco quería que nadie más las viera…

Me volteé de espaldas a mi amiga, todavía mirándola desconfiada, mientras esta me sonreía burlona. Leí la nota al fin para mí misma.

Me gustas…

Es decir, no cómo se gustan las personas hoy en día, a mí me gustas bien.

No me gustas para un rato, me gustas absolutamente para todos los ratos.

No me gustas una primavera, me gustas todas las primaveras, otoños, veranos e inviernos.

Me gustas los 7 días de la semana, las 24 horas, durante días lluviosos, soleados o nublados.

Me gusta lo mejor y lo peor de ti; en realidad me gusta todo, lo que te hace sentir, lo que te hace insoportablemente tú.

Me gusta todo lo que vive en ti, en ese remolino de luz que alimenta tu alma, que te hace tan única.

El sonrojo fue inevitable que surgiera en mis mejillas junto con una sonrisa imborrable.

-Por lo que veo y noto, tu enamorado te ha vuelto a conquistar hoy, ¿no?-Dijo guasona finalmente acercándose a mí he intentado arrebatarme la nota para leerla, pero yo soy más rápida y la conozco mejor, así que aparto la mano al momento y escondo la nota tras mi espalda.

-¡Alya!

-Alya, ¿no crees que eres demasiado insistente con Marinette?-Dijo alguien más en tono pacífico interviniendo en la conversación.

Nino había entrado al aula en compañía de Adrien y ahora estaba abrazando rodeando su cuello con un brazo mientras que con el otro le molestaba agitando su cabello entre risas y quejas de la otra.

-¿Yo insistente? Todos en la clase sabemos a estas alturas que Marinette tiene un admirador secreto y la única que no parece interesada en saber quién es él es ella.-Dice de morros por fin una vez logra zafarse del agarre del chico con gafas y vuelve a enfrentarme-¿Por qué no te gusta que vea las cartas que te manda? ¿Por qué tanto secretismo Marinette?

-No veo justo que alguien quiera leer la correspondencia que no valla dirigido a él o ella.-Dije de morros ciertamente crispada pero bajando la vista y contemplando en mis manos aún tanto la nota como la rosa, al mismo tiempo que volvía a acariciar de nuevo los pétalos. Su tacto parecía como tocar seda.-Sea quién sea el dueño de estas notas no creo que se sienta feliz que alguien que no sea la persona a la que se lo dirige lea algo que está transmitiendo desde el fondo de su corazón y con sinceridad.

-Vaya…es un gesto muy noble de tu parte Marinette. Seguro que la persona que te las envía apreciaría mucho tu forma de pensar al respecto.

Las palabras de Adrien me animan un poco. Alya y Adrien son mis mejores amigos desde siempre; siendo al rubio a quién más conocía desde que éramos unos críos. La insistencia e hiperactividad de Alya en los ratos que compartíamos era compensada por el desasosiego y la tranquilidad de Adrien. Por supuesto no podía dejar atrás sus ocurrentes bromas gatunas cuando intentaba hacerse el gracioso. Nunca se las aceptaría para aumentar su ego, pero en verdad eran capaces de sacarme una sonrisa en los malos momentos. Su actitud narcisista en ocasiones era graciosa de ver.

-Gracias Adrien. Al menos "alguien" sí me entiende.-Dije mirando a otro lado pero mandando una indirecta a mi amiga.

-¡Oh vamos! No me vengas con esas.-Me reclamó-Como no sé lo que te escribe en sus notas no puedo saber sus intenciones para contigo y es normal que me interese o me preocupe. Podría ser un simple admirador por tu talento como diseñador como lo mismo un acosador. Pero viendo la cara que boba que pones cuando les sus notas y la rosa que te acaba de dejar hoy diría que es todo un cursi; "tu príncipe azul", me apostaría y todo.-Terminó diciendo colocando sus cosas en el pupitre y mirándome con astucia mientras siento mis mejillas arder.

-¿Una rosa? Wuau, Mari, sí que has dejado prendado al chico o la chica que te lo manda- Dijo el DJ con una sonrisa de oreja a oreja ante el comentario de la castaña.

Yo resoplé resignada ante los comentarios de mis amigos.

-Es chico Nino- Respondí.-Sin duda es chico.

-¿Cómo lo sabes?-Cuestionó esta vez Adrien.

-Porque en algunas de las notas que me ha mandado cuando habla de sí mismo en primera persona utiliza el género masculino. Las cartas pueden sonar muy poéticas y pueden confundir pero…en algunas de sus palabras y versos puedo ver auténtica sinceridad a la hora de expresarse…y de verdad tengo el presentimiento de que es un chico que me conoce sin yo saberlo. No son simples frase poéticas sacadas de cualquier sitio. Vienen de él y parece sincero.-Terminé confesando al tiempo que me sentaba junto a Alya también y colocaba mis cosas para la clase.

Algunos de mis compañeros ya empezaban a llegar a clase y podía notar miradas hacia mí y concretamente a la parte del escritorio donde yacía la rosa que me habían obsequiado esa mañana. No me extrañaba que más de uno tuviera también los oídos pendientes de la conversación.

Agh…qué resignación…

-¿Crees que te conoce? ¿Qué tú lo conoces? ¡¿Y de verdad no te animas a buscar al que puede ser "tu príncipe azul"?!- Exasperó al final Alya. Los chicos se habían volteado hacia nosotras ya sentados en sus asientos de por delante y me miraban con atención ante las cuestiones de mi mejor amiga.

-Sí Alya. No pienso buscarle. Si no quiere que sepa quién es será porque tiene un buen motivo o porque no se sienta capaz de hablar conmigo de la manera que lo hace por las notas. No pienso presionar a alguien para que abra sus sentimientos a la fuerza si no se ve capaz. Y con respecto a lo del príncipe azul,-Dije esa vez más seria y segura-deja ya el tema.

-¿Por qué? ¿Acaso no te gust…

-Por mucho que me gusten los mensajes que me deja no puedo decir que me guste esa persona si ni siquiera la conozco. Soy de las que piensa que el amor no es algo fugaz que surge por una acción o que es a primera vista. Creo que es algo que se da con el tiempo, porque cuando realmente estas con una persona que te gusta se supone que cada día tienes que quererla más que al día anterior. Sería algo sin límites. "Mi príncipe azul", como tu bien dices Alya, sería aquella persona que de verdad se diera el tiempo de conocerme.

-Entonces…¿No correspondes o corresponderías a los sentimientos de ese chico?

La pregunta de Nino me hizo sonreír…porque en el último tiempo me he hecho esa pregunta muchas veces en la oscuridad de mi habitación en las noches, sentada en la cama y contemplando todas y cada una de las notas y palabras que me dedicaba.

-Para corresponder a ese chico tendría que conocerlo y…-Pensé muy bien las palabras que iba a decir-sí Nino…-Suspiré-No te niego que me gustaría conocerlo en persona a estas alturas…Si de verdad se diera la oportunidad…me gustaría "conocerlo"…

Mi amiga Alya me codeó sonriente ante mi sinceridad y pude notar la mirada sorprendida y curiosa de mis dos amigos frente a mí, especialmente la de Adrien. Siempre me había maravillado la expresividad que podían mostrar sus ojos verdes.

-Entonces solo te queda esperar a que tu admirador dé el siguiente paso, ¿no?-Dijo guiñándome el ojo el rubio.

-Supongo que sí-Dije resignada perdiendo mi mirada una vez más en la flor- Tampoco es que tenga la oportunidad de hablar con él o de conocerlo a través de las notas, si no sé ninguna manera de hablar con él sin que le descubra.

Antes de que ninguno de mis amigos me volviera a preguntar algo más la maestra llegó al aula y por fin comenzó la clase. Con una sonrisa permanente durante todo el día y con la rosa entre mis manos al salir de la escuela aquel día, internamente esperé ansiosa la carta del día siguiente.