Cuando parecía que su corazón se ablandaba un poco al verla de esa manera, nuevamente aquellos recuerdos regresaron a él, aquellos donde ella estaba con Berth sin importarle nada en lo absoluto hasta su inoportuna aparición.

-No… no volveré a caer en su juego, ella tomó una decisión y yo tomé la mía- pensó, cerrando los ojos por unos instantes, después se dio media vuelta para dejar nuevamente la guitarra en su lugar.

A lo lejos, Annie le observaba sintiendo nuevamente su desprecio, sin ánimo alguno bajó la mirada y se quedó en silencio, Ymir sintió varias emociones en ese momento, por un lado sentía compasión por su amiga, pero por otro, sentía ganas de patearle el trasero a Armin por lo imbécil que se estaba comportando.

-Vámonos- dijo la rubia, aún cabizbaja.

-Está bien…- seguidamente ambas se levantaron para retirarse de aquel sitio.

Mikasa no paso esto por desapercibido, más no esperaba una reacción diferente por parte de aquella chica, solo se limitó a observarlas hasta que salieron del sitio.

-Debo haberme levantado con suerte para toparme con semejante belleza hoy- dijo una voz conocida tras de sí captando su atención de manera inmediata, giró su rostro solo para toparse con él.

-Así que esta era la sorpresa que me tenías, Eren- le dijo ella con una sonrisa.

-Se puede decir que sí- rió un poco, después tomó asiento junto a ella y se le quedó observando.

-¿Qué?- preguntó nerviosa, riendo en parte por la vergüenza que le daba.

-Nada, es solo que soy un fiel admirador de la belleza y claramente tú lo eres- le respondió, sin quitarle la mirada de encima.

-Eres un adulador, ¿lo sabías?- dijo ella, con el rubor de sus mejillas cada vez más visible.

-Solo estoy diciendo la verdad- le respondió, encogiéndose de hombros.

-De acuerdo, supongamos que te creo…- dijo ella, riendo ligeramente. - ¿Cómo está tu amigo?- preguntó, cambiando de tema bruscamente.

-Bueno… supongo que la respuesta a ello lo acabas de ver, ¿no es así?- dijo, cambiando el animado semblante que tenía hace apenas unos segundos.

-Parece estar muy dolido…- mencionó ella.

-Lo está, después de lo que le hicieron no es para menos…- agregó el castaño.

-¿Ya te lo ha dicho?- preguntó con sorpresa la azabache.

-Sí…- respondió, desviando la mirada. – Ella lo traicionó de la peor manera, no quisiera entrar en detalles… por respeto a su privacidad- finalizó, sabiendo lo comprensiva que ella era.

-Claro, no te preocupes por ello- dijo, sonriéndole ligeramente.

-Cambiando de tema, ¿Qué te ha…-

-¡Mikasa, qué coincidencia verte por aquí!- interrumpió Jean, apareciendo de manera repentina.

-Lo mismo podría decir de ti- dijo, divertida por la expresión de enfado que Eren tenía. – ¿Cómo has estado, Jean?- le preguntó amablemente.

- Bien, y ahora mucho mejor ya que tengo la dicha de verte- respondió, sentándose con ellos.

-Con esa cara no sabía que eras dichoso- bromeó Eren, a lo que Jean solo le lanzó una mirada desafiante.

-Aquí van de nuevo - pensó Mikasa por el infantil comportamiento de ambos.

-No tienen remedio, ¿verdad?- mencionó Armin, llegando junto con Connie y Krista.

-Una semana me ha bastado para comprender eso- dijo, riendo ligeramente.

Los 3 recién integrados tomaron una silla y se sentaron en la mesa a platicar entre sí.

-¡Mira Armin!- llamó Krista, obteniendo la atención del mencionado.

-¿Qué cosa?- preguntó amablemente.

-¡Te tomé varias fotos mientras cantabas!- le dijo, mostrándole una galería con casi 40 fotos desde diferentes ángulos.

-Ya veo…- dijo, con una gotita cayéndole. – ¿Y por qué tantas fotos?- preguntó con algo de curiosidad.

-Es que me gusta mucho…- decía, sonriendo con timidez mientras un ligero rubor aparecía en sus mejillas. – Observarte- finalizó, ante la sorprendida mirada de los chicos e incluso de Mikasa, la pequeña rubia lucía como una verdadera diosa.

- E…Entiendo…- respondió el rubio, tratando de ocultar su sorpresa.

- Me pregunto si con un cambio de look Sasha actuaría igual conmigo- pensaba Connie seriamente.

Por su parte, Jean y Eren habían quedado medio abrazados al detener su discusión súbitamente para ver el angelical rostro de Krista, sin embargo, al darse cuenta se separaron cruzándose de brazos.

-Sé que soy muy guapo pero no tengo esos gustos, Eren- dijo Jean, mirándolo como a un bicho raro.

-¿Qué dices?, tú eres el de esos gustos por querer abrazarme- se defendió el castaño, alejando su silla un poco.

Mikasa rió ante la curiosa discusión que ellos mantenían, lo cual llamó la atención de ambos chicos.

-E…Es perfecta- pensaron los dos, deslumbrados por la sonrisa de Mikasa.

-Deberían cerrar la boca, no quisiera ver cómo se babean- bromeó el rubio con el fin de traer a sus amigos nuevamente a la realidad.

En algún otro lugar con Annie e Ymir…

La rubia caminaba cabizbaja con los ánimos por el suelo, Ymir la seguía en silencio, observándola con preocupación.

-Nunca antes la había visto tan deprimida… tal vez la relación con él tenía mucho más valor del que yo imaginaba, aun así…- pensaba, mientras veía a su compañera suspirar con pesadez. – No puedo imaginarme las razones que te llevaron a lo sucedido aquel día, Annie, puedes ser una chica que le cueste expresar lo que siente, en ocasiones siendo fría y directa con los demás, pero si hay algo que no eres, es ese tipo de chica que se acuesta con cualquier idiota que se le atraviesa…- pensó, hasta que la rubia se detuvo de manera repentina.

-¿Pasa algo?- le preguntó, sintiéndose torpe después de hacerlo, era obvio que muchas cosas le pasaban.

-Lamento… que me veas de esta forma y… cargarte con mis problemas- dijo Annie, como si acabara de cometer la mayor de las atrocidades.

Ymir no respondió en ese instante, sólo sonrió de manera alegre y la rodeó de los hombros amistosamente ante la mirada desconcertada de su amiga.

-No digas tonterías, eres mi amiga y lo mínimo que puedo hacer es apoyarte en momentos difíciles como este- le dijo, sin tener la menor idea de dónde había sacado las palabras pero sonaba motivador.

-Pero…-

-Sin "peros"- le interrumpió Ymir. – Es más…- la castaña miró maliciosamente a su amiga.

De vuelta en la tienda de café…

-¿Llevas mucho tiempo haciendo esto, Armin?- preguntó Mikasa con curiosidad.

-No mucho, serán apenas dos años- respondió con suavidad.

-¿Lo haces como pasatiempo?- preguntó Krista de manera inocente.

Él la miró unos instantes y luego le dedicó una media sonrisa. – Me gano la vida de esta forma- respondió, frotando los cabellos de la pequeña.

-Oh, es verdad… disculpa- dijo, tapando su boca con sus manos.

-Tranquila, no pasa nada- le sonrió.

De pronto, alguien interrumpió la conversación de los jóvenes, un hombre de alrededor 60 años, vestido con un conjunto que hacía juego con el color de la tienda de café y en sus manos llevaba una bandeja con varias tazas de café.

-¡Aquí tienen su café, muchachos!- dijo amablemente.

-Gracias, Don Capuchino- dijeron los muchachos ante la confundida mirada de Mikasa.

-¡Oh!, veo que tienen a dos nuevas acompañantes, ¿Quiénes son?- preguntó con picardía.

-Ella es Mikasa, una chica nueva en nuestra clase- comentó Eren.

-Mucho gusto señor… eh…-

-llámame Don Capuchino- rió el mayor. - ¿Y tú quién eres pequeño ángel?- preguntó a la chica rubia con una amable sonrisa.

-Mi nombre es Historia, pero puede llamarme Krista si gusta, estoy saliendo con Armin- dijo muy sonriente.

-Vaya, eso sí que es una sorpresa- dijo claramente sorprendido.

-No es el único que lo ha pensado, Don- mencionó Jean.

-Bueno, ¿qué clase de café les apetece, chicas?, hoy la casa invita- dijo aquel hombre.

-Yo quiero uno con leche y 2 cucharadas de azúcar, por favor- pidió Krista, tan animada como siempre.

-Un café negro con 3 de azúcar estaría bien- dijo Mikasa.

-Enseguida salen, con su permiso- les dijo Capuchino antes de retirarse.

-Es alguien muy amable- comentó la azabache.

-Siempre lo ha sido, quizá por eso la cafetería ha tenido tanto éxito además del buen café que ofrecen- dijo Eren, antes de tomar un poco de su taza.

-Probablemente, es raro encontrar personas así hoy en día- dijo, un poco pensativa.

-¿Y yo soy una persona así para ti?- preguntó el castaño, mirándola de manera seductora.

-E…Eh…- ella se ruborizó ligeramente por su mirada, así que la evitó para no ponerse más nerviosa de lo que ya estaba. – No podría decirte ahora, tendría que conocerte más- respondió, tratando de esconder los nervios.

-Tú, puedes conocerme todo lo que desees- le dijo, con voz sensual, provocando que ella se sonrojara aún más por la abierta interpretación que aquel ofrecimiento dejaba.

Jean se quemaba de celos al notar la clara ventaja que su rival tenía, pero no se quedaría de brazos cruzados.

-Puedes conocerme a mí también, Mikasa, así podrás darte cuenta de que soy mejor que Eren- dijo, con aires de superioridad.

-Creo que otra vez estás soñando despierto, mejor toma un poco de café- sugirió el castaño ante la provocación.

-Parecen pareja…- bromeó Armin, tomado un poco de su taza.

-¡No somos pareja!- gritaron al unísono ambos.

En la casa de Ymir…

-Sabes, cuando dijiste que tenías un plan para distraerme no me imaginaba esto- mencionó Annie, recogiendo el desorden en la habitación de su amiga.

-Lo sé pero olvidé limpiar el día de hoy, además está funcionando mejor de lo que esperabas, ¿no?- preguntó Ymir, mientras colocaba una bolsa de basura en la esquina de su cuarto.

-Bueno, al menos en eso tienes razón- admitió la rubia, continuando con la limpieza.

Ymir vivía en una casa solo para ella que le habían brindado sus padres, no los veía muy a menudo debido a que siempre estaban de viaje por su trabajo, aunque ya se había acostumbrado perfectamente a ello.

Mientras Annie limpiaba la desordenada cama de su amiga, una libreta cayó al suelo entreabierta, ella la recogió y se quedó totalmente sorprendida al ver lo que esta contenía.

-Ymir…- le llamó.

-¿Qué?- preguntó ella.

-¿Te gusta alguien de la escuela?...- dijo la rubia, dándole la espalda mientras seguía ojeando la libreta.

-Em, no, ¿por qué?- volvió a preguntar, sin lograr entender a dónde quería llegar.

-¿Enserio?...- preguntó, volteando a verla y enseñándole una libreta entera llena de retratos de Historia. La castaña se sonrojó completamente y corrió a quitarle la libreta.

-¡Dámela!- decía, mientras intentaba quitarle la dichosa libreta.

-Le tomas demasiada importancia, ¿no se supone que nadie te gusta?- se divertía Annie, observando el rubor de su amiga.

-¡Annie!- gritó en advertencia Ymir.

-Está bien, toma- decía la rubia, dándole la libreta mientras reía.

-¡No es gracioso!- gritó avergonzada, su mayor secreto había sido descubierto.

-Lo que digas- dijo Annie, riendo fuertemente.

-Esa es mi amiga…- pensó la castaña, con un tick en el ojo izquierdo.

En casa de Historia…

Armin había acompañado a Krista a su casa, ambos estaban empapados y con olor a café, se encontraban en la puerta de la casa de la rubia, una gran mansión de color blanco con detalles en color dorado, frente a ella se extendía un gran y colorido jardín.

-Lamento lo que ha pasado- dijo él, un poco avergonzado.

-No importa, me divertí mucho hoy- le respondió, abrazándose a él.

-Me alegra escuchar eso- dijo, sonriendo ligeramente.

- Y aún más, me gustó pasar tiempo contigo…- le decía, mientras lo miraba con un destello en sus ojos.

-A…A mí también… aunque hubo algunos inconvenientes…- mencionó, mirando de reojo al auto donde se encontraba Eren, Jean, Connie y Mikasa.

-Calma, todo está bien- insistió la pequeña, separándose de su posesivo abrazo. –Hasta luego, Armin- se despidió, dándole un beso en la mejilla para después entrar a su casa.

-Esto no es correcto, no debería darle ilusiones estando en mi situación- pensaba, mientras se daba la vuelta para regresar donde sus amigos le esperaban. – Sin embargo, es un hecho que ahora estoy libre y quiero olvidarla a ella… ¿estaría mal?-


Y hasta aquí el cap!, siento la demora pero se me había ido un poco el hilo de la historia xD soy malo con los nombres inventados, por eso la estupenda idea de llamarle capuchino al tipo del café n.n"