Capítulo 2 - Rosa rosa
.
.
.
Mi fantasía es besar tus labios,
caminar junto a ti,
reírnos juntos,
compartir pequeños momentos y hacer de ellos grandes recuerdos,
verte cerrar los ojos lentamente al dormir
y que tu voz sea lo que primero que escuche al despertar.
Aquel arrebato de sinceridad y de amor dejó por quitarme el aliento. Me quedé muda al leer la nota aquella mañana…pero en esta ocasión no era una nota cualquiera.
Al despertarme en la mañana mi madre me dijo que habían traído un ramo de rosas…y que eran para mí. Me quedé confundida ante aquello y al ver que las rosas que formaban el ramo eran del mismo tipo que la que había en un pequeño jarrón en mi cuarto, me tapé la boca de la impresión. La nota poética era mucho más pasional que cualquiera de las que me hubieran mandado hasta ahora. Mi madre simplemente me sonrió y no me hizo muchas preguntas, cosa que agradecí más tarde. Ella sabía que si quería contárselo no tendría problema e hacerlo. Pero eso sí, me ayudo a esconderlo de mi padre para que no se enterara.
Sabía que el autor de mis notas diarias y el emisor de este ramo junto con la nueva poesía eran la misma persona. ¿Qué por qué? Por una cosa demasiado peculiar y graciosa que nadie sabía porque solo yo leía las notas que me eran enviadas. Si bien cada nota era echa de forma impresa, en la esquina inferior de derecha de cada una siempre destacaba la marca o el sello de una huella de gato en negro. La nota de las flores tenía la misma marca, y eso no era coincidencia. Internamiento a mi admirador, debido a esa marca peculiar, lo llamaba "Chat Noir".
El hecho de que su "detalle" esta vez haya sido en mi casa y no en la escuela me da a entender dos cosas: que en realidad es tímido y reservado, puesto que de ser más atrevido me hubiera mandado el ramo directamente a la escuela tal y como ayer se dejó la rosa, y que era un amante de detalle.
Para cuando pensé que no me llevaría más sorpresas aquel día, al llegar a clase, esta vez sola, me encontré una nueva nota.
¿Dos notas en un día?
Eso sí era nuevo.
Al abrir la nota y comprobar el sello como tantas otras veces, la leí con atención…porque a decir verdad…esa carta era muy diferente a las anteriores…
Te preguntas quién soy bajo el tupido velo del misterio.
Después de tanto tiempo escribiéndote, tanto tiempo admirándote en la distancia,
tanto tiempo amándote…
resulta una tortura estar tan cerca y a la vez tan lejos de ti.
¿Te alcanzarán mis sentimientos alguna vez?
Sé que quieres conocerme, y no sabes cuánto anhelo que ese "conocerte" sea algo más en el futuro dirigido a mi persona.
Ahora mis palabras son vacías sin un rostro que te las dedique,
pero al mismo tiempo que tú me has dado la oportunidad de saber de ti,
yo también quiero concederte tu deseo de conocernos mejor.
Porque no te anhelo solo por amor.
Eres mi alma gemela: la amiga en la que confiar, la mentora que me guíe cuando dude en mi camino, la señal de que vivo ante mis mejores momentos, mi consuelo en las peores situaciones…
Eres todo y nada. Porque la nada lo es todo.
Si llega el día en que me habrá por fin a ti como ambos deseamos,
ver tu sonrisa cada día a mi lado sería mi única petición egoísta
para mi propio consuelo.
Firma,
un chico que conoce el lenguaje de las flores.
Su estilo había cambiado. Ya no era solo poesía…era un auténtica carta de amor, y una que me había dejado con deseos de leer más y con muchísimas dudas en la cabeza. Al ver a Alya ingresar en el aula guardé mi nota como tantas otras veces e intenté seguir con mi día lo más tranquila posible; aunque resultaba inevitable no sacar la hoja de mi bolsillo de vez en cuando a escondidas y volver a leerla emocionada.
Estaba sucediendo lo que quería. Parecía querer abrirse conmigo. Y eso era una señal de que también confiaba en mí y en guardar el que ahora era nuestro secreto.
No le conté a Alya sobre el ramo de rosas de mi casa para evitar ponerla más ansiosa haciéndome mil y un preguntas al respecto. Cada día ya se dedicaba solo a preguntarme si me había llegado una nota, yo le respondía que sí y tras un intercambio de sonrisas cómplices seguíamos con nuestra rutina. A pesar de su lado hiperactivo en lo que se refería a descubrir cualquier cosa nueva (todo por su lado periodístico), daba gracias a su lado comprensivo y paciente para conmigo.
La carta me había dejado entrever que sabía mis deseos de conocerle. Si bien solo había expresado eso en voz alta con mis amigos el otro día, cualquiera de la clase podía haberlo escuchado o el escritor de la nota podría haberse enterado por algún intermediario haciendo que mis sospechas pudieran ser infundadas. No quería que tomara sus palabras vacías, sino que les pusiera rostro. ¿Sería una metáfora? ¿Me estaba pidiendo que descubriera por mí misma quién era? El que haya "firmado" por primera vez la nota me dice que sí y solo me queda esperar al día de mañana para ver qué es lo que me escribirá la próxima vez.
A pesar de todo, mis dudas y curiosidad me hacen buscar algo que me intriga en Internet. Si me dejaba llevar por sus palabras finales, "que conocía el lenguaje de las flores", eso quería decir que las rosas que me había mandado no eran rosas simplemente por que sí.
Al encontrar "rosas rosas" no pude evitar pasarme el resto de la tarde maravillándome con las rosas ahora colocadas en un jarrón más grande en mi cuarto junto con la sencilla rosa del día anterior
Rosa rosa: "Tu belleza ha florecido". En el lenguaje de las flores la rosa de color rosa simboliza amor verdadero y dulce. Significa: "te quiero de verdad." También es el símbolo de un amor que aún no se ha expresado libremente. Representa además amor y amistad.
