Capítulo 4 - Flor de lis
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Flor de lis: Utilizada de forma habitual en los escudos y blasones de la realeza francesa desde el siglo XII esta flor es símbolo de poder, honor y soberanía.
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¿Alguna vez te he dicho lo fantástica que eres?
Los de tu clase no te hicieron delegada solo porque sí.
Tienes un carácter innato de líder;
cuando te lo propones eres dura de roer
y nadie puede superarte.
A pesar de tu actitud orgullosa a veces,
tus buenas acciones lo compensan todo…
Porque tienes el poder…
y te ganas la soberanía de todos
sin siquiera percatarte.
Esos son mis pensamientos ante esta flor de lis;
parece la flor más delicada,
pero por dentro oculta mucho más,
como tus profundos ojos mar.
Mi estimada princesa,
¿aceptarías tú, de mi corazón soberana,
ser yo tu escudero en las buenas y malas?
Estoy más cerca de lo que piensas.
Para mi amada,
tu caballero en mano con su espada.
Cuando vi aquella delicada flor de tres pétalos sobre la mesa me sentí un poco intrigada ante el significado que esta podría traer consigo. Al leer poco después la carta que la acompañaba todo tuvo sentido. "Al gatito le había salido la vena caballeresca" pensé sonriente imaginando al chico con una armadura de caballero del siglo XII con una espada en mano defendiéndome de malechores y enemigos…aunque en la realidad me imaginaba a mi enemigo/a apellidándose Bourgois.
"¿Le gustará la historia?" Pensé releyendo la carta durante las clases varias veces para lograr sacar algo nuevo de contexto. Pero siempre iba a parar a la misma frase.
"Estoy más cerca de lo que piensas"
Definitivamente eso era un indicio de que podía conocerlo. ¿Pero de qué, cuándo o dónde? Por muchas vueltas que le daba al asunto no lograba sacar nada en claro mientras miraba con pesadumbre la flor rojiza entre mis manos durante la clase de historia. Que la profesora Bustier nos estuviera explicando precisamente la época del siglo XVII en clase no me ayudaba mucho para despejar mi mente del asunto con lograr de sacar algo en claro.
-En esta ocasión la flor ha sido más modesta que las otras dos anteriores ¿no?- Preguntó Nino mientras almorzábamos él, Alya y yo en el receso. Adrien había sido captado por cierta rubia hija de papi para su desgracia. Yo estaba tan absorta y pensativa que apenas pude percatarme de que se dirigía a mí y no había tocado si quiera mi almuerzo.
-¿Acaso no has notado qué tipo de flor es Nino?-Cuestionó Alya con una ceja levantada para que no me sintiera incómoda ante la mirada curiosa del moreno.
-¿Qué?- Preguntó para que le contestara la duda.
-¡Es una flor de lis Nino! Es la flor que representa la realeza en Francia. Sin leerle las cartas a mi amiga puedo adivinar que es más que obvio que es como si le dijera "eres mi reina o mi princesa", ¿o me equivoco?- Pregunta esta vez Alya con burla viéndome fijamente tras su explicación.
-¿Qué? Oh, bu-bueno, yo… no-no es lo que…
-¡Chicos! Ya llegué- Exclama Adrien llegando al fin y sentándose entre Nino y mí formándose un círculo con las mochilas y comidas de todos en el centro. "Uf, gracias Adrien, salvada por la campana" pensé con su repentina aparición mientras empezaba a buscar entre su mochila su almuerzo.
-¿Entretenido con cierta rubia?-Preguntó con burla Nino.
-Ni lo menciones. Últimamente está demasiado encima. Es mi amiga sí pero hay cosas que es difícil llevar de Chloe.-Admitió resignado.
-Asúmelo Adrien. Está más insoportable que nunca desde hace varios días.-Respondió Nino.
-Corrección, mon ami,-Refutó Alya alzando sus gafas como si fuera explicar la conclusión de todo un detective- está más insoportable desde que Marinette recibe la atención de un admirador secreto a diferencia de ella. Le puede que "alguien" tenga más atención en nuestra querida amiga que en ella…-Finalizó con una mirada extraña a los chicos que no pude interpretar bien.
-Chloe siempre ha estado mal conmigo Alya. No es como si…-Antes de que pudiera soltar cualquier excusa me vi interrumpida de nuevo por mi amiga.
-¿Pero que me estás contando Mari? Tú misma has visto la cara muerta de celos que te pone desde que te llegan flores a tu sitio en clases. ¡Voy a empezar a hacer una colección! Será épico reírnos de ello en un futuro una vez sepamos la misteriosa identidad de tu pretendiente, si es que lo adivinas o él se atreve a hablarte.- Me refutó para dirigir de nuevo su mirada a los chicos.
Desconcertada por esto último por sus expresiones o miradas raras, decidí centrar más mi atención en ellos. Nino parecía mirarla un poco contrariado y con el cejo alzado y Adrien parecía mirar en otra dirección. Mirando entre sus cosas me di cuenta de algo particular.
-¿Hoy tienes esgrima Adrien?
-Sí. Después de clases. –Me respondió amenamente empezando a tomar su comida.
-Es extraño verte con el equipo de esgrima fuera. ¿No que solo lo sacas de tu casillero para las clases?
-Mi florete estaba un poco gastado debido al uso, así que la semana pasada logré hacerme con un equipo nuevo y hoy lo he traído de casa para cambiarlo por el viejo.-Explicó.
-Respeto que te guste la esgrima dude. Pero no entiendo ese deporte para nada. Además, no le veo utilidad. No puedes ir por la calle con una espada para defenderte. El karate y esas cosas son mejores.-Se expresó el DJ.
-Yo tampoco lo llego a entender del todo. Bueno, me refiero a que no entiendo el deporte en sí.-Me autojustifiqué con lo último sin pensar para que no creyera que no entendía su gusto por el deporte.
-Es difícil al principio adaptarse a las reglas y entiendo que penséis eso. Pero si os soy sincero, Nino, ya se karate y esas cosas, pero el verdadero motivo por el que me apunté a esgrima no fue solo por mediación de mi padre, sino también por mi madre.
-¿Tu madre?-Preguntó Alya resurgiendo en ella su lado curioso.
Yo solo esperaba que el hablar de su madre no le apenara luego. En ciertas ocasiones era un tema complicado para él y me preocupaba luego verte alicaído por ello. Los recuerdos alegres siempre son los mejores. Como lo era aquel…
-Cuando era pequeño y antes de irme a la cama mi madre me contaba historias para dormir de todo tipo: desde historias de miedo cuando no quería dormirme hasta las más épicas aventuras de acción que se convertían en peleas de almohadas a las que luego se nos unía mi padre-Pausó tomando su viejo florete con una mano viéndolo pensativo.-Mis historias favoritas eran las de caballeros y entre bromas jugaba con mi madre a que ella era mi reina y señora y yo su fiel caballero que la defendería de todo junto con mi padre.-Me pareció ver un destello en él de pena, pero lo mismo que surgió desapareció con una nueva sonrisa renovada.- Ella siempre antes de acostarme me decía que solo me faltaba una espada y una princesa a la que defender de verdad para ser un caballero…
-Y ahora cada vez que practicas esgrima la recuerdas…-Asumió Alya.
-Más o menos…-Objetó Adrien-Admito que a veces cuando práctico me recuerda buenos y viejos tiempos con ella. Pero hace tiempo alguien me enseñó que ella siempre iba a estar junto a mí y presente donde quiera que yo estuviera. Tanto su recuerdo como su amor siempre va a estar en mí.
-Dude…vas a hacer que llore y todo…
-¡Qué sentimental eres Nino!-Contesta Alya codeándole.
-¡Pero si tú estás igual! ¡Un poco más y se te saltan las lágrimas!
Y así empiezó otro de los piques continuos entre los dos morenos. Cualquiera que los viera no se imaginaría que salían juntos. Yo los miré divertida ante el plan que se estaban formando, aunque bien era cierto que la forma en la que se abrió Adrien y nos lo explicó lo anterior fue emotivo.
-Gracias…
El susurro al oído por parte de Adrien me estremeció de la sorpresa. Aquello no me lo esperé. Estaba tan absorta mirando a esos dos que no me percaté de la cercanía con mi mejor amigo.
-¿Por qué lo dices?- Pregunté confusa apartándome un poco para verle a la cara. Tenía una sonrisa sincera en el rostro.
-Por ayudarme en aquel entonces con lo de mi madre. Nunca te lo llegué a agradecer suficiente.
Relacioné hechos y fue entonces cuando recordé la última vez que fue el aniversario de lo de su madre. Su padre había tenido que viajar fuera por asuntos de una pasarela y el chico había pasado todo el tiempo solo y deprimido. Una vez me enteré del motivo de su estado de ánimo me encargué a mí misma de tenerlo entretenido y contento durante lo que fueron casi dos semanas hasta que fue olvidando poco a poco el asunto y siguió su rutina con normalidad. Hicimos de todo: desde postres que podían acabar en desastre en la cocina de su casa, campeonatos de Ultimate Mega Strike tres con mi padre en mi casa o largos paseos por el Trocadero que acababan con selfies de nosotros haciendo el tonto riéndonos el uno del otro.
-Tú siempre me has ayudado desde que nos conocemos. Es normal que te ayude. Y no es molestia ninguna.-Dije golpeándole levemente el hombro sonriéndole de vuelta. Era mejor ver a Adrien contento; me resultaba extrañamente contagiosa la vitalidad que mostraba siempre y el positivismo que a mí a veces me faltaba. Por eso cuando no lo veía así, que es como realmente era, me resultaba imposible no poner todo mi empeño en sacar mi mejor parte para animarle.
-Aun así, eso no quita que quiera compensártelo enana. No me evites el tema.
-Adrien,-Repliqué con resignación y divertida.-no tienes que hacer na…
-¿Qué te parece si mañana después de clases te invito a un helado? Tengo la tarde libre y así podemos aprovechar y pasar un rato juntos sin tener que estar de carabinas de la parejita.-Dijo veloz cortándome y finalmente guiándome un ojo divertido señalándome con el pulgar la escena que se daba entre los dos morenos, tan distraídos con su discusión que no se percataban aparentemente de nosotros.
No era mala idea. Un poco de distracción sería bueno y los ratos con Adrien siempre eran divertidos. Quizás también podría aprovechar la oportunidad y pedirle algún consejo más tranquilamente sobre "Chat Noir".
-¿Helado de chocolate?-Respondí divertida dejando de mirar a la pareja y viéndole de vuelta con mirada retadora extendiendo mi mano para que luego la entrelazara con la suya.
-Hecho.-Afirmó.
Poco tiempo después sonó el timbre del final del receso y tuvimos que volver a las clases. El resto de la mañana pasó tranquilamente como cualquier otro día hasta que llegué a casa. Una vez en mi habitación la nueva flor fue colocada junto a las demás en el jarrón de mi cuarto. No podía evitar pensar que a ese paso crearía un lindo ramo y colorido con cada tipo de flor.
"¿Qué tan cerca estarás de mí, gatito?" pensaba internamente releyendo y guardando la última carta junto con el resto.
