31º La escapada de Bella

Cuando Bella despertó ya había anochecido, las estrellas iluminaban el cielo y la luna se veía clara y radiante el lo alto. Se incorporó lentamente en la cama un poco desorientada, dándose cuenta de que se encontraba en su habitación.

Junto a su cama estaba Carlisle, observándola con preocupación, tomó su mano si apartar su mirada de ella, y le dedicó una pequeña sonrisa.

-¿Como te sientes pequeña?

-Un poco mareada- Apoyó la palma de su mano en su frente intentando despejarse un poco la cabeza, y entonces recordó lo que había ocurrido- ¿Donde está Edward?

-Se ha ido.

-¿A donde? ¿Por qué?- Bella sintió como le faltaba el aire- ¿Acaso ya no me quiere? ¿Se ha cansado de mi? ¿Por qué me abandona?

-No te ha abandonado Bella, solo te ha dejado espacio.

-¿Espacio?- Ella lo miró sin comprender.

-Así es- Carlisle se sentó en el borde de la cama y le tomó las dos manos con cariño- Él sabe que estás dolida con él por lo que sucedió tras la batalla, sabe que necesitas tiempo y espacio para perdonarlo, así que ha decidido marcharse para darte tu espacio.

-Pero él tiene que volver, lo necesito, no puede marcharse, ¿que voy a hacer yo sin él?

-Debes respetar su decisión al igual que él ha respetado que tú quisieras estar alejada de él- Le dijo con firmeza- Se que tenías motivos para estar enfadada con él, pero ha sido tu actitud hacia él lo que ha provocado esto, así que compórtate como una adulta y déjale un tiempo a solas.

Bella no respondió, tan solo se quedó en silencio, sintiendo como su corazón se oprimía solo de pensar en lo que su comportamiento había provocado, se tiró sobre la cama y empezó a llorar, eso era lo único que podía hacer.

Los meses fueron pasando sin que Edward diera señales de vida, y para Bella eso era una tortura, y al dolor que sentía por la ausencia de su marido se sumaba otro conflicto, los jefes de cada raza creían que debían gobernar el reino pensando que lo harían mejor que los demás. Esas opiniones habían causado disputas en diferentes zonas del reino.

Carlisle le había comentado a Bella que su embarazo estaba siendo delicado, que en la batalla contra el maligno había gastado tanta energía que había quedado muy debilitada, y por eso el bebé necesitaba su energía, haciéndose más fuerte que ella.

Por esa razón, y pensando en lo mejor para su hijo, Bella decidió que su familia se ocupara del problema, ella no se sentía capacitada para pensar en problemas de ese calibre.

Mientras los demás discutían con los jefes sobre como aclarar ese asunto, Bella le daba vueltas a su situación con Edward sola en su habitación. Se sentía tan sola desde que él no estaba a su lado, necesitaba saber de él, necesitaba hablarle, explicarle como se sentía con la esperanza de que él decidiera volver con ella, no faltaba demasiado para que su bebé naciera y el solo pensamiento de que ese momento fuera sin Edward a su lado la ponía a temblar.

Armándose de valor, cogió algo de abrigo, se vistió con ropa cómoda y salió de su habitación dispuesta a ir a buscarlo. Nadie le había dicho donde había ido, pero le daba igual, lo encontraría tardara lo que tardara.

Salió del palacio, caminó rápidamente por las calles hasta llegar a las afueras de la ciudad, no sabía por donde empezar a buscar así que pensó que empezaría por las zonas que menos conocía, creyendo que Edward se habría escondido allí, pensando que ella nunca lo encontraría allí.

Caminó presurosa por los caminos de tierra que conducía a una montaña que ella nunca antes había visto, cerca del atardecer empezó a notar como le fallaban las fuerzas, pero quiso continuar, debía encontrar a Edward, así que caminó un rato más. Pero cuando la luz de la luna empezaba a iluminar el terreno, Bella perdió el conocimiento debido al cansancio, cayendo en una pequeña grieta, quedando atrapada.

Alice caminaba alegremente por los pasillos del palacio hacia la habitación de Bella, hacía una noche muy agradable y tenía pensado sacarla a pasear un poco, Bella había pasado los últimos meses encerrada prácticamente en su habitación, necesitaba un poco de aire limpio.

Alice se asomó a la habitación, pero se puso más pálida de lo que ya estaba al ver que ella no se encontraba allí, la llamó esperando que fuera una broma de ella, pero no hubo respuesta. Sin saber donde podía haber ido corrió hacia la sala principal del palacio.

Los demás seguían teniendo reuniones con los diferentes clanes, intentando llegar a un acuerdo sobre el reino, queriendo acabar con todas las disputas y llegar a un acuerdo de paz entre todos, tal y como había tenido durante siglos en "El Refugio".

La puerta de la sala en la que se encontraban se abrió de golpe dando paso a una Alice muy alterada y nerviosa, nadie recordaba haberla visto así nunca.

-¿Qué sucede Alice?- Preguntó Jasper cogiéndola de inmediato- ¿A que viene esa agitación?

-¡Bella ha desaparecido!

-¿Como que desaparecido?- Preguntó Rosalie tan sorprendida como los demás- Yo la dejé en su habitación antes de venir a la reunión.

-¡Pues ahora no está! ¡Y no consigo ver nada con respecto a ella! ¡No se donde puede estar!

-Quizá haya ido donde Edward- Sugirió Jacob- Puede que esté con él.

-Nunca le dijimos donde estaba- Comentó Carlisle.

-Puede que ella haya pensado que ese lugar sería un buen escondite- Respondió él- Iré a comprobarlo personalmente, debemos asegurarnos antes de que cunda el pánico.

-Si, tienes razón- Suspiró Carlisle- Propongo aplazar esta conversación hasta que sepamos el paradero de Bella- Todos asintieron, después de todo, Bella era importante para todos, le debían su libertad.

Jacob corrió presuroso por los caminos de vuelta al que durante toda su vida había sido un hogar, aquella cueva en el interior de la montaña que había albergado "El Refugio". Entró en la cueva, caminó por los oscuros y fríos pasillos de piedra en busca de Edward, hasta que localizó su esencia, provenía de la casa de Bella, así que fue allí sin entretenerse.

Entró sin llamar, encontrando a Edward meditando junto a la cama de ella, pero la cama estaba vacía. Edward se giró hacia él, y al verlo allí con el rostro preocupado, se tensó.

-¿Le ha sucedido algo a Bella?

-¿No está contigo?- Edward negó- Teníamos la esperanza de que hubiera venido a buscarte.

-¿Ha desaparecido?- Se preocupó acercándose a Jacob rápidamente- ¿Cuando?

-Alice lo ha descubierto hace menos de una hora, pero no sabemos cuanto hace que se ha ido.

-¿Y no ha dejado nota ni ha dicho nada a nadie?- Negó con pesar- ¿Y Seth? ¿Él no sabrá donde está? Los dos se llevaban muy bien.

-Bella no ha querido ver a Seth desde que te marchaste, no ha sido la misma estos últimos meses.

-Ya hablaremos de ello, ahora debemos encontrarla- Le indicó Edward, no queriendo escuchar nada sobre los meses que habían estado separados.

Ambos salieron presurosos y comenzaron a buscarla en las proximidades del refugio con la esperanza de que apareciera por allí, buscando a Edward.

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Bella abrió los ojos al sentir un dolor fuerte en su espalda, al mirar y ver que se encontraba en una grieta se ubicó, intentó levantarse para continuar con la búsqueda, pero apenas podía moverse, no tenía fuerzas para levantarse. Un pinchazo en el muslo le hizo darse cuenta de que además estaba atascada entre dos rocas y que no podía moverse de aquel lugar aunque recobrara fuerzas.

-Genial Bella, eres una estúpida- Se dijo a si misma intentando liberar su pierna.

-No eres ninguna estúpida princesa- Dijo la voz de Charlie, Bella miró a su alrededor nerviosa, y entonces, a su lado, apareció la imagen de su padre, mirándola con cariño- Solo eres una mujer enamorada y embarazada que se deja guiar por sus hormonas.

-Papá... ¿Qué haces aquí?... ¿Como es posible...?

-Ya habrá tiempo para explicaciones cariño- Le dijo con seriedad- Ahora tenemos que sacarte de aquí.

Hola a todos, espero que os guste como ha quedado.

¿Qué pensáis que ocurrirá? ¿Encontrarán a Bella? ¿Por qué Charlie no ha ido a alertar a los demás? ¿Por que tiene que sacarla antes que nada?

Nos leemos pronto