Capítulo 5 - Flor de almendro

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Flor de almendro: El almendro es uno de los árboles cuyas flores brotan con mayor antelación. Por este motivo se considera que el significado de la flor del almendro es "el despertar" o "estar despierto". Es más, la palabra almendra tiene su origen en el idioma hebreo y significa literalmente "el que despierta".

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Conocerte fue el despertar

de un sueño para llegar

a la auténtica realidad

que tu presencia ilumina.

Estoy despierto porque tú fuiste mi despertar y la única que podía despertarme.

¿Sabes cuántas veces me has alegrado el día sin que tú misma lo sepas?

Me paso horas observándote y adoro tus despistes

porque así tengo más oportunidades

de verte sin que tú me veas.

Si dijera mucho sobre mí en estas mis cartas

acabarías conociendo la verdad.

Pero no pretendo eso,

ese nunca fue mi propósito.

Esto solo comenzó para alegrarte el día cuando no sabía cómo hacerlo sin que notarás mi auténtica preocupación por ti.

No quería preocuparte por mis sentimientos ni lo pretendo ahora.

Solo deseo ser tu confidente y permanecer siempre para ti.

Seré tu caballero de brillante armadura aún si no llegara a ser tu príncipe azul.

Admito que capto la atención de mucha gente, pero no quiero la atención de nadie…solo la tuya.

¿Es modesto confesarte que me siento orgulloso cada vez que sonríes con mis cartas?

¿La curiosidad está empezando a carcomerte? ¿He logrado raspar aunque sea un poco la superficie de tu corazón?

¿Una parte de ti desearía de verdad conocerme para compartir algo más que amistad conmigo?

De no ser así, ¿en qué idioma he de expresarte lo que siento para que logre alcanzarte?

Je t'aime…Marinette.

Te lo diría en español, en francés, en chino y de todas las formas posibles.

Firma,

un poliglota por amor

Si en los días anteriores el detalle de las flores me había encantado, hoy sentí que algo se me removía por dentro. Un ramillete de flores de almendro reposaba sobre mi escritorio junto a la nota diaria de mi admirador gatuno. Eran mis flores favoritas, no por nada las dibujaba en mis accesorios y prendas. El tono rosa suave y atenuado de las flores era tan bonito. Me sorprendía bastante que en esta ocasión fueran estas flores las que me obsequiara cuando no era la época de floración del almendro. Podría decirse que era casi imposible conseguirlas pues estábamos en primavera y estas florecían a principios de año en invierno.

¿Cómo era posible? ¿Cómo las había conseguido?

Si bien su carta también me dejaba intrigada, el asunto de las flores me llamó más la atención al saber más sobre aquella flor. Tomé con inocencia una de las pequeñas flores que conformaban el ramillete y me la coloqué en el pelo para llevarla puesta el resto del día. Debía admitir que había sido un detalle muy bonito por su parte.

La llegada continua de estas notas se había vuelta ya en algo tan cotidiano en mi rutina que me costaba imaginarme un día sin recibir algo de mi gatito. Aún tenía la firme creencia de que no podía llegar a "enamorarme" de alguien solo con leer esas cartas y sin conocerte al chico que se oculta tras ellas…pero, a veces me resultaba inevitable fantasear con ideas rosas de novelas y películas en las que la chica recibe cartas de amor y se acaba enamorando perdidamente del chico…La realidad era que "decían estar enamorados" sin siquiera conocer al otro, siendo todo al final solo palabras bonitas, sin emoción o sentimiento.

Seguiría recibiendo las notas feliz y agradecida por la atención que me profesaba desde la distancia, respetando su silencio…pero por el momento no me dejaría llevar por la poesía y la labia de mi admirador para llevarme un chasco a posteriori.

Extrañamente Alya no pareció tan interesada en el asunto de mi admirador y de las cartas hoy, puesto que desde que llegó al aula se apartó hacia una esquina discutiendo algo con Adrien, que había llegado poco después a clases en compañía de Nino. Me llamó mucho la curiosidad sobre que podían llegar estar hablando esos dos. Cuando le cuestioné a Nino, sentado por delante de mí en nuestros asientos, simplemente me dijo que no sabía nada sobre el tema para después ponerse sus cascos de música.

¿Qué se traían últimamente? "¿Qué mosca les ha picado?" pensaba internamente.

Para cuando mi amiga llegó a su asiento sonreía de oreja a oreja bobamente. Lo peor fue que al verme y notar como se quedaba mirando fijamente la flor que había colocado en mi pelo su sonrisa pareció ampliarse más si era posible junto con una leve risita divertida.

-¿Qué es tan divertido Alya?- Pregunté medio intrigada medio divertida al ver la sonrisa tonta que adornaba su rostro.

-Oh nada nada,-Dijo haciendo aspavientos con su mano para restarle importancia-solo digamos que el día de hoy tengo buenas vibras.-Dijo colocándose más cómodamente en su sitio con la llegada de la maestra a clase.

-¿Qué es eso de buenas vibras?-Pregunté por lo bajo para evitar la atención de la maestra. Muy en el fondo quería saber si tenía relación con algo de lo que parecía haber hablado antes con mi rubio amigo.

-El amor fluye en el aire…-Dijo medio suspirando y mirándome de reojo…confundiéndome aún más.

No le pregunté más sobre el asunto y en el recreo tampoco pude coincidir con ella o los chicos porque estuve ocupada con una actividad de delegados.

Al salir de clases me quedé esperando en la entrada de la escuela hasta que vi salir a Adrien, quién se dirigió hacia mí a paso ligero, agitando la mano para que lo viera entre todos los estudiantes que salían del lugar.

-Listo, ¿nos vamos?-Dijo una vez a mi lado.

-Sí vamos. Ya hablé con mis padres en la mañana y les dije que no iría a comer hoy.

-¿Quieres que vallamos a esa bocatería nueva que abrieron cerca del puente de las artes? No pilla muy lejos y Nino me comentó que están buenísimas las malteadas que también hacen.

-Me convenciste con las malteadas Agreste.-Contesté alegre terminando de bajar las escaleras a su lado- ¡Pero aun así me debes un helado de chocolate!

-No se me olvidó buginette. –Me respondió de vuelta dándome la razón, caminando con los ojos cerrados y los brazos flexionados por detrás de su nuca.

La mención de ese apodo me dejó un poco descolocada y me paré dejando un espacio de un par de pasos entre nosotros hasta que se paró de nuevo para ver el motivo de mi pausa.

-¿Buginette? ¿Es enserio? ¿Un nuevo apodo o qué?-No sabía si estar molesta porque me llamara "bichito" o divertida por su ocurrencia.

-¿No te gusta?- Dijo con diversión en su voz.

-¿A qué viene ese apodo Adrien? –Dije con resignación y las manos en las caderas para que me tomara en serio y no se fuera por la tangente.

-No sé… a veces puedes ser muy tierna y junto con tu estatura baja se me vino inevitablemente el apodo a la cabeza-Me dijo con simpleza alzando hombros.

-¡Oye! No soy tan baja, ¡tú eres el alto!-Me expresé con un berrinche mientras se empezaba a formar el surco de una mueca de diversión en el rostro de él.

-¿Te digo un cumplido y así te lo tomas? No hay quien te entienda en ocasiones, bu-gi-nette-Dijo recalcando de nuevo el nombre divertido para molestarme y guiándome un ojo.

-¡No me llames así!-Dije avergonzada y molesta.

-Venga sigamos andando que si no nunca llegaremos al lugar, ¡y me muero de hambre!- Expresó tirándome de una mano para que retomara de nuevo el paso a su lado. Pero a diferencia de otras veces su mano siguió unida a la mía, arrastrándome al principio como si sintiera que me costaba caminar después de ese intercambio de palabras tan raro con él. Viendo como se movía su cabello rubio y rebelde al caminar de espaldas a mí se me vino inconscientemente a la mente lo que me dijo anteriormente y que con la discusión había pasado por alto,

"a veces puedes ser muy tierna"

Si bien éramos buenos amigos, nos apoyábamos y nos decíamos cosas buenas el uno al otro, no creía recordar ninguna vez en la que él se hubiera dirigido de esa manera hacia mí. Por unos segundos al recordarlo sentí la garganta seca y de haberme dicho algo más para dar tema de conversación no hubiera sabido que contestarle… Aquello era nuevo…Y no sabía como tomármelo…No estaba hecha ni acostumbrada a recibir halagos. Si bien me conmovían y emocionaban las palabras y muestras de afecto de mi admirador cada día…sentí las palabras de Adrien de modo…diferente…

Para cuando llegamos a la bocatería todo fluyó con normalidad. Tomando nuestros bocadillos y malteadas, que la verdad sea dicha estaban muy buenas, nos la pasamos comentando anécdotas mutuamente. Él había logrado vencer a uno de sus compañeros en un entrenamiento ayer de esgrima, pero había terminado por tirar por los suelos la mitad de las máscaras del equipo de la mesa de los vestuarios. Yo por mi parte me había pasado toda la tarde haciendo nuevos bosquejos que le enseñé y hoy en la mañana estuve a punto de dormirme en la reunión de delegados.

Cuando salimos del lugar en dirección a los parques del museo Louvre que estaban al lado en busca de algún quiosco para comprar un helado para más tarde quise aprovechar para preguntarle sobre lo que llevaba tiempo preguntándome.

-Adrien.

-Dime.

-¿Qué opinas tú sobre todo el asunto este de…mis cartas anónimas?-Pregunté un poco cortada al final uniendo mis manos por detrás de mi espalda.

-¿Por qué me lo preguntas?-Dijo curioso mirándome de reojo.

-Es que…estoy un poco confundida con todo el asunto de Chat Noir y pensé que tú podrías…

-Espera, espera…-Dijo parándose de repente y tomándome de un hombro para que yo para por igual y nos viéramos de frente.-¿Qué has dicho?

Fue entonces que caí en la cuenta de que había dicho en alto el nombre por el que yo me dirigía mentalmente a mi admirador por su firma. Me sentí un poco avergonzada al ver la cara de duda de Adrien y creí notar algo de… ¿inseguridad?

-Bueno…no se lo he dicho a nadie, ni siquiera a Alya pero…cada una de mis cartas sé que pertenece a la misma persona porque en una de las esquinas aparece una especie de sello con la huella negra de un gato. Es por eso por lo que al no saber su nombre utilizo ese nombre cuando pienso en él…-Dije diciendo casi todo con la cabeza baja o mirando a otro lado. Me sentía un poco avergonzada al contarle eso a mi amigo.- ¡Por favor Adrien, no se lo digas a nadie ni menos a Alya! Si ya se muestra insistente con todo el asunto no me la quiero imaginar cuando sepa que le he puesto un apodo-Pedí esta vez con las manos suplicando y mirándole acercándome a él.

-Eh…bueno, claro…Puedes… confiar en mí, tranquila. No lo sabrá nadie, te lo prometo. ¿Cuándo te he mentido?-Se expresó un poco azorado e intentando justificarse con la pregunta finalmente provocándome una pequeña risa.

Yo ya sabía que él no contaría nada que yo no quisiera. Nuestra confianza el uno por el otro a esas alturas era ciega; no tenía por qué dudar de él. Me aparté de él quedando de espaldas. Lo que menos quería era que se sintiera intimidado por mí y mi insistencia. Suspiré al menos de alivio ante sus palabras.

-Pero ahora que lo pienso…Marinette, ¿por qué dices estar confundida?- Preguntó de vuelta.

Le miré de perfil tras esto para volver a agachar la cabeza y quedarme mirando fijamente la pirámide del Louvre frente a nosotros en los jardines.-Es solo que…no me siento segura con respecto a todo el asunto de las cartas.- Pausé un momento suspirando para después retomar el ánimo y decírselo sin preocupaciones, con naturalidad. No tenía secretos para con Adrien al fin y al cabo. ¿Por qué habría de ponerme aquello tan nerviosa?-Sabes que nunca he tenido experiencia en asuntos del amor…Todo esto… es nuevo para mí…y…-Me giré de vuelta para establecer contacto con su mirada-Tengo miedo de equivocarme…

-¿Equivocarte respecto a qué…buginette?

Por un segundo sentí mi labio inferior temblar…incapaz sin saber que decir…aunque más concretamente…sin saber qué sentir al ver la mirada de ternura con la que me miraba Adrien mientras se había acercado a mí y acarició mi cabello. Colocó con sutileza un mechón rebelde de mi cabello detrás de la oreja. Su cercanía en ese momento, su tono de voz apacible y conciliador, su mirada profundo, la cuál parecía atravesarme…y ese último apodo cariñoso del día de hoy me hicieron sentir atrapada…

¿Acaso lo que estaba sintiendo en mi rostro…era un sonrojo?

…"tierna"…

¿¡Qué me estaba pasando!?

-Eh…yo…bueno…-Dije agachando bruscamente mi cabeza intentando romper el contacto tan cercano que me había parecido tener con mi mejor amigo…muerta de los nervios y dando un pasito atrás y enfocando de vuelta mi mirada al Louvre…-Me-yo…es que…ejem…sí…Me refería a…a…

-Déjame adivinar…-Dijo él en tono calmado y cortando mis palabras cortadas y sin sentido. Noté como se colocaba junto a mí, sentándose en un banco cercano y palmeando el asiento a su vera para que lo acompañara. Dudé por unos segundos, pero decidí hacerlo, quedándome pendiente de lo que diría a continuación.-Tienes miedo al equivocarte cuando decidas aceptar o rechazar a tu pretendiente, ¿no es así?

No podría estar más de acuerdo con sus palabras. Suspiré como si me quitaran un gran peso de encima sobre los hombros y me apoyé contra el respaldo del banco.

-Has acertado de lleno.- Admití absorta mirando el cielo azul que empezaba a tornarse de ligeros tonos producto de la caída del sol aquel día.

-Si el chico en cuestión intentara declarársete en persona ante ti ahora y no mediante cartas como lo lleva haciendo desde hace tiempo…Marinette…¿qué le responderías?-Preguntó captando mi atención ante su cuestión…una que me había planteado muchas veces en la soledad de mi habitación pensando quién sería el chico oculto tras ese sello de gato negro.

-No lo sé Adrien…-Fui sincera.-No es que pueda decir que por sus cartas me haya enamorado en todo este transcurso de tiempo.

-Eso quiere decir…¿qué lo rechazarías?- Pregunté con un tono de incertidumbre en su voz. No me dio tiempo a volver a quedarme admirando el cielo sobre nuestras cabezas cuando por un momento fugaz esa idea…

-¡No es eso!-Exclamé espantada viendo de vuelta la sorpresa en el rostro de mi amigo. Ni yo misma pensé que lo diría con tanto entusiasmo cuando me formuló la pregunta en alto y mi cabeza la terminó de asimilar-Quiero decir…¡Ag! No lo sé, la verdad…- Exasperé con las dos manos en la cabeza producto de la fuerte jaqueca que me estaba entrando- No es que quiera rechazarlo…Tampoco sé si estaría bien aceptarlo cuando no lo conozco… Ni siquiera tengo claros mis sentimientos…-Dije de manera apresurada intentando explicarme pero perdiendo poco a poco el hilo de lo que decía- ¿Y si lo acepto pero luego no es lo que esperaba? ¿Y si lo rechazo y luego descubro que es un chico encantador y sus sentimientos eran verdaderamente sinceros por mí?

-Mari…-Intentó decir Adrien mi nombre para tranquilizarme con una mano en el hombro. Pero lo espanté continuando con mi perolata sin cesar haciendo que se apartara de mí un poco sorprendido y asustado por mi reacción.

-¡Me encanta!

-¿Qué?-Soltó más extrañado aún por mi actitud el rubio.

Yo me sonrojé sorpresivamente ante mi repentino ataque de sinceridad…¿Qué opinión estaría teniendo de mí Adrien? Definitivamente no una muy cuerda o con sentido en esos momentos.

-Yo…-Tartamudeé viendo sus esmeraldas expectantes ante mi respuesta. Tapé mi boca con ambas manos temiendo soltar otra insensatez y después oculté mi rostro con las palmas avergonzada. Creía estar empezando a hiperventilar.-Yo…yo…

-Ey tranquila…-Susurró intentando calmarme y abrazándome en un arrebato que no me desagradó.

Por el contrario…me tranquilizó bastante…Hizo que poco a poco recuperar el ritmo alocado de mi respiración después de lo anterior acariciándome la cabeza por la coronilla con lentitud y suavidad con una mano. Yo tenía el rostro oculto en su pecho y el vaivén de su respiración era tranquilizador. Al mismo tiempo, con su otro brazo frotaba uno de los míos, a modo alentador.

No era la primera vez que estábamos en esa situación. Después de tantos años de conocernos, es normal que hayamos estado siempre al lado el uno del otro para animarnos y consolarnos en las malas. Pero esta vez…no era algo triste…ni algo alentador para ser exactos…

Se sentía algo diferente entre ambos…

Lo sentí diferente…

-Es normal que estés confundida si no sabes cómo sentirte respecto a esas notas Marinette. El amor es siempre algo nuevo para todos la primera vez que pasa.-Me decía tranquilamente dándome su propia impresión después de mis sarta de palabras sin sentido.- Es algo inexplicable y confuso. Está bien que ahora te sientas abrumada por todas esas cartas. A cualquiera le podría chocar recibir de un día para otro cartas de a saber quién declarándote su amor y…

-No me desagrada.-Salté en defensa antes de que continuara hablando Adrien…Al menos quería que entendiera bien mi punto de vista y mis sentimientos en aquel momento. Aún cobijada en su pecho, ocultándome de su mirada continué hablando-No es algo malo Adrien…o al menos eso es lo que quiero pensar…-Pausé insegura-Si bien sus poemas me resultaron incómodos al principio por no saber cómo responder a esa clase de sentimientos procedentes de alguien anónimo, después se volvió algo tierno…-Sonreí para mí misma bajando mis manos y dejando de ocultar mi rostro para apoyarlas sobre el torso de Adrien, agarrándome a los filos de la chaqueta blanca que llevaba puesta-A medida que recibía más cartas cada día, sentí que los sentimientos y emociones que intentaba procesar en sus cartas aumentaban…Era como si no fuera algo forzado cuando escribía…sino algo natural…algo auténtico y real…y de cierta forma…me hacía sentir especial…

-Eres especial Marinette…

Reí inevitablemente ante el comentario de Adrien alzando la mirada un poco más calmada y apartándome una lágrima rebelde que había surgido de mi rostro sin yo planteármelo.

-Adrien-Dije su nombre sonriendo y soltando una leve risa-No es lo mismo. Sé que mi familia y mis amigos siempre me vais a ver de forma especial porque me queréis. Pero…-Tomé las pequeñas flores de almendro que aún portaba conmigo aquel día y las contemplé con añoranza en la palma de mis manos-…esto es diferente.- Las acerqué a mi pecho y miré fijamente a Adrien para que intentara entenderme.- Por primera vez siento que alguien realmente me quiere de una manera especial por lo que realmente soy…no porque sea una clase de amor fraternal o algo similar…sino porque de verdad…

-…te ame…-Terminó de completar Adrien sonriéndome con una mirada encantadora y embelesada. Me emocioné al ver que había captado mi mensaje.

-Exacto. Sabía que tú me entenderías Adrien.-Dije depositando las pequeñas flores hasta entonces en mis manos sobre mi regazo y tomando las manos de Adrien entre mis manos.- Tengo miedo de entusiasmarme demasiado con todo esto y luego llevarme una decepción. A cada carta que me llega siento que mis emociones también se incrementan hacia esa persona. Pero a la vez me niego a creer que pueda sentir algo por alguien que no conozco solo porque me declare cosas bonitas en sus mensajes… No podría ser algo real… ¿O sí? Siento que es especial, pero…¿Eso es suficiente? ¿Y si al final termino enamorándome de esa persona y luego al estar por fin con él este se desencanta de mí, no soy lo que realmente esperaba, y resulto herida al final por dejarme llevar por mis emociones? No sé qué hacer… ¿Qué pasa si no es como yo me lo imagino? ¿Y si me equivoco? ¿Y si al final…nos acabo haciendo daño…a ambos?

-Marinette, yo…

-Tengo miedo de enamorarme Adrien…-Terminé admitiendo finalmente mi gran miedo tras haberlo revelado todo como si hubiera sido un confesionario-Tengo miedo de amar…y luego sea en vano…¿Es eso egoísta?

La mirada por un momento decidida de Adrien cambió por una de duda, después por inseguridad…y finalmente una de resignación que me descolocó un poco al ver como agachaba la cabeza ocultando su rostro de mí con su flequillo…

-Claro que no…princess…

Lo último no lo terminé de escuchar muy bien, pero antes de que pudiera preguntarle volvió a alzar su mirada sonriente de siempre. Con una mano volvió a colocar las flores de cerezo adornando mi cabello y de un impulso me hizo levantarme del banco tirándome del brazo. No pude evitar exclamar un grito de la sorpresa y de la risa al ver su desparpajo y entusiasmo.

-No es egoísta que pienses eso Marinette. Es normal que quieras imaginarte que tu primer amor sea correspondido…si lo que quieres es que este enigmático "Chat Noir" lo sea a fin de cuentas, claro está- Dijo guiñándome un ojo y haciendo que evitara su mirada inconscientemente. Me hizo en cambio volver a mirarlo tomándome de la barbilla de vuelta para encararlo.- ¿Quieres consejo de mi parte?

Yo n hice más que asentir insistentemente, más curiosa que nerviosa a esas alturas.

-Mi madre me decía de pequeño que ante los problemas de la vida, y especialmente en cuanto a temas amorosos se refiere, si escuchas a tu corazón y decides con él en la palma de la mano, el destino o camino que cojas, sea cual sea, será siempre el correcto.

-Qué romántico…-Dije encantada ante aquellas palabras tan románticas.

-Todos cometemos errores alguna vez y no tienes que temer por equivocarte en esto o en cualquier cosa. Lo que suceda más adelante ya te encargarás de solucionarlo cuando te llegue el momento. Pero ahora decide conforme a tus deseos. Siempre has querido ser diseñadora de modas, ¿no es así?-Dijo el rubio resuelto tomándome aún de una mano y haciendo que diera una vuelta sobre mí misma entre risas mientras asentía a su pregunta.- ¿Y los problemas que has tenido con el tiempo te han impedido seguir con tu sueño de ser diseñadora?

-No-Negué rotundamente sonriendo.

-No porque siempre tuviste claro lo que querías y peleaste por ello.-Dijo golpeándome con un dedo sobre mi hombro, cerca del pecho para que captara su mensaje.-¿Lo entiendes? Lo hiciste porque es lo que querías; lo que te hacía feliz- Pausó colocando sus manos en mis hombros- Siempre que escojas aquella decisión o meta que te haga feliz entonces estarás en el rumbo correcto. La decisión de aceptar o negar los sentimientos de ese chico cuando él decida hablarte al fin, solo la tomarás tú. Así que lo único que puedo decirte con respecto a este asunto Marinette, es que decidas con tu corazón… y no por lo que sea correcto o no.

-¿Cómo que lo correcto?-Dije un poco en duda ante lo último.

-Si es con tal de no dañar los sentimientos de una persona serías capaz de todo. No podrías ni dañar a una mosca Marinette. Seamos sincero.-Exclamó con una sonrisa traviesa apartándose de mí en el momento justo en el que deseaba golpearlo. ¿Acaso me estaba infravalorando? Si quería era capaz de dejarlo a rastras por el suelo…y él lo sabía perfectamente…¡Cómo se atrevía!

-¡Adrien Agreste! ¡Atrévete a decir eso de nuevo!-Dije acercándome a él a medida que el daba pasos marcha atrás alejándose de mí.

- ¿El qué? ¿Qué dije Marinette? ¿Podrías repetírmelo? Creo que sufro perdida de memoria a corto plazo.-Dijo continuando aún con su chiste.

-¡Adrien!-Dije casi para lanzarme sobre él mientras continuaba marcha atrás. Pero de repente me sorprendió parándose y acabé chocándome con su rostro y quedando atrapada de nuevo entre sus brazos.

-Eres demasiado inocente, cándida y buena para tu bien Marinette.-Me susurró a mi oído con un tono de voz tan dulce y encantador que me heló la sangre y la capacidad de habla por un instante ante su halago sorpresivo.

Después de lo que me pareció bastante tiempo en silencio; aun estando sujeta de la cintura por sus brazos y sintiendo algo extraño que no sabía si era similar a cosquillas en mi rostro…él tuvo que estropearlo todo con su humor característico…

-¿Qué sucedió buginette? ¿Te comió la lengua el gato?-Dijo riendo en broma de nuevo cerca de mi oído.

-¡Agh! ¡Adrien!-Exclamé golpeando su pecho mientras exclamaba de dolor por el golpe y después nos apartamos-¡Deja de burlarte de mí!

-¡Auch! ¡Qué daño! Ahora recuerdo porqué ni Alix en clases de defensa personal en clase de gimnasia se te acerca…

-¡Agreste!

Y la tarde siguió así. Entre risas, burlas de Adrien hacia mí, y con un sabrosísimo helado poco después paseando por los jardines del Louvre hasta que finalmente Adrien me acompañó a casa.

Si bien la tarde había sido un poco sofocante con él con todas sus bromas, siempre me la pasaba en grande en su compañía al final y podía ser yo misma al igual que él. Era divertido y coqueto cuando éramos nosotros dos solo sin nadie más. Se desinhibía. Podía contar con su lado divertido para amenizar todo tanto como con el tímido y acogedor cuando hablamos sobre el asunto de mi admirador.

"La última decisión la tenía yo y debía escoger con el corazón" me había dicho él. Pero a lo largo de la tarde en su compañía hubo algo que me hizo dudar en varias ocasiones contemplando a mi amigo aún desconcierta…

¿Qué era lo que quería realmente?

¿Qué es lo que sentía mi corazón?

Aún me inquietaba las sensaciones peculiares que había vivido aquella tarde con mi mejor amigo…

Sus tratos, su contacto y halagos…

Verdaderamente era un chico increíble…Era el tipo con el cualquier chica soñaría y eso era indiscutible…

Pero eso nunca me había incluido a mí porque era su mejor amiga…¿no?

¿Pero en qué rayo estaba pensando?

Definitivamente no estaba bien y aún me encontraba demasiado dudosa con respecto a lo que quería. Al llegar a mi habitación contemplé con cariño una vez más las flores de cerezo, tan bonitas, sencillas y humildes como en la mañana y las deposité adornando junto con el resto de flores mientras me tendía en la cama y volvía a leer una vez más la carta de Chat Noir…

En esta ocasión tendría un poco más para recibir otra nueva misiva, porque al siguiente día, sábado, no había escuela…

Aunque para ser sincera…pasar tanto tiempo con Adrien el día de hoy…me hizo dejar el asunto de Chat Noir completamente de lado al menos aquella noche hasta que caí rendida producto del sueño con la carta aún entre mis manos.