Capítulo 6 - Lirio blanco
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Lirios: "Alegras mis días". En el lenguaje de las flores, los lirios son un símbolo de amor. Los blancos simbolizan corazón tierno, te quiero y confío en ti.
A pesar de mis muchas cartas hasta ahora,
temo confesarte, princesa mía, que tengo miedo…
…miedo de amar en vano…
y sobretodo…de herirte a ti.
No dudes de que eres especial para mí.
Siempre lo fuiste desde el primer momento
en que nos conocimos y siempre lo serás.
En tu interior veo la magia;
un penetrante hechizo
capaz de arrasarme como una ola,
brava, procedente del mar que son tus ojos;
que me hacen pensar que no estoy solo
y que hace valer todo la pena;
que me hace salir de mi caparazón,
lleno de soledad y desesperación
mientras me conforta tu bondadoso corazón
con inocencia y sin tu siquiera saberlo.
Temo no ser lo que esperas,
pero más temo de verás
no hacerte sentir
realmente feliz.
No quiero confundirte con mis sentimientos,
no quiero que esto resulte falso…
y por eso es que me atreví
a cercarme a ti.
Quise confesarte quién era
el día de mi última carta.
Pero como cobarde
retrocedí sobre mis pasos.
¿Es egoísta querer estar contigo?
No quiero abrumarte…
pero llenas por completo mi cabeza;
eres lo primero en lo que pienso al despertar
y lo último antes de acostarme.
Si es por tu felicidad dejaré de insistir
para que puedas encontrar
en brazos de otro lo que no puedes alcanzar
con mis palabras y actos en silencio a sentir.
Te amo, Marinette
Para la chica más dulce y cándida de todas,
un chico inseguro de sí,
pero loco por ti.
Leer esta última carta el lunes al llegar a clases me hizo sentir terriblemente culpable por sentirme tan insegura con todo el asunto de Chat.
¿Mi actitud los últimos días acaso le habría dado esa impresión?
Además de eso había otra cosa que ya me tenía inquieta desde el fin de semana.
No había hablado con Adrien desde lo del viernes y misteriosamente no contestó ninguno de mis mensajes desde entonces. Al llegar a la escuela y ver a Alya siendo acompañada de Nino aproveché para preguntarles si sabían algo respecto al rubio. Mi amiga no le tomó mucha importancia acompañándome hasta la puerta de clases mientras Nino, detrás nuestra, parecía atender un mensaje desde su celular un tanto apurado. Al parecer el chico tenía ese día también sesión de fotos y si llegaba a clases sería con retraso. Por lo que tendríamos que tomar apuntes para él de cara a un próximo examen a la vuelta de la esquina de la profesora Mendeliev.
Durante el descanso de aquel día sorpresivamente Alya de tomó de una mano arrastrándome a nuestra aula de clase donde no había nadie. Estando solas y fuera de miradas ajenas. Alya me miró de una manera un tanto… ¿divertida?
-Dime niña… ¿Qué tal tu fin de semana?-Dijo con tono cantarín mientras se sentaba sobre la superficie de uno de los pupitres.
-¿Bien? Supongo…-Contesté un poco desconcertada ante su actitud cuando ella sabía perfectamente que había estado aquel fin de semana metida en la panadería con mis padres ayudándoles.
-¿Nada interesante que contar a tu mejor amiga?
-¿Qué tendría que contarte que ya no te haya contado este fin de semana por teléfono?
-No sé…-Dijo haciéndose la desentendida mirándose las uñas de las manos-Dímelo tú…
-Alya…Sé directa, ¿a qué viene todo esto?-Dije con una mueca más dudosa que molesta.
-¿Qué tal te fue la tarde del viernes con Adrien? ¿No que salisteis juntos?
Su pregunta me hizo pegar un pingo en mi sitio aún de pie. Si bien había quedado muchas veces con Adrien para dar una vuelta, pasar el rato y charlar, aquel día fue un tanto…diferente…y no sé si especial…Todas las palabras tiernas de entonces llegaron a mi mente de golpe al notar la sonrisa traviesa de mi amiga.
Definitivamente…aquello era una encerrona y no sabía con qué propósito…
-Eh…sí…-Intenté articular con normalidad- Fuimos a comer juntos y me invitó en la tarde a unos helados cerca del Louvre. Digamos que teníamos una deuda pendiente.-Dije sonriendo para mí misma pasando a recordar los momentos de risa entre ambos en contraposición con los recuerdos tristes de tiempo atrás cuando intenté animarlo con respecto a lo de su madre.-Lo de siempre, ya sabes.
-Ajá…y yo me lo creo…-Dijo aún con una sonrisa traviesa en el rostro.
-¿Qué?
-Marinette Dupain-Cheng, siempre compartimos todo la una con la otra…pero tiendes a ocultarme las cosas con respecto a tus sentimientos y tenemos un ejemplo de ello con todo el asunto de las cartas; de las cuáles no me quieres contar nada. Apenas me mencionaste el asunto de quedar con Adrien cuando otras veces lo haces y además no me has comentado nada de su salida este fin de semana, cuando tuviste la oportunidad… ¿Ocurrió algo en especial entre ustedes esta vez?
Me sentí un poco cohibida ante la mirada penetrante de mi amiga… ¿Qué respondía ante aquello?
-No…no sucedió nada…Simplemente estuvimos eso: paseando, charlando, bromeando con sus chistes malos y…
-¿Y…?
-Bueno…-Suspiré un poco resignada-No te niego que…le pedí su opinión y consejo con todo el asunto de las cartas anónimas…-Dejé cayendo finalmente.
-¿Le has contado a él y a mí no?-Dijo con cierta intriga y con lo que me pareció un tono de decepción.
-No sabe nada del contenido de las cartas; igual que tú.-Respondí tajante encarándola pero agachando después la cabeza.-Solo le conté como sentía respecto a ellas y me aconsejó con respecto a lo que decidir…
-¿Y qué te dijo?-Preguntó.
Yo caminé un par de pasos hasta quedar sentada en mi pupitre y tomar el lirio que descansaba sobre mi pupitre, contemplándolo.
-Que me decidiera por el corazón y no por lo correcto.
-Buen consejo.-Admitió la castaña.
-Pero aun así, no puedo evitar preguntarme qué es lo que quiere mi corazón. ¿Cómo voy a saber que elegir o qué decisión tomar si no tengo claros mis sentimientos?-Admití en voz alta para mi amiga mi gran preocupación durante todo el fin de semana anterior.- ¿Cómo sé que esto es algo especial; que de verdad es una clase de amor romántico y no simple cariño?
-Anda…hagamos un experimento juntas Marinette-Dijo acercándose a mí y sentándose finalmente a mi vera. Dejé que le lirio blanco descansara sobre mi regazo y mi amiga me tomo de las manos. Esa situación era tan similar a la que viví con Adrien el otro día pero…-¿Lista? Responde a lo que te pregunte con toda la sinceridad que puedas, ¿vale?
-Está bien…-Suspiré.
-¿Qué soy para ti?
-Eres mi mejor amiga boba.-Asumí obviamente mientras nos sonreíamos mutuamente.
-Ya, ya… ¿y cómo te sientes conmigo?
-Eres como la hermana que nunca he tenido. Siento que puedo contarte lo que sea y que siempre vas a estar para mí cuando lo necesite igual que yo. Eres una alocada a veces-Dije apretando nuestro agarre y sonriendo más al verla reírse.-pero me encanta pasar esos momentos locos contigo tanto en las buenas como en las mala. Eres la chica más inteligente y astuta que he conocido, y eso, amiga, no sé si a veces me causa envidia y admiración…o miedo.
-Está bien, está bien-Dijo haciéndome una ademán con la mano aún sonriéndome y después volver a tomar mis manos.- ¿Y con tus padres? ¿Es un sentimiento similar?
-Creo que sí…Claro, es normal que quiera un poquito más a mis padres…-Dije con obviedad sin que se sintiera ofendida aunque sabía que me entendía perfectamente-pero siento un profundo amor y una gran admiración por ellos. No cambiaría mi familia por nada ni nadie.
-De acuerdo-Pausa- Ahora quiero que tengas muy en mente esa clase de sentimientos para lo que te voy a preguntar a continuación.
Respiré profundamente y me mentalicé con lo dicho por Alya. Segundos después, y extrañamente nerviosa e impaciente apreté sus manos y asentí para darle una señal de que continuara.
-Teniendo presentes tus sentimientos fraternales por las personas que quieres, Marinette…quiero que ahora pongas en una balanza como te sientas antes las palabras de cariño que te decimos nosotros…y las que te dice en sus cartas tu admirador anónimo.
Su pregunta sorpresiva me hizo querer por un momento romper el agarre que nos tenía unidas a ambas. Pero ella hizo más fuerza y me quedé como estaba. No sabía con seguridad si llegué a mirar a Alya con espanto.
-No retrocedas ahora Mari…relájate-Cerré los ojos intentando tranquilizar el nerviosismo más notable en mis manos y piernas-Respira hondo y piensa que no estoy si eso te hace sentir más cómoda. ¿Confías en mí?
Abrí un ojo notando la mirada tierna de mi amiga para mi persona. Estaba intentando hacer su mejor esfuerzo para ayudarme…Y yo también quería entenderme…
-Jamás desconfiaría de ti amiga-Le sonreí intentando respirar más tranquilamente poco a poco.
-Bien. Entonces respira hondo y piensa bien en los pesos de la balanza… ¿Cuál es la diferencia entre los pesos?
No pude evitar imaginar en un peso todos los momentos dulces y entrañables que había vivido con mi familia; las sonrisas de mi madre cuando lloraba al caerme jugando en el parque; las tardes de risas con mi padre jugando videojuegos y horneando en la panadería; los cortos pero divertidos momentos con mi abuela Gina y sus relatos por el mundo; las confidencias en secreto entre clases que me tiraba todo el día hablando con la chica presente frente a mí…
Si bien le dije a Adrien la semana anterior que quería conocer una clase de amor "especial", no cambiaría por nada ni nadie lo que tenía con mis seres queridos. Porque me hacía sentir real y especialmente querida.
Adrien…
Él era otra persona importante en mi vida. No me imagino mi día a día sin verlo o hablar con él por mensajes en el celular. Si bien la conexión que tengo con Alya, mi mejor amiga, es especial, mi relación o mis sentimientos con Adrien eran distintos. A veces me atrevería a decir que más…intensos. ¿Sería por los años que llevamos juntos desde que nos conocimos? He compartido más cosas con él sin duda de las que me gustaría admitir en voz baja y él también ha compartido muchas cosas conmigo. Siempre me las arreglaba para meterme en apuros de los que él acababa ayudándome sin dudarlo dos veces. Nos apoyábamos en las malas. Adrien era…era…
…
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Un segundo…
…
…
¿Qué era Adrien para mí?
…
…
¿Acababa de plantearme que lo veo de una forma más especial que ha Alya? Si no lo considero como un simple amigo, entonces… ¿qué es lo que…
…
…
Me asuste insegura ante el camino al que me estaban llevando mis pensamientos. Solté las manos de Alya sin pensarlo casi como si quemaran y me aparté un poco para agachar la cabeza un momento y esconderla entre mis brazos sujetándome la cabeza con ambas manos.
-¿Marinette?
Por primera vez en meses desde que comenzó todo lo de las cartas anónimas me siento mal conmigo misma. Porque ahora…empiezo a comprender con más profundidad cada una de las palabras que Chat Noir me transmitía a través de ellas…
"Tú eres el sol que ilumina mis días"
Adrien siempre estuvo para mí, ya fuera para ayudarme en alguno de mis estrambóticas idas para diseñar algo o para pasar noches enteras al teléfono explicándome el temario más complicado el día antes de la prueba, a costa de sus horas de sueño.
"Eres mi luna en la noche más oscura"
Cuando sentía que el mundo se me caía encima, escuchar sus palabras de aliento siempre me motivaban y lograban sacar la mejor versión de mí misma…como había sucedido en nuestra última salida o como en tantas otras ocasiones.
"Tu sonrisa me resulta contagiosa"
Era divertido, alegre, inteligente, justo, dulce, en ciertos momentos, tímido, y en otros tantos, atrevido…Me alegraba ser de las únicas que ha presenciado esa parte de su personalidad real; su verdadera esencia, el Adrien Agreste de carne y hueso y no la imagen idílica y perfecta que muestran de él en las revistas y que a él tan poco le gustan.
"Me pierdo en tus ojos y con solo verte siento mi mundo tiembla"
Las sensaciones que sentí en especial el otro día cuando salimos juntos…si bien me hicieron sentir diferente…No podía negarme a mí misma que eran cosa de un día…De una manera que ni siquiera entendía bien, siempre tuvo la capacidad de…alterarme…
"Y muero si no te veo o te siento a mi lado"
…
…
Me tapé la boca para ahogar el gemido o grito de sorpresa que quería escapar de mi boca sorprendiendo a Alya que me miraba preocupada al alzar la mirada.
¿Por qué todas esa palabras de Chat en sus cartas tenían que venirme ahora a la mente…pero dirigidas a otra persona?
Esto no es lo que pretendía cuando pedí ayuda a Alya…
¿Cómo iba a imaginar yo que iba a descubrir…
-Hola chic… ¿Marinette?
-Esa voz…-Me dije al instante asustada al voltear el rostro y comprobar quién estaba bajo el portal de la entrada al aula mierándonos con cierta preocupación…-Oh Dios…Ahora no…No ahora…No…No…No…
-¿Marinette?-Dijo de nuevo Alya preocupada también posando una mano sobre mi hombro.
-¿Qué es lo que te suce…
-¡No!-Grité sin más levantándome de mi asiento y tomando mis cosas a toda prisa para salir del lugar sin más, dejando a una Alya desconcierta y a Adrien incrédulo al pasar por su lado cruzando la puerta.
Pensé en encerrarme en el baño de la escuela, pero después inevitablemente tendría que volver a clases, así que taché la idea y seguí corriendo hasta salir por la puerta de la escuela en dirección a casa sin pararme ni un instante ni volver atrás. Ya planearía alguna excusa para decirles a mis padres al llegar que no me encontraba bien.
Con la mochila a mis espaldas, con los puños y párpados cerrados y apartándome de manera fugaz y ocasional las lágrimas que empezaban a surgir por mi rostro, corrí y corrí torturándome mentalmente a mí misma.
…
…
¿Por qué había tenido que descubrir esto ahora?
¿Por qué de esta manera?
¿Cómo no me di cuenta antes?
…
…
De manera lenta y ciega…me había enamorado de Adrien Agreste.
