Capítulo 7 - Rosa azul

.

.

.

Rosas azules: simbolizan el misterio por lo que transmiten algo misterioso o que ocultamos detalles de nuestra personalidad que no todos pueden ver. Por su tonalidad y "rareza" son consideradas las más especiales de entre las distintas rosas; únicas. La esencia de su color tiene que ver también con el significado simbólico de lo imposible.

.

.

Algo fresco acarició mi mejilla derecha mientras que la izquierda era raspada ligeramente.

Al abrir lentamente los ojos con pesadez, solo pude ver verde puro y resplandeciente.

Estaba tumbada sobre el que parecía un pasto extenso sin horizontes y la brisa agitaba con travesura mis cabellos.

Ciertos escalofríos me recorrían ante esto último de pies a cabeza.

No era desagradable, sino todo lo contrario; era relajante. Mis rodillas estaban un poco flexionadas al igual que mis manos.

A pesar de aquel entorno de ensueño y pacífico…nada ocupaba un lugar en mis pensamientos más allá del verde de unos ojos que me observaban. Su mano era la que acariciaba mi mejilla. Esa persona fue la que me despertó del que parecía un sueño profundo. Fue el que con su sonrisa borró cualquier uso de razón o conciencia en mí.

Parecía irradiar luz propia. No había nada más a nuestro alrededor. A penas había separación entre nosotros. El mundo dejaba de existir mientras yacíamos tumbados en aquel pasto que parecía ahora estar hecho de nubes.

¿Qué era el mundo? ¿Qué era la razón? ¿Dónde estaba yo? ¿Quién era? ¿De dónde venía?

Nada…

Nada tenía sentido para mí más lejos de su respiración mezclándose contra la mía.

Unos segundos más y casi podría sentir como nos fusionábamos como entes etéreos.

Me sentía conectada de una manera inexplicable con esa persona.

Sus dedos, con suavidad, palpaban con admiración y curiosidad toda parte de mi rostro mientras yo seguía aún renuente a moverme si quiera: mi oído derecho, los pómulos rojizos, los párpados, la nariz, la mandíbula… hasta alzar mi mentón de forma tortuosamente lente y perfilar mis labios sensibles…

¿Por qué?

¿Por qué me sentía tan vulnerable y… querida frente… a él?

Aquello se sentía realmente especial y… único…

Mágico

.

.

.

¿Marinette?

.

Y para cuando pensé que sentiría el roce de sus labios al fin…desperté; cayendo de la cama y golpeándome fuertemente en la cabeza.

-Auch…

¿Qué había sido eso?

Me incorporé mareada y desorientada sobándome la cabeza por el duro golpe. El despertador había sido el culpable de mi repentino despertar. Tras un par de segundos… ya más despierta… y siendo consciente del tipo de sueño había tenido y con "quién"…

-¡Marinette! Baja pronto a desayunar, que vas a llegar tarde.

Una exclamación de sorpresa y vergüenza quedó ahogada en mi garganta mientras tapaba mi boca incrédula. Los llamados de mi madre desde la planta baja de casa parecían nulos, puesto que no era capaz de reaccionar a lo que mi cabeza había sido capaz de crear inconscientemente en sueños. Tenía los ojos bien abiertos estupefacta y asimilando cada una de las sensaciones que sentí entonces…

-A… ¿Adrien?-Me dije a mí misma con esfuerzo y sin ser capaz de creer que hubiera estado con él en sueños y que hubiera sentido…lo que sentí…

Al mirarme en el espejo, con los pelos enmarañados, el pijama un poco descolocado, y una clara expresión de no haber descansado bien, empecé a sentirme peor. Había pasado toda la tarde anterior planteándome mi situación. Ver las flores en el jarrón de mi cuarto que Chat Noir me había estado entregando durante los últimos días cada mañana solo me hacía sentir peor.

Acababa de descubrir que tenía sentimientos por mi mejor amigo y, al mismo tiempo, tenía a alguien que ya sentía cosas por mí y me pedía una oportunidad para amarle…

¿Qué debía hacer?

.

.

.

Sentí que me ahogaba cuando crucé el portal de clases. No quise ir. Pensé en mil y un excusas creíbles para con mis padres y así no tener que ir a la escuela. Pero las acabé descartando todas mientras desayunaba y caía en la cuenta de que si faltaba podría causar más preocupaciones a Alya y Adrien después de marcharme tan repentinamente ayer.

Al entrar, caí en otra cosa por la cual no debía faltar si no quería perderla o que cayera en malas manos, "alias Chloe". Una hermosa rosa azul reposaba sobre mi escritorio. Si bien pensaba que aquello me parecería normal, lo cierto es que el color de aquella linda flor me parecía peculiar… diferente…

Solté mi maleta junto a mi escritorio y busqué presurosa mi celular. No me acordaba de haber buscado el significado de alguna flor de ese color tan particular. Y lo cierto es que nunca había visto una flor de ese tono. Por más que la veía, más sorprendente e imposible me resultaba de ver o que fuera real que se diera de forma natural.

¿Cómo conseguía Chat Noir unas flores tan particulares y de un día para otro?

Una vez localicé el significado de esta, no pude nada más que sonreír ante la ironía de su significado y la corriente de pensamientos que antes pasaban por mi mente.

Así que algo único, raro y misterioso, ¿eh Chat Noir?

Cuando estaba dispuesta por fin a tomar la nota junto a la flor y empezar a leerla… dudé… y la sonrisa que se había creado en mi rostro hace unos instantes se convirtió en una mueca…

¿Cómo podía sentirme así teniendo aparentemente ya sentimientos por otro chico? ¿Qué había de lo que sentía por Adrien y seguía sonriendo por esas muestras de afecto por parte de Chat? ¿Estaba haciendo lo correcto siguiendo correspondiendo agradecida sus dedicatorias?

Si antes ya me sentía confundida con mis sentimientos hacia Chat Noir… lo que acababa de descubrir por Adrien solo lo incrementaba.

Con un suspiro, resignada, y esperando no arrepentirme de lo que iba a hacer, abrí por fin la nota de aquel día.

.

Curioso el significado de esta flor,

¿no lo crees, princesa?

Cuando vi esta flor por primera vez pensé que extraña y peculiar,

pero tenía algo atrayente y que la hacía única…

El color de esta flor me recuerda inevitablemente a ti y a ese cabello oscuro en el que he deseado perderme tantas veces.

Puedes tan misteriosa como la noche oscura, pero brillas al mismo tiempo como la luna en el firmamento.

¿Podré alcanzarte alguna vez? ¿O me será imposible?

Estos últimos días, si bien acepto y me alegra que mis presentes puedan haberte alegrado un poco, te he notado ausente.

Hay tantas cosas que desearía conocer más de ti… y tantas otras que amaría que desearas conocer tú de mí…

Eres mi chica ideal… la única especial para mí.

Siento a estas alturas, y tras todas estas cartas, que me faltan palabras para poder mostrarte todo lo que guardo dentro de mí…

Sería iluso si creyera que solo con palabras podría llegar a tu corazón.

Quiero demostrarte de todas las maneras existentes y por haber que haría lo que fuera por ti; por ser el que te alivie en tus pesares y el motivo de tus alegrías.

Sé que arriesgo mucho de esta manera… pero ya no soporto seguir renuente a no acercarme a ti y ser el hombro y el apoyo que necesites para lo bueno y para lo malo.

Mi querida Marinette,

mi princesa,

mi dulce flor especial,

mi todo,

¿Me concederías el privilegio de poder verte al fin… cara a cara?

Si mañana una nueva carta llega a tus manos y aceptas leerla, sabré que aceptas y rezaré para ser lo que tú esperas.

No quiero decepcionarte. Tengo miedo. Sufro auténtico pánico ante el hecho de que esto acabe mal…

Pero…

Tú lo vales. Siempre, aunque tú no lo sepas, has estado para mí. Y yo siempre quiero estar ahí para ti.

Si decides finalmente no tomar la que podría ser mi última correspondencia hacia ti,

aceptaré tu decisión sin renuencia.

Pero prometo seguir fielmente a tu lado en las sombras siempre que me necesites.

¿Quieres que te revele un último secreto?

Me conoces.

Sí…

y nunca me separaré de ti.

Porque siempre seré el mismo chico de siempre para el resto del mundo…

pero mi auténtico yo, el chico enamorado que solo se descubre con estas cartas, el que es capaz de expresarse con naturalidad, y el que adora sentir que sus palabras pueden lograr algún efecto positivo y encantador en ti, solo lo conocerás tú y morirá en silencio si tú así lo decides…

Para mi primer y único amor,

tu Chat Noir

.

.

.

¿Cómo…

.

.

.

¿Cómo se suponía…

.

.

.

¡¿Cómo se suponía que debía contestar a semejante declaración?!

.

.

.

-¿Marinette?

-¡Ah!-Grité del susto.

Me caí, escurriéndome un poco por las escaleras centrales de la clase, debido al espanto por aquel repentino llamado. Internamente me quejé del golpe por el duro golpe en el trasero. No había hecho nada más que empezar el día y no hacía más que sufrir golpes. Al levantar la vista, balbuceé un poco al encontrarme con la persona causante de mi susto.

-¡Perdón! No pretendí asustarte- Dijo con nervios mientras me extendía la mano y me ayudaba a incorporándome- ¿Estás bien?

-Eso creo…-Dije aún trabada y quejándome de dolor en la zona afectada por la caída.- Me asustaste Alya.- No la vi venir en el momento en el que había posado su mano en mi hombro izquierdo y me llamó.

-Te he saludado al entrar. Pero al ver que estabas tan absorta leyendo tu nueva carta ya me he acercado a ti. ¿A qué viene esa cara de susto?- Expresó la morena frunciendo una ceja extrañada.

-¿Yo? Puff…-Expresé de forma fingida con un aspaviento con la mano.- ¿Qué dices?

-Niña… parecías una estatua congelada leyendo la nota. Otras veces te he visto sonreír como una boba enamorada leyendo. ¿Qué me estas ocultando ahora?- Me dijo medio regañándome.

Agachando la cabeza vi la nota en el suelo, puesto que se me había caído antes al suelo debido al susto de mi amiga. Y justo cuando me agaché para recoger la nota, Alya fue más rápida y la cogió por mí.

-¡Alya! ¡Devuélvemela!

-¡De eso ni hablar! Para una vez que tengo oportunidad de leer una de las famosas notas de tu romeo…-Dijo divertida y con una sonrisa malvada alzando el brazo para que no lograra alcanzar la dichosa nota. Maldecí varias veces ante el hecho de que mi amiga fuera un poco más alta que yo en aquel momento.

-¡Alya!

-¿Qué sucede aquí?

Me congelé al instante.

-¡Adrien! ¡Qué bueno que llegas hoy tan temprano! ¡Cúbreme las espaldas de Marinette por favor!

A no. No, no. De eso ni hablar Cesàire.

-¡Alya no!

Pero la chica se había escabullido de mí y pretendía esconderse detrás del rubio recién ingresado a clases para leer la nota o quizás incluso leérsela con él.

¿Por qué a mí? ¿Por qué en aquel momento?

No era capaz de hablar con Adrien en esos instantes con naturalidad sin recordar mi sueño de la mañana. ¿Cómo iba a pedirle que me ayudara con Alya? Al mirarnos brevemente, él parecía mostrar cierta confusión y preocupación y yo me sentía acorralada y tímida ante su presencia por primera vez sinceramente en mi vida.

-¿Qué sucede Marinette?-Me preguntó él sujetando a Alya antes de que terminara de esconderse detrás de él y empezara a leer la nota.

¡Marinette Dupain-Cheng reacciona!

No te pierdas en esas profundas cuencas verdes cual esmeraldas y tan brillantes con las que… ¡Dios para!

-Yo… Esto… Alya me... Yo no…

¡¿Desde cuándo yo tartamudeaba?!

Solo de pensar también en todas las palabras de Chat en su carta hacia mí me hacía sentir más… más…

Alya parecía mirarme con incredulidad, y Adrien, mirando aún más confundido a Alya, y ver lo que ésta portaba en su mano, captó al instante el motivo de nuestro escándalo.

-Alya, será mejor que le devuelvas eso a Marinette si es lo que creo que es.

-Pero Adrien…-Empezó a decir quejándose con lamento y un berrinche señalándome con la palma abierta.

-Por favor Alya…-Dijo tajante pero con lo que parecía súplica y seriedad…

Se dio un corto silencio de unos cuantos segundos hasta que la castaña suspiró resignada y retrocedió sobre sus pasos hacia mí, volviendo a extenderme la nota ante mí.

-Está bien. Perdona. No quise hacerte sentir incómoda.- Dijo con cierto arrepentimiento.

-Lo hiciste.-Dije apenas aún con la cabeza gacha contemplando la nota y acariciando la marca negra de la huella de gato en ella.

-Es que… joder Marinette… estoy preocupada. Ayer te fuiste corriendo sin darnos explicación a Adrien o a mí. No contestaste mis mensajes en todo el día y cuando te he vuelto a encontrar te he notado pálida leyendo las notas de tu admirador secreto. –Explicó la morena haciendo que alzara la mirada hacia ella un poco arrepentida por mi comportamiento.- Si lo que estás haciendo o el cómo estas tiene algo que ver con él y te está afectando es normal que me preocupe y quiera saber si tú no me cuentas.

-Yo… No… No es lo que…-¿Qué explicación podía darle yo a mi amiga en estos momentos? No podía contarle nada sobre mis recién descubiertos sentimientos por Adrien delante de él, ni mucho menos sobre la confesión de Chat y su petición al fin de conocerlo en persona. Además de todo eso, también estaba el asunto de que todas mis acciones durante las últimas 24 horas se habían debido precisamente a Adrien y no a Chat, tal y como ella se imaginaba.

-Pero tú tampoco deberías presionarla Alya.-Respaldó Adrien para mi sorpresa en aquella situación.

-Lo sé… y por eso me arrepiento de haberle quitado la nota. Pero,-dijo volviendo a captar mi atención en ella y no en Adrien mientras tomarme del mentón para mirarla de frente.- exijo una explicación sobre el por qué te marchaste de aquella manera ayer.

Miré de reojo de forma inevitable hacia Adrien, quién parecía mirarnos expectante también, pero como un mero observador. A pesar de la sujeción por parte de mi amiga de mi mandíbula, la sentía temblar un poco, incapaz si quiera de pensar con coherencia.

-¿Tiene que ver con lo que estábamos hablando tú y yo… antes de que llegara Adrien?

La pregunta clavada de Alya me hizo volver a ella y asentir con la cabeza meramente. Con cierta súplica con la mirada creía lograr hacer que me entendiera. Suspiré con cansancio y luego me soltó para abrazarme con cierta lamentación y comprensión.

-Luego hablaremos más tranquilamente de esto si quieres en el descanso, ¿te parece?- Me susurró al oído y yo, simplemente asentí meneando, la cabeza ante ello.

Tras aquello retrocedí, un poco más satisfecha porque mi amiga me entendiera y guardé la nota en mi mochila. Al tomar la flor nuevamente de mi escritorio me deleité por acariciar la suavidad de los pétalos de la misma.

-La flor de hoy es muy rara.-Dijo Adrien entonces interviniendo mientras se sentaba en su asiento y soltaba su mochila.

-Sí… ta-también tiene un significado particular…-Logré decir con timidez ante su curiosidad y sus ojos sobre mí. ¿Siempre había tenido Adrien una mirada tan avasallante y… penetrante?

-¿Cómo lo hará para conseguirte todos los días flores y dejarlas sin que nadie lo vea? ¿No te lo has preguntado?- Cuestionó al aire Alya.

-Lo cierto es que no.- Expresé sorprendida de no haberme dado cuenta antes de ese detalle.

-Y no solo son las flores. También son cada una de las notas que te ha estado mandando durante todo este tiempo. Debe de conocerte muy bien o tus rutinas para saber cuándo dejarlas para que no lo descubras.- Sospechó con pose detectivesca la morena.

-Es normal si lo que quiere es mantener el misterio y que no lo descubra.-Respondió Adrien.

¿Misterio? Esa palabra en particular llamó mi atención, mientras ahora el rubio y la morena comentaba las actividades que se llevaron a cabo en clase el día anterior y el se perdió por su sesión de fotos.

La rosa azul simbolizaba misterio; el misterio que yo podía simbolizar a veces para Chat. Pero también podía referirse al misterio que él era para mí. Según su nota…le conocía. Ese era otro de los factores que más me había hecho quedarme muda y leer dos veces la nota para entenderlo todo con mayor atención. ¿Solo yo conocía ese lado misterioso de él que se mostraba meramente en sus cartas? ¿Cómo sería Chat Noir en realidad?

Realmente quería conocerlo después de tanto tiempo. No podía negar a estas alturas que significaba algo para mí. Pero no sabía si era realmente amor… ¿podría ser así? Pero… ¿qué había con Adrien? ¿Solo estaba confundiendo mis sentimientos por Adrien por nuestra amistad de años?

Las horas de clase se me pasaron volando mientras la maestra explicaba el temario y me perdía en mis pensamientos; o bien dibujando, o mirando por la ventana del aula.

Poco antes de que sonara la sirena de la escuela, anunciando el receso, noté como algo llegaba a mi mesa. Al frente, Adrien me miraba con una leve sonrisa y me señalaba de forma disimulada el pequeño papel del que me percaté antes. Su guiño me hizo sonreír de forma boba mientras agarraba su mensaje para leerlo.

"Para cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo, bugaboo"

Reí bajito contenta al recordar el mote por el que me llamó cuando fuimos el otro día de salida. Detalles como aquel de su parte… eran inquietantemente tan satisfactorios como los de Chat con sus cartas y flores…

"Gracias por preocuparte. Estoy bien. No pretendía confundiros a Alya o a ti con lo de ayer"

Escribí el mensaje de vuelta y se lo pasé por encima del hombro aprovechando que la maestra se encontraba en aquel momento escribiendo las últimas tareas. Me quedé observándole de espaldas mientras leía mis palabras, con curiosidad al principio, y con una divertida expresión, a mi parecer, con el entrecejo fruncido cuando me devolvió la nota, para mi sorpresa.

"¿Estás aún preocupada por el asunto de Chat Noir? ¿Ya has pensado en lo que te dije? ¿En qué respuesta le darías?"

¿Por qué precisamente él tenía que preguntarme aquello? De cierta forma dolía. Ahora no sabía si arrepentirme de haberle contado tanto aquel día junto al Louvre. Si bien pude desahogarme con él como no lo había hecho con nadie… no sabía cómo responderle…

Lo peor es que la respuesta a sus preguntas… las tendría que resolver para antes de mañana si es que aceptaba al final encontrarme con Chat.

¿Si aceptaba su nota ya implicaría que aceptaría sus sentimientos? ¿No podía conocer al chico tras la huella de gato con todas sus facetas? Cuanto más me lo preguntaba, más ganas tenía de conocer la personalidad escondida del chico que tanto me admiraba y al que no reconocía de entre todos los que pudiera conocer.

Al solar la sirena, no pude contestarle de vuelta a Adrien, cuando Alya me agarro rodeándome el brazo por el codo y arrastrándome fuera de clase hacia el patio. Me mordí el labio mientras le perdía de vista por el portal del aula y él también me seguía con la mirada preocupado.

¿Qué debía hacer?

Realmente… ¡¿Qué debía hacer?!

-Ahora sí,-Dijo mi amiga después de arrastrarme hasta una punta del patio donde nadie podía escucharnos. Temí su mirada. Me la conocía. No se le podía resistir nada hasta que lo conseguía.- ¿Vas a contarme que te pasó ayer? ¿O lo voy a tener que adivinar yo?

-Alya…-Intenté yo explicarme como podía… ¿Por dónde empezaba yo a contarle?- Tienes que prometerme que no dirás nada de lo que te voy a contar; mucho menos a Nino o a Adrien; a él más que nadie.-Dije recalcando lo último cruzando mis manos frente a ella con súplica.

-Vale, vale, lo prometo. ¿Me lo cuentas ahora?

Suspiré hondamente, mirando a todos lados antes de intentar contarle todo a mi amiga… Que fuese lo que Dios quisiera…

-Bueeeeno… Digamos que… la forma en que me planteaste mi forma de ver a Adrien…

-¿Sí?-Preguntó inquisitiva queriendo sonsacarme la verdad cuanto antes.

-¡Alya! ¡Esto no es fácil!-Exclamé más nerviosa aún si cabía.

-¡Suéltalo ya!

-¡Me gusta Adrien!

Tapé mi boca al instante espantada de haberlo gritado tan alto. Mientras miraba de un lado a otro por el patio, muerta de los nervios ante la posibilidad de que alguien, o el mismísimo Adrien, me hubiera escuchado, no me percaté de la clara muestra de sorpresa y estupefacción en el rostro de mi amiga.

-¡Aleluya!-Gritó de un momento, ahora sí, captando la atención de más de uno por el patio.

-¡Cállate!-Grité espantada tapándole la boca al momento.- ¿Quieres que toda la escuela se entere? Ya tengo bastante con Chloe siempre sobre mí siendo solo su amiga. No me imagino como será si se entera ella o alguna de las admiradores de Adrien que me gusta.

-Olvídate entonces salir viva de la escuela cariño.-Me dijo conclusiva mi amiga ante mis suposiciones pero con una sonrisa imborrable del rostro.

-¿A qué viene esa cara?-Pregunté no muy confiada.- ¿Por qué has reaccionado así?

-Niña. Lleváis toda la vida siendo amigos. Conocéis más del otro que uno mismo. Todos los que os conocemos ya estábamos empezando a preguntar cuanto os tardarías alguno en notar al otro como algo más que un amigo. ¡Cuando estáis juntos parece que los demás no existimos!

-No es para tanto.-Contesté incrédula y negativa. No podía ser verdad aquello. Me habría dado cuenta antes, ¿no?- Estás exagerando.

-Si yo exagero, Chloe es entonces la chica más encantadora de la escuela.

-Solo somos amigos. No ha habido nada más entre nosotros nunca.-Renegué aún de ello. Si era tan obvio para todos, y yo había estado tan ciega como para no verlo, ¿sería igual para Adrien? Hasta ese momento no me lo había planteado…pero… ¿Adrien podría corresponder mis sentimientos? ¿O solo éramos buenos amigos?

-Pero espera un momento,-Aclaró la morena cortando mis divagaciones mentales.- Si acabas de darte cuenta que sientes algo por Adrien… ¿Qué hay con todo el asunto de tu admirador secreto?- Cuestionó dudosa.

-Ese es el problema.-Suspiré resignada, llegando al meollo del asunto.- Creo que… de cierta forma… también siento cosas por…-Estuve a punto de decir su nombre, "Chat Noir", en voz alta. Pero me contuve. Aún no sabía si quería que mi amiga lo supiera.

-¡Vaya chica! Esto es serio… ahora entiendo un poco la cara que te traes desde esta mañana…

-Alya… Lo peor no es eso…

-¿No me digas que hay algo más?- Expresó asombrada.

-Él… Mi admirador…

-¿Sí?

-Yo… bueno… él a mí…

-¿Sí?

-¡Agh, Dios! ¡Deja de hacer eso, enserio Alya!

-¡No puedo evitarlo! Me estás poniendo de los nervios a mí también.- Se justificó.

-Él… Es que…-Me mordí la lengua mientras recordaba cada una de sus palabras en la carta que ahora guardaba en mi mochila…

Un momento…

¿Mi mochila?

¡Oh no!

-¡Mierda!-Grité al caer en la cuenta.

-¡Marinette! ¡Espera!

Empecé a correr de vuelta por el pasillo sin escuchar la petición de mi amiga para que frenara. Con la cabeza en otro lado y la insistencia de mi amiga por hablar, había olvidado por completo mi mochila en el aula. Sola. Y ante aquello, cabía la posibilidad de que…

-¡Aquí está!

Antes de siquiera pensarlo, ya era demasiado tarde.

Por cosas así, desde que empezaron a llegarme las cartas de Chat Noir, nunca dejaba mis cosas solas en el aula o no ser que estuviera cerrada durante el receso por el maestro.

Aquel no había sido el caso. Y Chloe y Sabrina tenían en sus manos nada más ni nada menos que mi última carta. La sonrisa narcisista y divertida de Chloe al verme entrar a clase solo me provocaba revoltijos desagradables en el estómago.

¡Cómo se atrevió a hurgar en mis cosas sin permiso!

-¿Qué tan importantes son estas cartas para ti que nunca cuentas a nadie sobre ellas, panadera?-Preguntó con sorna y malicia agitando la carta en su mano frente a mis narices.

-¡Devuélveme eso Chloe! ¡Métete en tus asuntos!- Solté con una rabia que jamás creí sentir por ella pese a todas las burlas que pudiera haberme ocasionado con el paso de los años. Podía decir de mí todo lo que quisiera, ¡pero no iba a permitir que revelara nada que tuviera que ver con Chat! Ella no tenía ningún derecho a leer esa correspondencia; algo tan íntimo.

-Chloe, devuélvele la carta a Marinette-Me respaldó Alya llegando a mis espaldas tras de mí y viendo el panorama.

-¿Y por qué debería de hacerlo? Quizás las cartas no son más que una farsa creada por Marinette solo por llamar la atención.

-¡Eso es lo que te gustaría a ti!- Respondió mi amiga.

Algunos de la clase nos observaban curiosos. Otros, que habían salido al patio igual que nosotras dos, parecían querer entrar para ver también lo que sucedía. Nadie parecía mirar con buena cara a Chloe. Pero esta no apartó la mirada de mí con superioridad. Sabía que me tenía donde quería, y lo estaba disfrutando como nunca.

-Chloe, te estás pasando.-Aclaró Kim desde el fondo de la clase junto a Max.

-Mandarse las cartas a uno mismo es algo demasiado cínico. Marinette nunca haría eso.-Me apoyó Mylène que se acercó junto a mí y Alya separándose del lugar donde permanecía sentada junto a Iván.

-Actuáis como si ninguno estuviera muriendo de la curiosidad por saber quién es el misterioso escritor de las cartas… ¿No te ofende a ti, Alya, que eres su mejor amiga, que ni siquiera te lo haya contado?- Respaldó ahora a Chloe Sabrina mirando a Alya con intención de hacer daño con sus palabras.

¿Cómo podían ser tan crueles? Me esperaba eso de Chloe. Pero de Sabrina…

-¡Eso no es asunto vuestro!

La voz clara y alta de Adrien hizo que todos voltearan la mirada hacia él. Incluida yo…

Permanecía junto a Nino, y en cuestión de un par de pasos, se colocó frente a mí y Chloe y extendió la mano hacia la rubia, con la clara intención de tomar mi carta.

-Quién sea o no el que escriba esas cartas solo es asunto de esa persona y de Marinette. Si quisiera que todo el mundo lo supiera, además de ella, lo gritaría por megafonía para que tú, Chloe, Sabrina, o los demás, os enterarais, ¿no crees?

Nunca había escuchado hablar así a Adrien; no con ese desprecio y enfado hacia Chloe, a la cual, pesé a todos sus actos malos en los últimos tiempos, aún respetaba por ser su amiga de la infancia.

-Adrien…-Solté bajo incrédula ante su reacción por tal de respaldarme.

Aquello era tan… noble y… admirable de su parte…

¿Sería él consciente luego de que ese tipo de actos solo lograban confundirme más? ¿Cómo no me había dado cuenta, de verdad, hasta ese entonces, de que en momentos así, siempre era mi héroe ante el peligro o los problemas?

Aunque…

Ahora que lo pensaba con más detenimiento…

-¡Pero Adrikins!

-Darle la carta de vuelta a Marinette Chloe. Ahora.-Respondía seco y tajante ante las réplicas de mi mejor amigo.

Mi mejor amigo…

¿Sería posible que…

-Marinette.

Volví de vuelta a la realidad al tocarme Alya a mi lado por el brazo. Aún sorprendida y desorientada, noté que frente a mí se encontraba Adrien extendiéndome por segunda vez aquella carta con cierta pena.

Apenas estaba saliendo Chloe por la puerta del aula entre berrinches siendo acompañada de Sabrina ante las miradas de todos en la clase.

-Perdónala. Ya sabes cómo es ella. No tolera demasiado bien que alguien llame más la atención que ella.-Intentó justificarse vagamente Adrien por la rubia.

Siempre tan atento…tan sacrificado por los demás… tan bondadoso y dulce…

-No te justifiques tú, Dude. Lo de Chloe no tenía excusa. Hiciste bien. Eres el único al que podía hacer más caso en ese momento.- Apoyó Nino su mano en el hombro de su amigo rubio.

-Aún así, ten cuidado con ella Mari- Dijo levemente sonriente el rubio de vuelta hacia mí refiriéndose y señalando a la carta.

-Mmm…-Respondí vagamente con la cabeza baja respaldando lo que decía…

Un nudo en mi garganta persistía, y sentía como mi cara quería estallar...

En aquellos momentos no podía pensar bien con claridad… menos articular una palabra coherente.

Sentí las miradas preocupadas y apenadas de Alya y Adrien especialmente sobre mí. Los cuatro, o más bien los otros tres permanecieron conversando en corrillo en clase hasta que terminó el receso.

Yo apenas me manifesté. Y agradecí, debido a mi ánimo, que Alya no volviera a preguntarme sobre la conversación que dejamos a medias o que Adrien volviera a mandarme algún nuevo mensaje durante el resto de asignaturas. No solté la carta de Chat durante ningún momento de las clases.

Perdí la cuenta de las veces que la leí, repetidamente, después de llegar a mi casa al salir la primera de todas del aula cuando acabó la jornada escolar.

Aún no era capaz de asimilarlo bien…

Contemplando la nueva rosa azul, junto con el resto de mi habitación… no hacía más que preguntarme si aquello de lo que me había dado cuenta era verdad…

Si estaba en lo cierto…

¿Sería capaz de enfrentar mañana una nueva y última carta de Chat Noir?

Solo de imaginar que aquello fuera cierto… moría de la felicidad y de un paro cardíaco.

¿Cómo debía de tomármelo?

¿De verdad… acababa de caer, por accidente, en quién era realmente Chat Noir?