Capítulo 8 - Jazmín

.

.

.

Jazmín: "Amabilidad, apego, amistad". Es una de las flores más hermosas y delicadas. Resulta atrayente por su aroma natural y simboliza a alguien de aptitudes cariñosas y modestas; de corazón puro y de gran belleza interior.

.

Algunas veces encuentras en la vida

una amistad especial:

ese alguien que al entrar en tu vida

la cambia por completo.

Ese alguien que te hace reír sin cesar;

ese alguien que te hace creer que en el mundo

existen realmente cosas buenas.

Ese alguien que te convence

de que hay una puerta lista

para que tú la abras.

Esa es una amistad eterna…

Cuando estás triste

y el mundo parece oscuro y vacío,

esa amistad eterna levanta tu ánimo

y hace que ese mundo oscuro y vacío,

de repente parezca brillante y pleno.

Tu amistad eterna te ayuda

en los momentos difíciles, tristes,

y de gran confusión.

Si te alejas,

tu amistad eterna te sigue.

Si pierdes el camino,

tu amistad eterna te guía y te alegra.

Tu amistad eterna te lleva de la mano

y te dice que todo va a salir bien.

Si tú encuentras tal amistad

te sientes feliz y lleno de gozo

porque no tienes nada de qué preocuparte.

Tienes una amistad para toda la vida,

ya que una amistad eterna no tiene fin.

Como mi amor por ti…

¿Seré finalmente yo esa "amistad eterna" para ti?

Para el amor de mi vida

y la dueña de mi "amistad eterna",

tu admirador secreto.

.

Las piezas comenzaban a encajar. Desde ayer no hacía más que reírme de mí misma ante mi ignorancia total. Había demasiadas coincidencias para que no fuera real todo aquello.

No me arrepentí de tomar la carta de Chat Noir al día siguiente en la escuela. Estaba dispuesta a todo y aceptaría con gusto encontrarme por fin con él cara a cara "por primera vez". Peor pecado hubiera sido no tomarla y arriesgarme a que todo aquello quedara en vano.

Alya siempre tuvo razón cuando me dijo ayer que mis sentimientos eran notables y que ya me había tardado demasiado en apreciarlo. ¿Cómo había estado tan ciega?

Mientras me sentaba en mi pupitre, me deshice de mis típicas coletas para colocarme la nueva ofrenda que se me presentaba aquel día. Esta vez no había sido una rosa o un ramo, como otras veces, lo que acompañaba a la carta de mi "admirador". Una hermosa corona de flores de jazmín fue la sorpresa del día cuando llegué a clases.

Siempre me había encantado el aroma tan duradero, fresco y suave que impregnaban aquellas pequeñas flores tan delicadas. El que "Chat Noir" se hubiera tomado la molestia de hacerme una corona como aquella, sabiendo lo frágiles que podían llegar a ser ese tipo de flores, me maravillaba. Viéndolo de cerca, se notaba que era algo hecho a mano y no prefabricado y comprado en cualquier lugar. Los jazmines eran naturales y no artificiales hechos de papel.

Colocándome con el mayor cuidado posible aquello en la cabeza, me incorporé y me acerqué hacia el ventanal de clase para ver cómo me quedaba. No acostumbraba a llevar el cabello suelto. Pero aquella ocasión era especial.

No había parado de sonreír, a diferencia de ayer, desde que me levanté de la cama. Tenía todas las ideas claras; además, mis sentimientos y pensamientos estaban en orden; como nunca antes habían estado. Solo me quedaba esperar que "él" cumpliera su promesa y se mostrara ante mí, esta vez sin tapujos y sin pseudónimos a través de cartas.

Había aprendido a amar su poesía y su expresión a través de ellas. Pero lo que más removía mi corazón era la posibilidad de escuchar todo aquello que ya me había manifestado así en voz alta y frente a mí.

¿Me estaría dejando llevar por malas conclusiones? ¿Sería todo aquello demasiado bueno para ser real?

No podía dudar ahora… Quería estar segura de ello… Y cada vez, lo estaba más.

-Cada vez llegas más temprano a la escuela, ¿quién lo diría?

Me mordí el labio ansiosa antes de voltearme, dejar los ventanales tras de mí, y enfrentar al dueño de mis pensamientos desde hace más tiempo del que podía admitir.

-Buenos días Adrien. Veo que has madrugado.

-Sí. Aunque lo raro es verte a ti tan temprano. Siempre has sido de las que prefiere quedarse en cama hasta el último minuto.-Respondió divertido recordándome viejos tiempos.

Por culpa de las cartas de "Chat Noir" ahora había empezado a coger la fama contraria que tanto me caracterizaba antes de tardona y era la primera en ingresar a clases.

-No me lo recuerdes.-Respondí divertida y apenada de la vergüenza ante su alusión. Ahora que estaba frente a él, sonriéndonos mutuamente y en confianza, no me embargaba la misma sensación de timidez como la que el día anterior me caracterizó. Aún creía que en cualquier momento me trabaría con mis palabras y que metería la para hasta el fondo. Pero al mismo tiempo me sentía más confiada, natural y segura de mí misma. – He de admitir que ahora prefiero la fama que tengo de tempranera antes que la contraria. No sabes la cantidad de retrasos y réplicas que me he ahorrado desde entonces con los maestros por las mañanas.- Me justifiqué jugando con mis dedos e intentando dar más conversación al tiempo que él soltaba sus cosas en su lugar.

-En eso tienes razón. Aún no sé, nunca voy a dejar de llamarte torpe, enana.- Me respondió burlón y provocándome una pequeña risa tímida ante el mote.

-Lo sé. No niego que lo sea.-Respondí aparentemente resignada…- Pero así me quieres… ¿no?-Dejé caer al final no muy segura esta vez en mi tono.

-¿Lo dudas?-Dijo después de unos segundos de silencio en los que ninguno parecía saber qué decir.

-No… Créeme que no lo hago.-Dije mientras me acercaba a mi escritorio, junto a él.

Si tan solo él supiera en ese entonces que no podría dudar nunca jamás ello debido a todas las muestras que él me había dedicado y que ya había descubierto…

-Volviendo al asunto…-Retomó él la conversación después de aclararse la garganta. Se sentó y se me quedó mirando en su lugar con los brazos cruzados tras la nuca.- Al final el mérito de que hayas tomado esa costumbre ha sido de nada más ni nada menos que cierto admirador, ¿Me equivoco?- Cuestionó lo último guasón.- Deberías de agradecerle entonces tu nuevo mote a él cuando lo conozcas.

-De hecho… Adrien… Aprovechando que aún no llega nadie a clase… Quería pedir tu consejo nuevamente en algo relacionado con él…

-¿Con Chat Noir?- Preguntó incrédulo e intrigado.

-Sí… Verás… Sé que ayer estuve un poco rara y me alteré bastante con todo el asunto de la carta cuando Alya, y más Chloe, intentaron leerla. Pero es que… la carta de ayer fue diferente a las demás…

-¿En qué sentido fue diferente?- Dijo mirándome y girándose sobre su silla para mirarme cara a cara mientras me sentaba en mi lugar.

-Me… me confeso por primera vez de manera más abierta y sincera sus sentimientos y… agh…-Suspiré desviando un momento la cabeza para volver a enfrentar sus ojos atentos… ¿Cómo podía ser tan difícil aquello? No sabía cómo es que estaba durando con tanta entereza hasta esas alturas.- Me pidió conocernos al fin en persona.

-Wuau… -Hizo una pausa y se trabo varias veces antes de contestarme.- Y… y, ¿eso es…algo bueno… o no…?

-Si te soy sincera… Al principio no supe cómo reaccionar… Aún estaba confundida… Ha habido otro asunto de por medio que me ha traído bastantes dolores de cabeza últimamente y no sabía cómo lidiar con ello… -Pausé dejando de mirarlo para tomar la carta sobre mi escritorio y apreciar, como tantas otras veces, la marca del gato negro.- Pero ayer estuve… pensando con más detenimiento algunos detalles que no había apreciado antes y creo que ya tomé mi decisión respecto a lo que quiero.

-Y… ¿qué es lo que quieres?- Cuestiono con cierto tono de duda e inseguridad el rubio frente a mí.

-Quiero… quiero conocerle… "Chat Noir" me ha maravillado de maneras que nadie ha logrado hasta el momento. Ha logrado animarme muchas veces el día sin siquiera proponérselo y otras veces lo he considerado hasta un ángel guardián; porque se daba cuenta de muchas cosas que me afectaban que nadie más notaba. Y eso luego lo plasmaba en sus cartas.

-Vaya… parece que finalmente entonces te has dejado "enamorar" por él.

-No exactamente.-Refuté esta vez divertida por su suposición.

-¿Entonces?

-Él me escribió ayer que… si aceptaba leer esta, su última carta para mí,-Dije alzando la carta en mi mano para que la viera de frente el rubio.- aceptaría que quería darle una oportunidad para conocernos al fin… Pero la cuestión Adrien, es que… creo…-Dudé un poco ante lo último antes de decirlo… ¿Estaría bien? ¿Estaría haciendo lo correcto?

-¿Qué?- Preguntó ante mi repentino silencio.

-Creo que…- Solté la carta sobre la mesa y me tapé el rostro ante mi inminente revelación, empezando a sentir como los colores se me subían al rostro.- Creo que he descubierto quién es.

Al principio no me atreví a dejar de tapar mi rostro ante la posibilidad de haber metido la pata hasta el fondo. Que el silencio se incrementara pasado casi un minuto no me tranquilizó más. Sin embargo, me atreví al final a hacerlo.

Sentí mi cara arder al ver su mirada llena de sorpresa y asombro sin apartarse de mí. ¿Sus pupilas parecían brillar o era cosa mía? ¿Sería cuestión de mi estado de nervios o aparentemente se estaba sonrojando?

-Yo… bueno… Solo es una idea… Digo… ¡No es que sepa quién es! No tengo ninguna prueba para demostrarlo…-Intenté excusarme apresuradamente para romper aquel silencio atronador que parecía rodearnos ahora.- Es solo que… No sé qué hacer ahora que tengo una idea de quién puede ser… y…

Verlo agachar la cabeza provocó que saltaron todo tipo de alarmas en mi cabeza. Su melena rubia ahora tapaba parte de su rostro y no podía leerle a través de los ojos como otras veces podía hacer cuando conversábamos. Que se rascara un poco la nuca era un tic nervioso propio de él cuando se veía en un apuro o no sabía que hacer…

¡¿Pero qué debía decir yo ahora?!

-Adrien… Quería pedirte ayuda porque… porque… realmente no quiero que salga las cosas mal.- Empecé a sincerarme como no creí hacerlo antes, dejando atrás los nervios y llevándome más por el pánico y el miedo.-Ya te lo conté el otro día en el parque. Me he dado cuenta que de verdad me importa él, y si quiero que nos demos una oportunidad no quiero que salga mal. No quiero salir lastimada… pero mucho menos lastimarlo a él.

-¿Por qué habrías de salir lastimada tú de todo esto?- Respondió aún sin levantar el rostro.

-Porque…-3, 2, 1, Marinette ahora o nunca- me gusta…

Ahora fui yo quién agachó la cabeza, azorada, mientras notaba como Adrien volvía a levantar la cabeza para intentar mirarme.

-Si es quién creo que es, quiero que sepa que ya lo quería de mucho antes de saber quién era… de mucho antes de que comenzara con las cartas… y mucho de antes de que yo siquiera fuera consciente de ello…- Contuve mis nervios e intenté tranquilizar mi respiración todo lo posible mientras apretaba los puños sobre mis muslos bajo el escritorio.- Me maravilla su forma de ser con el mundo. Es el chico más inteligente y romántico que he conocido. Es encantador y cuando se lo propone no hay nada que se le resista. Me ha apoyado en las buenas y en las malas aunque eso le pueda haber traído más de un problema… Y aunque crea que no merece nada de los demás, porque se cree demasiado tímido, inútil o que tiene "mala suerte", es el "gato negro" que más suerte y alegrías me ha traído desde que lo conocí.

Para cuando terminé de hablar no me di cuenta de que estaba llorando aun sonriendo de forma estúpidamente… enamorada…

-Marinette…

-Quiero su "amistad eterna".-Dije sintiendo escalofríos por los brazos y la nuca.- Quiero que sea mi caballero y yo su princesa como tantas veces me ha llamado en sus cartas. Y sobre todo quiero ser su apoyo como tantas veces él ha sido el mío…

Al levantar mi cara al fin, cuando esmeralda y azul celeste chocaron, le vi sonreír curiosamente de la misma forma en que lo hacía yo. De un momento a otro se acercó a mí, levantándose un poco de su asiento, y me acarició el rostro. Era como si estuviera acunándomelo. Y me miraba con una dulzura tal que me quería morir.

-Adrien… ¿Cr-crees que se molestara… si descubre que ya sé su secreto?- Pregunté dudosa finalmente.

-Si de verdad te quiere, no deberías ni plantearte esa duda, bugaboo.

Reí contenta ante su respuesta.

-Quiero verle. Quiero corresponderle y que él me quiera al fin sin cartas y poemas de por medio. Quiero… que me lo diga al fin… escucharlo de su voz…

-Ya solo te queda esperar a que él cumpla su promese. Créeme. Cuando sepa que lo aceptaste su propuesta, no dudará de confesarte lo que siente…

-Pero… lo que me inquieta es…Si ya me conocía de antes… ¿Por qué nunca se atrevió a confesarme frente a frente lo que sentía por mí?-Pregunté mientras se apartaba de nuevo de mí pero sin borrar la sonrisa de su rostro.

-Quizás es porque le intimidas demasiado. O quizás porque no quería meterte en apuros sin saber seguro si le corresponderías. Viendo cómo se puso ayer Chloe con tu carta, y sin saber quién es el dueño de esos anónimos, no me extrañaría.

-¿Por qué dices que le intimidaría?- Cuestioné renuente a creer aquello.

-Creo que yo ya te lo he dicho alguna vez Marinette. Eres demasiado inocente, buena y guapa para tu bien.

¿Explotó mi cara ante aquello? Porque yo lo sentí así mientras él reía divertido ante mi timidez.

-¡Me encanta tu expresión cuando un halago te pilla por sorpresa!- Se burló el rubio.

-¡No te burles!- Reclamé con los brazos cruzados y de morros.

-¿Te he dicho ya que te sienta muy bien el cabello suelto?

-¡Adrien!

-¡Es enserio!-Siguió riendo el sujetándose la barriga ante sus inevitables e incontrolables carcajadas ya.- La tiara que llevas es muy bonita.-Logró decir al final limpiándose una lágrima del ojo.

-Gra-gracias…

-Bonito detalle el de Chat Noir hoy…-Respondió él.

Pero ya le había atrapado en su propio juego. Sus palabras y reacciones le habían delatado. Y aunque toda aquella charla, antes de que llegaran Alya, Nino, y el resto de compañeros a clase, casi me había ocasionado morir de un paro cardíaco, había valido la pena. Porque ahora estaba absolutamente convencida de lo que ya creía el día de ayer…

La identidad de Chat Noir…

Yo ya había hecho mi parte… De la manera más "inintencionada", aparentemente, de todas, había logrado confesar mis sentimientos. Jamás pensé que lo lograría.

Pero ahora, tal y como dijo Adrien, solo me quedaba esperar a que fuera en esta ocasión "Chat Noir" quién correspondiera mis sentimientos. Y esperaba que esta vez fuera más pronto que tarde.