35º La imprimación
Tras la marcha de los clanes, los vampiros se fueron repartiendo por su territorio, Carlisle y Esme fueron nombrados reyes de Volterra, el reino de los vampiros, son Edward y Bella como sus sucesores. Alice se convirtió en consejera real, Rosalie en la guardiana de las historias y las costumbres, Jasper tomó el papel de instructor en el arte de la guerra, dejando a Emmet al mando del ejército.
James, Victoria y Laurent fueron nombrados guerreros del pueblo gracias al servicio prestado en la batalla, ellos ayudaron a Emmet a mantener el orden en el reino.
Como parte de la familia real, Edward y Bella se quedaron en palacio junto a Carlisle y Esme, pero esa no fue el único motivo, Bella estaba asustada, a pesar de que ella era medio humana y medio vampira, y de que Edward era un vampiro completo, Renesmee parecía totalmente humana, no había un solo rasgo en ella que mostrara su naturaleza vampírica, ni tan siquiera la fuerza sobrehumana que había adquirido Bella, o algún don que lo mostrara.
-¿Crees que está bien?
-No le ocurre nada malo- Intentó calmarla Edward- Carlisle ya te ha dicho que está todo bien, que tan solo es que la niña a tomado tu parte humana.
-Pero, ¿no debería ser medio vampiro? No se, puede que al enfrentarme con Satanás le sucediera algo malo sin que yo lo supiera y por eso...
-¡Basta ya Bella!- Edward la tomó por los hombros y la miró fijamente- Tú no tienes la culpa de nada, nadie la tiene, nuestra hija es humana, ¿y que? ¿La vas a querer menos por eso? Porqué para mi es perfecta así como es, con sus mejillas sonrisadas y sus latidos rápidos- Edward acarició la mejilla de su mujer- Renesmee es perfecta tal y como es.
-Supongo que estoy exagerando un poco, perdóname.
-Anda, ven aquí y dame un abrazo- Bella obedeció sin queja- Renesmee está bien, disfrutemos de ella y no nos preocupemos por tonterías.
Bella intentó pensar en ello lo menos posible, y en cierto modo lo consiguió, nunca dejó de pensar que a su hija le sucedía algo que le impedía mostrar su parte vampiro, pero pudo disfrutar de los momentos con ella, la cuidó y quiso como nunca había querido a nadie, junto a Edward que las adoraba a las dos. Renesmee era la pequeña princesita de todos, cada uno la quería a su manera y ella estaba encantada de tener el afecto de toda su familia.
El día de su décimo quinto cumpleaños, al alba, mientras sus padres aun permanecían en sus aposentos, Renesmee decidió salir a dar un paseo por los alrededores, queriendo disfrutar de aquella agradable mañana.
Caminó por los hermosos parajes que había alrededor, observando la belleza que la rodeaba, vio una manada de ciervos cerca de donde ella estaba, se acercó a una hembra y sus crías, fue hasta la hembra, le acarició el lomo y, de pronto, notó como su garganta ardía, sintió como bajo la mano que estaba acariciando a la cierva corría la sangre por sus venas y no pudo evitarlo, abrió su boca y clavó sus dientes en el indefenso animal, succionó toda la sangre hasta que la cierva cayó al suelo.
Renesmee recobró de nuevo la razón, se vio manchada de sangre y con aquel bello animal muerto a sus pies. Asustada corrió de vuelta al palacio, pasó por el gran salón en el que estaban sus abuelos leyendo. Al verlos allí, Renesmee se quedó bloqueada en la puerta, ellos la miraron preocupados.
-¿Te encuentras bien cariño?- Preguntó Carlisle corriendo hasta ella al verla llena de sangre.
-¡Abuelo!- Gritó lanzándose a sus brazos.
-Cuéntame que ha ocurrido- Renesmee le relató lo ocurrido mientras notaba como su abuela acariciaba sus cabellos con ternura- Princesa, no debes asustarte, lo que ocurre es que estás desarrollando los genes de tu padre.
-¿Que quieres decir?
-Significa que no eres totalmente humana como creíamos- Le sonrió Esme- Tienes una parte vampira que está empezando a aflorar.
Una vez Renesmee se hubo calmado, los tres fueron a explicarles lo sucedido a Edward y Bella, al ver a su hija bañada en sangre se escandalizaron, pero pronto se les fue el susto, al ver que ella se encontraba bien y al escuchar el descubrimiento de Carlisle.
Los dos se tomaron de maravilla la noticia, sobretodo Bella, por fin pudo respirar tranquila porque su hija no había sufrido daños cuando años atrás ella había combatido estando embarazada, y Edward estaba muy orgulloso de que su pequeña desarrollara sus genes.
Cerca del mediodía, los guardias anunciaron la llegada de unos visitantes, Jacob y Leah habían venido con su hijo William para celebrar con ellos el cumpleaños de Renesmee, y Seth los había acompañado en el viaje como guardaespaldas.
A pesar de ser más o menos de la misma edad, Renesmee era mucho más madura que William y no soportaba estar mucho tiempo a solas con él, así que con la excusa de que necesitaba salir a que le diera el aire, Renesmee salió a los jardines hasta que estuviera lista la cena. Le encantaba caminar por aquel lugar, era su sitio favorito, allí se sentía libre, capaz de hacer cualquier cosa.
Durante su paseo se topó con un entristecido Seth sentado a la orilla del pequeño lago que había en el jardín, ella se sentó a su lado y lo observó.
-¿Seth, verdad?- Él solo asintió, sin dirigirle la mirada- ¿A que se debe esa cara tan larga?
-A nada que sea de tu incumbencia.
-Oh, ya veo, crees que por ser tan joven no entiendo los problemas de los adultos- Renesmee lo miró con dureza- Pues entiendo más de lo que crees, de hecho, yo diría que estás así por un amor no correspondido.
-Eres bastante perceptiva.
-¿Quiere decir eso que tengo razón?- Seth asintió- Lo lamento, nunca he estado en tu situación pero he leído mucho al respecto, se que se pasa realmente mal.
-¿Crees que por leer libros sobre romances y corazones rotos eres una experta?- Seth levantó la mirada hacia ella, y de pronto sintió como si su cuerpo dejara de tocar el suelo, sus ojos borraron todo lo que había alrededor, de pronto solo existía ella, solo estaba Renesmee en el mundo, lo demás había dejado de tener sentido.
-Yo no he dicho que sea una experta, solo he dicho que se que se pasa mal.
-Es extraño- Habló tomándole la mano con ternura- Ahora, al mirarte, se han ido todos mis problemas, me siento mucho más relajado y tranquilo.
-Me alegro de que mi presencia te haya sido de ayuda- Le dedicó una sonrisa que para Seth fue la luz que iluminaba su mundo.
-¿Me concederías el honor de ser mi acompañante durante un corto paseo? Así podríamos charlar y conocernos un poco más.
-Será un placer- Se sonrojó Renesmee aceptando su brazo.
Caminaron durante un largo rato cogidos los dos del brazo, hablaban de infinidad de cosas, sorprendiéndose ambos de tener gustos tan parecidos a pesar de la diferencia de edad. Cerca del atardecer, Renesmee se retiró para cambiarse antes de la cena y Seth fue rápidamente a hablar con Jacob, le confesó como se había sentido y no le pasó desapercibida la rigidez del jefe de su manada.
-¿Estás seguro de que te has sentido así?- Seth asintió convencido- ¡Maldición!
-¿Por qué? ¿Qué ocurre?
-Seth, ¿tú sabes lo que es la imprimación?- Preguntó Jacob muy seriamente, Seth asintió- Pues eso es lo que te ha sucedido con ella- Seth también se puso rígido- A pesar de la paz que hay entre nosotros, dudo mucho que Edward acepte esto.
-¿Y que quieres que haga? Yo no lo he elegido.
-Lo se- Suspiró Jacob- Vayamos a hablar con él y esperemos que se alegre.
Jacob acompañó a Seth a ver a Edward, él se encontraba junto a Bella y el resto de su familia charlando en el salón, Leah estaba allí también, leyendo un libro que le habían prestado. Jacob les explicó la situación lo mejor que pudo, poniendo siempre por delante que uno no elegía de quien se imprimaba.
-¡Largo de aquí!- Gritó Edward furioso- ¿¡Es que no tuviste ya bastante con lo que intentaste hace más de 13 años!
-Esta vez es diferente, yo no controlo la imprimación, ni siquiera pensaba en la posibilidad de imprimarme en alguien de mi especie, mucho menos en alguien de otra y aun menos siendo tan joven.
-¡No quiero que te acerques a mi hija! ¡Lárgate o te echaré yo mismo!
Seth salió de allí sin decir nada, fue a las afueras de la ciudad y se quedó sentado en una gran roca, meditabundo, queriendo ver una solución factible a lo que estaba sucediendo. Jacob intentó aplacar la furia de Edward, pero nada lo hacía, nada podía calmarlo, y la cosa no mejoró cuando Renesmee entró en el salón y se enteró de lo sucedido.
-¿Y lo has echado?- Edward asintió con rotundidad- ¡Papá! ¿Por qué has hecho eso?
-Es lo mejor para ti.
-¿¡Por qué! ¿¡Por qué lo dices tú!- Renesmee lo miró con intensidad- ¿¡Y que pasa si yo acepto a Seth! ¿¡Te has parado a pensar que igual yo si quiero que esté a mi lado!
-No puedes estar hablando en serio... ¿Sientes algo por él?- Renesmee se puso colorada pero no bajó la mirada ni negó- ¡NO! ¡Ve a tu cuarto ahora mismo!
Renesmee fue a su habitación corriendo, llorando de amargura ante la injusticia que acababa de hacer su padre. En el salón nadie sabía que decir, Edward estaba fuera de si.
-¿Podéis dejarnos a solas, por favor?- Pidió Bella, de inmediato todos salieron del salón.
-¿No me digas que tú también estás a favor de que Seth esté cerca de nuestra hija? Si me lo dices te juro que me suicido.
-Yo tampoco estoy contenta con la situación, Renesmee aun es muy joven- Bella habló con calma, sin apartar la mirada de Edward- Pero no me desagrada que sea Seth quien se haya imprimado de ella.
-Estupendo- Rió sin ganas Edward- Tú también estás de su lado.
-Edward, dime una cosa, ¿no te recuerdan a alguien?- Edward la miró sin comprender- Ella joven y cariñosa, él fuerte y mayor, completamente diferentes a simple vista pero con el mismo coraje, él dispuesto a todo por protegerla y ella capaz de enfrentarse a todos por estar con él.
-¿Crees que se parecen a nosotros?
-Edward, es nuestra historia, es lo mismo que nos sucedió a nosotros- Le explicó ella acariciando su mejilla con cariño mientras le sonreía- No te niegues a que tu hija sea feliz, si ella quiere a Seth debemos respetarlo y apoyarla, igual que los demás nos apoyaron a nosotros cuando decidimos casarnos.
-Y pensar que creí que me había librado de Seth para siempre- Rió Edward con algo más de simpatía- Supongo que tienes razón- Suspiró derrotado- Es solo que... No quiero perder a mi pequeña.
-No la vas a perder Edward, pero es ley de vida, tiene que crecer y hacer su propia vida al margen de nosotros.
-Empiezo a darme cuenta- Edward besó los labios de Bella con cariño- Iré a hablar con ella, creo que le debo una disculpa.
-Ve, yo iré a hablar con Seth.
Edward fue hasta la habitación de Renesmee y entró sin llamar, la encontró sobre la cama, llorando con desesperación. Se acercó hasta allí y se sentó en el borde.
-Renesmee, cielo, creo que te debo una disculpa- Renesmee giró su rostro sobre la almohada para mirarlo sin decir una palabra- Siento lo que he dicho antes, tienes derecho a elegir a quien quieras, y Seth es una buena elección- Suspiró- Solo es que has crecido tan rápido... No me hago a la idea de que te estás convirtiendo en una jovencita hermosa y que ya no eres mi pequeña princesa.
-Siempre seré tu princesa, eso te lo prometo.
-¿Me perdonas?- Renesmee sonrió y lo abrazó- Siento ser tan tonto cuando me pongo celoso.
-No importa papá, te quiero tal y como eres.
De esa forma, Seth pasó a formar parte de la vida de Renesmee, siendo su guardián, su protector, tal como lo había sido Edward de Bella.
Perdón por el retraso, pero aquí tenéis el siguiente capítulo, y lamento deciros que tan solo queda el epílogo, si me da tiempo lo subiré esta noche, sino mañana lo tenéis sin falta.
¿Qué os ha parecido la imprimación de Seth? ¿Y la actitud de Edward? A mi me encanta que se asemeje tanto a la historia de ellos dos.
Bueno, nos vemos pronto.
Nos leemos
