Capítulo 9 - ¿Chat Noir?
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Las clases transcurrieron con normalidad el resto de la mañana hasta el descanso. Alya se quedó maravillada con mi tiara de jazmines, y cuando le dije encima, que ese había sido, en especial, el último regalo de mi admirador, casi me dejó sorda. De igual manera que el día anterior, una vez acabaron las clases y comenzó el recreo, me tironeo fuera del aula para hacerme el interrogatorio que ayer no pudo. En esta ocasión fui más rápida y menos despistada dejando mi bolsa en la clase y a merced de una Chloe rabiosa, que me miraba con rencor desde que llegó temprano en la mañana.
Nino reía ante mi cara de espanto disimuladamente a medida que pasaban las horas y Alya se volvía cada vez más insistente en cuanto a sus preguntas sobre mi admirador. Adrien, por otro lado, parecía mirarme con compasión… pero divertido al mismo tiempo…
Gato idiota…
Ante sus caras divertidas mientras yo me veía acorralada por mi amiga, solo podía hacer berrinches. Estaba deseando que se diera el momento oportuno para que pudiéramos hablar de verdad y sincerarnos… pero, ¿cuándo lo sería? Me estaba impacientando su espera…
Cuando le conté a Alya que acepté finalmente la petición de Chat y que nos conoceríamos al fin hoy, me felicitó. Pero aquello no acabó ahí.
-Espera un momento.-Pausó mis palabras con una pose pensativa e intrigada con el dedo índice en el mentón.- Si ayer estabas contándome sobre tus recién descubiertos sentimientos por Adrien y sobre que estabas confundida… ¿Cómo es que pareces tan contenta con la decisión que has tomado? ¿Por qué has elegido conocer a tu admirador secreto y no confesar nada sobre lo que sientes por Adrien?
Divertida ante su futura reacción, sonreí. Aunque aquello pareció confundirla más.
-Porque estoy contenta. No quiero a uno más que al otro. Te dije que me gustaban ambos. Y he tomado la decisión correcta.
-¿Qué?-Dijo medio asustada e incrédula… ¿Pensaría que me estaba volviendo loca? Si no hubiera descubierto antes lo que ya sabía sobre Chat, quizás yo también hubiera pensado eso de mí misma ante esa respuesta.-Pero si aceptas a tu enamorado anónimo, perderás toda oportunidad con Adrien. Sois amigos pero no sabes si lo mismo también corresponde a tus sentimientos… ¿Y si fuera así?
-No voy a perder la oportunidad Alya… Es porque ya sé quién es que he aceptado conocerlo para que al fin me muestre sus sentimientos de frente y no por carta.
…
Me inquietó y preocupó un poco, bastante, que Alya permaneciera cuál estatua frente a mí ante lo último dicho.
-Eh… ¿Alya? ¿Es…
-¡Qué!
Si no se oyó su grito por toda la escuela mentiría. Estaba muerta de la vergüenza ante las miradas que nos dirigían algunos por la exclamación de mi amiga. Y lo peor no fue eso, sino notar las miradas curiosas en específico de nuestros compañeros de clase.
-¿Cuándo terminarás de exclamar de esa manera cada vez que te cuente algo relevante?-Me quejé a ella un poco azorada.- ¿Qué te sorprende tanto?
-¿E-e-enserio sabes quién es él?-Dijo ella con los ojos abiertos de la sorpresa aún.
-¿Por qué te resulta tan extraño de creer?
-¡Porque eres una despistada monumental cuando se trata de amor! ¿O tengo que recordarte los años que has tardado en caer que estás coladita por tu mejor amigo?
-Espera, espera rebobina… Tú…-Intenté explicarme mientras caía en la cuenta con su mirada recriminatoria ahora.-No me lo puedo creer, ¿¡lo has sabido todo este tiempo!?
-El chico es muy obvio para contigo, ¿qué quieres que le haga?
-¡¿Y por qué no me lo contaste?!-Recriminé.
-¡Porque él me lo pidió! Estoy segura de que Nino al menos también lo sospecha. Pero por lo que yo sé, no se lo ha contado ni ha querido contárselo a nadie. Solo lo sé yo seguro porque sus sentimientos por ti siempre han sido muy obvios. En cuanto empezó todo esto de las cartas de amor, solo pude enlazarle a él para que fuera el dueño de estas. Y esas flores, enserio Marinette, ¿nunca te planteaste como alguien puede conseguir con tanta facilidad flores como las que él te obsequiaba?
-Claro que sí lo hice.-Me justifiqué.-Pero en ese momento…
-Sí, ya lo sé. Estabas completamente ciega a tener una posibilidad con él más allá de una amistad… Pero en fin… ¿Qué vas a hacer ahora?
Suspiré sin poder refutarle más cosas a mi amiga con los brazos en jarra.
-Solo me queda esperar a que de ahora él en paso. Y lo cierto es que estoy super nerviosa…
-¿Por qué?
-No sé… Puede que sea solo mi inseguridad… Pero tengo miedo a que todo acabe mal… El de cierta forma también conoce mi miedo a que todo esto salga mal… ¿Y si se retracta al final?
Alya me miró sonriente con los brazos cruzados sobre su pecho. Se puso a la par junto a mí, e inconscientemente, después, dirigí mi vista hacia donde ella me miraba, en otra dirección opuesta del patio. Nino y Adrien parecían conversar amenamente hasta que llegó Chloe para interrumpirlos y llamar la atención de Adrien con cualquier otro asunto. El rubio parecía un poco serio mirándola, cosa que no era muy normal, ya que siempre intentaba mostrarse comprensivo con la rubia. ¿De qué estarían hablando?
-Si se retractara a estas alturas de lo que está haciendo sería tonto Marinette.- Me dijo Alya finalmente mientras seguíamos mirando aquel grupito a la distancia.- Tú misma sabes todo lo que ha hecho por ti y todas las palabras y promesas que te ha podido dedicar en sus cartas… ¿Crees, que si hubiera alguna mínima posibilidad de que estuviera inseguro de sus sentimientos o de no querer algo contigo, habría hecho todo lo que ha hecho? Diría que hasta tengo envidia de que te hayas conseguido un chico y un amor de cuento así.
-Tú ya tienes el tuyo-Dije sonriendo inevitablemente mientras seguía mirándole enamorada. Nino le había contado algo gracioso seguramente y de ahí el motivo de que se le hubiera formado un hoyuelo tan tierno. Chloe parecía estar siendo ignorada deliberadamente sin darse cuenta.
-Tienes razón. Además, el tuyo es demasiado cursi.-Dijo con mofa mi amiga, ante lo cual no pude evitar reírme.- ¿Quieres que te cuente un pequeño secreto ahora que sabes quién es él en realidad?
-¿Cuál?-Respondí mientras ella captaba mi atención.
-El fin de semana pasado salisteis juntos a tomar algo por cerca de los jardines del Louvre, ¿no?
-Sí. Eso ya te lo conté.
-Pues verás. El asunto es que ese día te dejé caer en clases algo así como que "tenía buenas vibras" y que "el amor fluía en el aire"…
Ahora que lo decía… Era cierto… ¿Acaso…
Y entonces caí en la carta del día siguiente a esa fecha que me mandó Chat. ¡Iba a confesarme sus sentimientos! Eso quería decir que…
-No puede ser que…
-Pues sí pequeña. –Dijo Alya cortando mis ya concluidas suposiciones.-Digamos que había tenido una "curiosa" charla con un muchacho en particular y me dijo que, si todo salía bien, tenía pensado decirte sus sentimientos y quién era al fin, más allá de las cartas.
-¿¡Qué!?
Me sentí una boba, estúpida y cegata perdida por lo de aquel entonces. ¿Fue por eso por lo que se mostró tan cariñoso y abierto conmigo? ¡De manera indirecta ya le dije en aquel entonces que empezaba a sentir cosas por "Chat Noir"! ¡Por él!
-Dios… Me muero de la vergüenza… No sé cómo hubiera acabado todo entonces…-Dije aún con el rostro caliente y tapándomelo con las manos.
-Quizás por eso se retractó y decidió esperar. Aunque no creo que se imagine que ya sabes quién es él en realidad. Admito que estaba impaciente porque me contases los detalles de esa "cita" para saber si realmente él había cumplido sus intenciones o no.
De ahí puede comprender la impaciencia de Alya en aquel entonces… Al dejar al descubierto mi rostro de nuevo, pude ver como ahora Adrien era el que dirigía su mirada hacia nosotras levemente. No sabía que cara tenía yo tras escuchar la revelación de Alya… pero lo cierto es que aquello, sumado con la sonrisa y el saludo de Adrien me… me…
Agh… ¡¿Por qué tenía que ser tan lindo?!
Estúpida Chloe… ¿Por qué no se apartaba de él y dejaba de atosigar?
-Chica, se nota a leguas que estas celosa.-Rio divertida Alya.
-¿Celosa yo? Es Chloe la que no sabe cuál es su lugar.-Reclamé con rabia lo último mientras veía como intentaba tomar la mano o el brazo de Adrien para llevarlo a otro sitio y que la acompañara.
-¡Marinete!
Al voltearme, vi como Nathaniel se acercaba hacia nosotros con libreta en mano.
-Hola Nathaniel-Respondió Alya al verlo llegar junto a nosotras.
-Hola, dime, ¿Te sucede algo?-Dije curiosa.
-Que-quería pedirte ayuda con un trabajo práctico que estoy haciendo para la clase de plástica.
-¿Tenemos algún encargo como tarea?- Cuestionó mi amiga intentando hacer memoria por si de ser el caso se le había olvidado.
-No. Lo cierto es que el maestro de plástica es el que me ha pedido hacer esta tarea. Pero necesito una segunda opinión. Es para colocarlo como material decorativo en la clase y pensé que siendo tú la delegada del grupo y al entender algo de dibujo podrías ayudarme.
-¡Claro! Por mí encantada- Respondí entusiasta.-Es una buena idea decorar la clase y darle así un poco de color a las paredes. ¿Tienes alguna idea en mente?-Respondí automáticamente curiosa y emocionada mirando hacia su libreta. No por nada, Nathaniel era el mejor artista de la clase.
-Bu-bueno, verás yo… He-he hecho algunos bocetos que podrían…
-¿De verdad? ¿Puedo verlos?- Respondí animada sin dejarle apenas acabar.
-Chicos, será mejor que os deje entonces compartir ideas. A mí no se me da muy bien la plástica. Me voy con los chicos mientras.-Dijo Alya marchándose animada y dejándome con Nathaniel. Fue cosa mía… ¿o me guiñó de forma cómplice?
Antes de que pudiera perderla de vista dirigiéndose seguramente hacia el grupo de Nino y Adrien, Nathaniel volvió a hablarme.
-Po-por cierto, Marinette…
-Sí, dime.
-Te-te queda muy bien la tiara y e-el pelo suelto hoy.
-Muchas gracias. Aunque si bien es cierto que ya me lo habéis dicho varios en clase, aún me noto rara. No estoy acostumbrada a dejármelo así.
-¿Y por qué fue esta vez?-Preguntó curioso. Yo, inevitablemente, no pude evitar girar el rostro un poco azorada mientras me acariciaba el cabello y algunas flores de la tiara nerviosa.
-Digamos que… la tiara era un regalo especial que no podía rechazar…
-Entiendo.- La sonrisa sincera de Nathaniel me tranquilizó un poco.
Era tímido por naturaleza, y aunque no conversaba con mucha gente, las veces que había entablado conversación con él en clase, había sido muy agradable. Mantenía más lazos en clase sobre todo con Rose y Juleka por proximidad en sus asientos. Si bien hace un par de años me confesó que yo le gustaba, pudo aceptar mi amistad sin resentimientos y manteníamos una buena relación como amigos. Era entretenido cuando algunas veces lograba soltarse conmigo hablando de cosas relacionadas con el dibujo, puesto que era su pasión. Muchas veces, viéndolo así de entusiasmado, me preguntaba si de esa manera era como me veían sobretodo Adrien y Alya cuando me ponía a crear ideas para mis diseños.
-Me da un poco de pena pedirte esto pero… Todos hemos visto en clase las flores que te han mandado cada. Al hablar del asunto con Rose me propuso la idea de dibujar diferentes tipos de flores para crear un mural colorido y parecía un buen detalle. ¿Te molestaría si cogiera alguna idea de allí?
Me sonrojé y me sentí tímida nuevamente ante la mención del tema. ¿Era tanto la comidilla de mi clase con ese asunto? Si lo pensaba bien Nathaniel tenía razón y la idea de Rose era buena, pero…
-No me molestaría. Al contrario. Es muy original. Pero si lo piensas con más detalle, dibujar algunos tipos de flores resultaría un poco femenino y romántico para el resto de chicos de la clase.-Dije pensando inevitablemente en Kim, que era todo lo opuesto a algo romántico, siempre en busca de destacarse en las actividades físicas.
-¿Podríamos combinarlo con otra cosa?
-¿Qué te parece algo más personal y menos elaborado para ti? Digo, es un gusto que el maestro haya tenido en cuenta tu talento para el dibujo; pero no es justo que tú te encargues de algo en lo que todos podríamos contribuir. Admito que con el tema de las flores y las cartas anónimas he sido la comidilla; pero quizás podemos aprovechar eso como ventaja para crear una temática decorativa en la clase y que todos ayuden sin que lo hagas todo tú solo.
-¿Qué sugieres?-Preguntó ahora él curioso.
-¿Qué tal poemas? Cada uno de la clase podría escribir cartas o poemas sobre lo que quiera; pueden ser desde mensajes motivadores, deseos o versos románticos en los que cada uno pueda reflejarse o identificarse. Y para hacerlo de forma más entretenida pueden hacerse con diferentes formas para que sea más divertido.
-Tienes razón.-Reflexionó el pelirrojo, empezando a copiar algunas ideas en su cuaderno.-Las hojas donde escribiríamos los mensajes podrían recortarse de distintas formas y así hacer las notas más especiales.
-Y de diferentes colores.-Añadí yo entusiasta.
-Nunca se me hubiera ocurrido. ¿Te parece si le propongo esta idea al maestro mejor? Puedo aprovechar el descanso y preguntarle.
-¡Claro! Encantada. Cuando tengas una respuesta, avísame y se lo diremos al resto.
-Marinette
Sentí que me congelaba tal estatua al sentir como alguien me llamaba de sorpresa por detrás… y más concretamente "él"…
-¿A-Adrien?
-Gracias Marinette, por decirme lo que pensabas. Espero que no te haya incomodado mi…
-¡No, no! No te molestes de verdad. No fue nada. Gracias a ti por tenerme en consideración.
-¡Después te veo!-Dijo el pelirrojo terminando despidiéndose en dirección al aula de profesores.
Sonreí satisfecha de al menos haberle podido ayudar con algo. Pero el buen ánimo no me duró demasiado. Al voltearme hacia Adrien, lo noté extrañamente serio. ¿Qué le sucedería? ¿Acaso antes cuando le vi con Nino no estaban charlando contento?
-¿Qué sucede Adrien? ¿Y esa cara?-Dije intranquila y preocupada mientras él veía en la dirección por la que se marchó Nathaniel.
-No… no es nada…De casualidad, ¿qué estabais hablando? Parecías muy entusiasmada.
¿Me había estado observando? ¿Por qué tan interesado? Seguía sin comprender su expresión. Pretendía parecer desinteresado, pero lo cierto es que le noté tenso.
-No me cambies de tema. Estás raro, puedo notarlo. ¿Qué te ocurre? ¿Querías algo de mí?
Calló durante unos segundos en los que no hizo nada más que agravar mi preocupación por él. Con las manos en los bolsillos de sus vaqueros y mirando hacia un lugar indefinido, su expresión parecía tornarse cada vez más serie. Finalmente, harta y cansada al no ver mis preguntas contestadas, chasqueé los dedos frente a sus narices para que volviera en sí y me mirara.
-¿Vas a contestarme hoy?-Dije seria y cada vez más enfadada con los brazos cruzados sobre mi pecho.
Lo escuché suspirar profundamente… como si se intentara relajar… y cuando pareció que por fin iba a hablar… Sonó la sirena del fin de descanso. Noté como titubeo entonces. Yo no me moví de donde estaba a pesar de que veía a muchos empezar a movilizarse hacia las clases.
-Adrien, ¿qué es lo que…
-Quería hablarte de algo en especial,… pero creo que será en otra ocasión… -Dijo de una forma tan seca que hasta me dolió. ¿Primero me ignoraba, luego me respondía de esa manera y al final no me contaba lo que le terminaba por suceder? ¡Será idiota!
-¡Oye!- Le contesté mientras empezaba a darse la vuelta teniéndome a sus espaldas ahora a un par de pasos.- ¿A qué ha venido eso? ¡No te he hecho nada para que me hables con ese tono! Solo me preocupaba.
-Y yo solo no quiero hablar ahora del asunto…-Me terminó por contestar, de la misma manera que antes, y dejándome incrédula mientras lo veía marchar a clases.
…
¿Qué… había… sido aquello?
…
¡Él nunca me había hablado en ese tono tan rencoroso!
Estaba irritada, frustrada, cabreada, resentida, decepcionada… y por sobre todo… dolida…
Acaso mis ilusiones, ¿fueron falsas? ¿Y mis miedos? ¿Fueron reales?
…
No me contuve al no saber cómo interiorizar como me sentía.
-¡Adrien Agreste, eres un idiota!
Con la cabeza gacha, y sin siquiera importarme si él o el resto del mundo me veía por gritarle semejante cosa a mi mejor amigo, pasé de largo de él para dirigirme a clase, dolida y amarrando con mis manos fuerte las asas de mi mochila para desquitarme la frustración que traía encima.
Al llegar a clase y sentarme en mi lugar junto a Alya, ella pareció mirarme extrañada y preocupada, pero antes de que, siquiera, tuviera oportunidad de preguntarme le respondí:
-No quiero hablar perdona.-Dije apenas conteniendo una lágrima rebelde mientras sacaba de nuevo las cosas de mi maleta para continuar las clases.
Parecía una tontería, pero estaba sometida a demasiados nervios y presión… Lo único que esperaba al volver a conversar con él, es que las cosas tomaran un rumbo distinto del que al final habían tomado, ¿pero aquello? Me había dolido profundamente. ¿Por qué tuvo que actuar tan borde con ella? Ni que estuviera resentido. ¡No había hecho nada malo! No le comprendía y eso terminaba taladrándome más la cabeza al no ver ningún sentido lógico en su comportamiento.
Cuando entró a la clase y noté como me miraba apenado y con claras intenciones de disculparse, le esquivé la mirada descaradamente y me centré en el primer libro que había tomado de la mochila.
Le conocía. Sabía que seguramente estaría arrepintiéndose ya de lo que había hecho; aún más después del grito que le había soltado en el patio dejándole ver mi molestia. Pero yo era orgullosa y me había herido. Así que, una de sus caras de lamentación de las que ya me conocía no sería suficiente para que le dejara pasar aquello… mucho menos después de la ilusión que había terminado depositando en él y con las ganas que tenía de que por fin… me confesara sus sentimientos…
Quería perdonarle y al mismo tiempo no. Si antes estaba de los nervios y preocupada… ahora lo estaba más… además de confundida…
-Gato idiota…-Susurré mordiéndome el labio rabiosa mientras la maestra entraba de nuevo al aula.
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Con el único con el que hablé entre clases fue con Nathaniel después de que me contara que el maestro había aceptado con ganas la propuesta de ambos para decorar la clase. Se propondría al resto de la clase el próximo día de clase que tuviéramos clase con él… Creo que Nathaniel me notó un poco tensa, pero agradecí que no me preguntara por ello. A la salida ni siquiera me paré a charlar con Alya como otras veces, simplemente me despedí de ella con cariño y marché levemente cabizbaja a casa.
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Ya había perdido la cuenta del número de veces que había suspirado resignada y frustrada tumbada boca arriba en mi cama. Nada más llegar a mi habitación, a pesar de estar resentida con él, dejé la tiara de flores con delicadeza sobre la repisa de mi escritorio, junto a donde posaban el resto de flores.
Empecé a temer y a penarme más al notar que los pétalos de las flores de los primeros días empezaban a decaer o mostrar un aspecto diferente…
¿Sería al final que todo aquello que pensé podría suceder podría ser tan volátil con aquellas flores? Si fuera así, era una cruel y molesta ironía. Miré con nostalgia la última carta de hoy mientras veía como caía el sol por la ventana de mi habitación.
Así que "amistad" eterna, ¿eh Marinette?
Qué ilusa…
El timbre de casa empezó a sonar, aunque al principio no le tomé mucha importancia debido a que al estar mi madre en la planta baja de casa y no en la panadería como mi padre podría contestar. En esos momentos prefería estar sola, y alejada del resto de mundo… Ni siquiera sentía que las palabras de apoyo de Alya constantemente estos días me sirvieran de algo…
-¡Marinette! ¡Estoy haciendo dorada al horno para cenar y no puedo desatenderlo! ¿Puedes ver tú quién llama y abrir?- Llamó mi madre pese a todo pronóstico.
Con un suspiro pesado, bajé resignada y sin réplica por las escaleras desde mi cuarto al salón y me dirigí a la puerta. A diferencia de otras veces, en las que hubiera preguntado antes de abrir, simplemente quité el seguro y tiré del pomo de la puerta. No hubiera oído nada de todas formas desde el portero porque mi madre se había puesto al lado, en la cocina, con la batidora y hacía mucho ruido.
Para mi sorpresa, no encontré a nadie frente al portal de cada. Pero más extraña al pisar un poco el felpudo para asomarme a ver si veía algo y notar algo que casi pisaba…Una nota…
-¿Quién era Marinette?
-No…-Dije dubitativa e incrédula aún con la nota recién tomada en mis manos.- ¡No era nadie mamá!-Dije cerrando finalmente de los nervios la puerta ante la posibilidad de encontrármelo esta vez de frente.
¿Otra nota? ¿No se suponía que la de esta mañana era la última?
Apretándola contra mi pecho, me apresuré a volver a mi cuarto, y una vez sentada en el borde de la cama… dudé si era bueno en verdad abrirlo…
¿Y si las cosas cambiaban? ¿Qué pasaría si al final ha decido retractarse de la decisión tomada? Ante ese pensamiento…
-Si es así pienso llamarte cobarde además de idiota para el resto de tu vida…-Susurré decidida mientras empezaba a abrir el sobre.
Al tantear el sobre pude notar algo más duro que papel en su interior… ¿Había algo más dentro? Sí… Lo había… Y para mi desconcierto… Era un colgante con la aparente mitad del Yin. Pero… si era así… ¿dónde estaba el Yang? Al sacar finalmente la carta y empezar a leer su contenido… todo pareció flaquear a mi alrededor mientras me tapaba la boca con el colgante aún en mis manos…
Quizás mi amor no es el mejor.
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Puede ser algo celoso o loco a veces,
pero es sincero, grande y todo tuyo.
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Tengo una gran virtud; cuando digo "Te quiero", lo digo enserio.
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Tú eres mi objetivo, mi meta para amar, mi camino para conocer la felicidad,
mi refugio de alegría y mi vida para soñar.
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Te amo.
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En cada palabra que te escribo,
hay un mensaje de amor escondido
que no descifra todo mi amor por ti.
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Duele amar así.
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Creo que es el momento de hablar,
tengo que decidir y afrontar
que el sueño pueda ser o no realidad.
Eres la única estrella del firmamento
capaz de acelerar y detener mi corazón
al mismo tiempo.
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Tu primera mirada, que aún me aprisiona,
me regresó a la vida sin explicación…
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Tu presencia me vuelve una mejor persona,
pero este amor,
me está consumiendo de celos que son mi tormento,
y ya no puedo soportarlos más…
Tengo envidia hasta del aire que te rodea,
porque puede acariciar tu piel…
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Quiero estar en cada momento de tu vida,
por y para siempre…
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Ya no te miraré desde las sombras,
ya no te seguiré buscando
en el cielo de tus candelas,
sino que permaneceré a tu lado…
No me apartes de ti,
no voy a dejar de amarte
aunque se acabe el mundo…
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Jamás podría borrarte de mi mente…
menos de mi corazón…
Ya eres mi sueño…
y quiero que también seas…
mi realidad…
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Firma,
Adrien Agreste
…
Ya no había dudas.
La firma con la huella de gato en la nota demostraba que mis suposiciones fueron las correctas. Quería llorar y a la vez sonreír. Se cruzaban sentimientos contrapuestos en mi pecho.
¿Chat Noir?
En esto, mi móvil vibró junto a mí en la cama. No le había tomado atención en toda la tarde hasta aquel entonces. Al cogerlo y deslizar el dedo por la pantalla para desbloquearlo, visualicé el último mensaje entrante…
Adrien Agreste…
¿Un mensaje al celular?
¿No tenía bastante con la carta y encima no darme la cara él mismo? ¿Qué estaba tramando? Contemplé por un momento con detalle el colgante que aún retenía en mis manos. Se notaba que era una pieza con detalle… y también era simbólico…
Acaso… ¿él tendría la otra mitad del colgante?
Me sonrojé solo de pensarlo mientras abría automáticamente su mensaje.
-Sé que fui un tonto esta mañana y lo siento. Me pasé bastante y solo porque te vi contenta con Nathaniel. No creo ni que me merezca que me perdones por el tono con el que te hablé… Tenías razón… Fui un idiota… pero… Necesito darte una explicación. ¿Podrías perdonarme? Querría contarte lo que no pude esta mañana por miedo al verte tan… hablando con Nathaniel… Si me dieras la oportunidad y no es tarde…
…
¿Era… aquello cierto?
…
Adrien Agreste… el super modelo y "ángel de Paris"… mi mejor amigo… y mi admirador secreto… ¿Estaba… celoso?
…
…
¡Será idiota, más que idiota!
Sabía que tendría que estar contenta y dando saltos por mi cuarto por aquella resolución; pero el problema erradicaba en que… ¡esa misma mañana le acababa de confesar de manera indirecta a él que me gustaba y quería que me correspondiera! ¿Cómo se le pudo pasar por la cabeza algo en plan romántico entre mí y Nathaniel cuando conversamos en el recreo? ¿Era enserio? ¡Y luego yo era la cabeza dura según Alya!
Si me había dejado el mismo la nota en casa no podía estar muy lejos… a no ser que le hubieran traído en limusina… Me asomé por la ventana de mi cuarto para comprobar mi teoría y acerté. Ni rastro de algún vehículo a la vista cerca de casa. Con el móvil aún en la mano empecé a bajar las escaleras y marcar un número.
-¡Mamá! ¡Voy a salir un momento! ¡Vuelvo enseguida!-Exclamé bajando las escaleras hasta el salón.
-Si es al parque de acuerdo, pero no te tardes mucho. Ya mismo estoy con la cena y quiero que termines de ayudarme.-Dijo mi madre desde la cocina.
-No te preocupes. ¡Adiós!-Finalicé tomando mis llaves, guardándolas en el bolsillo del pantalón y saliendo por la puerta. Durante todo aquel tiempo me mantuve a la espera de que "alguien" me contestara al otro lado de la línea móvil. Mientras bajaba las escaleras para salir a la calle fue que recibí respuesta y ni dejé hablar al antes de empezar yo.
-¡¿Cómo te atreves a escribirme eso y no dar la cara Agreste?!
-¿Marinette?
-¿Quién si no?-Respondí cortante y con ironía.
-Yo… No pensé que…
-¿Que te contestaría de vuelta? Lo pensé. Pero estoy lo suficientemente enfadada como para no aguantar gritártelo en la cara.-Espeté.
-¡No era mi intención molestarte! Solo quería hablar contigo y no me has dado la cara en el resto de la mañana.-Se defendió él empezando a alzar la voz.
Mientras salí finalmente por la portal de mi edificio, visualicé a mi alrededor en busca de una cabellera rubia.
-Perdiste la oportunidad que te dejé esta mañana desde temprano cuando me trataste de esa manera en el descanso.
-Marinette, ¡Ya te he dicho que no fue mi intención! No quería molestarte o hacerte daño.
-¡Pues lo lograste!-Grité sin contención con el altavoz del móvil en la boca. Después se dieron algunos segundos en los que ninguno volvió a hablar… hasta que reanudé la conversación.-Lograste lo que tanto temía cuando te conté que me sentía insegura al aceptar a "Chat Noir" y sus sentimientos.
-Marinette, no digas eso-Profesó con un tono dolido.- Sabes que me importas de verdad y que lo que menos quería era que esto pasase. ¿Fui un idiota, vale? Fue mi culpa. No debí ponerme celoso después de que me contaras…-Suspiró a través del teléfono.-…lo que me contaste recién temprano en la mañana. Pero no puedes actuar de esta manera solo porque temí perder…
-¿Perderme? Por cobarde y por no saber darme la cara en su momento, es que me has perdido… "Chat Noir".-Finalicé la llamada mientras la primera lágrima incontenible de mis ojos escapaba.
No había ni rastro de él alrededor de mi casa ni de la escuela, que estaba justo al lado.
¿Tan poco le interesó mi reacción que no se molestó en permanecer allí hasta que recibí la nota? Pude no haberla tomado o leído… ¿y no le importó?
Definitivamente…
…que ilusa fui…
…qué idiota…
¿De verdad imaginé que todo esto acabaría con final feliz?
…
Intenté respirar profundamente varias veces para tranquilizarme y limpié cualquier rastro de lágrima de mi rostro. Si volvía a subir a casa y mamá me viera así se extrañaría y preocuparía.
-No fue nada…-Dije en susurro, resignada y apenada.
Tal había sido mi cabreo anterior, que no me di ni cuenta de que en ningún momento solté de mis manos el colgante que guardaba su ya más que segura última carta. Un Yin sin Yang… eso es lo que era yo…
-Puedes gritarme, culparme y decirme lo que quieras… pero no te voy a dejar que pienses que lo que siento por ti no es enserio…
Esas palabras susurradas al oído a mis espaldas me descolocaron y activaron mis alertas. Para cuando quise huir y refugiarme de nuevo en el edificio, en mi casa, Adrien Agreste me había tomado de la muñeca y me miraba serio además de con una mirada tan penetrante que me dejó sin aliento; como nunca lo había hecho hasta ahora…
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Holaaa a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatitos negros!
Cómo marcha todo? Me apena decir que este es el penúltimo capítulo que publicaré de esta historia tan conmovedora. Ha sido muy dulce y bonito hacer este proyecto y recibir vuestro apoyo. Al principio pensé que con la temática de poesía esta historia no tendría tanto seguimiento como otras que he publicado, pero me alegra saber, por vuestros, reviews, que os ha gustado tanto como me habéis demostrado.
Estos últimos capítulos van dedicados a mi compañera ArkeielRake puesto que hace poco fue su cumpleaños y es una auténtica enamorada de las historias llenas de fluff como esta, tal y como dice ella.
Muchas gracias por todo y espero que os guste el desenlace de esta historia...
Ansío escuchar vuestra opinión. Muchas más veces de las que pensáis me dais alas o inspiración para nuevas idea y proyectos. Más pronto que tarde sorprenderé con cositas nuevas.
Saluditos,
Ladyaqua198
