Epílogo

Los niño corrían felizmente por la plaza interior, sus risas inundaban todo el lugar, la pequeña Elisabeth de apenas tres años intentaba atrapar a sus hermanos gemelos, Paul y Embry de seis años.

Su madre, Renesmee, los observaba sonriente sentada en un banco de piedra, abrazada por su marido Seth, mientras este acariciaba sus cabellos con cariño.

Diez años habían pasado desde que Renesmee descubrió sus genes vampiros, diez años desde que ella y Seth se habían enamorado, diez años desde que Edward tuvo que tragarse su orgullo y aceptar a aquel licántropo como yerno.

Desde uno de los balcones, él los observaba, siempre lo hacía, al principio, esperando a que Seth hiciera algo que dañara a su pequeña, pero poco a poco dejó de lado ese odio obsesivo por Seth, convirtiendo ese odio en una hermosa costumbre, le encantaba ver a su hija y a sus nietos disfrutar cada día, ser felices.

Una sonrisa se formó en sus labios al ver lo amplia que era su familia y lo feliz que se sentía de poder formar parte de ella. Sintió unos brazos alrededor de su cintura y su sonrisa aumentó.

-¿Otra vez mirando a Renesmee?- Él asintió- A ella no le gusta que la vigiles así.

-Hace tiempo que no la vigilo, pero me gusta ver lo feliz que es, y contemplar lo maravillosa que es.

-Aun así, deberías darles intimidad, no es agradable ser vigilado todo el tiempo- Se quejó ella- Deberías prestar más atención a otras cosas o a otras personas.

-¿A otras personas?- Edward notó el doble sentido de esa frase- ¿Es que acaso te he tenido desatendida?- Bella asintió- Y yo que creía que todas las noches te dejaba satisfecha- Su rostro se ensombreció- ¿Por qué no me lo has dicho? No es mi placer el que busco cuando estamos juntos sino el tuyo, deberías haberme dicho que...

-No me refiero a eso- le cortó rápidamente- Nuestros encuentros nocturnos son maravillosos, pero echo de menos tus atenciones, tu sobreproteccionismo... Te echo de menos a ti, y me haces mucha falta ahora mismo.

-Cariño, se que estás preocupada por los informes que han presentado Rosalie y Emmet sobre el señor oscuro- Le dijo envolviendo su cintura y besando su frente- No tienes nada que temer, tardará siglos, o incluso milenios en poder tan siquiera aspirar al poder que tenía antes, estamos a salvo, todos nosotros.

-Lo se, pero...

-Bella, cariño, entiendo que estés asustada por todo lo que sucedió la vez anterior- La apretó más contra él- Pero no dejaré que vuelva a suceder lo mismo.

-Edward, no es eso lo que me preocupa.

-¿A no?- Edward quedó un tanto desconcertado- ¿Y que puede haber tan importante como para que te tenga tan asustada?

-Todos sabíamos que el diablo no iba a desaparecer, que la maldad existe y que mientras haya maldad, Satanás seguirá vivo, por eso no me preocupa, se que volverá y cuando lo haga estaremos preparados para enfrentarle de nuevo- Bella suspiró sonoramente- Mi miedo es por ti, por como te puedas tomar esto.

-¿Tomarme el que?

-No quiero que suceda como la vez anterior, ni que te alejes, quiero que seas el primero en saberlo, pero temo tu reacción, no hemos hablado nunca de ello- Dijo nerviosa estrujándose las manos.

-Espera...- Edward miró a su esposa a los ojos con un brillo especial, apoyó una mano sobre su vientre y sonrió-¿Estás embarazada?- Bella asintió más nerviosa que antes- ¡Bella!- Edward la abrazó con fuerza y giró con ella en brazos- ¡Eso es maravilloso!

-¿De verdad te alegra la noticia?

-Alegrarme es poco- La besó con fuerza y pasión, calmando todos los temores de Bella.

Podríamos decir que fueron felices para siempre, que Satanás nunca volvió, que las guerras entre las especies que cambiaron el transcurso de la historia no volvieron a repetirse, pero cuando se es inmortal, la vida nunca acaba, y los problemas tampoco.

Satanás no dejó de intentar recuperar su poder, siempre con la idea de vengarse de los que le habían vencido, las luchas entre las distintas especies reaparecieron al llegar las nuevas generaciones al poder, generaciones que habían olvidado con el transcurso de los siglos los lazos que los habían unido.

Únicamente, los vampiros, como seres inmortales que eran, recordaban todo lo sucedido, y con frecuencia eran los que mediaban entre las disputas. Pero eso... Eso ya es otra historia.

Espero que os haya gustado la historia, no se si escribiré la continuación en un futuro, ahora mismo no tengo nada en mente, pero tampoco lo descarto.

Espero que hayais disfrutado tanto como yo. Gracias a todos los que se han molestado en leerla y seguirla hasta el final, y especialmente a los que dejan reviews, para todo autor, los reviews son muy importantes.

Nos leemos en otra historia