9. HUIDAS...

Ya había añochecido totalmente y ambos necesitan volver a llenar de aire sus pulmones cuando Severus cortó el beso y como saliendo de un largo trance abrió los ojos. Mirando a Hermione recompuso su frío y serio semblante, se irguió y soltó sus brazos de su cuerpo. Con un brusco movimiento, ondeó su capa provocando una corriente de aire frío que impactó en ella, echó a andar hacia la salida sin comentar nada. Cuando llegó a ésta dándole la espalda con la cabeza baja, habló con un tono bajó de desprecio y rabia contenida.

- Lo lamento señorita Granger.- Dijo a modo de disculpa. - Esto no volverá a suceder.- Sentenció saliendo por la puerta y cerrándola tras el, sin darle a esta la posibilidad replicar.

Hermione se quedó sola en la enorme sala, que ahora ya no tenía ese aire de misterio y magia, si no que le parecía oscura y fría, exactamente como ella se sentía en ese momento. Estaba confundida y dolida. Había sido algo increíble para ella y ese hombre imprevisible y temperamental lo había echado a perder tirándolo por la borda con su actitud. ¿Acaso no había notado lo entregada y dispuesta que estaba ella a besarle? O quizás… (Empezó a decirle la vocecita traicionera de su cabeza) para el no fue lo mismo, quizás simplemente se dejó llevar por un impulso y al darse cuenta de quién ella era se había arrepentido. Entonces una idea cayó sobre ella como un cubo de agua helada. El se sentía culpable por el mismo, no por haberla besado dejándose llevar, si no por traicionar de alguna manera a su corazón... a Lily.

Con este último pensamiento, el vacío se instaló en el pecho de Hermione mientras se dirigía hacia su dormitorio. Por un momento había pensado que el realmente lo había deseado tanto como ella, pero al parecer ni si quiera había sido suficiente el deseo. Snape simplemente se había dejado llevar por sus instintos y necesidades, arrepintiéndose de ello al momento.

Había pasado varios días desde aquel beso y no habían hablado del ''incidente''. Bueno realmente la oportunidad ni siquiera se había presentado, ya que desde entonces Snape y Hermione apenas habían cruzado un par de palabras, de hecho prácticamente no se veían. Comían por separado y rara vez se cruzaban en el enorme edificio. ¿Tan horripilante había sido besarla como para que reaccionara así? Su invitación a bailar y su atrevimiento al besar a Snape sobre la máscara había hecho que se alejara de ella, borrando así los escasos avances que había conseguido desde que se habían vuelto a encontrar pero Hermione no se arrepentía de lo que había hecho. Lo volvería a hacer, si en algo le había cambiado la guerra era en eso, ser más valiente para afrontar sus sentimientos y disfrutar cada momento por pequeño que fuera con intensidad, arriesgándose a mejorarlo, haciendo lo que deseaba.

Tras perder a Ron, cuando al fin su relación empezaba a avanzar, al que siempre quiso como a un hermano como a Harry pero por el que finalmente había nacido una pequeña chispa de atracción, se dijo que ojala pudiera volver al pasado con su antiguo giratiempo para disfrutar más de esa relación. Por sabia que cada momento era único e irrepetible y por ello ahora se arriesgaba y era más valiente también en el aspecto sentimental. Nunca podía saber cuando sería su último día con vida o cuando sería su última oportunidad y pese a ser una mujer muy racional y metódica también se había dejado llevar por la situación Snape y no se arrepentía. Tampoco era algo tan grave ¿No? Solo había sido un baile y un beso. ¡Por dios! Habían pasado una guerra y ya no era su profesor, no había nada de malo en ello. Además habría jurado que su mirada también la deseaba pero tal vez el problema estaba en eso, en que solo era deseo y atracción. Nada más.

Desde que se reencontraron el se había mostrado más cercano de lo que recordaba pero ahora Hermione tenía la impresión de que Snape la esquivaba. Al principio ella hizo lo posible por coincidir con él, incluso fue al laboratorio de pociones donde el hombre se encerraba durante varias horas para hacerle una consulta sobre la posibilidad de que Harry estuviera en algún lugar de Canada, (había estado buscando destinos posibles para su amigo) pero este la despidió con un par de palabras, volviendo totalmente a su faceta distante y fría de profesor de pociones. Así que finalmente dejó de buscarlo.

Decidió darle al hombre el espacio y la distancia que siempre le habían rodeado. Era lista no necesitaba muchas indirectas para captar los mensajes. Echando de menos las noticias del exterior y a sus amigos se propuso distraerse para escapar de esa soledad que la acosaba y dedicarse a leer, buscar pistas del posible paradero de Harry, pasear por el vacío castillo y a charlar con el retrato del director, ya que al parecer este y Fawkes* serian su única compañía de ahora en adelante.

Pero sobretodo no dejaba de preocuparse y preguntarse por como estaría Draco. Añorando su compañía y sus cartas (prácticamente diarias durante años) que de alguna manera llenaban un pequeño e inaccesible espacio de su corazón. Nunca habían pasado tanto tiempo distanciados, (a pesar de los viajes y misiones que este se veía obligado a hacer) el siempre había estado allí para ella, respetaba su espacio y la escuchaba. La relación que mantenían a pesar de poder parecer complicada era sumamente fácil y la verdad un poco dependiente. Ambos la necesitaban, les calmaba y reconfortaba. Hermione sabía que de alguna forma gracias a él ya no tenía pesadillas, que su compañía era buena para ella y al parecer la suya para Draco también, especialmente cuando este venía derrotado de alguna misión complicada. No es que conocieran sus vidas al detalle, pero si que conocían los momentos más difíciles, los miedos y los secretos más profundos del otro. Esa amistad era una necesidad, algo que no sabía muy bien como explicar, no era comparable al enamoramiento que había tenido con Ron o a el profundo sentimiento que crecía cada minuto por Severus, pero de alguna manera ese Slytherin se había convertido el alguien muy importante para ella. Ahora que no sabía nada de el se daba cuenta de lo mucho que le echaba de menos. Era parte de ella, más allá de un sentimiento romántico o de deseo, era su anestesia para el dolor. Como lo fue esos meses, cuando perdió nuevamente a alguien importante para ella...

FlashBack

Seis años antes. Finales de Mayo de 1998...

Hermione, se encontraba en una fría y sucia celda, las paredes de piedra están húmedas, una pequeña y estrecha ventana deja entra apenar unos rayos de luz. Estaba vestida con unos harapos, (en lo que sus ropas se han convertido) herida por las palizas, maldiciones y torturas... preguntándose cuanto más tardarían en ir por ella y matarla de una vez, ya que al parecer su cuerpo se negaba a obedecerla y dejarse morir.

Los mortífagos la habían atrapado, la misma noche que Harry había muerto y la Orden había caído, todo había terminado. Ellos habían perdido. Voldemort había ganado. Suponía que llevaba allí una semana, aunque la soledad y los gritos continuos le hacían sentir como si llevara allí un año.

Un golpe sordo retumbó en la celda mientras la cerradura de esta se abría. Hermione retrocedió hasta el rincón más alejado de la puerta asustada, atemorizada de lo que pudieran hacerle esta vez. Ellos volvían por ella. Pero se extrañó al ver como esta vez no venían varios mortífagos, si no uno solo. Éste sorprendido al parecer por su presencia, se había quedado en el marco de la puerta, obsevandola a través de su máscara. Hermione pudo reconocer a través de esta, unos ojos azules y fríos como el hielo que la miraban, mientras un escalofrío recorría su columna, era Draco Malfoy. El mortífago cortó la mirada y giró su rostro hacia la pared lateral exterior de la celda, atrayendo hacia el bruscamente a una chica de piel oscura que parecía más joven que ella, con el mismo aspecto de haber sido torturada y maltratada. Otra prisionera. La chica tenía los ojos clavados en el suelo, temblando levemente, mientras por la suciedad de su cara resbalan silenciosas lagrimas.

- Esta celda ya ésta ocupada...- Dijo Draco arrastrando las palabras con fastidio e impaciencia, mirando de nuevo a Hermione, a quien por supuesto había reconocido de inmediato.

- Si, señor. Lo sabemos pero ya no tenemos espacio…no nos da tiempo a deshacernos de ellos y enviarlos a Azkaban. Cada día vienen más prisioneros y pensamos que de todas formas a esta no le queda mucho tiempo.- Respondió la voz de uno de los carceleros señalando a Hermione, con una desagradable sonrisa, mostrando unos diente podridos y descuidados.

- ¿Ha sido juzgada?- Preguntó cortante el mortífago.

- No señor. Esa inmunda no tiene derecho a un juicio... Era la aliada de Potter, una vulgar sangre sucia. - Dijo con asco.- Esta aquí para diversión de los mortífagos… por eso no la han llevado aún a Azkaban. Aunque creo que aún no han tenido tiempo de jugar con ella, en ese sentido… Si usted quiere puede pasar y…..- Añadió bajando el tono en una clara invitación.

- Suficiente. – Cortó bruscamente Draco girándose hacia el y sin soltar a la prisionera cogió al hombre por el cuello. - ¿Acaso crees que alguien de mi nivel tiene necesidad de recurrir a eso? ¿Acaso insinúas que podría rebajarme a mezclarme con semejante basura?

- No señor yo solamente ... pensé que quizás. – Trataba de explicar el carcelero asustado, ahogándose.

- ¡Cállate imbécil! Si quiero algo simplemente lo cojo. No tiene que ofrecérmelo un miserable como tú. - Escupió peligrosamente soltándole con brusquedad.

- Por supuesto…- Respondió el hombre inclinándose varias veces, mientras se frotaba el cuello que aún tenía marcas rojas.

Mientras tanto el mortífago parecía meditar. Se quedó callado un par de minutos y miró de nuevo el interior de la celda, Hermione notó como esta vez la mirada era más cálida y brillante, pero rápidamente la cortó. Miró a la presa que temblaba junto a el y su mirada volvió a ser fría y vacía.

- Bien, que nadie se acerque a esta celda. Estas dos son mías.- Ordenó mientras empujaba a la chica al interior de la celda sin miramientos, que cayó al suelo sollozando.

- ¿Cambió de opinión?- Pregunto divertido el carcelero volviendo a mostrar esa desagradable sonrisa.

- He dicho…- Empezó a decir Draco con un tono afiliado y peligroso.- … que no tengo porque darte explicaciones. Tu limítate a cumplir lo que te ordenó y no hagas preguntas. Si alguien que no sea yo, entra en esa celda o las toca, eres hombre muerto. ¿Queda claro?- Juró con desprecio, alzando con orgullo y superioridad su barbilla.

- Si mi señor, por supuesto.- Respondió sumiso y temeroso el hombre haciendo varias reverencias de nuevo, mientras cerraba la celda volviendo a sumir a las prisioneras en la oscuridad.

En cuanto los pasos y las voces se alejaron, Hermione se acercó en la penumbra a la chica, quien no se había movido y continuaba temblando sobre el suelo.

- ¿Estas bien? ¿Estas herida? ¿Te ha hecho algo?- Preguntó con la voz ronca por la falta de uso, mientras le rozaba el hombro suavemente.

Ninguna respuesta. La chica no se movió, parecía que no la escuchaba, pero al parecer empezaba a calmarse y respiraba con más lentitud.

- Tranquila, tardarán en volver… ¿ Cómo... cómo te llamas?- Empezó a preguntar de nuevo Hermione, acercándose más a ella sin dejar de tranquilizarla, pasando su mano por su espalda.

La joven se removió y levantó su mirada, observándola a través de su cabello negro, pegado a su rostro.

- Katherine.- Respondió al fin.

- Bien Katherine, yo soy Hermione. Me alegro de poder tener a alguien con quien hablar pero lamento que compartas mi suerte... ¿Cómo has acabado aquí?- Volvió a preguntar amable, con una dulce pero triste sonrisa.

- Me atraparon… cuando cruzaba la frontera. – Empezó a explicar entre sollozos. -Soy mestiza, ya sabes mitad muggle y mitad bruja. Estaba aquí de visita cuando estalló la guerra, iba a huir pero no lo conseguí.- Continuó empezando a temblar de nuevo.- Un mortífago llamado… Greyback me atrapó y estaba a punto de... bueno …- Lloró, tomó aire para continuar.- Entonces llegó el otro, el que me ha traído aquí, le dijo algo que no escuche… Estaba tan asustada... Solo sé que me cogió del brazo y se apareció aquí conmigo, creo… creo que me ayudó.

Hermione se quedó callada, pensando en lo que la chica le había contado, ¿Podía ser que Draco siguiera de su lado?, ¿Aún cuando habían fracasado? Tal vez las veces que les ayudó a ella y a sus amigos no solo le movió el interés y el miedo. Quizás había cambiado o siempre había tenido algo de bondad en el fondo se dijo, empezando a dudar de sus prejuicios. Ella siempre había tenido la mente abierta y tendía a confiar en las personas, algo que sus amigos no entendían pues era muy inteligente y analítica, buscando siempre el porque de las cosas, pero de vez en cuando tendía a confiar en la gente que claramente no daba muestras de merecerlo. Aunque rara vez se había equivocado... de hecho nunca. Su único error fue pensar que Severus Snape siempre había estado de su lado y finalmente había descubierto que siempre había estado en lo cierto, pero ¿Draco Malfoy?

- Bueno lamento decirte que la situación no ha mejorado…

- Si lo ha hecho, estoy prácticamente ilesa.- Le interrumpió bruscamente Katherine.- No tienes idea de las cosas que he visto… las cosas que hacen…. Las que ese hombre lobo hace a las chicas. Estoy segura, ese mortífago de ojos azules… es diferente. – Aseguró recostándose sobre la pared y cerrando los ojos molesta, al momento se quedó dormida. Sin duda agotada por la adrenalina y las emociones.

Hermione decidió guardar silencio, no quería empezar una lucha que ya estaba perdida, Katherine no iba a ceder y estaba muy nerviosa y agotada. Además quizás tenía razón, ¿Acaso el no les había ayudado varias veces a ellos? Se dijo, mientras la esperanza volvía a ella, igual aún había una mínima posibilidad de vivir, de escapar y ser libre. Al parecer ahora eran las prisioneras de Draco y estaban en sus manos, (bajo su protección según Katherine) solo podía esperar, el decidiría su destino. Hermione decidió que confiaría en el, tampoco le había dado muestras de no merecerlo y además no tenia muchas más opciones.

….

Los días pasaron y Draco se convirtió literalmente en su única esperanza. Éste les dio ropa limpia de abrigo y mantas, curó las heridas con su varita y con algunas pociones y cada día les pasaba comida a escondidas, pues las raciones que recibían eran mínimas y la mayoría de veces estaban infectadas de bichos y corrompidas, lo que les habría provocado enfermar y debilitarse más. Nunca hablaba con ellas, únicamente entraba en la celda, cerraba la puerta tras el y les ofrecía lo que traía. Nunca se acercó a ellas más de lo necesario, ni respondió a las miles de preguntas que Hermione le hizo entre susurros. Draco solo reaccionaba mínimamente ante Katherine, la cual le daba las gracias siempre con una sonrisa, (como si el simple hecho de traerles comida compensara el hecho de tenerlas prisioneras) a la que el a través de la máscara correspondía, ya que sus ojos sonreían también y se derretían un poco.

Una de sus largas noches, Katherine le explicó a Hermione con una triste sonrisa, que no había desarrollado ningún trauma psicológico, enamorándose del chico, como ella pensaba. Tenía que ver más allá y todo era mucho más sencillo de lo que ella pensaba. Le dijo que ese chico era tan prisionero como ellas y estaba arriesgando cada día su vida por mantener la de ellas, procurando que estuvieran en las mejores condiciones posibles pero sobretodo a salvo. Por ello se merecía alguna palabra amable y sincera, pues era lo mínimo que podía hacer por el. Esa noche Hermione vio al fin las cosas desde la perspectiva de Draco y decidió creer más en el, si Katherine en unos días había decidido confiar en el, ella también lo haría, no dejaría que los prejuicios de varios años nublaran su juicio.

Los días pasaron y no volvieron a ver a ningún mortífago, al parecer Draco había ganado mayor respeto en el circulo de Voldemort y tenía bastante autoridad, lo que ordenaba se cumplía. Con los días Hermione empezó a necesitar con mayor fuerza respuestas, pero únicamente miraba implorante a Draco mientras el clavaba en ella su mirada, traspasándola con sus ojos azules que culpables la apartaban de inmediato. Katherine en cambio no se mostraba muy preocupada, al contrario estaba enormemente agradecida y le decía a Hermione que confiara en el, que encontraría la manera de sacarlas de allí.

Entonces una noche, todo se derrumbó.

La puerta de la celda se abrió y por ella entró Lucius Malfoy con una antorcha en una de sus manos. Estaba bastante desmejorado y delgado, la luz de la llama marcaba sus arrugas, no llevaba máscara de mortífago solo la capa cubierta de barro, su aspecto era desarreglado y parecía tener prisa, como si temiera ser descubierto.

- Vaya vaya así que es cierto…mi chico ha estado divirtiéndose con la amiga sangre sucia de Potter.- Dijo componiendo una sonrisa irónica. - Una lástima que el Señor Tenebroso haya decidido dejarte con vida. En cuanto a ti mestiza impura... careces de interés para nosotros. – Dijo frío y distante mirando a Katherine.- El Lord Oscuro te quiere muerta.- Dijo apuntándole con la varita directamente al pecho.

Ambas mujeres estaban en una esquina de la celda, fundidas en un abrazo por el susto de verse sorprendidas mientras dormían, pero entonces una de ellas se separó del abrazo y miró a su amiga.

- Hermione no llores… - Suplicó Katherine, mirándola con pena pero sin llorar.- Escúchame por favor.- Dijo de nuevo, haciendo que Hermione la mirara, limpiándole las lagrimas.- Dile a Draco que le perdone…- Pidió, apuntando con un leve gesto de su cabeza al hombre que pretendía acabar con su vida, mientras su amiga la miraba con rabia contenida por la petición y Lucius Malfoy con sorpresa.- El es mejor que ellos, siempre lo ha sido… - Afirmó con una dulce sonrisa.- Dile que gracias por salvarme.- Añadió, tomándola de las manos para calmar su llanto.- Seréis libres Hermione, lo se. No te rindas y no le abandones.- Susurro Katherine con una mirada de esperanza, borrando su sonrisa y dándole un beso en la mejilla a modo de despedida.

Katherine soltó sus manos de las de ella y se puso en pie, alzándose con orgullo, mientras caminaba hacia su verdugo. Clavando en el su mirada seria y valiente, se detuvo en el centro de la celda abriendo sus brazos, cerró sus ojos con una expresión de paz.

Lucios pareció dudar unos segundos y bajó suavemente la varita, pero en seguida se recompuso y volviendo a apuntar a Katherine con una mirada de odio. Mientras Hermione no sabía que hacer, lloraba desconsolada y suplicaba por la vida de la chica. Entonces supo que era inevitable y también cerró los ojos no podía verlo, no quería ver esa luz verde cegadora, esa maldita guerra no iba a terminar nunca siempre le arrebataría a la gente que la rodeaba.

-¡Avada Kedavra!- Pronunció Lucius Malfoy sobre las suplicas desesperadas de Hermione, quien lloraba impotente. Una luz verde ilumino la celda, mientras el cuerpo de la chica cai al suelo inerte victima de la mortal maldición. Lucius se quedó mirándola unos segundos, si Hermione no hubiera estado tan asustada y furiosa habría notado por un segundo la culpabilidad y los años de más que se habían instalado el en rostro del asesino de Katherine, antes de que este saliera por la puerta.

Draco llegó horas más tarde... cuando ya había anochecido.

Nada más llegar junto a la puerta intuyó que algo iba mal, ya que el carcelero estaba tendido en el suelo junto a esta sin vida, pero al entrar en la celda y oir los sollozos de Hermione, lo supo. No veía nada pues todo estaba oscuro, conjuró el hechizo Lumus y comprendió lo que sucedía. Mientras el odio y la tristeza le invadían a partes iguales. Ante él, sobre el suelo, a solo unos pasos, estaba el cuerpo sin vida de Katherine, tapada con una de las mantas que el les había dado, tenía las manos sobre el pecho cruzadas, parecía que estaba dormida pero sabía que no era así.

Avanzó los pasos que les separaban y cayó de rodillas junto a ella destrozado, quitándose con un brusco movimiento la máscara de mortífago tirándola a un rincón junto con su varita. La ira le invadía y le cegaba, apretó sus manos en un puño. Había fracasado... no había podido salvarla, esas chicas eran inocentes, eran su último acto de valentía y de bondad y alguien lo había borrado de un plumazo. Creía haber conseguido salvarlas a las dos, pero al parecer siempre perdería algo. Su mirada se volvió más fría y terrible que nunca mientras se juraba que mataría al asesino de Katherine. El nunca había matado y no había sentido nunca la necesidad ni la fuerza para hacerlo, pero ahora sabía que lo haría y no se detendría ante nada.

- Draco…- Sollozó Hermione asustada por su expresión desde el rincón, avanzando hasta el para abrazarlo con sus brazos, mientras temblaba y sollozaba desesperada. Relajándose al momento cuando este al fin la envolvió en los suyos de manera protectora, devolviéndole el gesto consolándola.

Una suave voz le sacó de sus pensamiento, Hermione asustada le había llamado por su nombre desde algún lugar de las sombras, cortando el hilo de sus pensamientos. Sorprendido al oír por primera vez su nombre en los labios de la chica, la buscó con la mirada pero ella ya salía de las sombras y se tiraba a su pecho abrazándole, acto que nuevamente le desconcertó unos segundos. Era un gesto de cariño que no había recibido de nade a excepción de su madre y al que casi nunca había correspondido, notaba como le llenaba de calor, calmándole un poco y envolviéndole en paz. Se abrazó a ella, como si fuera un salvavidas, tratando de consolarla y devolverle algo de calma a ella le daba. Estaba confundido y perdido, oleadas de rabia empezaban a llenar de nuevo su pecho nublando su mirada, notaba su magia creciendo en el, pero el abrazo de Hermione se hizo más fuerte y la rabia dejo paso a la pena, notó como entonces su rostro empezaba a humedecerse, llorando por alguien a quien apenas había conocido, pero que había sabido ver en el algo de bondad.

Al rato deshicieron el abrazo, Draco miró a Hermione y solo preguntó.- ¿Quién? - Mientras ella negaba con la cabeza aún con lágrimas. La tomó por los hombros apretando un poco y volvió a preguntar.- Granger por favor... dime quien ha sido.

Hermione se quedo callada. No quería causarle más dolor pero sabia que lo descubriría y no tenia sentido ocultárselo, quizás si ella se lo decía y estaba allí para apoyarlo, el golpe seria menos duro. Tomo aire levanto y mirándole a los ojos dijo.- Lucius.

El rostro de Draco se descompuso y algo se quebró en su mirada, pasando del dolor a la rabia. Ella se aferró a el de nuevo, no dejaría que cambiara y se perdiera por la venganza. - ¡Draco! - Le llamó.- Ella no quería que te convirtieras en un asesino, ni yo tampoco. Me ¡Suplicó! que te lo dijera, por favor Draco. - Repitió zarandeando al muchacho sin fuerzas y empezando a llorar de nuevo.- Tu no eres como ellos, ella tenía razón.- Afirmó.- Seremos libres, algún día… ¡Lo seremos! Y no vamos a estar solos nunca más yo estaré siempre para ti, no voy a dejar que caigas. No dejaré que te pierdas.

El la miró de manera profunda durante varios minutos, sin hablar. Parecía debatirse entre creer en sus palabras o salir por esa puerta y poner fin al odio que le recorría. Finalmente miró la mano de Hermione entrelaza con la suya, la tomó con más fuerza y asintió con la cabeza.

Ella se relajó, mientras el le ayudaba a levantarse. Draco se giró y recogió del suelo su varita y la máscara de mortifago que se puso de nuevo sobre el rostro, volviendo a ser el hombre frió y cruel que todos temían. Sin hablar tiró de ella que asustada y sorprendida le siguió hacia la salida de la celda. Draco la guío por los pasillos sin mirarla, ante la atenta y extrañada mirada de varios funcionarios, caminando tranquilo y orgulloso. Nadie se atrevió a cortarles el paso. Hermione no sabía si por el aspecto confiado de este o por el aura mágica que desprendía, pero nadie se acerco a ellos, la magia oscura que manaba de él les repelía. Finalmente llegaron a la salida cuando ya amanecía, se paró al pie de la escalinata y la miró avisándole de que se preparara para desaparecerse.

Se apareció con ella en un lago con una pequeña cabaña de madera en una de sus orillas.

- Eres libre Hermione. Convencí al Señor Tenebroso de que seria mejor dejarte con vida porque ya no suponías un problema y tu derrota y sumisión serian el mejor símbolo de su poder, al parecer no pensó lo mismo de Katherine. – Explicó Draco quitandose la máscara de mortífago. - Quédate aquí... el tiempo que desees. Estarás a salvo. Este lugar es ilocalizable para todo el mundo, menos para mi. Yo volveré a ver como estas. Ahora debo... debo ir por ella y enterrarla como se merece.- Dijo volviendo a colocarse la máscara de mortífago.

Hermione le miró y desvió su vista al lago.- Podrías traerla aquí, estoy segura de que le habría gustado, aquí será libre…

Draco también la miró y dirigió su vista hacia el lago, aceptó con la cabeza y desapareció.

Al rato volvió con el cuerpo de Katherine completamente curado y limpio con un precioso vestido blanco que destacaba sobre su oscura piel. Juntos se dirigieron a una de las orillas donde había un claro lleno de flores. Decidieron enterrarla allí, a los pies de un inmenso árbol. Draco colocó sobre en montículo de de tierra removida una inmensa losa blanca y grabó en ella una inscripción con letras doradas.

''Prisionero, aquí yace mi cuerpo, pero no lloréis por mi. Mi mente ahora esta donde mora la libertad.''

Fin del FlashBack

Severus Snape no entendía como había podido hacer eso. No podía creerse como había perdido así el control, ni como había llegado tan lejos... Debió suponer que la cercanía con la joven sería demasiado para su autocontrol, pero ya era tarde y la había besado. ¡Encima la pobre chica no podía huir de el! Se veía obligada a permanecer allí en su compañía. Al menos le consolaba el recuerdo del beso, el calor de sus bocas entrelazadas y el hecho de que esta no parecía afectada ni asqueada. ¿Podría haberlo deseado tanto como el? No, sin duda ella se había acercado a el si, pero para compartir un baile y le había besado dulcemente pero sobre la máscara, como un gesto de cariño o gratitud, no como el que se había lanzado como un animal sin control a sus labios rosados y carnosos, besándola con pasión y necesidad. Ahora la chica únicamente demostraba ser más educada y madura que el. Al parecer pretendía pasar por alto el incidente, escondiéndolo en el fondo de su mente para olvidarlo. Sin duda un ese beso no suponía algo tan grave e importante para ella.

Granger al principio le hablaba y preguntaba cualquier cosas como si nada hubiera pasado. ¡Incluso parecía que le buscara! Ella parecía seguir queriendo conocerle y saber cosas de el, pero el no le respondía, no encontraba las palabras. Nervioso y avergonzado trataba de evitar estar con ella más de lo necesario. Además con el reciente recuerdo del beso le era prácticamente imposible controlarse, sabia que se había jurado que si tenia oportunidad de acercase a ella la aprovecharía, pero jamás pensó que en reaccionar tan impulsivamente. ¡Podía haberlo echado todo a perder! Desde luego el baile había sido un buen comienzo... pero el darse la libertad de besarla había sido muy arriesgado. El siempre meditaba todos sus movimientos y ahora se encontraba desprotegido y perdido sin saber que hacer, ni como afrontar esa situación. Podía desarmar a diez mortífagos con un hechizo no verbal, preparar las pociones más complicadas y ocultar sus pensamientos ante Voldemort pero si se trataba de afrontar y mostrar lo que sentía, eso sin duda era una tarea titánica. Posiblemente se debía a que en este sentido jamas encontró seguridad.

Finalmente Hermione había dejado de intentar acercarse a el (demasiado bien había aguantado su comportamiento infantil se dijo) y la empezó a ver triste y apagada, suponía que por estar allí encerrada con el, pero era incapaz de preguntarle que le pasaba. Seguramente solo echaba de menos a sus amigos, a esa pelirroja y a ese maldito rubio mimado... Al pensar en el los puños de Snape se cerraron con fuerza, triturando varios escarabajos que iba a echar a la poción y que ahora habían quedado inservibles. Se dijo así mismo que debía enmendar su error y superarlo de una vez. Iba a hablar con ella y a disculparse e intentar darle alguna explicación con sentido, una explicación que aún no había encontrado.

...

Snape caminaba por los pasillos hacia la biblioteca, donde suponía que Hermione estaría leyendo como siempre, sin poder evitar sentirse terriblemente atormentado al recordar la amistad que Draco y Hermione mantenían, sin dejar de preguntarse una y otra vez, si acaso había algo más, aunque no tuviera derecho a sentirse así de celoso y furioso, no podía evitarlo. Ese sentimiento de posesión que tenía hacia Hermione y los celos que le dominaban. Volvían a el al recordar el pequeño encuentro que presenció. El cual, no le sirvió para sacar nada en claro, pero si para intuir que algo poderoso les unía, ya que la relación de estos había cambiado completamente.

Draco a pesar de ser como el sabia un mortífago (muy cercano a Voldemort y temido por todos) le había sorprendido al mostrarse tan protector y cercano con ella. Leyó en su mente como su máxima preocupación en ese momento era sacar del edificio a Hermione y ponerla a salvo. Sabia que no era una trampa y que por alguna razón ese chico se preocupaba por ella y ella confiaba en el pero ella había decidido irse con el.. aunque tal vez solo para proteger a Draco. a pesar de ese pensamiento Severus prefería pensar que el era mejor que Draco para ella y que con el estaría más segura. Si, iba a buscar a Hermione y hablar con ella, para solucionar la situación en la que el les había metido y continuar con su plan de acercase a ella.

Hermione leía un ejemplar sobre "Lugares recónditos e ilocalizables del mundo mágico", en la biblioteca. Había decidido refugiarse allí para evadirse de la soledad que la rodeaba, en esa especie de jaula dorada, (ya que Snape continuaba evitándola) con la compañía del retrato de Dumbledore quien ahora dormía sobre su sillón,(o fingía hacerlo) al igual que hacía Fawkes sobre su percha. Cuando estaba leyendo por séptima vez la misma página del libro sin conseguir concentrarse, un golpeteo en la ventana la alertó.

Un pequeño pájaro negro estaba en el alfeizar de la ventana, traía una carta en sus patas y estaba picoteando sobre el cristal para atraer su atención. Hermione se levantó y corrió hacia este. Lo reconoció enseguida, era el mirlo (un pequeño pájaro de plumaje negro) que Draco usaba para enviarle mensajes, ya que no llamaba tanto la atención como los búhos o las lechuzas. Tenía un pelaje perfecto para camuflarse en la noche y era difícil de interceptar, además no estaba registrado. ¡La había encontrado! Bueno siempre lo hacía se dijo feliz a si misma, contenta ante la perspectiva de tener noticias suyas.

Cuando abrió la ventana el negro pajarito voló hasta posarse suavemente contra su hombro, tendiéndole la pata donde traía la nota. –Gracias Ajax – dijo Hermione pasando sus dedos sobre la cabeza del animal, que picoteo sus dedos cariñosamente y alzó el vuelo nuevamente desapareciendo por la ventana sin esperar respuesta. Hermione abrió la carta nerviosa y entusiasmada. Observó que con ella venia un papel escrito a maquina (parecía un documento oficial del ministerio) y una carta escrita a mano, decidió empezar por la carta.

''Hola Jean.

Espero que estés bien. Supongo que es así dado que no te he visto en las celdas del cuartel, ni hay noticias de que te hayan apresado. Ellos te buscan, el esta furioso. Cada día salimos en tu búsqueda y ruego porque no te encontremos, no se si podría con todos yo solo (por muy bueno que sea) ya sabes. No te preocupes por nada y no hagas ningún acto absurdo y heroico típico de los Gryffindors. Hicieron varias preguntas en tu trabajo a la Weasley y a tu jefe Nott pero estaba claro que no sabían nada. No les han dañado, aunque a este ultimo tratan de presionarle para que se una a nosotros, sospechan que sea desleal al régimen y llevan tiempo detrás de el. En cuanto a mi tranquila, no me han hecho (no te voy a mentir) casi nada, algunos Crucios por dormir mientras ''la sangre suci…(la palabra aparecía tachada) ''amiguita de Potter'' escapaba con el sospechoso... Espero que ese tipo sepa cuidarte. Parecía realmente interesado en protegerte, no se que te traes con el, pero si tu confías en el yo también. Aunque me habría encantado ser yo el que se fugara contigo, huyendo de toda esta mierda…

En fin otra vez será. Quizás entonces decidas confiar en mí y venirte conmigo, mientras el es quien cae inconsciente al suelo. Ojala vuelva a verte pronto. Cuidate.

Te extraña tu Hurón favorito.

P.D.

Te envío el informe que me pediste.

No me respondas es peligroso, se que lo sabes y no lo harás.''

Acabó de leer la carta con una sonrisa en los labios. Como había cambiado Malfoy... Después de que ella le había dejado inconsciente para huir por el bien de los dos si, pero atacándole por la espalda a fin de cuentas, a pesar de estar molesto Draco no le guardaba rencor. Seguía preocupandose pero ella y Hermione no podía evitar sentirse un poco culpable. Realmente era la única persona con la que era ella misma. Durante esos seis años de amistad la compañía de Draco había sido muy importante y le apenaba que en cierto modo el pensara que había elegido entre ambos, pero ella no le dejaría a su suerte. Si podía ayudarle lo haría. Conseguiría que Draco fuera libre.

Hermione volvió a releer la carta por encima y se río, la serpiente más narcisista y temida de Slytherin firmando como ¿tu Hurón favorito? Siempre usaban ese nombre en los mensajes secretos igual que el se refería a ella por su segundo nombre "Jean", apenas utilizado en el mundo mágico, a pesar de que era imposible que la interceptaran, aún así nadie conseguiría sacar mucho en claro de la nota. Recordaba como le extraño esta firma suya la primera vez, era curioso que el chico hubiera firmado con este nombre, pues era algo que Hermione sabia que le molestaba y utilizaba para picarle, pero ahora Draco se lo había llevado a su terreno y lo había convertido en un apodo cariñoso.

...

Así mirando con ansias de libertad por la ventana, una sonrisa tonta en el rostro, una mano en el pecho y otra sujetando la carta, es como encontró Severus Snape.

Cuando entró en la sala se paró en el marco de la puerta ante la imagen. La chica no le había oído entrar, el era muy sigiloso sin proponerselo (gracias a sus años como espía y mortífago) y no nunca delataba su presencia hasta que lo deseaba. Observó la postura y la mirada anhelante de Hermione y supó que no era feliz allí con el. El miedo se disparó en su pecho al ver como la mente de ella estaba muy lejos... No se lo podía reprochar, vivía encerrada, era algo lógico, nadie quería estar encerrado por muy bonita que fuera la jaula y así era como ella se sentía.

Su ojos se clavarón en el papel que sujetaba con su mano, parecía una carta. Se enderezó ¿Quien le había escrito? ¿Como les habían encontrado? El lugar no estaba oculto para los animales por ello podían recibir mensajes pero lo que le asustó fue el hecho de que si alguien le había escrito y al parecer la buscaba, ella parecía querer ir en su busca de inmediato. ¿Acaso la chica no pensaba decírselo?. Un pensamiento se encajó en su empezando a sospechar quien era el remitente, deseando estar equivocado.

Hermione salió de sus pensamiento al sentir que la observaban. Snape tenía la vista clavada en ella con una mueca de enfado en su rostro mientras sus labios se tensaban. Su mirada bajaba hasta la carta y volvía hasta sus ojos en una pregunta muda. Ella suspiró y separándose de la ventana le respondió alzando la nota.- Draco.

Snape notó como la sangre se le helaba para después correr por sus venas como lava ardiente que le subía de golpe a la cabeza, al confirmar sus peores sospechas, notaba como la vena de su cuello palpitaba con fuerza. Ese maldito mocoso le había escrito, seguramente preocupado por ella, se dijo asqueado mentalmente. ¿Ese crío pensaba que el era peligroso? pero el, el gran Draco Malfoy un mortífago activo era la mejor opción para protegerla ¿No? Maldito, orgulloso y prepotente Slytherin. ¿Como podía pensar que era digno de ella?Pero lo que más le preocupaba era ¿Lo pensaría ella?.

Hermione vio como Severus se ponía rojo de rabia e intentaba controlarse, volviendo a adoptar su postura rígida y fría expresión.

- Y.. se puede saber ¿Que quiere?- Preguntó despectivo.

- Pues realmente nada... – Respondió ella de manera educada, tratando de no alterarse. Después de días sin dirigirle la palabra al fin se dignaba a hablarle y no quería estropearlo, aunque su tono no fuera conciliador precisamente .- El no pretende que le responda, no se preocupe. De todas formas no pensaba hacerlo, se que es peligroso y el también. – Añadió pensando que así el hombre se tranquilizaría.- Simplemente me dice que espera que este bien, a salvo y que no me preocupe por el.

- Vaya eso es nuevo. El joven Malfoy preocupado por alguien que no es el mismo. – Dejo caer Snape en un tono mordaz e irónico.

- Draco, ha cambiado. – Le defendió cortante Hermione. Estaba empezando a enfadarse por su actitud. Caminó hacia una mesilla dejando allí la carta, para tener las manos libres y no romperla sin querer, por la rabia que empezaba a sentir. ¿Acaso a ese hombre no podía caerle bien nadie? Que ella recordara Draco Malfoy siempre fue su favorito en Hogwarts, siempre predispuesto a favorederle a el y a su casa. En cambio ahora se mofaba abiertamente de el insinuando que era un niño mimado y egocéntrico. ¿Por que?

- Lo dudo.- Comento con sorna Severus, cruzándose de brazos, alzando las cejas con escepticismo.

- ¡Pues lo ha hecho! !El no es el mismo! – Exclamó Hermione, defendiendole de nuevo como la leona que era. ¿Le defendería así también a el alguna vez? Se preguntó Snape.- Y no debería dudar de lo que yo haga, diga o piense, al fin y al cabo con usted no me equivoque. - Dijo ella ahora mas mordaz y roja de rabia. Seguía tratándola como a una niña estúpida y sin cerebro, pensando que su opinión o lo que sintiera no valían nada y que el era quien siempre estaba en lo cierto y conocía la verdad absoluta de todo.

- Señortia Granger eso no tiene nada que... –Empezó a responderle un desarmado Snape ante esa afirmación.

- ¡Claro que tiene que ver Snape! Más de lo que cree... No debería juzgar a la gente sin saber sus motivos, creí que usted más que nadie entendería eso. Esta claro que me equivoque. - Dijo Hermione indignada, pasando a su lado y cerrando la puerta con un sonoro golpe al salir por ella, sin darle la oportunidad de responder, aunque no habría podido se había quedado mudo.

...

Snape se quedó allí parado, en medio de la biblioteca sin saber que hacer. ¡Maldicion! La había vuelto a alejar, su maldito carácter siempre salia a flote haciendole decir cosas que no sentía. Bueno realmente si sentía lo que había duicho sobre el chico pero no pretendía ofenderla. El pensaba arreglar las cosas y ahora las había empeorado y todo por culpa de ese Malfoy. ''No le eches la culpa al muchacho también por esto, te las has arreglado tu solito por tus celos y tu orgullo para volver a perder la oportunidad de arreglar las cosas...'' Le dijo esa impertinente vocecita en su cabeza.

- Sin duda esa mujer… sabe defender en lo que cree y a los que quiere. - Dijo el cuadro de Dumbledore alabándola con orgullo. Se había hecho el dormido durante la disputa y ahora miraba a su profesor desde la pared divertido, al que no le había pasado desapercibido su tono al decir ''mujer''.

- ¡Oh vamos cállate viejo cotilla!.- Exclamó con ira Severus apartando la vista del cuadro, reparando entonces en la carta que estaba sobre la mesa.

La vista de Dumbledore se dirigió también hacia ella y dijo. - Yo que tu no haría eso muchacho, no es correcto… Eso es privado, la señorita Granger se disgustaría mucho si…

- Métete en tus asuntos Albus.- Cortó Severus sin mirarle aún observando la carta. – Ademas después de las cosas que he hecho como mortifago... leer una carta será el menor de mis pecados. Accio carta.- Concluyó lanzando el encantamiento convocador.

Bajo la mirada reprobatoria y curiosa del director, Snape leyó la carta mientras los celos le devoraban y la amargura le invadía,''...me habría encantado ser yo el que se fugara contigo, huyendo de toda esta mierda…'' Sin duda la relación que ese par tenían iba mas allá de la amistad.''En fin otra vez será. Quizás entonces decidas confiar en mí y venirte conmigo, mientras el es quien cae inconsciente al suelo.'' No parecía haber claramente una relación amorosa pero la forma en que el le hablaba tan cercana, dejaba claro que había una fuerte unión entre ambos y más para alguien como Draco, al que conocía tan bien como a el mismo, tan frío y manipulador como el, el cual le hablaba con cariño y anhelo. ''Ojala vuelva a verte pronto. extraña tu Hurón favorito.'' Al parecer esos seis largos años el chico había empleado bien su tiempo y ahora era alguien importante para la chica y esta para el, lo cual le excluía a el nuevamente, una vez mas era el que sobraba. Tres son multitud se dijo dejando la carta sobre la mesa de nuevo.

- No te rindas antes de empezar Severus. No cometas el mismo error… Ella no es Lily.- Susurró Dumbledore a través de sus gafas de media luna, con un extraño brillo en su mirada.

- ¡Lárguese de mi vista! Váyase a buscar algún cuadro al que incordiar, déjeme en paz... por una maldita vez en su vida déjeme tranquilo, ¡Déjeme solo!- Rugió con rabia y dolor, tapándose el rostro con las manos intentando calmarse y mantener a raya el dolor que nacía en su pecho.

Dumbledore alzó las cejas sorprendido pero no añadió nada más, le miró una última vez, compuso esa sonrisa paternal tan suya y su marcho por el lateral del cuadro, dejando a un furibundo y derrotado Snape sumido en sus pensamientos.

Ese maldito mago no le dejaba tranquilo ni muerto. Encima parecía saber claramente lo que sentía por Hermione y se permitía el lujo de darle consejos amorosos y decirle que no se rindiera, al parecer apoyaba lo que sentía por ella, sin cuestionar si era lo correcto a pesar de la diferencia de edad y de las cosas que el había hecho. Eso ya era la último que necesitaba que le dijera, o quizás eso era lo único que necesitaba que le dijeran.

...

Al día siguiente las cosas estaban más tensas entre ambos pero Hermione cansada de la tensión, de pelear y de ese ambiente tóxico una vez más se acercó a el y se disculpo por hablarle así. Le dijo que le gustaría poder salir de allí porque se sentía encerrada. Deseaba hacer una visita a la tumba de sus padres, la cual no había sabido donde estaba hasta la noche pasada (ya que Draco se lo explicaba en el informe que le había enviado junto con la carta) preguntandole a Snape si podían aparecerse allí durante unas horas y volver, ya que para aparecerse tenia que salir fuera de las barreras mágicas que lo envolvían. A lo que este le repondió con un no rotundo, ya era muy peligroso. Hermione no dijo nada, ni se molestó en pelear, más sola que antes volvió sobre sus pasos y se encerró en su cuarto, decidió no hablar más con el y empezó a trazar un plan, ya había esperado bastante.

...

Habían pasado dos semanas desde que trajó a Hermione con el y Snape cada vez se sentía peor apenas dormía y comía, se odiaba por tener a la chica prisionera y encerrada, sabía que podía ir con ella a visitar el cementerio donde estaban enterrados sus padre y que era algo importante para ella, pero le daba miedo que algo malo le pasara y no poder protegerla, pero más miedo le daba el que ella decidiera irse y perderla definitivamente. Finalmente se decidió a hablar con ella y decirle que al día siguiente visitarían si lo deseaba, la tumba de sus padres.

Pero Hermione harta de la clausura a la que estaba sometida y de la soledad e inactividad, esa misma noche planeaba como fugase de allí. Necesitaba ver la tumba de sus padres y llevarles flores pero también quería tener noticias del mundo exterior, hablar y ver a Draco estaba preocupada por el y no pensaba vivir escondida sin hacer nada como una muñequita encerrada en ese castillo. Además odiaba estar sola y le hería lo distante que Snape se mostraba, todo se había torcido, preferiría que este fuera sincero y cruel con ella a que se mostrara esquivo, al menos así entendería que le pasaba a pesar de que la verdad le hiciera daño, no podía ser peor que la indiferencia. Las cosas no habían mejorado y a pesar de que lo que sentía por el no había cambiado, su corazón cada vez estaba mas dañado, así que decidió actuar y dejar de esperar algo que no iba a suceder. Ella no era de las que se quedaban al margen y tampoco podía reclamarle nada a Severus, apenas habían compartido dos o tres noches de conversación, un beso y un baile y aunque le dolía admitirlo eso iba a ser todo.

La excusa perfecta la encontró a la mañana siguiente cuando un frío e indiferente Snape le dijo que lo había pensado mejor y que la acompañaría para que visitara la tumba de sus padres, en la mente de Hermione se encendió la culpa pero pronto la dejó a un lado para trazar un plan y hacer lo que ella consideraba correcto, seguramente aunque las cosas hubiesen sido diferentes, ella habría actuado igual, pero tal vez entonces el día siguiente no hubiera tenido que decirle adiós.

La mañana era fría y lluviosa, se aparecieron en la estrada del cementerio, este estaba situado sobre una montaña, al filo de una acantilado de daba al mar, la vista era preciosa pero el tiempo teñía todo de tristeza, mientras un mar embravecido rompía ferozmente contra las rocas. Caminaron entre las lápidas hasta encontrar la de sus padres, Hermione avanzó unos pasos mientras que Severus se quedaba detrás para darle intimidad, aunque ella habría preferido que se quedara junto a ella y la tomara de la mano o la abrazara. Se inclinó sobre las lapidas y las acarició, trazando con sus dedos el recorrido de los surcos de las letras con sus nombres grabadas en la piedra, mientras varias lagrimas escapaban de sus ojos. Permaneció allí varios minutos, finalmente se levantó, conjuró un inmenso y precioso ramo de flores blancas que dejo allí. Besó sus dedos y los llevó hasta el nombre de ellos a modo de despedida. Secó sus lagrimas con la manga y se giró hacia Severus, acercándose hasta el que la miró intensamente y se giró hacia el mar sin comentar nada. Ella también fijo su vista en el océano y decidió que había llegado el momento. Aspiró hondo, llenandose los pulmones del olor a salitre, reuniendo el valor para confesarle lo que había estado deseando decirle durante esas semanas, aunque no la creyera o se burlara, tenía que hacerlo.

- No me arrepiento. – Musitó sin mirar a Severus.

-¿Cómo dice?.- Preguntó extrañado mirando a Hermione, quien miraba al horizonte con lagrimas que amenazaban con desbordarse nuevamente de sus ojos.

Mientras empezaba a llover con más fuerza.

- Que no me arrepiento del beso, realmente lo deseaba.- Repitió con calma formando una sincera sonrisa, empapándose bajo la lluvia, volviéndose hacia el. Snape la miraba clavado en el sitio sin importarle estar mojándose también bajo la lluvia, alzó una ceja sorprendido e ¿Ilusionado?- Pensé que debía saberlo. Pensé que debería decírselo, porque seguramente no volveré a tener una oportunidad como esta y no me perdonara por lo que voy a hacer. Porque a pesar de lo que siento, eso no es suficiente, no para mi. No me quedare con usted, al margen del mundo, anhelando algo que nunca pasara, se que en cierto modo le importo, pero no basta…

Snape la miraba impasible pero su mirada había cambiado, ya no era triste y fría, brillaba con intensidad y no parpadeaba. Hermione continuó, mientras las gotas de lluvia resbalaban por su rostro.

- Tu me has devuelto la fuerza y el valor para luchar por lo que creo y te lo agradezco inmensamente, pero ahí fuera tengo una vida y personas que también me importan y me necesitan. No puedo quedarme al margen y a salvo, no soy así. Eres muy importante para mi Severus, más de lo que imaginas… realmente deseaba conocerte... - Dijo llamándole por segunda vez por su nombre, saboreandolo - …pero no es suficiente. Espero que a la próxima mujer que conozcas... si realmente te importa algo... se lo demuestres... a veces no es necesario decirlo basta con demostrarlo.

Ella había vuelto a hablarle directa y sin miedo y el quería romper ese silencio que se había instalado entre ambos, pero las palabras no salían de tus labios, estaba bloqueado y asustado. Hermione le miró a los ojos y lo supo, había llegado el momento que había temido desde que la volvió a ver... ella se marchaba. No era normal sentir lo que sentía por ella en tan poco tiempo pero había sido suficiente para saber que estaba hecha para el. Siempre había estado allí para el aunque en la distancia y ahora que estaban juntos no pensaba perderla. ''Tarde'' le dijo una voz en su interior.

Entonces Hermione una vez más dio el primer paso, se acercó a el y te besó despacio. El no se alejó, al contrario saboreó ese beso, tan dulce y tierno como el primero pero triste y amargo. Lo sabia, era un beso de despedida, con el que ella le demostraba que decía la verdad, le deseaba y le importaba a pesar de que no tuviera sentido, eso era más que suficiente para Snape. Pero se marchaba y no iba a poder impedírselo, ¿Como impedirle hacer algo que sabia que era inevitable, que tarde o temprano sucedería?¿Que razón podía darle para que se quedara con el?

Hermione profundizó el beso y el abrazó su cuerpo con fuerza, pegándola contra el, perdiendo parte de su control, notando cada curva de la joven, su calor que le quemaba, a pesar de estar empapado por la fría lluvia, ardía. La abrazo, deseando impedir que se alejara de el, la punta de su lengua trazó el contorno de sus labios, ella gimió y unió la suya a ese roce, mientras el beso aumentaba en intensidad y necesidad. El corazón de Severus parecía querer salir del pecho y fundirse con el suyo, que bombeaba con fuerza sobre su pecho, mientras su boca la besaba con voracidad y ella respondía con la misma necesidad pero de manera cálida. Se quedaban sin aire y finalmente tuvieron que cortar el beso y separarse, aún con los ojos cerrados ella retrocedió dos pasos y antes de que el mago pudiera reaccionar y abrir sus ojos lo supo. Ya no había calor, solo el que sus labios habían dejado en los suyos. Ella se había ido.

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* Sobre el nombre de Fawkes: Leyendo un libro sobre curiosidades de Harry Potter descubrí que esta relacionado con la película V de Vendetta y un hecho histórico en el que esta se basa. Guy Fawkes (personaje que inspira al protagonista de Vendetta) encabezó un famoso intento de volar el edificio del parlamento ingles el 5 de noviembre de 1605 durante la llamada Conspiración del a pólvora. Pretendía ser el inicio de una revuelta de los católicos ingleses que eran perseguidos en la época, pero hubo tantos personas implicadas que llego a oídos de las autoridades , quienes arrestaron y ejecutaron a muchos rebeldes. En Gran Bretaña el 5 de noviembre es ahora el día de Guy Fawkes y se celebra con hogueras, como la pira funeraria de un fénix. (Fuente: Los mundos mágicos de Harry Potter de David Colberte) Así que nuestra Rowling al parecer se inspiró en el nombre de este personaje que inspira la fiesta de las hogueras para bautizar a la mascota de Dumbledore. Me pareció curioso el dato que une ambas historias V de Vendetta y Harry Potter y decidí incluirlo por si alguno no lo sabia.

* Sobre el segundo nombre de Hermione: Al inicio de la saga el nombre completo era Hermione Jane Granger pero en el último libro, cuando leen el testamento de Dumbledore es Jean. (J.K. Rowling lo cambio para que no coincidiera con el segundo nombre de la odiada Dolores Jane Umbridge). Su nombre completo oficial es Hermione Jean Granger y asi aparece en la pagina Pottermore.


Bueno, al fin sabemos que unió a Draco y Hermione profundizando un poco mas en su relación. Y Hermione ha vuelto a mostrar parte de sus sentimientos a Snape. ¿Que opináis? ¡Animaros a comentar! No os cuesta nada y vuestros comentarios me ayudan a saber que hay vida al otro lado y me dan ideas para continuar. ^^


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