10. ... Y CAPTURAS
3 de Junio de 2004.
Mayo terminaba y Junio llegaba junto con sus noches calurosas, pero no eran estas las culpables de que un joven rubio platino no pudiera descansar. Draco Malfoy se encontraba tumbado sobre su cama, mirando el techo, sin poder conciliar el sueño. Algo que no le sucedía desde hacía años, porque a pesar de las misiones que llevaba a cabo, las cosas que veía y de la tensión, la tenía a Ella.Hermione era el lugar seguro al que volver, la que le mantenía atado a la cordura y a la realidad, su último refugio en ese mundo de locos. Esa sabelotodo siempre sabía que decir y qué hacer para calmarle y distraerle… ¿Donde estaría? ¡Habían pasado más de dos semanas y seguía sin tener noticias suyas! Sabía que era peligroso y le había dicho que no lo hiciera pero aún así se sintió un poco defraudado cuando Ajax volvió sin respuesta a su carta.
La última vez que la vio, fue en ese edificio, antes de caer inconsciente por un desmaius que esta le había lanzado para fugarse con ese tipo. Apretó sus puños aferrando las verdes sabanas de seda con fuerza. Ese maldito se la había llevado y ahora el no sabía nada de ella, ni siquiera donde estaba. Estaba preocupado pero sobretodo se sentía intranquilo y un poco perdido. Su relación con ella era demasiado dependiente, (más de lo que el se reconocería a sí mismo) desde que esta apretó su mano y le abrazó en esa oscura y fría celda. Entonces algo en su interior se rompió y en cierto modo ya no la había vuelto a soltar, ni ella le había dejado hacerlo, como le prometió que nunca haría. Ahora sin embargo también empezaba a sentirse furioso y posesivo de alguna forma enfermiza, al pensar en que se habían llevado algo suyo, no tenía sentido pensar algo como eso y no entendía que le pasaba. Ella realmente no era suya, nunca pensó en que lo fuera y de hecho no lo había sido y no le importaba que así fuera, o quizás antes no se paró a pensarlo... Simplemente dio por hecho que siempre estaría allí para el. Porque Granger siempre había estado para el y nada ni nadie se había interpuesto entre ellos, ni amigos, ni familiares, ni terceras personas. Ambos estaban solos (seguramente el más que ella) y por ello había dado por hecho que el era tan necesario para Granger como lo era ella para el, pero ahora que se daba cuenta de que quizás pudiera apartarse de su lado se sentía… mal.
Por supuesto el no pensaba en ella de manera sexual, para esos deseos ya tenía una interminable lista de mujeres a los que recurrir, (a las cuales olvidaba al momento) pero realmente admitía sentirse encantado de que al parecer la Gryffindor siguiera sola y sin ningún interés en concreto por nadie. Ni siquiera el insistente de Theodore Nott había despertado su interés (seguramente ella aún pensaba el ''El Zanahorio'') aunque apenas habían hablado de estos temas y el sabía lo justo sobre su relación con Weasley, ese hecho le daba seguridad y tranquilidad. Las cuales ambas ahora se tambaleaban.
Con los días fue asimilándolo, ahora que no la tenía se daba cuenta de lo mucho que le molestaría perder su relación de ¿amistad?. Más allá del egoísmo por lo beneficiosa que era esta, para su salud mental, empezaba a surgir en él un extraño sentimiento de anhelo que no había experimentado nunca, ya que siempre había tenido todo lo que deseaba. Nunca le negaron nada y jamás temió perder algo o que se lo quitaran. Ahora cuando apenas faltaba un día para su cumpleaños (el cual siempre se veía obligado a celebrarlo con Hermione, bajo la insistencia de esta) se preguntaba si ella pensaría en el ese día y deseaba intensamente que así fuera y tener alguna noticia suya como regalo.
…
4 de Junio
A la mañana siguiente, tras visitar la tumba de sus padres y dejar a Snape en el cementerio, unas horas más tarde Hermione Granger se aparecía en los límites de una elegante y moderna casa a las afueras de Londres. Necesitaba ponerse en contacto con Draco y ya que obviamente no podía aparecerse en la mansión familiar de este, ni en el cuartel de los mortífagos, ni tampoco quería involucrar a Ginny, (al menos no todavía) decidió acudir al lugar que consideró más seguro y alejado de ambos, pero desde el cual podría ponerse en contacto con ellos. La casa de Theodore Nott.
Hermione llamó a la puerta rogando que se encontrara aún en casa, mientras su respiración se aceleraba.
Un joven alto y delgado, de pelo castaño oscuro (algo alborotado) y con expresión somnolienta le abrió la puerta. - ¿Hermione?- Preguntó sorprendido.
- Buenos dias Nott yo… lo siento… no sabia donde ir, ni a quien acudir…- Empezó a excusarse la chica.
Mientras Nott se despertaba del todo y la tomada del brazo, acercándola hasta el diciendo. - Hermione no te disculpes. Me alegra ver que estas bien pero no te quedes ahí. Entra ¡Rápido! Antes de que alguien te vea.- Dijo arrastrándola hasta el interior.
- Se que me están buscando y lamento ponerte en peligro pero… confío en ti y…- Continuo esta culpable entrando en la casa, mientras el miraba hacia ambos lados de la calle y cerraba la puerta tras de si.
- Hermione… Créeme, si ellos vinieran aquí que te encontraran seria el menor de mis problemas...y por favor llámame Theo. - Le interrumpió este pasándose nervioso la mano por el cabello pero manteniendo un tono tranquilo. Al volverse hacia ella una bonita y sincera sonrisa apareció en su cara.
Se dirigió hacia un mueble bar del salón, seguido de Hermione y sirvió dos copas de whisky de fuego, ofreciéndole una a ella e invitandola a sentarse con un educado gesto de su mano.
- ¿No crees que es demasiado pronto para beber algo tan fuerte? Theo…- Preguntó esta alzando las cejas.
- Intuyo que la voy a necesitar...- Respondió el con una sonrisa divertida mientras se encogía de hombros, bebiéndose de un trago su copa.- Disculpa que no tenga nada más suave. - Respondió este con la mirada pícara y llena de curiosidad.
Hermione le miró durante unos segundos evaluándole y encogiéndose de hombros también bebió el contenido de su copa de un trago, notando al instante el calor quemandole la garganta.
Theodore Nott que la miraba asintió complacido. Al parecer había tomado una decisión.
- Bien puesto que has confiado en mi, viniendo hasta aquí para pedirme intuyo que ¿ayuda...? - Hermione asintió.- ...y que has aceptado una bebida del hijo de un mortífago... - Ella se removió incomoda en el asiento. - Lo cual me tomare como un cumplido y no como un error por tu parte puesto que te considero una mujer muy inteligente. Creo que lo justo es que yo también confíe en ti y te muestre mi pequeño secreto. Sería una grosería por mi parte no hacerlo… - Dijo acercándose hasta una enorme y antigua librería de roble.
Alzó la mano y tiró de un libro cuyo lomo estaba bastante desgastado.
Un mecanismo se activo al momento, haciendo a un lado la estantería y descubriendo un pasadizo con una escalera metálica de caracol que descendía hasta perderse en la oscuridad.
Girándose hacia ella y riendo ante su expresión escéptica Nott le dijo. - Lo se, lo se... Demasiado típico ¿no? Un pasadizo secreto detrás de una librería... Pero ¿sabes? Este sencillo mecanismo muggle es inmune a los hechizos de detección como el Revelio. - Ella cambió su expresión, (a pesar de continuar algo dudosa) ya que tenía que reconocer que era un mecanismo ingenioso y efectivo. Sobretodo para alguien que había nacido rodeado de magia. ¿Que secretos guardaba Nott?. - A veces las cosas más evidentes son las más difíciles de ver. - Comentó enigmático encaminándose hacia la escalerilla e indicando que le siguiera.- Ven conmigo, tengo algo que enseñarte y ahí estaremos más seguros.
El pasadizo conducía a una sala subterránea, cuyas paredes estaban empapeladas de varios posters de propaganda opuestos al régimen, donde se caricaturizaba a Voldemort y sus mortífagos. Había algunos panfletos de los rebeldes anónimos que aún quedaban con vida, que invitaban a luchar contra Voldemort. Pero lo que más le sorprendió a Hermione fuer ver que había varias obras de arte e infinidad de libros muggles, prohibidos evidentemente por su procedencia. En realidad todo lo que había en esa colección estaba prohibido.
- ¡Theodore! ¿Que es todo esto? ¡¿Eres un rebelde?! ¿Como posees arte y literatura muggle? Si tu eres un sangre pura...- Preguntó sorprendida y confundida.
- Hermione no es necesario ser un muggle para apreciar la belleza y calidad de su arte, al igual que no es necesario serlo para disfrutar de su magnífica literatura. Creo que sabes bien lo mucho que amo leer, casi tanto como tu, me atrevería a decir. - Respondió divertido por la expresión de la chica.- En cuanto a mis orígenes mágicos... Si, podría decirse que son '' puros'' pero nadie elige donde nace y esto no me hace compartir la ceguera ni las ideas que parecen reinar entre los magos de orígenes puros… pero respondiendo a tu pregunta no, no soy un rebelde.
Ella asintió y siguió paseando por la sala curiosa y nerviosa al saber el peligro que suponía para Nott poseer esos objetos sin entender muy bien porque los guardaba mientras el la observaba y sonreia. Sabía que Theodore Nott (a pesar de ser hijo de un mortífago) no era muy afín al nuevo régimen de Voldemort y sus seguidores y que había logrado evitar unirse a ellos pero que ambos mantenían una "buena" relación. Dicha relación estaba basada en mantener unos intereses comunes. El ganaba dinero dignamente, entreteniendo a la gente con su programa estrella en la televisión y ellos no interferían siempre y cuando mantuviese contenta y sobretodo distraía a la gente. Pero descubrir todos los objetos contrarios a Voldemort y sobretodo muggles estaba siendo una sorpresa...
Algo llamó la atención de Hermione. Una librería, con varias estanterías que se alzaban hasta el techo. A decir verdad parecía presidir la estancia. Estaba iluminada por una luz indirecta y repleta de viejos ejemplares de brillantes colores de lo que parecía ser una revista. Tomó uno de los ejemplares en sus manos y preguntó extrañada. - ¿El Quisquilloso? Pensaba que habían destruido todos...
- Así es… - Respondió Theo acercándose hasta ella. - No tienes ni idea de lo que me costó reunir todos los números que se han publicado. Pero finalmente lo conseguí, es la colección completa desde el primero al último.- Presumió orgulloso tomando uno al alzar hojeándolo también.
- ¿Por qué? - Interrogó Hermione, ya que tampoco entendía como al parecer alguien se tomaría tantas molestias para reunir todos esos números de una revista apenas valorada en la comunidad mágica y de tirada reducida.
- Digamos que es de las pocas publicaciones de nuestra época realmente interesante. Esta llena de útil y curiosa información. Además de estar libre de la influencia de Lord Voldemort y sus seguidores. – Explicó poniéndose serio. – Y bueno... también es realmente divertida. - Añadió sonriente de nuevo. - ¡Por algo trabajo en un programa de humor! - Dijo guiñandole un ojo. - Es necesario encontrar la parte positiva de la vida y hay pocas cosas que me interesen y me hagan reír, así que decidí buscarlos, coleccionarlos y conservarlos.
- Mi amiga Luna Lovegood estaría muy agradecida, al saber que alguien se preocupó por salvar el trabajo de toda una vida de su padre.- Afirmó Hermione, aún sorprendida, preguntándose si tan vez debió tomarse más en serio lo que se contaba en esa revista, ya que de hecho fue la única publicación que estuvo de parte de ellos cuando toda la comunidad mágica dudaba de Harry.
Ella era muy racional y siempre buscaba el sentido de las cosas, por ello le resultaba difícil tomarse en serio las afirmaciones de su amiga Luna y los artículos de esa revista, pero... ¿Acaso no había pensado siempre que la magia era cosa de niños y que no existía? Quizás la magia además de reglas y numerología, complicados hechizos y pociones... Fuera algo más inexplicable e increíble, al fin y al cabo era eso, Magia.
…
El resto de la tarde transcurrió muy rápida Theodore Nott le habló por encima de su vida, sus ''orígenes'' y su familia. Al parecer era hijo de Edmund Nott, un viejo mortífago, conocido también por Hermione. Theo suponía que había fallecido pues nunca regresó de su estancia en Azkaban, tras ser capturado junto con varios mortifagos más, después de su intento fallido de hacerse con la profecía en el Departamento de Misterios. Ya que no había tenido noticias suyas desde entonces. Era huérfano de madre desde niño, la vio vio morir ante sus ojos a manos de su padre cuando era muy pequeño. Hermione recordó que Theo fue uno de los pocos capaces de ver a los Thestrals en Hogwarts, lamento saber que muerte había presenciado. Un mortífago, su propio padre... mató a su madre. Pensó en lo dura y triste que debió ser su infancia, viviendo bajo el mismo techo que el asesino de su madre... Seguramente supuso un alivio para el que este fuera apresado y enviado a Azkaban. Ahora entendía más el rechazo del Slytherin hacia lo que Voldemort representaba. No solo era un rechazo hacia algo que compartía, si no que era un rechazo hacia lo que Voldemort representaba y hacia su propio padre, con esa pequeña colección muggle se rebelaba contra ambos.
Hermione también sabia que Malfoy al parecer había llegado a considerarlo ''como a un igual''* durante su última época en Hogwarts. Sabía que el último año en el colegio,(mientras ella, Ron y Harry buscaban los Horrocruxes) Draco lo pasó en su compañía, al margen de todo. Como el le había contado en una ocasión, mantenían "una especie de amistad basada en el reconocimiento y el respeto mutuo". Ambos sangre puras, inteligentes y astutos, hijos de mortífagos, destinados a seguir el camino marcado por sus padres y su sangre, unirse a las filas de Voldemort y luchar por una causa en la que no creían. Pero esta estrecha relación se diluyó, al quedar Draco definitivamente marcado como mortífago mientras que Theodore quedaba libre de esta carga (al menos hasta la fecha). A pesar de todo nunca se traicionarían ni revelarían las verdaderas ideas que ambos profesaban contra el Señor Oscuro y su ideología, puede que por fidelidad a esa vieja amistad o porque ambos tendrían tanto que perder como el otro.
Theodore a cambio le preguntó por lo que había sucedido esos días a Hermione y esta le explicó muy vagamente como ese hombre misterioso la había salvado dos veces, que había estado escondida hasta el momento pero que necesitaba hablar con Draco y buscar una solución para salvarle y a ser posible liberarle de las filas de los mortífagos, ya que las cosas iban a cambiar y que para ello necesitaba su ayuda. Conocía la relación de camaradería de ambos chicos durante su estancia en Hogwarts y aunque al parecer se habían distanciado un poco, daba por echo que si alguno lo necesitaba contaría con el apoyo del otro, confiando en ciegamente en que esa lealtad continuara vigente.
…
5 de Junio
Al día siguiente Theodre Nott se puso en contacto con Draco Malfoy en el ministerio donde lo encontró hablando con un par de magos. Esperó a que este se encaminara hacía su despacho y cruzandose con el en el pasillo le dijo.- Feliz cumpleaños Malfoy.- Apenas sin entusiasmo.
- Gracias Nott, todo un detalle que te acordaras.- Respondió Draco con una falsa sonrisa, más molesto aún de recibir solo dos felicitaciones ese día, la de su madre y la de Nott, cuando no era precisamente la suya la que el estaba esperando...
- Quizas te interese venir esta noche a mi casa... Tengo una pequeña sorpresa de cumpleaños para ti.- Añadió Theodore algo enigmático con un tono divertido pero con semblante serio (lo cual no era novedad en el chico)y marchándose al momento del pasillo.
Sin darle tiempo a un confundido Draco Malfoy de responder lo que sin duda habría sido una mordaz réplica. Este se adentró en su despacho sin percibir que habían sido espiados por una figura entre las sombras del edificio subterráneo. Un viejo mortífago, que estaba atento a cada una de sus palabras, ya que era extraño ver a esos dos hablando y aunque no sacó nada en claro de las palabras de Theodore se propuso averiguar que era lo que ese "niño de mama" (que seguía sin unirse a las filas de su Señor) se proponía. Convencido de que si lograba interponerse en sus planes, recibiría el favor del todopoderoso Lord Oscuro, ahora que al fin gobernaba y quizás ganarse su perdón para volver a su lado para disfrutar del poder que siempre les prometió.
...
Draco Malfoy se dirigía hasta la casa de su antiguo compañero de colegio mal humorado y huraño. En unos minutos el reloj marcaría las doce y el día terminaría. Con el, se iría su esperanza de saber algo de Granger. Cada hora que pasaba se encontraba de peor humor, debido a que (a pesar no darle importancia al hecho de que ese maldito día fuera su cumpleaños) veía como pasaba de largo sin recibir noticias de Hermione y eso si le importaba y mucho. Su orgullo al verse olvidado tan fácilmente estaba gravemente dañado y odiaba sentirse como un maldito crío mimado al que le habían negado un capricho. Pero realmente había esperado algo de ella, lo que fuese.
Con el pasar de las horas asumió que ese cumpleaños volvería a ser tan amargo y solitario como los que pasó desde que Voldemort se alzara de nuevo.
Llamó a la puerta de la casa de Nott y esta se abrió sola. Entró en el salón, la sala estaba oscura y temió que fuera una trampa. Avanzó unos cuantos pasos con su varita preparada, algo preocupado por Theo, (ya que sabía que este jamás le traicionaría, a pesar de no mantener una buena relación en la actualidad) cuando escuchó como la puerta de la calle se cerraba de golpe. Todos sus sentidos se pusieron alerta, listo para atacar, percibía que no estaba solo y entonces las luces se encendieron y el se quedó estático con la boca entreabierta y los ojos clavados en mitad del salón, allí estaba ella. Granger.
…
Hermione no sabia de que humor estaría Draco, al fin y al cabo ella le atacó por la espalda y lo dejó tirado e inconsciente. Así que decidió ser ella quien rompiera el hielo. - ¡Sorpresa! ¿No pensarías que iba a perderme el cumpleaños de mi hurón favorito verdad?- Preguntó tímidamente, formando una pequeña sonrisa. Haciendo que este al fin reaccionara.
Draco volvió a tomar su habitual pose altiva y esa sonrisa torcida mientras alzaba su barbilla.
- Admito que por un momento pensé que podría librarme al fin de ti… sabelotodo. - Dijo con un tono altanero y de fastidio.- Lástima que me haya equivocado...- Se quejó con un marcado sarcasmo. Alzando los hombros a modo de rendición, abrió sus brazos para recibirla como siempre hacia. Era la única persona a la que se permitía abrazarle pero sobretodo la única a la que se lo devolvía y realmente había echado de menos sus abrazos.
Ella corrió hasta el, estampándose contra su pecho.- Te lo he dicho millones de veces...No te libraras nunca de mi Draco Malfoy. Sin mi estarías perdido y lo sabes. - Dijo divertida entre sus brazos, alzando su rostro hasta ver el de el y extrañándose ante la seriedad y dureza que había tomado el rosto del chico durante unos momentos, al apretar fuertemente su mandíbula. Ella no podía saber cuanta verdad encontraba el en esas palabras inocentes. - Ya sabes, demasiado tinte en tu cerebro. No puedes pedirle más al pobre, por eso alguien tendrá que pensar por los dos.- Añadió bromeando con una sonrisa divertida al ver como el rostro del chico se relajaba de nuevo.
- Touché Granger. - Respondió este con amabilidad haciendo una caballerosa y teatral reverencia fingida al separarse de ella que sonreía orgullosa. - Sin duda tu eres la indicada para ello, en esa cabezota tuya hay espacio de sobra para ambos…- Continuó arrastrando las palabras con una respuesta cargada de ironía, sonriendo de lado ante el rostro colorado de la bruja, pensando en cuanto había añorado hacerla enfadar.
Una tos divertida y algo incomoda... interrumpió su pelea infantil. - Bien creo que habéis empatado, como siempre...- Murmuró para si Theo - Jummmm si no es mucho pedir, os agradecería que pasemos a un sitio más seguro y discreto.- Dijo un poco molesto al ver tanta complicidad entre ambos.
...
Pasaron toda la noche hablando, tomando pastel de cumpleaños (que Nott habia comprado por la mañana por orden especifica de Hermione) y poniendose al día sobre los últimos sucesos y movimientos de los mortífagos. Hermione apenas podía contarles nada sin traicionar a Snape pero a pesar de ello les planteo claramente la posibilidad de una revolución inminente, en la que creía totalmente y de la que pensaba formar parte. Los chicos sorprendidos de ver nuevamente a la Gryffindor luchadora y valiente que un día conocieron en Hogwarts empezaron a pensar en el papel que jugarían ellos esta vez, diciendose a si mismos que sin duda esta vez escogerían el bando adecuado.
...
Ya amanecía y estaban empezando a despedirse. Cada uno continuaría por separado hasta nuevo aviso por seguridad,esperando algún movimiento. Hermione planeaba trasladarse a la cabaña del lago de Draco hasta decidir que hacía para no poner en un compromiso mayor a Theodore, el cual a pesar de su insistencia no había conseguido hacer que esta desistiera en su idea de marcharse de allí, para tranquilidad de Malfoy. Draco por su parte intentaría reunir la mayor información posible sobre los futuros movimientos de Voldemort y Theodore buscaría información sobre los rebeldes que aún quedaban en el extranjero.
Habían subido de nuevo al salón, dejando tras de si la sala secreta cuando una explosión en la entrada les lanzó contra las paredes. Cuando el polvo se posó de nuevo vieron en el centro de esta a un mortífago.- Vaya,vaya... sigues siendo un pequeño traidor.- Susurró el hombre con voz rasposa y la cabeza agachada. - ¿Acaso no fui lo suficientemente convincente al enseñarte para que habíamos nacido?- Preguntó en voz más alta sin mirar a nadie en concreto.
Hermione algo desorientada trataba de evitar el intenso dolor de cabeza y mantenerse atenta a cualquier movimiento del hombre, intentando averiguar quien era. Draco por su parte estaba muy tenso y Theodore simplemente parecía estar en shock.
- Después de tantos años... Vuelvo a mi país, ¡Al fin gobernado como es debido! Y...¿Que me encuentro? Con que mi querido hijo al parecer se considera demasiado bueno como para entrar a ocupar mi lugar junto al mago más poderoso de todos los tiempos y reinar junto a el, como sus orígenes le reclaman.- Dijo clavando su mirada en un Theodore Nott bloqueado.- Pero no. ¡Que va! El muy mediocre dirige un vulgar programa de humor como si fuera un miserable muggle. Cuando hasta sus compañeros de escuela hace tiempo que llevan la marca del Lord grabada en su piel.- Añadió señalando con un seco movimiento de cabeza a Draco que mantenía su varita lista para atacar.- Pero eso no es todo, al parecer no se limita a mantenerse al margen. ¡Mi hijo! Es un maldito traidor que se mezcla y protege a una asquerosa sangre sucia... ¡Crucio! - Exclamó apuntando directamente hacia Hermione, la cual al momento cayó al suelo perdiendo su varita, mientras se retorcía de dolor, conteniendo los gritos en su garganta.
-Basta. - Ordenó Theodore Nott saliendo del trance al ver como Hemione sufría a manos de ese monstruo. Apuntó con la varita al mortífago, decidido a terminar al fin con lo que le había atormentado durante años.
- ¡¿Te atreves a apuntar a tu propio padre desagradecido?! - Preguntó este con odio cancelando la maldición sobre Hermione, quien estaba medio inconsciente por la potencia del Crucio mientras Draco trataba de acercarse a ella. - ¡Expeliarmus! No des ni un paso más, o la mato. - Advirtió a Draco tras quitarle la varita con el hechizo de desarme y tirarla lejos de su alcance. - Deberías saber que no hay que entrometerse en los asuntos familiares, así que estate quieto y calladito mientras hablo con mi adorado hijo. Luego me encargare de ti, ya que al parecer hay más de un traidor entre las filas del Lord Oscuro... Seguro que Lucius me lo agradecerá.- Amenazó, volviendo a centrar su atención en Nott.
- ¿Me pregunto que cosas habrá hecho esa sangre sucia para teneros comiendo de su mano? ¿Quizás debería probarla yo también no crees ''Notty''? Quien sabe tal vez consiga que me encariñe con los de su clase...- Dejó caer con regocijo al ver como los dos jóvenes se envaraban ante la amenaza. Miró lascivamente el cuerpo de Hermione, que se removió incomoda, sentándose sobre el suelo y retrocediendo un poco.
- ¡No te atrevas a tocarla! - Amenazó peligrosamente Theodore mientras la magia descontrolada de de este empezaba a llenar la sala.
El mortífago rompió a reír a carcajadas. - ¿Me estas retando? Por favor Notty... pero si sigues siendo solo un mocoso. ¿Recuerdas como suplicaste por la vida de tu miserable madre?¿No vas a rogarme en esta ocasión?- Preguntó regodeándose en el dolor del joven, sin ser consciente de la peligrosa fuerza mágica que se descontrolaba en su interior.
- Cállate...- Siseo peligrosamente Theo mientras Draco y Hermione retrocedían lentamente hasta la pared, algo asustados ante ese tono amenazante y el aura peligrosa que le envolvía. Nunca le habían visto así y nunca habrían pensado que hubiese una pizca de oscuridad en el pero quizás ahora que sabían lo que ese chico pasó en su infancia por culpa de su padre eran más conscientes de la fuerza mágica que podía detonar en su interior en cualquier momento.
- ¿Crees que podrás salvarla? No vales nada. Ni si quiera después de apartar a tu débil madre de tu lado conseguí hacer un hombre de ti.
- Cállate.- Repitió Theodore mientras un ligero temblor recorría su cuerpo.
- Debí matarte mucho antes... Antes de que ensuciaras con tu estupidez nuestro apellido, pero siempre espere que entendieras...
- ¡TU ERES EL QUE NUNCA HA ENTENDIDO NADA EDMUND! Estas loco siempre lo has estado y desde luego yo ya no soy tu hijo. Lo único que te debo es... ¡La sangre podrida que corre por mis venas! En cuanto a tus enseñanzas... ¿Que voy a decir? Me enseñaste... ¡¿Que?! Que debía obediencia ciega a un hombre que defendía la pureza de la sangre y que se a ciencia cierta que es un ¡MESTIZO! Que alegabas que eramos superiores gracias a que nuestros antepasados se mezclaron entre ellos a fin de preservar su pureza y no contaminarse... consiguiendo justo lo contrario. Una familia loca y decadente.- Se mofó. Ahora era el mortífago quien temblaba de rabia ante esas palabras.- ¿O que en vez de ser libre debía servir y seguir a un amo como un maldito elfo domestico? Todas tus enseñanzas y tus castigos...No,valen nada. Son estupideces vacías como tu, deberías estar y enterrado como creía.
- ¡Oh que conmovedor! Me vas a hacer llorar hijo...- Exclamó Edmund Nott, llevándose la mano al corazón con un dramatismo exagerado, como si le causaran dolor sus palabras.- Pero por suerte para mi, no lo estoy y he vuelto para recuperar mi poder junto al Lord Oscuro y enmendar mis errores. Aún no puedo creer mi suerte... dos traidores y la sangre sucia más buscada. Creo que tu seras el primero de ellos que borre de este mundo, como hice con tu pobre madre. Seguro que el Lord Tenebroso disfruta viendo como te torturo por tus ofensas.- Sentencio alzándose la manga de su túnica y tocando con su varita la marca tenebrosa que al instante empezó a moverse y se volvió oscura como el carbón.
-¡No! Los ha llamado, Nott. No tardaran en llegar, hay que sacarla de aquí. - Exclamó Draco levantándose para dirigirse hacia Hermione, olvidándose del aviso que le había dado el padre de Nott minutos antes, quien había cambiado su objetivo y ahora le apuntaba por la espalda con su varita.
- No tolero la desobediencia Malfoy. Avada... - Empezó a pronunciar Edmund Nott, con una mirada de locura asesina.
- ¡Draco cuidado!- Gritó Hermione.
- ¡Cobarde hasta el final! ¿Matar por la espalda a otro ''mortífago''y sin que tenga una varita? Demasiado incluso para ti Edmund... - Le espetó con desprecio, mientras componía una sonrisa triste y amarga.
- Tienes razón... Veo que tu aún tienes la tuya y siempre me ha gustado empezar a lo grande. ¿Que mejor inicio que ser yo el que mate a mi propio hijo?- Anunció volviendo a centrar en el su atención.
-¿No pararas verdad...?- Preguntó derrotado Theodore cuya mirada parecía haber envejecido diez años de golpe.
Edmund Nott empezó a reirse como un loco, con una risa fría y rasgada, que cortó de golpe jurando. -Nunca. - Pronunció mientras levantaba su varita dispuesto a terminar con la vida de su único hijo.- AVADA KEDA...-
- Adiós ''padre''. ¡Avada kedavra! - Musito con odio y amargura Theodore Nott, bajando la mirada el mismo instante en que un cegador destello de luz verde que salia de su varita (que envolvió la habitación) impactando de lleno en el pecho de Edmund Nott, cuyo cuerpo cayó al suelo con un golpe sordo y una expresión de sorpresa en el rostro.
Draco ya había recuperado su varita y estaba junto a Hermione (que también tenía la suya) y le ordenaba entre susurros - Hermione, finge que estas inconsciente hasta que yo te avise.- Esta le miró dubitativa, por lo que añadió.- Confía en mi Granger.
A los pocos segundos varias figuras envueltas en humo negro rodeaban la sala. Varios mortífagos liderados por una mujer de largos y enmarañados cabellos negros les miraban. Draco había vuelto al centro de la sala y esperaba erguido las preguntas que sabía que no tardarían en llegar.
- ¿Draco que ha pasado? - Interrogó Bellatrix pasando su mirada por la sala, desde Theodore Nott aún con su varita en alto, al cadáver del mortífago enmascarado, para detenerse con un brillo de locura sobre Hermione a la que reconoció de inmediato. -¿Que tenemos aquí? ¡Pero si es la pequeña sangre sucia amiga del niño que ''murió''!- Exclamó con una risisita cantarina y juguetona.
- Si. Tenemos a la chica la muy estúpida pensó que Theodore la ayudaría... En cuanto se puso en contacto con el la atrajo hasta aquí, le lanzó un desmaius y me avisó. Asegurándome que era ella, la chica a la que buscábamos. Así que no dude en venir, ya que el sabía que yo iba tras ella.- Explicó con naturalidad, manteniendo la mirada a su tía. Asegurándose de vaciar y cerrar su mente para que no le descubriera le mostró únicamente las escenas que apoyaban su versión.
- Ya veo...y ¿Este cadáver?- Preguntó dándole un leve golpe con la punta de sus botas negras, al cuerpo tendido en mitad de la sala mientras que con un gesto de la cabeza indicó a un mortífago que le descubrieran el rostro.- Edmund... ¿Nott? ¿No estaba muerto?
- No. Muerto no, solo loco. Intentó atacarme por la espalda y decidí llamaros. Pretendía ser el quien llevara a la chica ante el Señor Tenebroso y acabar con nuestras vidas para así llevarse la gloria, obtener su perdón y volver a sus filas. El muy cobarde me iba a lanzar la maldición asesina cuando Nott lo mató en el acto.
- Mmmm. ¡Que curioso! Creía que vuestros lazos se habían desecho...¿Porque has salvado a mi querido sobrinito?- Interrogó la mujer mientras se acercaba hasta Theodore. Apartándose los mechones de cabellos desordenados que caían sobre su rostro clavo en el su mirada.
- ¿Salvarle? No Lestrange... Únicamente quería vengarme. Ese lunático mató a mi madre y planeaba hacer lo mismo conmigo. Le he estado buscando durante años. ¿Quien me lo iba a decir? El vino a mi...- Respondió con sencillez componiendo una descarada sonrisa de placer.
Ambos muchachos estaban improvisando y actuando a la perfección. Si no fuera por lo mucho que les conocía y por lo que había sucedido hace unos instantes.. Hermione realmente creería su papel de fríos y egoístas Slytherins.
Tras buscar en su mente y no encontrar ningún atisbo de mentira Bellatrix decidió creer lo que los muchachos decían, al menos por el momento. Su amo decidiría que hacer con ellos.- Bien creo que el Amo estará complacido por esto. - Dijo cambiando su postura pensativa (con los brazos cruzados sobre el regazo y su barbilla ladeada y alzada ligeramente) para adoptar una postura relajada y juguetona .- Sin duda el sabrá como recompensaros y estará complacido de ver como al fin eres capaz de levantar una varita para algo mas que estúpidos trucos de magia Theodore. - Comentó distraída mientras con su varita señalaba el estropicio. - Ahora que ha quedado una vacante, con tu padre muerto... seguro que el Lord estará encantado de ofrecerte un puesto entre nuestras filas.
Theodore Nott inclinó su cabeza a modo de reverencia y de aceptación.
- Bien... Draco nos vamos, cógela. Te espero en el cuartel. - Ordenó Bellatrix, mirando a este quien asintió y a una ''desmayada'' Hermione.
La mujer se detuvo unos instantes, pareció pensarse algo mejor y mirando a dos de los mortífagos más imponentes ordenó nuevamente.- ¡Vosotros dos! Volveréis con ellos. - Indicó mirando a Draco y a una inconsciente Hermione. ¡Maldición! Bellatrix estaba loca pero no era estúpida. Por algo se había convertido en la mano derecha de Voldemort... se dijo Hermione. - Vosotros, vendreis conmigo. - Dijo al resto de mortífagos que asintió obediente. - Tu vendras conmigo. Sin duda estarás ansioso por explicarle a Lord Voldemort como mataste a tu padre... La primera muerte siempre es excitante...- Dijo sonriendo sádicamente mientras cogía del brazo a Nott y se desaparecian.
A los pocos segundos el resto de mortifagos les siguieron junto con el cuerpo sin vida de Edmund Nott.
...
- No la toquéis es mía, yo la llevaré.- Advirtió Draco a los dos mortífagos que custodiaban la puerta de la casa. Se encaminó hacia donde estaba esta tendida e inclinandose sobre Hermione susurró - Ahora Granger.
- ¡EXPULSO!- Gritó Hermione levantandose de golpe y conjurando la maldición explosiva que derrumbó todo el techo de la estancia sobre ellos, pillando desprevenidos a los dos mortígafos que retrocedieron hasta el jardín para evitar ser aplastados por el derrumbé.
- ¡Maldición estoy atrapado!¡Inútiles cogedla se escapa! - Gritó Malfoy mientras hacia levitar una gran viga hasta su pierna para aparentar estar prisionero, lanzando un metro más allá su varita.- Hermione vete ya, tienes que huir.- Susurró aferrándose la pierna herida.
- Draco volveré. Conseguiré que seais libres.- Le prometió ella, dándole un pequeño beso en la mejilla para después echar a correr hasta la puerta. Aprovechando la confusión entre la nube de polvo y escombros se escabulló entre los dos mortífagos que ahora la seguían hasta la calle.
...
Hermione se escondió entre unos frondosos arbustos, creyendo haberles despistado. - Expecto Patronum.- Conjuró, sorprendiendose al instante al ver como la figura de la nutria que esperaba no aparecía ante ella. En su lugar una majestuosa y magnífica leona rugía cariñosamente a modo de saludo. Sin tiempo para pensar en lo que esto significaba le dio el mensaje a su nuevo Patronus. Usar los Patronus de mensajeros era algo muy útil, algo que Dumbledore les enseñó a los miembros de la Orden que debían de hacer en situaciones de emergencia.
- Estoy en la casa de Theodore Nott, me han encontrado. Ayúdame por favor.- Suplicó mientras la leona inclinaba su cabeza y desaparecía entre una especie de humo blanco, sabiendo a quien tenía que buscar, pues solo tenia que escuchar y seguir al corazón de su dueña.
...
- Te tengo.
oOo
*Sobre la relación entre Draco y Theodore: En una escena escrita por Rowling jamás utilizada se ve como el padre de Theodore (el mismo Nott que resultó gravemente herido en el capítulo final de La Orden del Fénix) visita a Lucius Malfoy para asuntos relacionados con Voldemort y vemos a Draco y Theodore solos en el jardín inmersos en una conversación privada. La autora confesó: ''Me gustaba mucho esa escena, en primer lugar porque mostraba el hogar de los Malfoy y por la diferencia entre este lugar y el número cuatro de Privet Drive; pero también porque en contadas ocasiones vemos a Draco hablando con alguien a quien considere su igual. Se ve obligado a considerarlo como tal, porque es de sangre tan pura como él y aún más inteligente.'' ''Como en el caso de Dean Thomas, sé muchas más cosas sobre Theodore Nott de las que he contado en ninguno de los libros. Criado por un anciano padre viudo mortífago, Theodore es un niño listo y solitario que no siente necesidad alguna de entrar en ninguna banda, ni siquiera la de Malfoy.''(JKR).
Gracias a los nuevos lectores que siguen la historia y le dan a favoritos y a los que me marcan como autora favorita o me siguen. Es todo un honor. :D Gracias también a los que seguís la historia desde las sombras y solo las estadísticas dejan constancia de ello,pero... ¡A ver si os animáis a darme una señal de vida hombre! :P
A partir del próximo capitulo la historia se aleja por completo de la trama argumental de la película de V de Vendetta que prácticamente he seguido hasta la captura y rescate de Hermione aunque con varios cambios y adaptada al mundo de Harry Potter. Espero que os haya gustado. Cuidaros mucho!:)
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