6ta impresión

Al momento de subir al auto no tuvo ningún tipo de miedo, puesto que dedujo era su padre quien había mandado en su búsqueda, sin embargo ¿Por qué había mandado a aquel extraño hombre? Nunca lo había visto ¿sería algún empleado de la planta? Ciertamente puesto que no tenía aspecto de algunos de los empleados de seguridad. Cuando decidió prestar atención a la ventana noto que no se dirigían a la mansión; un terrible presentimiento se apodero de ella, realmente no conocía esa ruta, un fuerte temor se esparció por todo su ser –

-¿A dónde me lleva pequeño hombre?

-Mucho respeto con tu mayor niña insolente. Respondió un hombre de aproximadamente 60 años, cabello blanco corto, ojos saltones y traje café.

Fue todo lo que el extraño hombre dijo en el resto de recorrido, sabía que no iba a responder más. Cuando finalmente llegaron a un elegante portón lo primero que pensó es que seguramente su padre había adquirido una nueva propiedad, pero entonces ¿para qué tanto ajetreo? Cada segundo que pasaba terminaba por convencerse que no estaba con ningún empleado de su padre y mucho menos iba a una nueva casa. Cuando el auto se detuvo considero sus posibilidades de salir corriendo, pero lo desecho rápidamente; ya que sería muy estúpido tratar de correr cuando seguramente no llegaría ni al portón. El pequeño hombre se bajó del auto y otro hombre abrió la puerta del lado de ella.

-Sígueme niña, por tu bien no pienses en escapar por que no seremos más suaves contigo solo porque eres una mocosa, recuérdalo- Dijo el pequeño hombre mientras la miraba acusadoramente; la mejor opción sería hacer caso sin chistar, vacilando comenzó a seguir al hombrecillo dentro de la mansión, mientras internamente una voz le decía que aún estaba a tiempo de escapar. Pasaron un gran salón y luego un largo pasillo hasta llegar a dos puertas elegantes. Dos golpes en una de las puertas y el hombrecillo comenzó a abrirlas lentamente.

-Disculpe amo, la mocosa ya está aquí- Dijo mientras la miraba de reojo. Siendo más grande la curiosidad de Rin que su lado precavido, entro empujando un poco al pequeño hombre; casi le da un paro cuando vio quien estaba frente a ella.

-Retírate Jaken- Fue todo lo que el albino dijo.

-¿Por qué hace todo esto?, déjeme adivinar señor Sesshomaru; planea secuestrarme para vengarse por lo que mi padre le hizo ¿verdad?

-No me compares con ese despreciable sujeto.

-Entonces ¿Por qué estoy acá?

-No tengo que darte explicaciones- Dijo mientras se colocaba de pie y rodeaba la mesa para acercarse a Rin.

-En ese caso déjeme ir, no veo razón para estar en este lugar-

-Resulta que eres necesaria en este momento para mí- dijo mientras la acorralo contra la pared y se inclinaba hacia ella manteniendo siempre la mirada en sus ojos y labios.

-Tengo que irme Kohak.. Alguien me espera- Por alguna razón la mención del chico lo molesto o eso le pareció a Rin ya que por un momento vio un cambio en él o quizás lo estaba imaginando. Él se arrodillo frente a ella y seguido de eso escucho un click y algo sujeto su tobillo, para su sorpresa era una especie de cadena con candado. "El muy infeliz la había amarrado como un animal" estaba realmente molesta por la osadía del albino.

-Sera mejor que me suelte de inmediato- Dijo en cuanto él se puso nuevamente en pie y la miraba con una dura expresión ¿quizás acusadora? No era importante como la mirara, el tipo estaba loco y nuevamente tuvo miedo.

-Jaken- Segundos después el pequeño hombre llego.

-Enseguida amo- fue lo que dijo antes de tomar la cadena y comenzar a jalarla.

-Ve con él, nada malo te va a suceder, la cadena es solo una medida adicional. Fue lo último que dijo Sesshomaru antes de regresar al escritorio. Rin se sentía miserable siendo llevada por los pasillos como una prisionera; nuevamente llegaron a la entrada de la casa y salieron hacia el hermoso jardín.

-Espera acá mocosa- dijo el pequeño hombre y amarro la correa a un tuvo que estaba en el suelo mientras colocaba otro candado para asegurarlo.

-Como si pudiera escapar- Dijo Rin para ella

-Si deseas conocerla ven a mi casa- corto la llamada y continúo ojeando unos papeles. Rin por su parte decidió comenzar a recorrer un poco el jardín con la poca libertad que le daba la cadena, cuando de repente tuvo la sensación de ser observada. Se giró para asegurarse que aún se encontraba sola; sin embargo el hombre que estaba de pie a unos cuantos pasos de ella no era ni parecido a Jaken; por el contrario aquel albino era el jurado en el concurso de talento. Ahora entendía el parecido con Sesshomaru, aquel chico era el novio de Kagome, por lo cual era el hermano de Sesshomaru. Lo extraño era que su mirada se veía nostálgica e incluso podía ver algo ¿de dolor? aunque solo eran suposiciones de ella.

-¿Cómo te llamas?- Pregunto el albino

-Rin-

-¿Eres la hija de ese sujeto Naraku?

-¿También te secuestro?- pregunto con frustración. –Sin embargo usted ya debe saber la respuesta con solo ver la cadena en mi pie- Cuando ella bajo la mirada a sus pies, nunca espero aquella reacción del albino ni en sus más alocados sueños. Aquel sujeto la estaba abrazando fuertemente como si fueran cercanos, lo cual la incomodo bastante.

-¡Suélteme!

-Tienes los mismos ojos de ella- Decía sin soltarla ni aflojar el agarre.

-¡Basta!, déjala. Se escuchó la voz de Sesshomaru a unos pasos de ellos. Enseguida el agarre se aflojo hasta q estuvo libre de los brazos del menor de los albinos.

-Inuyasha tenemos que hablar, después puedes hablar con ella. Dijo finalmente Sesshomaru y comenzó a caminar de regreso a la entrada.

-Espera Sesshomaru suéltala, ella no puede escapar y lo sabes; no debe estar atada como un animal.

-Al fin alguien que parece ser humano en este lugar. Dijo con ironía Rin; al instante recibió una mirada acusadora por parte de Sesshomaru, quien saco dentro del bolsillo del pantalón una llave y se la aventó a Inuyasha. –Te espero en el despecho-

-Usted no debería ir abrazando a cualquier conocida, tenga más consideración con Kagome-

-No eres cualquier persona, en algún momento lo entenderás.

-¿a qué se refiere?

-¿ves esos peluches?- Dijo Inuyasha señalando una pequeña montaña de osos de diferentes colores y tamaños, hasta ahora Rin los notaba.

-Tampoco debería regalar peluches a una extraña- Dijo Rin con mayor desconfianza y enojo.

-Puedes verme como un hermano mayor, ten esta es mi tarjeta puedes llamarme cuando necesites ayuda o cualquier cosa.

Rin tomo la tarjeta, seguido de eso Inuyasha se alejó, ella se concentró en los peluches observando cada uno atentamente.

-¿Porque la tienes en este lugar? Pregunto Inuyasha mientras se sentaba frente a su medio hermano.

-Tengo que hacer que Naraku se arrepienta por meterme en sus peleas absurdas.

-Lograras que la mantenga encerrada de nuevo, eso la va a lastimar y es algo que no voy a permitir.

-Una vez se entere que conocemos de la existencia de su preciada hija, entenderá que es inútil seguir escondiéndola.

Rin había decidido usar uno de los peluches más grandes como soporte para ella acostarse sobre el pasto. ¿Debería llamar a su papá? Se preguntó lo mismo varias veces mientras observaba su celular, las posibilidades de que todo terminara en una guerra eran muy altas. Opto por llamar a Kagome para mantenerla al tanto de todo en caso de que realmente necesitara ayuda, se quedó pensando nuevamente hasta que comprendió que si Sesshomaru la tenía en ese lugar sin querer nada de ella, solo buscaba mantenerla a toda costa en la mansión; eso quería decir que era ¿una posible declaración de guerra de Sesshomaru? No estaba dispuesta a permitirlo, busco en sus contactos y marco de nuevo.

-Suikotsu, necesito que vengas a la dirección donde aparece mi celular en este momento.

-Estoy a unos 15 minutos señorita Rin-

-Perfecto- sin decir más cortó la llamada, en cuanto guardo el celular en el bolsillo de la falda, se aseguró de tener los cordones bien atados para comenzar a correr.

-No será necesario que escapes, podrías hacerte daño Rin. Aquella voz erizo por completo su piel, se giró para observar a su nuevo visitante y para sorpresa de ella era otro albino, pero este se veía unos años mayor a Sesshomaru.

-Soy el padre de esos dos desastres que se encuentran en la casa, llámame Inutaisho- Aquel hombre al parecer podía leer su mente.

-Eres fácil de leer con solo ver tus expresiones, sin embargo no puedo leer tu mente- dijo con un tono divertido.

-ya veo, dijo que podía ayudarme a salir ¿verdad?

-Por supuesto, encontraras un auto blanco estacionado; tienen instrucciones de llevarte al lugar que desees.

-Muchas gracias señor-

-Tienes sus ojos- Fue lo último que dijo aquel extraño hombre antes de entrar a la mansión.

Efectivamente un Alfa romeo giulia se encontraba estacionado, con una puerta trasera abierta. En cuanto se sentó en la puerta trasera y cerró la puerta, un señor entro en la parte delantera y coloco el motor en marcha.

-No debe preocuparse, tengo instrucciones de llevarla al lugar que me pida señorita.

-Solo sáqueme de este lugar por favor, pronto alguien me recogerá.

-Te advertí que la dejaras fuera de esto- Dijo Inutaisho entrando furiosamente al despacho

-No veo motivos para alejarme de ella, no le estoy haciendo ningún daño.

-Nunca te interesas por alguien fuera de ti mismo.

-Solo la trajo para que yo la pudiera conocer. Intervino finalmente Inuyasha

-En todo caso recuérdalo Sesshomaru, nosotros nunca tocamos a nuestra familia y Rin es la hermana de Inuyasha.

Cuando llego a las puertas de su hogar no sabía que esperar, tenía miedo de la reacción de su padre pero cuando pasaron varios minutos y todos actuaban con normalidad incluida su nana, comenzó a sospechar que Sesshomaru no la había utilizado para provocar a Naraku. ¿Entonces que pretendía?; restando importancia a eso se apresuró en llamar a Kagome para contarle todo lo sucedido; cuando corto la llamada coloco los peluches más pequeños sobre la cama y los demás los dejo en el piso, mientras buscaba un mejor lugar para ellos.

A la mañana siguiente luego de asearse comenzó con su nueva rutina, que incluía dejar que Ares corriera libremente por algunos minutos. En el desayuno, fue interrumpida por una llamada de su padre; este le informo que estaría fuera unos días más, por ello no tenía permitido ir a ningún lugar después de la escuela.

En todo el tiempo Rin no se había preguntado por Kohaku lo cual no era normal, se supone que los novios deben estar juntos casi la mayor parte del tiempo o ¿no?, en el descanso fue a buscarlo pero él nunca llego a clase ¿estaría enfermo?; tampoco respondía llamadas y ella no podía ir a visitarlo debido a la restricción de salidas que tenía por esos días.

En algún tipo de bodega…

-Te dije que te mantuvieras lejos de ella-

-Per… pero yo amo a Rin-

-De verdad crees que un mocoso sin futuro puede estar con mi hija-

-¡Ella me ama!

-¿Eso crees?, mi hija solo siente lastima por aquel niño que recogió de la calle.

-¡ESO NO ES CIERTO!- Seguido de eso un Pum se escuchó, las costillas del chico fueron impactadas por un certero puño.

-Tendré que enseñarte nuevamente tu lugar Kohaku, no olvides que si permití que estuvieras hasta este momento cerca de ella, era para que me mantuvieras informado; jamás te pedí que te relaciones con ella de ningún otro modo.

-Rin no es una mascota, ella es quien finalmente decide y créame señor Naraku, ella tomara su decisión muy pronto.

-Eso ya lo veremos- Dijo dirigiéndose a la puerta. –No lo golpeen en la cara- Fue lo último que dijo antes de marcharse.

"No permitiré que ella siga los pasos de Kikyo, ¡Jamás dejare que Rin escape de mi lado!" Se dijo mentalmente Naraku antes de entrar en el auto.

Finalmente otro viernes llego y con ello la segunda ronda del concurso, en los días anteriores no había podido ver ni hablar con Kohaku, comenzaba a preocuparse pero por ahora no había nada que ella pudiera hacer.

Ella sería la primera en comenzar así que se apresuró en llegar al auditorio; junto a los demás participantes se encontraba Kohaku en una silla, se veía cansado y triste ¿Qué había sucedido?, comenzó a caminar entre el medio de los concursantes hasta llegar a él.

-Te ves hermosa- Dijo Kohaku con su sonrisa melancólica.

-¿Qué pasa contigo?, ¿Por qué no respondes mis llamadas?, ¿Por qué no me dices nada?

-Rin… yo te quiero es todo lo que necesitas saber, ahora ve al escenario.

-Tenemos que hablar- Dijo Rin mientras se giraba y entraba al auditorio. Esta vez ella usaba un vestido blanco con mangas cortas y cuello en U todo el vestido estaba cubierto por un encaje transparente y blanco que la hacía ver elegante y sencilla; zapatos blancos con un pequeño adorno dorado y por último el cabello lo dejo suelto.

Entre el jurado se encontraba Inuyasha que la miraba con una alegre expresión; las luces del escenario se apagaron y en cuanto la música comenzó los asistentes dejaron de hacer ruido.

-Esta canción fue escrita por mi mamá, por eso quiero hacerle un homenaje este día a ella.

Mírame a los ojos, veras,

Lo que significas para mí

Busca en tu corazón, busca en tu alma

Y cuando me encuentres ahí, no buscaras más.

No me digas que no vale la pena intentarlo,

No me puedes decir que no vale la pena morir por esto

Sabes que es verdad

Todo lo que hago, lo hago por ti.

Mira en tu corazón, encontraras

Que no hay nada que esconder ahí.

Tomame como soy, toma mi vida,

Te la daría toda, me sacrificaría.

No me digas que no vale la pena luchar por esto.

No puedo evitarlo, no hay nada que quiera más.

No hay ningún lugar, a menos que estés ahí.

Todo el tiempo, todo el camino.

Sí, pelearía por ti, mentiría por ti.

Caminaría por el cable por ti,

Sí, moriría por ti.

No solo Rin al terminar dejo escapar algunas lágrimas, por el contrario Inuyasha también dejo salir algunas, pero en cuanto se miraron él rápidamente se limpió con la manga del saco. Llego el momento de Kohaku, quien llevaba puesto un jean y un saco gris que cubría su garganta.

Como si fuera coincidencia, estamos flotando en el mismo tiempo.

Como almas con cicatrices, nos adentramos en nuestros corazones vacíos.

Puedes cambiar el mundo, en esta ciudad sin calor.

Sé que no puedes confiar en nadie.

Sé que no puedo protegerte.

No estoy tratando de decir la verdad.

No estoy tratando de decirte los hechos.

Estamos girando en el mismo lugar como sombras.

Como almas con cicatrices, nos adentramos en nuestros corazones vacíos.

No puedo encontrarlos otra vez,

No puedo tenerlos otra vez,

Los días felices.

No puedo encontrarlos otra vez,

No puedo tenerlos otra vez,

Los días de confianza.

Cuando Kohaku termino con su presentación salió rápidamente del auditorio; Rin tenía problemas para alcanzarlo, entonces opto por correr sin zapatos. Se detuvo y se agacho para quitarlos cuando una profunda y conocida voz la llamo.

Aclaraciones

La canción de Rin es i do it for you de bryan Adams y la canción de kohaku es Every single day (es el Ost del dorama Pinocchio)

Hola luegooo de tantoooooo tiempooooo ¿regrese? *le tiran un Nokia* estuve y estoy en época emo jajajajajaja no estoy segura de sí continuar o mejor dejar el fic, pero entonces las chicas de elixir me han apoyado y dado ánimos de continuar. ¡Gracias mil gracias chicas!

Espero el capítulo sea de su agrado, gracias por leerme.