12. PLANES Y PELEAS

Unas horas después, cuando ya atardecía y la tormenta había pasado, Hermione se removió con una sonrisa en los labios empezando a despertarse. Los últimos rayos anaranjados del sol se filtraban por la ventana, iluminando la habitación y acariciando su rostro. Abrió los ojos lentamente, medio adormilada y completamente desorientada empezó a mirar a su alrededor sin salir de ese sopor que aún nublaba sus sentidos.

Pasó su mirada curiosa por la estancia, analizándola con más detalle. Era algo lúgubre, el color negro y plateado dominaban la decoración a excepción del tapizado verde oscuro del sillón y las sabanas a juego, además de poco luminosa, (a pesar de que las cortinas estaban abiertas) algo normal se dijo, al estar tan cercana del suelo. Era una estancia fresca, (lo que se agradecía es esa época) gracias a su cercanía con el lago, del cual tenia una magnifica vista a través de la ventana desde la cama, pero la chimenea de la pared opuesta sin duda sería muy útil en los meses más fríos. En un rincón, había un armario, un sillón o butaca y poco más, todo era sobrio y sencillo, pero estaba perfectamente limpio y ordenado, esto le agrado enormemente, pues ella odiaba el desorden. En resumen, estaba en una habitación en la que ya se había despertado en una ocasión y que... no era la suya. Paredes oscuras de piedra, propias de las mazmorras... ¡¿Mazmorras?! ¡SNAPE!

Hermione abrió los ojos de golpe, completamente despierta y nerviosa, volviendo a la realidad. Siendo totalmente consciente de su total desnudez y del tenue calor a su espalda, procedente de un cálido cuerpo pegado a esta, de inmediato se sonrojó al recordar lo sucedido horas antes en esa cama. Un fuerte brazo alrededor de su cintura que la mantenía firmemente sujeta y la mano de largos dedos que descansaba sobre su estomago, le impedían moverse. Recordó en brazos de quien se había dormido y en los cuales al parecer aún continuaba...

Se había acostado con ¡Severus Snape! Su exprofesor, el hombre huraño y malhumorado, que le había retirado la palabra, ignorándola durante semanas. Miles de preguntas empezaron a colapsar su cerebro. La principal era:¿Y ahora que? Odiaba no saber que hacer y no tener un plan B para esas situaciones, aunque claro, no solía acostarse con antiguos profesores... En realidad no solía acostarse con nadie y punto. ¿Debería marcharse a su habitación? o ¿Quedarse en la cama junto a Severus ? (Quien por cierto no parecía tener intenciones de soltarla) La sensación de sus brazos rodeándola le resulto reconfortante permitiendo que se relajara un poco. ¿Cómo habían acabado así? Rememoró los últimos acontecimientos que le habían llevado hasta esa situación y a esa cama, el baile, el beso, su huida, el ataque del padre de Nott, la pelea, la lluvia y todo lo sucedido después...Un travieso sentimiento de picardía y diversión se abrió paso sobre su preocupación y vergüenza, apoderándose de ella.

¿Que dirían sus compañeros de Hogwarts (en otras circunstancias) si supieran que ella, '' La prefecta de Gryffindor'', ''La perfecta alumna'' había tenido sexo con el temido profesor de pociones? ¡¿Que diría Ginny?! Recordó esas divertidas charlas triviales que mantenía con ella ocasionalmente en la sala común, hasta altas horas de la madrugada. Dado que ambas dormían en cuartos separados, así charlaban tranquilas, lejos de oídos poco discretos. Cotilleaban felices y se olvidaban por un momento de la presión de los estudios, las clases y sus continuas aventuras, siendo por unos minutos solo unas adolescentes como las demás.

Ginny había sido su primera amiga. Los chicos eran como hermanos para ella, pero Harry y Ron siempre habían demostrado una camaradería masculina entre si en la que Hermione a veces se veía desplazada. Esto con Ginny no pasaba, la pequeña Weasley siempre había sido su confidente y ella la suya. Era una joven con un carácter muy temperamental e impulsivo pero también muy observadora (en seguida notó como Hermione se sonrojaba cuando su hermano Ron la miraba, al igual que Hermione no tardó mucho en deducir lo que su amiga pelirroja sentía por Harry) y aunque Hermione fuera la ''empollona'' del grupo, nadie controlaba tanto los cotilleos y temas de ''adolescentes'' que tenían lugar en Hogwarts como Ginny. Ya fueran chicos, sexo, fiestas secretas, artículos de contrabando,(suponía que en esto tenía mucho que ver la influéncia de los gemelos) novedosos maquillajes mágicos o vestidos... ella estaba al tanto. Todo ello sin ser una repelente y agotadora versión de Lavender Brown. Casi podía escuchar la aguda y picarona voz de Ginny ''¡Por Circe, Merlín, Morgana y todas las brujas y magos de los cromos de las ranas de chocolate! Hermione Jean Granger, creo que has llevado el amor por los estudios demasiado lejos... pero dime... ¿Que tal ha estado el murciélago de las mazmorras? Seguro que esos habiles dedos hacen milagros...¿Es tan dominate como en clase? '' Si, sin duda esa sería una pregunta digna de su cotilla amiga se dijo sonrojándose más, riendo mentalmente y dando gracias por no tener que responder a ese tipo de preguntas.

Despacio, Hermione tratando de no hacer ningún movimiento brusco fue girándose lentamente, hasta quedar frente al mago a su espalda para asegurarse de que no lo había alucinado y en caso de ser un sueño guardar cada imagen y sensación en su mente.

Snape ya se había despertado hace rato, a decir verdad en el mismo instante en que Hermione lo había hecho. Tantos años como espía habían agudizado sus sentidos y siempre estaba alerta, incluso cuando dormía, atento a todo lo que sucedía a su alrededor, listo para cualquier peligro. Cuando noto el cambio en la respiración de la joven y su cuerpo tensarse de inmediato fue consciente de todo y de que esta se había despertado, pero estaba tan a gusto e intrigado por como reaccionaria Granger que decidió hacerse el dormido, manteniendo su abrazo sobre ella y el gesto imperturbable en su rostro, mientras un torbellino de emociones contradictorias se desataba en su cabeza.

Finalmente lo había hecho ¿Como había perdido así el control? Era un tipo despreciable, un cerdo egoísta, un viejo verde incapaz de controlarse, no es que fuera un Don Juan o un mujeriego pero desde luego si se consideraba un caballero, capaz de dominar y mantener controlados sus impulsos en todo momento, al parecer se equivocaba. Se había comportado como un adolescente hormonado, necio y enamoradizo. El era mayor, se suponía que era ''el adulto'' y la había seducido, pero sin embargo no podía evitar sentirse feliz por lo sucedido (a pesar de la culpa) y aunque fuera un poco machista también crecía en el un sentimiento de orgullo que aumentaba su ego, al saber que ella era virgen y se había entregando a el. Algo se había removido en su interior, una sensación posesiva y de protección aún mayor, tras haber pensado que la había perdido, volvía tenerla junto a el y ahora ella era suya, la sabelotodo de Gryffindor que siempre le retaba de algún modo ahora le pertenecía...

Mía, pensó.

Era una locura si, había decidido que no la alejaría más, (aunque una cosa era lo que Severus decidía y otra lo que finalmente hacía) pero tampoco pensaba ''estrechar'' tanto su relación con ella. Lo sabía era un error, pero no quería pensar en ello, no podía evitar sentirse bien a pesar de ser algo egoísta por su parte. Sabía que sentía algo por ella, algo a lo que no podía ponerle nombre (por no hablar de que había tenido el mejor sexo de su vida) pero por el momento podía disfrutar unos minutos más de la cálida sensación del contacto del suave cuerpo de Granger contra el suyo, más tarde pensaría en las consecuencias de sus actos.

Mientras, un bipolar Severus se ''autocastigaba'' mentalmente culpándose por su poco autocontrol, una joven de brillantes ojos marrones le recorría de arriba abajo con la mirada.

Una expresión de paz y felicidad reinaba en el rostro de Snape y su cuerpo desnudo (ya que la sabana había quedado hecha un revoltijo a los pies de la cama) totalmente expuesto ante sus ojos, bañado con esa luz del atardecer le hacía verse muy... tentador.

Hermione se sonrojo nuevamente y desvió su mirada de vuelta hacía el rostro del mago, suspiró y mordiéndose el labio durante unos segundos, sin poder evitarlo se inclinó sobre el rostro del pocionista, para apartarle con suavidad un negro mechón caprichoso que caía sobre sus parpados.

- Mmmmm... Granger...- El corazón de esta se detuvo al instante y con rapidez retiró su mano asustada, no sabía como reaccionaría el mago una vez despierto.

- ¿Podrías... ? ¿Dejar de... mirarme mientras duermo? - Preguntó Severus formando con sus finos labios una diminuta sonrisa, incontenible ante la satisfacción de haberla asustado. Aún con sus ojos cerrados añadió. - Resulta bastante... irritante.

Hermione bufó indignada.- Siempre tan tierno... – Dijo con sarcasmo rodando los ojos. Pero internamente sonrió al ver su aparente buen humor y se relajó un poco. - Se dice buenos días. - Le recriminó, tirando enfurruñada de las sabanas para taparse, dejándose caer sobre la almohada. Sonrió entre resignada y divertida pues estaba lejos de enfadarse por el humor ''mañanero'' de Snape o por el hecho de que este hubiese vuelto a llamarla ''Granger'' marcando esa posición profesora alumna... Algo que tras lo que había sucedido tenia que reconocer que le excitaba... ¡Gracias a Dios! Ya no la trataba de usted.

A fin de cuentas, las viejas costumbres no se cambian de un día para otro y a decir verdad no estaba muy segura de querer que el cambiara nada de su personalidad. Siempre había sido así y le atraía enormemente, con sus virtudes y sus defectos, le gustaba como era. Adoraba la ironía de sus sarcásticos comentarios, clara muestra de su afilada y ágil inteligencia, tan atrayente e intrigante, con su elegancia natural y ese carácter que la sacaba de quicio... Aunque por supuesto estaba algo temerosa por su futuras reacciones, no dejaba de ser ''Snape*'' tan hermético con sus emociones que no sabía como iba a reaccionar...¡Ese hombre era imprevisible! ¿Arrepentido y esquivo de nuevo? o ¿Indiferente?

Cerrando los ojos y respirando hondo se concentró en sopesar todas las opciones y barajar las posiblidades, ya que ni siquiera en el clímax de la pasión le había dedicado alguna palabra de cariño o amor. Si, le había dedicado infinidad de cumplidos, (estaba claro que sentía atracción por ella) palabras de adoración y de deseo, pero no de amor, por algo el se había referido a si mismo como ''su amante'' y seguramente no había sido en vano, el había sido directo y claro.

- Oigo tu incesante parloteo mental desde aquí. ¿Que sucede? No me digas que... ¿Has perdido tu incansable capacidad de oratoria?- Preguntó el con tono socarrón, aún tumbado boca arriba junto a ella.

- Bueno...Me preguntaba...- Suspiró Hermione.- ¿Que..? ¿Que va a pasar ahora? Quiero decir... ¡Nos hemos acostado! El sexo... bueno, eso cambia las cosas... ¿No? - Preguntó alterada y temerosa por su respuesta, mirando el techo de la habitación.

- Siempre pensando... - Murmuró el para si. Ella por supuesto siempre analizando todo, aunque debía admitir que era algo en lo que el también pensaba pero que escapaba a su control y era muy cobarde como para sacar el tema. Realmente no sabia que iba a pasar, por primera vez en su vida estaba totalmente perdido y no le importaba. - ¿Sinceramente? No lo se...- Dijo algo abatido. Ella se tensó ante sus palabras de inmediato. - ...pero no me arrepiento, Hermione. - Añadió con seguridad, repitiendo las palabras que ella dijo antes de que se marchaba de su lado. Dándole a entender que el tampoco se arrepentía... de nada.

Y era cierto por primera vez en su vida no estaba preocupado por lo que sucediera si no esperanzado. No podía arrepentirse era feliz, el futuro ahora se presentaba como una encrucijada de caminos, con multitud de posibilidades y no como uno solo corredor que le llevara hasta la muerte.

- Yo tampoco... Severus. - Aseguró ella con una sonrisa.

Eso era una avance, al menos por sus palabras le dejaba claro que no esta arrepentido y que no huiría de la situación, aunque no fuera una declaración de amor eterno. Hermione medito sobre ello y descubrió para su sorpresa que aunque le entristeció pensar que al Snape únicamente le movía el deseo, la idea también le excitaba. Ella que era '' Doña perfecta'' tan racional y cerebral, siempre había tenido una idea algo cursi y anticuada sobre como sería su primera vez, imaginándola como un acto de amor, dulce y romántico. En cambió se había dejado arrastrar por el deseo y la pasión, pero ya no era ninguna niña que soñara con cuentos de hadas, había pasado por cosas muy duras y seguramente aun le quedaría pasar por otras tantas y a decir verdad lo había disfrutado y mucho, ¿Que narices? ¡Había sido la mejor experiencia de su vida!. Tal vez el no la quisiera o la amara, pero se interesaba y preocupaba por ella de verdad, de eso si estaba segura. El orgulloso ex mortífago había acudido al momento en su ayuda, después de que ella se marchara, sin darle muchas explicaciones y traicionara su confianza, al el permitirle salir del castillo (a pesar de que era peligroso) y ella desaparaecerse sin más. Para el poco tiempo que llevaban conociéndose eso ya era algo, a decir verdad tratándose de Snape era mucho. Además ella ya había decidido vivir y disfrutar el día a día de sus sentimientos y dejar de preocuparse por lo que el futuro le deparara ¿No?. Ahora era igual de valiente y lanzada con estos que con el resto de su personalidad, no esperaría el mañana importaba el ahora y el hoy le hacia feliz, así que se dejaría llevar por el destino y afrontaría lo que este le deparara. En vista de la aparente calma y buen humor del mago, confiada decidió volver a la carga para tentar un poco más su suerte y provocar alguna reacción en el.

- ¿Sabe profesor? La de hoy, ha sido la mejor lección que me has impartido en toda tu vida...- Dijo Hermione con un meloso tono juguetón y sensual sacando a Snape de sus pensamientos, mientras se sentaba sobre la cama para mirarlo, tratando de detectar algún gesto en su rostro impasible.

Severus arqueó una ceja sorprendido, aunque no abrió los ojos y al instante recompuso la serenidad en su rostro.- Insolente...-Murmuró.

Pero tras pensárselo durante unos segundos, siseo. - Gracias.- Y con el mismo tono prepotente y afilado que empleaba en sus clases, añadió. - Supongo que debo entender eso como un cumplido ¿No señorita Granger? Dado que estoy seguro de que mis clases siempre han sido excelentes y no dudo que para "La bruja mas brillante de su generación" esto fue fácil de percibir...- Hermione iba a responderle ¿Porque siempre que le ofrecía un cumplido lo hacía en tono de burla o lo convertía en algo insultante? Pero se detuvo al ver como Snape dejaba escapar una media sonrisa que no auguraba nada bueno. - Aunque reconozco que... demostraste aprender con mucha rapidez. - Indicó con voz grave y seductora imitando su tono, pero manteniendo los ojos cerrados sin inmutarse. Estaba decidido a ignorar las provocaciones de la Gryffindor, pero dispuesto a seguirle el juego. ¿Quería incomodarlo? Bien, ambos podían jugar a eso y el no estaba dispuesto a perder, nunca lo estaba.

- Bueno... cuando la materia lo merece profesor... - Ronroneo ella, remarcando cada palabra con morbo, aludiendo a lo prohibido de esa situación y devolviendole la provocación por volver a llamarla ''señorita Granger''- … suelo... esforzarme. Por algo siempre fui ''tu alumna'' más... aventajada. - Dijo acercándose hasta el para darle un suave y dulce beso sobre la nariz, sin mostrar ninguna debilidad.

Al fin Snape abrió los ojos sorprendido por el atrevimiento del acto y sobretodo por sus palabras y ese tono ¿Que insinuaba? ¿Acaso ella se había interesado antes por el? Realmente el tópico de la alumna y el maestro había causado estragos entre las adolescentes de Hogwarts pero... ¿En ella también? Y sobretodo y más extraño ¿En algún momento el había sido su objeto de deseo en esa fantasía? No le había extrañado ver durante semanas como las alumnas chillonas y huecas perseguían e idolatraban al patán de Gilderoy Lockhart (por supuesto en no sabia que durante una breve temporada Hermione también había procesado el mismo sentimiento por el inepto profesor de Defensa contra las Artes Oscuras) pero el, ''el murciélago de las mazmorras'' (como sabia que le llamaban los alumnos a sus espaldas) objeto de deseo de Granger? ¿¡El mundo estaba loco!?

Se apoyó sobre un codo en un gesto desenfadado para poder encararla, alzó ambas cejas interrogante y miró a la joven bruja, esperando ver el típico rubor de sus mejillas, por lo que había dicho y ver si se trataba de una broma. Pero no había ni rastro de duda o sonrojo en su cara.

Con una sonrisa burlona Hermione continuo hablando, mirandole a los ojos. - Aunque he de confesarte ''profesor'' que las pociones no eran lo que más me interesaban, otros aspectos de tu materia lograban ''Embrujar mi mente y aturdir mucho mas mis sentidos''- Dijo ella repitiendo parte del discurso que el les diera en su primer día de clases -... y me parecían mucho más atrayentes e interesantes... - Admitió guiñándole un ojo coqueta de manera significativa y sin mas se dio la vuelta para salir de la cama. Completamente desnuda, sonriendo orgullosa ante la atónita expresión de la cara de Snape, quien mantenía alzadas ambas cejas hasta límites insospechados y la seguía con la mirada alucinado por sus palabras y admirado por su cuerpo, mientras ella se alejaba hacia la salida de la habitación.

- Ahora '' Príncipe'' deberías levantarte, antes de que anochezca. Es hora de que pensemos un plan para sacar de allí a Theo y Draco. - Dijo girándose para mirarlo desde el marco de la puerta.

Snape gruño malhumorado como respuesta, mientras ella desaparecía por la puerta. No pensaba moverse del castillo y desde luego no pensaba dejarla marchar de nuevo.

- A no ser claro... que prefieras que vuelva a ir... ¿Sola? Continuó diciendo Hermione como si nada, mientras se alejaba por el pasillo y Severus se dejaba caer derrotado sobre el colchón.

- Pequeña e insufrible sabelotodo... Me estas chantajeando.- Masculló irritado.

Sabia que ella nunca le había temido, jamás había conseguido asustarla o intimidarla y eso siempre le había molestado, disfrutaba intimidando a los alumnos,(tal vez así compensaba las humillaciones que sufrió en ese mismo colegio en sus días de estudiante) el temor era poder y control, pero ella siempre se mostró diferente al resto. Granger no le temía, pero si le respetaba, incluso tal vez le admirara y por si fuera poco ahora le confesaba... ¿Esa atracción durante sus años escolares? ¿Y su admiración? Repitiendo las mismas palabras que el pronuncio en su primer día de clases. Eso le había sorprendido incluso más, al parecer alguien prestaba atención a cada palabra que pronunció sin sentir temor por su presencia. Una sonrisa petulante y complacida empezó a formaba en su rostro. Era mejor alumna de lo que pensaba y tenía buena... memoria.

- Aprendes demasiado rápido. - Murmuró algo molesto. Esa Gryffindor iba a volverle loco, tan pronto se mostraban como la niña insegura y perdida de Hogwarts como se transformaba en una toda mujer madura y desinhibida. - La niña que tenía un gato y que dormía con leones... ahora manipula como toda una Slytherin.- Dijo divertido ante la ironía del su comentario, mientras se ponía en pie buscando en su armario algo de ropa que ponerse, tras el refrescante chapuzon que pensaba darse en el lago. Necesitaba aclarar sus ideas y recuperar su control ante lo que intuía que seria otra pelea... que posiblemente perdería.

Hermione tras darse una ducha reparadora, pasó el resto de la tarde, hasta la hora de la cena realizando varios encargos a Sortilegios Weasley de manera anónima, para no tener que dar explicaciones a los gemelos y evitar que los mortífagos pudieran localizarla. La tienda de los gemelos seguía abierta y tenía varios artículos a la venta que serian muy útiles para futuros planes. A las pocas horas dos lechuzas trajeron un gran paquete, les pagó y se dispuso a trazar un plan. Había encargado un pedido variado, con polvo peruano de oscuridad instantánea (que seguramente sería necesario para su plan) pues le habría sido muy útil también para poder huir de la casa de Theo, además de otros artículos y algo de poción anticonceptiva... Ya que aunque pudiera hacerla ella misma, la elaboración tardaría demasiado y esta debía ingerirse como máximo un día antes o después de haber mantenido relaciones y al no haber sido algo planeado debería tomarla después, para prevenir un posible embarazo y Snape no tenía ninguna en su laboratorio, pues como el mismo le había reconocido algo aturullado: ''Obviamente... No contaba con que pudiese necesitarla.''

Cuando ya era de noche y estaban cenando, Hermione le exponía contenta y orgullosa su plan a Severus, debatiendo sobre la mejor forma de ayudar a Theo y Draco, quienes seguramente estarían juntos en la Mansión Malfoy, puesto que la casa de Nott había quedado destruida y junto a Draco tendría que trazar una versión de lo sucedido más creíble. Mientras tanto Snape intentaba ignorarla, pero sin éxito, ya que no podía evitar ponerle pegas todo el tiempo, señalando loserrores y lagunas de ese ''esplendido plan'' que la Gryffindor se empeñaba en contarle. Dejando claro así a Hermione que la estaba escuchando y colaborando (sin darse cuenta) a trazar un plan mejor, a pesar de no darle otras soluciones a esos errores. Volviendo nuevamente al papel de alumna ansiosa por recibir la aprobación y profesor obstinado que estaba lejos de otorgársela.

La manera más sencilla en opinión de Hermione sería la más directa y rápida de conseguir llevar acabo el plan con éxito, apareciendose en la Mansión de los Malfoy utilizando algún tipo de disfraz o la poción multijugos para no llamar la atención, porque seguramente estarían vigilandoles. Snape le recordó que entonces tendría que esperar meses para salvar a ''sus estimados nuevos amiguitos'' dado que la elaboración de la poción multijugos tardaría bastante, por lo que de inmediato Hermione la descartó, porque ''no estaba dispuesta a esperar tanto''. Además estaba el inconveniente de tener que elegir la identidad a la que suplantar y asegurarse de que la persona no apareciera mientras ellos estaban allí, todo muy complicado. Finalmente decidieron (más bien lo decidió Hermione) que la mejor opción para entrar en la Mansión Malfoy sin ser detectados sería usar la capa de invisiblidad de Harry. Le explicó que a ellos siempre les había resultado muy útil, recordandole al mago de paso quien era el dueño legítimo de esta, como si el hecho de que este fuera su mejor amigo le concediese más derechos a Hermione sobre la capa, algo que por supuesto Severus ignoró olímpicamente.

En esas estaban cuando una pequeño pajarillo negro de brillante plumaje se coló por la ventana y dejó caer algo sobre el regazo de Hermione, antes de posarse sobre su hombro y trinar contento mientras ella sonreía y acariciaba su cabecita.

- Gracias Ajax. - Dijo la joven y sin más el pajarillo salió por donde había entrado.

Miró hacía su regazo y tomó el mensaje. Era un trozo de pergamino irregular, rasgado por la mitad, se notaba que había escrito de manera apresurada. Hermione empezó a leer nerviosa mientras Snape se tensaba pero la contemplaba imperturbable, cerrando en un puño su mano, tenía una ligera idea de quien sería el dichoso mensajito y empezaba a plantearse tapiar las ventanas...

'' Tranquila Jean las cosas están jodidas pero estamos bien. No vuelvas a salir de ese escondite. El esta colérico porque has vuelto a escapar y ''por segunda vez'' ante mis narices. Creo que he conseguido engañarle, aunque esta claro que sospecha algo y me va a tener controlado. Ha ordenado que me traslade mañana a primera hora a vivir al Cuartel General para ''ayudar'' a Theo con su entrenamiento. Intentare volver a ponerme en contacto contigo cuando todo se calme y no haya peligro. No cometas ninguna ''heroicidad'' Gryffindor. Se cuidarme.

P.D.

Si, Nott ya ha sido marcado.''

- No...- Gimió Hermione cuando termino de leer la carta.

Alzó su vista hasta Severus con preocupación y le tendió la nota de Draco. Este la leyó con rapidez pasando sus ojos negros sobre la apresurada pero impecable caligrafía de Draco que el conocía tan bien. Dejando a un lado sobre la mesa la nota alzó su vista forrmando con sus labios una fina y tensa linea. - Bueno, eso cambia las cosas...

- ¿El que? Esto, no cambia nada. - Se apresuró a contradecir ella.

- Hermione… Es más que evidente que el Señor Tenebroso sospecha del joven Malfoy y de Nott. El no tolera los errores y Draco ya ha cometido dos. Si ha ordenado su traslado al Cuartel General esta claro que es porque sospecha o sabe algo y créeme buscara la manera de hacer que se delaten. A ser posible sufriendo antes... - Explicó cansinamente el hombre.

- ¿Y que cambia eso? ¡Con más razón tenemos que ir por ellos! Hay que sacarles de allí antes de que sea tarde... - Protestó Hermione.

- ¿No has leído la nota? ¿Que piensas? ¿Que eso es como Las tres escobas? ¿Un lugar de reunión donde puede entrar quien quiera? - Increpó molesto. - Estarán en el Cuartel General, no en la Mansión Malfoy, eso complica mucho más las cosas. Allí no puede entrar cualquiera, solo los que han sido llamados, los marcados por el con la Marca Tenebrosa tienen acceso a ese lugar. No solo es un tatuaje macabro, es un símbolo de confianza y sobretodo de control. Únicamente sus mas fieles seguidores pueden localizar y aparecerse en los cuarteles o el cuartel general.- Aclaró, tratando de permanecer calmado ante la obstinación de Hermione.

- Pero... ¡Tu podrías entrar!- Exclamó ella esperanzada tras meditar unos segundos y dar con la obvia solución. Sin duda sería complicado pero podría funcionar. - Tienes la marca. Podríamos aparecernos allí y...

- Si, yo tengo la marca. Gracias muy observadora.- Volvió a interrumpirle el. Dirigiendo su mirada hacía la zona donde tenia la marca. - Soy uno de ellos, un asqueroso mortífago...

Hermione se quedo muda, pero de inmediato frunció el ceño y entendió lo que Snape trataba de hacer, (manipularla hasta hacerla sentir culpable y desviar el tema) así que empezando a enfadarse le espetó. - ¡Oh, por favor! Ahorrate el discurso y corta ese rollo manipulador tan Slytherin... Es más, ni lo intentes. Sabes que yo no pretendía decir eso, nunca te he visto como tal... Severus. - Aseguró ella más calmada volviendo a usar un tono mas dulce, pero de inmediato volvió a su tono guerrero y luchador sabiendo lo que se jugaba pero sobretodo que tenia razón. - Así que ahórrate el trabajo de hacerme sentir culpable, porque no lo vas a conseguir y ambos sabemos que tengo razón. Es un hecho, tu mismo lo has dicho, esa es la llave, ahora podremos usarla contra el.- Dijo señalando su antebrazo.

Snape se incomodó al ver truncado su objetivo. Era más astuta de lo que pensaba, así que rápidamente trató de pensar en otra maniobra para hacerla desistir de esa idea, si la culpa no funcionaba... ¿Que tal el temor a que algo saliera mal y los chicos murieran? - ¿Piensas que es tan fácil como aparecerse y desaparecerse de allí? En el hipotético caso de que consiguieramos salir todos de allí con vida, serian considerados como desertores y el nunca perdona a los desertores. ¿Acaso has olvidado a Karkarov? Los buscaría hasta darles caza y acabar con sus vidas o las de su familia. Si no lo ha hecho ya es porque esta claro que es una trampa y es demasiado peligroso, es justo lo que el pretende, que vayas por el y capturarte, o que yo te siga... Eso ha complicado enormemente nuestro plan, ahora no solo tendríamos que esquivar la vigilancia que habría sobre la Mansión Malfoy ¿No lo entiendes? Sería como entrar en el infierno, todos los mortífagos estarán allí, el Señor Tenebroso estará allí y aún contando con que pudiéramos entrar sin ser vistos ¿Cuantas posibilidades crees que tenemos Granger?

- ¡Más posibilidades de las que tendrán ellos de vivir si siguen bajo su yugo! - Se empecinó ella, empezando a alterarse. - Además aquí estarían a salvo... ¡Aquí hay espacio de sobra! ¡Este castillo es casi tan grande como Hogwarts! - Explicó tratando de buscar soluciones a todos los posibles problemas que el mago le planteaba, como siempre rápida y veloz con su respuesta.

- ¡¿AQUÍ?! - Ladró Snape enviando al traste su paciencia y autocontrol, levantándose de su asiento. - ¡ESTO NO ES UN ALBERGUE NIÑA TONTA! - Espetó como todo un arrogante cabrón.

- ¿Niña? ¡¿NIÑA?! ¡Y tu eres un viejo cascarrabias, borde, cabezota y egoísta!- Gritó Hermione, poniéndose también en pie para encararle, enfadada y roja de rabia desde el lado opuesto de la mesa.

- ¡Y TU UNA INSOPORTABLE E INSUFRIBLE SABELOTODO, QUE SE CREE CON EL DERECHO DE VENIR AQUÍ A DARME ORDENES Y OBLIGARME A ABRIR LAS PUERTAS DE MI CASA! - Contraatacó Sanpe alzando más la voz, herido por su respuesta pero extrañamente divertido por su osadía y valor. - ¡Además esa camiseta es demasiado escotada! - Añadió mientras sus labios se curvaban en una maligna sonrisa, tal vez así ella se callara. Aunque lo cierto era que la acelerada respiración de la joven y el ligero vaiven de su pecho le desconcentraban.

Al ver la cara de confusión de la furiosa Hermione por el cambio de tema aclaró.- Oh, disculpa Granger, creí que esto se había convertido en un concurso de obviedades y no me gusta perder, soy muy competitivo.- Se mofó.

- Imbécil...- Murmuró esta en voz baja, atravesandole con su mirada y entrecerrando sus ojos pero sonrojándose sin poder evitarlo. El muy cretino se empeñaba en no tomarla en serio, pero ella no era de las que se rendían fácilmente, así que pasó por alto su provocación cruzó sus brazos sobre su camiseta (para taparse) y sentandose tranquilamente optó por probar otra cosa, tal vez por la vía de la compasión...

- Se supone que Draco es tu ahijado, el siempre te admiró...

- Me trae sin cuidado. No le subestimes... Ha sobrevivido varios años sin mi ayuda y ya he cuidado demasiado de ese mocoso, se las apañara. -Respondió indiferente y tozudo, volviendo a sentarse de manera elegante y altanera.

Hermione trató de calmarse. - ¿Podrías decirme...? - Pero no lo consiguió.- ¡¿En que momento te volviste un jodido capullo?! - Exclamó fuera de si, arrepintiéndose al instante de lo que había dicho, le miró con la respiración cada vez más acelerada.

El alzando sus cejas y ladeando ligeramente su cabeza ordenó. - ¡Modera tu lenguaje Granger! - Y con su rostro inalterable ante el insulto añadió de manera pedante y mordaz.- Además...Siempre lo he sido, no se de que te sorprendes. Nunca he pretendido aparentar ser alguien que no soy.

- Bien, pues no pienso esperar más. No tengo tiempo para pelear eternamente contigo, si tan seguro estas del peligro que corren... debo sacarlos de allí cuanto antes tu haz lo que te de la gana. Están así por mi culpa... ¡No me importa lo que tenga que arriesgar! - Afirmó Hermione, empezando a dirigirse hacia la puerta, dando la batalla por perdida.

- Pues a mi si me importa.- Murmuró el.

Hermione se giró y vio en su rostro un gesto de dolor. En cierto modo entendía que el no quisiera arriesgarse tanto de nuevo. Si Voldemort o los mortífagos descubrían que seguía con vida... quien sabe lo que le harían. Sabía que no tenía derecho a exigirle más de lo que ya les había dado, toda una vida como agente doble, un espía odiado en los dos bandos, pero aún así confiaba en que le ayudase. Si no lo hacía por ella, al menos por Draco.

- Yo no pretendía... quiero decir que... Entiendo lo que pones en riesgo. Tu vida para mi también es importante Severus pero no me importa si pierdo la mía para salvarles.

- ¡Maldita sea Hermione! ¿Que parte no entiendes? Lo que pase conmigo no tiene importancia, pero no pienso dejar que arriesgues tu vida, tal vez a ti te traiga sin cuidado pero a mi no. Puede que sea egoísta pero... ¡NO PIENSO PERDERTE! - Declaró el a pleno pulmón y dándose cuenta de que había dicho más de lo que pretendía intento arreglarlo. - Ademas ellos tampoco querrían eso... - Añadió suavizando su tono mientras volvía a tomar asiento.

- Vale... pues... ¿Que propones?- Cedió ella, retrocediendo y volviendo a sentarse frente a el. Muy sorprendida y confundida por esa afirmación del pocionista. Sabía que se preocupaba por ella pero... ¿Tanto? Decidió pasarlo por alto sus palabras, más tarde las analizaría ahora tenía que centrarse.

- De acuerdo tu ganas. Les ayudaremos a escapar y... podrán quedarse aquí el tiempo que sea necesario. Supongo que entiendes lo que esto implica, ambos serán conocedores del Fidelio y serán guardianes del secreto. ¿Tienes plena confianza en ambos?- Ella asintió y el continuó con tono decidido. - Bien. Yo iré por ellos... - Hermione asintió de nuevo, feliz al ver como el hombre cedía y empezaba a trazar un nuevo plan. Snape continuó- ... solo. Mientras tu...- Tal vez Severus había cedido pero harían las cosas a su manera ¡Faltaría más!

Pero de inmediato Hermione abrió la boca para replicar. - ¡Ah no! Eso si que no, de ningún modo dejaré que vayas solo, no eres el único que se preocupa yo también me preocupo por ti. ¡Te lo dije, no soy la chica que se queda a salvo mientras sus amigos arriesgan su vida, mientras TU arriesgas tu vida! No tienes porque hacer todo solo, ya no. Estamos juntos... en esto, te guste o no, así que mas vale que te acostumbres donde tu vas, voy yo.

- He dicho que no y se acabó.- Gruñó el mago.- Obedece.- Ordenó, volviendo a enfadarse al ver como una nueva pelea se avecinaba... ¿Porque Granger siempre se empeñaba en contradecirle y en sacarle de sus casillas?

- Perdóname pero... y si no ¿Que? ¿Acaso piensas restarle puntos a Gryffindor? - Bufó riendose. - Noticias Severus ya no eres mi profesor y no tienes ningún poder sobre mi. Soy una mujer adulta y hago lo que quiero. Y no recuerdo haberte nombrado el jefe al mando.

- No es necesario que lo hagas. Esto no es una democracia. Esta es mi casa y por tanto son mis reglas ademas soy mayor que tu, lo que me da el mando de manera automática.

- ¡Como si la edad importara! Ahora mismo te comportas como un crío... Este es mi plan y opino que deberíamos...

- Por si no lo has notado... Resulta que tus ''opiniones'' no dan buenos resultados Granger. Últimamente solo te acarrean problemas... Así que te aconsejo que uses las mías.

Hermione bufó molesta pero no se rindió.- Vamos juntos, cuando tienes amigos que te cubren las espaldas todo es mas fácil. Harry siempre decía que encontraba un gran apoyo en nuestra compañía...

- Por favor no me hagas reír ¿Potter?- Dijo con desprecio.- ¿Crees que yo necesito apoyo como... Potter? ¿Que esto es una de tus ''aventuritas'' del trío dorado?

- ¡¿Aventuritas?! ¡Jah! No tienes ni idea...- Aseguró ella herida por ese desprecio.

- Asúmelo Granger. Eres incapaz de dañar a una mosca. - Se burlo de nuevo.

- Conozco más conjuros, hechizos y maleficios de los que crees...

Severus la miró alzando las cejas y un gesto de hastió le corrigió altanero - ¡Maldiciones Granger! ¡MALDICIONES! Contra eso nos enfrentaremos. ¿Matarías a alguien si tu vida dependiera de ello?- Interrogó mordaz, tratando de hacerle entender que no estaba preparada.

- ¿Y tú? - Replicó ella sin saber que responder.

- Si. De echo, ya lo he hecho.- Aseguró Snape con firmeza de inmediato. Apartó la mirada algo decepcionado por el estupefacto gesto en el rostro de la Gryffindor ¿Realmente pensaba que el nunca había dañado a nadie? ¡Que equivocada estaba! Había matado a ese mortifago que la había dejado inconsciente y desde luego no había sido el primero. Cuanto antes comprendiera la verdad mejor, más rápido se alejaría de el y entendería que no era digno de ella. Componiendo su frío e indiferente semblante añadió.- Te lo dije Granger. No soy un buen tipo, soy un asesino. ¿Pensabas que ser espía era todo ''gloria'' y ''heroísmo''? No hay honor ni gloria en lo he hecho, cuanto antes lo asumas mejor...

Hermione se sorprendió por sus palabras y por el cambió de rumbo que había tomado la conversación (no por lo que los hechos confesados por el mago) ¿El se sentía culpable? Frunció el ceño, como siempre hacía cuando trataba de preparar una respuesta y recordar algo importante. - Muchos aurores mataban a diario... mortífagos, hombres lobo u otras criaturas, incluso gente inocente afectada por el Imperius y jamas vi en ellos el menor rastro de remordimiento o culpa. Estoy segura de que nunca se calificarían a si mismos como asesinos... Te conozco mejor de lo crees Snape y se que a veces es mas difícil perdonar nuestros propios errores que los ajenos. - Reflexionó ella mirándole a los ojos tratando de decir más de lo que decía con su mirada que con sus palabras.

Ella aunque de manera indirecta también se había sentido culpable de muchas muertes y se encerraba en si misma hasta que el llegó y le dio valor para levantarse de nuevo. Severus alzó la vista hacia ella, extrañado por sus palabras y ella le respondió.- Si es necesario si, mataría por defender... me.- Admitió finalmente ella, aunque esperaba no tener que recurrir a ello nunca. Matar en defensa propia no era un crimen tan horrible, pero lo cierto era que jamas se vio capaz de ello. Ni durante la guerra, pero tal vez si cambiaba ligeramente la frase, esta fuera más sincera ''Si es necesario si mataría por defenderte''.

Severus obviamente no la creyó y tratando de usar su último opción para hacer que desistiera en su idea de acompañarlo, decidió hacer lo que mejor sabia, humillarla.- Llevas demasiado tiempo sin entrenar... ¡Más de seis años Granger! Y ni aún así serías de ayuda.¿De verdad piensas que podrías presentar algún tipo de batalla contra ellos niña boba? Únicamente me distraerías, estaría pendiente de ti. Solo serías un estorbo para mi. - Le dijo cargando cada palabra de veneno y despreció. Odiandose al ver como algo en la mirada de ella se rompía, ¿Su orgullo o su corazón?.

Las lagrimas de rabia empezaron a formarse en los ojos de Hermione, pero las contuvo y con fortaleza le respondió con fingida calma y marcado sarcasmo. - Me alegra saber que me tienes en tal alta estima Severus. Te agradezco tu preocupación, pero te aseguro que no seré un estorbo. ¿Acaso has olvidado que conseguí mantenerme viva durante la guerra sin tener que asesinar a nadie? o ¡¿Que durante años en el colegio Harry, Ron y yo burlamos una y otra vez todas vuestras normas ''profesor'' para poder truncar los planes de Voldemort ideaba para regresar año tras año?!

- Claro, lo olvidaba ''los héroes de Gryffindor'' salvaron al mundo... Que bonito. ''El trió dorado'' lucho año tras año contra el... - Se mofó Snape. - Nadie os ayudó ¿Verdad?- Insistió forzando el autocontrol de Hermione, a pesar de ver que estaba a punto de romperse. Ella no podía arriesgarse era muy peligroso, eso no era un juego de niños que se saltaban las normas y huían por los pasadizos del castillo. Era meterse en la boca del lobo y el no iba a dejar que entrara con el.

- Si, Severus. Mucha gente ayudó al '' trió dorado''. Entre ellos tú. Pero nadie sabe por lo que pasamos juntos, supongo que eres incapaz de entender lo que es tener amigos, la importancia de haberte sentido apoyado por ellos y ver como te quedas aquí solo, mientras que ellos... se van. Así que no voy a insistir en ello. - Dijo ahora ella de manera despectiva e hiriente totalmente cegada por el dolor.- Pero dado que insistes en menospreciarme y tomarme por una ingenua... Si quieres te hablo de lo bien que lo pase durante mis ''aventuritas'' con Harry y Ron.- Ofreció de manera calmada pero peligrosa. Se notaba que bajo esa calma era un volcán a punto de estallar.

- No creo que me interesen lo más mínimo Granger.- Respondió el con tono aburrido e indiferente. Llegando a rebasar así finalmente los limites de la paciencia de Hermione, que explotó.

La leona lejos de echarse a llorar y huir hacia su cuarto se levantó con un ágil y rápido movimiento y antes de darle tiempo de reaccionar al ex mortífago, le apuntó decidida con su varita y con el rostro lleno de ira conjuró. - ¡Petrificus Totalus!

- Así me gusta quietecito y callado, ahora yo hablaré. - Fanfarroneo altanera, volviendo a sentarse con tranquilidad bajo al sorprendida mirada de un rígido y mudo Severus, víctima de su hechizo paralizante. - Seguro que así no me interrumpes, porque yo creo que si te interesara. Atento, ya veras como te diviertes, mis ''aventuritas'' no tienen desperdicio.- Aseguró con un fingido tono de alegría, como quien se dispone a contar un buen chiste, que termina siendo algo macabro.

Snape mientras tanto empezaba a reaccionar y trataba de liberarse del potente hechizo ¿Granger acaba de hechizarle?

- Empecemos por el principio... ¿No? Bien, después de años de ''hacer cosas raras'' sin saber porque y ser una completa marginada en todos mis colegios muggles llegué a Hogwarts, un colegio de magia donde se suponía que otros niños con ''mis habilidades'' estudiaban allí. ¡Al fin un lugar donde encajar! Me dije. Pero claro, no podía ser tan fácil. Ni siquiera aquí conseguí hacer amigos con facilidad, al menos no lo logré hasta que un horrible troll que quería darme ''la bienvenida'' casi me mata. Y así habría sido de no ser por la ayuda de dos chicos que se convirtieron en mis mejores amigos, ya sabes lo de salvar la vida a alguien une mucho. - Explicó irónica.- Pero claro ahí no acabó la cosa. Uno de ellos, era acosado por un mago oscuro que pretendía volver a la vida y destruir el mundo, así que con solo once años tuve que sortear varias trampas como una enorme perro de tres cabezas, una planta que estrangulaba a quien se acercaba o un mortal acertijo con pociones, para evitarlo. Tranquilo éramos críos pero finalmente evitamos que ese malvado mago se hiciera con la Piedra filosofal que le habría devuelto el poder. - Aclaró haciendo un gesto sin importancia con la mano.

- ¡Ah! Y sin olvidar como ayude a trasladar una cría de dragón desde los jardines del colegio a la torre más alta de Astronomía. ¡Jah! ¿Esa es buena eh? ¿A que no lo sabias? ¡Draco nunca pudo demostrarlo!- Se burló mirándole divertida al poder confesarle todas sus fechorías sin recibir ni una interrupción o insulto por su parte.- Pero sigamos aún queda mucho, así que espero que estés cómodo. - Hermione realmente estaba disfrutando con ello, ahora que la ira daba paso al regodeo. Se sentía poderosa, ¡Había inmovilizado a Snape! A ver quien necesitaba ahora entrenamiento...

- En segundo... Descubrí yo solita que monstruo habitaba en La cámara de los secretos. ¡Un basilisco! Pero lamentablemente antes de poder contárselo a nadie fui petrificada por el. Ciertamente parecía tener una clara preferencia por exterminar a los hijos de muggles.. Su dueño, ya sabes... de nuevo ese mago oscuro, llamado: Voldemort, era algo así como un racista pero su monstruosa mascota no consiguió matarme porque yo ya estaba prevenida.- Dijo sonriendo presumida.

- En tercero...¡Ah si! Ese fue una año movidito...- Ladeó la cabeza y se concentró en recordarlo, empezando a enumerar. - El Ministerio de Magia me concedió un permiso especial para tener un giratiempo y poder asistir a varias clases pero supongo que al ser profesor ya estabas al tanto de esto. ¿No? Bueno pues así estuve, viajando en el tiempo durante todo un curso escolar, sin que nadie lo percibiese pero ese giratiempo fue mucho más útil de lo que pensaba y al final de curso lo emplee junto con Harry para salvar a un hombre inocente condenado a una horrible muerte, el beso del dementor... Si, nosotros salvamos a Sirius pero vamos Severus eso también lo sabias. - Aclaró encogiéndose de hombros juguetona y continuo enumerando. - ¡Ah! Y también salvamos al hipogrifo de Hagrid de una muerte segura. Al principio traté de montar yo sola su defensa para un injusto juicio, ya que Harry y Ron me habían retirado la palabra por la estúpida Saeta de Fuego... pero le condenaron a muerte a el también. Aún sigo enfadada con Draco por eso, el tuvo la culpa de lo de Buckbeak... - Comentó indignada. - Así se llamaba el hipogrifo, por si te interesa, aunque lo dudo. - Aclaró. - Sin olvidar que casi sufrí el ataque de un hombre lobo, que resultó ser: ¡EL MEJOR PROFESOR QUE HE TENIDO! Si profesor Snape, lamento decirle esto pero Remus Lupin fue muuuuuucho mejor profesor en solo un año de lo que usted fue en seis. – Confesó sincera y muy divertida ante la furibunda mirada del pocionista, quizás ese había sido un golpe bajo. ¿Había herido su orgullo Slytherin? ¡BIEN! - Lo siento profesor es la pura verdad.

- ¿Ahora viene cuarto no? Bueno ese no fue un año muy importante, solo ayude a Harry a sortear las pruebas mortales del Torneo de los Tres magos. Si, hicimos trampas. Lo se, lo se:''Los participantes del torneo no pueden recibir ayuda de sus compañeros, familiares o miembros del profesorado...''- Dijo repitiendo al dedillo el reglamento del torneo.- Pero francamente, entre tu y yo Severus, ¿Quien no las hizo? Créeme, si algo hubo en ese torneo fueron trampas. Jumm... ¿Qué más? Ah si, también intente luchar contra la esclavitud a la que los magos han sometido a los elfos domésticos y funde una organización en favor de su liberación: La P.E.D.D.O. Y finalmente... después de aguantar el acoso periodístico al que me vi sometida durante todo el año, por mi relación con Victor y mi supuesta relación con Harry. - Explicó por encima, gesticulando distraidamente - Donde fui pintada como la Femme Fatal de Hogwarts por esa odiosa Rita Skeeter, descubrí que esta era una maldita animaga. ¿Se trasformaba en escarabajo! ¿Te lo puedes creer? Bueno pues ¿sabes lo que hice? La capturé y la mantuve encerrada en un tarro durante semanas.- Confesó entre sonoras risitas, sujetandose el estomago. - Pero sigamos que me estoy desviando del tema y ya queda poco. ¡Estoy llegando a la mejor parte! No te duermas ¿Vale?- Pidió volviendo a centrarse en su historia.

- Llegamos a quinto. Oh si... ¡Quinto fue la bomba! Ahí empezó lo bueno. Veras Voldemort había regresado, mi amigo Harry no dejaba de tener extrañas visiones. Visones con las que se supone que TÚ le tenias que ayudar. - Remarcó. - Ya sabes, enseñarle a controlarlas y demás, aunque creo que no fuiste de mucha "ayuda" precisamente. –Le increpó claramente molesta. - Mientras tanto el Ministerio intento arrebatar el poder de Hogwarts a Dumbledore en el momento menos oportuno, si quieres mi opinión es evidente que solo fue un tema de celos políticos y una desastrosa maniobra del Ministro de Magia que veía peligrar su puesto, ya que si la gente creía lo que Harry y Dumbledore decían sobre el regreso de Voldemort probablemente buscarían a un Ministro más... preparado. Pero no entiendo porque Dumbledore se dejo acorralar así por el incompetente de Fudge. Todo eso nos complicó mucho las cosas... La guerra se acercaba y nosotros... ¡No estábamos aprendiendo nada! Así que tuvimos que luchar solos contra ''La suma inquisidora Dolores Umbridge'' una fan de los muggles y los hijos de estos. Vamos, un verdadero encanto la mujer...- Dijo con marcado sarcasmo. - Como me aburría decidí organizarnos y crear el Ejercito de Dumbledore, para que Harry nos enseñara a defendernos y de paso luchar contra el sistema, porque cuando el sistema falla hay que luchar contra el. Recluté a los posibles miembros, cuadraba las fechas de las reuniones para que todos pudiesen asistir, valoré junto con Ron y Harry posibles lugares de reunión, hasta que dimos con la Sala de los Menesteres, creé un medio de comunicación secreto entre nosotros, eso fue muy ingenioso si me permites decirlo y con antelación me aseguré de que si alguien nos traicionaba... se arrepentiría. ¿Sabes? Creo que ahí fue cuando saque mi parte más revolucionaria, supongo que al final tantos años saltándome las normas junto a Ron y Harry para salvar el mundo hicieron mella en mi. Al final Harry tuvo una visión en la que Sirius estaba en manos de Voldemort yo traté de explicarle que era trampa pero como no había señales de Sirius y tú de nuevo no fuiste una gran ayuda... - Acusó. - Pues Harry decidió ir a salvarle y obviamente le acompañamos. Yo y el resto de sus amigos, porque eso es lo que hacen los amigos. Fuimos al Departamento de Misterios donde obviamente varios ''problemillas'' y mortífagos nos esperaban, pero gracias a La Orden de Fénix salimos vivos de allí.- Dijo empezando a ponerse más seria.

- Durante el siguiente año se sucedieron los ataques hasta que finalmente Dumbledore murió y la situación se volvió insostenible. Cuando acabo el curso decidí junto a Ron acompañar a Harry en la misión que Dumbledore le encomendó, así que volví a casa, me despedí de mis padres y les alteré la memoria haciéndoles olvidarme para tratar de protegerles, jamás recordarían que habian tenido una hija pero estarían a salvo. Dejé todo, mi familia, mi hogar, la vida muggle que podría haber tenido al margen de la magia y también abandone Hogwarts. Dispuesta a salvar al mundo mágico, el mismo mundo al que muchos se empeñaban en decirme que yo no pertenecía, porque mi sangre muggle no era digna de contener magia... - Explicó mientras su voz iba perdiendo fuerza a medida que se sumía en sus dolorosos recuerdos.

- Pasé meses con Ron y Harry... ¡Meses! Buscando los objetos que contenían fragmentos del alma corrompida de Voldemort, los horrocruxes. Aún recuerdo la horrible sensación del guardapelo sobre mi pecho... Permanecí día tras día escondida en el bosque, huyendo de los carroñeros con la única compañía de dos chicos. Uno acosado continuamente en sus sueños por un asesino y la carga de su misión y el otro preocupado por su familia y su hogar, mientras que yo intentaba ser fuerte y cuidar de ellos, porque yo... no tenía nada ni a nadie. Me dedicaba a estudiar el libro que Dumbledore me había dejado, a poner hechizo protectores, a buscar nuevos destinos y siempre llevaba conmigo todo lo necesario, incluidos varios antídotos. La verdad es que me preparé muy bien... realmente bien. - Ahora Hermione hablaba más para ella misma que para un Severus cada vez más asombrado y abrumado por sus palabras. - ¡Incluso asaltamos el banco de los magos! ¿Viste como escapamos sobre el lomo de uno de sus dragones? Lo tenían prisionero en las entrañas de Gringotts... Jamás olvidare esa increíble sensación de libertad y eso que odio volar.- Dijo sonriendo y cerrando los ojos.

Abrió los ojos y de nuevo su gesto se puso serio al recordar lo que sucedió poco después. Volviendo a ser consciente de la presencia de Snape en la sala, alzó su mirada donde las lagrimas empezaban a formarse y mirandole a los ojos continuó. - Pero cuando las cosas empezaban a mejorar... fuimos capturados por los carroñeros y fui torturada por Bellatrix Lestrange. Quien amablemente se encargó de recordarme ¡CUAL ERA MI SITIO! - Exclamó poniendose en pie mientras las lágrimas caian por su cara y la rabia teñía sus ojos, levantando con brusquedad la manga de su camiseta y mostrando las palabras '' Sangre sucia'' sobre la piel de su antebrazo, grabadas con la misma nitidez y claridad que ese día en que la desquiciada mortífaga la marcó para siempre.

La ira empezó a cegar a un afligido e inmóvil Snape, al ver lo que esa loca le había hecho. Bellatrix pagaría por eso juró. Quería hablar decirle algo que la consolara, pero Hermione estaba fuera de si.

- Aún así no me rendí y luche en la batalla. Pero lo perdí todo, la guerra me los arrebató... Perdí a mis amigos, a mis padres, mi vida y mi hogar... - Confesó cayendo de rodillas al suelo entre lagrimas, bajando la cabeza derrotada. - Porque Hogwarts lo era... ¿Sabes? ¡Aunque se empeñara en decirme lo contrario! - Dijo volviendo a mirarle a través de su nublada mirada. - Hogwarts era mi hogar... Este era mi mundo, el mundo del que pretendían expulsarme, el mundo en el que había sido feliz de verdad y que me habían arrebatado. Y aún así... sobreviví. Y también sobreviví a un encierro en una fría celda durante días, esperando que vinieran por mi para matarme o algo peor... - Volvió a ponerse en pie y se acercó al rostro de Snape.

Con un tono helado y amenazante dijo. - Así que... No... te atrevas... a volver a decirme... que soy ''una niña boba que no sabe a lo que se enfrenta." No me tomes por una ignorante, es algo que jamas he soportado. Tal vez no haya matado a nadie, pero créeme, si me dan un solo motivo... ¡No dudare en hacerlo! He dicho que yo voy contigo y no hay nada más que hablar. Además con un poco de suerte no tendremos ni que luchar, yo siempre tengo un plan B.- Dijo limpiándose las lágrimas y alejándose de el, dándole la espalda comenzó a caminar hacía la salida. Sin volverse con un suave movimiento de varita rompió el hechizo que mantenía prisionero a Severus y añadió. - Mañana iremos por ellos. - Y sin más se marchó por la puerta, con la barbilla en alto, el ceño fruncido y una mirada decidida. La fuerza y el valor Hermione Granger había regresado a ella más fuertes que nunca.

...

Snape se quedó allí durante varios minutos pensando en todo lo que Granger había dicho, todo lo que había tenido que sufrir, empezando a admirarla más aún y jurandose a si mismo que ella no tendría que pasar por algo como eso nuevamente, no si el podía impedirlo. Mañana iría con ella y la protegería, seguiría a esa testaruda mujer donde fuera, hasta el fin del mundo si ella se lo pidiese, incluso si no lo hacía. Evitaría que algo malo le sucediese.

Cambiando su ríguida postura se levantó y se estiró, bufando con resignación.- Esta mujer va a acabar conmigo... - Masculló Snape frotándose con fuerza las sienes.- ¿Desde cuando ha sido tan terca y mandona?

- Siempre lo fue. - Le respondió una voz divertida desde la penumbra, sobresaltandole. - Su capacidad para no desviarse del objetivo marcado es envidiable... y también es una bruja brillante.

Snape se levantó y lanzando un Lumus para iluminar mejor la oscura sala buscó la procedencia de la voz.

Al fondo de la habitación en su lienzo, Dumbledore sonreía de manera paternal, al parecer había decidido dar uno de sus ''paseos nocturnos'' y había estado ''informándose" que no espiando, sobre las novedades del castillo. - Puede que este algo oxidada pero no la subestimes, deberías confiar más en la señorita Granger y en sus dotes, no es una damisela en apuros Severus. Creo que ella ya te lo ha dejado bastante claro. Sabe defenderse y con algo de entrenamiento y ayuda de tu parte... me atrevería a decir que en poco tiempo estaría a tu nivel. Es una digna pareja en el campo de batalla y en la vida.- Le animó, con la mirada brillante a través de sus gafas de media luna.

- ¡Me sorprende Dumbledore!- Exclamó con marcado sarcasmo.- ¿Le parece bien que ella vaya allí ? Obvio. Nunca le importó que ''otros'' arriesgaran su vida para lograr " Un bien mayor" ¿Verdad? - Acusó, sabiendo lo que ese lema significaba para el anciano director.

- Cierto. - Concedió Dumbledore con voz grave poniendose serio. - También seria lógico suponer que después de tantos años entenderías lo que quiero decirte muchacho... pero por lo visto hasta ahora, eso denotaría un optimismo que raya en el idealismo. Espero que algún día lo entiendas.

- ¿Qué? ¿Tu gran consejo de entrenar a Granger, derrotar al Señor Tenebroso y ser feliz con ella no?- Preguntó irónico con una mueca de burla.

- No muchacho, mi consejo es mucho más sutil: No te pases de idiota con ella.- Le dijo seriamente atravesandole con su mirada. - Siempre encuentras la forma de empujar lejos a la gente...

Snape lejos de sorprenderse por el insulto, (no era el único que insultaba a Dumbledore, de vez en cuando el también dejaba a un lado su elegante verborrea y le obsequiaba con unos de esos ''cumplidos'') por lo que preguntó - ¿Hablas de Lily?

- Hablo... de cada persona que te ha importado algo en la vida.- Respondió Dumbledore volviendo a su tono neutral y misterioso.

Snape le miró con odio, molesto al escuchar una de sus ''típicas frases'' pero se mordió la lengua tragándose todas las venenosas palabras que habría dejado salir si no fuera porque estaba agotado. Sin decir nada más se dio la vuelta para marcharse y descansar un poco. ..

Pero antes de cerrar la puerta escuchó como el anciano mago le decía mientras limpiaba sus gafas despreocupadamente - Me alegra ver que por suerte la joven Granger ha vuelto. ¡Menos mal! ¿Verdad? Estos días parecías un Inferi... - Comento con aire divertido. - Estaba empezando a preocuparme por ti viejo amigo pero al parecer vuestra ''relación'' ha mejorado desde entonces... Me reconforta saber que al menos a ella si la escuchas aunque tenga que hechizarte para lograrlo.

Pero antes de escuchar algo más Snape cerró de un fuerte portazo y se marchó maldiciendo y blasfemando por el pasillo.- Maldito, manipulador, cotilla y viejo chiflado...

- No podrás protegerla y dejarla al margen eternamente muchacho... más te valdría enseñarle todo lo que sabes. Abre tu alma y tu corazón y comparte con ella algo más que la cama hijo. Ojala entiendas esto antes de que sea tarde...- Dijo Dumbledore en un murmullo solo en la estancia, por lo que Snape no pudo oírle. Dejando en el aire seguramente el consejo más útil que podría haberle dado al exmortifago. Pero claro, Dumbledore era de los que daban indicaciones fáciles, no.. a el le gustaba poner las cosas difíciles a sus pupilos, prefería mostrarles el camino y que ellos fueran los que dedujeran las decisiones correctas y tomaran el más adecuado.

oOo


* Sobre Severus Snape: J. K. Rowling dijo que "Snape es vengativo, es cruel. No es un gran hombre. Pero él ama. Me gusta, pero también querría darle una buena bofetada".


A los que pensabais que igual después de haber estado con Hermione el carácter de Severus iba a suavizarse os diré que no, lo siento. Bueno, no lo siento porque yo al igual que J.K a veces le daría una buena bofetada y otras me lo comería a besos.

Me gusta cuando es vengativo, cruel, arrogante, cínico, sarcástico, astuto, egoísta, manipulador y un largo etc porque esa parte Slytherin y "mortífaga" de su personalidad forma parte de el y de su encanto (es cierto que esto puede deberse a su trágica y dura infancia, aunque en el caso de Harry fue parecida y sus personalidades no tienen nada que ver) pero esto no impide que sea un héroe.

Snape también es el misterioso y brillante Príncipe Mestizo, el eterno caballero solitario atormentado por sus errores y los recuerdos, el personaje secundario prescindible... (aunque para mi es imprescindible y mucho más interesante que el resto) es valiente, fuerte y leal a sí mismo. Llegando a ser capaz de morir por algo en lo que crea o ame de verdad, pero como buen Slytherin en el no hay un sacrificio altruista ''por la humanidad'' su sacrificio se basa en salvar lo suyo. El sacrificó toda su vida al servicio de Dumbledore, solo para salvar al hijo de la persona que más odio (James Potter, capitán del equipo, típico guaperas popular pero inmaduro, vamos el Draco Malfoy de Gryffindor) y de su gran amor Lily Evans solo para obtener su perdón, siendo incluso capaz de dejar a un lado su odio hacia James, enfocándose solo en su promesa a Lily (seguramente ella habría agradecido que fuera más majo con su hijo... pero como digo: Es un Sly, no Papa Noel) Severus Snape es el personaje más humano de la saga, hizo lo que debía aunque seguramente no tan bien como debería pero es que el no es perfecto y por eso me gusta tanto.

No pretendo que cambie y supongo que si yo fuera Hermione me pasaría lo mismo, (ya que el hecho de estar verdaderamente enamorada de alguien te hace quererlo tal cual es y no crearte una idea absurda o diferente sobre su verdadera esencia, algo que en mi opinión si le paso a Severus, al enamorarse locamente de Lily a la que idealizó en grado sumo, hasta el punto de verla inalcanzable) por ello voy a tratar de seguir fiel a la personalidad de nuestro "murciélago de las mazmorras." Solo suavizare algunos aspectos y haré que se abra un poco con Hermione (que en esta ocasión ya empieza a sacar su parte más guerrera mostrando su cabezonería y fuerte carácter, plantándole cara) a medida que avance la historia también iré resolviendo preguntas como. ¿Qué le hizo a Snape unirse a los mortífagos? o ¿Qué vio Voldemort en el para proponérselo?

Aunque ahora mismo lo que yo me pregunto es: ¿Cómo reaccionaria Snape si supiera que su Hermione también se interesó por otro profesor?, ¿Recordáis a un tal Gilderoy Lockart...? xD


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