13. EL SACRIFICIO DEL VERDUGO
Al amanecer, Draco Malfoy y Theodore Nott ya compartían habitación en el Cuartel General. Ninguno de los dos hablaba, ambos estaban sumidos en sus pensamientos. Theo contemplaba resignado la reciente Marca Tenebrosa que ahora portaba en su antebrazo y Draco apoyado en el marco de la ventana miraba al cielo con anhelo. El sol empezaba a alzarse en el horizonte, anunciando un hermoso día soleado, un gran día para morir se dijo, confirmando el terrible presentimiento que le rondaba. En unos minutos daría comienzo una reunión de urgencia convocada por el Señor Tenebroso, algo que no les daba muy buena espina a los dos jóvenes mortífagos.
Flashback
El día anterior...
Tras la fuga de Granger y el misterioso hombre enmascarado, que tantos quebraderos de cabeza provocaba a los seguidores del Señor Tenebroso, Draco había conseguido volver a la casa en ruinas. Refugiándose en su interior, seguido por el mortífago que le atacaba en cuanto este puso un pie dentro de la habitación le lanzó un desmaius. Después había tenido que lanzarle un potente hechizo obliviate para que no le delatara, ni fuera capaz de recordar como había ayudado a Hermione y a ese hombre a escapar. Luego se curó la pierna herida y salió al jardín buscando al otro mortífago (al que había dejado inconsciente el enmascarado) le lanzó un enervate y le dijo que la prisionera había escapado, que su otro compañero estaba inconsciente en el suelo de la casa y que tenían que aparecerse de inmediato en el cuartel general para dar parte de la situación.
Sabiendo que recibiría un buen castigo cuando llegara, Draco se preparó mentalmente para lo peor y por ello cerró su mente con oclumancia para el duro interrogatorio que vendría.
Por ello, su sorpresa fue mayúscula al ver como (a pesar de que el estaba furioso) cada palabra que le contaba al Señor Oscuro era creída y aceptada sin recriminaciones o castigos '' Ese hombre apareció de la nada Señor y desmayó a los mortífagos, mientras yo permanecía herido en el interior de la vivienda...'' explicaba. Alegando que al no haber podido liberar su pierna a tiempo, le había resultado imposible intervenir hasta que fue demasiado tarde, ya que la muchacha y el sospechoso habían conseguido escapar minutos antes.
Voldemort le miró durante toda su explicación sin hablar, ni interrumpirle y cuando terminó, continuó mirandole durante unos tensos minutos, en silencio. Finalmente pareció quedar conforme (a pesar de no haber empleado la legeremancia contra el) y concedió al joven mortífago permiso para retirarse sin recibir castigo alguno. Pero cuando este no podía creer su suerte y ya se marchaba, su ''Amo'' le sugirió que sería ''una buena idea'' que antes de la mañana siguiente se trasladara permanentemente al cuartel, para ayudar con su entrenamiento a su nuevo compañero.
Draco se puso rígido (sabía que tipo de ''ayuda'' recibían los nuevos mortífagos...) pero no dejó notar su preocupación, cerrando sus manos en un puño y apretando la mandíbula asintió levemente, a modo de fría reverencia y sin decir nada más se marchó.
En la Mansión Malfoy recogió algunas pertenencias, escribió una corta nota que ató a la pata de su fiel mirlo para Hermione confiando en que no fuera interceptado y se despidió de su madre (su padre no estaba allí, al parecer continuaba con alguna misión por el extranjero) que preocupada le preguntó si había sucedido algo grabe, Draco trató de tranquilizarla diciendo que no y que únicamente tenía que trasladarse al cuartel durante un tiempo para ayudar a Theodore Nott con su entrenamiento y sin muchas más explicaciones se despareció ante una preocupada Narcisa. Llegó al cuartel general antes de lo acordado, para tratar de hablar con Nott lo antes posible y horas más tarde fue anunciada una reunión de urgencia. A primera hora del día debían presentarse en el cuartel general todos los mortífagos marcados, sin excepciones, lo que obviamente les incluía.
Fin del Flashback
La marca tenebrosa en el antebrazo de Draco y Theo ardió con intensidad, algo que todos los siervos del Lord Tenebroso (marcados por el mismo) sintieron pero que realmente no esperaban. No solía suceder que fueran llamados a través de esta, todos habían sido informados y su Señor ya no necesitaba de esta señal para controlar a sus fieles seguidores. Esa llamada solo la empleaba en las grandes ocasiones, como anunciando un buen espectáculo por los viejos tiempos y hacía mucho que no la empleaba.
Ninguno se quejó por el dolor, pero ambos chicos miraron con asco el dibujo de una calavera de cuya boca salia una serpiente. La marca graba en su piel había adquirido un ligero relieve y palpitaba levemente. Era la hora, la función empezaba.
Se levantaron, colocaron sus capas y máscaras de mortífagos con lentitud, como si se tratara de un antiguo ritual llevado acabo por un caballero antes de una batalla. Se miraron uno segundos, comunicándose sin necesidad de decir nada y asintiendo se encaminaron juntos con paso firme, altivos y elegantes hacia su destino.
...
Cuando entraron a la subterránea sala de reuniones apenas podían ver nada, la oscuridad era total y lo envolvía todo pero notaban la presencia de varios mortífagos en ella. Algunos rezagados entraron tras ellos, quienes como Malfoy y Nott se fueron colocado en silencio entre las filas de los congregados allí, esperando atentos y algo asustados. La situación cada vez era más amenazante y extraña, jamás había estado en aquel lugar del cuartel, el miedo y la tensión en el ambiente eran evidentes.
Entre los últimos mortífagos que entraron detrás de Draco y Theo, estaba un camuflado Severus Snape caracterizado como ellos, por lo que nadie le reconoció y pasaba totalmente inadvertido. Llevaba su habitual túnica y capa negras pero con una excepción, su máscara de plata blanca había sido sustituida por la vieja que aún conservaba de mortífago, idéntica a la del resto. Frío y sereno, estaba atento a todo lo que le rodeaba, a pesar de no poder ver nada. Avanzó hasta situarse detrás de los dos jóvenes, seguido de Hermione Granger.
Segundos antes (al sentir Snape la llamada de Voldemort) habían usado la desaparición conjunta de inmediato y ahora tenía junto a el (bajo la capa invisible) a una histérica Hermione. Ella trataba de calmarse repasando mentalmente el plan una y otra vez. Algo que había estaba haciendo desde que habían aparecido en los límites del edificio y mientras seguía a Snape por los largos corredores subterráneos, (rodeada de mortífagos atenta para no chocar contra ninguno) hasta donde tendría lugar la dichosa reunión, repitiendose a si misma que todo saldría bien. Pero la verdad era que muchas cosas podrían salir mal y tendría que estar preparada para todo, ya que para empezar no contaban con que Draco y Theo estarían rodeados de tanta gente en un espacio tan reducido. Tal vez tendrían que esperar a que la reunión terminara para sacarles de allí, solo esperaba que esta no tuviese nada que ver con ellos...
Cuando el último mortífago entró en la estancia, las puertas se cerraron mágicamente de golpe y desaparecieron.
Los presentes contuvieron la respiración, la sensaciones de agobio y claustrofobia se extendieron.
El ambiente estaba cargado, al parecer no había ventanas, ni ninguna fuente de luz, pero los mortífagos percibían claramente la potente aura mágica de su Señor. Estaban muy extrañados y confundidos por haber sido convocados pero más por esa especie de energía que reinaba en el ambiente, provocada por la magia oscura contenida de su Amo. Algo importante había sucedido o iba a suceder.
Un nervioso murmullo empezó a crecer.
- ¡SILENCIO! - Se escuchó alto y claro. La orden retumbó contra las paredes desnudas y de inmediato el murmullo se cortó. La respiración de los allí presentes se detuvo y la temperatura de la sala descendió varios grados. Lord Voldemort recorrió con la punta la lengua sus afilados dientes, saboreando con regocijo el miedo que causaba. Una maquiavélica sonrisa cruzó su rostro. Disfrutando de ese temor con un ligero movimiento de varita apuntó al techo, haciendo que apareciera un pequeño oculo en el, que iluminó el centro de la sala, formando en el suelo de esta un circulo perfecto de luz.
Los mortífagos ahora podían ver que se encontraban en una habitación circular, con un inmenso techo cupulado, sin columnas o pilares que lo sujetaran, solo las gruesas paredes de piedra oscura mantenían la estructura, que efectivamente estaba totalmente cerrada. No había ventanas ni puertas, ya que por la que habían entrado había desaparecido. La única salida era ese pequeño oculo en el elevado techo inalcanzable, el cual dejaba ver el cielo inmaculado del exterior.
A Hermione la estancia le recordaba a una versión tétrica del Panteón de Agripa en Roma, el cual visitó durante uno de sus viajes con sus padres, pues estos adoraban viajar casi tanto como ella.
La sensación de asfixia y claustrofobia aumento entre los presentes, quienes fueron pegandose más a las paredes, buscando refugiarse en las sombras, alejandose del circulo de luz que les parecía una diana y blanco perfectos.
Lord Voldemort salió de la penumbra con lentitud, avanzó elegante hasta la zona iluminada, su silueta a contraluz le concedía un aire imponente y misterioso. Su larga y negra capa descansaba sobre el suelo y parecía luchar contra la luz que iluminaba esa zona, ya que esta ocupaba la mitad del circulo luminoso, que ahora se asemejaba a una especie de Ying-Yang macabro. Era el centro de todas las miradas, como el protagonista de una obra teatral, alumbrando por el único foco del escenario, que remarcaba su alta y delgada figura, anunciando el inicio de la función.
- Bienvenidos.- Dijo.- ¿Supongo que todos saben porque les he reunido aquí? - Preguntó.
El silencio fue la respuesta a su pregunta mientras la expectación y el miedo a lo desconocido crecían entre sus vasallos, con lo que disfrutaba enormemente.
- Entre nuestras filas tenemos... ¡Una nueva adquisición! - Exclamó con una malvada sonrisa. - Nott, un paso al frente.- Ordenó con voz autoritaria, borrando su sonrisa.
No... Pensó Hermione conteniendo el aliento.
Una oscura figura salió de entre la multitud de capas negras. Era Nott, quien retiró su máscara con respeto y se colocó en el centro.
- Joven Malfoy, usted también. - Añadió con voz glacial.
De inmediato otra figura salio de grupo e imitó a Nott. Avanzó descubriendo su identidad, situandose junto a el.
Hermione apretó con fuerza su varita y miró implorante a Snape que permanecía con su negra mirada clavada en el centro de la habitación, impasible junto a ella tras su máscara.
El no podía verla pero si notaba su nerviosismo pero la ignoró para no perder detalle de cada movimiento de su antiguo Amo, tratando de descifrar que planeaba, ya que leer su mente en ese momento le delataría, por no mencionar que sería un suicidio.
Nerviosa ella volvió a centrar su atención en las dos figuras encapuchadas del centro de la sala.
Voldemort recorrió con la mirada a sus súbditos que temblaban a su paso.- He estado pensando... - Comentó con aire misterioso, atrayendo toda la atención de los presentes. - Cual sería la la mejor manera de darle una gran bienvenida a Nott.
Al momento el ambiente entre los mortífagos se relajó. Eso no les afectaba por lo que no tenían de que preocuparse, iban a ser meros espectadores.
Obviamente Voldemort percibió el sutil cambio en el ambiente con desagrado, le gustaba infundir miedo en ellos, el miedo era respeto y el respeto poder... pero continuó hablando inalterable para su audiencia.
- Como ambos muchachos son de la misma edad y poseen los mismos conocimientos...- Explicó con desgana.-...dado que estudiaron juntos en Hogwarts ¿No es conmovedor?- Se burló. - He decidido que... ¡Se batan en duelo! - Anunció, alzando sus largos brazos al aire esperando la gran ovación.
Al momento el resto de mortífagos empezaron a silbar y a aplaudir, felices de saber que eso no iba con ellos y que de paso disfrutarían de algo de acción.
Voldemort alzó sus manos pidiendo silencio.
- Será...¡Un duelo libre! Solo para comprobar hasta donde llegan... las... capacidades de cada uno.
Los mortifagos se estremecieron. Sabían el tipo de duelos extremos que le gustaban a su Señor y Draco Malfoy era un experto en estos. Temiendo lo peor se miraron entre si.
Por lo general esos duelos entre ellos eran muy duros, sobretodo unos meses antes de que ganaran la Segunda Guerra Mágica y hasta la fecha nadie que no fuera Bellatrix había conseguido derrotar al joven Malfoy. Por ello los mortífagos le respetaban y le temían.
Todos sabían que había sido criado en el seno de una antigua y rica familia sangre pura, entregada a la causa de Lord Voldemort y que a pesar de su corta edad este había recibido por orden de su Señor un duro y cuidadoso entrenamiento. En el que un difunto Severus Snape (la mano derecha de Voldemort) y Bellatrix Lestrange (la mano izquierda) participaron exhaustivamente, transmitiendole todos sus conocimientos, que no eran pocos. Aún así no pudieron evitar sorprenderse, al ver como el mortífago ''novato'', apenas un adolescente que parecía asustadizo y esquivo, demostró ser en poco tiempo un magnífico duelista, cruel y sanguinario que les venció a uno tras otro sin esforzarse. Sus ágiles movimientos y la multitud de maldiciones que conocía le hacían casi invencible. Era original y le gustaba variar sus ataques, haciendo casi imposible lanzar contrahechicos o anticiparse a sus movimientos, su adversario únicamente podía adoptar una táctica defensiva. Además el muchacho se mostraba insensible e indiferente, disfrutaba torturando y humillando más de la cuenta a sus compañeros y oponentes en los duelos, no tenía piedad. Les llevaba hasta el borde de la muerte y el dolor, pero jamás terminaba con su agonía, la muerte era un premio que Draco no estaba dispuesto a otorgar.
Los allí presentes, aún recordaban como unos meses tras la victoria en la última batalla de Hogwarts fueron convocados por el Lord Tenebroso, al que sería el último y más feroz duelo entre ellos... hasta la fecha.
El día en que Draco Malfoy, discípulo de Bellatrix (la actual mano derecha de Voldemort tras la muerto de Snape) tuvo que enfrentarse a Lucius Malfoy, su propio padre, por quien no tuvo piedad. Aunque Lucius optó por una táctica únicamente defensiva (a pesar de las advertencias de su Señor sobre que deseaba un duelo justo con ataques por ambas partes) recibió crueles maldiciones por parte de su hijo, quien no mostró el más mínimo remordimiento durante todo el combate. Lo que les llevó a pensar en algún tipo de venganza personal del chico o en que poseía un gusto desproporcionado por el sufrimiento ajeno. Dejando a un muy malherido hombre a sus pies, (casi al borde de la muerte) el joven Malfoy entre aplausos y vítores, inclinó su cabeza sin apenas marcar su reverencia ante el Señor Tenebroso, gesto habitual en el (que los mortífagos aún no entendían como el Lord Tenebroso le consentía) y este complacido inclinó su cabeza como respuesta, algo que solo había hecho en una ocasión ante Severus Snape.
A partir de ese día Draco Malfoy fue considerado el mortífago más valorado, despiadado e inhumano y seguramente el futuro sucesor de Lord Voldemort.
- Confió en que sea un gran duelo sin... restricciones. Ya sabéis que odio que os contengáis.- Remarcó.- Supongo que no tendréis problema con esto, ya que desde hace años no mantenéis ningún lazo de amistad... ¿Cierto? - Preguntó suspicaz. Draco y Nott no le respondieron, miraban al frente un par de soldados.
Voldemort sospechaba que ocultaban algo. Malfoy había demostrado en el pasado ser muy útil, fiel a sus ordenes sin cuestionarlas. Había dejado atrás esa faceta infantil de niño asustadizo y mimado llegando a torturar hasta casi la muerte a su propio padre. El no era estúpido, sabia la razón por la que el muchacho odiaba a su padre, el mismo había hecho que esto sucediera para modelar a Draco a su antojo y hacer de el " El soldado perfecto". Esperaba que algún día fuera su mayor apoyo, que ocupara el sitio de Snape (al que lamentablemente había tenido que sacrificar para conseguir el poder de la varita de saúco) pero Draco todavía no había sido capaz de matar (algo que evidentemente no le le había pasado inadvertido) aunque las torturas del chico podían ser peores que la muerte, ademas aún tenía tiempo para lograr someterlo del todo y esta era la ocasión perfecta. Cruel, disciplinado y frió, no parecía mantener ningún tipo de alianza, lazo afectivo o de amistad con el resto de seguidores, solo le debía lealtad a el y eso era bueno. Bellatrix compartía muchas de estas cualidades pero no era suficiente. Ella era temperamental e impulsiva, solía perder el control y... estaba loca. Draco era mejor ejemplo, un heredero barón (por algo todos sus siervos eran hombres) y sangre pura, atractivo, rico, con contactos, inteligente y astuto en definitiva lo que todos sus siervos aspiraban a ser. Por ello era el ejemplo para el resto de sus mortifagos pero últimamente estaba extraño y aunque siempre se había mantenido orgulloso y altanero ante el (algo que le permitía únicamente como una pequeña motivación para el resto de sus seguidores para superarse) pretendía comprobar si su lealtad ciega y motivación seguían junto a el o flaqueaba y por alguna razón como sospechaba ahora estaba junto a ese amigo de la infancia. En caso de que fuera la segunda opción se disponía a romper dicha lealtad de inmediato.
- ¡Bien empezad!- Ordenó mientras se retiraba para que empezara la función.
Draco y Nott asintieron y pegaron la espalda el uno contra la del otro. Caminaron un par de pasos y se giraron a la vez con la misma rapidez y sus varitas en alto pero no atacaron. Ambos estaban a la espera de que el otro atacara primero, listos para esquivar el ataque y usar maniobras defensivas pero ninguno lanzó ninguna maldición.
Los chicos se miraron sorprendidos por la reacción del otro y supieron que aunque no tenían salida, ninguno iba a dañar al otro, tal vez por honor y lealtad a su vieja amistad, tal vez por su orgullo Slytherin (que tendía a aparecer en las situaciones menos adecuadas) o porque en el fondo sabían que para Voldemort ese duelo solo terminaría cuando uno de los dos muriese.
Los incómodos murmullos y las quejas empezaron a llenar la habitación.
- ¿Acaso no me habéis oído? ¡He dicho que empecéis! No tolero la desobediencia...
- No. - Se negó Draco, cortando las amenazas de su Señor. Le miró a los ojos desafiante y bajó su varita.
Exclamaciones de sorpresa y admiración por su atrevimiento llenaron la sala.
Durante un minuto los ojos rojos amenzantes de Voldemort llamearon clavados en los de Draco.
- Pues lo siento ''mi Señor''...- Dijo Theodore tratando de atraer la atención de este, pronunciando con total desdén las últimas palabras y rompiendo el tenso silencio.-... pero yo solo mato en defensa propia o a quien se interpone en mis planes. No soy tan cobarde como para atacar a un hombre que no piensa ni defenderse, no hay honor en eso. - Espetó con indiferencia, bajando también su varita.
- ¡Cállate estúpido! ¿Como te atreves? Esto ni siquiera va contigo. ¡CRUCIO! – Gritó furioso Voldemort.
Nott se retorcía de dolor en el suelo, apretando la mandíbula para no soltar ninguna queja o grito. La maldición del Señor Tenebroso era mucho más dolorosa que las que solía lanzarle su padre, pero tras tantos años recibiendola había aprendido a soportarla.
Lord Voldemort detuvo la maldición y miró a Draco de nuevo. - Chico déjate de juegos, es tu última oportunidad.
Draco lo sabia, sabia que ese no seria un simple duelo y que aunque torturara a Nott, Voldemort quería que lo matara. Pero el mismo se lo confirmó.
- Acaba con su vida o yo acabaré con la tuya. - Aseguró mientras un brillo rojizo amenazante se encendía en su mirada.- Tú eliges.
El rubio miró a Nott que aun seguía en el suelo, luego su varita y volviendo a clavar su mirada de hielo en la roja como el fuego de su ''Amo'' dejó escapar la varita entre sus dedos.
La multitud contuvo el aliento siguiendo la trayectoria de la varita como a cámara lenta. El único sonido que se escuchó fue el repique de la madera al chocar contra el suelo.
Draco alzó la barbilla con arrogancia.
Las preguntas se extendieron entre los presentes, que no entendían porque Malfoy se enfrentaba a su Amo y mucho menos porque se oponía a una orden tan sencilla como esa. ¡Había torturado a cientos de Mortifagos! ¿Que más daba otro más? Por muy amigo que fuera... ¡Había torturado hasta a su padre! Matar a Nott era fácil.
- Bien... Que así sea. Nott levanta y sal de mi vista. Tal vez puedas ser de utilidad más adelante. La muerte de tu padre me complace, me has servido bien .- Ordenó Voldemort sin mirarle para no cortar el contacto visual con Draco.
Theodore dudó, iba a quedarse junto a su amigo pero eso seria delatar a ambos claramente, algo que a pesar de su desobediencia aun no había sucedido. Miró el gesto decidido en el rostro de Draco, tal vez tenía un plan... Dudando aun finamente regresó a su sitio delante de Severus y Hermione.
El silencio era total en la sala. La mirada de Voldemort taladraba la de Draco.
Al parecer el Señor Oscuro estaba intentando romper las defensas de la mente de Draco. Trataba de obtener algún tipo de información ante su desobediencia pero sin éxito y eso le enfurecía más a cada instante. Todo esto pasó desapercibido para casi todos los de la sala, solo Draco, Voldemort y Snape sabían lo que sucedía.
- En cuanto a ti... ¿Realmente estas dispuesto a morir de manera tan inútil chico? ¿Por que? ¿Por un amigo de la infancia? ¡Que patético! La lealtad, el sacrificio y la nobleza son propios de los ingenuos y estúpidos. Pensé que tu no eras nada de eso. En fin, es una lástima pero comprenderás que no puedo tolerar esta insubordinación. Si tanto deseas la muerte no seré yo quien te prive de ello.
Hermione asustada bajo la capa de invisibilidad a la espalda de Snape apretó levemente el brazo de este para apremiarle, ya que no parecía dispuesto a intervenir todavía. Indignada al verse ignorada de nuevo, ya pensaba en alguna distracción y empezó a avanzar cuando Severus la cogió de la muñeca sobre la capa invisible y la frenó. Gesto que paso totalmente inadvertido para los mortífagos demasiado pendientes de lo que sucedía en el centro de la habitación.
- Aún no. - Murmuró Snape, sumandose al resto de cuchilleos.
Hermione trató de soltarse pero el no la soltó y en vista de que tendría que darle más explicaciones a la chica si no quería que cometiera una locura le explicó molesto entre rápidos susurros. - Es una prueba. Se están retando. Voldemort sospecha algo pero quiere que confiese, mientras no lo haga esta a salvo. Por el momento solo esta jugando con el, quiere respuestas y no va a sacrificar a su mejor mortífago cuando aún no esta seguro de nada. Draco es un un gran oclumante. - Comento orgulloso.- Esperaremos. Obedece. - Pero como sabía que eso era pedir mucho a la Gryffindor mantuvo su muñeca prisionera.
-¡Avada...! - Empezó a pronunciar Voldemort, con deliberada lentitud.
Unos gritos rompieron el silencio interrumpiendole.- ¡Nooo! ¡Noo!
Voldemort se detuvo, aunque lejos de enfadarse mostró una sonrisa de regocijo espeluznante, al parecer había estado esperando esa molesta intervención.
De entre la multitud de mortífagos ahora salia Lucius Malfoy, que luchaba desesperado por abrirse paso hasta su hijo. - ¡No! - Exclamó de nuevo abriendo sus brazos, poniendose como escudo humano delante de su asombrado hijo que aún permanecía en pie, con la varita a sus pies.- Por favor Mi Señor, sabe que siempre le hemos sido fieles. Mi familia le ha servido fielmente durante generaciones. Seguramente el muchacho no este preparado para algo así...
- ¡Ah Lucius! Mi refinado y escurridizo amigo... - Siempre tan previsible pensó para si.- Resulta inútil negar lo evidente, el chico NUNCA lo ha estado. Es incapaz de matar. - Reveló.
Más cuchicheos de sorpresa y confusión crecieron en la sala. ¿Incapaz de matar? Bueno lo cierto era que jamas habían visto al joven Malfoy asesinando a nadie, pero todos daban por hecho que era porque no le apetecía porque disfrutaba más con la tortura...
- ¿Acaso crees que he olvidado que sigue con vida gracias a Snape? ¡El fue quien acabo con ese anciano decrepito!
- ¡El lo habría hecho! Pero Snape se adelantó y...- Intentó justificar Lucius desesperado.
- ¡SILENCIO!.- Exclamó Voldemort enfadado. - No me interrumpas cuando este hablando y por supuesto jamas me contradigas Lucius... - Siseó peligrosamente. - Eso sería lo mismo que insinuar que puedo estar equivocado y yo nunca me equivoco. ¡DRACO FALLÓ CON SU MISIÓN! Y aún así YO ¡El mago más poderoso de todos los tiempos perdone su vida!
- Y ambos le estamos muy agradecidos por ello... Mi Señor... El chico le ha servido bien desde entonces.- Aseguró, mostrandose más sumiso.
- ¡El muchacho es débil! Y un mortífago débil no me sirve de nada y menos si no tiene fe ciega en mi y me desobedece. Sin embargo, no voy a negarte que ha resultado ser muy útil, si. Es un joven muy inteligente, hábil y astuto. Lo cierto es que tenía puestas muchas esperanzas en el, futuros proyectos... Creía que durante estos años se habría endurecido. Ha derroto a todos sus compañeros y ha demostrado muy efectivo, incluso cruel...
Los mortífagos asintieron enfadados, empezando a saborear la venganza y a preguntarse si al fin podrían cobrarse todas las humillaciones y torturas que ese crío les había hecho pasar, rogando por que ni siquiera la intervención del lame culos de su padre pudiera salvarle.
- Pero solo lucha por propia voluntad contra quien no le importa o le daña... como por ejemplo tu mismo. ¡Su propio padre! - Lucius bajó la vista derrotado y se situó junto a su hijo. Voldemort sonrió de nuevo y mirando a sus mortífagos explicó. - Si mis fieles seguidores, este muchacho estuvo a punto de matar a su propio padre solo porque cumplió una orden mía. Asesinar a la mestiza con la que su querido hijo se divertía por las noches...
Draco miró a su padre, que mantenía avergonzado la cabeza gacha junto a el. Estaba aturdido por esa confesión. ¿Acaso su padre había matado a Katherine por una orden? Pero el Señor Tenebroso le dio permiso ese mismo día para liberarlas, tras varias charlas que el consideró persuasivas ¿En ese caso su Señor siempre había sabido lo importantes que eran para el Katherine y Granger? Pero ¿Desde cuando?¿Porque permitió vivir a Granger?¿Había jugado de nuevo con el como tantas veces? Seguramente así había sido y el había sido un estúpido ingenuo. Lo que más le dolía, era saber que su padre no lo había hecho como venganza personal o castigo ante la posible amenaza de que su hijo ''sangre pura'', se interesara o preocupara por ellas como siempre pensó, pero en ese caso...¿Tan obediente era que anteponía las ordenes de su Amo a los deseos de su hijo? O tal vez.. se dijo, su padre no había tenido otra opción. ¿Se había visto obligado a ello de alguna forma?
- Además, sospecho que tiene la misma asquerosa debilidad que su difunto padrino tenía por las inmundas sangres sucias.- Escupió las palabras con asco. ¡AYUDASTE A ESCAPAR A ESA IMPURA AMIGA DE POTTER! ¿No es así Draco?
La situación cada vez era más tensa y peligrosa. Draco intuía que la situación era mucho más delicada que un simple castigo por un acto de desobediencia pero a pesar de que su cabeza era un caos mantenía la respiración calmada y su mente baja control.
- ¡Eso es imposible mi señor! ¡¿Draco?! Díselo... - Ordenó su padre mirandole implorante.
Draco alzó la mirada hasta el, entre agradecido por su intervención y algo defraudado por la mirada herida de sus ojos. - He dicho todo lo que tenia que decir, si el Lord desea juzgarme sin prueba alguna no hay nada que pueda hacer. - Dijo, apretó la mandíbula y desvió su mirada sin responder o negar nada.
- Mi señor, el chico es un sangre pura, le ha servido durante años fielmente, jamás ayudaría a una inmunda como esa. - Insistió.
Voldemort miró con una cruel sonrisa a Draco y luego a su padre. - ¿Estas seguro querido Lucius? Recuerda que ya tuviste que matar una vez para limpiar los posibles errores de tu hijo. En esa ocasión fui benévolo y te di a elegir entre la muchacha mestiza o el, ahora creo que fue una elección demasiado sencilla ¿Verdad? Y mira como te lo pagó... casi acaba contigo y ¿A mi? Mira como me lo agradecede a mi! ¡CON SU DESOBEDIENCIA Y TRAICIÓN!
- Mi Señor confió en el. - Aseguró Lucius.
Las palabras iban filtrandose en la mente de Draco con lentitud ¿Su padre había tenido que elegir entre el o Katherine? Al matarla le había salvado pero eso no borraba lo que su padre había hecho, había asesinado una inocente, como a tantos otros. Su amiga, la bondad en estado puro había tenido que morir para que el viviera, la culpabilidad lo consumía. Se sentía culpable por ella y sin poder evitarlo también se sentía culpable por todo el odio que sintió por su padre, que nuevamente intentaba salvarle incrédulo ante las acusaciones de traición.
- Esta bien. ¿Que tal si hacemos un trato? Si comprobaremos que tienes razón dejaré que tu muchacho viva, pero si yo la tengo... Esta vez tu diplomacia y astucia no serán suficientes para salvarle y tu seras quien le mate. - Anunció. Un escalofrío recorrió a Lucius Malfoy, que no respondió de inmediato ya que sospechaba que el mago guarda algún as bajo la manga. - Ten en cuenta que estoy siendo tremendamente generoso, porque ya te dije en su momento que si el joven Malfoy fallaba y no traía ante mi a esa chica sangre sucia tu serias el encargado de castigarle, algo que ya ha sucedido dos veces. Por no mencionar su grabe falta de hoy y aún así le doy a tu hijo la oportunidad de morir de manera rápida e indolora por tu propia mano. Y¿Quien sabe? ¡Puede incluso que sea inocente y pueda vivir! - Se mofó. -¿ Aceptas el trato? ¿Confías tan ciegamente en el hijo que intento matarte?
Lucius miró a Draco valorando sus opciones, estaba prácticamente seguro de que Voldemort decía la verdad. Su hijo había ayudado a esa chica con total seguridad pero no tenía muchas opciones y seguramente si se negaba a aceptar igualmente ambos acabarían muertos... - Si, acepto.
- Bien. - Respondió complacido Voldemort.- ¡Traiganlo!
Dos carroñeros entraron en la sala, arrastrando tras de si a un desorientado mortífago, el mismo al que Draco había lanzado el potente obliviate y tras dejarlo en el centro volvieron a salir por la puerta que nuevamente desapareció.
- Draco serias tan amable de explicarnos ¿Cual crees que era la necesidad de que ese misterioso hombre enmascarado desmemorizara a Morris? - Preguntó paseandose por la sala y señalando al mortífago que tenía un aire relajado y soñador, como si de un niño se tratase.
En la cara de Draco la sorpresa dio paso a la perplejida y luego a la comprensión total que le golpeo de lleno. Ahora lo entendía. Había cometido un error. Uno mortal.
- No lo se. - Respondió seguro y arrogante, sin pronunciar el típico ''Mi amo'' o ''Señor'', ahora sabía que no tenía salida. Voldemort no podía leer su mente porque no lo necesitaba, tenia a su disposición una mente mucho más débil donde encontraría las respuestas. Había fallado al no poder matar al mortifago y limitarse a desmemoriarle pero no iba a ponérselo fácil confesando y pidiendo piedad.
- ¡Muestra respeto desagradecido! - Espetó rabiosa su tia Bellatrix Lestrange desde las sombras.
- Bella... - Rogó Lucius.
- ¡No pronuncies mi nombre Lucius Malfoy! ¡Eres patético! ¡Me avergüenzas!- Exclamó situandose en primera fila. - Defendiendo así a ese ingrato... traidor. - Acusó señalando a Draco.
- ¿Traidor...? Aún no lo sabemos con certeza. ¡Es mi hijo Bellatrix! ¡MI HIJO! - Gritó Lucius mirandola con odio.
- ¿Tú hijo? No me hagas reír. Solo es un maldito traidor. Después de todo lo que le he enseñado... ¡YO MISMA ACABARÍA CON EL AHORA MISMO SI PUDIERA! - Aulló, avanzando unos pasos amenazante apuntando a Draco con su varita, mientras Lucius le apuntaba a ella con la suya volviendo a situarse delante de Draco. - Es una deshonra para nosotros...
-¡Tu locura es deshonra aún mayor para todos nosotros! - La interrumpió Lucius señalando a todos mortífagos allí reunidos, altivo y soberbio como todo un Malfoy. - ¡ATREVETE A TOCAR A MI HIJO MALDITA ZORRA DESEQUILIBRADA Y ESTAS MUERTA! - Rugió avisandola.
Eso fue suficiente para desencadenar la locura de la enfurecida bruja que respiraba agitadamente, sus ojos se volvieron salvajes y con un alarido alzó su varita dispuesta a matarle - ¡Aaaaaah!
- Bella... - Advirtió Voldemort.
La bruja al oir su nombre en labios de su Amo se detuvo de inmediato y le miró con adoración, atenta a cada palabra.
- Calmate y regresa a tu sitio. - Ordenó con frialdad.
Volviendo a centrar su atención en Draco mientras la mujer volvía a su fila Y dijo con calma. - Jummm... así que no lo sabes... Pues veras yo creo que es algo muy curioso. Lo he estado pensando mucho y no entiendo que necesidad habría de desmemorizar a Morris cuando Stefan también fue testigo de la oportuna aparición del sospechoso, justo a tiempo para salvar a la sangre sucia y el fue atacado pero esta en perfecto uso de razón. Lo más lógico habría sido desmemorizar a ambos ¿No? A no ser que fuera otra persona la que desmemorizó a Morris porque este fue testigo de algo mucho más relevante.
- No se que pensaba ese tipo. - Respondió encogiéndose de hombros. - Yo estaba dentro como le dije, intentando liberarme para ir tras la chica y no vi nada. - Mintió de nuevo Draco.
- Pequeño mentiroso... - Siseo Voldemort negando con su cabeza. - Bueno supongo que entonces solo tenemos una forma de saber que fue lo que Morris vio. - Dijo acercandose hasta el mortífago afectado por el obliviate, que mantenía su inocente y feliz sonrisa. - Veamos...
Alzó su varita y apuntó a la mente del hombre de donde salió una especie de imagen que se proyectó sobre el techo cupulado de la sala como si de un cine se tratara, mostrando una escena, al parecer un recuerdo sin importancia del mortífago. Tomándole por la barbilla con brusquedad Voldemort le obligó a mirarle a los ojos y entró en su mente para buscar lo que Draco había intentado borrar.
Las imágenes empezaron a pasar a gran velocidad, mientras el mortífago empezaba a revolverse y a quejarse, gemidos de dolor escapaban de su garganta. Las convulsiones de su cuerpo no tardaron en aparecer, ante la potencia de la intrusión en su mente. Cuando las escenas dejaron de sucederse y la mágica proyección estaba en blanco, supieron que Voldemort había encontrado el recuerdo eliminado. Estaba tratando de revertir el potente obliviate*(un proceso muy doloroso e imposible de llevar acabo sin destrozar la mente del afectado) de manera despiada y brutal. El hombre gritaba por el dolor y trataba de soltarse desesperadamente mientras el resto de mortífagos se removían incómodos ante la terrible visión, de la nariz de este empezó a salir un hilo de roja sangre fresca, que caía por sus barbilla hasta su cuello, empapando su túnica. Luego de su oído izquierdo y después del derecho, la oscura sangre cubría por completo la túnica del hombre que se convulsionaba cada vez más fuerte, hasta que la escena que había presenciado en el jardín de Nott, donde Draco intervenía para ayudar a Hermione empezó a proyectarse nitidamente. Los gritos cesaron, Morris estaba inconsciente pero los temblores continuaban, cuando sus ojos vacios lloraron sangre y los temblores terminaron la pequeña escena acabó y desapareció. Voldemort soltó el cuerpo sin vida del mortífago, que se desplomó en medio de un charco de sangre, mientras indiferente (ante cientos de ojos aterrados) se limpiaba la sangre de sus manos sobre el pecho.
Cuando acabó, miró a Draco clavando en el toda la intensidad de su mirada que ardía como el fuego, sus orificios nasales se dilataron, tensó sus labios hacia atrás, mostrando todos los dientes y en un gruñido animal. - TRAIDOR.
Traidor. Traidor. Traidor... Fue la palabra que empezaron a repetir los presentes, pidiendo venganza.
- ¿Pensaste que podías engañarme? ¿A mi? ¡A LORD VOLDEMORT! - Gritó colérico.
Draco no se inmuto.
- Lo sabía. Nott y tu pretendías ayudar a sangre sucia. ¡No capturarla! Edmund debió de enterarse y ese patético hombre apareció en casa de su hijo pensando atribuirse el honor de capturarla pero sorprendentemente Theodore demostró mas agallas que tu e estos años y acabo con su insignificante vida. Lo que me complace enormemente, era un desertor y un traidor como su hijo pero al menos el me ha ahorrado tener que hacerlo yo así que le daré otra oportunidad. Pero tu...has cometido demasiados errores.
Draco se lamentó de su absurda esperanza, realmente había pensado que lograría escapar y engañar a Voldemort pero este lo habia planeado todo desde el principio, había tenido ninguna posibilidad. Bueno al menos Granger estaba a salvo se dijo.
- Dime donde esta la sangre sucia y tal vez perdone tu vida.
Draco rio. Resignado le miró compuso una petulante sonrisa torcida y dijo. - Entonces supongo que vas a tener que matarme.
- No, yo no. ¡Lucius acaba con el! - Ordenó.
Draco se preparó para recibir la maldición asesina y cerró los ojos pero no paso nada. Abrió los ojos de nuevo. Su padre estaba frente a el blanco como la cera y no se movió.
- ¡ACABA CON EL! Ya has oido a nuestro Señor, lo has visto con tus propios ojos. ¡Es un traidor! - Gritaba Bellatrix avivando los gritos de los mortifagos que clamaban pidiendo sangre y venganza.
Lucius Malfoy avanzó hasta Voldemort e hizo lo que durante tantos años había estado haciendo sin ser consciente de ello, arrastrarse y humillarse ante el. Se arrodilló a sus pies, besando el borde de su capa y suplicó. - ¡Amo! Mi Señor...¡Perdóne su vida mi Lord! No puedo hacerlo, es mi hijo... No puedo. ¡Por favor! Se lo ruego... ¡Es mi hijo! ¡Se lo suplico! Es mi hijo... ¡Mi hijo! - Rogaba desesperado, llorando sin notarlo. Intentando salvar lo más importante que tenía en la vida, que no era el honor si no su hijo. - Por favor mi Señor... Haré... Haré lo que sea, pero no me pida eso... - Pidió derrotado.- ¡Perdone su vida!
Voldemort miró con asco y desprecio al hombre arrodillado a sus pies, sacudió el borde de su túnica y se alejó de el. Pidió silencio con un gesto de la mano y habló. - Es una lastima que te hayas negado. Realmente pretendía ser un poco generoso y estaba dispuesto a dejarte matarle rápido, por compasión. Créeme la muerte por un Avada Kedavra de tu varita habría sido más dulce que la que yo le tengo planeada pero pátetico tu sentimentalismo ha terminado con mi paciencia. ¡Acabas de sentenciaros a ti y a tu hijo! - Explicó, mientras las oleadas de magia negra emanaban de el y un atemorizado Lucius Malfoy retrocedía lentamente hasta Draco. - Ahora seras testigo de su agonía, pero tranquilo que tu no tardaras en reunirte con tu querido hijo...- Sin mover los labios empezó a conjurar una antigua maldición y apuntó con su varita a Draco.
Varios cosas sucedieron a la vez, tres gritos (conscientes de que una desconocida maldición estaba siendo conjurada de manera no verbal por el Lord Tenebroso) rompieron el silencio.
-¡Noooo! - Exclamaron Theodore, Hermione y Lucius al mismo tiempo en que sobre la punta de la varita de Lord Voldemort una oscura y densa luz morada empezaba a formarse.
- ¡Ahora! - Exclamó Snape cogiendo de la mano a Hermione, que lanzó al aire varios paquetes de polvo de oscuridad instantánea que detonaron por la habitación mientras decía.- Theo soy yo. Hemos venido a sacaros de aqui, ven.- Aferrando la mano de este y tirando de el para seguir a Snape, que lanzaba en ese momento el complicado hechizo Aresto Momemtum contra Voldemort para ralentizar sus movimientos y ganar algo de tiempo, mientras la oscuridad total envolvía por completo la habitación y sujetaba con fuerza la otra mano de una invisible Hermione, quien ahora conjuraba sobre ellos sus efectivos Protegos y saliendo de su estupor Theodore se unió a la lucha empezando a lanzar Confundus, Incarcerous y maldiciones contra los mortífagos que trataban de detener su avance.
Los tres recorrieron a ciegas los pocos metros que les separaban del centro lanzando y esquivando maldiciones y conjuros que pasaban junto a ellos rozándoles, avanzando entre los mortífagos que se dañaban entre si en la oscuridad y retrocedían desorientados.
Mientras tanto Lucius Malfoy había logrado retroceder en la oscuridad, hasta volver junto a su hijo. Draco ya había recogido del suelo su varita y no se esperaba el fuerte impacto que recibió cuando alguien chocó contra el y casi cae al suelo, iba a retroceder o atacarle cuando sintió un fuerte abrazo que le envolvió y se lo impidió. Un viejo recuerdo infantil revivió en el, esa sensación de paz y protección que sentía de niño al saberse amado y protegido por su padre volvió a el en medio de la pelea y supo que era este quien le abrazaba. - Perdóname. - Escuchó que le decía. Algo en Draco se quebró y sin saber muy bien porque respondió a ese abrazo desesperado, como un niño perdido y asustado que volvía a casa en una noche de tormenta.
Entre el alboroto y el caos, la capa invisible cayó sobre los hombros de Hermione y el efecto del hechizo que Snape había lanzado sobre Voldemort se rompió y la luz de la maldición salió despedida de su varita hasta su víctima. Cuando Snape, Hermione y Theo llegaban hasta los Malfoy para desaparecerse entre maldiciones y gritos de ¡Traidores! ¡Invasores! ¡Se escapan! ya era tarde.
Durante un instante segundos antes de la desaparición, los ojos de Lord Voldemort conectaron con los de un enmascarado Severus Snape a través del humo negro que empezaba a disiparse y la sorpresa cruzó por ellos.
Ante el se desaparecieron cinco personas y aunque estaba furioso... sonrió. Había logrado su objetivo y antes de lo esperado. Ahora estaba seguro de que uno de sus más cercanos y ''fieles'' mortífagos estaba con la sangre sucia amiga de Potter, el hombre que amenazaba su imperio. Sabía que solo ellos podían aparecerse o desaparecerse allí y sospechaba que era uno de ellos el que le traicionaba, por lo que si este estaba entre ellos y se presentaba en la reunión intentaría salvar al chico, lo que había reducido mucho su lista de posibles sospechosos, porque aunque no conocía la identidad de ese hombre, no tardaría en descubrirla y dar con el. Además había logrado castigar a ese muchacho traidor... Estaba seguro de que su dolorosa y mortal maldición había alcanzado a su objetivo.
Malfoy ya estaba muerto.
oOo
* Sobre revertir un Obliviate: Como sabéis éste hechizo borra secciones de la memoria de la víctima o la elimina por completo, si así lo decide quien lo conjura, dándoles unos síntomas similares a los de la Amnesia, incurable. (BlogHogwarts) Pero hay una excepción, Lord Voldemort fue capaz de romper el obliviate hecho por Barty Crouch Sr. a Bertha Jorkins para sonsacarle información aunque esto la dejó en muy mal estado... Y al no resultarle más útil a Voldemort utilizó su muerte para hacer de Nagini un Horrocrux.(Wikia) Por eso imagino que revertir este encantamiento debe ser algo muy complicado que solo magos como Voldemort logran y también muy doloroso para las víctimas y así lo he descrito en el capítulo.
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Ahora que sabéis que llevó a Lucius Malfoy a traicionar a su hijo y porque este le odiaba tanto... ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Que opináis?
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