16. LA TORRE NEGRA

En mitad de un gran páramo desierto y bajo un intenso cielo azul marino salpicado de estrellas, dos figuras se materializaron de repente de la nada.

Concretamente sobre la cima de una gran colina empinada cubierta de hierba verde, llamada: Stoatshead Hill, que se situaba en las inmediaciones del pueblo de Ottery.

Hermione Granger les había aparecido a ambos allí porque conocía bien ese lugar. Esa colina fue uno de los doscientos sitios seleccionados y habilitados con trasladores a lo largo de toda Gran Bretaña para que los magos y brujas pudiesen ir a los Mundiales de Quidditch de 1994.

– ¡Que gran idea Granger! – Exclamó Snape, rompiendo la calma del lugar y provocando de una bandada de pájaros alzaran el vuelo asustados.

Tras la fallida charla con los Weasley, Hermione aun percibía una fuerte sensación de opresión en el pecho que le impedía respirar adecuadamente. No sabía muy bien si esto se debía a ellos o a la Aparición Conjunta que había realizado.

Al menos no hemos sufrido una despartición... Se dijo mentalmente, ya que su mente no había estado concentrada del todo en las tres D de Destino, Decisión y Desenvoltura, necesarias para aparecerse correctamente.

Enfadada soltó el brazo del mago. – ¡No fue solo idea mía! Te recuerdo que TODOS estuvimos de acuerdo. – Y mirando la punta de sus zapatos murmuró con pesar. – Además esta era una posibilidad, nadie sabe lo que hiciste...

El exmortífago que no había percibido la debilidad de su tono dado que estaba furioso por la reacción de los Weasley con ella, (a pesar de su aparente indiferencia) masculló con desprecio. – Eso no cambiaría nada. – Y le dio la espalda haciendo ondear su capa.

Miró alrededor para situarse, (ya que Granger no se había tomado la molestia de informarle de su próximo destino) observó por el paisaje rural y campestre que aún continuaban en las inmediaciones de Ottery, cerca de La Madriguera. Sabía que en esa localidad solo vivían cuatro familias mágicas, cuyas viviendas no eran visibles para los muggles. Los Fawcett, los Diggory, los Weasley y los Lovegood, por lo que dedujo que Hermione había decidido llevarles directamente cerca de donde supuso que estaría la casa de estos últimos.

– ¡Por supuesto que lo cambiaría! – Insistió ella alzando su tono para asegurarse de que la escuchaba. Odiaba ver que Severus había renunciado a recibir algo más que desprecio por parte de la sociedad mágica. Cuando Voldemort tomó el poder se dijo que ya nada tenía importancia, ni siquiera los sacrificios que hubiesen hecho por ganar porque finalmente habían perdido. ¿A quien podía importarle? Los supervivientes estaban muy ocupados lamiendo sus propias heridas, los mortifagos volverían a encarcelarla si hablaba y el se suponía que había muerto. Ahora las cosas habían cambiado y en cuanto tuviera la mínima oportunidad haría que el mundo supiera lo que ese hombre había hecho por ellos.

– Necesitamos su ayuda y organizarnos. – Continuó diciendo ante el silencio del hombre que seguía sin dignarse a mirarla. – No podemos enfrentarnos a Voldemort y a su ejercito solos, ya lo sabes. Pero tendremos que lograr que nos escuchen y al parecer a mi no me escucharan... – Indicó dolida.

Ahora si, Snape notó su tono herido. Por supuesto el no había esperado nada más que odio o desprecio por parte de ellos, ya estaba acostumbrado. Igual que al rechazo y la desconfianza que sufrió durante años (incluso cuando era un niño) pero esa actitud hacía ella... ¡Se suponía que eran como su segunda familia! Y prácticamente la habían echado de casa, sin dejar siquiera que se explicara. Aún así, a pesar de todo, ella se había mantenido fiel a su lado sin vacilar, pensó agradecido. Aferró su varita conteniendo las ganas de volver a casa de esos estúpidos pelirrojos para maldecirles, ya que eso no iba a ayudar a que ella se sintiera mejor.

Más calmado se situó junto a Hermione. La miró preocupado, sus ojos aún estaban rojos pero ya no había lágrimas, si no que la determinación brillaba en ellos.

- Tenemos que encontrar a Harry. No solo porque es como mi hermano, si no porque el es un símbolo para la Comunidad Mágica, a el le escucharan.- Aseguró la Gryffindor con decisión. Mirando al horizonte tomó aire y sin mirarle comenzó a andar con la cabeza alta y la varita en la mano.

Tras unos segundos Snape la siguió, con ese aire tan elegante al caminar innato en el, aunque continuamente tenía que evitar numerosas madrigueras de conejos escavadas en el suelo y espesas matas de hierba húmedas y resbalosas.

Con unos cuantos y ágiles pasos logró situarse a ella, se removió incomodo alisando una arruga inexistente de su capa sin saber que decir. No sabía como consolar a alguien, hablar de sentimientos o expresarlos, nunca supo. Ese era un campo en el que no tenía ningún control de la situación y eso era algo que no le gustaba. Había muchas posibilidades de que algo saliese mal y en esas situaciones el solía decir justo lo más inapropiado para que eso sucediese, por lo que habitualmente prefería los silencios y no correr riesgos innecesarios. Los silencios eran fáciles y no traían más complicaciones. Por ello, durante unos instantes caminaron el uno al lado del otro sin hablar.

Pero al mirarla una vez más, tratando de ser fuerte (porque eso era solo el principio y Hermione lo sabía) avanzando decidida y concentrada hasta el siguiente objetivo, a pesar de que a veces una lagrima traicionera escapase de sus ojos y ella sintiese que esta fallando (algo que no era cierto porque estaba logrando cambiar las cosas, incluso a el) Severus no pudo evitar querer hacer algo para animarla o distraerla de algún modo. – ¿Como estas? – Preguntó rompiendo el silencio con un tono involuntariamente brusco.

Desprevenida, frunció el entrecejo ante la repentina pregunta (una de las pocas que Hermione Granger odiaba responder), la misma que desde que empezó la guerra Harry, Ron, Ginny o los miembros de La Orden del Fénix en general insistían en repetir y que aumentaba la sensación de angustia que le provocaba el nudo en su garganta. Cuando pensaba en los mortífagos, las escasas noticias que les llegaban, los asesinatos y en sus padres... la respuesta entonces, era la misma que ahora al pensar en los Weasley: Mal.

Una vez más optó por tratar de ser practica, racional y fuerte ya que de nada le serviría auto compadecerse (algo que habia estado haciendo durante demasiado tiempo) y respondió lo mismo que entonces . – Bien. - Mintió, sin ser consciente de la tensa postura de sus hombros. Odiaba mentir y su cuerpo la delataba.

– Mientes. – Acusó Snape, sin necesidad de mirala.

Ella lo miró sorprendida pero rápidamente se recompuso y desviando la vista enfadada con el y consigo misma respondió.- ¿Y porque haces una pregunta de la que ya conoces la respuesta?

– Es lo que se hace estos casos. - Respondió el indiferente, encogiendo los hombros.

– Pues no me gustan las preguntas por compromiso. No tienes porque fingir interés.- Indicó ella entre dientes. Ceñuda aceleró el paso.

El fue más rápido y tomándola del brazo la obligó a detenerse. – Hermione, eres una joven extremadamente inteligente por lo que deduzco que ambos sabemos perfectamente que mi " interés" no es fingido en absoluto. – Indicó mirando de manera significativa a sus ojos color miel.

Ella halagada y aturdida ante su oscura mirada, desvío los ojos hacia la mano de el sobre su brazo, donde empezaba a notar un cosquilleo. Una corriente eléctrica vibró entre ellos...

El siguió su mirada y alzó su vista hasta el rostro de ella de nuevo, donde un tenue rubor comenzaba a aparecer. Entonces percibiendo lo intima que se había vuelto la situación cortó el contacto como si quemara y reanudó la marcha. - Simplemente esperaba una respuesta sincera por tu parte. - Le recriminó.

Hermione que empezando a sentirse culpable y algo abochornada al verse descubierta en su mentira y por su reacción ante ese mínimo contacto... refunfuño en voz baja. – Manipulador.

El no pareció oírla y siguió hablando.– A veces es necesario compartir el dolor o la preocupación para que la carga no sea tan pesada. No por ello eres más débil.- Severus quería que ella supiera que podía confiar en el, como el empezaba a hacerlo en ella. Y que entendiera que se mantendría igual de firme a su lado, apoyándola (como ella lo estaba haciendo durante todo ese tiempo) pero eso sería decir demasiado por lo que no lo dijo. En su lugar había escogido decir esa frase impersonal, fría y neutral.

– ¡Suenas como el profesor Dumbledore! Cuando habíamos hecho algo malo o le ocultábamos alguna cosa y nos miraba fijamente con esos ojos azules teníamos la impresión de que el sabía exactamente lo que pensábamos o sentíamos. Ya sabes, tal vez legeremancia...- Recordó.- ¿Tu no estarás usando legeremancia conmigo verdad Severus?- Dijo ella bromeando, tratando de cambiar de tema sobre su ''mentira'' sin notar la tensión que había aparecido en el rostro del pocionista.

- No. - Respondió el simplemente. No le gustaba tener que mentirle a Hermione y pensándolo mejor... ¿Por que tenía que hacerlo? Al fin volvían a estar solos y por el momento su vida no corría peligro. Así que decidió complacer a su parte más Slytherin y divertirse un poco a su costa. - Ahora no.- Añadió como si nada mientras contenía una sonrisa de satisfacción. - No la necesito para saber como te sientes...

Ella se paró en seco.- Espera ¿Ahora no? - Murmuró.- Entonces...¡¿Alguna vez si?!- Exclamó asombrada, corriendo hasta situarse frente a el para detenerle y encararle.

Snape ante la exagerada reacción de ella no pudo evitar alzar levemente la comisura de sus finos labios. Le hacia gracia que fuera tan confiada e inocente y que no hubiese pensado en que existía esa posibilidad (a pesar de que por alguna razon el había decido no volver a usarla en ella y respetar su privacidad) al fin y al cabo era casi tan bueno en legeremancia como en la occlumancia y además... un Slytherin.

– ¡Responde! ¿Has usado legeremancia conmigo? - Demandó ella, delante de el con los brazos en jarras y la barbilla levantada desafiante.

El mago alzó las cejas y tras unos segundos de meditar la respuesta (ante una impaciente Hermione) rompió su serio rictus habitual para componer una amplia y petulante sonrisa. - Tal vez.- Dijo irguiendo su mentón y cruzando sus brazos de manera elegante, adquiriendo una postura más desafiante que la de ella, tratando de intimidarla.

– ¿Tal vez? ¡Eso no es una respuesta! - Bufó Hermione indignada, inmune ante su postura intimidatoria.

– Lo es.- Afirmó el, mirándola con desdén.

Se notaba que Snape estaba disfrutando con la situación ante lo cual ella aún se enfada más.

- ¿Quién no esta siendo sincero ahora? Responde. ¿Si o no?- Insistió ella, ya que no estaba dispuesta a dejar correr el tema.

Finalmente el se inclinó sobre ella, acercándose hasta su oído lentamente. - Por supuesto que si, Hermione. – Respondió con esa voz grave y seductora que la atraía como polillas a la luz, sin el menor rastro de arrepentimiento.

El se retiró, volviendo a su postura inicial se quedó mirándola.

Ella se quedo paralizada y muda ante la revelación.

Parecía que la joven trataba de procesar la información, su sonrojo iba en aumento (por el temor de lo que el hubiese podido ver en su mente) a la vez que la curiosidad del exmortifago también aumentaba. ¿Que quería ocultarle? se preguntaba el. Tal vez algún trauma relacionado con Potter o la guerra. No, por el sonrojo de ella parecía ser algo ¿vergonzoso? o de índole puede que ¿romántico? Tal vez a pesar de estar muerto ¿aún amaba a Ronald Weasley? El sabía que la muerte no desvanecía esos sentimientos de un día para otro, o se trataban de unos sentimientos más recientes sobre ¿Draco?

– Tu.. Tu noo...- Balbuceó Hermione alejándose un poco de el, tratando de mantener el hilo de sus pensamientos. - Escúchame bien Severus Snape... – Advirtió señalándole amenazante con el dedo, en un gesto que recordaba mucho a Molly Weasley.- Te prohíbo, de ahora en adelante inmiscuirte en mi cabeza o tu... ¡Tendrás que enseñarme occlumancia!

La verdad era que el no había vuelto a usar legeremancia con ella, no desde la noche en que se encontraron y descubrió para su sorpresa y regocijo lo que la Gryffindor pensaba de el. Lo cierto es que no descartaba volver hacerlo, sobretodo si ella seguía sonrojándose así.

Su rostro se volvió serio y negó levemente con la cabeza.- Eso es imposible Granger, dado que insistes en mentirme y entraríamos en un conflicto de intereses.- Indicó con voz clara y calmada.

Ella le miró confundida sin entender.

Entonces el se acercó de nuevo, se inclinó sobre su rostro, hasta que apenas les separaban unos centímetros y aclaró con voz profunda.- Tu interés por cerrarme tu mente interfiere con mi interés por saber lo que pasa por ella Hermione.

Ante la cercanía de sus labios, en un gesto involuntario, ella cerró los ojos y contuvo el aliento a la espera de un beso... que nunca llegó.

Al abrirlos vio a Snape (más bien su espalda) varios pasos por delante de ella, subiendo por otra colina y riendo entre dientes sabiendose vencedor en esa ocasión.

El sonido de su pequeña risita llegó hasta Hermione algo amortiguado y por extraño que parezca no se sitió enfada. Era raro ver de tan buen humor a su antigua profesor y sin saber muy bien porque, esa suave risa la contagió. Se echo a reír y mientras se apresuraba tras el decidió ser sincera.

- Estoy mal- – Confesó cuando llegó a su lado. - pero... estaré bien. - Respondió al fin. Ahora más animada y segura de su respuesta.

El la miró satisfecho y asintió conforme.

...

Ambos tenían una pequeña sonrisa cómplice cuando llegaron a lo alto de una gran colina.

Ante ellos apareció un gran lago, donde Luna solía pescar Plympys de agua dulce (unos peces eféricos y moteados con dos largas y elásticas patas que terminan en dedos palmeados) y más allá la casa de los Lovegood les esperaba.

Se trataba de una construcción robusta pero algo inclinada, lo que le daba un aspecto más estrambótico y mágico, era de un color oscuro que la hacía destacar nítidamente sobre el horizonte, donde el despejado cielo azul contrastaba con el verde de las colinas.

La vivienda de Luna y el señor Xenophilius, a diferencia de la de los Weasley, presentaba una estructura muy simple, cuya forma cilíndrica recordaba (como bien dijo Ron en su día) al aspecto que tendría una inmensa torre de ajedrez.

Se acercaron con cautela, ante los posibles hechizos defensivos que continuaran activos rodeando la propiedad pero apenas un par de barreras mágicas (que pudieron atravesar sin problemas) constituían las defensas de esta.

Al adentrarse en el pequeño jardín, Hermione vio con cariño como algunas de las coloridas y extravagantes pinturas infantiles (de varios animales fantásticos) que su amiga había hecho aún continuaban allí, adornando la entrada y algunas de las rocas.

En cambio, la extraña vegetación que Luna cultivaba en una especie de pequeño huerto mágico, estaba marchita y reseca. Ahora todo era de un triste y apagado color marrón. Los narcisos pitantes no pitaban, los arbustos nerviosos no se movía, los hongos saltarines no saltaban, las gurdirraízes (que tenían el aspecto de una cebolla verde, con las que Luna y su padre preparaban una infusión de desagradable sabor) habían muerto, al igual que los gerdyroots con los que según ella ahuyentaba a los Gulpimg Plumpies y en el pequeño árbol de la entrada no había ni rastro de las ciruelas dirigibles, (unas curiosas frutas flotantes de color naranja que Luna también cultivaba allí) pero todavía podían verse por el suelo algunos de los llamativos carteles de colores, donde se leían frases como: "¡Cuidado con las ciruelas dirigibles!", "Permitido recoger muérdago" o" ¡No asustéis a los Nargles!"

Ambos subieron por los pequeños e irregulares escalones de piedra que ascendían hasta la única puerta de la vivienda, sobre la cual se leía en letras algo desgastadas: "El Quisquilloso, director: X. Lovegood."

La puerta seguía siendo oscura pero tenía un aspecto diferente al que Hermione recordaba, parecía más maciza y no tenía picaporte, en su lugar solo había en el centro de esta una bella aldaba de mármol blanco, tallado con la forma de una liebre.

Hermione la observó un instante y decidida levantó la mano para tomar la aldaba antes de que un precavido Severus pudiera impedírselo. Cuando ella apenas rozó la bonita talla esta cobró vida y mirandole recitó con voz aguda y cantarina:

En el cielo aguarda

al sol que ama,

mientras baila.

En la noche oscura

a la luna acuna,

mientras canta.

De este hogar mi corazón es,

pero no lo puedes ver.

¿Has logrado entender?

La Gryffindor apenas se sorprendió por lo sucedió y mirando al pocionista dijo. – Tranquilo, no nos dañara. La última vez que vine esto no estaba aquí, pero estoy segura de que ha sido idea de Luna, ya sabes para proteger la casa de invitados no deseados. Su patronus es una liebre. – Explicó sin dejar de observar la pequeña liebre que había vuelto a su estado rígido e inerte. Reflexiva y de manera inconsciente siguió hablando. - Es similar a la protección que hay en Hogwarts para entrar a su sala común. En la torre Ravenclaw, no custodia la entrada un cuadro que pida una contraseña, sino un aldaba de bronce...

- ...con la forma de un águila que formula un enigma. Si, lo se. - Cortó el mago, disgustado por el riesgo innecesario que había corrido.

Ella extrañada le preguntó. - ¿Has leído Historia de Hogwarts?

– Varias veces. – Respondió el. – Aunque... evidentemente el haber sido profesor, jefe de casa y haber vivido durante años en el castillo... me ha proporcionado cierta información. - Señaló jactandose de lo obvió.

Ella alzó las cejas con dignidad y dijo. - De acuerdo. Entonces como eres tan listo... Supongo que no necesitaras mi ayuda para responder el enigma. En Hogwarts si respondes incorrectamente solo tienes que esperar a que alguien venga y lo consiga. - Y sentándose sobre uno de los escalones añadió indiferente. - Aunque tal vez, aquí Luna y su padre decidieron añadir algún tipo de castigo por si se daba una respuesta errónea...

El bufó con burla.– Por favor Granger... ¡Entrar en la torre Ravenclaw es fácil incluso si no eres miembro de la casa! Si tienes algo de cerebro... Dudo mucho que esto sea más complicado. - Dijo altivo volviendo a tocar la liebre para oír el enigma, dispuesto a resolverlo.

Tras unos instantes en los que Snape escuchó (repetidamente) el enigma y meditó en silencio (porque no estaba dispuesto a descubrir si los Lovegood habían instalado o no algún castigo si fallaba ) irritado miró a Hermione, ahora era ella la que esta disfrutando de la situación y gruñendo interpeló. - ¿Sabes la solución verdad?

- Si, desde hace varios minutos. - Respondió ella sabionda.- La solución es adorable y algo infantil aunque muy tierna. En resumen, muy Luna.- Dijo encogiendose de hombros dando algunas pistas.

El la miró, miró la liebre y finalmente se rindió. No estaba dispuesto a seguir perdiendo el tiempo de manera tan absurda. Le hizo un gesto con la mano indicando que lo intentara y se situó detrás de ella confiando en su inteligencia.

Hermione se aproximó a la puerta, acarició la aldaba y esta volvió a recitar el enigma con su voz cantarina.

En el cielo aguarda

al sol que ama,

mientras baila.

En la noche oscura

a la luna acuna,

mientras canta.

De este hogar mi corazón es,

pero no lo puedes ver.

¿Has logrado entender?

- Pandora*.- Respondió entonces Hermione mirando a la pequeña liebre con dulzura, que asintió agitando suavemente las orejas. Finalmente la pesada puerta se abrió.

Ella se giró para mirar a Severus con una sonrisa orgullosa y con ese tono de "sabelotodo" que empleaba cuando señala algo obvio le explicó.- El corazón del hogar de los Lovegood es Pandora Lovegood. La madre de Luna y la esposa de Xenophilis, el suele vestir con los colores del sol y ambos adoran bailar. Luna afirma que por las noches suele hablar con ella y que algún día volverá a verla. - Con gesto triste añadió.- Falleció cuando Luna tenia nueve años. - Y sin mas entró en la casa.

El rodó los ojos y la siguió sin decir una palabra. Estaba claro que la joven tenía ventaja al conocer mejor que el a la Ravenclaw, pero si era completamente sincero el no había pensado que la respuesta fuera algo tan sencillo y sentimental como el nombre de una persona querida.

El interior de la casa estaba muy cargado, las ventanas habían sido tapiadas con maneras de manera desordenada y apresurada, por lo que unos finos rayos de luz que se filtraban por las rendijas permitian ver parcialmente la sala circular.

Snape movió su varita y en la punta de esta se encendió una luz.

Ella le imitó, lanzó otro Lumos también de manera no verbal sin dificultad (a pesar de que hacia varios años que no los practicaba) y pudieron ver que se encontraban en un pequeño salón. Este estaba abarrotado por pilas de periódicos, revistas de publicaciones extranjeras y algunos libros sobre el suelo, el sofá y los sillones apolillados y hundidos por el peso.

Más allá se situaba la colorida cocina con su fregadero, fogones y armarios curvados (algo dañados con las puertas colgando de las bisagras) que se adaptaban perfectamente a la forma de las paredes redondeadas, decoradas también con varios dibujos de Luna. Todo estaba igual que la última vez, excepto que la densa capa de polvo ahora era mayor. Aún se apreciaba claramente que la casa estaba parcialmente en ruinas.

- Parece que hubo una pelea.- Observó el.

- No, esto fue antes de que Voldemort ganara. - Corrigió Hermione tratando de no darle importancia.

Snape arqueó las cejas interrogante y ella tuvo que explicarle lo sucedido.

- Nosotros... Ya sabes... Harry, Ron y yo... Bueno, decidimos... hacerle una vista al señor Lovegood y pedirle ayuda.

La mirada del mago se volvía más reprobatoria por momentos y ella atropelladamente empezó a explicar las buenas y lógicas razones por las que habían decidido correr ese riesgo.

- Apenas teníamos información sobre lo que sucedía y necesitabas avanzar en la búsqueda de los Horrocruxes porque estábamos en un punto muerto. Dumbledore me entregó un libro "Los Cuentos de Beedle el Bardo" y en varios sitios había dibujado un símbolo pero no sabíamos que significaba. Recordábamos haber visto que el padre de Luna llevaba el mismo símbolo el la boda de Bill y Fleur así que vinimos aquí y nos explicó que estaba relacionado con la fábula de los hermanos Perevell y las Reliquias Mortales...

– Pero obviamente eso no fue todo. ¿Verdad? El señor Lovegood ¡El mismo hombre cuya hija había sido secuestrada! Y que se veía obligado a publicar propaganda contra " El Elegido". Avisó de que Potter y sus amiguitos estaban en su casa a los mismo mortífagos que retenían a su hija para tratar de recuperarla. - Adivinó el certeramente.

– Si... - Respondió ella bajando la vista algo avergonzada por lo estúpido y arriesgado de su plan.- Al principio no quería dejarnos entrar pero cuando pensó en su hija cambió de opinión. ¡Pero logramos huir! Nos desaparecimos antes de que llegaran. Empezamos a lanzar conjuros, probablemente un hechizo aturdidor del Señor Lovegood impactó contra el cuerno Erumpent* que tenían colgado en el salón, aunque Xenophilius y Luna solían asegurar continuamente que era de un Snorkack de cuernos arrugados. - Bufo indignada. - El caso es que hubo una explosión y nos desaparecimos antes de que llegaran. - Dijo finalizando su veloz pero no por ello poco detallada explicación, bajo la reprobatoria mirada del mago. - Supongo que logró escapar en medio del tumulto y esconderse en algún lugar hasta que se reunió con Luna... Espero que ambos estén bien. – Deseó ella con sinceridad llevándose las manos al pecho, ya que no guardaba ningún rencor hacia el padre de Luna.

Ante su tierno y sincero gesto Snape olvidó sus ganar de burlarse de ella y decir algo hiriente por el riesgo innecesario al que se expuso. Por otro lado era algo normal si sus amigos eran ese par de Gryffindor patanes y la única ayuda que había tenido eran las estúpidas pistas enigmáticas de ese viejo choco de Dumbledore.

Severus cambio el gesto reprobatorio y dejo pasar el tema.- Esta bien... Busquemos alguna pista y volvamos al castillo, aquí no estamos seguros. - Ordenó.

Hermione algo sorprendida al no recibir ningún comentario mordaz por su parte, asintió conforme. - De acuerdo. Yo iré arriba, allí esta la habitación de Luna. – Explicó, señalando con la cabeza la escalera de caracol que ascendía hasta el techo. – Tu puedes buscar en el despacho del señor Lovegood.- Sugirió algo mandona, sin darle realmente más opciones. Tal vez podía parecer algo mandona pero en muchas ocasiones lo era de manera inconsciente. Estaba acostumbrada a que cuando surgía algún problema o se veían envueltos en algún lio fuera ella la que ideara los planes y a que sus amigos la siguieran.

Snape asistió molesto pero no comento nada y se encaminó hacia el despacho.

Mientras tanto ella subió las escaleras hasta el dormitorio de Luna, que se encontraba en la parte mas alta de la torre.

Al entrar Hermione levantó su varita de manera automática para iluminar el techo, donde una bella pintura mural ocupaba en centro de este. Luna la había hecho años atrás y permanecía intacta. Era mágica por lo que tenía algo de movimiento, aunque no tan perfecto y fluido como los cuadros de Hogwarts. En la pintura estaba representadas las caras de unos jovenes y felices, Harry, Ron, Ginny, Neville y ella misma, rodeadas por unas letras doradas, también en movimiento donde se repetía la misma palabra: Amigos. Los miró uno por uno y con nostalgia les sonrió, mientras ellos le devolvían la mirada y le sonreían pero algo había cambiado. ¡Ahora había alguien más!

El retrato de un joven Theodore Nott, más serio que los demás la miraba sonriendo calidamente junto a sus amigos. Al parecer el Slytherin en algún momento había pasado a ser una parte importante de la vida de Luna...

Hermione apartó la vista y recorrió la habitación, en busca de más pistas que indicaran que Luna había vuelto a casa y por tanto estaba viva y sobretodo alguna que indicara donde estaba escondida.

Abrió el armario que estaba vacío y al cerrarlo poso la vista sobre la mesilla de noche, percibiendo también que la apreciada fotografía de Luna con su madre, ya no estaba.

Snape, después de investigar a fondo el despacho del señor Lovegood (donde solo encontró la enorme y antigua prensa de madera que este usaba para imprimir su revista), subió por la escalera con ese sigilo innato que le caracterizaba.

– ¿Has encontrado algo? – Preguntó sobresaltándola.

– No, nada. Tuvieron mucho cuidado de no dejar ninguna pista sobre su destino.- Suspiró desanimada sentándose sobre la polvorienta cama. – Pero ahora sabemos con seguridad que Luna volvió a casa en algún momento tras la batalla en Hogwarts. – Dijo señalando la pintura. - El retrato de Nott es nuevo, al igual que la puerta principal con la liebre encantada . No hay ropa en el armario y ha desaparecido una foto de Luna con su madre que había sobre esta mesilla.

- Parece ser que solo se llevaron lo imprescindible y se marcharon de forma apresurad. La cuestión es... ¿Donde? – Se preguntó Snape.

– Bueno, estoy segura de que en eso Theo podrá ayudarnos. - Dijo ella volviendo a mirar la pintura antes de levantarse y bajar por la escalera.

De vuelta en el exterior, Hermione tomó el brazo de Severus para aparecerse en el castillo pero en un impulso repentino soltándose de el dijo. – Espera.

Se situó en el centro de jardín, agitó la varita y murmurando unas cuantas palabras le devolvió la vida y la alegría al jardín de Luna, llenando el triste y decadente ambiente de sonidos y colores.

Sonriendo Hermione volvió junto a Snape que la observaba con un enigmático brillo en la mirada. Inclinando la cabeza le indicó que ya estaba lista para marcharse.

...

Cuando regresaron al castillo, Severus y Hermione fueron directamente a la biblioteca donde sabían que les esperaban tres Slytherins inquietos, a pesar de que su postura pretendía ser relajada.

Draco al verlos entrar, fue el primero en hablar desde su sillón. - Y bien... ¿Como fue en villa comadreja?

Hermione incomoda desvió la mirada sentándose en uno de los sillones y antes de que pudiera responder, un Draco intuitivo lo hizo por ella.- Ya veo. ¿Así que los zanahorios no han hecho precisamente una "fiesta" al verte aparecer con el cierto?.- Dijo con una sonrisa burlona mirando a su padrino.

Severus ignorando a su ahijado fue a sentarse en uno de los sofás cercanos, junto a Narcisa que tenia en sus manos un libro.

– ¡Malfoy! No les llames eso. Bueno ellos... ellos estaban sorprendidos.- Balbuceo Hermione.

– Granger no intentes excusarlos, te negaron su ayuda. - Le recriminó el rubio molesto levantandose de su asiento. - Esos hipócritas Gryffindors...- Maldijo, caminado de un lado a otro nervioso.

– ¡Malfoy!- Le regaño ella de nuevo.

– Espera.. ¿Se dignaron a escucharte al menos? - Volvió a preguntar el.

Hermione nuevamente apartó la mirada incomoda. No le gustaba recordar la reacción de Ginny y sus padres.

– Draco ya es suficiente.- Ordenó Snape. - Los Weasley tiene ciertos reparos, es normal. Era evidente que esto podía suceder.- Dijo tratando de suavizar la situación ante la mirada sorprendida de Hermione ya que el unos minutos antes, había reaccionado de una manera similar a la de Draco. Sin embargo el pocionista había entendido que criticandoles ahora solo la dañaba a ella. Ya se vengaría de ellos y de su falta de lealtad hacia Hermione en su momento.

Aún confusa ella agradeció su intervención asintiendo con una sonrisa fugaz.

Theo que se había mantenido al margen mirando por la ventana en silencio, preguntó con la mirada distante. - ¿Encontrasteis algo sobre Los Lovegood?

Hermione le miró curiosa. No era ninguna cotilla pero sin duda le sorprendía descubrir la amistad de la Ravenclaw con el. - Después de visitar a los Weasley fuimos a su casa de Luna como acordamos... Hace tiempo que no vive nadie en ella, yo diría que años.

Nott asintió con tristeza.

– Pero ha habido varios cambios en ella. - Añadió la Gryffindor sin entrar en detalles. - Que nos hacen pensar que Luna y su padre siguen con vida y que volvieron en algún momento, antes de irse cuando Inglaterra dejo de ser segura.

La mirada de Theo se iluminó con esperanza.- ¡Entonces debemos encontrarla! Como comenté estoy seguro de que en mi casa tengo lo necesario para empezar la búsqueda. No es mucho pero mejor que nada. - Dijo mientras se levantaba y empezaba a colocarse la capa de manera apresurada.- Solo me llevara unos minutos ir y volver.- Si Luna estaba viva tenía que encontrarla y el ahora era libre de ir donde quisiese o eso pensaba...

– Deténgase Nott.- Ordenó Severus. – No puede ir solo, sería peligroso.

– Se protegerme solo.– Respondió Nott, sin ninguna intención de obedecerle.

– No lo dudo.- Afirmó Snape mirando significativamente la Marca Tenebrosa de su antebrazo. - Pero le repito que sería peligroso si le atrapan y si va solo es fácil que suceda. Es arriesgado, a pesar de que seguramente los mortifagos no se imaginan que somos tan estúpidos como para volver allí tan solo un par de noches después...- Señaló evidentemente molesto.

- Correré el riesgo. - Insistió Theodore.

- Creo que no me he explicado con claridad. Desde que pusieron un pie en este castillo, todos son guardianes del Fidelio que lo protege. Si atrapan a uno de nosotros y le persuaden o torturan hasta que delate nuestra posición todos corremos ese riesgo. Uno que no estoy dispuesto a correr cuando ni si quiera se si merece la pena.

– ¡Nunca haría algo así! - Exclamó Nott dolido ante la aparente desconfianza del que fue su maestro.

– Estoy seguro de que es lo que cree, pero el Señor Oscuro puede ser... muy persuasivo, por no hablar de su capacidad para leer la mente. Supongo que no han olvidado lo sucedido hace apenas unas horas... Nadie saldrá solo del castillo. - Zanjó Snape.

– Padrino nos subestimas demasiado. - Dijo un arrogante Draco, fingiendo estar dolido. - Esta bien... yo iré con Theo. - Dijo con desgana levantándose del sillón y alisando su capa. Se había mantenido al margen con el tema de "Lunática", el sabía que Theo tenía sus secretos y se mostraba hermético en ocasiones, por lo que había decidido dejar pasar el tema pero era su amigo, así que aunque no le emocionaba especialmente la idea no iba a dejarle tirado ahora que su vinculo volvía a ser fuerte.

Este le miró orgulloso y agradecido. - Vamos. No perdamos más tiempo. - Dijo caminado hacia la salida de la biblioteca.

El rubio resignado se dispuso a seguirle.

– Draco...- Pidió su madre, tomándole del brazo.

Snape miró a la suplicante Narcisa, suspiró cansinamente y dijo. – No. Ustedes se quedaran aquí. - Ordenó. - Iré yo. Solo.- Recalcó.

- ¡Creí que había dicho que nadie saldrá sin compañía del castillo! - Indicó Theo enfadado y cada vez más impaciente.

- Yo soy la excepción a esas palabras señor Nott. Ahora dígame que es eso tan importante que debo buscar.- Pidió el mago.

Draco y Theodre iban a protestar pero el se adelantó a sus quejas. - No hay discusión posible. No estoy dispuesto a dejar que dos joven exmotifagos correteen fuera de este castillo. - Y de manera inteligente y persuasiva añadió.- Además supongo que coinciden conmigo en que seria conveniente que alguien se quede aquí con Granger y Narcisa...

Hermione (que sorprendentemente no había intervenido en la discusión) estaba revolviendo en su pequeño bolsito mágico sin fondo, buscando la capa invisible (que había guardado tras salir de casa de los Weasley) y ante sus palabras alzó la vista. – ¡No soy ninguna damisela en apuros! - Interrumpió indignada, bajo la preocupada mirada de los tres magos que la contemplaban como si fuera un gatito desvalido.

Al verla con la capa invisible en sus manos los ojos de Snape se estrecharon con interes. – ¿Dónde cree que va señorita Granger? - Inquirió.

– Con Theodore, por supuesto.- Respondió Hermione encogiéndose de hombros como señalando lo obvio.

- No. - Respondieron los tres hombres al unísono.

- ¡Oh vamos! Dejar ya ese papel de macho alfa.- Se quejó ella mirando a Draco y Theo. - Por si no lo habéis notado soy yo la que tiene la capa invisible de Harry. He dicho que iré yo, así que no perdamos el tiempo.

– No. - Repitió Snape tajante.

– No le estoy pidiendo permiso señor Snape.- Respondió ella. - Además como usted ha dicho, es poco probable que los mortífagos estén vigilando la casa y en caso de que ocurra yo también tengo experiencia en situaciones de vida o muerte. - Añadió, caminado hacía la puerta bajo la oscura mirada del pocionista.

Ni Draco ni Theo no parecían tener intención de seguirla.

– ¿Experiencia? - Preguntó Snape con burla. - No me haga reír, porque últimamente y si mal no recuerdo ya van dos veces en las que la he salvado la vida señorita Granger.- Le echó el en cara.

Hermione se giró para mirarle, alzó la barbilla enfadada y altiva le respondió. - Le agradezco enormemente su ayuda señor pero supongo que entonces, dado que estoy tan oxidada, es mejor que se quede aquí en la retaguardia. Ya sabe para que pueda acudir a rescatarme de nuevo cuando cometa otra estupidez.

– Se esta comportando como una caprichosa niña consentida...- Se mofó el tratando de contener su enfado.

– ¡Oh claro! Entonces supongo que eso le convierte a usted en la perfecta niñera, dado que insiste en tratarnos como a críos. ¿No"profesor"? - Contraatacó ella cínicamente.

- Ese es el inconveniente de ustedes los jóvenes: La estupidez. Es usted quien insiste en comportarse como una niña señorita Granger, yo únicamente me limito a tratarla como tal.

- ¡Te lo repito, soy una mujer adulta y ya no puedes darme ordenes Snape! - Exclamó, perdiendo los estribos y tuteándolo sin darse cuenta.

El alzó las cejas y negó aborrecido. – ¡JA! En absoluto Granger, sigues siendo una insufrible sabelotodo.- Acusó con acidez.

– ¡Basta ya! Ambos se estan comportando de manera irracional y son personas adultas. - Interrumpió Narcisa. - Severus si la joven quiere ir no veo porque no la dejas. Estoy segura de que entiende el riesgo que corre pero es una bruja adulta y capacitada que seguramente agradecería un gesto de confianza por tu parte.– Dijo apoyando a Hermione en parte porque admiraba la valentía de la chica y también porque prefería que su hijo y Severus no corrieran el riesgo.

Snape la miró mal. No necesitaba usar legeremancia para leer los motivos ocultos y egoístas de Narcisa para posicionarse a favor de la Gryffindor.

– Vale, la mayoría gana. Theodore, nos vamos.- Repitió Hermione mirando agradecida a la mujer que en realidad era la única que estaba de su parte.

– ¡Ni lo sueñe! No saldrá de esta habitación.- Juró Snape cortándole el paso.

– Míreme.- Dijo ella sonriendo desafiante, esquivándole y saliendo por la puerta.

Theodore no vaciló y tras lanzarle atónita mirada a su antiguo profesor de pociones (que seguía con la vista clavada en la puerta por la que Hermione acaba de desaparecer) salió corriendo detrás ella.

Un pesado e incomodo silencio se extendió en la sala.

Draco y su madre (sin acabar de entender lo sucedido) miraban a Snape que parecía haberse olvidado de que ellos seguían allí y mantenía las manos cerradas en un puño debatiéndose entre seguir a Hermione o maldecirla. Finalmente bajo atenta mirada de los Malfoy soltó un suspiro resignado.

– Realmente es una insufrible...- Masculló molesto saliendo de la biblioteca rumbo a su laboratorio.

Draco miró a su madre extrañado por lo que acababa de suceder. Nunca habría imaginado que Hermione fuera capaz de desobedecer así a un profesor y mucho menos que Snape la dejará salirse con la suya.

– Creo que van a ser unos meses muy interesantes...- Observó Narcisa con un brillo de suspicacia en la mirada. Todas las mujeres tienen un sexto sentido ante situaciones amorosas. Todas menos Hermione.

- No le quepa duda Narcisa. - Respondió una voz, sobresaltando a ambos.

Era el cuadro de Dumbledore desde lo alto de la chimenea, que había permanecido "dormido" todo el tiempo (a pesar del tono elevado de la discusión) y que ahora les miraba con su enigmática mirada azul, tras sus gafas de media luna.

Draco miró al director que le devolvió el gesto sonriendo afablemente. Incomodo el rubio bajó la mirada, aún se sentía mal por haber amenazada de muerte al anciano hombre. Cuando llegó al castillo se había impresionado de ver su imagen allí pero por suerte este siempre había estado dormido en su presencia, hasta ahora. Nuevamente alzó la vista hasta el viejo director, asintió a modo de saludo y volvío a clavar la mirada en la puerta por la que su padrino acaba de salir. Sin saber bien que hacer Draco salió tras el para escapar de la insistente mirada de Albus Dumbledore.

...

Hermione y Theo se aparecieron directamente en en el jardín de su casa. Era arriesgado, pero lo era igualmente aparecerse en la zona y querían ser rápidos, además tenían la capa. Caminaron bajo esta hasta la entrada. Tras comprobar que no había trampas entraron en la moderna vivienda ahora destruida.

En el interior, lejos de miradas indiscretas confirmaron que el cadáver del padre de Theo ya no estaba pero el techo seguía completamente derrumbado.

- Lo siento mucho Theo.- Dejó caer Hermione al ver destruida la casa de su amigo y pensar en lo sucedido con su padre.

– ¿Por que? ¿Por salvarnos de una vida de servidumbre? - Preguntó el distraído.

– Bueno todo ha sido culpa mía. Tu no tenias nada que ver, estabas a salvo. Ellos venían por mi y ahora tu y Draco... habéis tenido que huir, han destruido tu casa y tu padre...

– Hermione, para. - Bufó el. La sujetó por los hombros para que le mirase y dijo.- Escúchame bien. La casa es insignificante. - Ella iba a decir algo pero el no la dejó. - Tengo dinero en Gringotts suficiente como para comprar más. - Comentó haciendo un gesto con la mano quitandole importancia aunque no pudo evitar sonar algo presuntuoso - Yo no estaba a salvo. Los mortigagos no iban a tardar en venir a reclutarme... Seguramente Draco quería escapar tanto como yo pero no sabíamos como ni donde ir. - Explicó.- Y... en cuanto a mi padre... Era el o yo. - Dijo con seriedad en voz baja. Su mirada normalmente afable se volvió lúgubre casi siniestra y dijo sin remordimientos.- No voy a entrar en detalles pero debí matarlo hace años.

Hermione algo intimidada ante la parte más oscura y Slytherin del chico asintió y no dijo nada más.

El gesto de Nott se suavizó y caballerosamente le tendió su mano para ayudarla a pasar sobre los escombros.

Ella aceptó y cuando llegaron a la entrada secreta, (oculta por la gran estantería a la que ahora le faltaban varias baldas y algunos libros) preguntó dudosa. - ¿Funcionara?

– ¡Seguro que si! - Exclamó el chico optimista. - Fue construida como búnker muggle. - Explicó satisfecho.

Theo, como hizo la otra noche, tiró del mismo libro desgastado y la puerta se abrió sin problemas.

– ¿Lo ves?

Nott bajó por la escalera seguido de Hermione.

Cuando llegaron a la sala secreta el chico se dirigió directamente a la estantería central que presidia la sala.

- ¡Aquí estan!- Exclamó cogiendo uno al azar con emoción.

Hermione le miró extrañada. Empezando a plantearse si Severus no había estado en lo cierto de nuevo y habían corrido un riesgo innecesario... preguntó. - ¿Las publicaciones de "El Quisuilloso"?- Se había esperado algo mucho más interesante.

– Así es. No solo las he coleccionado y guardado durante años porque si. Te lo dije Hermione en ella puede encontrarse información muy útil. - Dijo con tono misterioso.

La Gryffindor le miró escéptica y el se vio en la obligación de darle alguna explicación. Ella había confiado en el de nuevo, incluso había decidido acompañarle, se lo debía.

– Veras... Luna y yo... eramos amigos. Nadie lo sabe, ni siquiera Draco pero eramos muy buenos amigos.

– Si lo se. - Afirmó ella sincera.

Theodore la miró extrañado.

Hermione trató de aclarar la situación. - No lo he sabido hasta hoy. Luna nunca me dijo nada pero ¿Recuerdas que dije que había algunos cambios en la casa de Los Lovegood?- El asintió. - Y... ¿Sabias que Luna tiene en el techo de su cuarto una pintura mural mágica que hizo ella misma de sus amigos? En ella apreciamos Harry, Ron, Ginny, Neville y yo... y ahora también estas tu.

Los ojos de Nott brillaron con compresión y algo más.

– No lo... sabia. Luna era... ella era especial. La conocí un año después de entrar en Hogwarts, cuando ella llegó. - Explicó. - Yo... lo estaba pasando mal...

Cautelosa ella dudó si preguntar pero su curiosidad pudo más.- ¿Que... pasó?- Preguntó.

Theo pareció dudar entre decir o no la verdad, finalmente habló.- Bueno... ya te comente que no tuve una infancia muy feliz. - Dijo con una falsa sonrisa. Ella asintió. - Pasé la niñez entre castigos y maldiciones a manos de mi padre que pretendía convertirme en un digno sucesor, oyéndole hablar del regreso del mago más oscuro y poderoso de todos los tiempos, diciendo que debíamos estar preparados. Mi madre siempre había intentado protegerme y ser el blanco de la ira de mi padre pero no siempre lo conseguía. Los años pasaron y ese mago oscuro y poderoso no aparecía y mi padre cada vez volvía más agresivo de sus misiones... Hasta que un día no volvió. Le capturaron y fue enviado a Azkaban y yo me quede solo con mi madre. Esos años fueron los mejores, fue la primera vez que la vi sonreír, parecía que las cosas iban bien y yo por fin podía ser un niño ¡Incluso recibí mi carta de Hogwarts! Cuando volví al final del curso, en verano, mi madre estaba muy desmejorada. Yo estaba planteándome no volverá a la escuela el próximo año pero ella insistió en que me marchara. Cuando deje de recibir sus lechuzas me preocupe y volví a casa. Mi padre estaba allí, esperándome. Al parecer el Ministerio le había concedido un permiso por "buen comportamiento." - Dijo con ironía.

Theo parecía hablar de una persona externa, como si todo lo que contase no le hubiera sucedido a el, estaba totalmente frió y clamado.

- Cuando me vio apuntó a mi madre con la varita. No puedo explicar lo aterrorizado que estaba, yo solo tenia doce años, no supe que hacer, estaba paralizado y el sonriendo me dijo " Ya es hora de crecer hijo. " Y acabó con su vida.

Hermione horrorizada contuvo el aliento.

- Los aurores aparecieron, lo capturaron y volvieron a enviarle a Azkaban y yo volví al colegió. Años después leí que participó en una incursión en el Ministerio de Magia y que habían vuelto a capturarle pero por suerte nunca volví a saber de el. Siempre fui un chico tímido pero desde que eso sucedió me encerré más en mi mismo, me mantuve al margen de todas las intrigas de los Slytherins y sus padres mortifagos. Los odiaba, los odiaba a todos. Menos a Draco, el siempre había sido mi amigo aunque por lo general yo... prefería estar solo.

- ¿Draco sabe... todo eso?- Preguntó dubitativa en voz baja.

- Si. El y Luna son los únicos que lo saben. Bueno ahora tu también.

- Lo siento mucho Theodore.- Murmuró Hermione sin voz.

- Bueno ya es pasado... ¡Además ese año conocí a Luna! - Dijo por primera vez con algo de emoción en su voz. - Me ayudó a superarlo con su fantasía y optimismo, consiguió hacerme olvidar. Aunque no fue hasta mi quinto año cuando nuestra amistad se hizo mas fuerte. Ella sabia escuchar... - Dijo sumido en sus recuerdos con nostalgia.

Entonces su gesto cambió a una más alegre y dijo. - ¡Sabes? Solíamos hablar de muchas cosas. Incluso de lo que haríamos al salir de Hogwarts. Recuerdo que me preguntó cual era mi sueño y yo no supe que responder... Ella me dijo que tal vez si me contaba el suyo se me ocurriría uno a mi. - Dijo sonriendo.

Hermione se unió a el, eso era típico de la filosofía de Luna. Por muy mal que fueran las cosas ella siempre se mostraba positiva y contagiaba su optimismo aunque todas sus razones para serlo fueran totalmente disparatadas.

Theo se puso misterioso de nuevo y acercándose hasta la Gryffindor como confesando un secreto susurró. - Su sueño era ser magizoóloga. Al acabar Hogwarts quería emprender un gran viaje, en busca de misteriosas criaturas. Iba a empezar su carrera demostrando la existencia de unos animales de los que yo no había oído hablar en mi vida...

Hermione empezó a temer por el rumbo que estaba tomando la conversación pero no dijo nada.

- Creo que los llamó Snorkack de cuernos arrugados... - Murmuró Theodore tratando de hacer memoria.

Las peores sospechas de la Gryffindor se confirmaron.

– Theo... - Empezó a decirle Hermione, odiando tener que romper la ilusión del Slytherin. - ...esas criaturas no existen. - Afirmó, tratando de no ser brusca, no quería ser insensible a pesar de que no entendía que el creyera en estas absurdas historias de Luna, por muy amigo que fueran.

Para su sorpresa Theo se echó a reír. - Ella dijo que tu no creías en ellos. Bueno dijo que no creías en muchas de las cosas en las que ella si creía pero que a pesar de vuestras diferencias eras una buena amiga.

Hermione se sonrojó.

El rostro del chico se puso serio de nuevo. - ¿No lo entiendes? No importaba lo que los demás creyeran, ella si lo hacia y eso es lo que importa Hermione. ¿Que más da si son o no reales? - Preguntó.

Tal vez el, como ella, no creía en esas fantasías de Luna pero no importaba, porque la Ravenclaw si lo hacía y eso era suficiente para el. Esa magia, esos mundos extraños, todas esas criaturas de las que ella le hablaba eran suficientes para escapar de una oscura y fría realidad. Su inocencia y fe eran el tipo de cosas que le gustaba de ella. Ante la confusión de Hermione el insistió. - La cuestión es que ella creía firmemente que lo eran... y nosotros no buscamos a los Snorkack de cuernos arrugados ¿Verdad? Nosotros buscamos a Luna...

Hermione abrió los ojos cuando lo entendió. ¡El tenia razón! .- Existieran o no esos animales... ¡Lo más probable es que ella y su padre decidieran emprender la búsqueda! - Razonó.

– ¡Eureka! - Dijo el guiñándole un ojo.

– Pero si sabes cual era su objetivo.. ¿Para que son las revistas?- Preguntó ella nuevamente.

– Porque no hay mucha información sobre esos bichejos... Y creo recordar que Luna escribió un articulo en su columna semanal sobre ellos, un par de años antes de que estallara la guerra. Se de primera mano que ella su padre hicieron una expedición en verano, pero no tuvieron éxito. No lograron localizarlo pero eso no les desanimo, al contrario cuando volvió al colegio me dijo que estaba más decidida que nunca a encontrarlos. Seguramente el texto que redactó nos proporcione las mejores pistas que podamos encontrar, para saber donde buscar...

Hermione asintió, sabia que su amiga escribía en el periódico de su padre, pero lo cierto era que en pocas ocasiones lo leyó.

Theo mientras tanto estaba rebuscando entre las diferentes publicaciones murmurando para si. - Creo que el título era lago así como "¿Snorkack la leyenda?" No.. ese no era. Juum... "Snorkacks.¿Mito o realidad?" ¡Maldición! No recuerdo el número de la publicación...

Hermione salió de sus pensamientos y dijo.– ¡No importa! Nos las llevaremos todas, en la biblioteca del castillo estarán más seguras.

– Genial. No me gusta tener que dejarlas aquí pero.. ¿Como? Tardaríamos mucho y tendríamos que hacer varios viajes. Dudo que Snape permita que estemos yendo y viniendo...

– ¡Con esto! - Dijo Hermione sacando su extraño bolsito. Al momento metió su brazo entero para hacer hueco en el y sonó un ruido como de varios libros pesados cayendo en el interior.

– ¿Tiene un hechizo expansión?- Preguntó ahora el chico sorprendido.

– Exacto.

– ¡Pero si son ilegales! - Dejó caer con sorna el Slytherin.

Ella rodó los ojos. – Bueno a veces las reglas estan para romperlas.

- También son complicados. - Señaló el.

- Si lo se. Ahora deja de subestimarme y ayúdame. - Ordenó la chica.

Rápidamente empezaron a vaciar la estantería depositando las revistan en el interior del bolsito.

En apenas unos minutos habían vaciado la estantería al completo, tenían de nuevo la capa invisible sobre ellos y salían lejos de la vivienda para desaparecerse.

- ¿Sabes? Has sido de gran ayuda. Seguramente Draco y yo aún estaríamos buscando la revista adecuada... Gracias por acompañarme. - Dijo el chico agradecido mostrando una perfecta sonrisa.

- De nada. - Respondió ella alagada, mirándole y devolviéndole la sonrisa.

Entonces el gesto de Nott cambio sutilmente a uno más serio y atento. - Aún no me creo que Snape nos dejará venir... - Comentó reflexivo. - Hubo un momento en que temí que si seguías respondiéndole así restara todos los puntos a Gryffindor, hasta que recordé que no estábamos en Hogwarts. -Río.- Aunque no deja de ser curioso que te salieras con la tuya...

Hermione bajo su escrutadora mira se sonrojó, incomoda carraspeó y dijo. - Bu.. bueno.. como has dicho ya no estamos en el colegio. Supongo que las cosas han cambiado... ¿Listo?- Preguntó cogiendo su mano.

Nott (pasando por alto su esquiva respuesta) asintió. – Vamonos.

De nuevo en Last Alliance, Hermione se dirigió hacia el laboratorio de Snape. Cuando llegó llamó suavemente a la puerta. No obtuvo respuesta. Insistió con más fuerza pero igualmente no obtuvo respuesta a pesar de que sabia que el estaba dentro, así que tomó aire y entró.

Snape estaba sobre un pequeño caldero removiendo el contenido. Sin inmutarse ante su presencia cogió un pergamino con algunas notas y se puso a leerlo.

– ¡Ya hemos vuelto! - Anunció ella triunfal.

– Si, es evidente Granger. - Respondió el escuetamente sin levantar siquiera la vista para mirarla y añadiendo un par de ingredientes más a la poción.

Dócilmente ella se acercó hasta el y preguntó. – ¿Ya has comido?

El no contestó.

Lo cierto era que desde que ella se había marchado Severus había estado encerrado en su laboratorio tratando de no preocuparse y desde luego no había sido capaz de probar bocado, pero preferiría besar a Hagrid antes que reconocerlo.

Ella se alejó un poco, curiosa olfateo el contenido del caldero y siguió hablando como si nada. – En cuanto Theodore y yo comamos algo... Queremos reunirnos con Draco y su madre en la biblioteca. Tenemos que lograr encontrar una pista que dejo Luna en un artículo que escribió. Así que pasaremos la tarde leyendo "El Quisquilloso."

- Fascinante. - Comentó el con claro sarcasmo y con un brusco movimiento de varita desvaneció el contenido del caldero.

Hermione molesta por ese gesto trató de mantener la calma.

– Estaría bien que nos ayudaras... - Dejó caer ella.

- Estoy ocupado.- Rechazó el mientras se sentaba en un mullido sillón juntó a la ventana y se disponía a leer "El Profeta."

- Pero si colaboramos todos sera más rápido. Te necesitamos...

- De hecho, como puedes ver, no estoy ocupado. - Le interrumpió el, agitando el periódico en alto de manera significativa, aún sin mirarla. - Era sólo un eufemismo para decirte "lárgate de aquí".

Hermione frunció el ceño y apretó las manos en un puño conteniendo las ganas de darle un tortazo. - Esta bien.- Aceptó bufando exasperada.

Caminó hasta la salida con el mentón alzado, tomó el picaporte y dijo.- Como quieras.- Cerrando con un sonoro portazo.

Snape suspiró. Trató de distraerse e ignorar los remordimientos por haberle hablado así pero le estaba costando. Ella era la culpable, terca y cabezota se empeñada en cuestionarle y desobedecerle continuamente, sin preocuparse por el o por lo que el pensará.

A los pocos minutos, una bandeja repleta de comida apareció con un ¡Plop! sobre su escritorio.

Sorprendido, al verla los labios de Severus se alzaron de manera involuntaria, formando una pequeña sonrisa.

Cuando se dio cuenta de que sonreía como un estúpido mirando la apetecible bandeja desvió la mirada hacia la ventana. Trató de ignorarla durante unos instantes, sabía que se la había enviado ella. Incluso estando molesta con el... Hermione había enviado la bandeja de comida usando la magia de los elfos domésticos de los Malfoy, algo que sabia que ella odiaba hacer. La comisura de sus labios luchaba por alzarse de nuevo en una sonrisa. Cuando su estomago rugió hambriento decidió acercarse y probar un poco de la comida que ella le había preparado, mientras comía se sintió extrañamente agradecido y un sentimiento de calidez se fue extendiendo por su cuerpo, sabiendo que ella si se preocupaba por el.

- Severus esta ocupado, será mejor que empecemos sin el... - Excusó Hermione al rato entrando en la biblioteca.

Había estado preparado algo de comida para Snape, sabía que seguramente el no había comido tampoco... pero como ya le había dejado claro que no quería verla y ella no iba a insistir, se la había hecho llegar a través de los elfos domésticos que se mostraron encantados de poder servir al fin a la joven ama (ya que ella se había negado a dejar que ellos preparasen la comida) e incluso le había dado tiempo de picar algo rápido antes de ir a reunirse con los Slytherin en la biblioteca.

¿Severus?Ni siquiera Draco le llama así... Pensó perceptivo como siempre un extrañado Theodore mientras Draco y su madre asentían sin darle mayor importancia y continuaban hablando entre si.

Entonces el mencionado apareció en el marco de la puerta detrás de Hermione, esta se giró y ambos se quedaron mirando durante un par de segundos ajenos al mundo. Y ahí, Nott fue plenamente consciente de la complicidad que había entre ambos.

Los tres Slytherin miraron la imponente figura de Snape, quien al parecer había cambiado de opinión. El mago carraspeo levemente y le hizo una corta reverencia a Hermione a modo de saludo, que sonrojada sonreía complacida mientras tomaba asiento.

Nott habría jurado (si no hubiese sido tan fugaz) que Snape también tenía una leve sonrisa cuando pasó junto a ella.

- Bueno... Por donde íbamos...- Balbuceó la muchacha que había perdido el hilo y estaba algo aturullada.

- ¡Pero si ni siquiera habíamos empezado Granger!- Dijo Draco confuso.

- Entonces ¿Que tal si empiezan por el principio? - Pidió con agudeza Snape. - ¿Encontraron lo que buscaban señor Nott?

Theodore asintió. - Por supuesto señor. - Dijo sonriendo y procedió a explicarles por encima lo mismo que le había contado a Hermione, sobre su amistad con Luna Lovegood y su creencia de que si esta estaba viva como ya habían confirmado, lo más probable es que estuviera donde se suponía que habitaban esas extrañas criaturas mágicas.

- Osea, a ver si lo he entendido bien. Tenemos que buscar a esos Snor... sssnorcacas ¡Como se llamen! ¿Para encontrar a Lunática y así encontrar a cara-rajada?- Preguntó Draco recapitulando e ignorando la molesta mirada de Theo y Hermione.- Fácil.- Dijo escéptico.

Pasaron el resto de la tarde ojeando los ejemplares en orden inverso de publicación. Desde los mas nuevos a los mas antiguos, ya que se suponía que el articulo lo había escrito poco antes de la guerra pero claro habían pasado seis largos años, lo cual les dejaba una gran cantidad de material que revisar. Finalmente dieron con el articulo.

- ¡Aquí! ¡Creo que lo tengo!- Exclamó Hermione.

No les sorprendió a nadie que fuera ella. Hermione estaba acostumbrado a realizar aburridas y exhaustivas búsquedas de información entre los libros. Al momento las cabezas de los cuatro Slyterin la rodeaban y leían sobre su hombro el articulo.

- Si... ¡Ese es! Hermione, eres la leche. - Exclamó Theodore emocionado.

En articulo, con fecha de Septiembre de 1996, decía así:

¡SNORKACKS DE CUERNOS ARRUGADOS!

¿La leyenda sigue viva?

Durante los últimos años esta interesante criatura ha pasado a formar parte del imaginario colectivo que ha terminado dando por hecho que no existe y que que nunca lo ha hecho. PERO, ¿ES ESTO CIERTO? o ¡¿ESTAMOS ANTE UNA NUEVA CONSPIRACIÓN DEL MINISTERIO?! ¿Por que sabemos tan poco sobre los Snorkacks? A pesar de que nadie los haya visto y no haya datos recientes... ¡Existen varias referencias a ellos en antiguos tratados escandinavos y diarios de viajes!

Tanto Magnus el Bueno, un antiguo rey noruego vikingo del clan Hårfagreætta como Erico el Victorioso, rey sueco de la casa de Munsö (una de las dos dinastías que dominaron la Suecia vikinga) hacen referencia a estas criaturas en los tratados redactados durante sus reinados. En ellos encontramos una descripción detallada de la criatura: Describen al Snorkack como un extraño animal de un llamativo y abundante pelaje de color púrpura. Un cuadrúpedo de gran tamaño (pensamos que su apariencia es similar a la de un hipopótamo muggle) que posee un cuerno gris en espiral y unas diminutas orejas, aunque eso no le impedía tener un magnifico oído y ser extremadamente sensible a los sonidos agudos ante los que huía. Parecía tener preferencia por los sonidos grabes y monocordes producidos por el Shofar (un instrumento musical fabricado con un cuerno hueco que usaban los vikingos para llamar a sus guerreros a la batalla) y en ocasiones los Snorlacks tambien acudian a esta llamada.

Otra referencia más reciente (de finales del siglo XVIII) la encontramos en el diario de viaje del mago Archibald el Intrepido, que aseguraba haber tenido un encuentro con uno: "Íbamos camino de la ciudad de Bergen pero el sol se ocultaba y decidimos acampar. En mitad de la noche me desperté con la necesidad de ir al baño, así que me aleje del campamento entonando una melodia cuando oi un ruido detras de mi. Entonces... ¡Lo vi! Un animal enorme de color púrpura que emitía un leve lamento, tenía un gran cuerno similar al de los Erumpent atrapado entre las fuertes ramas de un árbol. ¡No lo dudé! Siendo yo como era ¡Un intepido aventurero! Me acerqué a esa criatura desconocida ignorando el peligro y corte con mi varita las ramas que lo mantenian prisionero. Cuando logré liberarlo, vi que su cuerno estaba muy dañado, casi roto y parecía que iba a desprenderse, así que alcé la mano y trate de colarlo. Pero ¡Mi sorpresa fue mayúscula! Cuando la parte dañada entró en contacto con el resto del cuerno... ¡Se unió y regeneró ante mis ojos! Esa asombrosa capacidad de curacion me hizo plantearme los múltiples usos que tendria en las pociones regenerativas y los beneficios económicos que esto podría traerme... Pero cuando quise tomar una muestra... La criatura habia desapareció sin dejar rastro."

Gracias a todos estos datos sabemos que esta mítica y tímida criatura ¡EXISTE! que es originaria de Suecia, que en algún momento se extendió por el Norte de Europa ya que prefiere los climas fríos y los bosques. Lamentablemente pensamos que el numero de ejemplares en la actualidad ha disminuido drásticamente en los últimos siglos y que apenas quedan una docena de ellos, ya que esta especie ha sido perseguida y diezmada en la antigüedad por las importantes propiedades mágicas de sus cuernos (como hemos visto puede reconstruirse si está dañado, incluso cuando se separa del Snorkack) pero por si todos estos datos no fueran suficientes... ¡HEMOS DADO CON NUEVAS Y SORPRENDENTES PRUEBAS DE SU EXISTENCIA! (A pesar de que no hayamos logrado ver ninguno) Mi padre, Xenophilius Lovegood y yo misma, tenemos razones para pensar que posiblemente los pocos ejemplares que quedan con vida regresaron a su lugar de origen en Suecia y que en la actualidad queda una pequeña colonia de estos en ¡El Bosque de Ed! Una gran extensión forestal que separa el condado Noruego de Hedmark de la provincia sueca de Värmland. Concretamente en Eidskogen, considerada en la era vikinga una zona fronteriza entre los reinos de aquel periodo. Es muy probable que los Snorkacks hayan desarrollado algún método defensivo como la invisiblidad o mimetización con el entorno para evitar ser detectados por la Comunidad Mágica pero puede ser que se dejen ver por los magos que tengan buenas intenciones... No olvidéis que les artaen los sonidos lentos, delicados y repetitivos. Así que ¿Quién sabe? Tal vez tarareando una suave y lenta melodía podamos atraerlos. Preferentemente ¡Un vals!

Seguiremos informando.

= Luna Lovegood =

...

Cuando todos acabaron de leer Nott preguntó decidido. - ¡Bien, lo tenemos! El Bosque de Ed en Suecia... ¿Cuándo partimos?

Snape alzó la vista del papel y algo hastiado (por tener que repetir siempre lo mismo) le respondió. – Ustedes dos... - Dijo señalando a Draco y al propio Nott. - Están siendo buscados por todos los mortifagos del Señor Oscuro y tienen la Marca Tenebrosa desde hace poco, por lo que la huella mágicas es muy fuerte todavía y son fácilmente detectables en todos los controles mágicos del Ministerio... Viajar al extranjero en este momento no es una opción para ustedes, iré yo.

– ¡Tu también la tienes! - Dijo Draco.

- ¡Si! Creía que usted había dicho que con esto en el brazo somos fácilmente detectables. - Acusó Theo.

– Si, pero yo para el resto del mundo estoy muerto. Nadie me busca y puedo pasar más desapercibido que dos jóvenes impulsivos y patosos. Lo mejor será que vaya solo. - Concluyó.

Los chicos iban a rebatirle pero esta vez, era el turno de Hermione de decir algo en contra de ese plan. - Pero usted dijo y cito textualmente: "Nadie debe salir solo del castillo."

- Como ya dije, hace solo un par de horas... Eso es aplicable para todos ustedes, no para mi. - Explicó exasperado ante lo que preveía iba ser otra absurda pelea sobre algo evidente.

Finalmente y después de discutir durante varios minutos...

En los que Hermione refutó todas los motivos de Snape para ir solo y dio acertadas razones (similares a las que dio para ir a ver a los Weasley) sobre porque ella era la más adecuada para acompañarle en ese viaje... Entre las que estaban frases como: "Señor Snape, si Luna o su padre le ven aparecer huirían pensado que o bien es usted un fantasma o un truco de Voldemort para capturarlos." y "Lo siento Theodore pero contigo y Draco sucede lo mismo. Tal vez Luna no reaccionara mal pero si el señor Xenophilius o Harry os vieran... Lo más probable es que trataran de maldeciros."

Severus a regañadientes aceptó. Aunque lo cierto era que si tenía que viajar con alguien prefería que fuera ella. Así podría protegerla y no estaría preocupado por lo que pudiera estar sucediendo en su ausencia. Además en el viaje ambos volverían a disfrutar cierta intimidad... algo que no tenían desde que Nott y los Malfoy llegaron.

- ¿Cómo llegareis allí? - Preguntó Draco preocupado. No le hacia ninguna gracia que Granger se marchará, (aunque era consciente de que con su padrino ella estaría a salvo) pero tampoco le agradaba la idea de haber tenido que dejar el castillo e irse con Nott a buscar a Los Lovegood y a San Potter. En un mundo ideal Voldemort no le estaría buscando para matarle, el mundo mágico estaría a salvo por lo que no tendrían que encontrar al "Elegido" para que les salvara de nuevo y el y Hermione estarían a salvo, solos y juntos en ese castillo o en una playa del Caribe.

- ¿Un traslador? - Sugirió Theo.

Los limites de la paciencia de Snape empezaban a estar saturados, el que estaba acostumbrado a trabar en solitario sin dar muchas explicaciones, odiaba tener que explicar punto por punto sus planes. Harto de los muchachos iba a indicar lo estúpido de esa idea sin miramientos pero Hermione se le adelantó.

– No. - Negó Hermione. - El Ministerio controla todos los Trasladores y la Red Flu desde el Departamento de Transportes Mágicos. - Indicó, mirando a Theo y suavizando el tono. - Además sería muy complicado y arriesgado entrar allí para hacerse con uno, e incluso si lo lográramos... podrían localizar nuestro destino fácilmente. - Explicó apresuradamente. Sabía de lo que hablaba, conocía bien el funcionamiento del Ministerio, hace años se pasó semanas estudiando sus entresijos para infiltrarse en el junto con Ron y Harry. - Supongo que lo mejor sería usar algún tipo de transporte aéreo, ¿Una escoba? Tal vez... Porque hacernos con una montura voladora queda completamente descartado.

- Señorita Granger... - Masculló Snape molesto.

- Si, eso seria igual de imposible que conseguir un traslador porque la mayor parte de los animales están controlados por el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas. Supongo que el método muggle común para viajar sería la mejor opción, pasaríamos inadvertidos y es difícil que nos localicen en el mundo muggle... ¡Si! Podríamos tomar un avión... - Dijo algo incomoda. A nadie le pasó inadvertido la poca ilusión que esto le hacia. Todos sabían que ella odiaba volar, ya fuera un medio de trasporte mágico o muggle.

- ¡Granger! Deje de atosigarnos con sus divagaciones. Todo eso no será necesario. Yo puedo aparecernos a ambos allí directamente.- Aseguró Snape cortando su retahíla de palabras.

- El Ministerio también controla las apariciones. - Bufó ella.

- Solo las de los magos registrados en el censo. Y como ya he mencionado al darme por muerto nadie me buscara, probablemente fui eliminado de los registros, sobre mi ya no actúan los controles o restricciones del Ministerio, lo he comprobado.

- ¿Esta seguro profesor? - Insistió solo para molestarlo, seguía molesta por su brusca interrupción y no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer.

- ¿Como cree que he logrado mantenerme con vida todo este tiempo Granger? - Preguntó el alzando la vista al cielo con ironía.

- Vale eso facilita las cosas. Pero... ¿Ha estado en Suecia? - Dispuesta a encontrar cualquier fallo es su plan.

- Así es. - Respondió el mago. - No estuve cerca de la zona a la que necesitamos ir... pero si he visitado el país anteriormente y conozco una zona segura para aparecernos. - No dio más detalles de su estancia en ese país, por lo que todos intuyeron que su visita a este formaba parte de alguna misión asignada durante su etapa de mortífago.

- Perfecto, eso será más rápido y efectivo. - Comentó, agradecida ante la posibilidad de no tener que levantar los pies del suelo.

- Evidentemente. Nos ahorrara las interminables horas de avión y los tramites innecesarios del mundo muggle por los que usted planeaba hacerme pasar. Se que le gusta andarse por las ramas y extenderse en los detalles absurdos pero recuerde Granger: Somos magos y eso facilita las cosas. - Y antes de darle tiempo a Hermione de contraatacar, añadió. - Ahora, si nadie tiene más preguntas que me hagan perder mi valioso tiempo... les dejó. - Dijo levantándose y mirando a todos los presentes. Deteniéndose en Hermione que le miraba con el entrecejo fruncido y los labios apretados. Contuvo una media sonrisa ante su huraña expresión que a el le parecía adorable. Le gustaba esa expresión en su cara y su mirada inevitablemente se suavizó. - Partimos mañana a primera hora señorita Granger, conviene que se prepare.

Ella asintió y confundida le respondió con una pequeña sonrisa, el se inclinó levemente y se marchó.

- Yo... Iré... a prepararme para mañana... si. Hasta luego chicos. - Dijo Hermione levantándose algo aturullada y abandonando la biblioteca.

...

Ya anochecía cuando la Gryffindor caminaba con rapidez por el pasillo del primer piso.

Quería pasar un rato a solas con Severus y agradecerle que le dejara acompañarlo, a penas habían podido pasar tiempo a solas en el castillo y ahora que (después de todo lo sucedido los últimos días) al parecer el había decidió "perdonarla" y habían firmado una pequeña "tregua" quería aprovechar para pasar algo de tiempo con el, antes de que las cosas volvieran a torcerse... Entonces escuchó que alguien la llamaba.

- ¡Espera Hermione!- Exclamó Draco.

Ella se giró y se detuvo.

- Quería hablar contigo...- Comenzó a decir el Slytherin cuando llegó junto a ella, mostrando su perfecta sonrisa sexy y seductora.

Ella algo distraída y nerviosa le respondió. - Veras, estoy algo cansada Draco... ¿Hablamos más tarde vale?- Y salió disparada de nuevo hacia el final del pasillo (al parecer rumbo al laboratorio de pociones) dejando a un desconcertado Draco solo y con su hinchado ego por los suelos.

- De acuerdo... - Murmuró el en voz alta, aunque ya no había nadie que le escuchara.

Una risa burlona resonó a su espalda.

Nott le miraba algo divertido desde la entrada del pasillo (por la que acaba de decidir hacer acto de presencia) ya que había presenciado toda la escena. Ahora estaba apoyado contra la pared en una postura casual, conteniendo la risa y negando levemente con la cabeza.

- Vaya colega... ¡Eso me ha dolido hasta a mi!- Comentó bromista y cómplice caminando hasta el. - Te gusta Granger ¿Eh? Pero al parecer ella es la única mujer inmune a tus "refinadas y sofisticadas" técnicas de seducción... - Se burló sin maldad cuando llegó junto a el.

- ¡Cállate! - Dijo Draco mirándole con rabia y poniéndose a la defensiva, aunque no pudo evitar que sus mejillas se colorearon levemente por la vergüenza al verse descubierto en esa situación bochornosa.

- Vamos... ¡Lo se desde hace años! - Exclamo quitándole importancia.

- ¿Qué dices? - Se mofó Draco desviando la mirada. El efecto perdió credibilidad cuando su pálido rostro tomo un suave tono rosado.

- Lo que oyes. En la escuela estabas obsesionado con ella tío. Al principio pensaba que era solo porque era una "sangre sucia" y amiga de Potter... Ya sabes, que te divertías metiéndote con ella solo para molestar a tu archienemigo pero ella siempre ha estado muy presente para ti y me temo que Potter nunca tuvo nada que ver con eso...

Draco le miró sin saber que decir. Parecía que estaba asimilando cada palabra tratando de negarlas y descubriendo de repente que era incapaz de hacerlo.

- ¡Tranquilo Dragon! No voy a decírselo a nadie. - Aseguró su amigo alzando las manos en son de paz y dándole una palmadita de animo en la espalda.

El rubio relajó su postura y desvió su mirada hacia el final del pasillo por donde Hermione habia desaparecido.

Tal vez Theo estaba en lo cierto y Hermione aun no era consiente del creciente interés que el sentía por ella, no era una chica acostumbrada al cortejo y desde luego el no solía tener que esforzarse en cortejar a ninguna... pero eso solo hacia más excitante la conquista. Volviendo a componer su fachada orgullosa y petulante dijo con la decisión brillando en sus ojos. - Vale puede que me guste pero ella no parece enterarse de ninguna insinuación mínimamente romántica, tanto tiempo rodeada por esos brutos de Gryffindor la habrán tenido apartada de las atenciones masculinas, tendré que emplearme más a fondo. Ella es especial así que el esfuerzo merece la pena.- Indicó guiñándole un ojo.

Ante esas palabras Nott se vio en la obligación moral de abrirle los ojos a su amigo y dejando atrás todo rastro de burla dijo. - Dragon... tal vez tuviste una oportunidad, incluso cuando te metías con ella día si y día también... pero ahora más te valdría olvidarte de esta conquista. Ella no es para ti.

- ¿Por que? Si nos llevamos mejor que nunca, estamos muy unidos. ¡Prácticamente soy lo único en su vida! - Indicó petulante, marcando territorio ante la posibilidad de que Theo también estuviese interesado en ella, sin ser consciente de lo egoísta de esa afirmación.

- Lo eras. - Remarco este.

El le miró confundido y realmente molesto. Pensando que el tenía algún tipo de interés en Hermione se puso a la defensiva de nuevo. no quería enfrentarse de nuevo con Theo y perder su amistad ahora que la había recuperado pero si era necesario...

Theo suspiró. - Draco. Yo no soy tu problema. Por si no lo has notado, entre esos dos... hay algo. - Dijo señalando la esquina del pasillo por la que había desaparecido Hermione que conducía al laboratorio de Snape. - Me refiero a que tienen algo más que una buena relación "profesor y alumna" de hecho, creo que hace tiempo que superaron esa fase... - Comentó algo abochornado, haciéndole participe a Draco de sus sospechas.

- ¿De que hablas? - Preguntó el Slytherin con el ceño fruncido aun sin entender.

Rascándose la nuca nervioso ante la posible reacción de su amigo Nott decidió ser más directo y dejar a un lado las delicadezas.- Me atrevería a decir, casi con total seguridad, que Hermione y Snape si que están... unidos. - Aseguró desviando la mirada.

No hubo respuesta alguna, solo silencio. Tras unos instantes volvió a mirar a Draco. Su expresión era pétrea, Nott no sabia hasta que punto la información estaba calando en su mente porque el chico seguía sin reaccionar. Había esperado que se burlara de sus suposiciones o que le hiciese varias preguntas pero nada de eso sucedía. Su amigo estaba ahí frente a el mudo.

- He notado varias cosas... Como por ejemplo: ¿Desde cuando Snape deja que alguien que no sea el se salga con la suya? Y eso que ella es una Gryffindor y no cualquier Gryffindor, ella es Granger, la amiga de Potter, la insufrible sabelotodo... - Reflexiono Theo tratando de buscar alguna reacción en el. - ¡Por favor! ¿No lo ves? Juraría que antes hasta le ha sonreído. ¡Snape!, ¡¿Sonriendo?!, ya claro... ¿Desde cuando?, además de la evidente tensión sexual que hay entre ellos... ¡Es inaguantable!- Exclamó perdiendo la paciencia.

Lo último que Theodore Nott alcanzó a ver fue de Draco Malfoy fue el destello de su rubia cabellera desapareciendo a toda velocidad por el final del pasillo.

...

Severus estaba sentado frente a su escritorio, examinado minuciosamente un mapa de la zona donde tendrían que aparecerse y calculando la distancia que tendrían que recorrer hasta El Bosque de Ed, cuando el sonido de unos apresurados y delicados pasos que provenían del pasillo le alertaron de que alguien se acercaba.

Prestó mayor atención y al reconocer quien era compuso un leve sonrisa y con un golpe de varita levantó el pestillo de la puerta (que había cerrado al entrar) antes siquiera de que la visita necesitara llamar.

- ¿Así que finalmente has entendido que necesitas mi ayuda?- Preguntó juguetona Hermione con una dulce sonrisa, entrando en el interior del laboratorio y cerrando la puerta.

El mago había vuelto a su gesto serio y concentrado. - No necesito tu ayuda pero no quiero dejarte aquí. - Respondió sin mirarla.

- ¡Estupendo! Porque yo no pensaba quedarme. - Respondió ella caminando decidida hasta el y sentándose sobre su escritorio para mirar el mapa.

Un par de segundos después, Snape incapaz de concentrarse ante su cercanía y conteniendo las ganas de tumbarla completamente sobre su mesa para hacerle el amor hasta que cayeran exhaustos... La miró y preguntó con desdén.- Y dime... ¿Como has logrado esquivar a tu enamorado?

Ella le devolvió la mirada sin entender.

- ¡Vamos Granger!- Exclamó. - Ni siquiera tu puedes estar tan ciega como para no ver las intenciones de Malfoy... - Ante el gesto desconcertado de ella, molesto añadió. - Te sigue como un cachorrito por donde vas. Es evidente que el muchacho siente algo por ti.

- ¿Que tontería dices Severus? ¡Draco y yo solo somos amigos! - Afirmó ella sonrojada bajo su intensa y escéptica mirada. - ¿Sabes? Existe algo llamado "amistad" Surge cuando aprecias, valoras y te preocupas por una persona y quieres estar con ella sin necesidad de que haya algo más.

El arqueo las cejas. - Tal vez por tu parte así sea... - Comentó más calmado pero aun con cierto tono dubitativo. - Pero por la de Malfoy te aseguro que no es así, le conozco. - Aseguró volviendo a centrar su atención en el olvidado mapa.

Tras un par de minutos de silencio en los que Hermione se debatía entre si hacer o no una pregunta (que ya había hecho anteriormente y no le había dado buenos resultados) finalmente no pudo aguantar la curiosidad y preguntó.- ¿Por eso me llevas contigo? Porque... ¿Estas celoso?

Snape mentalmente respondió SI pero cuando alzo la vista del papel y la miró en su lugar dijo. - En absoluto. Como te dije esa es una idea ridícula. Además eres completamente libre de hacer lo que te plazca.

En cuanto acabó de decir eso se arrepintió. Realmente no quería haber dicho eso... bueno si pero tal vez de otra forma y con otro tono. ¡Por supuesto ella podía hacer lo que quisiera! Pero evidentemente no creía que fuera necesario explicar que lo que el quería es que ella quisiera estar con el. ¡Mierda! Pensó el mago al ver a expresión herida en su rostro, que ella rápidamente trato de disimular. Ante esto el entro en pánico y trato de arreglar la situación.- Aunque he de admitir que las razones que diste para acompañarme tienen sentido, últimamente muchas de las cosas que dices lo tienen... - Dijo suavizando su tono y acercándose sutilmente a Hermione que ahora mostraba una pequeña sonrisa complacida. - Y seguramente Los Lovegood me hechizarían antes de dejarme hablar.- Bromeó. Por supuesto tampoco tenía nada que ver el hecho de que no pensaba partir de viaje y dejarla con dos adolescentes hormonados en el castillo, sus razones era meramente practicas. - Así que si tengo que elegir a alguien, supongo que prefiero que seas tu la que me acompañe (a pesar del peligro) porque...

¡Toc, Toc, Toc!

Snape no pudo acabar su frase porque alguien (totalmente inoportuno) llamaba a la puerta rompiendo el momento de intimidad que estaba creando.

Hermione cortó el contacto visual y se apresuró a levantarse, para situarse de pie frente a Snape con el gran escritorio entre ambos.

¡TOC! ¡TOC! ¡TOC!

Se escuchó que llamaban de nuevo con impaciencia, esta vez con mayor insistencia y más fuerza, como si quisieran tirarla abajo.

- ¡¿Padrino?! - Llamó la voz de Draco casi sin aliento desde fuera del laboratorio.

- Hablando del rey de Roma...- Murmuró con fastidio el pocionista.

- ¿Estas... ahí? - Preguntó el rubio tratando de regular su respiración. Había echado a correr, dejando solo a Nott en el pasillo ante sus reveladoras palabas (ya que su amigo en raras ocasiones solía fallar) para tratar de alcanzar a Hermione antes de que se reuniera a solas con Snape. Ahora todas las situaciones y extraños comportamientos de ambos tenían sentido.

- ¡Lárguese!- Bramó Severus a tras de la puerta.

Draco empezaba a colmar los limites de su paciencia. Esa era la segunda vez que les interrumpía y se juraba que si había una tercera... el chico iba a sufrir una muerte lenta y dolorosa.

El siempre había demostrado cierto favoritismo por su ahijado que era un chico educado e inteligente (además del hijo de su mejor amigo del colegio, Lucius) pero desde que casi muere (al incumplir el Juramento Inquebrantable que le hizo a Narcisa) por la tozudez y estupidez del chico que había decidido dejar de confiar en el para confiar en la loca de su tía Bellatrix... no le tenia la misma simpatía. Aunque había seguido preocupándose por su bienestar en la distancia durante esos años. En cambio ahora percibía como su paciencia era cada vez mas limitada con el rubio y sus ganas de lanzarle una pequeña maldición cada vez más grandes... pero claro, tal vez todo esto se debía al evidente interés que este tenia por Hermione.

- Pero padrino... Soy yo. - Dijo Draco fingiendo inocencia y entrando en el despacho sin esperar invitación. Sus peores temores sobre Snape y Hermione... ¡SU Hermione! se confirmaron al verla allí.

Snape lamentó haber olvidado echar el pestillo de nuevo cuando Hermione había entrado, poniéndose en pie para encáralo dijo. - Creo recordar que no le he dado permiso para entrar pero si al fin viene a darme las gracias por salvarles la vida y dejar que se instalen en mi casa... está bien. Ya puede lárguese Malfoy. - Ordenó de malos modos.

- No, en realidad venia a... - Empezó a decir el rubio, tratando de buscar una excusa y mirando distraídamente a Hermione roja frente a Snape.

- ¡Entonces puede largarse dos veces niñato desagradecido! ¿No ve estoy ocupado?- Indicó Snape huraño, (a pesar de que no parecía estar haciendo nada importante) sentándose de nuevo y mirando mal a Draco.

Hermione incomoda trató de calmar la situación, tal vez Draco necesitaba hablar sobre algo importante con el... Y ella iba a poder estar con Severus al día siguiente sin interrupciones, así que decidió facilitar las cosas y dijo.

- En realidad yo me marchaba ya... Es tarde, casi a anochecido y aun tengo que preparan varias cosas para el viaje de mañana señor. - Se excusó.

Frustrado Snape la entendió y asintió. - Saldremos a primera hora de la mañana. No me haga esperar Granger. - Dijo a modo de despedida.

- Claro que no señor. Buenas noches. - Respondió ella con educación haciendo una leve reverencia y caminando hacia la puerta.

Al pasar junto a Draco (que no perdía detalle de las contenidas expresiones de ambos) también se despidió de el, con la mirada en el suelo y murmurando. - Buenas noches Draco. - Cerrando la puerta tras ella.

- Y bien ¿Que quería? - Preguntó el pocionista impaciente cuando se quedaron solos.

Draco avanzó hasta el con lentitud sin responderle. Dudando entre si preguntarle directamente o inventar una excusa para haber irrumpido así en el laboratorio.

Se decidió por la primera opción para salir de dudas. - Solo quería saber... Veras padrino, no te lo vas a creer... - Se rio, tratando de evidenciar lo disparatada de esa idea, a pesar de que el también creía que era cierto. - Theo tiene la absurda teoría de que tu y Granger estáis... juntos. - Soltó de golpe.

Severus apretó con fuerza la mandíbula.

- Malfoy...- Le advirtió el mago en voz baja y apagada, tratando de mantener la calma.

El rubio continuó hablando ignorando su advertencia olímpicamente, pero sin perder detalle del rictus de su padrino que cada vez era más tenso. - Si, lo se.¡Granger! Es absurdo... La comelibros a la que detestabas, de la que por cierto podrías ser padre por los años de más que le sacas. - Remarcó con malicia, tentando a su suerte bajo la temible mirada de Snape. - Aun así el cree que tu y ella habéis traspasado las fronteras de profesor y alumna...

- Draco. - Le cortó pronunciando peligrosamente su nombre.

- Bueno es que yo tambien he notado ciertos cambios y queria saber si es cierto... - Dejó caer. - ¡Es imposible! Lo se, pero estoy interesado en ella. Y esto seria un inconveniente que solo retrasaría un poco las cosas... - Dijo fingiendo indiferencia y sentándose frente a el, tras el escritorio. Dejando claro con sus palabras que aunque esto fuera cierto no iba a abandonar sus intenciones de conquista con Hermione y que además confiaba plenamente en llevarlas acabo.

Snape estaba sorprendido por la osadía del chico. Ni siquiera esperaba que se atreviera a insinuarle sus dudas y mucho menos que lo hiciera de manera directa. Sabia que Draco intentaba sacarle de sus casillas para que dijera algo que le delatara pero el se estaba controlando perfectamente. Hasta que eso estúpido niño ególatra y narcisista pronunció esa ultima frase. "Solo retrasaría un poco las cosas..."

- ¡Lo olvidaba! pero si es el pequeño Draco Malfoy... ¡El Casanova de Hogwarts! - Exclamó con sarcasmo, levantándose lentamente y rodeando su escritorio hasta situase junto al chico. - ¿En busca de otra conquista? - Preguntó con burla arqueando sus cejas, desde su posición ventajosa por estar de pie.

- ¿Y tu quien eres? Ah si... ¡Don Sarcasmo! - Contratacó Draco elevando el tono y levantándose de repente, perdiendo su fingida indiferencia.

- Exacto ese mi nombre. Te agradeceria que no me lo malgastes Malfoy. - Respondió el hombre inalterable mirándole por encima del hombro.

- ¿Hermione y tu estáis juntos? - Insistió Draco alzando el mentón encarándole y apretando los puños.

Snape lo miró con odio pero no respondió, en parte por el orgullo a si mismo que le impedía dar explicaciones a un niñato mimado y por otro parte porque realmente no sabia que responder a esa pregunta. Bufó molesto, rodó los ojos, bajó los hombros y volvió a rodear su escritorio empezando a ordenarlo, dispuesto a ignorar a Draco.

- Bien, me tomare eso como un no. - Afirmó Draco sonriendo con chulería y relajando su postura.

Ante lo que Snape harto fue incapaz de contenerse y sin perder la calma decidió responderle.

- Tómatelo como quieras muchacho. - Dijo encogiendo los hombros sin despegar la vista del mapa y empezando a plegarlo. - Mi vida privada no es de tu incumbencia. - Afirmó y disfrutando del efecto que esa respuesta estaba teniendo en su ahijado añadió con mofa. - Pero ya que te interesa tanto lo que sucede... entre la señorita Granger y yo. - Pronunció dejando claro que sucedía algo. - Me veo en la obligación de darte un consejo: No te preguntes (por muy sorprendente que te resulte la idea) por si ella esta conmigo. ¡Pregúntate si ella seria capaz de estar con un niño mimado y repelente como tu que le hizo la vida imposible durante años en el colegio! En vez de ir por los rincones haciendo preguntas estúpidas para calmar tu ego. - Indicó mordaz.

El rubio le miró herido. - ¿Ese es tu consejo?

- Exacto y harías bien en aceptarlo, para variar. - Dijo Snape que ya disponía a salir de la habitación.

Draco se lo impidió cuando exclamó. - ¡Por favor! Mi ego no necesita ser calmado. Solo quería saber contra que me enfrentaba querido padrino... pero ya veo que me preocupaba por nada. - Aseguró con depreció. - Apuesto a que de pequeño no tenias amigos así que te pasabas el día encerrado en la biblioteca leyendo, por lo que ahora es incapaz de evitar hacer constantes comentarios mordaces sobre cosas que solo entiendes tu para sentirme superior al resto. Me preguntó cuanto tardaras en echarla de tu lado... - Reflexiono despectivo. - Y para tu información eres un cínico. ¡Tu también la humillaste! Además ella ya me ha perdono, ahora somos amigos.

Snape se giró desde la puerta para mirarle y componiendo una sonrisa petulante preguntó.- ¿Amigos? ¡Que tierno! - Observó con burla. - En ese caso si yo fuera usted me preguntaria si existe algo más que una simple amistad entre ella y usted Mister Casanova. Cuya respuesta, en mi opinión, es mas que que evidente, dado que ha tenido la imperiosa necesidad de recurrir a mi para que resuelva sus dudas acerca de los intereses amoros de Hermione...- Dijo saboreando el nombre de ella, pronunciándolo deliberadamente frente a Draco por primera vez.- Buenas noches querido ahijado. - Se despidió saliendo con aire triunfal por la puerta.

...

A la mañana siguiente, Draco buscaba desesperado a la Gryffindor por todo en castillo. Ya había mirado en su cuarto, el comedor, en la cocina, el salón, por los jardines... Hasta que se le ocurrió la genial idea de buscarla en el lugar más evidente. ¿Dónde estaría ella antes de emprender una misión? En la biblioteca, tratando de planificarlo todo para calmar sus nervios por supuesto.

Maldiciendo su estupidez se encaminó hacia allí, pensando en lo que iba a decirle. Había estado perdiendo uno tiempo valioso y quería hablar con ella, antes de que se fuera con Snape a buscar a Lunatica y San Potter. Sabía que era una misión, no un viaje de placer pero para su mala suerte eso no iba a impedirle a su padrino gozar de un tiempo extra en compañía de Granger y... a solas. Mientras tanto el se quedaria recluido en ese castillo con su madre y Theo sin poder hablar con ella, así que quería aprovechar estos escasos minutos (antes de que se marchara) para ver en que punto esta ella con respecto a el y evidentemente darle un pequeño "recuerdo" que le hiciera pensar en el, al menos hasta que regresara.

- ¡Hermione! Al fin te encuentro. ¿Podemos hablar un momento? - Pidió al verla sentada en uno de los mullidos y acogedores sillones.

- iDraco! Claro, perdona por lo de ayer. Dime ¿Qué sucede?. - Preguntó sonriendo con dulzura y cerrando el libro que había estado leyendo.

Mientras tanto Snape entraba en la biblioteca, pasando sin hacer ruido junto a la puerta entornada y sin ser visto por los dos jóvenes que estaban en la zona de lectura frente a la chimenea. Había visto como Draco corría hasta allí y por supuesto no había dudado en seguirlo sabiendo que probablemente buscaba a Hermione. Se deslizó hasta llegar a las estanterías del fondo, acomodándose entre la oscuridad que estas le proporcionaban se dispuesto a ejercer nuevamente de espía.

- Tranquila yo solo... Quería agradecerte que cumplieras tu promesa, aun no lo había hecho y bueno pues eso...Gracias por estar siempre conmigo y apoyarme a pesar de todo. - Empezó a decir el chico, sin saber bien como iniciar el acercamiento.

- Draco no tienes que... - Empezó a decir Hermione.

- No espera esto es importante. Veras Theo ha sido un gran amigo para mi creo que contra todo pronostico en Slytherin logre encontrar a un amigo verdadero.

- Bueno tu padre explicó mejor de lo que pensabamos las cualidades Slytherins, algo que el sobrero seleccionador ya trato de decirnos en su momento... - Dijo Hermione que al verse observada se vio obligada a aclarar. - ''Tal vez en Slytherin harás tus verdaderos amigos.''- Repitió, recordando la canción que entonó el sombre seleccionador el primer año que entraron a Hogwarts, al pie de la letra con su tono resabidillo.

Draco la miró y empezó a reírse ante la extraña situación, el tratando de declararse y ella hablándole de las cualidades Slytherins...

Ella se sonrojó, pensando que el se estaba riendo de ella.- Bueno me pareció interesante, no creo que fuera algo que el sombrero dijera al azar... - Dejó caer, bajando avergonzada la mirada por haber soltado del tirón lo que sabia sin haber sido preguntada.

- Tranquila Granger se que no puedes evitar ser una sabelotodo. - Dijo sonriendo. - Además ya sabes que aprecio que compartas conmigo tu saber y agradezco más aun que no me hayas recitado del tiron la ''Historia de Hogwarts ''completa.

- Malfoy si vas a burlarte de mi... - Dijo Hermione enfurruñada. Se iba a marchar pero el la detuvo cogiéndola de la mano.

- ¡No! Queria hablar contigo pero me has interrumpido y no he podido evitar meterme contigo. Ya me conoces.

Ella dudó pero volvió a sentarse diciendo. - Esta bien. Te escucho.

- Bien pues bueno por donde iba.. - Retomó el sentándose muy cerca de ella. - Theo es mi mejor amigo y tu también has sido una gran amiga pero estos días en los que no supe nada de ti me di cuenta de... Lo importante que eres para mi. - Confesó el acercándose sutilmente hasta su rostro.

- Tu también eres muy importante para mi Draco.- Aseguró ella con una cálida sonrisa en sus labios y mirando sus ojos grises que cada vez estaban mas cerca. - A pesar de que seas un creído. - Bromeo tratando de aligerar la tensión del ambiente que empezaba a notar.

Draco complacido compuso una picara sonrisa y sin más la atrajo hacia así, cogiéndola entre sus brazos con un rápido movimiento y la besó.

Ella se quedó estática, sin responder el beso (a pesar de los insistentes labios de Draco que devoraban los suyos) cuando al fin fue consiente de lo que sucedía y reaccionó...

Se apresuró a separarse y sorprendida exclamó. - ¡¿Me has besado?!- Dijo rozando sus labios con la yema de sus dedos, mirándole entre confundida y horrorizada.

Draco aun acalorado, no esperaba esa respuesta (o más bien la falta de ella) e indiferente respondió. - Obvio.

Snape le miraba lleno de ira, conteniendo a duras penas las ganas de maldecirlo allí mismo. Lo único que le detenía era la curiosidad por saber como iba a reaccionar ella y el haber visto como le había rechazado, sin dignarse a devolverle el beso.

- Pero... pero ¿Por que? - Preguntó ella aun en shock.

- Obvio también... - Empezó a decir pero al ver la cara de confusión y horror de Hermione parte de su seguridad se esfumó.- Mañana te vas a una de tus aventuras y no quería arriesgarme a que murieses sin catar mis labios, ninguna mujer debería morirse sin hacerlo. - Dijo tratando de conservar el poco orgullo que le quedaba.

- ¡Esa no es razon para besarme sin avisar! - Dijo ella indignada.

- ¿Desde cuando alguien avisa de los besos? - Preguntó el ufano.

- ¡Oh por dios Malfoy! - Exclamó ella, enfadándose y dándole un tortazo dispuesta a irse de allí.

El se llevó la mano a la mejilla que empezaba aponerse roja por el impacto.

Bueno la verdad es que Draco no estaba preparado para eso pero a decir verdad tampoco había ido tan ser valiente decidió usar su ultima carta: ser sincero.

Echó a correr tras ella, alcanzándola antes de que saliese por la puerta. - Hermione no hagas un drama de esto. Sinceramente creo que estoy empezando a sentir más por ti que una simple amistad... - La mirada de ella se suavizó ante esto y decidió darle una oportunidad de explicarse. - ¿Que hay de malo? Me gustas y se que yo también a ti. Quiero decir... mírame. - Dijo señalando con orgullo su cara y su cuerpo.

- ¡Draco eres un narcisista! - Grito. Rodando los ojos trato de ser mas delicada y explicarse. - Vale. Mira, es cierto que cuando eramos crios tal vez estuve algo encaprichada de ti...

Draco se sorprendió ante esa afirmación pero rápidamente disimuló su sorpresa y aprovecho la oportunidad.- Querrás decir enamorada Granger.- Corrigió engreído.

- Pero eso fue hace mucho tiempo éramos unos críos y las cosas cambiaron. No siento lo mismo por ti. - Dijo ella ignorando su tonteo.

- Si, ya entiendo. Te hice la vida imposible durante años... - Dijo el abatido, repitiendo las mismas acertadas palabras que había usado Snape. - Supongo que eso contribuyó a que cambiaras de idea y te fijaras en el segundón de Weasel. - Razonó con fastidio.

- ¡No todo el mundo gira en torno a ti Draco!- Refutó molesta.- El que yo me fijara en Ron no tuvo nada que ver contigo. Ron fue... el fue muy importante para mi, en muchos sentidos. - Dijo pensativa. - Mira Draco, tu y yo hemos sido amigos durante estos últimos años y no ha pasado nada entre nosotros. Tu no sentías nada por mi y creo que ahora solo estas confundido. - Explicó ella tratando de encontrar una base lógica. - Muchas cosas han cambiado en poco tiempo, tal vez tienes miedo de perderme y por eso haces esto...

El negó con la cabeza.- Te equivocas. - Aseguró con terquedad, aunque no estaba seguro de si eso era cierto.

- ¡Siento algo por otra persona! - Soltó harta de tratar de razonar con el sin herirle.

Draco no se sorprendió ante eso, únicamente preguntó.- ¿Por otra persona? ¿Y se puede saber quien es? Como bien dices llevamos años siendo amigos y no he tenido noticias de que salieras con nadie. Estas segura de que esa persona... ¿Siente lo mismo por ti? - El vio la duda en su mirada y como ella no supo que responder aprovechó la ocasión de nuevo. - Porque si no estas segura... es porque el no te lo ha dejado claro ¿No? Así que seguramente no sienta lo mismo que tu. - Zanjó señalando lo evidente.

Maldito Slytherin manipulador... - Maldijo Snape entre dientes.

- Supongo... - Cedió ella algo desanimada. - Pero eso no importa. No seria justo tratar de tener algo contigo, cuando estoy pensando en otro. ¿Lo entiendes no?

- Bueno no me importa esperar Hermione, al menos yo he sido sincero contigo y no voy a darme por vencido.

Hermione suspiró. Nada era imposible razonar con el y con los Slytherin en general, cuando se empeñan en conseguir algo no se detenían hasta que lo lograban.

- Como quieras... pero te advierto que pierdes el tiempo Draco. No quiero hacerte daño, te quiero mucho pero eres mi amigo y es imposible que cambie de opinión. - Dijo dándole un pequeño beso en la mejilla a cambio del tortazo (por el que ahora se sentía culpable) antes de salir por la puerta.

Severus sonrió con regocijo. ¡Ella había rechazado a joven Draco Malfoy porque le prefería el! Aun sin estar segura de los sentimientos que el tenia por ella, algo que iba a aclararle en cuanto se le presentara la ocasión.

...

Minutos más tarde...

Snape salio al jardín y camino hasta los limites protectores del castillo donde todos aguardaban.

Hermione se acercó hasta el, mientras los tres Slytherins aprovechaban para despedirse.

- Saluda a Luna de mi parte. - Dijo Theo sonriendo.

- Tened mucho cuidado. - Pidió Narcisa a ambos.

Draco junto a su madre miró a Hermione, le guiñó un ojo seductor y dijo. - No me eches mucho de menos preciosa.

Severus se envaró, dedicándole una mira de máximo desprecio al rubio. Esta expresión cambio drasticamente cuando Hermione tomó su brazo y le sonrió feliz. El asintió con decisión, cerró los ojos pensando en su próximo destino y pasó un brazo sobre los hombros de ella, rodeándola de manera protectora. Agitó su capa con desenvoltura, ambos giraron sobre si mismos y desaparecieron.

oOo


* Pandora: Nombre de la madre de Luna facilitado por J.K Rowling en Pottermore.

* Erumpent: Criatura mágica de África. Es de gran tamaño, tiene la piel gruesa de color gris que repele la mayoría de los maleficios y un gran cuerno largo en forma de espiral (con un fluido explosivo en su interior) sobre el hocico por lo que puede confundirse con un rinoceronte.

* Snorkack de cuernos arrugados: Criatura mágica no documentada.


Lo se, he tardado mucho en publicar pero para recompensaros este capitulo es el doble de largo que todos los que he escrito. Suceden muchas cosas (Entre ellas momento Draco/Hermione, regalo para mis Dramioneras :P) En fin espero que os haya gustado y que me hagáis participe de vuestras opiniones con vuestros mensajes, me motivan mucho para seguir con esta aventura. No olvidéis darle a Favoritos o de agregarlo a Follow para recibir alertas sobre los avances de este FanFic. Nos leemos!

En el próximo capítulo empieza la parte aventurera del Fic. Salimos del castillo y nos vamos en busca de Luna y Harry. ¡Haced las maletas que nos vamos de viaje! ;)


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