-Era N, por eso te comportaste así - dije sentada en una pequeña colina al lado de Zoura...

Habían pasado dos horas desde mi encuentro con él, Cheren se había despedido y me había dejado sola para que piense, Ahi que aceptar que se a puesto muy guapo pense inconscientemente, al darme cuenta de mis pensamientos sacudi lentamente la cabeza para sacarlos de ahi, me tumbe sobre el cesped mirando el cielo azul con esponjosas nubes blancas...

-¿Crees que hubiese sido diferente si se hubiese quedado aqui? - pregunte a Zoura sin apartar mi ausente mirada del cielo.

-Zoooo - dijo mi pequeño zorrito pasandose por debajo de mi brazo con fastidio.

-Ya sé, ya sé - dije mirandole con una pequeña sonrisa - pero sabes perfectamente lo que me pasa - dije con mirada melancólica - no puedo evitar pensar en las tardes que compartia con él, compartíamos - dije devolviendo mi mirada al cielo - todas las risas, todas las charlas, todas las sonrisas...no puedo evitar preguntarme si le guste alguna vez - dije ausente.

-Zoo - dijo mi pequeño Zoura lamiendome la mejilla, sacandome una risa.

-Si, también se que a ti si que te gusto mi pequeño diablito - dije sentandome y abrazandolo con cariño entre mis brazos - venga vamos, los chicos ya estarán en ciudad Gress - dije levantandome, cogiendo mi mochila, y colocandome bien la gorra antes de ponerme a andar.

... ... ...

Al final del día me encontraba en la entrada de la ciudad, según mi reloj eran las nueve y media, y supongo que el Gimnasio estara cerrado, así que me dirigí al centro Pokemon donde pedi una habitación individual, al recibir mi número de cuarto y llave fui al cuarto donde deje la mochila y me quite las deportivas, mientras Zoura saltaba a la blandita cama para acurrucarse con un suspiro con un lado, me quite la gorra y me desate el pelo para peinarlo un poco con un pequeño cepillo que tenia en la mochila, saque el pijama y me meti al pequeño baño que había en la habitación, donde me duche y lave los dientes antes de colocarme el pijama y dejar las cosas ordenadas, cuando en un lado de la mochila vi la poke-ball de Tepic, al cual no saque desde que salí de casa, con una sonrisa lo deje salir para que me mirase con una sonrisa.

-Ven aqui, se estaras más cómodo - dije tumbandome debajo de las sabanas, en el momento que Tepic se subia a la cama y se acurrucaba al lado de Zoura, antes de que los tres cerrasemos los ojos y nos venciaramos al sueño...

... ... ...

No sé que hora era, tarde, eso si, pues las estrellas estaban en el cielo, abri lentamente los ojos intentando saber de donde provenia ese sonido, era como un ronroneo, o incluso un canturreo, me levante de la cama sin despertar a Zoura o Tepic y abri lentamente la ventana para no encontrar nada, al filo del bosque, Sawsbucks, Deerlings, correteando entre sus padres, y jugando por los árboles, sonreir apoyandome en el marco de la ventana, entre las figuras pude dividar una que no encajaba, era alta, delgada, no me recordaba a ninguno de los pokemons que conozco, mire la cama, donde se encontraban Zoura y Tepic, los cuales seguian durmiendo, salte por el marco de la ventana, dejando mis pies sobre suave césped, camine hasta el bosque donde un pequeño Deerling rosa que me miraba con ojitos jugetones.

-Hola - dije agachandome con una sonrisa, antes de que pegase un pequeño grito divertido antes de correr hacia unos Sawsbucks, me levante con una sonrisa para caminar despacio por el bosque, hasta apoyar la mano en un árbol y ver como se juntaban en la orilla de un pequeño lago, donde la luna llena se reflejaba como una luz celestial, entonces es cuando note su presencia, gire lentamente la mirada hacia la izquierda, ahí estaba él, entre los Deerlings y los Sawsbucks, andando entre ellos, como si fuese uno más de la manada, mientras emitia un pequeño canturreo semejante al de los Deerlings, levanto su mirada hasta mi, sonrío delicadamente antes de llegar hasta mi y tomar delicadamente mi mano para hacerme caminar con el hasta ellos.

-¿Pero qué...? - pregunte en un suave murmullo antes de que el se girase un poco colocando uno de sus dedos índices sobre sus labios, haciéndome una petición de silencio.

Me calle, hasta que se sentó sobre una roca sin soltarme la mano, inconscientemente me senté a su lado sin apartar la vista de su rostro que estaba alzado hacia la Luna.

-¿Qué haces aquí? - pregunte mirándole con una pequeña sonrisa.

-Quería verte otra vez - dijo posando su mirada en nuestras manos unidas, baje también la mirada hacia ese punto quedándome pensativa - ¿Y tú que haces aquí? - pregunto alzando su mirada a mi rostro.

-La Profesora Encina nos pidió completar la Pokedex - dije mirándole con una pequeña sonrisa, pero el frunció levemente el ceño.

-Para eso ahí que capturar a los pokemon - dijo mirando un punto inexistente en la hierva.

-¿Todavía sigues con esa idea? - pregunte mirándole divertida.

-No es una idea, es un hecho - dijo devolviendome la mirada, al cabo de unos minutos me rendí ante él.

-No escribiste - susurre mirando a los Sawsbucks y a los Deerlings a unos metros de nosotros.

-No pude - dijo mirando nervioso el lago.

-¿En nueve años? - pregunte incrédula mirándole con una sonrisa.

-Si - murmuro bajito sentándose al estilo indio sobre la roca.

Me levante enfadada dispuesta a irme de vuelta al Centro Pokemon, di siete pasos cuando note como una mano me tiraba para atrás.

-No te vayas por favor - dijo N suplicante, mientras yo seguía de espalda a él, lentamente note como se acerco a mi hasta sentir sus brazos rodeándome - por favor no me dejes otra vez - susurro como un niño pequeño suplicante, colocando su barbilla sobre mi cabeza, en ese mismo momento mi corazón dio un vuelco, mientras sentía como el color se me subía a las mejillas. - no sabes lo que he extrañado tu aroma - dijo posando sus labios sobre mi pelo al igual que a punta de su nariz.

-N - susurre aferrandome a sus brazos.

No sabia que decir, me había quedado en blanco, nunca tuve ningún contacto igual a este, bueno, si, Cheren suele abrazarme, pero nunca consigue que me tiemblen las piernas, y ni siquiera sé por que me tiemblan las piernas, apoye mi espalda en su pecho dejándome respirar un poco, no sabia que decirle, estaba con su barbilla apoyada en mi cabeza y yo tenia la boca seca sin poder articular palabra.

-Es tarde - dijo mirando el cielo, donde el Sol asomaba por el borde de la colina, haciéndome reaccionar.

-Debo irme - dije deshaciéndome de su abrazo.

-Espera ¿Qué? - pregunto cogiéndome del codo para girarme a verle.

-Debo irme, Zoura y Tepic están solos en la habitación del Centro Pokemon, además tengo cosas que hacer - dije sin darme cuenta con voz enfadada antes de deshacerme de su agarre y correr hasta la ventana que deje abierta en la madrugada, para saltar por ella, cuando me di la vuelta me encontré con un diablillo moviendo la cola de un lado a otro mirándome con desaprobación, mientras Tepic dormía a pierna suelta en un costado de la cama, antes de que el pequeño de mirada azul me bufara descontento, provocando que yo le bufase a él, antes de coger mi ropa, cambiarme y cepillarme, el pelo y los dientes, metiese a Tepic en su Poke-Ball aún dormido y me colgase el bolso al hombro.

-Vamos gruñón - dije antes de que Zoura saliese por la rendija de la puerta antes de que la cerrase y caminase hasta la salida del centro pokemon, y quedar al aire limpio de la ciudad, aspire pronfundamente llenándome los pulmones para calmar las rápidas pulsaciones que tenia desde hace un buen rato, cuando sentÍ una tirantez en mi calcetín derecho, baje la mirada extrañada para ver a Zoura mordiéndome la tela, antes de ver que había captado mi atención y echar a correr en un dirección cercana.

-¡Zoura! - grite corriendo tras él - ¡ven aquí pequeño diablo! - grite corriendo por el largo de la calle recibiendo la mirada de los vecinos madrugadores que caminaban por la calle, de las amas de casa que tendían la ropa fuera de la ventana, y de los niños juguetones que correteaban por los portales, mientras Zoura corría, saltaba, zigzagueaba, hasta girar en una esquina evitando que lo viese durante unos segundos en los que llegue a la misma, teniendo el privilegio de pararme a tomar aire, antes de ver como se detenía para mirarme por encima del hombro con una sonrisa, antes de caminar cauteloso por un sendero vegetal antes de que caminase con prisa hasta llegar al claro del camino y no verle.

-Zoura - canturree mirando los alrededores - sal, sal Zoura - dije enfurruñada hasta que un pequeño gruñido hizo que elevase mi mirada hacia los árboles donde Zoura se encontraba sentado en una rama, me bufo con un poco de fastidio antes de seguir correteando entre ellas - ¡Zoura, vuelve aquí! - grite persiguiéndole desde el suelo, hasta que salto al suelo sentándose en medio del camino diciéndome que me detuviese, señalo con el hocico hacia su izquierda haciéndome mirar hacia allá.

Situado bajo un árbol se encontraba una caja de cartón, donde en rotulador negro ponía claramente, "No soy capaz de cuidarlos, por favor denles un buen hogar a Panpour, Pansear y Pansage, me acerque lentamente a la caja para abrir los pliegues, y encontrarme con un pequeño pero a la vista fuerte e intrépido Pansage, este levanto la vista hacia mi con tristeza, por lo que pude deducir otros caminantes o entrenadores, ya habían pasado por ahí llevándose a los que posiblemente eran sus hermanos, lentamente lo alce con mis manos haciendo que esté me mirase con curiosidad, le sonreí tiernamente ganándome otra sonrisa de él mientras se abalanzaba para abrazarme con fuerza, gire para mirar sobre el hombro a Zoura el cual volvía a menear su cola de un lado a otro mirándome con una sonrisa egocéntrica, recibiendo una burlona de mi parte.

... ... ...

Después de pasar por el Centro Pokemon para que revisaran a mi nuevo compañero y amigo Pansage, me situé delante de la puerta del "gimnasio", levante una ceja irónica al ver la parcela y entrada de una cafetería, lentamente me adentre para ver un mostrador, varias mesas siendo atendidas, camareros y camareras de aquí para allá con bandejas con tés y pastelitos dulces, los cuales cuando pasaban delante mio no podía evitar mirarlos con glotonería, haciéndome sacudir la cabeza para volver a centrarme.

-¿Disculpe? - pregunte en la barra donde un chico de unos diecinueve o veinte años atendía los pedidos con tranquilidad.

-¿Sí? ¿desea tomar algo hermosa señorita? - pregunto con una pequeña reverencia dejándome sorprendida.

-Amm...bueno..me preguntaba...- dije cortada por su actitud tan refinada.

-¿Si? - pregunto con una sonrisa.

-Me dijeron que aquí - dije apuntando infantilmente el suelo, mientras Zoura que estaba sentado en un taburete a mi lado bufo con impaciencia - ¿el gimnasio pokemon? - pregunte con una sonrisa amable, nerviosa, y confusa.

-Acompáñeme por aquí, señorita - dijo con un brazo sobre su pecho en una señal de dirección educada y una sonrisa, haciendo, como me había pedido, le siguiese, caminamos hasta una puerta que se encontraba al final del local, en el momento en que el chico me abrió la puerta, lo primero que vi fue una gran cortina con el símbolo de una gota en medio, me adentre en el cuarto para sentir como la puerta se cerraba a mis espaldas, a un lado pude divisar un mostrador con una joven, y al otro lado un señor con traje blanco, dicho hombre se acerco sigiloso a mi, haciendo que Zoura le gruñese a la defensiva, lentamente este hombre me tendió una botella de agua.

-Dásela a tu pokemon y recobrara energías - dijo secamente, haciendo que le sonriera con gratitud - buena suerte - murmuro volviendo a su puesto.

La tensión la podía palpar en el aire, al llegar a la cortina pude divisar en el suelo unos grandes botones con los símbolos de una hoja, una llama, y una gota, confundida alce mi mirada a la cortina, y la devolví al suelo...

-Lo que menos afecta al agua es el fuego - murmure pisando ese símbolo, pero no ocurrió nada, haciéndome bufar - mm...si no es lo que menos afecta...será lo que más - dije pisando la hoja escuchando un Click, mientras la cortina se corría hacia los lados dejando esta vez una cortina con una llama, al llegar a los botones pulse la gota de agua, obteniendo el mismo resultado, y al encontrar la tercera cortina con una hoja, pise la llama, pero en vez de encontrarme con otro símbolo me encontré con unas escaleras de subían, las subí lentamente para encontrarme cara a cara con tres chicos, uno de ojos y pelo ver, otro de ojos y pelo rojo, y otro con los ojos y pelo azul.

-Bienvenida al Gimnasio de ciudad Gress - dijo el de pelo verde con una amable sonrisa.

-Gracias - dije devolviéndosela.

-Bien para este Gimnasio necesitaremos conocer que pokemon elegiste en el primer momento - dijo nuevamente con una sonrisa.

-A Tepic - dije sacándolo momentáneamente de se Poke-Ball.

-Bien entonces tendrás el placer de luchar conmigo - dijo el de pelo azul - mi nombre es Cress - dijo haciendo una reverencia, antes de que ambos nos situásemos en un campo de combate.

-Panpour, vamos a trabajar - dijo lanzando una Poke-Ball al aire sacando de ella un mono, similar a mi Pansage pero de tipo agua, saque rápidamente mi pokedex para guardar su información.

-Pansage ¡Sal! - dije lanzando su poke-ball dejándolo salir listo para el combate.

-Este combate constara de un solo pokemon, si el rival cae, sera automáticamente eliminado - dijo el de pelo verde al filo del campo - ¡Que comience el combate! - dijo haciendo un movimiento con el brazo.

-Las damas primero - dijo Cress.

-Pansage...látigo cepa - dije haciendo que atacase con fuerza, se nota que intentaron educarlo con cariño y potencial.

-Bien...Panpour, arañazo - ordeno Maíz, provocando que al final del ataque mi pokemon tuviese arañazos por todo el cuerpo.

-Pansage ¡Drenadoras! - grite haciendo que lanzase pequeñas semillas que se repartieron por el suelo hundiéndose en la tierra, y agarrando a Panpour de los pies levemente absorbiendole la energía para trasmitírsela a mi pokemon.

-Panpour pistola agua - dijo Maíz, produciendo que un chorro muy potente de agua saliese de Panpour.

-¡Vamos Pansage! - grite al verle intentar retener el ataque - ¡Venga! - dije al ver como lo neutralizo con unos látigos cepa - ¡Ahora!¡Látigo cepa contra Panpour! - grite provocando que Pansage gritase y atacara contra el otro pokemon, tras varios minutos Panpour calló rendido y yo había ganado la batalla.

-Enhorabuena - dijo tendiendome la mano, la cual acepte con respeto y un sonrisa - buen combate - dijo guiñandome discretamente un ojo.

-Gracias - dije con una sonrisa.

-Bueno, por haber ganado, te doy lo que te mereces - dijo metiendo una mano al bolsillo y sacar la medalla - te hago entrega de la medalla Trío - dijo dándomela en la mano, y haciendo que se me parase ek corazón.

-¡Mira Zoura mi primera medalla! - dije dándome la vuelta y empezar emocionada antes de que Zoura saltase a mis brazos,

-Enhorabuena - dijo el de pelo verde con una sonrisa.

-Gracias - dije sonriente.

-¿Qué planeas hacer ahora? - pregunto con los brazos cruzados, pero sin borrar la sonrisa.

-Pues supongo que avanzar hasta el próximo gimnasio mientras entreno a mis pokemons.

-Buena elección - dijo Cress también sonriéndome.

-Deberia..en fin empezar cuanto antes - dije con una sonrisa señalando la puerta.

-Es verdad, no te vamos a detener más - dijo el de pelo verde, antes de darme la mano la cual acepte - buen viaje.

-Gracias

-Espero volver a verte - dijo Cress dándome nuevamente la mano.

-Gracias

-No dejes que nadie te gané - dijo el de pelo rojo dándome la mano y guiñándome coquetamente el ojo, a a lo cual sonreí un poco sonrojada.

-Gracias - dije antes de coger a Zoura entre mis brazos y despedirme con una pequeña inclinación de cabeza - muchas gracias a los tres, espero volver a veros - dije con una sonrisa antes de salir del gimnasio y cafetería.

-¿Tú eres Liza? - pregunto una voz a mi espalda haciéndome girar hacia esa dirección...