Rose se había recuperado de la caída y estaba otra vez en su vida normal . Era miércoles. Saltó de la cama y, aún con pijama, entró en el baño a asearse. En el pasillo se cruzó con dos gemelas de Hufflepuff que salían de la habitación del Slytherin. Su fama es reconocida... pensó la chica, y empezó a lavar-se los dientes, mirándose en el espejo, llevaba unas pintas horribles después de pasar una semana en enfermería; cuando terminó se lavó la cara e intentaba arreglarse el pelo cuando una figura se colocó en el espejo junto a ella e hizo el mismo ritual matinal. No pudo evitar fijarse en él. Sólo con los pantalones del pijama, negros, su pálido torso desnudo saltaba a la vista. Una espalda ancha y musculada, los husos de la cadera hacían una diagonal perfecta y unas abdominales perfectas, sin exagerar. El chico se rió.
- ¿ Me estás mirando? - dijo orgulloso, con una sonrisa picara
- Eh...yo... no - balbuceó torpemente ella antes de ponerse en control – Sólo pensaba.
- ¿ Qué pensabas, Weasley? - añadió sensualmente – si se puede decir, claro
- ¿Por qué me salvaste? - soltó, sin más. - Me han dicho que me cogiste tu, Malfoy
- Pensé que era mi deber, te habían tirado los de mi equipo – Y con toda la calma del mundo, se alejó de ella pero antes de llegar a la puerta dio media vuelta – Además, tampoco te odio tanto. - Se fue
Cuando llegó al gran salón los demás ya estaban allí. Vio a Albus y a Hugo en la mesa de Gryffindor. Su primo tenía un pergamino entre las manos que leía con mucha atención. Se sentó a su lado y besó a su hermano en la mejilla, él hizo una mueca de desaprobación.
- No seas así – rió Rose sirviéndose zumo de calabaza - ¿ Qué está leyendo?
- Es una carta de James
James, su primo mayor se había graduado ya de Hogwarts y estaba intentado convertirse en Sanador y por eso trabajaba en San Mugo. Siempre fue un chico muy inteligente y estaba segura de que sería un buen médico. Albus levantó la vista del papel.
- Os da muchos recuerdos a todos – sonrió
- ¿ Le van bien las cosas, no? - el chico asintió – Me alegro mucho - respondió Rose
Entonces entró Scorpius, y con una sonrisa traviesa guiño, muy disimuladamente, un ojo a la chica. Pero no lo suficiente como para que su primo no lo viera.
- Ya está bien – dijo serio, como quien hecha una bronca – Si él quiere hacer esto que lo haga pero tu no le sigas
- Yo no he hecho nada – se defendió ella
- Esa mirada no era nada
- Estás paranoico Al, eso es lo que pasa, yo no le he mirado
Se despidió de su hermano, y se fue de allí. Las palabras de Mafoy daban vueltas en su cabeza Tampoco te odio tanto, si los padres de ambos tenían problemas no veía porque ellos debían heredarlos, eran personas distintas y la guerra hacía mucho tiempo que se había termino. Suspiró y entro en el aula.
- Miralos, allí, no se merecen llamarse magos – dijo un chico
- Su madre es sangre sucia, sus abuelos son muggles – reprochó otro – que vergüenza
El tercero no dijo nada. Estaban en la biblioteca, una mesa espaciosa solo para tres personas y, en teoría, se trataba de acabar su ensayo de quinientas palabras sobre Historia de la magia. Unas mesas más atrás, estaban los dos hermanos sobre quien hablaban. La mayor con mucha paciencia se dedicaba a ayudar al pequeño con alguno de sus deberes. Este pesé a tener el pelo rizado y despeinado como su madre y esos ojos miel enormes, en los estudios se parecía a su padre, justo al contrario que la chica.
- Scorpius, es una vergüenza, ¿Verdad? - El tercer chico volvió a la realidad, con esta frase de su amigo
Tierno pensó, Rose con una dulzura absoluta llevaba dos horas allí sólo por Hugo, que pasa el curso a tropezones. Él no haría algo así por nadie, y cada vez dudaba más que la gente debiera ser juzgada por su familia. Si mi padre me oyera... pues Draco Malfoy, aún haberse suavizado más en el tema que su abuelo Lucius, no lo veía tan claro. Ella merece más la magia que yo, sabía de la chica Weasley pocas cosas. Era buena estudiante, una gran estudiante de hecho, nunca la había superado en notas; nunca pareció odiarle pesé lo mal que la había tratado y sólo hacía falta ver como trataba a su hermano pequeño.
- No lo sé, no hacen nada malo – simplemente dijo, recogió sus cosas y se largó.
- ¿ Oyes algo? - preguntó la chica
No le gustaba hacer la ronda de noche, la Escuela de noche daba miedo y aunque el joven mago no hacía nada, no se sentía segura a su lado.
- Esta vez si – respondió el
No era un ruido exagerado, nadie hacía una fiesta, pero habían susurridos y respiraciones provenientes de algún punto del pasillo. Vieron una sombra en una de las esquinas y se acercaron. Una risita floja. Algún estudiante estaba fuera de la habitación. A menos distancia los distinguieron, eran una pareja manoseándose allí. Él parecía llevar un uniforme de Ravenclow y a ella la reconocieron en seguida.
- ¡Lily, por Merlín! - Rose alzó la voz, estaba encendida de rabia - ¿ Se puede saber que piensas que haces?
Lily Potter, su prima pequeña, era la oveja negro de ese rebaño. Entró en Slytherin, tenia toques de atención por sus respuestas venenosas en las clases, discutía en casa y no obedecía en ningún sitio.
- Bueno... Está bastante claro – dijo la chiquilla
- No puedes ir así por el mundo, Lily, ¿ Qué tienes, catorce, quince años? Y ya te vas con estos, ¿Que quieres? ¿No has tenido suficiente? Y este – dijo señalando al chico – ¿ No te da vergüenza aprovecharte de ella?
- No...no se estaba aprovechando – respondió ella riéndose por lo bajo
- ¡ Encima, te dejas! , serás ...- Malfoy la cortó, le dio dos toques en el hombro y se fueron a un rincón a hablar.
Realmente Rose parecía muy enfadada.
- Vale, mira, esto no es tan grave – intentaba hablar con una voz calmada – Hablaré yo con ella, es de mi residencia y por lo tanto debo hacerlo yo
- ¡ Ni hablar! Se le tienen que decir cuatro cosas bien dichas a la niña
- Shht... - puso un dedo sobre sus labios – Vamos Weasley, Cómo si no lo hubieras hecho nunca – dijo divertido – Que no tenemos tres años, ni nosotros ni ella
- Nunca – dijo ella totalmente seria – Esto es una escuela y necesita comportarse.
- ¿ Nunca? - Malfoy se sorprendió – Tendremos que hablar luego de esto
Volvieron con los alumnos y quitaron los puntos respectivos a cada residencia. Decidieron acompañarlos hasta sus torres, dejando claro: Que no vuelva a pasar
- Voy a llevar a tu prima a su habitación, nos vemos ahora– dijo Scorpius
- ¡A saber que le harás! ¡Voy yo! - Rose estaba sobresaltada por todo
- Nada, no le haré nada , es tu prima – añadió – Te lo prometo
- Lo tienes totalmente prohibido y si en diez minutos no te veo en el pasillo... - su mirada era amenazante e incredual
- Aunque – se acercó a su oreja y susurro muy despacio, la chica podía oír la lengua del chico moviéndose al lado de su oído – Siempre he tenido curiosidad por las pelirrojas...y ahora solo me dejas una opción – Enrolló un dedo en uno de los mechones de la chica
Vio como desaparecía por el pasillo junto con Lily, y ella, aún sin respiración, empezó su discurso para el Ravenclow, camino de la torre.
