Una capa blanca cubría los jardines de Hogwarts, los alumnos se reunían en el Gran Comedor para tomar chocolate caliente y todo el mundo lucía las túnicas largas sus bufandas. Pero como el frío, el invierno también trajo los exámenes finales, por eso, ejércitos de jóvenes se recluían en la biblioteca durante horas.
El reloj marcaba las doce y media de la noche; pesé saber que se había pasado media tarde perdiendo el tiempo, estaba cansado y empezaba a ser hora de ir a dormir. No quedaba nadie más, sólo su lámpara brillaba en medio de las estanterías llenas de libros viejos y roídos. Guardó sus apuntes, recogió todo su material y se dispuso a irse de la sala. Antes de salir de la sala miró atrás y se dio cuenta de una pequeña luz que seguía brillando en una de las esquinas. Sonrió al verla, fue instantáneo. La chica se había quedado dormida con una mejilla sobre la mesa mientras su mano no había soltado la pluma. A saber cuánto rato lleva aquí...
La sacudió un poco, pero ella parecía sumida en un sueño tan profundo que no logró despertarla. Suspiró, con un golpe seco de varita hizo levitar a la Gryffindor pero no lo suficiente como para que no se hiciera daño. Colocó su brazo izquierdo detrás de las rodillas de la muchacha, el derecho en su espalda y la levantó. Con sumo cuidado la guió hasta la puerta de su habitación. No se abría. Alohomora, tampoco. ¿Tanto miedo tenía de algún intruso que había puesto hechizos protectores?
- Weasley, Weasley – intentó despertarla – tu puerta no se abre – Maldita sea...
La dejo sobre su cama. Realmente era vulnerable, era confiada. La miró atentamente; le quitó los zapatos para su comodidad, ¿como no me había dado cuenta antes de estas piernas? ¡Oh, Scorpius, es Rose Weasley por Merlín! Se recordó a si mismo, pero aún así tenía la vista clavada en su pecho que subía y bajaba al rito de la respiración Estás enfermo, se repitió. Cogió una de las mantas y la cubrió. Sin más espacio se acostó a su lado y por comodidad, simple comodidad pasó su brazo por la cintura de la muchacha.
- ¡ La madre que te parió Malfoy! - un gritó lo saco de su tranquilo sueño, abrió los ojos muy lentamente y vislumbró a la chica arrinconada contra la pared de su habitación con ojos de espanto - ¿ Qué me has hecho?
- ¿Pero qué dices...? - Él estaba demasiado dormido aún para organizar sus ideas - ¿ De qué hablas? - Bostezó, puso los pies en el suelo y se acercó a ella
- ¡Vete! No me toques – chilló histérica
- ¿Te piensas que yo...? - se rió siniestramente – Más querrías, pelirroja – sus ojos vanidosos se llenaron
- ¡No me llames así! ¿Entonces nada? ... - empezó ella, calmándose
- ¡Entonces nada! Te quedaste dormida en la biblioteca y no pude despertarte – con suma ironía añadió – Eres una mal pensada Weasley, esto no me lo esperaba de ti... - Y pasó uno de sus dedos por el cuello de la chica – Si quieres... simplemente pídemelo – El sonrió delante la rojez que había adquirido la piel de ella
Con el poco orgullo que le quedaba, salió de la habitación.
- ¿ Por qué me miras así Goyle ? - Pregunto Scorpius, delante de la mirada punzante de su amiga
- ¡Aún no me lo creo, y justamente tu! - Movió ficha en el ajedrez
- ¿ Yo qué?
- ¿ Weasley? ¿ Pero en que cojones pensabas?
¿ Weasley? - repitió él aún más asombrado
- Sí, me han dicho que te has enamorado – añadió con una mueca de asco – de Rose Weasley
- ¿ Quién? - Ella levantó los hombros para mostrar que eran rumores - ¿ Y te los has creído? Que imbécil eres – una risa fría salió de su garganta
- Ayer te la llevaste a tu habitación – concluyó la chica - Hace meses que tonteas con ella
- ¡Joder Goyle ... Que no, que no fue eso! - dijo enfadado – Se quedó dormida y la llevé a dormir
- A tu cama - puntualizó
- ¡Porqué no supe abrir su puerta!
- Haberla dejado en el pasillo – simplemente contestó – No se merecen más
- Yo soy un caballero – Sonrió él – Además... mira a tu alrededor – señalo a los ojos fijos en él – se mueren por meterse en mi cama, todas. ¿ Y yo me voy con Weasley? Estáis locos, y Alexandra – dijo mirando a la chica – No creas que no he visto que eso ha sido un arrebato de celos.
La gente no tiene suficiente con su vida que tiene que inventarse la de los demás, se repetía el joven mago, esos rumores no estaban fundamentados en nada, él y Weasley no eran amigos, no eran nada. Pelirroja... Nada, nada de nada, simplemente le gustaba incomodarla era demasiado inocente y llegaba a ser irracionalmente divertido. Perdido en sus pensamientos recordó que tenían reunión de Prefectos, mierda, llegó tarde apresuró el pasó y subió al tercer piso. Entró sin llamar y se sentó con los demás.
- Llega tarde señor Malfoy – Dijo la vieja y arrugada McGonagall
- Muy observadora, profesora – Se insinuó una pequeña sonrisa en sus labios, era igual, calcado a su padre
- Hablábamos del baile de invierno, se celebrará en unas semanas, y como Prefectos deben ayudar en su organización – hablaba la mujer – A ver, señorita Weasley, señor Clarens acérquese. Y deberían practicar
Rose y el prefecto de Huffelpuff, fueron al centro de la sala. La profesora los colocó. Uno delante del otro, la mano de la chica en el hombro del chico mientras la mano de este reposaba en su cintura. Su cintura... A Scorpius Malfoy empezó a molestarle ese chico, que se movía con ella al son de la música. ¿ Pero que se había creído? La estaba moviendo hacía él. Desgraciado... Un brillo en sus ojos. Esto era sólo culpa de Alexandra y sus estúpidas ideas, estúpidas... Su mirada gélida asesinaba al muchacho, y una imagen vino a su mente, ese cuerpo indefenso, dormido, sobre su cama.
Na: Grácias por todos los Reviews y los comentarios. He colgado los tres primeros capítulos rápido ( la semana que viene no estoy, así que ahora tendréis que esperar más) Sólo quería aclarar que aún nadie se ha enamorado. Scorpius juega con ella, le gusta ponerla nerviosa coqueteando debido a la inexperiencia de Rose y a su inocencia. Y ella... siempremente cae en su juego.
Hasta la próxima. Grácias otra vez.
