Observar era una de sus mejores virtudes. Sus ojos grisáceos lo escaneaban todo. Y se había dado cuenta de que en una semana un chico de Ravenclaw, que no conocía, había aparecido tres veces en la habitación de Rose, y eso no le gustaba. Suspiró y retocó su túnica. Vestirse de gala le quedaba bien. Negro, elegante, con pajarita, bien peinado y una sonrisa sarcástica. Simplemente perfecto. Scorpius bajó temprano al Salón y se colocó cerca de la escalera y de ese hombre misterioso.

Espero yo a Rose – lo dijo bajo pero claro, amenazadoramente

Ella me ha dicho – empezó a balbucear el chico

¿ Te lo repito?

Este desapareció, victoria. Aunque no le gustará admitirlo, la joven leona era de su agrado. Quizá porque era la única chica que no sé derretía a sus pies, era atrevida, decidida e inteligente pero era irresistiblemente inocente. Todo el rato que estuvo en la escalera vio bajar chicas con vestidos bonitos, más o menos guapas, pero no se fijo en ninguna. Llega tarde, pensó impaciente. Entonces apareció; Rose Weasley. Su cabello rojo estaba recogido en un moño, dejando ver su sedoso cuello. Se había maquillado y sus rasgos estaban aún más acentuados. Su vestido, púrpura oscuro, sin mangas, descendía hasta los pies, haciendo pliegues de ropa. No insinuaba nada, pero se intuía todo el movimiento del cuerpo. Hermosa.

¿ Y Alex? - preguntó enfadada

Estoy yo – respondió él

¿ Y Alex? - repitió más fuerte

¿Bailamos?

Aunque ella sabía que no debía aceptar, Scorpius estaba increíble y el chico de Ravenclaw no estaba a su altura. Pasando una mano por su cintura la llevo hasta la pista.

Malfoy, no me gusta bailar – dijo ella

¿Nos sentamos, pues?

Se colocaron en una mesa en un rincón. Rose notó la mirada discriminatoria de Albus, y buscó a su hermano y su prima que estaban allí felizmente. Aún así, no dijo nada. Mañana bronca, pensó. Comieron un poco, rieron, y criticaban a las parejas que bailaban como patos. A media noche, con mirada picara, Malfoy le enseñó una botella entera de Whisky de fuego.

¿Pero tu estás loco? - dijo la chica, el sirvió dos basos

¿ Has jugado al "Yo Nunca"? - ella negó con la cabeza – Verás Weasley, yo digo algo y si tu lo has hecho bebes todo el vaso de un trago

Bien – dijo ella decidida – juguemos

Él sonrió.

Yo nunca me he caído de la escoba – dijo, para empezar discretamente con una sonrisa picara . Ella notó como el alcohol le quemaba el cuello pero no dijo nada, se sirvió otro vaso.

Yo nunca me he acostado con alguien más pequeño – Scorpius bebió

Yo nunca he incumplido las normas – Se sorprendió al ver que ella no tomaba la copa – Uh, Weasley, eres una rebelde- Ella se rió

Yo nunca he besado a alguien de mi mismo sexo – Malfoy frunció el ceño pero bebió - ¿ En Serio?

Todo se tiene que probar – dijo arqueando una ceja, ella rió – Yo nunca he dado un beso – dijo recordando el accidente con Lily en el pasillo, pero esta vez la pelirroja no bebió, maldito Ravenclaw... - ¿Te han robado tu primer beso?

Quizás...- dijo ella ruborizada, y se puso a reír. El alcohol hacía sus efectos

¿ Te han robado algo más? - dijo él, un poco nervioso

Tampoco soy una guarra

A Scorpius le hacia reís el color que habían adquirido las mejillas de la chica, sus risas estúpidas y sus ojos brillantes. Virgen... se repitió para si, nadie la ha tocado. Un impulso repeino llevó a su mano a acariciar su muslo por encima su vestido. Ambos se estremecieron. Ella quería balbucear algo, pero su primo apareció, sin decir nada se la llevó.

¿Ese bastardo te ha hecho beber? - preguntó a la chica, que se movía no recta del todo

No te equivoques, Albus – dijo – No me ha hecho, yo he querido

Rose, Rose – dijo él – te llevo a la habitación

No, no quiero. Voy bien – Y en parte no mentía

¿ A que juegas Rose? ¿ Es Malfoy no lo ves?

No es tan malo – se separó de su primo, que no puso resistencia y volvió con el Slytherin

Decidieron que la fiesta era aburrida. Salieron fuera y ambos se tiraron en el césped. A ella no le importaba el vestido, reía, daba vueltas y miraba las estrellas. Era adorable. El chico la miraba fascinado, no iba demasiado borracha, pero la ilusión de la Gryffindor por todo se había multiplicado por diez y todo era mucho más divertido. Ella termino con la cabeza apoyada en el estómago del chico mientras él jugaba con su pelo.

¿ Así que Alex, no? - los celos lo mataban

Bueno...pero no me gusta – rió ella

Pero lo besaste

Tu te tiras a chicas que no te gustan – le recriminó

Pero tu no, y lo besaste

¿ Y si nadie más quiere besarme? - Entonces se dio cuenta de lo sola que se sentía Rose Weasley en temas amorosos.

La llevo arriba a las habitaciones. Se quedaron delante de la puerta, charlando un rato, sin presiones, sólo hablando.

Gracias por la noche, habría sido un estúpido baile

Gracias a ti – sonrió él

Buenas noches Malfoy

Buenas noches Weasley – ella iba a entrar, cuando él la agarró fuerte del brazo y la giró – ¿No me darás un beso de buenas noches?

Antes de que Rose se diera cuenta, los labios de Malfoy se habían posado sobre los suyos, entreabiertos. Gozando del tacto. La lengua de este se hacía paso, lamió su labio inferior y luego investigo la boca de la chica. Eso era un beso de verdad. Ella sin pensárselo se lo devolvió, probando cada rincón, haciendo una guerra de lenguas. Las manos de Scorpius se habían situando en su cadera, pero subieron acariciando las costillas. Ella notaba el peso de su cuerpo, la presión entre los dos. Él sonrió y se separó. La dejó allí en el pasillo, con los labios rojos e hinchados.