Las cosas se habían complicado en pocos días. Albus ya no le hablaba, Hugo y Lily la vigilaban en todo momento pero lo peor de todo era que Scorpius no la miraba, nada, ningún signo de lo que pasó, ninguna señal. Y ahora se encontraba corriendo por los pasillos a riesgo de llegar tarde a botánica.
Disculpe profesor Longbottom – dijo y entró en el aula
Llevaba mucho tiempo ausente, ese beso la había cambiado, partes de ella que no sabía que existían pero su lógica insistía que no, que él no. Él era un maldito Slytherin, y un horrible Malfoy. Pero aún así no podía obviar los rumores, estaban a todos lados, se decía que aquél chico se había quitado la corona de rey del sexo porque esperaba a alguien y ahora, hacía ya más de una semana, rechazaba cualquier mujer.
¿Señorita Weasley, está usted prestando atención?
Por supuesto profesor
Tener a Neville de profesor era un tanto extraño, era como un tío que aparecía en su casa en Navidad y en verano, uno más, y eso de rendir respeto era un tanto extraño. Su primo la observaba sin decir nada desde otra esquina. Aún recordaba las palabras exactas de la mañana siguiente del baile. No esperaba esto de ti, Rose
Las clases eran eternas, todo le parecía pesado y fastidioso. Ella no había hecho nada tan horrible, se dejó llevar, un segundo, un roce, un beso, qué beso...
No tenía hambre para comer, deambulaba por los pasillos despacio, arrastrando los pies, mirando el suelo. Hogwarts estaba desierto, los siete cursos se encontraban en el Gran Comedor. Una mano la tiró del brazo y la arrinconó.
No podía dejar que mis padres se enteraran – añadió – y la gente ya hablaba demasiado
Esos ojos grises que hacían temblar sus piernas, esos labios finos, ese chico era como un espejismo, no podía ser real.
¿Weasley, estás bien? Di algo, ¿ Estás enfadada?, si es por el beso lo siento
Ssshht – Le hizo callar con un dedo sobre sus labios – Albus no me habla, media escuela cotillea, y yo no sé qué hago. Fue un beso, ya está, nada más, no hay para tanto
Esas palabras se clavaron en el pecho del chico, nada más, suspiró. Cómo podía pensar que esa muchacha esperaba algo con él.
Claro, nada más – reafirmó él, ofendido
No es eso Malfoy, esto es demasiado para lo que es – Añadió – Mira, pásate esta noche por mi habitación, y hablamos
¿ Esta noche en tu habitación? - Dijo él sorprendido – Por supuesto
Cuando este se alejó Rose se dio cuenta que su invitación no había sonado igual en sus orejas que en las del chico. Enrojeció, sería un escenario complicado.
Puntual, después del toque de queda, el chico apareció en la puerta. Le dejó entrar y este se acomodó en una de las esquinas de la cama. Ella se sentó cerca pero a una distancia prudencial. Estuvieron charlando largo rato, Rose olvidó todo aquello que la incomodaba y se mostró más tranquila y natural. Los ojos del Slytherin analizaban la habitación.
Llueve – dijo, mirado a la ventana
Vaya, hará frío – respondió la chica mirándole a él fijamente
A ver Weasley – Empezó él - ¿ Se puede saber que hacemos aquí?
No...no lo sé – Suspiró
Me has dicho esta mañana que fue un beso, nada más. Y mira, ahora estoy aquí. Así que aclarame las cosas
¿ Tu qué quieres?
¿ Yo qué quiero de que? - respondió él extrañado
De tu y de mi...- Rose estaba avergonzada de lo que acababa de decir
Él se acercó a ella y le plantó un beso en la frente. Se quedar un segundo así, callados, abrazados.
No lo sé – simplemente dijo él levantando una ceja - ¿ Investigamos?
Su mano se deslizó por el muslo de ella y llegó a su ombligo donde empezó a dar vueltas sobre el jersey levantándolo un poco.
Malfoy, para
Era la primera vez que alguien le pedía que aturará sus caricias, qué demonios se pensaba esa Gryffindor. De repente un gran estruendo, la lluvia subió de intensidad, empezaron a caer rayos y horribles truenos.
Creo que debería irme – dijo el chico, delante la negativa
No... - susurró ella con un hilo de voz – Quédate, solo esta noche
Para ser Gryffindor tienes miedo a muchas cosas – rió
Ambos se acurrucaron bajo la manta, él, suavemente pasó su brazo por la cintura de Rose, enredaron sus piernas, y antes de quedarse dormidos se dieron otro beso. Aunque este fue más dulce, más relajado, con tacto de seda.
Perdón por haber tardado. Este capítulo es un poco más corto que los demás, pero no tenía demasiado tiempo. ¡Espero que os guste!
