Las excusas iban cambiando, que si hacia frío, que si se oían ruidos... pero Scorpius Malfoy hacía un mes que no dormía en su habitación. Ya se había acostumbrado al malhumor de la pelirroja al despertar, a esos pelos despeinados, a las pecas de sus brazos, a las prisas para ir a clase todas las mañanas, a su respiración pausada por las noches y al desorden de ropa y libros que reinaba en esa habitación.

- Weasley... -empezó él, mientras se acomodaba bajo la manta – Tenemos que hablar...

- Pero hoy tengo mucho sueño, mejor mañana – le dio la espalda al chico y cerró los ojos

- No, mañana, no. Tiene que ser hoy – su voz sonaba seria, preocupada

- ¿ Qué pasa ? - ella se incorporó, quedándose sentada en la cama, con un leve movimiento de varita iluminó la habitación

- Dime qué es esto

- ¿Esto, qué esto? - los dos sabían perfectamente de que hablaban, pero eso era un tema tabú.

Se miraban en clase, sonreían e incluso, alguna vez, ella había llegado a sonrojarse, hablaban de todo y de nada, compartían cama cada noche, pero no eran nada, sólo dos besos enterrados en el pasado, una amistad decía ella, pero ambos sabían que era mentira.

- Esto, esto somos tu y yo – dijo Scorpius jugando con un mechón del pelo de ella

- Que pesado eres Malfoy...siempre igual...

- ¡No, ya estoy harto! - gritó – No puedo pasarme cada noche contigo si aquí no hay nada más que esto... y ya he aguantado bastante

- ¿Qué insinúas? - La chica abría mucho los ojos mirándole directamente

- No insinúo más Weasley, te lo digo directamente, no sé a que juegas pero no me gusta. He dicho que no a muchas por ti, pero aquí estamos, un mes después, discutiendo por una manta. No sé que es esto, o que querías que fuera o si esperabas que algo apareciera por generación espontánea...

- Ya, claro, estoy muy agradecida que hayas negado tu compañía a otras por mi – su tono sarcástico resonaba por toda la sala – siento ser tan molesta, vete, acuéstate con todas. - Un incómodo silencio - ¿Porque es eso verdad, el sexo? Tu mente no va más allá... Siento no haberte complacido

- Que no, no me escuchas...

- ¡Claro que te escucho! - ella saltó de la cama y se quedó ante él – Y eso es lo que has dicho, que esperabas más y aquí sólo hay amistad, ¿o no?

- Pero no hablaba sólo de sexo...Weasley...

- He dicho que no a muchas por ti – repitió ella ofendida – Ve, corre, ataca

Él salió de la habitación, ella rompió a llorar. Ese rubio desagradable y arrogante... ¿Cómo se atrevía? Claro que no era la más atractiva, ni tenia un gran cuerpo... Estúpida de haber pensado que algo estaba brotando entre ellos, Scorpius Malfoy sólo pensaba en sexo y eso lo sabía todo el mundo, estúpida.

La cama estaba hecha, nadie había estado allí en semanas, suspiró y se estiro, quedándose mirando al techo. Ya lo había complicado todo, cómo siempre, demasiado carácter para él. Ella era diferente pero parecía no verlo, y la había tratado como tal, desde la negativa del primer día no había intentado nada más, se hacía compañía, leían, como una pareja de viejos. Las veces que había intentado un beso había recibido evasivas y de eso ya hacía demasiado tiempo.


Cuando bajó al comedor, Albus la esperaba, al final había decidió perdonarla y darle un voto de confianza. Vio los ojos rojos de su prima y la abrazó sin preguntar nada más. Rose le había echado de menos

- Nos discutimos – sólo dijo ella

- ¿ Hay arreglo? - dijo a desgana

- Creo que se ha cansado de mi – dijo ahogando un sollozo

- Imposible, eres una chica increíble, nadie se cansaría de ti

Se sentaron en la mesa y el chico alcanzó una magdalena de chocolate mientras ella enterraba la cara entre sus manos

Scorpius los veía desde el otro lado del comedor y le dolía, claro que le dolía que esas lágrimas fueran por él, era lo peor, ella merecía alguien mejor, eso estaba claro. Tenía razón, era un ser despreciable, una serpiente.

Le evitó todo el día, ni en pociones, ni en defensa, ni en historia le miró. Se habían encontrado en la biblioteca y tampoco. Finalmente se encontraron el campo de Quidditch, ella volaba alto, muy alto, y eso la relajaba, el viento, el frío... Él cogió una escoba y la siguió pero la Gryffindor era más alta y no podía alcanzarla.

- ¡Weasley! - al final la llamó, ella paró – Lo siento – Scorpius Malfoy se había disculpado, si su padre se enterara... - ¿ Quieres hablar? Si te apetece hablar esta noche me lo dices – Viendo que ella no contestaba iba a irse

- Claro que me va a apetecer, pero no quiero interrumpirte – Finalmente respondió con una sonrisa

- No, de hecho te cogeré con más ganas después de la paliza de estudio que me pienso dar hoy – contestó él y con rapidez añadió – cogeré la conversación con ganas, no a ti... quiero decir – ella se rió

- Claro, claro... - rió – Bueno, pues luego me escribes, me das un toque o lo que quieras

- Sí, vale, luego te escribo o te toco – ella se sonrojó exageradamente, él sonrió había cumplido su propósito – te doy un toque quiero decir...

- Claro...


Esa noche hablaron largo rato, él ya se disponía a quedarse con ella, cuando Rose le indicó la salida, él la miró extrañado.

- Aún no – simplemente dijo ella, él ya la entendió

- Claro, tu ya me avisaras, cuando tu creas... - sonrió, le dio un beso en la mejilla acompañado de un abrazo que duró demasiado tiempo – Buenas noches, Weasley

Iba a irse, cuando ella le besó, pero esta vez de verdad, mordió su labio inferior y deslizo la lengua para probar el sabor de la boca del chico, notaba que las manos de él acariciaban su cintura, entonces se separó.

- Buenas noches Malfoy – Él sonrió maliciosamente

- Eres puro fuego, pelirroja


Siento mucho haber tardado tanto en subir, de verdad, pero ya veis que no lo tenía abandonado. Bueno, poco a poco nos acercamos al final.