Sólo una cosa, esta vez he cambiado un poco las tornas. Al final, escribir tantas cosas depresivas me acaba deprimiendo a mí también, y a punto de empezar la vorágine final de exámenes no es lo que más convenga.

Disclaimer:Los personajes y todo lo que les rodea no son míos. Son de Suzanne Collins. Yo simplemente los he tomado prestados para juguetear un poco con ellos.

Advertencias:Si, Spoilers como en todos los lados. De Sinsajo, o Mockingjay, como prefiráis llamarlo.


TABLA DE MANUALIDADES

1. Cocinar

No era ningún misterio que Peeta cocinaba. Es más, utilizaba sus habilidades para generar una fuente de ingresos constante vendiendo pan, tartas y cualquier manjar que podría haber en una panadería. Aún no había construido una nueva, pero Katniss sabía que era su intención. De momento se había acomodado en convertir la cocina de su casa en un improvisado mercado.

Muchas veces, Katniss se pasaba para coger el pan recién hecho que se llevaba al bosque. Hacia media mañana, cuando había conseguido alguna que otra presa considerable, se sentaba en una roca y untaba el pan de Peeta con queso y se lo comía.

Al volver, Peeta aún continuaba encerrado en su casa, pero cuando la hora de comer se acercaba, cerraba su casa y se quedaba con Katniss toda la tarde. Tocándose, pintando, hablando. Hacían de todo y nada a la vez.

Una tarde en la que no se encontraba especialmente animada, Katniss le preguntó si podía hacer pan de nueces. Peeta pareció encantado con la idea, y se encerró en la cocina mientras Katniss lo veía sentada en el mármol con Buttercup en su regazo.

-Nunca antes me habías pedido que cocinara algo para ti- murmuró él preparando la masa con una sonrisa.

-¿Te hace feliz que te lo haya pedido?

Levantó el rostro con una sonrisa cautivadora que hizo que a Katniss se le parara el corazón.

-¿A ti que te parece?

-Que sí.

-Me alegro por ello.

Katniss sonrió antes de esconder la nariz en el pescuezo del gato, que se revolvió en sus brazos antes de saltar al suelto con un maullido molesto.

Peeta se agachó hasta que estuvo a la altura del gato y le acercó una nuez partida que iba a añadir a la masa.

-Toma Buttercup. Ambos sabemos lo difícil que es aguantar a Katniss.

El gato maulló de alegría al recibir su regalo.

-¿Buttercup se aleja de mi y tu lo recompensas?- le preguntó Katniss bajando al suelo. Peeta no le dedicó más que una mirada distraída mientras revolvía la masa con las nueces dentro.

-Sí.

-¿Por qué?

-Porque entonces no podría hacer esto- musitó con una sonrisa mientras se acercaba a ella con las manos llenas de harina.

Katniss no tuvo tiempo a reaccionar antes de que Peeta le marcara la cara.

-¡Peeta!- Se alejó de él tratando de quitarse la harina de la boca-. ¿Por qué lo has hecho?

Su chico del pan dejó escapar una carcajada.

-Porque quiero verte reír. Quiero que te olvides de todo y seas una simple chica de dieciocho años.

-No soy una simple chica- replicó limpiándose con el dorso de la manga.

-Ya, pero a veces me gustaría que ambos fuésemos normales por una vez en todo este tiempo. Ya sabes, reírnos porque se ha quemado un pastel, porque nos hemos ensuciado con harina, porque hemos enfadado al gato…

Katniss se acercó a la mesa y hundió las manos en un cuenco de harina.

-¿Luego limpiaras tu esto?- preguntó.

Peeta extendió los brazos con una sonrisa, invitándola a mancharlo.

-Sólo si te ríes. Es mi única condición.

Katniss le ensució la cara sin ningún tipo de miramiento. Cuando Peeta pasó a tener un color blanquecino angustioso, Katniss se permitió reír.

Pensó que, aunque la cocina no fuera lo suyo, entretenerse con los ingredientes tampoco estaba tan mal.


Esta viñeta me ha resultado especialmente fácil de hacer, no sé si es porque es más alegre o porque no he tenido que indagar tanto en la mente de los personajes, pero me ha gustado. Los estados de ánimo no siempre siguen una línea continua así que, supongo, entremedio de los bajones anímicos de Katniss y Peeta algún momento de felicidad debía haver. Si no, no habría quién lo aguantara.

Nunca sabremos si Peeta y Buttercup se llevaban bien entre ellos pero quiero suponer que si. ¿Quién puede odiar a Peeta si él mismo es como un gatito (más bien osito) achuchable?

Agradezco a aquellos que os paráis un momento a escribir un review. No me quejo de los que no lo hagáis (las notificaciones de favorito y alertas las recibo igual, a parte de ver los visitantes), pero me alegro mucho. Especialmente esta semana, que en medio de las prácticas de Bioinformática (Os lo digo de verdad, si alguno está/quiere estudiar Biología, la rama sanitaria es de todo menos divertida (y fácil, y agradable…), recibir un comentario era una alegría.

Así que gracias a Cuba03, Katsa C.P Mellark , Lilian Everdeen y bren nuit.