Capitulo I:
En un dia sabado, Hermione Granger y Harry Potter se encontraban en la biblioteca en una sesión intensa de besos, y como siempre, cuando la temperatura comenzaba a subir, ella lo detiene.
-Harry debo terminar la tarea, me faltan unas cuantas palabras aun- dijo la chica con la respiración agitada.
-Si ya has llenado dos pergaminos, no recuerdo que hayan pedido mas de uno- se quejo su novio de cabello azabache y ojos verdes.
-Ay amor, sabes que tengo que esforzarme si quiero ser Premio Anual el año siguiente- le contestó la joven castaña con unos ojos grandes del color de la miel.
-Y ¿Te falta mucho?- le insistió con un puchero.- Podriamos ir a Hogsmeade.
-Espérame tantito, iré a buscar un libro que me falta para poner correctamente la bibliografía y vamos ¿Si?- lo miro con ojos coquetos y su novio aceptó.
Hermione se levantó y fue hacia las estanterías, mientras Harry trataba de tranquilizarse, pues se encontraba excitado, tanto que nuevamente tendría que ducharse con agua fría.
-Te digo que la vi, era ella- escuchó la castaña a unas jovenes slytherin hablar en voz baja.- Pansy Parkinson ha vuelto.
La sangre de la reina de gryffindor se congelo. "Eso no puede ser posible" penso Hermione. Dejo de buscar el libro y fue hacia su novio, lo tomo de la mano y lo arrastro fuera de la biblioteca.
-¿Qué sucede?- cuestionó Harry. Ella solo lo atrajo hacia si y lo beso con pasión.
-Creo que aun no te mostré mi nueva habitacion de prefecta- le susurró al oído para luego morderle el lóbulo de su oreja. Eso lo encendió y como respuesta la pego a la pared mas próxima y devoro sus labios con ansias sin importarle que algún profesor pudiera pescarlos.
-Oigan, váyanse a un motel- casi les grito una voz arrastrando las palabras. Ambos se sobresaltaron y miraron al intruso. Draco Malfoy se encontraba mirándolos con una sonrisa de lado.- Y yo que pensaba invitarte a un partido amistoso entre Slytherin y Gryffindor, para inaugurar el campo de Quidditch este año.
-Pues me encantaría, quizas mas tarde.
-De acuerdo, si la gatita te suelta a tiempo me avisas- les guiño un ojo y se giró para marcharse.
-Adiós huroncito- lo despidió la castaña, sonriendo ante la mirada asesina que le dedico el slytherin antes de irse y dejarlos solos.
Draco Malfoy era el mejor amigo de su novio desde que ingresaran a Hogwarts, y pese a que la familia Malfoy era una de las pocas familias puristas del mundo mágico, él nunca la trato de menos por ser hija de muggles, sino que la consideraba una igual debido a su inteligencia y su astucia.
-"Si no fuera por tu sangre, hubieras ido a slytherin sin duda"- le decia el rubio cuando solían juntarse y la escuchaba criticar al resto de estudiantes. Ella sabia que eso era un cumplido, asi que lo consideraba su amigo.
Una vez se hubo marchado Draco, los leones siguieron su camino hasta la Sala Común y una vez allí hasta el cuarto de Hermione.
~En la oficina del Director, Ginny y Ronald Weasley estaban recibiendo la bienvenida al colegio. Ninguno podia creer su suerte, y veian en ese lugar el camino hacia un mejor futuro. Ambos eran pelirrojos de ojos azules como todos en su familia. El era alto, delgado y de aspecto desgarbado. Ella en cambio, era mas bien pequeña y con el cabello largo hasta la cintura cual sabana de fuego. Cursarían el sexto y quinto año respectivamente.
-Deberán esperar hasta la cena para saber en que casa quedaran- les contaba Albus- podrán quedar en Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin.
Una vez les hubo dado todas las indicaciones los invitó a que recorrieran el colegio, ya que al ser fin de semana, la mayoría de los estudiantes habian ido de paseo al pueblo cercano.
Se encontraban saliendo del despacho, cuando se cruzaron con una impresionante rubia.
-¿Se encuentra el director?- les preguntó.
Ron, con la cara tan colorada como su cabello habia perdido el habla, pues ante él se encontraba la personificación de Afrodita.
-Si, recien hemos hablado con él- contestó la pelirroja, dándole un codazo a su hermano.
-De acuerdo, gracias- se despidió con una sonrisa. El pelirrojo parecia haber recibido un petrificus totalus, no se movía y miraba embobado el lugar donde antes habia estado la rubia.
-Oye payaso- lo reprendió su hermana jalando con fuerza su brazo.
~En la Torre de Gryffindor, Harry y Hermione se encontraban en la cama solo en ropa interior. El azabache estaba extasiado besando cada porción de la bronceada piel de su novia, y ella se sentia segura de que ese era el momento y la persona correcta para tener su primera vez.
Estaba punto de desabrochar el cuando la puerta fue golpeada con fuerza, y aunque la joven continuaba insistiendo con sus besos, el ojiverde habia perdido la concentración.
-Tienes que ver quién es- le dijo Harry ante el insistente golpeteo.
-Ya se cansaran- contestó la castaña. Pero Hermione se equivocaba, pues pese a que nadie contestaba ni abría seguían tocando. Harto de la situación, el azabache se incorporó y asi sin mas abrió la puerta.
Lavander Brown y Parvati Patil quedaron pasmados ante semejante visión. Harry Potter en boxers negros las veía sosteniendo la puerta de par en par y tras él, una Hermione Granger vistiéndose a prisas y completamente avergonzada. ¿Cómo se le ocurría a su novio algo como eso?.
-¿Que demonios quieren?- preguntó el moreno asesinándolas con la mirada, molesto por la interrupción.
-Nosotras, que- queríamos- tartamudeaba Brown.
-Es que...- trataba de continuar Parvati.
-Solo dos palabras y mas les vale que sea algo importante, sino las hechizo- las amenazo Hermione ya vestida y con la varita en mano. Las chicas se miraron entre si.
-Pansy Parkinson- pronunciaron las dos.
~En ese momento la joven que portaba dicho nombre, se encontraba saliendo de la Dirección y tomaba camino a su sala común. Se sentia feliz de volver a su amado Hogwarts, y aunque su familia no era purista, y menos ella siendo amiga de una hija de muggles, le agradaba volver a su lugar, a Slytherin.
-Vaya, vaya... Asi que es cierto- Pansy conocia esa voz y aunque ambos eran considerados los Príncipes de Slytherin, y pertenecían al cuarteto dorado, no simpatizaba con el.
-Piérdete - le contestó pasándole por al lado.
-Se lo que hiciste en el ultimo baile de Navidad- le dijo cuando ella se hubo alejado unos pasos. Sus palabras la pararon en seco.
-No se de que hablas- respondio fingiendo indiferencia.
-¿De veras?- preguntó burlón Draco Malfoy.- Quizas solo fue mi imaginación, pero juro haberlos visto a ti y a Harry teniendo ¿Como decirlo? Sexo en el aula de pociones.
-Nadie te creerá semejante mentira- refutó la rubia.
-Tal vez deba contarle a la gatita Granger y ella pueda corroborar la veracidad en mis recuerdos.
-No- susurró Pansy con pánico.
-Asi que te declaras culpable- saboreó el slytherin, al ver el miedo en la cara de su compañera. Si algo le fascinaba al rubio era saberse con el poder de la situación.
-Te daré lo que pidas- le suplicó. Ella sabia que había cometido un error, pero no queria perder la amistad de la leona y mucho menos arruinar una relacion sabiendo lo mucho que se amaban.
-No tienes nada que quiera- le dijo Draco, aunque luego de segundos pensarlo añadió.- Pero no podria despreciar pasar una noche contigo.
-Ni en tus mejores sueños- le gritó Pansy con una mueca de asco. Y es que aunque el rubio fuera el sueño de muchas chicas, que morían por un acoston con él, ella lo conocía lo suficiente y le parecía una persona detestable. El joven endureció el gesto.
-Entonces, mucho me temo que la gatita sabrá que su mejor amiga se acostó con su novio- le susurró con maldad.
-Tu no harías eso, no mientras lastimes a Harry en el proceso- lo enfrentó desafiante.
-Pruébame- le devolvió Draco, aun cuando la rubia tenía razón.
-¡Pansy!- ambos giraron a la vez, para ver a dos figuras acercarse a ellos. Harry Potter lucia alegre de volver a verla, tanto que al llegar hasta ella, la abrazó como antaño. Y es que se conocían desde pequeños, pues James Potter, padre de Harry, había sido el mejor amigo del difunto padre de Pansy.
Tras el azabache venia una agitada castaña, ya que el joven al escuchar el nombre de la rubia, habia prácticamente obligado al par de cotorras a soltar el chisme completo, y Hermione tuvo que correr tras él, cuando le informaron que estaba de regreso.
Verlos asi abrazados, le produjo incomodidad y a su mente volvió el recuerdo que la atormentaba.
flash back
Harry había ido a visitarla al mundo muggle, y se había quedado a dormir en el cuarto de invitados. En plena noche, ella recorrió el pasillo en silencio desde su habitacion para darle el beso de buenas noches. Pero cuando entro, él ya estaba dormido, asi que lo arropo mejor para luego darle un beso en la frente.
-Pansy- pronunció el azabache en sueños, y luego un suspiro.
fin flash back.
Desde ese dia, Hermione comenzo a sentirse insegura del amor que su Harry le profesaba.
-¿Y tu no te alegras de verme?- le pregunto Pansy a la castaña antes de abrazarla. ¡Cuanto la habia extrañado! Con ese abrazo sintió como todos sus miedos se disipaban, ya que después de todo y para ser justa, no era culpa de su amiga en caso de que el ojiverde estuviera confundido.
Los jovenes miraban la escena llenos de malos sentimientos, uno sentia culpa y el otro deseos de venganza.
El dia siguio su curso, con el cuarteto dorado poniéndose al dia con sus anécdotas, con poca participación del rubio, ante la avida mirada del resto de los estudiantes que los consideraba la realeza de Hogwarts.
Por otro lado, los hermanos Weasley comenzaban a sentirse nerviosos, pues se acercaba la hora de la cena y el momento de selección. Temian ser separados. Ademas Ginny se sentía cohibida y fascinada a la vez por la elegancia del colegio y sus estudiantes. A leguas se notaba que la mayoría eran de familias con bastante dinero, que pertenecían a una sociedad exclusiva, a la cual ella moría por pertenecer.
~Las cuatro mesas largas, una por casa, estaban llenas de estudiantes que aún lucían frescos por ser la primer semana del ciclo escolar.
-¡Silencio!- exclamó el director- les pido a todos que les den la bienvenida a Ronald y Ginebra Weasley.
Las puertas del Gran Comedor se abrieron dando paso a dos pelirrojos. Draco Malfoy habia escuchado a su padre alguna vez hablar de los Weasley, una familia de sangre pura que vivía en la miseria, por eso hizo una mueca de asco y susurro a sus compañeros slytherin.
-No puedo creer que Hogwarts haya bajado tanto de categoria- a lo cual la mayoría estuvo de acuerdo.
-Si te han aceptado a ti, podemos esperar cualquier cosa- comentó Pansy que lo había escuchado. El rubio la miro con odio.
El Director silencio a todos con un gesto de sus manos, y pidió a la profesora Macgdonall que les pusiera el sombrero a los hermanos.
-¡Gryffindor!- gritó dos veces esa noche el negro sombrero.
Al finalizar la cena, Ronald fue guiado por Neville Longbotton, el Prefecto de la casa de los leones, quien le dio una cálida bienvenida y lo presentó al resto de los varones que serian de su mismo curso.
Ginebra Weasley, en cambio tuvo que arreglárselas sola, ante las miradas y muecas desdeñosas de las chicas de su casa, y es que a la mayoría no le agradaba que una chica de apariencia y vestimenta sencilla, luciera mejor que ellas.
¿No se supone que la prefecta debia encargarse de guiarla y darle la bienvenida? Pues si, pero Hermione había salido tras su novio, a quien durante toda la cena noto pensativo y ausente.
-¿Harry?- pronunció cuando por fin lo encontró en la Torre de astronomía. Pero él no parecio escucharla, asi que se acerco a él y lo abrazo.
El azabache sintió el aroma a vainilla que siempre lo refugiaba, y daba paz y se sintió lo peor del mundo. Despues de la noche desenfrenada que habia pasado con Pansy, seguido del abandono del colegio por parte de la rubia, él habia enterrado lo sucedido y dedicado a su relación con la castaña. Pero con la vuelta de su compañera de esa aventura, la culpa lo estaba envenenando.
-No te merezco- le dijo con la voz quebrada.
-¿Por que lo dices?- pregunto Hermione preocupada por el tono de voz del chico- ¿Harry que sucede? Sabes que siempre estaré para ayudarte.
-Debo confesarte algo importante- susurro tan bajo que ella apenas lo escuchó.
-¿De que hablas?.
-Yo te engañe- debia decírselo antes de perder valor.
-¿Con que?- lo cuestionó la castaña, analizando y tratando de recordar algo importante en lo que azabache pudo haberle mentido.
-Me acosté con otra mujer - solto antes de que la joven le hiciera mas preguntas.
Hermione dejo de abrazarlo y se giro dándole la espalda. La desilucion la ahogaba. Ella lo amaba y hasta ese instante creyó que cuando el momento llegara, perderían la virginidad juntos. Aunque despues de todo era hombre y puede que se haya cansado de esperarla, quizas podria perdonarlo, despues de todo él se estaba confesando.
-Eso no es todo- de pronto lo escuchó. Volteo a mirarlo, preguntándose si habia algo mas que podria dolerle- fue, fue con Pansy.
Ese fue el tiro de gracia, tuvo que llevarse las manos a la boca para reprimir un sollozo. Las lagrimas fluyeron libres por sus mejillas.
El solo la observaba impotente, hasta que decidio abrazarla, pero ella se alejo de su toque como si quemara. Sin gritarle ni pedirle explicaciones, Hermione lo dejo solo en la torre, preguntándose si habia hecho lo correcto.
~Mientras tanto, Ginny se encontraba sentada en un sillón frente a la chimenea, sola, pues ya todos los estudiantes habían decidido marcharse a dormir. Se encontraba preocupada por el tanto indiferente que habia recibido de sus compañeras de casa. El ruido del retrato de la entrada cerrarse la sobresalto.
Una figura femenina avanzaba lentamente por la sala con el cuerpo convulsionando por el llanto. La postura tan afligida de quien fuera la conmovió, asi que se acerco tratando de no asustarla.
-¿Te encuentras bien?- la persona se giro a mirarla y pudo observar a una joven de rostro fino con los ojos rojos y repletos de lagrimas. La desconocida solo la abrazo buscando apoyo y Ginny solo atino a guiarla hasta un sillón doble donde trato de consolarla. No imaginaba que de haber sido ignorada por el resto de las abejas, ahora estaba consolando a la reina de la colmena. Sin duda, podria gritar bingo.
