FOR MONEY
Lore-chan
Capítulo 3
ODAIBA 13.28 hr
Ken Ichijouji, 22 años, Líder de Escuadra S.A.T.
El muchacho de ojos azul oscuros dejó caer una carpeta sonoramente sobre el escritorio de Koushirou Izumi. Estaba notablemente molesto y se molestó aún más cuando el pelirrojo le miró de soslayo primero a él y luego la carpeta para volver a teclear a su computadora.
-Yamato Ishida ingresó hoy al país en un vuelo directo Roma-Tokyo. Después de pasar por extranjería y salir del aeropuerto tomó un taxi que lo llevo a su departamento.
Izzy bufó por lo bajo y sin proponérselo esbozó una burlesca sonrisa.
-Viene por ti… ¡¿Te parece divertido?! – Ken se pasó la mano por el cabello nervioso. No podía entender la pasividad del pelirrojo después de soltarle tamaña noticia – D'Alessandro me llamó hace algunos minutos. La persona que soltó tu nombre fue interrogada por horas y al parecer sólo indicó tu apelativo, no tu nombre real – Izumi asintió – después lo degollaron… por si estas interesado en saber.
-Era de suponerse…
-¿Estas tomándole el peso al asunto? – El chico sacudió su melena azulada desesperándose – Si llega a ti, caemos todos.
-Eso no va a pasar, lo esquivamos una vez. Podemos hacerlo nuevamente.
-¿qué?¿ Le vas a poner una esposa falsa como lo hicieron en Francia para sonsacarle información y así desviarlo?. Ishida no va a volver a caer de esa forma.
Koushirou cerró de un golpe su laptop para, al fin, mirar al muchacho que tenía al frente.
-Oh… créeme que va a volver a caer. Pero vamos a hacerlo a través de alguien en quien él confíe. No podemos llegar y colocarle una mujer en frente de "casualidad" vamos a hacer que el mismo la busque.
-¿qué propones? – Ken ya estaba interesado.
-Sora Takenouchi – dijo Izzy dando vuelta su laptop a medida que levantaba la pantalla. La foto de una mujer pelirroja y grandes ojos color rubi se mostró ante el policía – ella es diseñadora, yo tengo modelos. Voy a hacer un desfile y ella va a ser la persona que vista a las chicas. En realidad, va a vestir personalmente solo a una. Voy a mandar a Mimi Tachikawa.
-¡¿Debes estar de broma?! – Exclamó incrédulo – ¡Ella lleva apenas un día! ¿Pretendes enviar a una chica que ni siquiera se ha empezado a prostituir, que ni siquiera sabe en lo que se metió a seducir a Ishida?
-Es por esa misma razón que la voy a mandar a ella. Porque no sabe nada – Koushirou dio la vuelta al escritorio colocándose a la misma altura que Ken – Sora Takenouchi y Yamato Ishida son amigos desde las 10 años si ella le presenta a esta inocente Mimi, él no va a desconfiar.
Ken no parecía muy seguro.
Había mucho en juego, de partida su pellejo. Desde pequeño se había criado en el ambiente de la mafia japonesa. Su mismo padre era mano derecha de "wakagashira" Jefe de la región de Tokyo y una de sus equivocaciones había desembocado en el asesinato de su único hermano: Osamu Ichijouji.
Fue obligado a infiltrarse en la policía para mantenerlos constantemente informados antes cualquier redada o acción en contra.
Mantener una doble vida era agotador y estresante.
-Además… - agregó Izzy mirándolo fijamente – te vas a encargar de que te elija dentro de su equipo. Me metí dentro de los archivos de la Interpol, antes de que me sacaran de la red, y antes de viajar pidió un equipo de 2 personas. Tú serás una de ellas… la otra estoy casi seguro que es un tipo de la FBI. Apostaría a que será Wallace Brown. Estuvo en varias misiones con él en Francia, es otro tipo de su confianza.
-¿Cómo vas a estar tan seguro de que me elegirá? – Ken no podía esconder su descontento ante su próxima nueva situación. Estar con Yamato Ishida le intimidaba. En el tiempo que llevaba en el S.A.T. siempre oía hablar de él y de sus excelentes y exitosas misiones. Era el mejor el tiro, podía hacer a hablar hasta al tipo más hermético (eso podía confirmarlo después de enterarse que había hecho hablar a un alto mando de la mafia Siciliana) y su sola presencia imponía respeto.
-Porque ya te puse dentro de la tripartita de seleccionados. Ahora… - levantó su dedo índice a medida que sacaba un juego de llaves – te vas a ir a vivir al departamento del frente. Obviamente tu siempre has vivido ahí. Está amoblado y tus pertenencias llegaron hoy en la mañana – el peliazul abrió la boca para decir algo, pero la cerró a los segundos al encontrarse demasiado sorprendido de que ya estaba todo en marcha - ¿Creíste que no sabía que Ishida venía? Me enteré desde el momento en que compró los boletos de avión – Izzy le colocó las llaves sobre la palma de una de sus manos – y recuerda siempre, Siempre voy a ir y no uno, ni dos, ni tres pasos adelante, iré un kilómetro por sobre él. Yamato Ishida vino a ser enterrado a Tokyo, no a resolver estupideces.
Mimi se aferró al asiento del copiloto con todas sus fuerzas, tenía los músculos tan tensos que iba a bajarse de ese auto totalmente agarrotada. Ni siquiera el llevar cinturón de seguridad le daba seguridad.
Maldijo por lo bajo y cerró sus ojos sintiendo como el viento le golpeaba furioso el rostro y le desordenaba los cabellos. Llevaba la falda metida entre las piernas para que no se le subiera al cogote.
Iban a más de 150 km por hora por la autopista en un Maserati GranCabrio MC descapotable color blanco propiedad de Izumi Orimoto. La música estaba a todo volumen y la rubia iba conduciendo con una gran sonrisa y sobrepasando a todos los vehículos cuando ya se encontraba encima de ellos provocando que el auto se tambaleara peligrosamente y haciendo que las llantas sonaran.
En cuanto Mimi había visto el majestuoso auto (que ella más de una vez había visto en los bailes de beneficencia) sintió de esos Dejavú a su vida antes de la muerte de su padre. El corazón le latió feliz, estaba recuperando su vida. Pero toda esa alegría momentánea desapareció en cuanto Zoe se puso al volante. Salió del estacionamiento del edificio de Koushirou haciendo sonar las llantas y aumentando la velocidad sin importarle en donde se encontraban. De ahí a la autopista fue un sufrimiento, la chica manejaba como si el mundo se fuera a acabar, amaba la velocidad y de eso Mimi no tenía ninguna duda.
-¡Amo esta canción! – gritó la rubia subiendo aún más el volumen. Sonaba Don't de Ed Sheeran.
I met this girl late last year
She said don't you worry if I disappear
I told her I'm not really looking for another mistake
I called an old friend thinking that the trouble would wait
But then I jumped right in a week later returned
I reckon she was only looking for a lover to burn
El inglés de Orimoto era muy bueno pensó Mimi al escucharla cantar en ese idioma tan rápido. La rubia se movía de un lado a otro con una mano alzada y la otra en el volante. A pesar de conducir como lunática y a una velocidad ilegal, parecía que había nacido sobre ruedas porque lo hacía muy bien. Aun así, Mimi no podía dejar de aferrarse al asiento, miraba y miraba la aguja del velocímetro y ésta estaba entre los 155 y los 160. Nunca en su vida había ido tan rápido por una autopista. Se sentía aterrada.
Michael y su padre fueron siempre precavidos en cuanto a conducción se refería.
But I gave her my time, for two or three nights
Then I put it on pause until the moment was right
I went away for months until our paths crossed again
She told me I was never looking for a friend
Maybe you can swing by my room around ten
Baby bring the lemon and a bottle of gin
Well be in between the sheets 'till the late AM
Baby if you wanted me then you should have just said
She's singing
-¡Sing with me, Mimi! – Zoe la miró a través de sus gafas Dolce y Gabbana doradas.
-¡Zoe, quiero llegar viva a Tokyo!, ¡No alejes la vista del camino! – exclamó la castaña preocupada al ver que ella no regresaba la vista al frente a pesar de ir tan rápido.
Don't fuck with my love
That heart is so cold
All over my own
I don't wanna know that babe
Don't fuck with my love
I told her, she knows
Take aim and reload
I don't wanna know that babe
Izumi rió y al cantar al coro de la canción soltó ambas manos del volante haciendo danzar sus brazos al cielo.
Mimi palideció al instante. Iba a morir. Y si no moría, se iba a asegurar de NUNCA más subirse a un auto que fuera conducido por Izumi Orimoto. ¡Jamás de los jamases!
-Oh! Esa es la salida! – Zoe tomó el manubrio y lo giró a la derecha de improviso sin importarle que se encontraba en segunda fila. La castaña fue a dar contra el vidrio ante la repentina y violenta maniobra. Escucho unos bocinazos antes de que al fin Zoe bajara un poco la velocidad. Aunque ir a 110km/h en calles urbanas no era lo suficiente.
For a couple of weeks I only want to see her
We drink away the days with a take away pizza
Before a text message was the only way to reach her
Now she's staying at my place and loves the way I treat her
Singing out Aretha, all over the track like a feature
And never wants to sleep I guess that I don't want to either
But me and her we make money the same way
A los pocos minutos, gracias a la ayuda del auto de Zoe, entraban a un lujoso centro comercial. Los ojos de Mimi brillaron y de a poco se fue despegando del asiento para ver cómo se desplegaban frente a sus ojos marcas cono Chanel, Dior, Prada, Louis Vuitton, Burberry, Armani, entre otros.
Extrañaba todo eso.
Zoe frenó tan de improviso sobre el estacionamiento que por poco la Tachikawa se desnuca.
-¿siempre manejas así? – le dijo al fin mientras se bajaba del auto. Notaba como le tiritaban las piernas.
-sí, en especial cuando estoy tan alegre como ahora – respondió cerrando el auto a medida que colocaba la alarma.
-Espero que cuando nos devolvamos estés con una gran depresión – murmuró siguiéndola.
Caminaron en silencio. Zoe contestaba unos mensajes de su celular tarareando su canción, Mimi pensó que tenía que saber pronto que canción tarareaba con tanta insistencia. No lograba identificarla.
Aprovechó ella misma de revisar su nuevo celular. Se acercó el aparato y pronuncio "Shiro (blanco)" la pantalla se desbloqueó automáticamente. Tenía 12 mensajes sin leer, eso le hizo pegar un respingo. "Messages" volvió a pronunciar, había pedido su configuración en inglés.
Abrió los ojos como plato a notar que los 12 mensajes eran de trabajo. El lunes tenía 3 citas, el martes 2, miércoles 2, jueves 3 y el viernes 2. Las piernas le volvieron a temblar. Le quedaba este día viernes y el fin de semana para "descansar". Se comenzó a sentir nerviosa. Muy nerviosa.
No lo había notado pero estaba detenida a medio entrar al centro comercial.
-Wow, 12 – comentó Zoe acercándose a ella – no está mal para ser tu primera semana.
Pero Mimi no sabía que decir.
La rubia notó lo turbada que estaba así que la tomó de la mano y la llevó a unas escaleras cercanas donde ambas se sentaron. La castaña lo hizo por inercia aun con el celular en sus manos.
-Mimi. No te voy a mentir y decir que las primeras veces son fáciles, porque no lo son. Yo lloré toda una tarde – confesó Orimoto en voz baja y llamó la atención de la muchacha que giró a verla – Tenía 18 años y me tocó un hombre de 52. Izzy me dijo exactamente qué hacer, pero cuando estás ahí… todo es diferente. Él no se comportó mal ni nada, fue todo… "normal". Pero lloré porqué quedé en estado de shock después de… es diferente cuando tú decides hacerlo – aquello ultimo lo dijo casi en un susurro – Pero si te soy sincera, con el tiempo lo olvidas. Y no sé si te pasará pero a varias de las chicas les ha pasado, me incluyo. Te gusta y quieres más - Mimi soltó una risa y Zoe la siguió – se vuelve una adicción. El hombre del que te hablé aún me visita, a veces ni siquiera lo hacemos, sólo nos juntamos y conversamos por horas y reímos. No le digas a Izzy pero he ido a su departamento y lo hemos hecho. Ya sabes… gratis.
La castaña abrió los ojos asombrada. No se imaginaba a Zoe tan bella y angelical con un hombre tan mayor.
-¿Estas enamorada de él? – no pudo evitar hacer la pregunta.
-Quizás… - contestó mirando el piso - … quizás sí, quizás no. En este trabajo no te puedes enamorar. Prefiero pensar que es solo deseo, solo sexo.
-Pero…
-A lo que voy… - interrumpió – disfruta. Cierra los ojos y disfruta, luego hay tiempo para llorar. - Zoe le dedicó una sonrisa y se levantó extendiéndole la mano – ahora vamos por ropa que eso quita cualquier problema.
-Vamos… - Mimi tomó su mano y la siguió.
"Vamos a ser muy buenas amigas"
La castaña recordó las palabras de la rubia el día de ayer. "Al parecer si lo seremos"
Taichi fue a la terraza del departamento de Yamato para abrir la lata de cerveza. Estiró sus brazos para que salieran de la baranda del balcón y tiró de la chapita de la lata y automáticamente el líquido saltó para todos lados. Después de la primera explosión se la llevó a la boca para sorber la espuma que subía insistente.
-Ya está anocheciendo – comentó el moreno entrando a medida que cerraba el ventanal.
Yamato bufó por lo bajo desde su dormitorio.
-¿Qué? – inquirió caminando hasta el lugar y apoyándose en el marco de la puerta mirando como su amigo sacaba su ropa de la maleta para dejarla momentáneamente sobre la cama.
-Que está anocheciendo y tú sigues aquí… ¿Sabes cuantas horas de vuelo tengo encima?, estoy cansado. Quiero dormir.
-No seas maricón, tienes toda la noche para dormir.
El rubio le lanzó una mirada de odio que el otro le respondió con una sonrisa. Había extrañado a su mejor amigo.
-¿Por qué no te vas de fiesta y te follas a alguna modelo de esas que te gustan a ti?
-Veo que estuviste pendiente de mi vida amorosa – Taichi esbozó una sonrisa de medio lado y antes de seguir hablando le dio un largo trago a su cerveza hasta acabársela – Quiero aclarar que no todas fueron modelos, hubo un reportera de FoxSports, una bailarina de ballet que tenía una elasticidad envidiable, una mesera, una mucama del hotel…
-Ok, ok… me quedó claro – Yamato sacudió la cabeza sin querer saber más – entonces anda y fóllate a la primera que pase. Pero déjame solo que quiero descansar.
El Ishida estaba terminando de sacar unos cuadernos y carpetas desde el fondo de la maleta cuando se deslizaron un par de fotos hasta los pies de Taichi. Yamato fue raudo a recogerlas pero el moreno fue más veloz y se arrodilló para alcanzarlas.
Eran 3 fotografías.
La primera mostraba a Yamato y a una rubia muchacha de ojos color turquesa abrazados sonriendo a la cámara, él vestía de impecable frac y ella parecía sacada de un cuento de hadas al estar ataviada en un blanquísimo vestido de novia. Estaban brindando. En la segunda ambos aparecían besándose y al parecer era Yamato quien sostenía la cámara y la tercera y última mostraba al rubio abrazando a la chica por la espalda mientras sus manos acariciaban su enorme vientre. Irradiaban felicidad.
-Tenía 8 meses de embarazo en esa foto… - el amigo del moreno estaba cabizbajo y había retrocedido hasta su cama para sentarse en ella.
Taichi volvió a reparar las fotografías.
-No puedo creer aún que te haya mentido durante tantos años. Cuando la conocí no dudé ni un segundo en que estaba locamente enamorada de ti.
-Catherine era una excelente actriz – Yamato rió sin ganas – estaba todo planeado, desde el día en que casi la atropello cerca del arco del triunfo hasta el día en que se fue. Me usó, me sacó toda la información que necesitaba y se fue.
-El hijo que esperaba era de…
-Era de un miembro de la Milieu. Supongo que por eso ya no pudo seguir fingiendo, al menos fue sincera los últimos minutos antes de cerrar la puerta para no volver. Al menos me dijo la verdad, tarde, pero la dijo.
-Legalmente sigues casado con ella, ¿no? – el rubio asintió – 4 años casado con una agente encubierta. Deben haber manos muy poderosas tras lo que estás buscando Yamato, algo muy oscuro están ocultando para haber hecho lo que hicieron.
-Sí, de eso estoy seguro – Yamato se levantó pidiéndole las fotos a su amigo quien se las entregó sin pronunciar palabra alguna. El rubio fue hasta su mesita de noche y arrojó las fotografías dentro del primer cajón – las tengo para recordar que no debo ser tan tonto y confiar tan fácilmente otra vez.
-Eso no pasará, no estás sólo. Estas con tus amigos – sonrió Taichi – bueno, falta Sora pero ya sabes que apenas sepa que has vuelto nos juntaremos como en los viejos tiempos.
-De hecho… - y se sintieron unos golpecitos en la puerta de entrada – ella ya sabe que estoy aquí. - El moreno abrió la boca y balbuceó unas oraciones inentendibles. – abre la puerta idiota o ¿dejarás que se quede afuera hasta que amanezca?.
-¡¿Hasta hace unos minutos me estabas echando?!, ¿Querías quedarte solo con Sora, no?
-La verdad es que es ella es mucho más agradable que tú, preferiría quedarme solo con ella conversando a estar contigo– dijo Yamato con sarcasmo.
-Hieres mis sentimientos Yamato Ishida – le comentó falsamente dolido.
Taichi se encaminó hasta la puerta con la vista puesta en el rubio aún fingiendo que estaba ofendido. Tomó la manilla y la giró. Asomó su cabeza entremedio de la puerta levemente abierta y se encontró con una linda pelirroja que vestía unos pantalones desgastados y una blusa color crema.
Al verlo, la mujer ladeó su cabeza sonriéndole.
-Sora… - ella asintió riendo suavemente - ¡Sora!
Y abrió de golpe la puerta, la agarró por el brazo acercándola a su cuerpo y la envolvió en un profundo abrazo que la hizo elevarse unos cuantos centímetros del suelo. ¡Como había extrañado a su amiga! Después de casi 2 años sin verla. Ella correspondió el abrazo al momento que sentía como sus ojos escocían, las lágrimas se acumulaban y querían volar libres por las mejillas de la mujer de ojos color rubí.
Al fin estaban los 3 reunidos.
-Creo que después de 5 minutos así… pasa a ser violación – dijo Yamato alzando una ceja al verlos tan pegados.
-¡No seas ridículo! – Sora sintió que sus pies tocaron el piso y lo acercó a ella para abrazarlo junto a Taichi - ¡Los extrañé como no tienen idea!
Mimi había olvidado todos sus problemas durante las horas que estuvo en el centro comercial. Adoraba comprar, había olvidado, después de tantas desgracias personales, lo que se sentía deslizar la tarjeta de crédito y que esta bipeara positivamente para que la vendedora le entregara sus bolsas.
Antes de comenzar a comprar Mimi revisó su estado de cuenta y casi se fue de espaldas al notar la cantidad de ceros que ahora aparecían en ella. Ni siquiera la mesada de su padre era tan generosa. Y se preguntó que si ese era su primer pago, ¿cómo serían los que le siguiesen?
Sexo por dinero.
Sexo.
Su experiencia en el tema no era para nada de amplio, había tenido 3 hombres en su vida (contando a Koushirou Izumi). El primero había sido Michael con quien estuvo 4 años y sus encuentros sexuales eran demasiado normales, siempre en una cama y muy poca variedad de posiciones, nada sofisticado. Pero, eso no le quitaba que cada vez que se enredaban entre las sabanas ella lo pasaba genial. Se conocían perfectamente y sabían qué puntos tocarse el uno al otro para explotar. Pero siempre quedó con la sensación de que le hubiera gustado tener sexo desenfrenado en el auto, en un ascensor, sobre el suelo… un lugar diferente a la ya conocida cama. Quería sentir esa adrenalina de estar haciendo algo prohibido o algo en lo que pudiese ser descubierta.
El segundo fue un amigo de su padre, algunos años menor sí. Sólo fueron algunos encuentros en su departamento. Se habían topado muchas veces en esas ya monótonas y aburridas fiestas de beneficencia, pero todo surgió el día que ella volvió de uno de sus tantos viajes. Su padre le pidió que fuera donde él a buscar unos escritos para la venta de unos caballos fina sangre del cual este hombre era coleccionista. Tenía 44 años y ella apenas 22, su relación con Michael se había enfriado y sabía que en cualquier momento se iba a romper.
Entró a su elegante departamento notando que estaba solo, su esposa estaba en el Club de Golf lo más probable cotorreando con otras señoras de su edad y dándose los últimos chismes de la semana.
El matrimonio no tenía hijos ya que ella había nacido infértil y para suplir la falta de niños tenía una manada de distintas razas de perro que aparecieron en cuanto Mimi cruzó el umbral de la puerta de entrada. En cambio, el hombre sí tenía un hijo de su corto matrimonio anterior el cual Mimi veía tarde mal y nunca. Actualmente el muchacho era miembro del FBI, un total orgullo para su padre Wallace Brown que llevaba el mismo nombre de su hijo. Le comentó que se había ido a Francia en una misión tan secreta que ni siquiera podía contactarlo libremente.
Al llegar a la sala, sintió la mirada turquesa del apuesto rubio hombre sobre sus espaldas causándole escalofríos. Wallace la había mirado detenidamente en varias oportunidades en las fiestas, pero en esta ocasión era distinta. Se sentía desnuda frente a él. Sentía que iba a ser inútil bajarse un poco más la corta y pequeña minifalda negra que llevaba puesta y que apenas le tapaba el trasero y que sería ridículo colocarse un sweater para tapar su ajustada blusa que hacía que sus pechos se vieran más grandes de lo que realmente eran.
Se sentía intimidada pero al mismo tiempo un fuego le bajaba del pecho hasta la entrepierna, provocándole punzadas en el estómago. Era esa sensación de sentirse deseada por un hombre que le doblaba la edad y que además era increíblemente guapo. Y lo quiso provocar para ver hasta donde se podía llegar.
Se sentó en el sillón y el hizo lo mismo pero en uno que estaba frente a Mimi. Éste comenzó a ordenar unos papeles en donde se podían ver fotografías de distintos caballos. La castaña de vez en vez le echaba una mirada de reojo y supo que los rubios de ojos claros eran su perdición. Había visto al hijo de Wallace una que otra vez y lo había encontrado increíblemente atractivo, pero su padre lo era aún más.
Tomó su celular y con malicia comenzó a mover las piernas. Abriéndolas y cerrándolas levemente. Sabiendo que desde la privilegiada posición en que Wallace Brown estaba podía atisbar su ropa interior cuando se movía. No pasaron ni 10 minutos cuando el rubio cambió de lugar para colocarse a su lado con la excusa de que quería mostrarle la colección de fina sangre que tenía en su rancho en Colorado. Mimi se apegó más a él, ardía por dentro. Una sensación que jamás había sentido antes.
Y cuando menos se lo esperaba el Sr. Brown posó su mano sobre su muslo desnudo, acariciándoselo con premura, subiendo y bajando desde la rodilla hasta tocar la tela de su minifalda. Cuando en una de esas caricias él llegó más lejos metiendo su mano bajo la tela rozando su ropa interior, Mimi explotó, no podía aguantar más. Se abalanzó sobre el hombre sentándose a horcajadas sobre sus piernas y la falda se le subió hasta el ombligo.
A los minutos estaban balanceándose en el amplio sillón negro con la ropa a medio sacar. Wallace tenía su camisa abierta mostrando su excelente condición física para sus 44 años y los pantalones abajo arremolinados sobre sus zapatos caros. Mimi por su parte sólo tenía doblaba su falda a la altura de la cintura y estaba completamente desnuda de la misma hacia arriba. Su ropa interior yacía en la mesa de centro.
¡Por kamisama!, los besos de ese hombre, el cómo la tocaba… se notaban los años de diferencia entre ambos. Ese día tuvo uno de sus mejores orgasmos. Junto al Sr. Brown pudo saber la emoción de tener sexo en distintas partes, lo hicieron en la mesa del comedor, sobre el mueble de la cocina, en la ducha. Hubo una ocasión en que la calentura no les permitió llegar a la cama y lo hicieron en el suelo bajo el umbral de la puerta del dormitorio.
Pero todo acabó días antes de fallecimiento de su padre. Wallace Brown, su esposa y su manada de perros dejaron Nueva York para volver a Colorado. A la semana después Michael rompió con ella, su padre sufrió de un ataque al corazón y el resto es historia conocida.
Después de todo lo sucedido, el sexo había pasado a un plano del que incluso se había olvidado sino hasta hace un día atrás cuando se acostó con Koushirou Izumi, el tercer hombre en su lista hasta ese momento. Según cálculos hechos por Mimi, el pelirrojo debía estar entre los 28 y los 32 años, y lo que más curiosidad le daba era saber de dónde tenía tanta experiencia. Si con Wallace Brown había tenido orgasmos maravillosos, los que experimentó con Izumi habían sido sublimes. ¿Podría llegar a sentir algo así con otro hombre que no fueran los 3 con los que ya estuvo?, ¿podría enamorarse otra vez como lo estuvo de Michael?, ¿volvería a sentir ese deseo desenfrenado por alguien como cuando estuvo con el Sr. Brown?
La castaña miró a Zoe que en esos instantes le pedía a una vendedora un conjunto de ropa interior color negro. Estaban en una exclusiva tienda de lencería francesa en donde ya se habían gastado varios miles de yenes. Mimi tenía más sostenes y bragas en sus bolsas que pelos en la cabeza, cual más sensual y provocador que el otro. Habían pasado también por una tienda donde compraron unos vestidos maravillosos, muy ajustados, muy pequeños, muy sexys pero para nada de vulgares. Zoe quiso comprarse unos aretes en "Tiffany and Co" y terminó llevándose un brazalete y un lindo anillo en oro blanco. Mimi no desaprovechó la oportunidad y se regaló un collar en oro rosado que tenía por colgante un delicado corazón con 3 diamantes incrustados en el centro. Lo había elegido porque un diamante representaba a su padre, otro a su madre y el último a ella.
Cuando pasaron a ver zapatos a la tienda "Jimmy Choo", estuvieron mínimo una hora probándose diferentes diseños que tenían altos tacones. Al final Zoe terminó comprando 5 pares y Mimi 8. La más contenta fue la vendedora, de seguro la comisión que se llevaría ese día iba a ser jugosa.
Terminaron el largo recorrido en una tienda de perfumes. A Orimoto se le estaba acabando una de sus fragancias favoritas. Al entrar los dependientes la saludaron amistosamente, tal como había pasado en todas y en cada una de las tiendas a las que había entrado.
La conocían perfectamente.
La última compra del día para Zoe fue una corbata color verde esmeralda Armani que Mimi aprobó asintiendo. No sabía para qué estaba comprando algo así.
-¿Qué más nos falta? – se preguntó la rubia mirando el ejército de bolsas que tenía alrededor. Una vez que pararon de comprar, se fueron a una elegante cafetería a las afueras del centro comercial. Era una especie de terrazas donde convergían varios locales.
-Nunca pensé que diría esto… de hecho lo diré y debes prometerme que lo olvidarás enseguida y harás como que jamás escuchaste – dijo Mimi sonriendo – pero estoy cansada. Nunca me había cansado de comprar.
La rubia rió a medida que le daba un sorbo a su moccachino – hoy fue un buen día. Además de que nos hicieron muchos descuentos, a mí siempre me hacen pero como hoy éramos dos, fueron más generosos. Las chicas casi siempre están ocupadas y no siempre podemos acompañarnos.
"Las chicas" Mimi divagó por unos segundos, ya era la tercera vez que mencionaba a "las chicas" pero ella sólo había visto a Zoe y a Miyako la cual estaba fuera del caso ya que su función era otra.
-¿Qué chicas? – preguntó al fin esperando saciar su curiosidad.
-Somos 20 en total incluyéndote– Izumi hablaba en voz baja. Mimi entendió de inmediato que era un tema que no podía hablarse a viva voz, así que inclinó su cabeza para oírla mejor – en Tokyo habemos 10, las demás están en Hokkaido y Sapporo repartidas. Cuando hay convenciones o reuniones de mandatarios o diplomáticos nos juntamos en la ciudad sede ya que es cuando más nos llaman. Nos movemos según donde estén las citas. Las chicas actualmente están en Nagoya y vuelven el próximo viernes. Hay una convención de medio ambiente y créeme que apenas terminan las reuniones de los ministros sus agendas están copadas. Yo me tuve que quedar porque Miya' salió de vacaciones y alguien tenía que reemplazarla. La verdad es que no tenía muchas ganas de ir a Nagoya así que me ofrecí voluntariamente.
-Pero si ellas están allá quiere decir que estás sola trabajando aquí.
Zoe lanzó un suspiro cansado dándole la razón.
-Pues sí, la primera semana fue horrible. No estaba durmiendo bien y no estaba cumpliendo como debía. Lo bueno es que como conozco a la mayoría de los clientes eran bastante comprensivos, al final no los ves como simples clientes hasta cariño les tomas – sonrió la rubia divertida –te cuentan sus problemas, las discusiones que tuvieron con sus esposas, con sus hijos. Que están hartos del estrés del trabajo. Y termina siendo algo hasta ameno, no solo sexo. Aunque eso también lo disfruto – dijo finalmente riendo – Izzy me vio agotada y redujo mis citas al mínimo. Y fue cuando llegaste tú – Zoe la apuntó con la taza de café antes de llevársela a la boca.
-¿Qué edad tiene Koushirou? – preguntó de repente al escuchar que Zoe le nombraba. Tenía la duda rondándole la cabeza hace horas.
-30, ¿se ve más joven cierto?
Pero Mimi no respondió. El celular de la rubia comenzó a vibrar sobre la mesa haciendo temblar las tazas.
-Rispondere – dijo Izumi en italiano acercándolo a su rostro.
Mimi pudo ver como el rostro de la rubia se suavizó aún más y como sus ojos comenzaban a brillar, el mismo brillo que le había visto cuando miró a Takuya Kanbara en el gimnasio. La muchacha se excusó con la castaña al momento que se levantaba de la mesa para ir a hablar fuera del local.
Mimi la podía ver a través del vidrio como sonreía y jugaba con su cabello. Ella también sacó su celular y tras desbloquearlo mediante su voz comenzó a revisar sus correos y mensajes (que ya iban en 20) tenía la primera semana completa y la segunda comenzaba a llenarse.
-¡No puedo creer que me hayan traído a este lugar! – exclamó una voz enfadada a sus espaldas. A la exclamación le siguieron las risas de otro hombre y una mujer – llévenme a un maldito bar de mala muerte donde pueda beber hasta perder la conciencia. Esto parece el comedor de mi abuela en Francia.
-No, vamos a tomarnos un café como los adultos que somos y vamos a conversar tranquilamente – rio una mujer.
-Es una de las pocas veces que apoyó la moción de mi amigo. Yo también quiero ir a un bar de mala muerte – la tercera voz esa masculina y juguetona.
-No – insistió la mujer – además esta cafetería es de mi madre si llego a escuchar un reclamo más la llamo de inmediato y le digo que estas denostando su local.
-Es muy bonito, muy bien decorado – acotó de pronto la voz juguetona – Ouch! No tenías por qué golpearme.
-Estas siendo irónico. Ahora siéntense.
Mimi miro por sobre el hombro al trío que acababa de sentarse a pocos metros de ella. Unos revueltos cabellos chocolate le daban la espalda, a su lado y también sin poder verle el rostro un hombre de cabellos rubios le murmuraba algo al otro a su oído. Segundos después ambos explotaban en risas. A la única que pudo ver bien fue a la mujer que los acompañaba, era pelirroja y muy bonita. Tenía el ceño fruncido como si estuviera enojada pero la sonrisa en su cara hacia entender que su molestia era una mentira.
Notó como el chico de cabellos alocados se levantó de su puesto. Ella volvió a sumergirse en su teléfono esperando que Zoe volviera pronto. Estaba cansada y quería tumbarse sobre su cama.
El hombre pasó al lado de ella y sin querer pateó una de sus bolsas volteando su contenido. Mimi pensó que en cualquier momento podría suceder algo así ya que el ejército de compras era tal que ocupaba demasiado espacio. Más encima estaban en una mesa camino al baño.
-¡oh, lo siento!, lo siento – dijo él agachándose a ordenar.
La castaña también se agachó verificando que nada se hubiera roto. Pero antes de siquiera hubieran terminado él la miró. Mimi sintió una punzada en el estómago. Era un hombre demasiado guapo, era un moreno exquisito de profundos ojos cafes. Por varios segundos olvidó a la manada de rubios que en algún momento le habían vuelto loca. ¿En realidad los rubios eran su debilidad? Porque ese moreno que tenía a su lado le estaba revolucionando cada célula del cuerpo.
-Eres…preciosa… - dijo éste con un hilo de voz sin poder sacarle los ojos de encima. Esa mujer era una muñeca. Su piel parecía de porcelana, esos ojos color miel, su boca, su cabello que olía a dulces.
Mimi abrió la boca pero nada salió de ella. Ni siquiera un suspiro.
El celular de la castaña comenzó a sonar sacándolos a ambos del encanto. Se levantaron al mismo tiempo dejando la bolsa tal cual como estaba antes de que el moreno la pateara.
-¿No vas a contestar? – preguntó él esbozando una sonrisa. Oh por kamisama… Mimi se derretía ante esos dientes blancos.
Ella tomó el celular desde la mesa sin dejar de mirarlo, creía que si apartaba sus ojos iba a desaparecer. Acercó su teléfono y susurró: "Answer"
-Hola Mimi – era Izzy. Esa era una llamada que no quería que el moreno escuchara. Se disculpó con una sonrisa y también salió de la cafetería para encontrarse con Zoe que continuaba pegada.
La llamada con el pelirrojo fue corta. Simplemente quería saber si estaba todo bien e indicarle que mañana la necesitaba a ella a primera hora en la oficina. Se frustró al saber que era para eso. ¿Por qué no simplemente le mando un mensaje de esos que ya tenía atiborrados en su buzón de entrada?
Cortó molesta.
-¿Sucede algo? – Zoe también había cortado su llamada y comenzaba a caminar con ella al interior de la cafetería una vez más. Mimi negó. Al no recibir más feedback la rubia habló - ¿te molesta si nos vamos ahora? Me surgió un… imprevisto – no era la palabra correcta a utilizar pero se entendía.
-No, de hecho estoy muy cansada.
-Pues bien, vamos por nuestras compras y vamos de vuelta a Odaiba – dijo animada.
Cuando Mimi salió con todas sus bolsas no pudo evitar echar un último vistazo a la mesa en donde se encontraban minutos atrás 3 personas. El moreno no estaba y solo logró ver al hombre rubio de espaldas a ella conversando con la pelirroja.
Odaiba
23.52 hrs
Hiroaki ishida, 55 años. Director Ejecutivo Fuji Television Network, Inc
Se retiró el saco en cuanto la puerta de su departamento se cerró tras de sí. Estaba agotado, reuniones tras reuniones para poder llegar al consenso de la nueva parrilla programática. Junto con el despido de director de arte de la estación.
Se desordenó con la mano su suave cabello aún marrón (las canas no tenían ni la más mínima intención de hacer acto de presencia) y sin pensarlo dos veces prendió un cigarrillo. Se soltó la corbata dejándose caer pesadamente sobre el sofá.
Le dio un par de caladas al tabaco mientras su mirada se perdía en la ventana que le mostraba la bahía de Tokyo con todos sus colores y luces nocturnas. A pesar del cansancio no pudo evitar sonreír… a ella le encantaba la vista. La había pillado muchas veces pegada al vidrio tapada solo con un sabana absorta en el titilar de los brillos. Era una de las cosas que más le gustaban de ella, era una chica muy simple. Se conformaba con muy poco, ojala Natsuko hubiera sido igual. Quizás su matrimonio seguiría. Pero a la Señora Takaishi le gustaba exigir, le gustaba hacerle saber cuándo se equivocaba, le gustaba recalcar todo lo malo que él tenía.
No así ella.
Podía preguntárselo mil veces, pero no lograba entender por qué una chica tan joven, tan bella, tan maravillosa podía estar con él. Era 34 años mayor. Podría ser su padre, incluso su abuelo. Pero a ella no le importaba, se colgaba de su cuello y le regalaba los besos más profundos que alguna vez le dieron en su vida. Hacer el amor con ella era volver a los veintes. Se sentía joven, se sentía capaz de todo.
Le encantaría poder darle todo lo que se merecía, pero a pesar de que la quería solo para él. Sabía que no era así.
Ella no era sólo de él. Ella era de quien pudiese pagar su compañía.
Se había planteado en numerosas ocasiones decirle que dejara su "profesión" y se quedara con él. Pero… ¿qué iban a pensar que un hombre de 55 años estuviera con una chica de 21?
Recordaba el día en que ella le entregó su tarjeta color verde junto con una tierna sonrisa. Hizo lo que ella le explicó y posó su celular sobre la tarjeta. A los segundos estaba recibiendo una llamada para agendar, ni se inmutó por la cifra que le dijeron se descontaría de su cuenta corriente. Se vieron por primera vez hace tres años en el Park Hyatt Tokyo. Cuando abrió la puerta de la habitación ella ya estaba dentro con un ajustadísimo vestido color verde esmeralda que resaltaba sus ojos aún más.
La miró absorto, incrédulo.
Ella se desabrochó su vestido el cual cayó hasta el suelo rozando cada centímetro de su piel. Verla en ropa interior fue una bofetada a su existencia y cuando más tarde la tuvo desnuda bajo su cuerpo supo que podía morir en paz.
A esa primera vez, le siguieron muchas otras. Agradecía de su puesto y de sus inversiones para poder pagar por su compañía.
Conversaban horas, reían, ella lo escuchaba atentamente y para él eso era lo único que necesitaba y fue cuando se dio cuenta que no estaba con ella por sexo, no porque ella fuese perfecta, ni joven, ni bella. Estaba con ella porque era especial, porque se había enamorado cual niño de 15 años. Pero no estaba en posición de pedir nada.
Así la había conocido.
Mas todo cambió una noche en que ella lo llamó a su celular. Se escuchaba triste, algo que él nunca había escuchado antes. Le pidió que por favor le dejara quedarse a su lado esa noche, no en un hotel, no con dinero de por medio.
Y esa fue una de las tantas noches en que ella se quedó en su departamento y estuvieron juntos… gratis.
-¡Ya llegue!
Hiroaki apagó su cigarro sin terminar y cerró los ojos sonriendo ampliamente. Sintió sus pasos acercándose al sillón y antes de que pudiera responderle que estaba feliz de tenerla allí sintió como se sentaba sobre él a horcajadas pasándole las manos por sobre los hombros. Su cuerpo respondió automáticamente abrazándola por la cintura y la apegó más a su cuerpo haciéndola soltar una risita juguetona.
-Gracias por llamarme hoy, te extrañé – susurró antes de darle un beso que poco a poco fue tornándose más apasionado. Ella lo apretó con más fuerza para que su lengua llegará más adentro.
Ella sabía el estresante trabajo que tenía Hiroaki, el rara vez comía, rara vez dormía… pero cuando sabía que tendría un día libre o quizás unas horas libres, ella era la primera en saberlo. Él la llamaba y ella corría a su encuentro.
– te traje un regalo. Hoy fui a Tokyo – le dijo separándose a centímetros de sus labios y notando cómo la respiración del Ishida estaba más acelerada.
-¿un regalo para mí? –él abrió sus ojos encontrándose con los de ella. Ese color verde que lo volvía loco. Arqueó su ceja divertido. Ella asintió a medida que se echaba su largo cabello rubio detrás del hombro - ¿Qué es?
-Algo que te hará recordarme.
-¿Más aun?
-Más aún.
Ella se levantó de su puesto y caminó sensualmente hasta la puerta del dormitorio sosteniendo la cremallera de su polerón blanco, lo miró por sobre el hombro y notó que él ya se había levantado. No pudo evitar reírse.
Bajó lentamente la cremallera girando hacia él. Una vez deslizada completamente se la sacó y la botó al suelo mostrando que no llevaba nada abajo más que una linda corbata color esmeralda.
-Mi color favorito – sonrió Hiroaki al verla de torso desnudo. Su entrepierna comenzó a escocer al no poder dejar de mirar los redondos y formados pechos de la joven rubia.
-Lo sé – murmuró ella y sin quitar una sonrisa de su cara se despojó de sus pantalones y su ropa interior quedando expuesta ante el hombre.
-…oh Zoe… - Hiroaki tragó duró. No se cansaba de mirarla.
Orimoto le hizo una señal con el dedo índice pidiéndole que se acercara a medida que ella iba retrocediendo al dormitorio y él cual perrito obediente caminó sobre sus pasos para luego cerrar la puerta de un golpe.
A ver … a ver… me demoré sólo 5 días en actualizar! Por kamisama! Ni yo me la creo. Esta historia me entretiene demasiado. Son muchos personajes, muchas situaciones que después van a converger juntas en un solo remolino.
Ah! no se esperaban eso del papa de Yamato y Zoe eh? Los despisté con Takuya, aunque puede que pase algo por ahi... Taichi y Mimi ya se conocieron. Izzy ya tiene un plan para dejar fuera a Matt. Apareció Sora, Ken! Maigaaaad! Y van a seguir apareciendo más… está Wallace que pronto hará su aparición formal y Mimi 1313 con el papá de él. Quien no ha tenido ese sueño de estar con el papa de alguien?... yo no mas? Buuuu jajajajajaj
Ah! les aviso que momentáneamente dejaré este fic para ir completando los demás con más periodicidad. O no quieren? Cual les gustaría que fuera adelantando más?
AYNATT: Yama es todo un chico bueno…. Uff me lo imagino con traje de policía y con su arma de servicio. OMG! :baba: Y sobre el CHAN! Jajajajaj más CHAN! CHAN! En este capítulo di pistas o no?
Sakura Gonzakez: gracias por tus palabras y en el próximo capitulo se viene algo entretenido para calmar las pasiones de mimato o michi…. Lo dejo como sorpresa. En cuanto a tu pregunta sí voy a incluir personajes de Tamers. Alguna sugerencia? soy todo ojos para leer.
NUAJava oh si este fic admito que va a ser muy denso, porque hay muchos personajes. Muchas situaciones. Aun no se explican muchas cosas. El pasado de Zoe y de Izzy son los más interesantes.
GRACIAS A MIS LECTORES FANTASMAS JAJAJAJAJ OS QUIERO!
DEJENME SU REVIEW SU PM, QUE YO LOS RESPONDO CON UNA SONRISA EN LA CARA ¡! :D
