FOR MONEY

Lore-chan

Capítulo 5


Tokyo 11.01 am

Yamato Ishida llevaba ya más de una hora hablando en una pequeña sala de reuniones a 3 personas que escuchaban atentamente. Les había hecho una pequeña introducción de él mismo, aún sabiendo que uno de los presentes lo conocía muy bien, no se detuvo más de 3 minutos en ello y fue directo a lo suyo. De todas formas no había mucho que decir, tenía 32 años, separado (aunque en realidad su estado civil seguía siendo casado, pero no iba a ahondar en aquel aspecto privado), comenzó su carrera en el S.A.T. escalando exitosamente hasta uno de los puestos más altos gracias a que logró desbaratar a un peligroso grupo extremista que pretendía detonar una bomba para un día de Hanami, eso fue lo que catapultó su fama ya que el grupo había sido muy escurridizo y solo Yamato logró descifrar sus intenciones , junto con la hora y el día exacto de ataque. El mismo ejecutó todo el plan y encabezó al equipo.

Luego de aquello, lo colocaban en las misiones más importantes, y también las más peligrosas. Todas acababan con éxito. A excepción de la operación "GC4" la cual continuaba sin cerrarse. G, por la inicial en inglés Girls, C por countries y el número por la cantidad de países que estaban involucrados en el tema. Japón, Francia, Italia, Rusia.

Estaba obsesionado y de ser un asunto laboral, pasó a convertirse en algo totalmente personal. Les siguió la huella durante años realizando redadas por Tokio, Yokohama, Osaka, Hokkaido y Sapporo, entre otros. Atraparon a muchos, pero la cabeza de la organización seguía intacta y tan pronto como atrapaban unos pocos aparecían varios más por atrás y todo volvía a empezar. Comenzaba a cansarse, se frustraba constantemente… eran toneladas de droga y compra-venta ilegal de armas que circulaban por su país. Y nadie hablaba.

Usaban mujeres, mujeres despampanantes y también prostitutas, para hacer los intercambios. Reunió pistas y viajó a Francia. Tuvo la suerte de llegar justo en el momento en que la Interpol habría cupos a postulantes. No fue difícil quedar. Armó un nuevo equipo y comenzó de cero.

Iba todo perfecto, podía oler que en cualquier momento llegaba a su destino. Y todo se confirmó cuando una mañana de abril recibió una llamada anónima indicando que hablaría… diría todo con la condición de inmunidad y un programa de protección a víctimas. Bien, Yamato, haría lo posible por conseguir todo lo que se le pedía, pero camino al punto de encuentro atropelló accidentalmente a Catherine, quien se convertiría en su esposa meses después. En cuanto la vio tendida en el piso creyéndola grave olvidó lo demás.

La llevó al hospital más cercano, se disculpó, hablaron… Yamato había quedado prendado de la mujer de 26 años.

En su momento creyó que era el destino, porque se la comenzó a topar en los lugares más insólitos de Paris. La invitó a salir y cuando le pidió su dirección para ir a buscarla, descubrió que vivían en el mismo edificio. Se enamoró, se casó con ella… a los tres años de matrimonio supo que estaba embarazada, todo iba tan bien en el plano sentimental. No así en el laboral, nunca más supo de la persona que lo llamó, obtenía solo pistas falsas y cada día de alejaba más del objetivo. Estaba teniendo problemas con sus superiores ya que se gastaban fondos sin resultados.

Un día llegó a su hogar con un ultimátum, necesitaba obtener pistas fehacientes o sería relevado de su puesto y la operación GC4 sería puesta en manos de otra persona. Llegó y notó que Catherine no estaba… extraño que su esposa embarazada no estuviera en el departamento siendo que ya pasaban las 2 de la madrugada. La llamó a su celular sin éxito. Estaba apagado.

Caminó hasta el dormitorio y notó que la puerta del armario estaba a medio cerrar… algo no andaba bien. Abrió ambas puertas de par en par notando que la ropa de ella no estaba. Dio media vuelta recorriendo cada rincón sin encontrar nada de Catherine. Se había esfumado.

Iba a tomar su teléfono para llamar a la policía y éste comenzó a sonar. Era un número desconocido. Era Catherine…

-Yamato, ¿con cuanto presupuesto contamos para continuar esta operación?

El rubio se dio vuelta. Había estado escribiendo algunos garabatos en el pizarrón de la sala y se había perdido en los recuerdos. Les terminaba de explicar a los tres hombres que estaban en el lugar, los horarios de trabajo y la repartición del mismo cuando su mente había viajado a Francia.

-La verdad es que aún estoy discutiendo ese tema – respondió a un joven tan rubio como él pero de ojos turquesa – hoy en la tarde me reuniré con la jefatura.

-si aún no hablas con la jefatura… ¿esta vendría siendo una reunión no oficial? – alzó la voz Ken Ichijouji que se mostraba incómodo.

-Da lo mismo si es o no oficial… ¿Ichijouji, cierto? – el susodicho asintió, el joven rubio le dedicó una sonrisa despectiva – pareciera que no estás entusiasmado con la operación, no entiendo por qué te eligieron a ti siendo que no eras el mejor evaluado.

-Yo lo elegí, Wallace – interrumpió Yamato al notar al tensión entre ambos – tiene muy buen curriculum. Las evaluaciones no siempre dicen de las personas lo que realmente son.

-… Además sus evaluaciones se caen por mal comportamiento… desobedecimiento de las reglas… - habló un moreno de ojos azules que leía un listado desde su laptop riéndose – wow.. ¿en serio te pillaron con una compañera de S.A.T haciendo…?

-¡Eso es información clasificada! – alegó Ken poniéndose colorado. Wallace rió.

-No hay nada clasificado para Ryo Akiyama – sonrió Yamato divertido – es el mejor hacker de Japón.

Y dicho aquello se escuchó un bufido de fastidio desde la puerta. Los 4 voltearon y observaron cómo entraba a la sala una linda chica de cabellos rojos amarrado en un coleta, tenía unos bellos ojos violáceos pero su cara de pocos amigos endurecía sus facciones. Iba vestida con unos jeans rasgados, una polera negra de Guns N´ Roses, zapatillas oscuras converse y traía un laptop bajo el brazo.

-Ruki, llegaste… con casi 2 horas de retraso – dijo Yamato mirando su reloj – … pero llegaste.

Ella no le respondió, sólo torció la boca y fue a sentarse al puesto más cercano para luego poner sus pies encima de la silla que estaba más adelante.

-¿Ruki? – Yamato sabía que esa chica tenía un genio complicado, de los mil demonios. De hecho hacia ver que el genio del Ishida era el del ángel más feliz del paraíso. Pero esa mujer era brillante, al igual que Ryo y los quería a los dos en su equipo.

-Ruki Makino – dijo ella al fin con voz fría. Levantó su mano a modo de saludo pero no quito la vista del rubio encargado. Le alzó una ceja enviándole un mensaje que decía algo más o menos como: "Ya saludé papá, no me sigas jodiendo"

Yamato le echo un vistazo final a su equipo y se sintió satisfecho. Tenía a Wallace Brown que era un chico que para su corta edad era realmente un increíble policía, tenía a Ken Ichijouji que después de revisar su expediente lo había convencido bastante. Y finalmente, tenía a Ryo Akiyama y a Ruki Makino dos máquinas para obtener datos imposibles.

Ambos chicos habían entrado a trabajar al área de fraude informático de Bank of Tokio Mitsubishi luego que este mismo banco hiciera la invitación a todos los hackers a penetrar en sus sofisticados firewall´s. El Bank of Tokio había adquirido la más moderna aplicación para proteger los datos y las cuentas de sus clientes, pero tanto como Ryo como Ruki no demoraron ni 5 minutos en echarlos abajo y dejar al banco sin fondos.

Fue así como ambos se conocieron, fueron contratados con excelentes rentas y con el compromiso de que ellos debían repeler cualquier tipo de ataque cibernético. Ruki Makino había quedado enfurecida cuando días después supo que a Ryo le había tomado 3 minutos y 20 segundos romper los firewall´s mientras que ella demoró 3 minutos con 50.

Todos se veían muy contentos, a excepción de Ruki, claro. Pero había otro que por más que trataba de aparentar tranquilidad y compromiso con la causa no paraba de mover su pie. Ya la sola presencia de Wallace lo incomodaba, no había química entre ambos, y peor fue para Ken Ichijouji cuando vio entrar a Ryo, hasta Izzy había dicho en alguna ocasión que admiraba al chico de 25 años y ahora que había visto entrar a Ruki Makino…

¡Diablos! Y Koushirou estaba inubicable, tenía que decirle que las cosas se habían complicado. Su primera semana a cargo y todo estaba patas para arriba.


Después de haber pasado toda la mañana en el estudio de Sora Takenouchi y parte de la tarde también, notó que iba demasiado atrasada. Tomó un taxi de vuelta a Odaiba y la lentitud del piloto le hizo desear lo impensado, necesitaba a una Zoe al volante. De seguro ya habría estado en su departamento en menos de 10 minutos. Iban a dar las 4.30 pm y aún tenía que elegir su ropa, maquillarse, peinarse y volver a Tokyo antes de las seis. El estómago se le revolvía al pensar que iba por su "primera vez" y más encima después debía devolverse a Odaiba para estar a las 9 en el hotel Hilton para la segunda cita, menos mal que la tercera y última del día era allí mismo a las 2 de la madrugada.

Cuando ya comenzaba a perder la paciencia notó su edificio al doblar una esquina. Le pagó al taxista y saltó del auto en un segundo. Iba tan apresurada que no había notado el Maserati blanco de Zoe estacionado ni muchos menos había notado a la rubia apoyada en el mismo con los ojos perdidos en su celular. Sintió un alivio inexplicable al verla.

-Zoe – le llamó y ella de inmediato le dedicó una sonrisa llena de ternura.

-Demoraste bastante… deberías comprarte un auto.

La rubia se acercó y Mimi notó que estaba muy arreglada. Usaba unos de los vestidos que habían comprado en el centro comercial, era uno color verde musgo que se le ceñía a su cuerpo como segunda piel, tenía escote en V y sus senos resaltaban bastante, el vestido le quedaba tan corto que creyó que a cada paso que daba podía dejar ver su ropa interior. Su maquillaje era muy delicado y le había hecho rizos a su cabello en las puntas. Mimi suspiró, esa chica se veía demasiado hermosa.

-Tengo una cita en el mismo hotel que estarás en Tokyo a las siete. Así que nos iremos juntas – le dijo con una sonrisa tomándola por el brazo y acompañándola a entrar a su edificio – te ayudaré a elegir algo bonito.

Entraron sin más y Zoe fue la robamiradas durante todo el camino a su departamento. Las mujeres mayores se escandalizaban a verla en un vestido tan diminuto y los hombres llegaban a girar sus cuellos para mirarla por detrás. Ella jamás ni se inmutó.

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-Podrías ponerte este… - dijo la rubia sacando un vestido color lila – tiene un zipper muy suave así que no costará que te lo saquen. Sólo tiene una hora y media contigo así que creo que querrá aprovecharla al máximo.

La castaña no pudo evitar que las manos le comenzaran a sudar. Sabía que para Orimoto el tema de prostituirse era tan normal como quien pide una pizza, pero cuando Mimi la oía no lograba sentirse cómoda aún. De hecho no sabía si algún día lograría hablar con tanta soltura del tema.

En fin, le hizo caso… ese usaría, pero primero una ducha rápida.

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Mimi se echó una mirada rápida a un espejo que tenía cerca. Después de más de 15 minutos habían logrado elegir la ropa interior. Llevaba un conjunto de encaje rojo furioso y se había puesto unos altos tacones. El sostén le levantaba los senos de tal forma que pareciera que era copa D y el calzón era tan diminuto que le tapaba por delante lo mínimo… bueno y por detrás su trasero estaba totalmente descubierto. Y sí… se veía hermosa. Como prostituta de lujo. Como lo que era.

-Wow… te ves preciosa Mimi. En serio – la Tachikawa le entregó una media sonrisa si ese comentario venía de Zoe era porque era verídico.

En enfundó el vestido lila y pudo comprobar por ella misma que efectivamente el zipper era muy suave, apenas lo tocó y ya subía por la curva de su costado derecho. Se maquilló, no mucho, Zoe le dijo que el maquillaje era más que nada un adorno, ningún hombre que pagaba por ellas se fijaba en eso y además podía correrse si era excesivo y eso no se vería para nada sexy. Finalmente a su pelo solo le echo un producto que había comprado para acentuar sus bucles y olvidarse del frizz.

Tomó su pequeña cartera y después de 40 minutos salieron. Parecía que ambas iban a una elegante fiesta en la cual el principal requisito era llevar una falda cortísima.

Mimi se sentía tan incómoda, tan observada. Tendría que acostumbrarse.

Llegaron al automóvil de la rubia y ésta en cuanto se subió apretó un botón para que el techo comenzara a cubrir el Maserati. Mimi no perdió tiempo y se puso de inmediato el cinturón de seguridad maldiciendo por lo bajo que minutos atrás hubiese deseado a la chica como piloto. No sabía que la ponía más nerviosa si su primera vez o que Zoe manejara.

-tenemos 20 minutos para llegar – comentó la de ojos verdes encendiendo la radio. De inmediato, sonó Cake by the Ocean. De DNCE, Zoe comenzó a cantarla al segundo mientras hacía ronronear el motor, sonrió de lado y se dirigió a Mimi - … pero te aseguro que llegaremos en menos de 15.

Y apretando el acelerador salió disparada provocando que la castaña se sujetara de su asiento. No tenía dudas de las palabras de la chica.


-¿No tienes negocios que atender, Taichi? Siento que el que entres a mi departamento sin permiso se está haciendo una costumbre… una mala costumbre.

Yamato arrojó su chaqueta sobre la mesa del comedor y miró de mala gana a su amigo que tenía una cerveza en la mano y el control del televisor en la otra. El moreno le sonrió ante su reclamo sentado muy cómodamente en el sillón de su amigo.

-Hikari lleva muy bien el negocio. No tengo nada de qué preocuparme. Además siempre venía a tu departamento cuando no estabas… me gusta – dijo echándole una mirada rápida al lugar.

-Por favor no me digas que lo ocupaste como santuario de la fornicación – preguntó sabiendo que la respuesta podía ser afirmativa.

-Sólo diré en mi defensa que me pediste que lo cuidara… y lo cuidé muy bien. Hasta contraté una chica que viniera a hacer la limpieza una vez a la semana.

-Cuando llegué las cortinas estaban llenas de polvo Taichi, dudo que hayas contratado a alguien.

-Puede que la haya distraído de vez en cuando de sus labores… - dijo el moreno pensativo pero al mismo tiempo riendo.

Yamato negó con la cabeza y caminó hasta la cocina para sacar una cerveza del refrigerador. Lo único bueno de que su amigo lo visitara era que su nevera estaba siempre con provisiones de alcohol. Se devolvió sobre sus pasos y se dejó caer a un lado del Yagami a medida que abría su lata y le daba un largo trago.

-¿Cómo te fue hoy? – cuestionó Taichi sin sacar la vista del partido de football que se celebraba. Era un amistoso entre la selección sub-25 de Japón contra la de Alemania y en cualquier momento podría entrar su cuñado a la cancha.

-Pudo haber sido peor… me van a recortar los fondos hasta que vean avances. Estaré trabajando con el mínimo, creo que para abaratar costos ocupare el departamento de oficina.

-Pero si es así… ¿Dónde iré yo?

Yamato lo miró alzándole una de sus cejas. No podía tener un amigo más descarado.

-Pues te vas a tu departamento, que es mucho más amplio y lujoso que el mío. No entiendo por qué insistes en quedarte aquí – comentó bebiendo nuevamente.

-Porque me recuerda nuestros tiempos de soltería. Bueno seguimos solteros, pero me refiero a solteros antes de esposa falsa ni yo treintón… la pasábamos bien… además aquí no me sigue ningún fotógrafo o reportero. Puedo estar tranquilo. En mi departamento tengo que cuidarme de tener las cortinas cerradas y de cuidarme de si el personal me anda grabando a escondidas.

-Qué vida más triste – soltó el rubio con ironía.

-imbécil… oh mira! ¡Va a entrar Daisuke!

Taichi se acomodó en el sillón.

Efectivamente un moreno de oscuros cabellos marrones entraba a la cancha. Su nombre aparecía en lo bajo de la pantalla y Yamato no pudo evitar pensar en su hermano.

El Ishida no era de meterse en relaciones ajenas, aun así fuera su propio hermano, pero estuvo con Takeru durante todo su proceso de luto ante el término de su noviazgo con la hermana de Taichi Yagami. Lo vio sufrir, lo vio hasta llorar y uno de los culpables era ese Daisuke Motomiya.

Torció la boca cuando a los 10 minutos de haber entrado ya anotaba su primer tanto.

-¡Ese es mi cuñado! – exclamó el moreno saltando - ¿Viste ese tremendo golazo? ¿Viste como…?

Pero Taichi no terminó, se quedó callado.

Se había desubicado. Yamato era el hermano de la antigua pareja de Hikari.

-Lo siento… voy por otra cerveza, ¿te traigo otra? – preguntó levantándose.

Hubo un incómodo silencio hasta que el rubio decidió hablar.

-Sabes que tu hermana engañó a TK con ese tipo, ¿cierto?

-No me meto en las relaciones de mi hermana, Matt. No deberíamos meternos en realidad.

-Es fácil decir eso cuando no es el tuyo quien lo estuvo pasando mal.

-Hikari tampoco lo pasó bien – Taichi hizo una pausa - En serio Yamato, no nos metamos, ellos son adultos y saben lo que hacen. No discutamos por asuntos que no nos conciernen. ¿Quieres otra cerveza?

El rubio asintió y por primera vez en mucho tiempo le dio la razón a su amigo.

En cuanto Taichi volvió y, muy a su pesar, cambió la televisión a un canal en donde pasaban un programa en donde varios participantes debían pasar por unos bloques con figuras predeterminadas, sino lo hacían caían a una especie de piscina. Prefería no seguir viendo el partido a incomodar a su amigo, después de todo era su casa.

Se rieron en un par de ocasiones y luego de casi una hora todo volvió a la normalidad.

-Podríamos ordenar pizza, tengo hambre.

-Pfff… hablando en manada Yagami… ¿nuevamente voy a tener que sacarte a patadas como la semana pasada?

-Aun no son ni las 6.30. Además pizza y cervezas es mucho más prometedor que la cafetería a la que nos llevó Sora.

-Oh ¡por favor no me lo recuerdes! – rio Yamato tapándose la cara – ¡me sentía como un anciano tomando el té!

-Lo único que agradezco fue que conocí a una chica en ensueño y tengo tan buena suerte que va a mi gimnasio – dijo alegre Taichi tomando cerveza de su lata.

-Qué lástima porque justo hoy conocí a una chica que habría sido perfecta para ti. Modelo, trigueña, bonitas curvas… bonito cuerpo… bonitas facciones.

-Ja!, me parece que te gustó más para ti. Solo te faltó suspirar – se burló.

-Era una niña Taichi, no tenía más de 23 años… yo tengo 32. Estamos en etapas distintas… ¿qué voy a hacer con una chica con la que tengo tanta diferencia de edad?

-¿Tengo que hacerte un dibujo para que sepas que tienes que hacer con ella? – continuó el Yagami con tono burlesco.

Yamato le lanzó una mirada de odio.

-No soy como mi padre… - suspiró sacando su cajetilla desde el pantalón. Prendió un cigarrillo y le dio una larga calada.

-¿Que tiene que ver tu papá acá?

Y se dio cuenta que a su amigo no le había contado. Se sentó recto en el sillón y tras bajarle el volumen al televisor, le contó su sorpresa al encontrar a su padre de 55 años con una hermosa chica de 21. Aprovechó de contarle también la conversación que ambos habían tenido, en donde HIroaki le dijo que no iba a dejar de ver a Izumi o Zoe como la nombraba cariñosamente.

-Tu padre es un maestro, desde hoy es y será mi sensei hasta el final de los tiempos. Tu padre es un dios Yamato – y le hizo una alabanza con las manos.

-Es obvio que esa niña anda detrás de su dinero… Taichi, no es lógico. Por donde lo mires ¡no es lógico! – exclamó sin prestarle atención a la tontera que había dicho y hecho el moreno.

-Sea como sea… si está con él por dinero o no… ¡se está cogiendo a una chica 34 años menor! Y ¡hace más de un año! Está comiendo mejor que tú y yo juntos. Y ¿tú te preocupas porque tienes diferencia de 10 años con una chica que te gustó? – Taichi lanzo una risotada nerviosa – No me jodas Yamato, si no te la coges tú, tu papá lo hará por ti… - su amigo terminó riendo a carcajadas.

Yamato rodó los ojos y sintió que no fue buena idea contarle al Yagami.

-Ya cállate y pide la maldita pizza – el rubio ya comenzaba a molestarle la risotada de su amigo. Él no le veía gracia al asunto.


Mimi daba vueltas y vueltas alrededor de un amplio salón mordiéndose una uña.

Minutos atrás había entrado sigilosa a la habitación del hotel aún sabiendo que no había nadie, Zoe le indicó que los clientes eran puntuales tanto al llegar como al irse… por lo que en ese momento le quedaban aproximadamente 10 minutos. En cuanto cruzó la puerta, se dirigió directo a la caja fuerte del lugar tal cual como le explicó la rubia y dentro dejó una caja de madera color negro que era bien pesada, parecía estar sellada herméticamente y sólo contaba con un botón en su parte derecha. Orimoto se la había entregado indicándole que la agencia siempre entregaba presentes a sus clientes más importantes. Aquello no le había dado más que inseguridades… su primera vez y era con alguien importante… y al parecer MUY importante, por el tamaño y el peso de la caja.

Terminada esa labor, inspeccionó el dormitorio… todo normal. Una habitación amplia, muy limpia, muy lujosa. Las cortinas estaban cerradas y la luz estaba al mínimo. No tuvo ni la más mínima intención de subirle la intensidad, así estaba bien. Caminó hasta un costado de la cama y se sentó en el borde mientras movía las piernas con impaciencia. De los nervios comenzó a peinarse el cabello una y otra vez, se mordió la labio inferior y aunque trataba de respirar lentamente para calmarse era en vano.

No había vuelta atrás cuando miró el reloj y notó que quedaban menos de 5 minutos. El corazón se le iba a salir por la boca. Si alguna compañera de Danza o alguna amiga de esos eventos de caridad pomposos le hubiese dicho que terminaría con su padre muerto, su madre en un hospital tratándose un terrible cáncer y ella teniendo que prostituirse para solventarse, se habría reído en su cara y le habría dicho que era una celosa del éxito que tenía.

Agarró el edredón y lo estrujó con las manos empuñadas. Esta era su realidad ahora, no más eventos sociales, no más clases de danza, no más viajes de redescubrimiento, no más novios, no más niña caprichosa, no más familia feliz.

Abrió el primer cajón de la mesita de noche, sin razón alguna. Quizás esperaba encontrarse con el cajón vacío o con regalos corporativos que dejaban los hoteles a sus huéspedes, pero para su sorpresa se encontró con preservativos de todos los colores y sabores.

Esta estrictamente prohibido no usar preservativo, si llego a enterarme de que no lo has usado me trabajas un mes gratis y créeme me voy a enterar. No puedes emborracharte con los clientes ni mucho menos consumir cualquier tipo de droga. No les debes preguntar su nombre ni cargo bajo ninguna circunstancia… aun cuando sepas quienes son.

Mimi cerró el cajón de un golpe, recordando las instrucciones de Koushirou Izumi. ¡Por supuesto que iba a usar preservativo! Se levantó indignada con aquellas palabras que había recordado. Se fue al salón y comenzó a dar vueltas en círculos haciendo que sus tacones produjeran una sonora melodía en el lugar.

Tu celular tiene un "botón de pánico" se activa por voz y tiene un radio de 10 metros, recuérdalo sólo debes decir "Red" y sabremos que estas en problemas. Nunca lo hemos tenido que utilizar, pero está.

La castaña comenzó a morderse la uña del dedo pulgar a medida que el echaba un vistazo a su celular que descansaba sobre una mesa de arrimo, justo a un lado de un enorme jarrón adornado con jazmines. Esperaba no tener que usar hoy ni nunca el botón de pánico.

Se estaba preguntando qué pasaría si ella gritara "red" cuando la puerta de la habitación se abrió. De inmediato, le echó una mirada a un reloj empotrado en la pared del salón y notó que, tal cual Zoe le indicó, la persona llegaba muy puntual.

Eran exactamente las 6.30 pm.

Mimi se detuvo de inmediato y fijó sus ojos en el hombre que estaba entrando. Venía hablando por teléfono muy relajado… era un rubio platinado de ojos verdes, la castaña a simple vista notó que su edad podría fluctuar fácilmente entre los 40 y los 50, no era un hombre extremadamente atractivo pero tenía no sé qué que expelía misterio, además su impecable traje azul oscuro le hacía un gran favor.

Era ruso, Mimi diferenció el idioma que salía de sus labios mientras continuaba su conversación.

La castaña suspiró para sus adentros, al menos el primero no estaba tan mal como se lo había imaginado. Tampoco era que esperara a Brad Pitt entrando por la puerta, porque sabía que en esto ella no podía elegir.

Al entrar finalmente, el hombre la recorrió de pies a cabeza y viceversa , Mimi notó como alzaba su ceja con coquetería y le extendía el portafolio que traía agarrado de su mano izquierda, en menos de un segundo reaccionó tomándolo.

-Vodka – pidió el ruso alejándose el teléfono unos segundos de su oreja.

Ella asintió y caminó hasta el bar de la habitación dejando primero el portafolio sobre la mesa del comedor. Estaba nerviosa, lo supo cuando sus manos tiritaron al sacar la botella de licor blanco, estaba estirando su mano para alcanzar un vaso cuando lo sintió pegado a su espalda. Dio un brinco del susto.

Las manos del tipo la comenzaron a tocar con prisa, apretando su trasero y estrujando sus senos mientras hundía su nariz en sus bucles. Mimi se afirmó del bar cuando sintió el duro bulto acoplado en su trasero, él se frotaba contra ella susurrándole frases en ruso contra el oído. Era tan extraño, pero a Mimi le prendió que le hablara en otro idioma y sin creerlo ella misma, se dio vuelta atrayéndolo hacia sí y lo besó.

Él sonrió contra sus labios y se dejó, aunque después de un par de minutos Mimi lo sintió desesperarse, su sexo estaba cada vez más duro y supo que ese hombre no aguantaría mucho teniéndola solo a besos, así que más temprano que tarde sus manos se fueron directo al zipper y éste se deslizó tan fácil como Mimi supo que lo haría. El vestido cayó y el ruso se separó de ella, no sin antes tomar la botella de vodka para darle un largo trago.

La contempló en aquel conjunto rojo furioso con ojos lascivos y con solo una mano comenzó a sacarse la ropa procurando no botar el licor.

Mimi no podía avergonzarse, su trabajo ahí no era ese. Pero ver a un hombre totalmente desconocido desnudarse frente a ella y ella estar solo en ropa interior, después de verse por apenas 5 minutos le provocaba sudoración en sus manos. Debía fingir, debía imaginar que realmente deseaba a ese hombre y hacer su trabajo.

-You are so fucking hot – susurró el rubio desabrochandose la camisa – if you fuck well I'll always gonna ask for you when I come to Japan.

Bien el tipo quizás no hablaba japonés, pero si hablaba inglés y esa era la segunda lengua de la castaña. Había entendido perfectamente y esperaba que si él la trataba bien en este primer encuentro no tendría problemas en tenerlo como cliente frecuente.

-You will… - respondió Mimi. Iba a empezar a trabajar en serio.

El ruso sonrió de lado y caminó hasta el dormitorio ya sin camisa y la castaña notó que tenía una enorme cruz tatuada a lo largo de toda su espalda y tras ella un pergamino con un escrito en latín que abarcada desde el inicio de sus hombros hasta el borde del pantalón.

Wow, se le veía realmente sexy.

Mimi lo siguió y cuando llegó hasta la cama él ya estaba sentado en el borde masajeándose su sexo desnudo. La Tachikawa se mordió el labio, ese era un muy buen tamaño… un calor se abrió pasó hasta llegar a su entrepierna. En verdad, pensó que iba a ser más complicado para ella… pero lo único que quería en esos momentos era tener a ese tipo encima.

-come to play – sonrió él y Mimi supo de inmediato a lo que se refería

.

Ya daban las 4 am y Mimi ni se inmutó por la velocidad a la que conducía Zoe. Estaba demasiado agotada como para decirle que bajara las revoluciones. Tenía una molestia en la entrepierna a causa de haberlo hecho con tanta efusividad con 3 personas distintas. El ruso no le había dado tregua y aprovechó su hora y media sin darle ni un poco de respiro a la castaña, era un hombre apasionado en la cama y le gustaba decirle frases en ruso que Mimi no tenía ni la más mínima idea de lo que significaran. La castaña no tuvo necesidad ni de fingir en exceso, la había pasado muy bien. Al final del encuentro, él prometió que la iba a volver a agendar siempre.

Con el horario encima, tuvo que esperar a la rubia por 30 minutos a que finalizara su cita y recién emprendieron rumbo de vuelta a Odaiba a las 8.40pm. Llegaron al Hotel Hilton con 8 minutos de antelación y Mimi quiso creer que por los horarios apretados que tenían, Izumi conducía de aquella forma, como si siempre fuera atrasada a todo. Como ahora.

Llegó a su habitación, después de cambiarse de ropa en el asiento del copiloto, y esperó sólo escasos segundos a que llegara el segundo hombre de la noche. Cuando llegó no tuvo que esperar a que le dijesen nada, ella misma tomó el maletín del tipo que era un empresario japonés promedio, sobre 50, no muy atractivo de mirada cansada, cabellos y ojos oscuros que le pidió un masaje en cuanto se dejó caer en la cama. Mimi se sentó en sus caderas y tras sacarle la ropa de la cintura para arriba, trató de relajarlo lo mejor que pudo. El encuentro fue tan breve y tan robótico que dejó a Mimi con la sensación de que había hecho algo mal. Todo el tiempo que le sobró al hombre lo ocupó contándole a la castaña que su hija mayor pronto contraería matrimonio con un sujeto que no era para nada de su agrado, él siempre había pensado que se casaría con el hijo de su mejor amigo y socio de su compañía.

En esa cita, Mimi fue la consejera.

En la tercera y última, que era a las 2am y sólo dos pisos más arriba en mismo hotel, llegó con mucho sueño. El empresario de las 9.00 pm se había ido 15 minutos antes y ella aprovechó de ducharse por cuarta vez en el día y pedirle a Zoe que le trajese el tercer cambio de ropa. Conversaron un rato contándose las anécdotas del día, Mimi trató de reír cuando Zoe le contó que su cita en Tokio se había quedado dormido sin siquiera tocarla y que roncaba tan fuerte que tuvo que irse al salón a ver televisión para no escucharlo.

Había algo dentro de Mimi que le molestaba.

Entró a la habitación de su tercera cita y notó que no era igual a las demás. Se escuchaba música de pub de fondo y por el piso estaban desparramadas las hojas humedecidas del periódico del día. Había botellas de licor vacíos por todo el lugar. No le dio buena espina. Ella no iba a acostarse con un tipo borracho. Prefería cancelar y quizás enfrentar la furia de Koushirou Izumi a prestarse a eso y salir lastimada.

Estaba dando la media vuelta cuando escuchó su voz.

-Disculpa… disculpa el desorden.

Un chico castaño de ojos rubí la miraba apenado saliendo desde el dormitorio. Era muy joven como de su edad, no más de 25. Mimi llevaba ahora un vestido blanco con un poco de transparencia, se había tomado el cabello en una coleta ya que no tuvo tiempo de peinarse decentemente.

-¡Hey combinamos! – exclamó él sonriendo. Efectivamente él también estaba de blanco. Unos pantalones cortos y una camisa.

Mimi lo miró un poco confundida.

-Lo siento… no sé cómo se procede en estas circunstancias – ella no pudo evitar volver a mirar el estado de la habitación. El chico lo notó –por favor no pienses que estoy borracho, fue mi hermano el que hizo todo este desastre – Mimi levantó una ceja. Ella no había marcado "trío" en la hoja que le pidió llenar Koushirou – él no está, así que tranquila. Mi padre lo mando a buscar hace un par de horas ya que ha estado haciendo muchos escándalos en el hotel. Mi padre es amigo del CEO del Hotel – aclaró – Ben debería haberse ido ayer en la noche, pero conoció a una chica y… bueno mañana hay una reunión de la junta directiva y él la dirige así que tenía que irse si o si… ¿estoy hablando mucho, cierto? Estoy nervioso, eres demasiado hermosa… dios, eres… wow… en verdad cuando me dijeron que tenían chicas bellas no pensé que era TAN en serio. Deberías estar en playboy o desfilando para Victorias's Secret… eres despampanante, jamás he estado con una mujer como tú… bueno creo que jamás lo estaré, por eso tuve que pagar – susurró lo último para que ella no escuchara - ¿Estoy hablando mucho? – volvió a preguntar rascándose la cabeza.

Mimi rió, era su versión masculina en sus mejores tiempos.

-Bueno… y… ¿ahora qué?... ¿vamos a la cama y simplemente… lo hacemos? – cuestionó tragando con dificultad al ver a la castaña en aquel vestido.


-¿Mimi tienes hambre? – preguntó Zoe echándole un vistazo a la castaña que tenía la mirada perdida en la ventana. Ella negó – has estado muy callada… no había querido preguntártelo antes pero, ¿Cómo estuvo tu primer día?

-Pensé que sería peor – suspiró.

La última cita había sido tan divertida como intensa. El castaño al igual que el ruso aprovechó cada minuto de su hora y media. Si todo iba a seguir así, no podría continuar con la dieta impuesta por Joe Kido.

Mimi se acomodó en el asiento y apoyó su mentón en la palma de la mano. Se sentía vacía… entregarse sin sentimientos era entretenido hasta cierto punto, le gustaba sentirse deseada.

Podía comparar sus citas a su breve relación con Wallace Brown, se sentía deseada cada vez que estaba en brazos de un hombre, eso sentía ella cuando se acostaba con el Sr. Brown pero le seguía una sensación de abandono y vacío cuando se halló sola en la cama, exactamente la sensación que la embargó cuando supo que el Sr. Brown se había ido a Colorado.

Plena y luego vacía.

Sola.

Comenzó a sollozar, ¿se iba a sentir así desde ahora en adelante para siempre?

Zoe detuvo el automóvil a escasas cuadras de la casa de la castaña. Sabía que eso iba a suceder, ella también pasó por eso. Todas pasaban por eso. No era un trabajo fácil, te acostumbraras… pero nunca era fácil. Sin Hiroaki, probablemente ella seguiría llorando por las noches.

Se quitó el cinturón de seguridad haciendo lo mismo con Mimi y al estar libres la estrechó contra su pecho para que la chica pudiese llorar tranquilamente y con contención.

-Las primeras veces son las más complicadas… - murmuró Zoe con ternura y Mimi no podía siquiera respirar bien con el ataque de llanto que tenía en esos momentos – uno se siente vacía… pero va a pasar Mimi, en verdad va a pasar.

Se quedaron abrazadas por largos minutos. Orimoto ya le había tomado cariño a la castaña en tan pocos días, ambas se parecían mucho. Las dos estaban en esto ya que no tenían otra salida.

-Lo siento… - hipeó Mimi sacándose el cabello del rostro.

-Te dije que yo había llorado toda una tarde después de mi primera vez, creo que 30 minutos tuyos son nada. Te llevo la delantera en cuanto a record de lágrimas.

Mimi rió con amargura.

-Hey!, ¿quieres quedarte en mi departamento? – Preguntó Zoe con una sonrisa – a veces uno no quiere estar sola…

-¿es en serio?

-¡Claro!... eres mi amiga… ¿o no?

Un brillo de alegría cruzo por las pupilas de Mimi al escuchar aquello. Si bien se conocían hace tan pocos días, se llevaban muy bien y Zoe había estado en cada paso de su nuevo trabajo apoyándola y dándole ánimo.

-Sí… somos amigas – sonrió.

-Entonces… - dijo separándose de Mimi, volvió a colocar su cinturón de seguridad y de inmediato hizo ronronear el motor - … el camino que debemos tomar es otro. ¿Mañana tienes que ir a Tokio de nuevo? – su amiga asintió – no puedo acompañarte porque tengo una cita a las 10am pero llévate el auto para que no andes con los tiempos encima.

-Pero y ¿tu?

-Este no es el único auto que tengo… Mimi-chan – rió acelerando de golpe.


Odaiba 7.58 am

Koushirou entró a la oficina con el laptop bajo el brazo como un huracán cerrando la puerta principal de un portazo. Estaba totalmente preocupado, las cosas se habían salido de control… Yamato Ishida era más hábil de lo qué pensó. Que contratara a Ryo Akiyama había sido un movimiento que jamás de esperó y que además tuviera a Ruki Makino lo hacía dudar de sus próximas decisiones. Esos dos juntos podían ser un dolor serio en el culo.

Se sentó en su escritorio de forma violenta, sin dedicarle mucha atención al ruido en el cuarto de agendamiento. Rodó sus ojos sabiendo perfectamente que estaba ocurriendo allí. Era una de las razones por las que no confiaba dejarle el mando a Ken Ichijouji, era demasiado inmaduro y en varios aspectos. Pero lamentablemente era el único sujeto que tenía metido de encubierto en el S.A.T.

Prendió su laptop al tiempo que Ichijouji salía desde la habitación más alejada pasándose la mano por su melena. Respiraba con dificultad y tenía su ropa a mal poner.

-Llegaste antes de lo que pensé – comentó como que no quiere la cosa.

-Después del correo que me enviaste… tenía la intención de llegar anoche, pero no pude conseguir piloto sino hasta en la madrugada. ¿Hoy se vuelven a reunir?

-Sí, ishida pidió que nos juntáramos en su departamento a las 11am, al parecer no le entregaron oficina.

-no es eso… - interrumpió Koushirou torciendo la boca a medida que tecleaba velozmente – no le aprobaron el presupuesto que pedía, se lo recortaron a la mitad. Creo que está abaratando costos y ocupará su departamento como centro de "estrategias". Lo cual es muy conveniente… quiero que coloques micrófonos por todo el lugar.

-¿Yo?

-¿Quién más, idiota? – bufó – demuéstrame que sabes hacer otra cosa bien que no sea tirarte a Miyako mientras trabaja.

-ok… ok – resopló mirando el piso. Se quedó callado mientras escuchaba el sonido de las teclas - ¿Cómo te fue en Yokohama? – quiso cambiar de tema, pero por la cara de Izzy no fue lo mejor.

-El contenedor que enviaron los italianos no estaba completo. Llame de inmediato a D'Alessandro para hacer un reclamo, con lo que llegó no alcanza a cubrir la demanda. Prometieron enviar lo faltante en dos días… así que tendrás que ir a aduana otra vez a hablar con el encargado – Ken asintió - ¿supiste si Nikolay Petrov quedó satisfecho con la cantidad que le dejamos?

-Quedó más satisfecho con Tachikawa, pero no hubo ninguna queja en cuanto a la caja. De hecho, pidió exclusividad.

-No – negó de inmediato el pelirrojo – si la quiere agendar cada vez que esté acá, no tengo problema. Pero ya no damos exclusividad, sólo nos trae problemas… el ejemplo más claro el de Paris.

-Dijo que iba a pagar lo que sea.

-Es un no. Fin del tema. ¿Has visto a Zoe?

-Sí… un poco… - hubo duda en su respuesta. ¿Koushirou no podía saber que él trató de…? tragó duro al ver que el pelirrojo lo miraba entrecerrando sus ojos negros. Sí, sabía.

-Te lo voy a volver a repetir Ichijouji, y va a ser la última, tírate a Inoue todas las veces que quieras, pero a Izumi no la tocas… - le amenazó apuntándolo – o vas a seguir a tu hermano…

-Sí, Izzy. No va a volver a ocurrir.

-Ahora sal de mi vista y ve a hacer tu trabajo. Quiero los micrófonos instalados antes del viernes.

Ken, tomó su chaqueta desde el sillón y se marchó.

En el momento que Koushirou se quedó solo al fin en su oficina se echó hacia atrás en la silla masajeando su sien con insistencia. No había alcanzado ni a hacer 1/10 de todas las actividades que tenía programadas para esa semana, el "asunto Ishida" lo obligó a devolverse. Dejar pendiente las entregas era lo peor que le podía pasar en esos momentos, pero no confiaba en nadie más. Iba a tener que llamarla, pero no quería… los demás podían haber entendido sus razones para revelar su verdadera identidad antes de desaparecer, pero Izzy no. Ella era la mano derecha de la Milieu, habían trabajado juntos muchos años…

Era de confianza se repetía una y otra vez.

Chasqueó la lengua y tomó su celular de mala gana marcando un número que se sabía de memoria. La necesitaba o su cabeza podía rodar también.

-¡Izzy! – habló una voz femenina afrancesada – Ya iba siendo hora que me llamarás, sé que tienes un desorden gigante con las entregas – rió.

-¿Dónde estás? – preguntó ignorándola.

-En este momento, estoy tomando bronceándome en la playa La Tremblade… hace un sol maravilloso.

-Te necesito en Japón, Catherine.

-oh… Mi esposo te está dando problemas, ¿no? Te dije que no lo subestimaras.

-¿Cuándo puedes llegar?

-Que tal… - se quedó callada por largos segundos - …si llego el viernes y me esperas en tu departamento. Tengo ganas de ti desde la última vez que nos vimos.

-El viernes… en mi departamento.


Holaaaaaaaaa!

Aquí estoy nuevamente. Este capitulo me costó escribirlo ufff… asi que mil disculpas si no es de su total agrado, pero relatar la primera vez de Mimi (3 encuentros) no me fue tan fácil como pensé. Apareció Wallace, Ryo y Ruki… a estos últimos les tengo fe ;) a Ruki siempre la he visto como la mina antipática con corazón (bueno asi es en el anime), ojalá les guste el personaje que tengo para ella. Amo escribir de Tai y Yamato juntos, con ellos todo me fluye… los adoro a los dos. En especial a mi moreno exquisito. Terminando con Izzy que tuvo que volver antes de lo previsto, va a volver la esposa de Yamato huuuuu y ellos 1313

Los leo.

Os quiero, Os adoro.

Y ahora sus respuestas:

Gabisss.25: wiiii! Soy tan feliz que te gusten mis historias, las hago con todo el cariño del mundo. Adoro el Mimato, pero soy más fan de Michi, en realidad amor los dos. Tengo el corazón dividido!

Sakura Gonzakez: aquí llegó Ruki y Ryo! Los tengo trabajando juntos asi que van a tener harta interacción los dos. Y el mimato ya va a comenzar, pero no va a ser algo de golpe. Asi que paciencia.

Aanndie: jajajajaja creeme que soy la que más sufro al escribir sobre Taichi sin polera, mi teclado queda baboso. Es tan perfecto ese moreno! OMG! La maldita insipiracion ha llegado de vez en vez esta semana. Esperemos que la próxima se digne a estar más presente ya que la necesito para terminar unos capítulos que tengo a medias :P

Megashop: se haces sonrojaaaarshhh, gracias por tus palabras. Espero hayas disfrutado el capitulo.

Taishou: Mimato! Wiiii! Saltemos de felicidad ;D y creeme la pobre Mimi por su trabajo va a pasar por varios jajajajaj xD Zoe es el personaje revelación, la amo… ella y Mimi rulzzz

NUAJava: lamento el spoiler que será mimato, es que soy asi… no me aguanto las cosas jajajaja Zoe y Hiroaki son lo máximo, se vienen momentos tiernos para esos dos prrrr. AH! y Sora solo infiere en que Hiroaki tiene un "arma secreta" ya que generalmente a las mujeres se les dice quesi están con alguien o es por plata o porque la tiene grande jajajaj entonces Sora descartó el dinero y le quedó lo otro.

ShiroHatake: gracias por tus palabras!, aquí otra fan del mimato. Y al kamisama de la inspiración le pido que jamás me abandone. : )